TV: Breaking Bad, el drama más exquisitamente agonizante de la televisión


TV: Breaking Bad, el drama más exquisitamente agonizante de la televisión


POR Staff Rolling Stone México  



TV: Breaking Bad, el drama más exquisitamente agonizante de la televisión

Dentro de Breaking Bad, el drama más exquisitamente agonizante de la televisión

Andrew Leonard

BB-S4-Walt-400Existe una familiar sensación de ansiedad y constante temor en cada momento del primer episodio de la cuarta temporada de Breaking Bad. Walter White, el maestro de química que una vez se convirtió en cocinero de crystal-anfetamina, frenéticamente intenta zafarse de su inminente ejecución. Su compañero, Jess Pinkman, está todavía en estado de shock después de haber cometido un imperdonable acto de violencia en contra de un rival, cocinero de metanfetaminas. La desaparición de Walter tuvo a su corrupto abogado en pánico y a su esposa totalmente distraída. Para el clímax, obtenemos otro desconcertante y brutal asesinato, orquestado con mortal precisión y parecido a un ballet psicótico empapado de sangre.

Si las primeras tres temporadas establecieron a Breaking Bad como una de las sagas más siniestras de nuestros tiempos, mostrando una ambiciosa visión de un sueño americano que se desarrolla horriblemente, sin duda el capítulo de estreno de la cuarta temporada es una promesa desgarradora de hundirnos en ese pantano. Pero la desconcertante maravilla de Braking Bad es que es sombría y al mismo tiempo no puedes dejar de verla. “Estoy tan sorprendido, como todos, de que este show sea tan renombrado”, comentó el creador Vince Gilligan, que ganó renombre como productor de The X Files. “Me rasco la cabeza y me pregunto ¿Cómo es que esto siquiera existe?”.

El ganador del Emmy, Bryan Cranston, gracias a su interpretación de Walter, nos ofrece una gran pista. Muchos de nosotros preferiríamos no lidiar con la visión de un hombre muriendo de cáncer, o voltearíamos los ojos ante un matrimonio que se desmorone. Pero cuando Cranston está en la pantalla no puedes apartar la mirada, no importa qué tan duro sea el predicamento. Si Breaking Bad es en el fondo, como sugiere Gilligan, la historia de un hombre que está teniendo “la peor crisis de la mediana edad”, entonces la incomparable habilidad de Cranston de convertirse de un cabizbajo debilucho a un asesino calculador, es lo que remata esa crisis. “El show no tendría el éxito que tiene si no fuera por Bryan”, admitió Gilligan.

Group-Shot-1La definida contradicción de la vida de Walter White es que entre más tiempo sobrevive en el inframundo de las drogas, más parece desenvolverse inconscientemente en las cosas que tiene que hacer para permanecer con vida. Y aún así, al mismo tiempo, una pizca de decencia se vislumbra en su interior. La nueva temporada muestra el curso de la sombría transformación de Walter, de un Mister Rogers hasta un Michael Corleone, pero un ajuste de cuentas a esta contradicción es inevitable.

Este tema fue establecido desde el primer episodio, cuando Walter le explica a un salón lleno de adolescentes que la Química trata sobre “Crecimiento, decadencia y transformación”. La misma definición aplica para el cáncer, tn bien como a la metamorfosis de Walter de un mediocre crónico a inmoral capo de las drogas. Gilligan dice que la narración fluye naturalmente gracias a su determinación de ser tan honesto como es posible acerca de las consecuencias de la decisión de Walter de transformarse en un criminal. Para la cuarta temporada, las cosas que Walter debe hacer para sobrevivir hubieran sido incomprensibles para él un año antes (toda la temporada se desarrolla en un plazo de un año), pero como se lo dice a sí mismo, no tenía opción. La reacción en cadena debe desenvolverse. La Química y el cáncer no tienen moral, ni ética, y Walter resuelve su crisis de la mediana edad imitándoles.

Walt-Jesse-Shoes-2Existen algunos elementos de El Padrino y Los Soprano en Breaking Bad (“Si vas a robar, róbale a los mejores”, dice Gilligan), pero nunca hemos visto nada como esta mezcla de inmundicia y monstruosidad antes. Obviamente es a propósito. Gilligan asegura que él ha visto televisión “más que cualquier humano tiene derecho a hacerlo”, y está determinado a no desperdiciar el tiempo de los televidentes repitiendo lo que ya se ha hecho antes. Gilligan insiste en orillar a sus televidentes a un territorio sin explorar, para mostrarles “cosas que nunca han visto antes”. Él toma lo familiar y lo transforma en una pesadilla. Cada segundo del estreno de la cuarta temporada nos grita que Walter White continuará descendiendo en su terrible sendero, pero tendremos que descubrir qué pasa, y cómo es que todo esto terminará, aún si, como Cranston, casi jubiloso, promete: “No puede ser bueno”.

Breaking Bad se transmite en México a través de AXN



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