U2: En vivo desde el espacio exterior


Una descripción de su monstruoso tour 360°


POR Staff Rolling Stone México  



Una descripción de su monstruoso tour 360°

Alrededor del mundo con U2, mientras que lanzan la gira más grande de todos los tiempos.

Por Brian Hiatt

ROLLING STONE MÉXICO EDICIÓN DICIEMBRE

Una nave espacial irlandesa ha aterrizado en un estadio de fútbol de Chicago, y su piloto está de pie, bajo un cielo sin estrellas, ladrando órdenes como loco por un micrófono. “Elimina las voces de astronautas”, dice Bono haciendo eco de su acento a través de 61 mil asientos vacíos. “Y si puedes quitar a Sinéad del primer verso… el sonido debe de ir en fade tres veces –más veloz–, no algo sutil, debe ser un gran cambio”. En menos de 24 horas se dará la patada inicial en EE UU de la primera gira de U2 en estadios desde 1997 –y a lo que Bono se refiere, es un momento perfecto para desarmar una sección del espectáculo.

El escenario es bastante exótico: una catedral de ciencia ficción con una garra de cuatro patas de metal es el escenario más grande en la historia del rock & roll –lo suficientemente grande como para ser vista desde cualquier avión que pasara por la ciudad–. Es casi un ser vivo, con movimiento en rampas, exhalaciones constantes de humo y una constelación en rotación de los equipos de iluminación. Incluso la pantalla de video realiza algunos trucos, se extiende hacia arriba y abajo –cuando Bono pide que se repliegue, lo hace al instante–.

Está en juego el mayor espectáculo de rock de todos los tiempos y U2 parece trabajar muy a gusto a este nivel. El escenario monstruoso es su lugar de trabajo, poco notable para ellos, como si fuera un cubículo de oficina. Pero no se puede negar lo siguiente: 33 años después de que cuatro adolescentes de Dublín, que por primera vez estuvieron juntos en la cocina de los padres de Mullen, han llegado a su cumbre. “Estamos realmente en el límite, el límite absoluto, si consideramos la economía y lo práctico del transporte”, dice The Edge. “Somos realmente tan grandes como lo que hemos podido lograr”.

Las imágenes celestiales ofrecen un recordatorio del optimismo sobre el futuro que el programa espacial alguna vez representó y las tomas de la Tierra desde el espacio coinciden con la perspectiva mundial de un espectáculo que se dirige hacia el SIDA en África y la política en Myanmar e Irán. (Y el escenario se ve como una enorme nave espacial. Incluso, el tema “Space Oddity”, de David Bowie se toca cada noche mientras las luces se atenúan).

El objetivo, como siempre, es la elevación. U2 está tratando de hacer arte en los estadios de fútbol –lograr lo que Bono llama “intimidad a gran escala”–, aunque llegar allí toma $750 mil dólares al día para montarlo: un escenario de 170 toneladas, 200 camiones y sus correspondientes consumos, casi 400 empleados de la gira, más de 250 bocinas, 13 cámaras de vídeo, Sinéad O’Connor y varios astronautas.

La gira es también la última escaramuza en la batalla de U2 para demostrar que la banda más grande en el mundo también puede ser la mejor, a pesar de las ventas relativamente débiles para No Line on the Horizon, su material más reciente puede ponerse de pie al lado de las cosas viejas. “¿Qué harías si estuvieras en una banda?”, dice The Edge. “¿Mantener la cabeza agachada y vender un montón de boletos y discos por todo el mundo? ¿O tratar de participar y hacer algo diferente?”…




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