Archivo de la etiqueta: Campus RS

Lo que quedó atrás


Este proyecto editorial fue reconocido en la Semana I del reto Rolling Stone en el Tec de Monterrey, Campus Estado de México.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Juan Carlos Tello

Lo que quedó atrás

Por Carolina Grosvenor Minutti

Fotos Juan Carlos Tello

El crujido de los vidrios en el piso, penetrante olor a gas, montañas de escombros y edificios desiertos eran el panorama de despedida cuando inesperadamente los habitantes de la colonia Condesa fueron forzados a abandonar su patrimonio y su pasado tras el sismo del pasado 19 de septiembre. A través de las ventanas de los edificios afectados se alcanzaban a ver libros, pinturas, fotografías, adornos, cosméticos y televisiones; todas las cosas que la gente dejó atrás al evacuar sus viviendas al momento del temblor.

“¡Mi pasaporte está abajo del lavabo!”, grita un vecino a un funcionario de Protección Civil que se encontraba recuperando pertenencias personales dentro de un edificio afectado en la calle Ámsterdam. “¿Quiere la computadora grandota?”, le contesta el funcionario, “¡No, gracias! ¡Déjela ahí!”. Pero no sólo se dejaron objetos materiales atrás, sino también las inseguridades, indiferencias, egoísmos y el silencio. Centenares de jóvenes, hombres, mujeres, adultos mayores, médicos, veterinarios, psicólogos y fisioterapeutas llenaban las plazas y los parques de La Condesa. Unos trataban heridos, otros organizaban los centros de acopio, otros más ayudaban a los animales lastimados o brindaban ayuda psicológica, mientras el resto cargaba escombros y ofrecía comida.

Foto: Juan Carlos Tello

Salvador Patiño, un hombre de familia, le puso pausa a su vida para otorgar ayuda tanto a afectados como a voluntarios y organizó uno de los centros de acopio más importantes de la ciudad en la Plaza Popocatépetl, desde donde salía ayuda a diferentes puntos de la ciudad y a los estados de Morelos, Oaxaca y Puebla. O el caso de Mariana, quién junto con otras floristas, organizó una ofrenda en una banca del Parque México donde invitaba a las personas a escribir una nota para recordar a los fallecidos y para dar fuerza a los sobrevivientes. “¡Estamos de luto! Por los animales que también perdieron la vida”, “Siempre vivirán en nuestras memorias. Fuerza y amor en su viaje. ¡Hasta pronto!”, son algunos de los mensajes que se podían encontrar junto a las flores. Por duro que parezca, el sismo se convirtió en un daño necesario para propiciar el cambio.

Pero aún falta un largo camino por recorrer. El temblor no fue suficiente para detener los asaltos, robos y engaños. Por ejemplo, Raúl Solís regresó a su departamento después de ser evacuado para encontrarlo dañado y saqueado; a Salvador lo engañaron personas que se hicieron pasar por voluntarios para llevarse víveres y Ana, alumna de la universidad Iberoamericana, fue asaltada al intentar salir de la zona de Santa Fe el día del sismo. Ahora, semanas después, le toca a México decidir por cual camino irse: tomar la valentía de sus ciudadanos como inspiración para mejorar o simplemente recordar septiembre de 2017 como la vez en la que los mexicanos fueron grandes por un mes.


Campus RS Noviembre 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS Noviembre 2017

Aquí no hay ‘rockstars’

Proyecto editorial reconocido en la Semana I del reto Rolling Stone en el Tec de Monterrey, CEM

Por Moy Pérez, Cuauhtémoc Juárez y Adrián Valdespino

Oscuridad total, un terremoto golpeó a México. Indra Alexander, de 20 años, batalló contra decenas de cajas que bloqueaban la salida del segundo piso del almacén. Se enteró que cien- tos de edificios de la Ciudad de México presentaron derrumbes, incluyendo los Estudios Churubusco, donde trabajaba. Regresó a su departamento en la Narvarte para darse cuenta que su única opción era tomar su bicicleta y salir a ayudar. No se imaginó en su casa viendo TV.“Noson vacaciones”, pensó.

Siguió a un grupo de bikers al Jardín Pushkin con sus canastillas llenas de comida y agua para damnificados y brigadistas. Detenerse a recibir una limpia chamánica lo separó de los demás. Sin rumbo y sin misión, llegó a la Fuente de la Cibeles, donde encontró una comunidad de ciclistas más organizada y un centro de acopio en construcción.

