“¡Soy el último dios del rock & roll!”


Brian Wilson, pieza fundamental de The Beach Boys, habla sobre ‘Pet Sounds’ y ‘Smile’.


POR José Luis Guzmán  



Foto: Priscila Núñez

Su mirada absolutamente verde brillaba de manera especial. Enfundado en una fina camisa de lino azul marino extendió la diestra para saludar con extrema amabilidad: “Soy Brian Wilson, es un gusto conocerte”. Estrechó suavemente mi mano y me descubrí espectacularmente sorprendido: Frente a mí estaba el hombre que había convertido los extraños sonidos de su cabeza en una obra que reflejó como pocas su propia cultura y ha sido piedra de toque para definir la música popular del siglo XX, como ahora la entendemos. En esa especie de “cultura en cápsulas” que son las listas, Wilson aparece junto a The Beatles y Bob Dylan como el artista más influyente de los años sesenta; en otra lista aparece junto a Phil Spector y el desaparecido Sir George Martin como el productor más innovador en la historia de la música.

Se sentó tranquilo frente a mí con esa mirada que pude identificar después: Ligeramente fuera de este mundo. Como si la vida cotidiana le fuera ajena. “Ponte cómodo”, añadió.

Brian Douglas Wilson nunca fue una estrella de rock ordinaria bajo ningún parámetro. Indudablemente, el líder de The Beach Boys (banda conformada por los hermanos Brian, Carl y Dennis, el primo Mike Love y su amigo de preparatoria, Alan Jardine) convirtió el ethos de la cultura californiana de sol, rubias, autos, surf y playa en una profunda reflexión sobre el mito de la eterna juventud mientras que el tiempo destruyó lo que parecía inamovible y barrió con todo a su paso.

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