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30º Aniversario de ‘War’, de U2


30º Aniversario del emblemático ‘War’, de U2


POR Staff Rolling Stone México  



30º Aniversario del emblemático 'War', de U2

30º Aniversario de ‘War’, de U2

Por: @Andrés Díaz
Foto Inf.: Salvador Bonilla

Guste o no, U2 es hoy en día una de las bandas más importantes de la música. Han tenido puntos altos y otros bajos que se han disfrazado con giras impresionantes, pero lo importante es analizar los pasos que han dado para llegar a tener ese estatus que la gran mayoría las bandas quisieran tener consciente o inconscientemente.

Antes de tener una “nave espacial” como parte de su gira, de criticar el consumismo capitalista y los medios de comunicación, de ser el “hottest ticket” del planeta o incluso de Live Aid, U2 era una banda de la generación post-punk que a inicios de los 80 fueron recolectando fans no sólo en el Reino Unido, sino en América, lo cual fue una estrategia clave del éxito actual.

Hace 30 años salió al mercado su tercera producción War, el cual irónicamente marca un mensaje totalmente contrario, en el que por medio de una icónica bandera blanca buscaban militantes de la paz por medio de una agresividad no-violenta. Y es que en ese entonces era imposible tener una actitud pasiva ante los hechos violentos que acontecían, sobretodo en Irlanda.

Una figura clave que motivó a que la banda tuviera una firme postura al respecto fue el activista Bobby Sands, quien en 1981 murió luego de 66 días de estar en huelga de hambre. Esto provocó en Bono un fuerte cuestionamiento sobre el nacionalismo irlandés, en donde despojó de la bandera irlandesa el verde y naranja para quedarse con el color blanco. Incluso conceptualmente este color fue utilizado en una de las primeras fotos que Anton Corbijn le tomó a la banda al retratarlos en medio de un bosque nevado y el cual también aparece en el video de “New Year’s Day”.

Musicalmente hay cosas muy peculiares en este disco, que incluso hasta hoy en día no han vuelto a aparecer en toda su discografía. Uno de ellos es la inclusión del piano, al igual que una trompeta y violín. Sobre este último, The Edge contó una anécdota al respecto: cuando estaba esperando un autobús se le acercó un violinista preguntándole si podía tocar en el disco, unos días después estaba con ellos en el estudio de grabación.

También escuchamos voces femeninas por única ocasión en casi toda su discografía (sólo vuelve a pasar esto en “Dirty Day” de Zooropa 10 años después). Esto se debió a que la banda neoyorquina Kid Creole and The Coconuts se encontraban en Irlanda y los invitaron como parte de la experimentación del disco.

Otro de los fenómenos que surgieron a partir de este disco es que crearon sus primeros hits masivos que los llevaron al #1 en el Reino Unido (e incluso los llevaron por primera vez a Japón). Uno de ellos es “Sunday Bloody Sunday”, el cual fue tocado en vivo una de sus primeras veces en Belfast, ciudad cercana en donde ocurrió el incidente que originó la canción. Bono advirtió que si no les gustaba la canción no la volverían a tocar de nuevo, pero el resultado fue tal que la misma banda no se había percatado que ya tenía un himno entre sus manos.

Hablando de himnos, también encontramos lo que hasta hoy en día es el cierre obligado de un buen concierto de U2: “40”, el cual curiosamente fue grabado minutos antes de terminar su tiempo programado en el estudio.

War posiblemente no sea el disco que cambió al mundo en 1983, pero si es una pieza clave en la historia de la banda al darse cuenta del poder que puede tener una canción. Con él terminó su adolescencia, lo cual se ve reflejado en la portada, cuyo niño perdió la inocencia que tenía en la portada de Boy (y que como dato curioso es hoy en día fotógrafo profesional) y por lo tanto dio paso a la época más próspera de su carrera.