Aunque ya había sido voluntario en festivales, desde el primer día que puso un pie en la Cibeles se dio cuenta que esto sería “otro desmadre”. Los restaurantes regalaban comida. En el centro de acopio se recibían víveres, medicamento, herramientas y voluntarios. Los ciclistas se encargaban de sortear la jungla de concreto para llevar lo necesario a las zonas de silencio y a otros centros de acopio. “La banda se está rompiendo la espalda”, pensó. Parque de los Venados–Parque México, Colonia Narvarte–Colonia Obrera y Salamanca–Álvaro Obregón eran las rutas más frecuentes de Alex, nombre escrito con tinta indeleble en una cinta industrial pegada en su chaleco de seguridad. Su ímpetu solidario creció con cada rodada, pero la llanta trasera de su bicicleta se desgastó hasta que los parches no fueron suficientes. Sin ruedas, decidió apoyar en el centro de acopio de la Cibeles. Como artista visual, nunca tuvo interés en la carpintería, construcción o electricidad; habilidades que resultaron necesarias en el área de herramientas.

CBGB, la boutique de lujo

Por Jorge Bañuelos

El 315 de la calle Bowery en La Gran Manzana será siempre recordado por albergar, por más de 25 años, las noches más frenéticas, rebeldes, ruidosas, apretadas y sudorosas en la historia del punk neoyorquino. Aunque jamás se jactó de ser un lugar decente e higiénico; el CBGB aseguraba que vivirías veladas memorables si la música en vivo era lo tuyo, eso si no morías sofocado. Con un penetrante olor a cigarro, cerveza y pasión, como lo describen los antiguos clientes; el Country, bluegrass and blues fue un bar, pasillo y espacio para conciertos icónico para la escena musical underground en las décadas de los setenta, ochenta y noventa. Pero ¿cómo un lugar mal oliente, sucio, apretado y bullicioso puede ser considerado una meca de la historia del punk y el rock & roll underground? Bastaba repetir tres acordes una infinidad de veces durante 50 minutos para que los Ramones hiciera vibrar y sudar a cuanta gente pudiera apretujarse y empujarse frente a la tarima. Patti Smith, The Talking Heads, Blondie, Television, The Police y hasta The Misfits son algunos otros de los talentos que probaron las mieles del glorioso escenario invadido de gente dentro del CBGB; escenario que, a pesar de carecer de cualquier lujo o ingeniería en audio, derramaba litros y litros de apasionado sudor entre los fanáticos durante las estruendosas “misas” que se ofrecían de noche.

La música y la moda siempre han ido de la mano, cada generación ha sido influenciada por la forma de vestir de sus bandas favoritas y el punk no fue la excepción. Chamarra de cuero, jeans ajustados, tatuajes, aretes y mohawks son algunas de las tendencias que marcaron al punk, siempre careciendo de lujo alguno, al menos en sus inicios; pues hoy en día lo que alguna vez fue CBGB, es desde hace casi 10 años, una boutique de lujo. John Varvatos es lo que se lee en la lona que en sus mejores épocas dibujara las siglas del Country, bluegrass and blues; y es que el CBGB pasó de las manos de Hilly Kristal, a las del diseñador de modas John Varvatos. Influenciado por su obsesión con bandas y músicos como The Rolling Stones, The Who, Grateful Dead y Hendrix, entre otros; Varvatos es hoy en día un ícono de la moda que basa el diseño de sus prendas en el estilo que el rock & roll y sus derivados han manejado a lo largo del tiempo. El espacio que durante cientos de noches de tocadas pareció insuficiente para contener tantas almas, se convirtió en una espaciosa, limpia y lujosa boutique que demuestra mucha clase y trata de mantener la vibra del lugar. Aunado a las prendas de la firma, la boutique ofrece un espacio de compra/venta de vinyles clásicos e incluso mantiene enmarcada una pared original llena de pósters, fotografías, recortes y folletos del CBGB para la ambientación y apreciación de la clientela. Muchos pensarán que no es la mejor forma de continuar con la historia de lo que alguna vez fue la meca del punk, otros preferirán que sea una boutique de Varvatos a algún banco u otro negocio, cada quién tendrá su opinión; lo cierto es que, a pesar de intentar preservar la esencia, el lugar ya no huele a lo mismo.


Reseña: ‘Coco’


Más que una carta de amor para México, es un panorama mexicano a través de los ojos de un extranjero


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook 'Coco'

Reseña: ‘Coco’

Por Sofía Álvarez

Coco es un proyecto que surgió aproximadamente a finales de 2011, cuando los realizadores de Pixar se plantearon la idea de una película basada en la colorida festividad del Día de Muertos, los realizadores no se imaginaban que durante sus viajes de investigación, encontrarían más que colores en las tradiciones mexicanas… encontraron una riqueza descomunal de tradiciones y una forma diferente de ver la vida a través de los ojos de otra cultura, la nuestra.

Desde los primeros 15 minutos de la película, se puede notar la vasta investigación de Pixar en la cultura de México, no solo de la festividad a los difuntos, sino también de la cultura familiar, las actitudes del mexicano, tianguis, la historia del arte y cine en México. Vieron tanto que intentaron amontonarlo de la mejor manera que pudieron en la parte introductoria y un poco más a lo largo del largometraje. Al inicio se intenta explicar sobre los significados detrás de cada uno de los elementos de una ofrenda, lo cual hace que se pierda el flujo de la historia desde una temprana etapa y le cuesta un poco a Miguel (protagonista) retomar el hilo del viaje del héroe.

