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La historia de Rolling Stone México: julio


En los meses de julio.


POR Staff Rolling Stone México  



La historia de Rolling Stone México: julio

En este segundo semestre del año seguimos con muchos festejos. Han sido 15 años llenos de sorpresas editoriales. A través de entrevistas, sesiones fotográficas, eventos y lanzamientos de productos, te hemos compartido el ADN de Rolling Stone. Nuevamente agradecemos el que formes parte de esta gran familia, que hoy en día nos sigas por nuestras redes sociales y que opines sobre lo que hemos hecho. No ha sido fácil, pero nuestro ánimo nunca decae. Y ante todo lo que sucede en nuestra sociedad, sólo nos queda repetir aquellas palabras de Freddie Mercury: “The show must go on”.

2004
En la portada donde Robert Smith [de The Cure] se nos queda mirando fijamente por la entrevista exclusiva que le hicimos, publicamos un artículo a todo color sobre Andy Warhol. El artista Ernesto Lozano realizó una pintura de gran formato para esta nota y el reconocido autor de varios libros, David Dalton, colaboró con nosotros.

“Todo tenía una imagen. Andy puso el mundo al revés”.
David Dalton

2005
En este año se cumplieron 20 de la separación de The Police y para eso, contactamos a Andy Summers y Stewart Copeland para que hablaran. Sting no participó. Por otro lado, platicamos con Robert Plant, Jaguares, Héroes del Silencio, System of a Down, Audioslave, Oasis y George A. Romero, entre otros. Además, abrimos algunos expedientes de la desaparecida Ruta 100 en Asuntos Internos.

“El Sindicato Único de Trabajadores de Ruta 100 entró con su lana [a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas], entre 5 y 10 millones de pesos”.
Leonel Villafuerte [Secretario general del SUTAUR]

2007
¿Qué más podíamos pedir en este mes después de tener entrevistas con Pink Floyd, Radiohead, Linkin Park, Arcade Fire e Iggy Pop? Pues artículos que seguramente Donald Trump nunca leyó: “El cambio climático en México” y “El mundo se sigue calentado…”.

David Gilmour y yo peleábamos como gatos y perros”.
Roger Waters

2008
Esta revista tenía un formato mayor a la que estás leyendo. Y en su portada revelamos quién es Batman. En ese año era Christian Bale y platicamos con él sobre la cinta El caballero de la noche. No sólo nos conformamos en tener en las páginas a Tim Burton, Charlize Theron o Ray Davies, sino que también publicamos las fotos de una gran fiesta Rolling Stone en la que tocó Babasónicos, Fobia, Ximena Sariñana y La Barranca.

“Estuve entrenando mi papel con sólo una playera negra y me di cuenta de que era completamente inútil”.
Christian Bale

2012
Unos jóvenes músicos estuvieron en nuestra portada. La alineación clásica de The Rolling Stones por el festejo número 50 de su formación. También hicimos un tributo a Adam Yauch, de Beastie Boys, por su muerte. Y platicamos con Charlie Sheen en sus cinco sentidos. Sí, aunque no lo creas.

“Sí me meto una droga. Se llama Charlie Sheen y no es asequible, porque si la pruebas una vez, mueres”.
–Charlie Sheen

2013
Liam Gallagher nos platicó en exclusiva todo sobre Beady Eye y Katy Perry sobre la cinta Pitufos 2. Y como sabemos que no todo es música, cine, política y moda, también publicamos un artículo titulado “Protección permanente” sobre vacunas, con la colaboración de Enrique Gánem Corvera mientras que Antonio Navalón se hacía la pregunta “¿Alguien sabe en dónde está el gasto público?”.

“Crecí en un ambiente estricto, ya que mis padres son muy religiosos”.
Katy Perry

2014
¿Quién dijo que los excesos eran malos? Bueno… sí lo son y muchos lo sabemos. Hasta Freddie Mercury vivió una rapsodia trágica. En ese año, iniciaron los patrullajes del ejército y la marina en la Ciudad de México, por lo que hicimos un análisis periodístico. Al leer las notas sobre Foo Fighters y St. Vincent, le subimos el volumen a sus éxitos.

“Mucha gente descalificó ‘Bohemian Rhapsody’, ¿pero con qué puedes compararla?”.
Freddie Mercury

Estos han sido los artistas que han estado en el Número Uno de nuestras listas:
Avril Lavigne (2004)
Simple Plan (2005)
Maroon 5 (2007)
Arctic Monkeys (2011)
Aerosmith (2012)
Beady Eye (2013)
Jack White (2014)
Stars (2015)
Beck (2016)


Lou Reed: 20 esenciales


Una revisión de los mejores momentos del legendario músico con The Velvet Underground, como solista y con los grandes artistas que colaboró.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Man Alive!

Lou Reed: 20 esenciales

Por Gavin Edwards

Después de abandonar The Velvet Underground en 1970, Lou Reed fue a trabajar a la empresa de contadores de su padre como mecanógrafo. Si nunca hubiera vuelto a tocar una nota de música en su vida, los cuatro álbumes que hizo con The Velvet Underground hubieran sido suficientes para establecerlo como uno de los principales escritores y visionarios del rock. Afortunadamente para él, y para nosotros, Reed continúo haciendo música por décadas. Aquí están 20 momentos esenciales por el gran Lou Reed, el animal del rock & roll de corazón legendario.

I’m Waiting for the Man

Empieza con $26 dólares en tu mano y esta canción del álbum debut de The Velvet Underground: un músico de rock se dirige a comprar drogas. Con John Cale golpeando el piano, Reed presentó la canción que marcaría su carrera: dura, urbana, ruidosa y poética.

Sister Ray

En el segundo álbum de The Velvet Underground White Light/White Heat, Reed empujó al grupo lo más que pudo con este ruido épico sobre el libertinaje: diecisiete minutos y medio de improvisaciones, con letras sobre una orgía de trasvestis llenos de drogas. La canción sirvió como un modelo e inspiración para innumerables bandas en las siguientes décadas –pero en su lanzamiento en 1968, con sonidos psicodélicos en todas partes, The Velvet Underground se sostuvo solo, como un género por sí mismo.

Pale Blue Eyes

La otra cara de la inagotable fuente de veneno de Reed era su habilidad para escribir hermosas baladas ansiosas como esta, del tercer álbum homónimo de Velvet Underground (1969). R.E.M., Hole y Patti Smith le han hecho covers –pero el tema original sigue siendo insuperable.

Satellite of Love”

De Transformer, el álbum en solitario 1972 de Reed, producido por David Bowie y Mick Ronson. El tema es un cuento de ciencia ficción de infidelidad y voyeurismo, ¿o es a caso o una canción de cuna de la era espacial? ¿O un lamento alegórico? Desde hace 41 años, ha sido un acertijo envuelto en una melodía, dentro de un enigma.

Walk on the Wild Side

La canción más famosa de Reed, una historia dulce y nostálgica del séquito de los travestis de Andy Warhol llegando a Nueva York para dar sexo oral en cuartos traseros. El sencillo, extraído de Transformer, era tan transgresivo de muchas maneras, que parece un pequeño milagro que alguna vez se haya sido tocado en la radio –sin embargo, fue el único tema de Reed que entró al Top 40 en Estados Unidos.

