Tributo a Dolores O’Riordan


Recordamos a una de las voces más representativas de los últimos años.


POR Michelle Angell  



Desde Irlanda, casi al final de la década de los años ochenta, se exportó una banda que situaría los ojos del mundo en aquel pequeño país europeo (siendo U2 el primer grupo en alcanzar algo de esta dimensión).

The Cranberries, liderados por el inolvidable timbre de voz de Dolores O’Riordan, mostraron su talento y particular estilo, mismo que fue bien recibido por el público y la industria desde el inicio. Con éxitos como “Zombie”, “Linger” y “Dreams” poco a poco fueron ganando terreno en el mundo del rock de los años noventa, logrando que su álbum debut, Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?, vendiera millones de copias internacionalmente.

Siempre reconocidos por la fuerza de las notas de Dolores, y claro, el clásico falsete que la caracterizaba. Su voz se apagó súbitamente el 15 de enero de este año, a los 46 años de edad, mientras la agrupación se preparaba para algunas sesiones de grabación en Londres. La información se dio a conocer por medio de un comunicado de prensa a través de las redes sociales de la banda, haciendo énfasis en el profundo dolor que la familia se encontraba viviendo y su necesidad por obtener privacidad por parte del público. La vida de Dolores nunca fue sencilla. Nació en el núcleo de una familia humilde y tuvo que trabajar desde antes de cumplir la mayoría de edad. Sin embargo, la música siempre vivió dentro de ella, a los 10 años ya escribía canciones y se mostraba diferente al resto de sus hermanos y compañeros, había nacido para pisar los escenarios y nada la reconfortaba más que eso.

Durante su trayectoria tuvo algunos inconvenientes de salud, canceló varias presentaciones en 2017 debido a problemas en la espalda e incluso fue diagnosticada como bipolar tras un episodio de ira durante un vuelo. Su repentina muerte sacudió al mundo de la música y sin embargo, su voz continuará resonando en las habitaciones, para volver a escuchar aquellos éxitos en vivo, al menos en nuestra imaginación.



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