Los personajes que construyen la narrativa de Coco están llenos de sorpresas, desde talentos hasta plot twist en la resolución de la trama. En el elenco del doblaje nacional hay iconos de la comedia y telenovelas mexicanas, desde Angélica María hasta Andrés Bustamante. Los personajes de Miguel, Héctor e Imelda se llevan la atención con sus personalidades bien plantadas y los giros en las historias de cada uno, además de su representación en los roles de la familia mexicana, retratando el matriarcado, la música mexicana y la importancia de la familia.

La música es algo necesario en cualquier película que homenajea a México, Coco de nuevo brilla por su documentación y cubre estilos del clásico mariachi, rancheras hasta la popular banda norteña. Aunque los estilos se acercan fielmente a lo real, las adaptaciones flaquean en ciertos puntos; Michael Giacchino intenta crear una banda sonora a la mexicana realizada de su “propia cosecha” y aunque cumple con lo necesario, no destaca.

La historia de Coco es la clásica fórmula Pixar que todos conocemos, se vuelve un poco floja en algunos puntos, pero alcanza su poder e impacto hacia el final, llegando a las fibras emocionales de toda persona que considere a la familia una parte importante en su vida. Todos hemos sentido que somos Miguel o tenemos una abuelita Elena, mamá Coco o Imelda o incluso unos primos molestos, todos tenemos un familiar que podemos ver reflejado en alguno de los familiares de los zapateros Rivera.

La película está atascada y en serio, atascada de referencias a la cultura mexicana y todo lo que conlleva, desde la poderosa chancla, el edificio de correos, la catrina de Posada, el MUNAL, el copal, los tianguis en los pueblos mágicos, calles empedradas, catedrales, kioscos, alebrijes y leyendas. Pixar se empeñó en hacer las cosas bien y no adueñarse de las referencias mexicanas, sino incursionar a las audiencias desde cosas que son “estereotipos” del mexicano, guiándolos hacia la profundidad de que hay algo más allá del mariachi tequilero en el desierto. Mostró a México desde los ojos de un extranjero tratando de transmitir de la manera más fiel y respetuosa posible todo lo que un turista ve y de lo que se empapa cuando no solo observa, sino se toma el tiempo de conocer a México. Sí, somos papel picado, pan de muerto y películas rancheras dramáticas, pero somos más colores, sabores, sensaciones y relaciones. Somos mucho más.


La nota que nunca pensé escribir


–¡Pásale tú primero! –me grita uno de los ciclistas mientras detiene el tránsito que fluye sobre Ángel Urraza. Somos más de 15 bicicletas las que nos dirigimos al Hospital 20 de noviembre con una carga de pañales y equipo médico en nuestras mochilas.


POR Staff Rolling Stone México  



Foso: José Manuel Bahamonde

La nota que nunca pensé escribir

Por José Manuel Bahamonde

Hoy me tocó dejar la cámara, agarrar los guantes, el casco, la mochila y mi bicicleta. Los centros de acopio en la ciudad se encuentran saturados y el problema es hacer llegar esos víveres a donde se necesitan.

La impotencia de no poder hacer nada, ante la mala organización que se tiene en algunos centros de acopio, nos obligó a dejar nuestro grupo original y organizar un equipo independiente para ayudar a transportar víveres de un lugar a otro.

Después de inflar las llantas y visitar el primer lugar que nos sugerían, en donde no se encontraba ningún daño, nos dirigimos a la calle Gabriel Mancera. Organizándonos en grupos de entre cuatro y 15 personas cargamos las mochilas de desayunos ya armados.

Metro Portales. Nuestro primer destino como mensajeros. Se encuentra a 3.8 km de donde cargamos las mochilas. Llegamos y nos encontramos con un mundo de víveres. Nuestro viaje fue en vano, una falsa noticia provocó que nos enviaran a este lugar saturado de bienes. Repartimos las bolsas. Cargamos equipo médico y partimos a Gabriel Mancera. Esta vez en contra flujo. Casi nos atropellan. Tal vez una decisión imprudente, aunque con la adrenalina fue la adecuada.


Campus RS octubre 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Julián Afanador Ángel

Campus RS octubre 2017

San Cristóbal de las Casas

Por Julián Afanador Ángel

Los Pueblos Mágicos, los cuales están distribuidos alrededor de toda la república, no solamente sirven como un soporte económico creando trabajos para mexicanos y contribuyendo con el bienestar tanto de los habitantes como de sus turistas. Éstos se encargan adicionalmente de impartir la cultura, historia y gastronomía del país a quienquiera que se encuentre en uno de esos pintorescos y maravillosos lugares. Hay un total de 111 Pueblos Mágicos en el país y San Cristóbal de las Casas, ubicado en el estado de Chiapas, definitivamente es uno que destaca entre todos. Lleno de restaurantes exquisitos, museos, iglesias y calles coloridas, dicho pueblo representa las mejores cualidades de México en todos los aspectos posibles.

