Wolverine


La gloria de ser mutante, conocer a Wolverine, a.k.a. James Howlett “Logan”


POR Staff Rolling Stone México  



La gloria de ser mutante, conocer a Wolverine, a.k.a. James Howlett "Logan"

Por Édgar G. Wolv

Contrario a lo que Hollywood nos ha hecho creer, el personaje no es guapo, carismático y mucho menos alto. En realidad se trata de un alma solitaria aferrada a la vida. En cuyo caso, ha sido por demás trágica. Se deja llevar más por instinto que por deseo o al menos así era durante la mayor parte de sus historias. Hoy en día, en la era moderna del cómic, su perfil psicológico es completamente otro. Ha madurado y ha aprendido a ser comprensivo; sin dejar de lado su impulso asesino. Éste es Wolverine, el personaje de relleno que sin pensarlo, se convirtió en protagonista del universo Marvel.

Fue en 1974, cuando apareció por primera vez el feroz Wolverine en el cómic, The Incredible Hulk #181. Con una participación esporádica. “Trabajé durante casi ocho años en la serie The Incredible Hulk”, comenta el ilustrador Herb Trimpe, co creador de Wolverine. “En ese entonces era habitual crear personajes ocasionales para darle ambiente a las historias. Necesitábamos a alguien que hiciera frente a Hulk y a Wendigo (el verdadero antagonista de ese cómic). La idea de hacerlo y llamarlo así, ‘Wolverine’; se dio por la locación del encuentro. Un bosque en Canadá, ya que Wolverine es un animal salvaje”, continúa Herb. “Cuando lo creé no tenía intención de hacerlo héroe, más bien todo lo contrario. La idea era tener un personaje que se viera y actuara como un depredador. Elegimos por ello al Wolverine, un animal pequeño e increíblemente agresivo”.

En aquel entonces, su traje distaba mucho de lo que es ahora. La máscara de spandex amarillo tenía bigotes y reflejaba más la personalidad de un luchador profesional, que la de un superhéroe. Aún así, el autor Chris Claremont lo rescató del olvido insertándolo formalmente en el universo de los X-Men, en el número 94 de la serie (1975). Por un error de Gil Kane en la portada de Giant Size X-Men #1, se dibujó a Wolverine con la máscara diferente. Ese “accidente” dio origen a la capucha que usa hasta hoy en día. La razón de Claremont para usar al personaje, fue la de establecer un nuevo equipo de Hombres X. Sin embargo, con el paso del tiempo el dibujante de la serie (Dave Cockrum) optó por prescindir de la participación del canadiense.

El siguiente artista en la serie, el célebre John Byrne, catapultó la fama de Wolverine. Pues no sólo era un X-Men, sino también miembro activo de Alfa Flight, el primer equipo de superhéroes canadienses. Llegado a este punto, las interrogantes eran muchas.

Dado que el personaje no había sido creado para ser un protagonista, no se contaba con un origen sólido sobre su comportamiento. En esencia, Logan no tenía memoria. Sólo pequeñas pistas sobre un tormentoso pasado que reforzaban su continua atracción a los problemas. Y en ocasiones, resolverlos por medio de la violencia extrema. Uno de los grandes mitos en la existencia del personaje, era justamente el origen de Wolverine– era en realidad su padre. En esta premisa, Logan al tener factor curativo, envejece más lento. Por tanto cuando se integra a los X-Men tiene aproximadamente 60 años y su adversario, 120.

Además, Byrne explicaba que en el pasado, antes de descubrir su mutación, Logan queda destrozado de los huesos. Permaneciendo hospitalizado durante casi diez años, para finalmente, ser reclutado por el gobierno canadiense como sujeto experimental e inyectarle Adamantium y recubrirle el esqueleto. Dicho plan nunca se utilizó. En su lugar, se tomó como referencia Weapon X. Historia en la que se narra el cómo llega el preciado metal a su interior. No obstante, la ambigüedad de la trama dejó una vertiente que fue explotada al final de la serie, Fatal Attractions (1993).

BANNER 123 3



comments powered by Disqus