Vivir de verdad


Pau Donés de Jarabe de Palo, sobre sus 50 años y su más grande amor: la vida.


POR Claudia Meza  



Foto: Claudia Meza

Es una mañana soleada en la Ciudad de México, el verde del jardín se tiñe de violeta con jacarandas que no cesan de caer. Pau Donés, de semblante sereno, se sienta frente a mí en una silla Acapulco; refeja una inefable paz de quien no tiene ninguna prisa. “La quimio es como cuando te bebes media botella de tequila y te levantas al día siguiente con resaca, de hecho he tenido crudas mucho peores que los efectos de la quimioterapia”, comenta riendo tan sólo unos días después de haber recibido tratamiento. Luego de haber cancelado su gira en 2015, se encontraba ansioso de regresar a los escenarios. “Estaba loco por volver a tocar en vivo y qué mejor que haberlo hecho de vuelta en un escenario con el poderío como el del Vive Latino”.

Los 20 años de trayectoria de Jarabe de Palo no han sido una casualidad, son el efecto de hacer las cosas con entrega, lo que además ha hecho que su música se ancle en el gusto del público de muchas partes del mundo. “La ilusión es el más poderoso motor para lograr lo que anhelamos, si algo no me ilusiona no soy capaz de hacerlo”. Donés es un hombre que deja huir las emociones, lo que ha matizado su música con tintes personales. Conmemorando sus 50 años en el mundo y 20 en los escenarios, su más reciente material de estudio 50 Palos es una reverberación de su pasión ante su propia existencia, marcada por el positivismo que ha mantenido Pau ante las circunstancias de los últimos años.

En una cuidada selección de 21 tracks de su discografía, los españoles renuevan las canciones que los llevaron a la fama bajo un formato acústico. “Había temas que me apetecía reversionar, el poder revestirlos a manera de cuarteto, en una onda más clásica es, un auténtico lujo. El espacio acústico nos deja lugar para los matices y arreglos lo que es estupendo”.

Pau, en pluma y papel
Se dibuja una profunda sonrisa en su rostro con barba entre cana cuando nos comparte sobre lo que representa escribir: “De lo que más disfruto es de la composición, soy un compositor aceptable, para lo demás me siento bastante mediocre (risas), la composición me hace bien, es la parte que más me interesa de la música”, explica mientras deja al desnudo el intenso cariño por lo que hace.

“Para componer algo emotivo hay que estar revuelto, la tristeza y la alegría potencian la creatividad, pero lo más importante para mí es que la emotividad esté enredada. En uno de mis más imponentes momentos de miedo compuse ‘Humo’, es una canción que le escribí a mi más grande amor que es la vida”, agrega.

Parte fundamental de la conmemoración por los 50 años del músico español, son sus memorias: 50 Palos… y sigo soñando. Un recorrido por los aspectos más íntimos de su vida, que nos envuelve página a página en su historia como si fuera un viejo amigo. Despertó mucho el interés sobre lo que el músico podría contar, tanto así, que a un mes de su lanzamiento se tuvieron que hacer 13 reediciones más. “Las cosas hay que hacerlas en caliente, justo con esa sensación he escrito esas páginas, me levantaba cada mañana y escribía entusiasmado sobre asuntos que se me habían venido a la cabeza en días previos”. Su manera instintiva de escribir llamó la atención de los editores quienes quedaron encantados desde que salió el primer borrador de sus textos. “Me pusieron un corrector de ortografía, cosa que hicieron muy bien porque soy disléxico, pero cuando me pusieron corrector de estilo, ahí sí les dije que no, yo escribiría el libro a mi manera y eso fue lo que hice”.

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