Foto: Julián Afanador Ángel

¿Subir o bajar la mirada?

Por Alejandro Lorenzo Muradás

Dejar de mirar a la otra persona a los ojos, por verla a través de una cámara ¿Estamos seguros de eso? Dejar a un lado las emociones que experimentamos al momento de hablar frente a frente con alguien, por tener un área de confort detrás de una pantalla ¿En realidad somos nosotros? Somos nosotros aquellos que intentan ordenar sus ideas y subir las fotos con las que nos consideramos “seguros”, pero… ¿Seguros de qué? Seguros de estar viviendo lo que se quiere, o seguros de convencer a los demás sobre lo que quieres. Tal vez coincidan conmigo en algunas cosas, tal vez no, pero los hechos están presentes, eso sí, permítanme darles una forma distinta de ver las cosas, muchas veces sólo se necesita eso.

Aceptémoslo, nos estamos deshumanizando y lo hemos visto en videos, donde se tienen muchas más reacciones frente a un aparato, que con una persona; estamos dejando a un lado muchas cosas que realmente importan y metiendo ideas que no aportan nada, nos preocupamos por pequeñeces que nunca se nos hubieran ocurrido antes; ¿saben cuál considero que es el mayor problema? Que ya no sabemos cómo ser niños, donde hacías las cosas como tú creías que eran, lo que pensabas, lo hacías, lo que soñabas, lo jugabas y lo más importante, lo que hacías, lo hacías por ti, sin ningún prejuicio, sin pensar en lo que otras personas dirían, sólo corres, gritas, te ríes y disfrutas el momento sin la necesidad de tener que compartirlo en ese momento. ¿Por qué no jugamos a ser niños aunque sea un día? ¿será tan difícil dejar a un lado ciertos objetos a los que estamos atados, para poder tener una conexión real? Porque al momento que se escucha esa palabra, lo primero que se nos viene a la mente es el internet y una cosa lleva a la otra hasta el momento en que te quedas una hora viendo lo que ya habías visto, pero con la esperanza que haya algo nuevo. Actualmente, estamos concentrados en lo que queremos hacer en un futuro, cómo lo vamos a hacer, qué vamos a hacer y con quién lo vamos a hacer, parece que es necesario tener planificado tu día a día porque si algo se sale, ya no sabemos cómo arreglarlo, pero queramos o no, necesitamos a alguien que esté ahí siempre. Aunque las nuevas generaciones digan lo contrario, es una rotunda mentira, sólo párate a pensar, si en realidad pudiéramos vivir solos, ¿qué necesidad tenemos de compartir cada cosa que hacemos desvaneciendo la diferencia entre lo privado y lo público?

Dejemos de echarle la culpa al internet, este no la tiene, sólo es un medio, pero lamentablemente lo usamos como un fin, nosotros somos los que moldeamos nuestro comportamiento con base en lo que internet pide, al momento que dejamos de hacer cosas por estar “conectados” podemos decir que ya nos ganó la partida, ya es una necesidad o inclusive una adicción, creada debido a que se tiene un sistema de recompensa inmediata (como lo es el “like”), donde la persona sólo piensa en lo que le da y no en sus consecuencias. Estudios han comprobado que los adolescentes tienen la necesidad de ser visibles y reconocidos ante las demás personas, dándonos la causa por la que las personas prefieren hablar por chat que, en persona, es porque este reduce la ansiedad que se genera al estar cara a cara, superando la vergüenza, timidez o el miedo al ridículo (Echeberría, 2014), esto lo único que va a evitar es el miedo al anonimato, donde si no estás conectado, no estas. Las autoras italianas Leopoldina Fortunati y Anna Maria Manganelli dieron el concepto de “Hermandad virtual” donde los jóvenes que tienen hermanos de otro sexo o inclusive son hijos únicos, buscan tener una fraternidad con otras personas que no son de la familia, esto debido al miedo que se tiene por la soledad, que también puede surgir por el nuevo estilo de vida familiar donde muchas veces los padres no pueden darle un tiempo a sus hijos, y por ende, estos buscan llenar ese vacío comunicativo. Y no es culpa de los padres, porque es difícil evitar un fenómeno así, sólo es culpa de no tener una cultura donde se evite el exceso de este medio, donde no ocupe el espacio que un juguete tuvo.

En otro estudio, la Dra. Roxana Morduchowicz dice que el adolescente cada vez ve más un dispositivo electrónico que algo físico, siendo esto un comportamiento que además del avance de la tecnología es a causa de la educación impartida por los padres, siendo una gran controversia ya que se necesitan las pantallas, pero a la vez con cierta medida para que haya un balance, teniendo cifras preocupantes donde la actividad que más hacen los adolescentes es navegar en internet. Es decir, viven más en un mundo cibernético que en la realidad, siendo más el tiempo que pasan en internet que con una persona fuera de la familia (y me arriesgaría a decir que con la familia).

