La irreverencia de The Growlers


No son unos chicos cualquiera, saben lo que quieren y lo que deben de hacer para lograrlo.


POR Mariana González  



Ya tiene tiempo que entrevisté a Brooks Nielsen, Matt Taylor y Scott Montoya, sin embargo, recuerdo a la perfección su visita pues fue en medio de un mar de compromisos y por el peculiar primer encuentro.

No es que yo sea una santa y no conozca la cerveza ni nada por el estilo, sin embargo, procuro dar una buen impresión cuando conozco a alguien por primera vez. A lo que voy es que cuanto Brooks, Matt y Scott llegaron a la Casa Rolling Stone, lo primero que pidieron fue una cerveza y desde ahí me di cuenta que una falsa impresión de quiénes son, no es lo suyo.

Se agradece que aún existan personas que se muestren tal y como son, sin miedo. Que desde el primer momento te ofrezcan su versión más sincera y natural. The Growlers es una agrupación que ama México y tal vez es por eso que han perdido todo recato. Además, después de trabajar con Julián Casablancas puede que también se hayan dado la oportunidad de ser más grandes y de trabajar realmente en lo que quieren: la música.

¿Cómo fue el primer encuentro con Julián Casablancas?
Muy emocionante. El primer encuentro fue cuando tocamos en San Francisco con él y su proyecto en solitario; estábamos un poco borrachos y hablamos sobre los frijoles y sobre lo mucho que le gustan. Fue en el backstage. y fue un encuentro muy corto y él sabía quiénes éramos antes de conocernos.

¿Él decidió trabajar con ustedes o ustedes decidieron trabajar con él?
Nosotros. Le dimos un millón de dólares para que trabajara con nosotros y él los tomó, necesitaba el dinero. He estado escuchando City Club, su nuevo álbum, y pienso que trabajar con Julián debe ser increíble pero, ¿en algún punto tomaron una parte del sonido de Casablancas para su nuevo álbum?

Me di cuenta cuando estábamos escribiendo el disco que no podíamos evitar hacer algunas canciones muy al estilo de The Strokes, inconscientemente, porque sabía que él nos produciría y fue ahí cuando paramos y dijimos: “¡Él no quiere escuchar eso!”. Y no quisimos llegar y decirle; “Hola, estas son nuestras canciones y suenan como tú”.

Pero él nos ayudó a encaminarnos. No lo podemos comparar con ningún persona con la que hemos trabajado antes, quería que fuéramos más grandes, mejores y diferentes, entonces cuando hicimos las canciones dejamos de sonar a los antiguos The Growlers. Aunque pensábamos que esos éramos y era nuestro sonido, él nos dijo que estaba bien y comenzamos a trabajar en cosas nuevas.

Sí definitivamente no suenan como lo hacían antes, el cambio más notorio fue desde el tema “City Club”
Sí, Julián nombró esa canción y llamó al disco City Club.

¿Porqué le puso así?
De hecho no pensamos los nombres tanto tiempo, todo es muy casual, sólo llegó y nos dijo: “¡Hey! ¿quieren llamarlo City Club?” y aceptámos.

Para ustedes el proceso de grabación y producción, ¿fue una nueva experiencia al trabajar con Julián?
No, realmente nada en esta banda se planea todo debe de fluir, si se forza, no funciona.

¿Qué situación los inspiró para el video de “I’ll Be Around”?
No tengo idea cómo pasó, pero sí recuerdo dónde estaba: estaba en el patio frontal de la casa de mi abuela y llegó la idea. Warren Fu ha trabajado con Julián, por lo que fue fácil darnos a entender y durante el procedo nos dimos cuenta que había que bailar y ¡valla que él sabe bailar!. Fue como si fuera su mundo y ver a Warren hablar sobre el baile, sabíamos que él sabía lo que queríamos hacer.

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