Vicious

La última canción de Transformer, recordado por la famosa copla, “Vicious / Me golpeaste con una flor”. (La letra fue extraída de una conversación que Reed había tenido con Andy Warhol). Esta versión en vivo presenta a Reed con el pelo blanqueado.

Sad Song

Mientras que muchos músicos han hecho los álbumes de Berlín, Berlin de Lou Reed (1973) es el estándar para cortarse las muñecas en contra del cual todos son juzgados. Cuando el disco concluyó con la balada épica “Sad Song“, parecía que el mundo entero se cerraba.

Sweet Jane

Esta versión en vivo de un favorito de The Velvet Underground (del Rock ‘n’ Roll Animal de 1974) fue un clásico de rock en la radio durante muchos años, en gran parte debido a la larga introducción: los guitarristas Dick Wagner y Steve Hunter tocaron juntos como si los hubieran unido con pegamento.

Metal Machine Music

Uno de los movimientos más hostiles que un músico ha hecho jamás hacia sus fans y su compañía discográfica: en 1975, Reed siguió su álbum más exitoso (Sally Can not Dance) con un disco doble con gritos agudos. Metal Machine Music inspiró a algunos de los mejores escritos por el legendario crítico Lester Bangs, quien dijo “los seres humanos sensibles, simplemente encuentran imposible no desalojar ninguna habitación en donde la tocan”.

Street Hassle

Una pequeña ópera (del álbum de 1978 de Reed con el mismo nombre), empezando con una orquesta de cuerdas que gradualmente se transforma en una banda de rock. Una historia de lujuria, muerte, misoginia y mentiras –que incluye un monólogo hablado por Bruce Springsteen.

The Day John Kennedy Died

Después de años de posicionarse como un antisocial y extraño del rock & roll, Reed publicó The Blue Mask en 1982 y declaró como un hombre promedio. Esta canción honesta sobre el 22 de noviembre de 1963, es una bien observada historia sobre la mundana realidad de la muerte.

Waves of Fear

En The Blue Mask, Reed encontró el elemento musical que le faltaba: el guitarrista Roberto Quine, que había crecido pasando licor de contrabando en los conciertos de The Velvet Underground. “Una cosa que es crucial es que escucho las letras”, dijo Quine. “Waves of Fear, si se tratara de hacer una crema de huevos, mi solo sería diferente a una persona teniendo un colapso nervioso”. La pista dura por cuatro asombroso minutos llenos de psicosis: la banda se desata mientras Reed grita: “Loco con sudor / Saliva en mi mandíbula”.

I Love You, Suzanne

En New Sensations (1984), Lou Reed interpretó el papel de un divertido cantante de pop –¡y lo hizo muy bien! Mientras cantaba “Intenta todo una vez/ Prueba cualquier cosa dos veces”.

Strawman

El álbum New York de 1989 de Reed fue un regreso a la forma viciosa: historias sobre la otra cara de la ciudad de Nueva York con guitarra de fondo. “Strawman” es una de las canciones más enojadas y mejores del álbum, con letras sobre las desigualdades de la sociedad: “¿Alguien necesita a otro político con los pantalones abajo y con dinero pegado en su ano?” Esta versión en vivo tiene un furioso solo de guitarra de Reed.

Hello It’s Me

Reed se reunió con su compañero de The Velvet Underground, John Cale en 1990 para hacer Songs of Drella, un excelente álbum sobre su una vez jefe, Andy Warhol. La mayoría de material es escrito desde el punto de vista de Warhol, pero en esta hermosa coda, Reed canta directa y hermosamente al hombre que conoció.

Egg Cream

No es una canción sobre un hombre teniendo una crisis nerviosa, pero sobre hacer una crema de huevos. Del Set the Twilight Reeling (1996), esta es una dulce canción sobre la nostalgica Brooklyn con las clásicas guitarras de Reed.

Perfect Day

En 1997, la BBC encargó la portada “Perfect Day” (originalmente la segunda cara de “Walk on the Wild Side“, que tenía un resurgimiento de popularidad debido a su inclusión en la banda sonora de Trainspotting). Los cantantes incluyeron a Bono, Elton John, Emmylou Harris, Shane MacGowan de The Pogues. De alguna forma, en el Reino Unido este sencillo llegó al número uno.

Like a Possum

El núcleo de la obra de Reed de 2000, Ecstasy, es esta canción de dieciocho minutos sobre los límites de las necesidades animales: “Sólo es otra noche inútil en la cama”, canta Reeds. Mientras tanto, las guitarras pulverizan sus emociones.

The View

Lulú, el álbum de 2011 en colaboración con Metallica, fue la cosa más divisible que el artista haya hecho desde el comercial para las patinetas de Honda en 1984. Pero sus mejores canciones fueron pesadas y viscerales, demostrando que a sus 69 años, Reed todavía era implacable. Y sumó puntos por retar a Lars Ulrich a un “pelea callejera”.

Dirty Blvd.“/”White Light White Heat

En 1997, para el cumpleaños número cincuenta de David Bowie, Reed subió al escenario con su viejo amigo y colaborador para interpretar “Dirty Blvd.” (El single principal de New York) y “White Light / White Heat” (la canción que da nombre del segundo álbum de The Velvet Underground). Intercambiaron líneas y sonrisas secretas –en sus rostros se podía ver cómo la música de Reed, a menudo alienante, era también la fuente de una alegría profunda.

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Jared Leto interpretará a Andy Warhol en un filme biográfico


El guión fue escrito por Terrence Winter, que también escribió el argumento para la serie de HBO, ‘Vinyl’.


POR Staff Rolling Stone México  



Jared Leto interpretará a Andy Warhol en un filme biográfico

Después de la reciente aparición de Jared Leto como The Joker en la cinta Suicide Squad, hoy fue confirmada la participación del artista en la película biográfica de Andy Warhol. Leto coproduce el filme junto a Michael de Luca, después de haber comprado los derechos de la biografía realizada en 1989 de Andy Warhol, Warhol: The biography.

Además contará con la colaboración de Terrence Winter como guionista, quien es mejor conocido por su trabajo en la serie Vynil de HBO y la película The Wolf Of Wall Street.

Será interesante conocer la preparación de Jared para el papel de Warhol, ya que para sus interpretaciones anteriores como The Joker (Suicide Squad) y Rayon (Dallas Buyers Club) decidió envolverse en los personajes a tal grado que comenzó a hacerle bromas pesadas a sus compañeros y someterse a dietas exhaustivas.

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The Rolling Stones anuncia su primera exposición en una galería de Londres


Londres recibirá ‘EXHIBITIONISM’ en abril de 2016.


POR Staff Rolling Stone México  



The Rolling Stones anuncia su primera exposición en una galería de Londres

De acuerdo con un informe de NME, The Rolling Stones anunció su primera y extensa exposición en la Galería Saatchi de Londres. EXHIBITIONISM será el nombre de la puesta que estará disponible del 6 de abril de 2016 a septiembre del mismo año.

La exhibición consistirá en nueve secciones temáticas distribuidas a lo largo de dos pisos, en donde serán incluidos alrededor de 500 artefactos donados por cada uno de los integrantes y tomados de su archivo personal, así como algunas de las obras y diseños hechos por Andy Warhol y Alexander McQueen.

Otros de los objetos que los fans podrán encontrar en la exposición serán maquetas con los diseños de los escenarios de las giras de la banda, instrumentos musicales, fotos desde el backstage de algunos de los conciertos, notas tomadas de los diarios personales de Mick Jagger, Keith Richards, Ian Stewart y Dick Taylor, además de audios y videos nunca antes visto.