Estamos constantemente pensando en el futuro, en qué vamos a ser cuando seamos mayores y me podrán decir que hasta de niños jugábamos a ser mayores, pero existe una gran diferencia, lo hacíamos natural y no lo natural que está ahora de moda. Me refiero al acto de ser tú mismo basándote en tus sueños; en realidad tenemos un problema con el tiempo, porque si los adultos sólo piensan en el pasado y los jóvenes en el futuro, ¿quién piensa en el presente? Toda esa mentalidad de vivir el momento ¿en realidad es verdadera? O sólo es una excusa para que la gente piense que eres una persona que disfruta la vida con base en hashtags. El problema es el estar conscientes de esto, tenemos una vida finita, donde si hacemos cuentas, en promedio, viviremos en buenas condiciones unos 75 años, dentro de estos, cada semana tiene 168 horas, por lo que un año hay 8,760 horas y lo multiplicamos por 75, vamos a llegar a la cuenta que tenemos 657 mil horas de vida, de las cuales, un mexicano promedio pasa 10 horas a la semana en su celular (El Financiero, 2016) gastando 500 horas al año y un total de 37,500 en 75 años (sin descontar las horas que dormimos o que se utilizan otros aparatos como lo es la televisión).

Ahora, podemos ponernos a pensar si en realidad tenemos tanto tiempo como para estar pensando en lo que otras personas quieren de ti, sólo con un clic puedes hacer una conexión con alguien en la vida real, con ese clic te desconectas de un mundo al que se quiere pertenecer y de esta forma podrás ver que esa sonrisa, o esa mirada que puede llegar a provocar un contacto verdadero es incomparable a cualquier emoción artificial. Un número de personas que se tengan no va a crear ningún vínculo. Es decir, no se tiene ninguna relación fuerte, sólo son personas que probablemente hayas visto una vez en tu vida [y puede que esté exagerando], es un conjunto de lazos débiles que en cuestión de tiempo se olvida e incluso –les aseguro si se ponen a ver las personas que tienen en sus redes– más de un 50% no han tenido ninguna actividad en común, pero, si no tenemos ningún contacto con ellas, ¿para qué están ahí?, ¿sólo para sumar? Pero hay que saber diferenciar entre cantidad y calidad, porque las personas que siempre van a estar ahí no va a ser por tener algo en común, sino por haber compartido momentos que marcaron su vida, porque de eso se trata la vida ¿no? De momentos.

Recuerdo

Por Anapaula González Bustamante

Encontré tu nombre en el frío de la mañana.
Se consume en vaho saliendo de mis labios,
se vuelve ceniza, se queda en la ventana.
Se vuelve el camino que dejaron mis pasos.

Encontré tu ausencia en el frío de la mañana,
estaba junto a la mía, como dos sombras
que se esconden cuando la madrugada emana,
y se borran cuando entre nostalgia las nombras.

Ayer vi el mundo inteligible, más confuso;
no soportaba ni al sol, el llanto brotaba,
tampoco a la luna, que a mis ojos se opuso,
no pude evitar la noche que me inundaba.

Ayer vi el mundo con dolor, pues se interpuso.
Era yo quien miraba la vida nublada,
era yo el humo en el viento, desvanecida,
era yo esa ausencia sentida esta mañana.

Reclamos tlaloqueños

Por Éber Huitzil

“Sucede
Que aquí
Nada sucede
Sino la lluvia
lluvia
lluvia
lluvia”
Efraín Huerta

“Tengo esperanza que la naturaleza, Tláloc, se las cobre”, recuerdo que hace tiempo me dijo Ángel –joven campesino, habitante de Nexquipayac, que vivió el mayo rojo, la represión policial de 2006 en Atenco– cuando estábamos sentados en la punta de un pequeño cerro, el único que hay en las tierras ejidales del municipio de Atenco, mientras vemos las manos de chango, aplanadoras y tractores trabajar a lo lejos, detrás de algunas delgadas líneas en el horizonte, manchas de agua que a veces son verde, a veces azul, a veces lodo.

Esas máquinas que, hasta el día de hoy siguen trabajando, preparan el terreno del nuevo aeropuerto que esta urbe ha esperado desde hace más de una década. Allá quitan tierra, por ese lado rellenan, en aquel otro lado bombeaban agua y barro. Construir sobre los restos de un lago es una labor que requiere de mucho trabajo pero la Ciudad de México es necia y lleva años removiendo el fango, entubando los ríos, rellenando con agua sucia los canales xochimilcas para acomodarse, para que todos –los nacidos, emigrados, repatriados– quepamos. No conforme con esto, abrimos ejes viales, levantamos segundos pisos, retacamos el horizonte con construcciones verticales y expandimos multifamiliares y casas de cartón hacia la orilla, persiguiendo la locura de querer vivir abrazándonos día a día aunque no nos soportemos en el transporte y el tráfico cada mañana. Al diablo preocuparnos por la densidad de población.