Cine: Shame


‘Shame’: El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender


POR Staff Rolling Stone México  



'Shame': El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender

Cine: Shame

El evangelio de las adicciones según Steve McQueen y Michael Fassbender

Por ÓscarUriel

Si escuchas atentamente a Carey Mulligan cantar “New York, New York” en una de las secuencias centrales de la película Shame de Steve McQueen, podrás percatarte que más allá de una simple interpretación por parte de una actriz de un tradicional american standard, es una escena difícil que muestra la situación devastadora que viven los dos personajes principales de la historia: la de Sissy Sullivan (Mulligan) y la de su hermano Brandon, este último caracterizado por Michael Fassbender en lo que muchos han calificado como la mejor actuación masculina del año.

“Creo que la adicción al sexo definitivamente es una condición, es una enfermedad. Lo que me lleva a afirmar esto es que, durante el proceso de investigación para participar en la película, conocí a algunas personas que padecen o viven esta situación. Están plenamente conscientes de que sufren de esta adicción y quieren salir de ella, quieren detener este ciclo que finalmente termina por ser sumamente destructivo”, confiesa Fassbender sobre el problema de Brandon, un exitoso publicista que busca un escape en frecuentes encuentros sexuales de carácter anónimos los cuales le permiten evitar cualquier contacto íntimo con quienes lo rodean.

Shame aborda precisamente el universo de las adicciones, las físicas y las sentimentales, a través de una serie de personajes de clase media alta que viven perdidos entre los habitantes de una gran ciudad y quienes esconden celosamente su intimidad. La adicción del protagonista es a las constantes relaciones sexuales tratando de evitar cualquier ejercicio íntimo que pueda sucederse en el transcurso.

“El mundo de las adicciones te proporciona un marco dramático muy interesante para el desarrollo de una historia. Por ejemplo, tuvo un impacto singular en mi persona esa película titulada The Lost Weekend del gran Billy Wilder la cual abordaba el alcoholismo de una manera que nadie lo había tratado en el cine anteriormente.

Creo que la adicción al sexo es un problema más contemporáneo, tiene que ver con el momento que  estamos viviendo hoy día”, nos dice Steve McQueen, el joven director británico quien abiertamente ha declarado haber sido infl uenciado por la nouvelle vague y las cintas de Andy Warhol.

“La película puede localizarse en la ciudad que tú desees. En un principio pensamos situarla en Inglaterra pero nos percatamos que los ingleses no son muy propensos a hablar sobre la temática de sexualidad, son muy poco comunicativos en este renglón. Finalmente decidimos mudar la situación a Nueva York, que tiene múltiples posibilidades las 24 horas del día. Finalmente, cuando estaba filmando, me di cuenta de lo especial que era que el personaje central viviera en esa metrópolis”, agrega un efusivo McQueen.

Probablemente no ha habido una colaboración cinematográfica actor-director tan emocionante como la de McQueen y Fassbender desde que un joven Martin Scorsese empezó a trabajar con Robert DeNiro hace algunos años. En 1998, McQueen presentó su ópera prima titulada Hunger (merecedora de la Cámara de Oro del Festival de Cannes), en donde Fassbender personificaba al líder irlandés Bobby Sands en un portentoso recuento de esa legendaria huelga de hambre sucedida en 1981. Era un austero testimonio fílmico pero, con tal fuerza, que inmediatamente colocó a sus participantes en el mapa.

“Steve cambió mi vida por completo. Simplemente si no hubiese participado en Hunger es poco probable que yo estuviera aquí. En un momento determinado de mi vida me resultaba muy difícil conseguir trabajar en interesantes proyectos y, de repente, llega este hombre a correr un riesgo considerable conmigo al escogerme para ser el protagónico de su filme y, de esta manera, yo puedo mostrar una capacidad considerable para interpretar cierto tipo de personajes y llevar a cuestas un rol estelar. Hunger me permitió conseguir todas estas cosas. A la par que desarrollamos una relación muy especial dentro y fuera del set, su consejo y opinión son muy importantes para mí. Es una persona muy auténtica y le preocupa lo que sucede en el mundo por lo que acepté trabajar en Shame aún cuando no existía siquiera un guión, literalmente aceptaría trabajar con él en cualquier condición”, finaliza Fassbender.

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