En tanto, los organizadores declararon que la exposición les ha llevado tres años para ser montada, por lo que quieren compartirla con el mayor público posible y la trasladarán a otras ciudades del mundo al término de su estancia en Londres.

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El príncipe del esquí alpino


El esquiador mexicano y aristócrata europeo que planea convertir a Sochi en su escenario.


POR Staff Rolling Stone México  



El esquiador mexicano y aristócrata europeo que planea convertir a Sochi en su escenario.

El príncipe del esquí alpino

Por Jon Dolan

Existen todo tipo de maneras de ganar una medalla de oro en las Olimpiadas – tan sólo ser el más rápido o hábil copetidor del mundo en alguna disciplina. Pero sólo existe una forma de ser Hubertus de Hohenlohe-Langerburg. Para lograrlo, debes ser un heredero de un desaparecido principado alemán, un fotógrafo consumado, músico y documentalista, amigo de estrellas de rock, hablar cinco idiomas y ser el segundo competidor más viejo de todos los tiempos.

En Sochi, el deportista de 55 años de edad competirá por sexta vez en las Olimpiadas de Invierno, representando a México, su país natal, en la categoría de slalom varonil. “La única oportunidad que tuve para esquiar fue por México”, declaró Hubertus, quien reside principalmente en Viena. “Pero también me hizo mucho más exótico y especial”. Para aumentar su atractivo exótico, diseñó un elegante traje para esquiar inspirado en la ropa portada por los mariachis, el cual causó furor en Internet. “Es muy folclórico, tiene como un sentimiento de salir por la noche y ser elegante”, explicó.

La conexión de Hubertus con México viene de su abuela materna, una española con sangre real. Su madre es Ira von Fürstenberg, heredera de la fortuna Fiat y socialité europea. Pasó la mayor parte de su juventud en Marbella, España, en donde su padre, el Príncipe Alfonso Hohenlohe, era propietario de un hotel frecuentado por la aristocracia rockera de los setentas, como Queen, Led Zeppelin y David Bowie. Él recuerda con cariño viendo cómo David Bowie componía “Heroes” junto a la piscina.

Una noche, paseando por el Estudio 54 en Nueva York, se hizo amigo de Andy Warhol, quien le dió el “primer impulso subconsciente” hacia el mundo del arte y la música. En los ochentas, escribió canciones con bandas europeas como Yello y también grabó ocho discos solistas bajo los seudónimos de Andy Himalaya y Royal Disaster, en un sorprendente europop. Su arte visual bebe de las fuentes de Warhol; su exposición fotográfica del 2005 titulada “It’s Me”, fue compuesta exclusivamente por autoretratos.

Pero se mantuvo enfocado en el esquí, lo cual lo ayudo durante algunos fríos y grises años mientras se encontraba estudiando en Austria. Antes de tener la idea del traje de mariachi, usaba un uniforme al estilo de un forajido. “La idea era de que era tan bueno que podía vencer a cualquiera en la colina. Así que también podía matarlos desde un inicio”.

Toda su aventura de vida lo llevaron a ser nombrado por la NBC como “el deportista olímpico más interesante del mundo, una participación en anuncios publicitarios de la cerveza Dos Equis, los cuales jamás ha visto. “Me gusta la Corona”, explica, haciendo una pausa del por qué la compañían jamás le ha ofrecido patrocinio. “Un príncipe necesita su corona”.


Un ruido perfecto


Bono, líder de U2, recuerda la música e historia de Lou Reed


POR Staff Rolling Stone México  



Bono, líder de U2, recuerda la música e historia de Lou Reed

Un ruido perfecto

“Poder transformar el dolor en belleza es el sello de un gran artista”
Por Bono

Bono y Lou ReedEl mundo es actualmente mucho más ruidoso, pero el ruido en cuestión no es del tipo que te incita a subir el volumen. El mundo de las palabras es un ahora un poco silente y mucho más tonto, el mundo de la música ya no es tan brillante.

Lou Reed extraía música del ruido. Del ruido de la ciudad. Los camiones que retumban sobre los baches; la pesada respiración del metro, el ruido sordo bajo el suelo; el ruido blanco de Wall Street; el ruido rosa del antiguo Times Square. El neón parpadeante del centro, sus casas de masajes y de tatuajes, bares y cafeterías, las putas y las vallas publicitarias que componen la vida de la gran ciudad.

La ciudad de Nueva York fue para Lou Reed lo que Dublín para James Joyce, el universo completo de su escritura. No tenía que vagabundear más allá de su periferia para hallar material, siempre había allí más que suficiente para sus canciones de odio y amor. De Metal Machine Music a Coney Island Baby, del trabajo realizado junto a The Velvet Underground a la obra creada con Metallica, la ciudad a la que dedicó su vida era una musa superior a cualquier otra. Hasta que Laurie Anderson se adentró en su vida, hace 20 años, podrías ser perdonado si llegabas a pensar que el único amor de Lou era el ruido de la ciudad de Nueva York. Si llegó a pensar que la gente podía ser estúpida, también creía que los neoyorquinos podían ser los más inteligentes de todos.

Nos conocimos en 1986, durante la gira conocida como la Conspiración de la Esperanza, de Amnistía Internacional. Hablaba con The Edge acerca de los sonidos de la guitarra, de los sonidos de una motocicleta con Larry, de James Joyce conmigo y –quizá este recuerdo sea falso– de las relaciones con Adam. En cierta ocasión, con su perfecta voz cansina, Lou comentó que se sentía enfadado consigo mismo por haberle prestado una de sus motocicletas a su novia. Ella tuvo un pequeño percance, dañando el suave aparato de una manera que sin duda molestaba al cantante. Le pregunté cómo seguía su novia. Él me miró secamente y me dijo, “Bono, tú podrías reemplazarla en cualquier momento”.

Su socarronería podía confundirse fácilmente con rudeza, y a Lou le encantaba este malentendido. En cuanto a sus registros hoteleros, su pseudónimo en aquella época era Raymond Chandler. Le pregunté qué era lo que más le gustaba del genio noir de las historias de detectives. “El humor mordaz y la concisión”, replicó. Le pedí un ejemplo: “‘Esa rubia es tan hermosa como un labio partido’. Insuperable”. Luego profirió una sonora carcajada.

Lou ilustró la idea de que el arte puede ser el descubrimiento de la belleza en los lugares más inesperados. Uno de sus temas más famosos, “Perfect Day”, es aún más perfecto porque trata de un adicto a la heroína que pasea por el parque bajo la cálida luz solar, completamente distanciado de los problemas que le condujeron a su adicción. Ha sido cantada seriamente por todo un abanico de voces desde que fuera escrita, en 1972, incluyendo la mía y la de ciertos coros infantiles. Mi dolor es siempre presa de un redoblamiento cuando los escucho cantar el último verso, “You’re going to reap just what you sow”, sin conciencia alguna de la gelidez sugerida.

Transformer fue el disco que me atrapó poco después de su lanzamiento, en 1972. Mi mejor amigo Giggi y yo nos sentábamos durante horas, a fin de escuchar todas esas historias callejeras, creyendo que nosotros teníamos alguna idea de lo que significaba caminar por el lado salvaje. Teníamos 12 y 13 años respectivamente.