Y de tanto peso nos hundimos, los edificios se cansan de ser impolutos y se recargan o desnivelan. La terminal 2 del aeropuerto pierde 30 cm por mal agüero, por mala suerte, por mala obra. Para el megaproyecto en ciernes sobre Atenco, hay pronósticos no muy alentadores, hay quien dice que se hundirá hasta 3 metros en una década y que será necesario una inversión millonaria y constante durante toda su vida para mantenerlo a flote.

Como Filiberto, el hombre expulsado de su casa por un “Chac mool” gruñón y deseoso de modernidad, la ciudad tiembla de miedo cada vez que se nubla el cielo. El mito de la ciudad fuerte y moderna que construye torres de Babel sucumbe ante el parloteo del agua. El drenaje profundo y las coladeras no se dan abasto, las laderas sobrepobladas se deslavan y los autos naufragan en los pasos a desnivel, mientras la lluvia repiquetea intensamente.

En esta ciudad, cada aluvión tiene un predecesor y siembra la esperanza de una nueva catástrofe. La inundación de 1555, el desolador diluvio de San Mateo que duró 40 horas en 1629, las fuertes lluvias que provocaron un alboroto y motín que terminó con incendios causado por una turba en el zócalo en 1692, las inundaciones de 1865, bajo el gobierno de Maximiliano y la inundación de 1951, retratada a blanco y negro, nos deberían hacer pensar que no importa la moda o qué tan entubados estén los ríos o qué tanto crezcamos en edificios con agua racionada.

Lo único que se mantiene es Tláloc, el que fue traído de la casa de las serpientes, el que cae como chipi, chipi de vez en cuando, el que asusta por las tardes, después de un mediodía caluroso en la ciudad donde las cuatro estaciones pasan en menos de 24 horas, o el que retorna furioso a reclamar su lago antes de que esta ciudad vampira termine de autochuparse y caiga en un enorme socavón cuyo último pedazo de corazón está en esas tierras atenquences, más allá de Pantitlán y la exfábrica de sosa Texcoco, más allá de la modernidad, siempre sumisa al reclamo divino.
“Tengo esperanza”, repetía Ángel, mientras apretaba la quijada.


La ansiedad en la decadencia humana


¡Madre!, cinta de Darren Aronofsky, nos acerca a la autorreflexión


POR Staff Rolling Stone México  



La ansiedad en la decadencia humana

Por Iván Almazán Vera

Solo cinco días necesitó el director Darren Aronofsky para poder escribir el primer borrador del guion de su más reciente y controversial película, ¡Madre! Ante la situación de destrucción que vive el planeta y la incapacidad del director por hacer algo, decidió plasmar su inconformidad a través del séptimo arte.

¡Madre! es una película difícil de explicar y de asimilar ya que ante su primera sospecha atrapa a los espectadores y sus expectativas; pero mientras la trama se desarrolla, fácilmente se pierde el hilo de la historia a causa de sus numerosas metáforas y experiencia visual llegando a generar ansiedad y estrés.

Una pareja vive en un bosque desolado; el personaje principal –homónimo a Jennifer Lawrence– está completamente enamorado de su esposo (Javier Bardem), un escritor frustrado que a falta de inspiración decide volver a la casa de su infancia que sufrió un terrible incendio dejándola completamente destruida. El único vestigio de su existencia es una extraña piedra por la que Javier tiene un raro anhelo y obsesión. Gracias al gran amor que Jennifer le tiene a su esposo, lo ayuda a reconstruir su hogar para que vuelva a encontrar la inspiración en su trabajo. Mientras el escritor sigue buscando la inspiración para su obra maestra, extraños invitados empiezan a llegar generando una gran ola de misterio.

La película es una gran mezcla de metáforas y diferentes alusiones a la historia de La Biblia y la destrucción a causa de los conflictos bélicos de la humanidad.

El desarrollo de los personajes es bastante sutil a través de estas alegorías; el personaje de Jennifer representa a María, la madre de Jesús, la cual tiene un amor incondicional a la casa y a su esposo –un hombre frío y distante que ha perdido interés por ella. El espectador logra cierta empatía hacia la frustración y enojo que tiene la esposa a causa de la devastación de su hogar y el desinterés de su esposo, la máxima representación divina. Al obtener la admiración incondicional de sus seguidores empieza a convertirse en un hombre egocéntrico para complacerlos. Los primeros visitantes son Adán y Eva que en su ambición y codicia destruyen la representación del paraíso vista en esa extraña piedra preciosa. Posteriormente, Caín y Abel llegan a causa de un conflicto entre hermanos que termina en un trágico asesinato.

La cinta transcurre a través de la visión de Jennifer, la mayoría de las tomas y escenas se basan en mostrarla como el centro de la trama y la casa como la tierra. Dos elementos en un contexto de la humanidad.

