Supersticiones y cábalas del rock


Magia y deidades: los secretos que se esconden detrás del escenario.


POR Brenda Arriaga  



Foto: Wikimedia Commons

La historia de la humanidad está permeada de cábalas o creencias que se han arraigado a la cultura popular desde hace cientos de años. En el mundo de la música no hay excepción. Los ídolos del escenario se han envuelto en una serie de su- persticiones que van desde evitar los encen- dedores blancos porque fueron hallados en la ropa que vistieron Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison cuando murieron [miembros del famoso Club de los 27] hasta viajar el 3 de febrero para prevenir algún accidente como el ocurrido durante 1959, año en el que Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper perdieron la vida en un trágico episodio conocido como “El día en que la música murió”. Volar el viernes 13 y ofrecer el show número 13 son otras actividades que los músicos descartan.

En relación a estos y otros mitos que rondan el rock, la práctica de los rituales es muy popular entre el gremio. Con el fin de ahuyentar las tragedias, alcanzar la fama y firmar contratos millonarios, los astros de la música se han involucrado en la magia, hechicería, brujería y ocultismo, doctrinas de las cuales retoman ceremonias para consagrar su legado. Independientemente de que estos cultos conecten o no con alguna deidad, la historia enmarca algunos pasajes que tambalean el escepticismo en torno a esta costumbre.

Durante los años setenta, el rock estuvo influenciado por una serie de simbolismos que le otorgaron un sentido místico. No hay una razón específica pero gran parte de la música escrita en este periodo estuvo inspirada en El libro de la ley de Aleister Crowley (1904), una de las figuras más oscuras y enigmáticas del ocultismo. Este personaje dedicó su vida al estudio de la magia sexual, magia negra y filosofía Thelema. En su obra se proclama a la voluntad como un acto verdadero de amor que vuelve a los individuos “únicos como las estrellas”, a través de invocaciones y ceremonias coitales.

Con la premisa de “el amor bajo la voluntad”, Crowley alcanzó a gran número de seguidores entre los cuales había personalidades de la música. Todos ellos se encomendaron al mago negro e hicieron realidad su utopía. Establecieron sus propias reglas y navegaron bajo el siguiente lema: “Hacer tu voluntad será la ley”. Desde luego esta forma de pensamiento se reflejó en el desenfreno sexual, irreverencia lírica y potencia escénica que inmortalizó al rock de los años setenta.



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