La transformación reside en el núcleo del mejor trabajo de Lou Reed: La capacidad o incapacidad de la gente para transformarse. Sabemos que la posibilidad de convertir el dolor en una belleza grandiosa, constituye la marca de un buen artista y sabemos que el desafío habita en el corazón del romance, pero lo que nos fascina no es otra cosa que la ligereza aérea de las canciones de Lou Reed. Globos de metal, con helio dentro, nunca grávidos, a pesar de las temáticas, el humor a media cuadra de la crítica ácida. Magia y pérdida, sin duda. Lou Reed era un alquimista, que podía transformar los metales comunes en oro, el metal pesado en canciones tan disciplinadas que parecían salidas del Edificio Brill; tal y como en realidad aconteció, porque ése es el mundo en el que Lou puso en marcha su carrera.
Lou es el retoño de dos influencias imposibles de subestimar. Una: El talento de sus camaradas de The Velvet Underground, quienes enseguida influyeron sobre cualquier banda que comenzara a pisar la década de los años setenta. (Si quieren pruebas incontrovertibles, sólo tienen que prestar atención a nuestra canción “Running to Stand Still”). Nosotros, U2, nos extasiamos cuando The Velvet decidieron reunirse para realizar unas cuantas presentaciones selectas a principios de los años noventa, incluyendo unas con nosotros. “Pale Blue Eyes” es pura perfección pop.

Dos: El cuentista Delmore Schwartz. Lou retomó este tema unas cuantas veces conmigo e incluso me hizo leer In Dreams Begin Responsibilities. (Lo hice, y es cierto). Asimismo me regaló una colección de ensayos, The Ego is Always at the Wheel. (Es así, lo sé bien). Yo le conseguí una colección de poemas escritos por Seamus Heany un par de meses más tarde. Nuestra última conversación consistió en darnos las gracias.

La música es eterna. La seguirán creando sin él. Fue maravilloso ver a Lou reunido con Bob Ezrin en su Berlin: Live Shows in 2006, y al mismo tiempo enterarse de que su adorado Julian Schnabel estaba filmando y diseñando el set. Creo que en un principio la idea era convertirlo todo en una ópera rock para los escenarios, no para la pantalla. Quizás eso pueda ocurrir ahora, mientras el mundo digiere la seriedad de esta pérdida que hemos tenido que soportar.

Es muy fácil pensar en Lou Reed como si sólo se tratase de una criatura salvaje que colocaba canciones sobre la heroína en las listas del pop, como si fuera un dandy decadente, una lagartija salida de la sala de estar de The Factory de Andy Warhol. Pero esto sería una completa falsedad. Lou era considerado, meditativo y extremadamente disciplinado. Antes de que la hepatitis que pescó como drogadicto retornara, la condición física de Lou era inmejorable. Él aseguraba que esa ligereza y esa clara complexión, eran producto del tai chi. Así es como lo recordaré, una figura tranquila en el ojo de un huracán metálico, un artista que puede sacar raras figuras del abismo amorfo de la cultura pop, un compositor que extrae melodías de la disonancia de lo que Yeats llamó “Esta sucia marea moderna” y, claro, el rostro auténticamente imperturbable del pop. El universo no ríe hoy.


Recordando a Lou Reed


Un homenaje musical al fundador de The Velvet Underground.


POR Staff Rolling Stone México  



Recordando a Lou Reed

Hablar de Lou Reed es hablar de una leyenda de la música. El guitarrista y compositor fundador de The Velvet Underground, dejó una gran huella en la historia del rock gracias a su inigualable estilo poético y provocativo.

El músico, quien abandonó este mundo el 27 de octubre del año 2013 a los 71 años de edad, se reinventó con cada época: Desde la fundación de The Velvet Underground en 1960, su amistad con Andy Warhol, su carrera como solista,  su paso por el glam rock y sus colaboraciones con bandas como Metallica, The Killers y Damon Albarn.

Incontables compañeros de la escena musical como David Bowie, John Cale, The Who, Tom Morello, Duran Duran, Pixies, The Strokes y Billy Idol, por mencionar algunos, expresaron su tristeza ante la muerte de este gran guitarrista mediante mensajes en redes sociales y tributos en sus conciertos en vivo, como en el caso de Pearl Jam, Neil Young, Arcade Fire y Arctic Monkeys, por mencionar algunos.

Pero tal vez la mejor forma de rendir homenaje a Lou Reed es escuchando sus canciones, tal y como lo recordaron las bandas que influenció.

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Descanse en paz Lou Reed.

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Lou Reed, líder de Velvet Underground y pionero del rock, muere a los 71 años de edad


Lou Reed, uno de los más influyentes compositores y guitarristas en los últimos cincuenta años de la escena del rock


POR Staff Rolling Stone México  



Lou Reed, uno de los más influyentes compositores y guitarristas en los últimos cincuenta años de la escena del rock

Lou Reed, líder de Velvet Underground y pionero del rock, muere a los 71 años de edad

Lou Reed, uno de los más influyentes compositores y guitarristas en los últimos cincuenta años de la escena del rock, murió este domingo a la edad de 71 años. Hasta el momento no se ha dado a conocer el motivo de su muerte, pero cabe recordar qu en mayo pasado se sometió a un transplante de hígado.

En Velvet Underground a finales de los años sesenta, Reed fusionó elementos del europeo avant-garde en la música, casándose con la belleza y el ruido mientras traía toda una nueva honestidad lírica para el rock & roll poético.

Lewis Allan, mejor conocido como “Lou” Reed, nació en Brooklyn en 1942. A mediados de los sesenta, Reed conoce a John Cal y forman una banda llamada The Primitives, que posteriormente cambió su nombre a Warlocks; más tarde conocen al guitarrista Sterling Morrison y a Maureen Tucker, con quienes conforman Velvet Underground, que llamaría la atención de Andy Warhol.

El disco debut The Velvet Undergrund & Nico, “producido” por Andy Warhol, fue un punto de referencia musical a la par del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles, y el Blonde On Blonde de Bob Dylan; convirtiéndose así en una de las bandas estadounidenses más influyentes del rock a través de los años.

Después de la desintegración del grupo, Reed viajó a Inglaterra y grabó su disco en solitario que fue respaldado por los integrantes de Yes, aunque su siguiente disco, Transformer, producido por él mismo, fue el que lo puso en el estatus de músico de culto.

En 2011 Reed regresó al mainstream con Lulu, una extraña colaboración con Metallica.
“A lo largo de este tiempo he pensado que si piensas todo esto como un libro, entonces tienes la Gran Novela americana, cada disco como un capítulo,” dijo a Rolling Stone en 1987. “Están todos en un orden cronológico. Tomas todas las cosas, las apilas y las escuchas en un orden, y ahí está mi Gran Novela Americana”.

Descanse en paz Lou Reed.