Uno de los puntos más importantes es el buen uso de efectos especiales y de sonido, aunque no es una película de acción, crean una atmósfera tensa y de ansiedad. La cinta es una enorme experiencia visual agresiva a través de una dirección de fotografía impecable. Con todos estos elementos, Aronofsky logra el propósito de incomodar y reflexionar sobre el rumbo destructivo hacia el que nos dirigimos.

Religión, fanatismo, simbolismo, amor, guerra, machismo, extremismo, decadencia, violencia, surrealismo y más conceptos se unen en una experiencia visual exquisita que además de mostrar una crítica sobre la ideología radical de la religión, es sobre todo una advertencia que alerta a la sociedad sobre las decisiones que han afectado negativamente al mundo. Un grito de auxilio para cambiar como sociedad y no llegar a un final fatal.


Hoy lloré


José Manuel Bahamonde, estudiante de la Universidad Panamericana, nos comparte un texto sobre su sentir en estos momentos de desolación e incertidumbre.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: José Manuel Bahamonde

Hoy lloré

Por José Manuel Bahamonde

Hoy lloré. Mis ojos no aguantaron más. Tantos sentimientos, experiencias, ideas y preguntas sin resolver. Al final… incertidumbre. Pensé que ya todo estaba por terminar, regresaríamos a la “normalidad”, o por lo menos a algo parecido a esta. Desperté agotado, y no físicamente. Deprimido, cabizbajo, no sé cómo expresarlo. Esta semana intenté no demostrar debilidad alguna, ser fuerte, la gente necesitaba optimismo. Hoy me quebré. Me sentí débil, impotente e inútil.
Fue después de ir al cine. Necesitaba un respiro. Por lo menos dos horas despegado de este mundo, internarme en una fantasía. Apagué el teléfono. Recliné el asiento, y me separé de todo. Algunos pensarán: “qué inconsciente, tu país está lastimado, la vida de algunas personas pende de un hilo, ¿y tú? Fingiendo que todo está bien, que nada sucedió, negando la realidad”. Sinceramente, en este momento es lo que menos me importa. La gente necesita respirar. De la misma manera en la que un concierto de rock no puede mantenerse en éxtasis y hay un momento emotivo, con una balada para descansar, recobrar fuerzas y volver a saltar, las personas requieren relajarse, tanto física, como mentalmente.

Caminamos de regreso a casa de mi amiga. Reviso mi celular, y la llamada perdida de mi profesor me saca de onda. Es algo que definitivamente no esperaba. Me propone organizar un grupo de ayuda esta semana y salir de la ciudad. ¿Y la escuela? ¿Qué pasará con mis exámenes? me pregunto. Se cancelaron. Fueron dos horas las que no estuve al pendiente de la situación y al conectarme nuevamente recibo esta noticia. Ya veía la luz al final del túnel. Los estudiantes regresaríamos a nuestras clases y así podríamos distraernos tan siquiera un poco de la tragedia, recobraríamos fuerzas y regresaríamos nuevamente a afrontar la situación. Pero no, la pesadilla sigue.

Diario he salido, he ayudado, unos días más y otros no tanto como yo esperaba. No lo digo por alardear, ni mucho menos por hacerme la víctima. He visto gente rompiéndose el lomo durante 48 horas seguidas, todo eso sin una sola queja. Pero hay un punto en el que ya no sabes si eres necesario. Si solamente estorbas, o no has ayudado lo suficiente.

Hoy me surgió la pregunta: ¿en realidad necesitan mi ayuda? A medio día me reporté con mi tía en Parque España porque requerían brigadistas. El día anterior había estado en Morelos, llegué tarde a mi casa. Después de esperar durante dos horas para que se juntara un grupo de 50 y así llenar el camión que nos transportaría, partimos a nuestro destino: Magdalena Contreras. La información “confirmada” decía que hacía falta gente que ayudara a remover escombros en la zona afectada. Después de una hora de camino, llegamos. La información era falsa. La zona ya se encuentra cubierta por un grupo de voluntarios y miembros de la Marina. Un desperdicio de tiempo y recursos.

¿A dónde nos dirigimos ahora? ¿Qué zona aún no está cubierta? ¿Necesitarán nuestra ayuda más adelante? Y sobre todo… ¿en qué información podemos confiar? Todas estas preguntas pasaron por mi cabeza mientras miraba melancólicamente por la ventana del autobús, como un video musical deprimente. Nuevamente aparece el aliado de toda crisis: la incertidumbre. Nuestra confianza se ha perdido. ¿Ayuda en Gabriel Mancera? ¿Xochimilco? ¿Tlalpan? ¿O acaso en Puebla? Ya no sé. ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿A dónde se van nuestras despensas donadas? Ni idea. Lo único cierto es que me siento impotente al no poder ayudar.

