The Beatles, otra vez


En Abbey Road, mientras que sus álbumes recibieron su primera actualización sonora en 22 años…


POR Staff Rolling Stone México  



En Abbey Road, mientras que sus álbumes recibieron su primera actualización sonora en 22 años...

En Abbey Road, mientras que sus álbumes recibieron su primera actualización sonora en 22 años.

Por Brian Hiatt

Desde que los discos de The Beatles aparecieron por primera vez en CD, en 1987, los aficionados se han quejado de la calidad anémica del sonido. Después de 22 años de espera, los guardianes del legado de la banda por fin hicieron algo al respecto remasterizando los 14 álbumes, saliendo a las tiendas el pasado 9 de septiembre.

No fue hasta hace cuatro años que McCartney, Ringo Starr y las viudas de los finados Beatles; Yoko Ono y Olivia Harrison, finalmente aprobaron la idea de remasterizar; y un equipo de ingenieros de Abbey Road (dirigido por Allan Rouse, quien trabajó con George Martin en 1995 el The Beatles Anthology) inmediatamente se puso a trabajar.

El primer paso fue la transferencia de las cintas maestras originales –se encontraban “en una caja con dos puertas de acero, ambas con cerraduras de combinación, una alarma, dos cámaras y un detector de humo”, dice Rouse– a los archivos digitales, una canción a la vez. El equipo de remasterización pasó muchas horas debatiendo cómo limpiar las grabaciones mediante la eliminación de silbidos y otros defectos. “Lo que hicimos fue ponernos de acuerdo sobre si era parte de la actuación de The Beatles, para no quitarlo. Cualquier cosa que se considerara defectos técnicos tratamos de mejorarlos si era posible, o bien eliminarlos”.

Incluso antes de que los ingenieros comenzaran a pellizcar, las transferencias digitales de inmediato sonaban mejor que las versiones de 1987, por dos razones: los convertidores de analógico a digital han mejorado enormemente desde entonces, y también se puede trabajar a una resolución mayor que antes.

Además de las remasterizaciones en estéreo, el equipo compiló una nueva caja, The Beatles in Mono, que recoge todas las mezclas monoaurales existentes de la música de la banda. Es la primera vez que las mezclas en monoaural de Sgt. Pepper, el Álbum Blanco y Magical Mystery Tour se editan en CD.

Las versiones mono no son mera curiosidad. Pueden ser radicalmente diferentes, hasta el punto donde hay efectos vocales completamente diferentes, digamos, “Lucy in the Sky With Diamonds” –y “Helter Skelter” golpean con una reveladora fuerza tipo garage–. Hasta Abbey Road, The Beatles se concentraron casi exclusivamente en las versiones en mono. “En general, pensábamos en mono”, dice McCartney, la banda pasó varias semanas en la mezcla mono del Sgt. Pepper, y luego le dejaron la mezcla estéreo al equipo de sonido a George Martin y al ingeniero Geoff Emerick. “La mezcla estéreo no era importante para nosotros, pensábamos, que sólo se expandía el sonido mono”.

“Nadie ha escuchado las cintas de grabación, aparte de nosotros”, dice Guy Massey, uno de los ingenieros. “Y hay que recordar algunas de las limitaciones del vinilo”. Agrega Rouse, “estos lanzamientos son más cercanos al master de lo que hemos escuchado antes”.

McCartney juzgó las reediciones a un nivel aún más alto. “Suena como en el estudio cuando lo grabamos”, dice. “Tuvimos este sonido puro, al minuto en que baja por un montón de cables. Así que ahora suena como si estuviera de vuelta en la habitación, en la sesión”.

Los álbumes remasterizados vienen con notas nuevas y pequeños documentales, pero no hay temas extra. Después de The Anthology, llena de temas inéditos, The Beatles son renuentes a profundizar en las bodegas –que incluyen cientos de horas de grabaciones inéditas de canciones de The Beatles, de las primeras versiones de canciones que terminaron en discos en solitario – . Sin embargo, hay material que quisiera dar a conocer como “Now and Then”, una canción extra de la era de The Anthology que [como “Free as a Bird”] presentó a Harrison, McCartney y Starr, añadiéndose a la grabación de John Lennon. “A George no le gustaba, básicamente, porque no creía que era lo suficientemente bueno”, dice McCartney.

McCartney admite que no es un adicto al audio. “Soy la persona menos tecnológica en el universo. Y John tampoco era un fanático del audio. Siempre fue George Harrison quien se ocupaba de ello”. Así que McCartney considera más a los remasters en términos emocionales, que técnicos. “Ahora escucho a John y pienso, ‘ahí está’”, dice. “Al igual que, casi puedo cerrar los ojos y verlo, porque la calidad es tan real. Eso es lo que me gusta de ellos”.




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