La cercanía de los objetos


Juan Villoro ajusta su vista en el ‘Espejo retrovisor’


POR Staff Rolling Stone México  



Juan Villoro ajusta su vista en el ‘Espejo retrovisor’

La cercanía de los objetos

Por José Xavier Návar

Alguna vez Marshall McLuhan, el filósofo canadiense de la comunicación lanzó la pregunta: “Si usted va en un carro y mira por el espejo retrovisor, ¿qué es lo que ve? ¿El futuro o el pasado?”. Juan Villoro, novelista, cuentista, dramaturgo, ensayista, científico del rock y articulista, retoma la respuesta de McLuhan (lo que vemos es el futuro que viene) y la vierte a su manera en Espejo retrovisor (Seix Barral). Este reciente y muy recomendable libro –por si no lo han leído– es el recuento de algunos de sus textos más representativos. “Guiado por los favores de la memoria, este libro muestra los que quedó atrás; pero la literatura es una ilusión de cercanía, donde lo lejano se aproxima de acuerdo con el lema de los espejos retrovisores: Los objetos están más cerca de lo que aparentan”, escribe Villoro.

Se trata de 30 años de trabajo de cuentos y crónicas escogidas, reunidos por primera vez en este Espejo retrovisor de uno de los escritores más amenos, curiosos y divertidos de la hispano américa contemporánea. Dónde la pasión por escribir y detallar a personajes tan disímbolos como Mick Jagger, Andy Warhol (en un texto fascinante que no ha perdido vigencia con este Dandy del pop) o el controvertido Salman Rushdie, se suma a otras turbulencias como la familia, la condición humana, la política, el futbol, los grandes íconos, los viajes, los terremotos, el misterio de la vida literaria y, desde luego, el rock.

¿Crónica o cuento?
La verdad en los dos me siento igual de incómodo, por eso me interesan. Para mí son desafíos los retos de escribir una historia que sea creíble y que no repita lo que ya dijiste tú o lo que dijeron otros; que en tan poco espacio seas económico y puedas contar muchas cosas. Por eso yo me siento siempre nervioso e incómodo, pero vale la pena. Dicen que torero sin miedo no es torero, claro que lo tiene, pero lo trasciende. Yo creo que algo de eso aplica en nuestro oficio, porque si no hay reto, no tienen chiste.

Se sabe que escribes con pluma fuente, ¿por qué?
Me gusta mucho el ritmo de la pluma fuente, como que le da un ritmo más pausado a lo que escribo, como que piensas de manera distinta, de pronto puede haber un pensamiento que quizá –lo digo como superstición– surge más de la mano que de la cabeza. Sobre todo cuando ya escribiste mucho y la mano está un poco cansada, y de pronto sientes que la mano va por su propia cuenta, como que va agarrando su ritmo y así te dejas llevar… como un bailarín.

¿Y la computadora?
Me encanta la percusión del teclado, aunque eso para mí es algo muy inconsciente. Actualmente mi computadora está con todas las letras del teclado borradas, de tanto que la aporreo. Tan acostumbrado a pegarle al teclado desde la máquina de escribir, que mi mano ya no va a la letra, va por instinto. Hay cosas que mi mano conoce y yo no. Eso es increíble, ya sea que mi mano vaya despacio deslizándose con la pluma o con el teclado, como que dice cosas por su cuenta. Es como una especie de vudú con resultados un tanto misteriosos.

¿Qué tal los entrevistados, tienes que moverte con el instinto de un crack ofensivo o defensivo?
Con Mick Jagger, hubo que aprovechar la oportunidad de la situación. Con Salman Rushdie, acatar sus condiciones cuando te dice: “Acepto que viajes conmigo (a Tequila, Jalisco), pero no me hagas una entrevista”. No aceptaba que le hiciera una pregunta, pero aceptaba que viajáramos durante todo un día hacia Tequila, por eso la crónica se llama así.

¿Y con la lengua que canta en los Stones?
Cuando vas a entrevistar a un monstruo como Mick Jagger –tú has hecho muchas entrevistas a estrellas del rock y sabes lo que es eso– te dan media hora.

Los de la disquera sólo quieren que preguntes del disco nuevo, que hagas un publirreportaje… A mí me ayudó mucho con Jagger, que el periodista que me antecedió –un alemán frío y calculador–, trató de desmitificarlo y le soltó algo así como: “Mira, finalmente ni eres un gran cantante, ni eres un gran compositor. Eres un arrogante y un gran actor, y has tenido mucha suerte”. Pero a estas alturas tratar de desmitificar a un personaje como él, que es un emblema del rock con lengua registrada y que forma parte de la mitología, es impensable. Jagger se enojó mucho y lo corrió, cuando finalmente accedió a la última entrevista, que era la mía, se quiso reconciliar con la prensa y me dijo: “Pregúntame lo que quieras”. Le cayó bien que yo fuera mexicano y me vi beneficiado por la casualidad.

¿La personalidad más célebre que hayas entrevistado?
Como personalidad, Mick Jagger ha sido el personaje más emocionante. También entrevisté a Peter Gabriel y a Bono, que es muy inteligente y carismático, pero es un poco demagogo. Jagger, por supuesto, está muy consciente de sí mismo, pero es un seductor extraordinario y bueno, ambos forman parte de mi autobiografía sentimental.

ZINIO


Libro: Mati and the Music


Pocos artistas como Mati Klarwein lograron estampar su arte en más de 50 portadas de discos, mismas que se encuentran contenidas en el libro ‘Mati & The Music’


POR Staff Rolling Stone México  



Pocos artistas como Mati Klarwein lograron estampar su arte en más de 50 portadas de discos, mismas que se encuentran contenidas en el libro 'Mati & The Music'

Libro: Mati and the Music

Mati and the Music
Mati Klarwein
RM Editorial
Calificación:

Por Miguel Angel Angeles(@mangelangeles)

Muchos son los artistas que han colaborado con bandas para ilustrar las portadas de sus discos. Andy Warhol con su célebre banana para The Velvet Underground o más recientemente Marcel Dzama con su trabajo para el disco Güero de Beck, son dos casos que ejemplifican el éxito de tal mancuerna. Con lo común que esto puede ser, pocos como Mati Klarwein lograron estampar su arte en más de 50 portadas, mismas que se encuentran contenidas en el libro Mati & The Music.

Klarwein fue un hombre que, impulsado por circunstancias de índole familiar, se vio obligado a cambiar de residencia constantemente desde sus primeros años. Debido a esta experiencia que continuaría de manera voluntaria durante toda su vida, tuvo la oportunidad de desarrollar una visión artística que llamaría la atención del mundo del arte pero también el de la música por la mezcla sincrética que se convirtió en su sello característico.

Aunque sus primeras piezas fueron vendidas a turistas curiosos, su talento le granjeó la admiración de leyendas de la música como The Last Poets o Miles Davis, con quienes colaboró creando portadas icónicas para discos como This is Madness de los primeros y Bitches Brew del segundo. Fue, sin embargo, su cuadro Annunciation el que le traería mayor reconocimiento al ser usado por el mexicano Carlos Santana para ilustrar Abraxas en 1970.

En caso de que no se tenga referencia del arte de Klarwein, bastan unas hojas del libro Mati & The Music para poder adentrarse en la riqueza de los mundos que a través de sus pinturas fue creando. La suya es una obra llena de matices en donde los colores y las formas juegan en universos que se expanden sin límite, lo mismo referenciando a íconos religiosos de otras latitudes o a Marilyn Monroe, todo cargado de una energía espiritual que denota la manera en que el arte puede ser un camino hacia lo místico.

La edición de Mati and the Music reúne 52 portadas realizadas por el artista y textos de Serge Bramly quien fuera en vida uno de sus amigos y colaboradores más cercanos.


