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Sin rumbo alguno


Los personajes de la secuela de ‘Trainspotting’ siguen sin decidir sobre sus respectivas vidas.


POR Óscar Uriel  



Sin rumbo alguno

Se dice que no existe un sentimiento igual como el de volver a casa. Los realizadores de la segunda parte de Trainspotting [a la que simplemente titularon como T2] decidieron que no habría mejor sitio para realizar su premier que en la capital de Escocia, localidad donde Renton, Begbie, Sick Boy y Spud protagonizaron sus aventuras hace casi 25 años a través de la legendaria novela de Irvine Welsh para después convertirse en una cinta que simbolizaría la ansiedad y desasosiego de toda una generación. “Rodamos la secuela en Edimburgo y sentimos esa energía de anticipación alrededor de nosotros todo el tiempo. Un día del rodaje, un fan se acercó al set para decirme: ‘Pobre de ustedes si esto es un fracaso’. De esta manera podemos medir la expectativa alrededor de esta continuación. Si se convierte en una decepción, jamás nos lo van a perdonar”, dice de forma terminante Danny Boyle, el director quien regresa para retratar las desventuras de estos populares personajes.

La celebración del estreno en la capital escocesa y un posterior banco de niebla estacionado en el aeropuerto de Heathrow provocaron que el elenco arribara demorado a nuestra cita pactada en Londres con la intención de que el reparto y realizador compartieran con nosotros sus experiencias al rodar uno de los títulos cinematográficos más esperados del año. A pesar de ese breve retraso, Ewan McGregor, Jonny Lee Miller, Ewen Bremner, Robert Carlyle y Danny Boyle arribaron al Hotel Corinthia localizado en el centro de Londres, conduciéndose con una actitud estupenda.

Fue en 1993 cuando Irvine Welsh tomó por sorpresa la industria literaria con la publicación de una novela que recolectaba las experiencias de unos jóvenes heroinómanos que habitaban en las avenidas de Edimburgo. El entonces desconocido autor tituló su primera ficción como Trainspotting [La vida en el abismo], término que tenía que ver con la afición de los jóvenes de ver con atención las vías de ferrocarril. La publicación llamó la atención por su original mezcla de cáustico sentido de humor, slang y crudeza colocando a Welsh como uno de los descubrimientos literarios de la época. Inmediatamente empezaron a surgir ideas de convertir Trainspotting en una película. Sin embargo, anteriormente el texto se había adaptado en una obra de teatro [años después dirigida en nuestro país por el cineasta Gabriel Retes] en donde el entonces desconocido actor Ewen Bremner interpretaba el personaje de Mark Renton, rol que posteriormente sería caracterizado por McGregor. “Me disgustó en un principio que los productores no me consideraran para interpretar a Renton en la película. Entonces era un snob algo estúpido. Fue Danny quien me convenció de darle vida a Spud”, dice Bremner al rememorar esa época en donde la puesta en escena se presentó en escenarios de Escocia y posteriormente en el Bush Theater de Londres.

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Llega el primer avance de ‘Trainspotting 2’


La esperada secuela del éxito de Danny Boyle llegará a la pantalla grande en enero de 2017.


POR Staff Rolling Stone México  



Llega el primer avance de ‘Trainspotting 2’

Mucho se ha hablado del regreso de Trainspotting a la pantalla grande, la cinta que Welsh y Boyle crearon hace 20 años y que sigue vigente hasta el día de hoy, después de algunos meses sin saber qué traería este nuevo filme, finalmente se revelaron las primeras imágenes de la secuela, en las que se puede ver a cada uno de los personajes de la cinta de 1996.

Mira a Renton, Spud, Sick Boy y Begbie reunirse una vez más en este primer avance de Trainspotting 2.

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Cómicamente perturbador


‘Skagboys’, un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.


POR Staff Rolling Stone México  



'Skagboys', un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.

Cómicamente perturbador

‘Skagboys’, un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.

Por José Luis Guzmán M.
Foto: Getty Images

1996: el “cool britannia” está en la cima de su poder. Música, cultura pop, cine y, por supuesto, la literaturade las islas británicas dominan el paisaje social de un mundo a la deriva. Es entonces cuando tiene lugar el estreno de la cinta Trainspotting de Danny Boyle, basada en la novela de Irvine Welsh escrita apenas tres años antes. En el colmo de la insensatez, los mercadólogos mexicanos la llaman “La Naranja mecánica de los años noventa” y la acusan de promover el consumo de la heroína.

Hace un par de años,   decidió volver al mundo de Mark Renton, Frank, Begbie, Spud y Sick Boy para ver cómo eran antes de Trainspotting, cómo se convirtieron en lo que terminaron siendo y cómo los moldeó la infame década de los ochenta, que pasó del “no future” de los punks al “no present” del new wave. Ahora, llega la traducción al español de Skagboys (publicado
por Anagrama) como un análisis frío y sin concesiones, pero lleno de humor y donde lo oscuramente cómico se encuentra con lo oscuramente perturbador. Pretexto para platicar con Mr. Welsh.

¿Por qué volver a Renton y compañía? ¿No sería mejor dejarlos descansar en paz?
“No se trataba exactamente de volver a esos personajes. De hecho, la base de Skagboys fue escrita de manera simultánea a Trainspotting pero, por una razón u otra, quedó fuera. Era una manera de explicar de dónde venían y cómo pensaban que la droga no les cambiaría… que para ellos sí habría futuro. Cuando te haces viejo –como es mi caso– te gusta más volver al origen. Las historias de los protagonistas son realmente memorables y yo quería volver a los años ochenta”.

Los años ochenta son esa edad de oro para los ahora cincuentones que imaginan el paraíso recobrado al ritmo de A-ha, The Romantics, Duran Duran, Men at Work, The Cars o The Pretenders, cuando en realida esa década significó el desmantelamiento del “estado de bienestar” y las conquistas sociales que habían dominado a Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial; fue un verdadero colapso social. Para vernos en el espejo de Inglaterra y Estados Unidos, Carlos Salinas fue nuestro Ronald Reagan, mezclado con Margaret Thatcher y aderezado con pólvora chiapaneca.