El Azul y el Negro


En la cima del éxito, The Black Keys encontró una nueva manera de tocar fondo.


POR Staff Rolling Stone México  



En la cima del éxito, The Black Keys encontró una nueva manera de tocar fondo.

En la cima del éxito, The Black Keys encontró una nueva manera de tocar fondo.

Por Patrick Doyle

THE-BLACK-KEYS-588x360Esta mañana, Dan Auerbach llevó a su hija de seis años a la escuela y después fue a una sesión de boxeo con su primo, quien vive en un cuarto sobre el garage de Auerbach. Es una clara tarde de abril, y él está encendiendo su sedán BMW afuera de su modesta casa cerca del área de Music Row en Nashville, dirigiéndose a uno de sus restaurantes vietnamitas favoritos donde sirven fideos pho, lo cual come casi todos los días. Auerbach pasa por tiendas de autos, lavanderías y tiendas de pornografía en el sureste de Nashville, con sus obsesiones recientes a todo volumen: Los feroces rockeros de garage sesenteros The Groupies, temas desconocidos de Van Morrison y Rigo Tovar. “Descubrí esto en un camión de tacos el otro día –música mexicana de los años setenta con guitarras eléctricas”, describe. “Me voló la cabeza. ¡¿Con qué grabaron esto?!”.

En un momento, Auerbach está tan enfocado en la música que se le cierra a un camión. “No te preocupes”, dice riendo. “Podría encontrar este lugar con los ojos cerrados”. Se estaciona en una pequeña plaza. Bronceado y vistiendo una vieja chaqueta militar, entra en un restaurante casi vacío. Inmediatamente ordena café frío vietnamita; su hija Sadie lo ha mantenido despierto más tiempo de lo normal. “Me despierta a la una de la mañana, a las tres, a las cinco”, dice. “Despierto, la llevo a su cama de nuevo. Pero realmente intento que se quede en su propia cama”.



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