Men in Black 3: El ascenso de Will Smith


Men in Black 3: El ascenso de Will Smith. De cómo el Agente J conoció a Andy Warhol y Will Smith superó sus fobias al agua


POR Staff Rolling Stone México  



Men in Black 3: El ascenso de Will Smith. De cómo el Agente J conoció a Andy Warhol y Will Smith superó sus fobias al agua

Men in Black 3: El ascenso de Will Smith

De cómo el Agente J conoció a Andy Warhol y Will Smith superó sus fobias al agua

Por ÓscarUriel

¿Dónde diablos estaba Will Smith? El tipo considerado como una de las figuras más importantes de la taquilla internacional pareciera haber desaparecido por completo del mundo del entretenimiento. La cinta Men in Black 3 marca el retorno del actor después de Siete almas, prácticamente cuatro años en los que Smith se mantuvo al margen del mundo de la actuación para dedicarse a supervisar algunos planes en los que, digamos, no llevaba el primer crédito.

“Me tomé unos años sabáticos porque consideré que necesitaba tiempo para crecer. Produje algunos proyectos para mis hijos y un programa de televisión para mi esposa. Fueron cuatro años en los que ‘Papá’ estuvo preocupado por las manifestaciones artísticas de los demás, pero también fue unánime la decisión en casa de que yo debía regresar a trabajar. Fue un excelente tiempo que dediqué a la producción y a observar el quehacer cinematográfico desde otro punto de vista, leyendo, conociendo a otros realizadores y viajando. Por ejemplo, mi esposa Jada y yo fuimos a Cuba y fue una locura descubrir las expresiones artísticas que existen en ese lugar; prácticamente, todo gira en torno al arte porque la situación financiera no es prioridad”, dice Smith en entrevista, desde Cancún, Quintana Roo.

En la tercera entrega de esta divertida saga acerca agentes encubiertos que protegen a la humanidad de invasiones extraterrestres, el Agente J ( Smith) tiene que viajar, a la convulsionada década de los años sesenta, y prevenir la muerte de su amigo y compañero el Agente K (Tommy Lee Jones, que es caracterizado en el pasado por Josh Brolin) en manos de una fuerza alienígena. Una misión que requerirá de todo el esfuerzo del protagonista para impedir el trágico suceso, sin embargo, hay que recordar que han transcurrido 15 años del estreno de la primera cinta de la serie, por lo que Smith ya no es la joven promesa de aquel entonces.

“Creo que todavía no ha llegado ese momento en el que me sienta cansado para interpretar personajes con estas características. Bruce Willis y Sylvester Stallone me comentan que, de pronto, estaban realizando una escena en la que tendrían que subir alguna pendiente e inesperadamente sintieron un calambre, y se preguntaron ‘¿Qué es eso?’. Creo que todavía puedo hacer las escenas de acción e incluso secuencias donde se requiere de algún ‘doble’. El tiempo para retirarme de este tipo de personajes aún no ha llegado”, asegura el actor quien ha encarnado a héroes de cintas de acción en filmes como Yo, Robot, Bad Boys y Soy Leyenda, entre otros.

El tercer episodio de Men in Black también ha sido realizado en el formato 3D, tan en boga en estos tiempos. Sin embargo, el mismo concepto original de esta franquicia, en el que extraños seres y coloridos extraterrestres aparecen y desaparecen de escena, hace que el factor de la tercera dimensión, sea una herramienta necesaria en la producción.

La película ya se encuentra en cartelera.

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RS 109. Junio 2012


Adam Yauch, Marilyn Manson, Alabama Shakes, The Hives, Carlos Fuentes, IMS, Jessica Paré, Andrés Manuel López Obrador, Gabriel Quadri, Metallica, Game of Thrones, Garbage, Nick Cave, Ridley Scott, Charlize Theron, Emma Stone, Will Smith y más…


POR Staff Rolling Stone México  



Adam Yauch, Marilyn Manson, Alabama Shakes, The Hives, Carlos Fuentes, IMS, Jessica Paré, Andrés Manuel López Obrador, Gabriel Quadri, Metallica, Game of Thrones, Garbage, Nick Cave, Ridley Scott, Charlize Theron, Emma Stone, Will Smith y más...

RS 109. Junio 2012

Adam Yauch
1964 – 2012

P&R: Marilyn Manson
Revela cómo fue tocar con Johnny Depp, citar a Shakespeare y los rumores extraños que ha escuchado sobre él mismo

Rolling Stone México

P&R: Nate Ruess, de fun.
El cantante de “We Are Young” habla de beber demasiado, rituales obsesivos-compulsivos y la grandeza de Wilco

Rolling Stone México

Tributo
Cuando la música disco murió

Rolling Stone México

El sonido de Alabama Shakes
Una alma del soul con lentes de fondo de botella

Rolling Stone México

La ley de The Hives
El líder de la banda, Howlin’ Pelle Almqvist, habla en exclusiva sobre el nuevo disco ‘Lex Hives’, su
experiencia junto al grupo y su relación con ‘Star Wars’

Rolling Stone México

‘In memoriam’: Carlos Fuentes
1928 – 2012

Rolling Stone México

IMS: cuando la realidad te golpea
El Instituto Mexicano del Sonido llega con un álbum ‘ad hoc’ al ambiente nacional

La Gusana Ciega pagan deuda pendiente
Fue aplaudida en el Reclusorio Oriente

Rolling Stone México

Televisión: Jessica Paré
Se robó el corazón de Don Draper y puso a ‘Mad Men’ de cabeza

Televisión: Contraataque a la invasión
Cuando la humanidad parece no tener opciones contra los alienígenas, surge una esperanza que sólo podrán poner en práctica a través del conocimiento y la convivencia en los nuevos episodios de ‘Falling Skies’

Asuntos Internos: Andrés Manuel López Obrador
Lejos del “mesías tropical”, el candidato presidencial de la izquierda mexicana se renueva como un equilibrado guía moral, habla sobre la espiritualidad y su fascinación por la música popular

Andrés Manuel López Obrador

Asuntos Internos: Gabriel Quadri
El ambientalista liberal

Gabriel Quadri

Metallica

Con un festival y una película en 3D, la banda retorna a la acción en este verano
Metallica

Maestro del Juego
De cómo Peter Dinklage conquistó Game of Thrones siendo él mismo

Game of thrones

Garbage

Regresa con su quinto álbum, ‘Not Your Kind of People
garbage

Nick Cave y México como destino
Un viaje largo y tortuoso

Rolling Stone

Ridley Scott
El director nos habla sobre su nueva cinta ‘Prometheus’, ‘Mad Men’, la secuela de ‘Blade Runner’ y cómo sobrevivir en Hollywood

Rolling Stone

Rumbo al espacio de Charlize Theron
Hace una poderosa actuación en el papel de Meredith Vickers en ‘Prometheus’, la cínica y pragmática figura corporativa responsable de una peligrosa misión espacial, a años luz de la Tierra

Emma Stone
La estrella de ‘Historias cruzadas’ presume su habilidad con ‘Spider-Man’

El ascenso de Will Smith
De cómo el agente J conoció a Andy Warhol y Will Smith superó sus fobias al agua

Colosio: El estreno incómodo
Carlos Bolado y Daniel Giménez Cacho platicaron sobre la importancia e intenciones, más allá del cine, de un estreno como ‘Colosio’

Réquiem por un ‘soundtrack’
Una charla con Pascual Reyes y Hermino Gutiérrez, compositor y supervisor musical, respectivamente, de la película

En nuestra sección de Guía, las mejores recomendaciones de discos, DVDs, cine y videojuegos
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¿Cómo fue que Ziggy Stardust cayó a la tierra?


David Bowie ¿Cómo fue que Ziggy Stardust cayó a la tierra?


POR Staff Rolling Stone México  



David Bowie ¿Cómo fue que Ziggy Stardust cayó a la tierra?

¿Cómo fue que Ziggy Stardust cayó a la tierra?

David Bowie hizo del rock & roll un lugar seguro para los dioses de la brillantina y las rarezas espaciales, aunque en realidad sólo intentaba aferrarse a lo que quedaba de su cordura

Por Mikal Gilmore

El 3 de julio de 1973, david bowie tomó asiento en el camerino del foro Hammersmith Odeon, en Londres. Aguardaba. Los asistentes, maquillistas y diseñadores de vestuario lo preparaban para la presentación más anticipada de toda su carrera: La fecha final de su triunfante gira mundial, la primera en su vida, acompañado de la extraordinaria banda The Spiders from Mars. Mientras esperaba, cientos de personas entraban al auditorio. Muchos de ellos eran auténticos seguidores: Vestían como Bowie, enfundados en trajes glamurosos y osados; se cortaban y entintaban los cabellos a fin de imitar esa melena roja y eléctrica; blanqueaban sus rostros y pintaban sus ojos con tonos brillantes. Estos eran los tipos a los que Bowie dedicó “Changes”.

Dos años antes, muy pocos de los asistentes a esta clase de eventos sabían quién era David Bowie. Él había estado cantando y tocando rock desde 1962, y grabando discos excéntricos y pintorescos desde 1967, pasando realmente desapercibido. Su progreso había sido tan irregular que, en cierto momento, se preguntó si en realidad deseaba continuar. Él se veía como actor; quería usar su cara y cuerpo, su voz y canciones, para desempeñar papeles, sobre todo los más extraños. Luego, en 1971, Bowie descubrió que sí era capaz de combinar todo esto –la música y el teatro– en un sólo personaje: Ziggy Stardust, un extraterrestre que había llegado para salvar a la Tierra pero que, en vez de ello, descubrió el rock & roll; cantaba acerca de los cambios y el dolor, y tocaba mejor que todos los demás; su vanidad se tornó grotesca y poseía un carisma que le permitía cogerse a quien le viniera en gana, mujer u hombre; las aspiraciones le condujeron a la ruina, con sus mejores propósitos inacabados. Dicho personaje hizo famoso a David Bowie, y generó un público y una comunidad alrededor de su singularidad.

Sin embargo, esta noche, Bowie desmontaría a Ziggy. Años más tarde declaró: “No podía definir si yo era el creador de los personajes o si éstos me habían fabricado, y si éramos una misma cosa”. Temía que esta confusión le llevara a la locura, y no había nada que le produjera más angustia. Cuando abandonó el Odeon, esa misma noche, su intención no era otra que abandonar a Ziggy Stardust, pero asimismo estaba a punto de dejar atrás el hecho más importante de su vida: Ziggy había sido un paradigma de valentía para millones que nunca antes habían sido tomados en cuenta por un héroe de la cultura popular. Inesperadamente, liberó a muchos otros, incluso a pesar de no poder hacerlo consigo mismo.

David Bowie había nacido con una intensa necesidad de movimiento. Sólo así pudo lidiar con una historia que, de otra manera, lo habría aniquilado. Su madre, Margaret Burns (conocida como Peggy), fue la primera de seis hijos nacidos en el seno de una problemática familia del condado de Kent, en Inglaterra. Tres de sus hermanas padecían trastornos mentales, y la misma Peggy estaba al borde, según ciertas opiniones. Antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1937, Peggy tuvo una aventura y dio a luz a Terence Burns. (También tuvo una hija luego de una segunda aventura amorosa, pero decidió darla en adopción). Peggy tenía 33 cuando conoció a Haywood Stenton Jones, un hombre casado que tenía una hija. Haywood, mejor conocido como John, había sido gerente de un fallido music-hall londinense; el fracaso de este sitio le costó su herencia. Cuando conoció a Peggy, John trabajaba para una organización de caridad infantil y a esto dedicó todas sus energías hasta el final de sus días. En 1946 se divorció de su esposa y se casó con Peggy. El 8 de enero de 1947, su único hijo, David Robert Jones nació en Brixton.

Durante años, al mismo Bowie le preocupó la posibilidad de un colapso mental. En 1993, el cantante dijo: “Uno suele dañarse demasiado cuando intenta eludir la amenaza de la locura. En realidad comienzas a abordar lo que más te aterra… En mi familia hubo demasiados suicidios para mi gusto… Mientras yo pudiera verter esos excesos psicológicos en mi música y en mi trabajo, sabía que tendría oportunidad de tirar todo ese peligro por la borda”.

En 1956, el padre de David le llevó a su hijo de nueve años un regalo que le ayudaría a encontrar una especie de trascendencia entre todo el horror familiar: “Tutti Frutti”, el explosivo primer sencillo de un pianista norteamericano de rock & roll y boowie-woogie: Little Richard. “Mi corazón casi explota a causa de la emoción”, dijo años más tarde Bowie. “Ese tema llenó la habitación con energía, color y escandaloso desafío. Acababa de escuchar a Dios”. Así, a David se le metió en la cabeza la idea de hacer lo que gente como Richard o Elvis Presley estaban concretando: Pararse delante de una audiencia como algo que nunca antes había sido visto o escuchado. Fue una manera de reinventarse.

A principios de los años sesenta, el joven David Jones pasaba horas en las tiendas de discos, buscando la música más novedosa, y también se sumó a varias agrupaciones de R&B con su amigo George Underwood –The Konrads, Davy Jones and The Lower Third y Davie Jones and the King Bees, en las que cantaba y tocaba el sax alto y tenor. En una fotografía tomada en 1963, Bowie sale posando con su instrumento, sentado sobre el bombo de The Konrads, una extraña prefiguración de su fama venidera. Sin embargo, en sus ojos, puede verse algo muy peculiar, una marca. En 1962, tras una discusión en torno a cierta novia, Underwood golpeó a su amigo en el ojo izquierdo, lo que le provocó una herida terrible. Desde entonces, la pupila de Bowie permanece siempre dilatada y sus ojos parecen ser de colores diferentes. Como resultado, uno de los ojos del cantante mira siempre hacia adelante, como si estuviera huyendo, mientras que con el otro, se mira a sí mismo, como si estuviera midiendo la distancia del pasado.

A lo largo de los años sesenta, Bowie entraba y salía de agrupaciones mod (modernismo) o de R&B, pero en realidad su temperamento no se ajustaba muy bien a la mentalidad colectiva. Casi siempre intentó ejercer el control en sus bandas y, cuando la música no prosperaba, su convicción era que los demás estaban fallando. A los 16 firmó un contrato efímero con Decca Records. Pero David Jones siempre se pensó como alguien que debería tomar sus decisiones a solas. Y luego conoció a Ken Pitt, un hombre que lo veía de la misma forma.

Pitt era un manager sofisticado, experimentado. Había sido representante del excéntrico pianista Liberace y del grupo beat de Manfred Mann, además de crear la publicidad de una de las giras inglesas de Bob Dylan. Tras ver a David en vivo en The Marquee Club, en abril de 1966, Pitt pensó haber hallado a alguien con el magnetismo de Frank Sinatra. Se convirtió en el manager de David y le consiguió un contrato solista. Asimismo, lo invitó a compartir su casa, rescatándolo de las terribles insistencias de Peggy y de la tormentosa atmósfera propiciada por la relación entre sus padres y su medio hermano. Algunos han sugerido que, quizás, el interés de Pitt no carecía de un matiz sexual. Pitt lo negó, aunque más tarde escribió: “David se sentía a gusto desnudo, a veces sentado en el suelo, rodeado por bocinas que sonaban a todo volumen, otras ocasiones dando vueltas por todo el departamento, con su largo y rechoncho pene bamboleándose de un lado a otro, como el péndulo de un reloj antiguo”.

Pitt le dijo a David Jones que ya no le sería posible utilizar dicho nombre artístico, a causa de la popularidad de otro cantante británico llamado Davy Jones, que poco después se sumaría a The Monkees. La noción de un cambio de nombre alimentó la curiosidad que David sentía por los mecanismos que permiten la aserción de un nuevo ‘yo’. Le gustaba el apellido de Mick Jagger y era admirador de la descripción que Richard Wildmark había hecho del pionero norteamericano Jim Bowie, quien fue famoso por sus habilidades con el cuchillo. Así, David comenzó a utilizar el apellido Bowie como nueva identificación. Creyó que esa palabra evocaba también una especie de inmersión en las verdades más profundas.

En la casa de Pitt, Bowie encontró los libros de Egon Schiele sobre la erótica y el arte grotesco. Pitt le recomendó al ilustrador Aubrey Beardsley y a los escritores decadentes del siglo XIX, entre ellos Oscar Wilde. A Bowie le fascinó sobre todo El retrato de Dorian Grey, la historia de un vanidoso joven que explotaba y luego desdeñaba a los demás. Pero la contribución más duradera de Pitt al estilo artístico de Bowie llegó a finales de 1966. En diciembre, cuando Pitt regresó consigo una copia promocional del álbum debut de The Velvet Underground, un grupo que había emergido gracias al apoyo del movimiento arte pop liderado por Andy Warhol. Bowie quedó hipnotizado: The Velvet tocaban una música hermosa y cacofónica a la vez, y el cantante, Lou Reed, escribía acerca de gente que estaba al borde de alguna experiencia desesperada. “Todo lo que yo anhelaba era escribir canciones que pudieran decirle algo a gente como yo”, dijo Reed años después. “The Beatles y todo lo demás me proporcionaba placer pero, ¿por qué no dedicarle algo también a los chicos de las últimas filas?”

The Velvet Underground le otorgó nuevos permisos a Bowie, quien decidió explorar los espacios más oscuros, aunque sus propias grabaciones tardarían cinco años más en reflejar semejante epifanía. Su primer álbum, David Bowie, lanzado en junio de 1967, da cuenta de sus eclécticas influencias, los recargados versos de la canción francesa de Jacques Brel y otros, y las relucientes baladas para radio del compositor y cantante Anthony Newly. El efecto, sin embargo, resultó demasiado difuso para la psicodelia de finales de los años sesenta.

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Cine: Shame


‘Shame’: El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender


POR Staff Rolling Stone México  



'Shame': El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender

Cine: Shame

El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender

Por ÓscarUriel

Si escuchas atentamente a Carey Mulligan cantar “New York, New York” en una de las secuencias centrales de la película Shame de Steve McQueen, podrás percatarte que más allá de una simple interpretación por parte de una actriz de un tradicional american standard, es una escena difícil que muestra la situación devastadora que viven los dos personajes principales de la historia: la de Sissy Sullivan (Mulligan) y la de su hermano Brandon, este último caracterizado por Michael Fassbender en lo que muchos han calificado como la mejor actuación masculina del año.

“Creo que la adicción al sexo definitivamente es una condición, es una enfermedad. Lo que me lleva a afirmar esto es que, durante el proceso de investigación para participar en la película, conocí a algunas personas que padecen o viven esta situación. Están plenamente conscientes de que sufren de esta adicción y quieren salir de ella, quieren detener este ciclo que finalmente termina por ser sumamente destructivo”, confiesa Fassbender sobre el problema de Brandon, un exitoso publicista que busca un escape en frecuentes encuentros sexuales de carácter anónimos los cuales le permiten evitar cualquier contacto íntimo con quienes lo rodean.

Shame aborda precisamente el universo de las adicciones, las físicas y las sentimentales, a través de una serie de personajes de clase media alta que viven perdidos entre los habitantes de una gran ciudad y quienes esconden celosamente su intimidad. La adicción del protagonista es a las constantes relaciones sexuales tratando de evitar cualquier ejercicio íntimo que pueda sucederse en el transcurso.

“El mundo de las adicciones te proporciona un marco dramático muy interesante para el desarrollo de una historia. Por ejemplo, tuvo un impacto singular en mi persona esa película titulada The Lost Weekend del gran Billy Wilder la cual abordaba el alcoholismo de una manera que nadie lo había tratado en el cine anteriormente.

Creo que la adicción al sexo es un problema más contemporáneo, tiene que ver con el momento que  estamos viviendo hoy día”, nos dice Steve McQueen, el joven director británico quien abiertamente ha declarado haber sido infl uenciado por la nouvelle vague y las cintas de Andy Warhol.

“La película puede localizarse en la ciudad que tú desees. En un principio pensamos situarla en Inglaterra pero nos percatamos que los ingleses no son muy propensos a hablar sobre la temática de sexualidad, son muy poco comunicativos en este renglón. Finalmente decidimos mudar la situación a Nueva York, que tiene múltiples posibilidades las 24 horas del día. Finalmente, cuando estaba filmando, me di cuenta de lo especial que era que el personaje central viviera en esa metrópolis”, agrega un efusivo McQueen.

Probablemente no ha habido una colaboración cinematográfica actor-director tan emocionante como la de McQueen y Fassbender desde que un joven Martin Scorsese empezó a trabajar con Robert DeNiro hace algunos años. En 1998, McQueen presentó su ópera prima titulada Hunger (merecedora de la Cámara de Oro del Festival de Cannes), en donde Fassbender personificaba al líder irlandés Bobby Sands en un portentoso recuento de esa legendaria huelga de hambre sucedida en 1981. Era un austero testimonio fílmico pero, con tal fuerza, que inmediatamente colocó a sus participantes en el mapa.

“Steve cambió mi vida por completo. Simplemente si no hubiese participado en Hunger es poco probable que yo estuviera aquí. En un momento determinado de mi vida me resultaba muy difícil conseguir trabajar en interesantes proyectos y, de repente, llega este hombre a correr un riesgo considerable conmigo al escogerme para ser el protagónico de su filme y, de esta manera, yo puedo mostrar una capacidad considerable para interpretar cierto tipo de personajes y llevar a cuestas un rol estelar. Hunger me permitió conseguir todas estas cosas. A la par que desarrollamos una relación muy especial dentro y fuera del set, su consejo y opinión son muy importantes para mí. Es una persona muy auténtica y le preocupa lo que sucede en el mundo por lo que acepté trabajar en Shame aún cuando no existía siquiera un guión, literalmente aceptaría trabajar con él en cualquier condición”, finaliza Fassbender.

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