Esto me lleva a mi siguiente reflexión: ¿Qué nos impulsa a ayudar? Algunos autores no creen que exista un altruismo totalmente desinteresado, a fin de cuentas satisfaces de manera indirecta un placer egoísta, sea cual sea. Aunque no creo que este sea tema de debate el día de hoy, quiero ponerlo encima de la mesa para tratar de entender por qué nos formamos por 5 horas en una zona afectada para relevar, cuando hay otras 300 personas haciendo lo mismo, y por qué esa necedad de querer ayudar en algo que demuestre un cambio visible (ejemplo: la remoción de escombros) y no simplemente platicar con los damnificados o darle un simple abrazo a la gente que se encuentra deprimida. Al final, el no poder ayudar, de la forma que tenía pensada, me generó frustración. Una que guardé durante días, y al final, salió.

Sé que no todos estarán de acuerdo con mi postura en este texto, e inclusive algunos dejarán de leerlo antes de terminar, y es entendible. Todos queremos opinar al respecto, todos tenemos visiones diferentes y nuestro contexto influye demasiado en esto, pero de algo estoy seguro, la mayoría, si no es que todos, queremos que todo esto quede en el pasado. Una historia más de cómo nos unimos para darle cara a la adversidad.

Llego a mi casa y me quiebro en llanto. Me encuentro agotado y como yo, habemos muchos. Así que a dormir, porque mañana hay que levantar un país.


Nuestro grito de esperanza


Luis Fernando Cuevas, estudiante del Tecnológico de Monterrey, nos comparte un inspirador poema sobre el heroísmo del pueblo mexicano tras el sismo.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Luis Fernando Cuevas

Nuestro grito de esperanza

Por Luis Fernando Cuevas

Logotipo_Vertical_Azul

México, del soldado sin casco.
Del corazón y la voluntad propia.
México, de orgullo sin cansancio.
Del pueblo que humildad desborda.

De los que levantan la mano para ayudar.
De aquellos que donan aunque poco tengan
De quienes hombro a hombro quieren trabajar.
De los que fueron, son y serán leyenda.
Por cada rocío de crueldad, un mexicano.
Un mexicano por cada bien colectivo.
Mil mexicanos por cada edificio tronado.
Una unión acorazada de bondad; México.

Que quienes pisen firme enseñen a caminar.
Y los sabios enseñen a aprender.
Que las manos laboriosas laboren paz
Y las mentes piensen en lo suyo defender.

“Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue”.
Y sigan los legados eficientes.
Que México se una con pasión.
Y griten sin afán de inocentes.
Todos juntos por la misma nación.
La unión nos hace fuertes y grandes
La unión que nuestra historia dejó
Recuerda, patria, que en escasez:
un soldado en cada hijo te dio.
Sigue cantando, a grito de esperanza,
Canta y grita por quienes dieron honores.
Porque cantando se alegra,
Cielito lindo, los corazones.
Que no sonemos de lástima sino de ejemplo.
Y que el ejemplo perdure por siempre.
Que si levantamos México por voluntad
no dejar que ninguno se apodere de él.


El ritual de don Vicente


El panadero más longevo de Tonanitla.


POR Staff Rolling Stone México  



El ritual de don Vicente

Por Margena De La O

Don Vicente comienza a amasar a las 4 de la tarde la harina del pan dulce que horneará a la madrugada del día siguiente. La regla de los últimos años en casa impone: nadie puede entrar al cuarto de horneado de la panadería Tonanitla. “No lo podemos interrumpir, porque se enoja”, dijo su nuera Yanet. Doña Gloria, la esposa de don Vicente, se apresuró y completó: “no le pueden hablar, se le olvidan las cosas”. Las dos mujeres siguen la plática sobre una vez que le erró al pan porque lo distrajeron.

Desde 1960, don Vicente Chavarría hace pan en Tonanitla. Tenía 17 años cuando unos panaderos conocidos de su padre, iban desde de Tultepec y de San Andrés en sus bicicletas a enseñarle cómo prepararlo. A Franco Chavarría, el padre, en ese entonces, un músico del pueblo, Vicente quiso seguirle los pasos, pero a él ya le había decidido el oficio, y con eso, la responsabilidad de mantener la docena de hermanos.

Con 57 años de experiencia, sin ocultar que casi todo lo que sabe se lo debe a Aarón Hernández, un antiguo panadero de esos municipios de la zona norte del Estado de México, don Vicente lo confía a sus cálculos y únicamente al final prueba la mezcla. Compartió un secreto: “Hay que darle en el punto a las masas: saber a qué tiempo uno las va a agarrar”. Su estrategia tiene que ver con las horas que deja reposar la bola pegajosa de harina, manteca, agua, azúcar, sal y anís.

Una tarde de domingo que autoriza entrar al cuarto de horneado con la misma rigurosidad de silencio que se pide en una biblioteca, para verlo amasar, dejó en reposo dos charolas completas de mezcla, suficientes para llenar de pan de dulce las hojas de lámina negra de los ocho anaqueles que repartirían unas 18 horas más tarde en la mayoría de la tiendas de Tonanitla. La masa para el bolillo y los cocoles aguardan desde antes en otro extremo.

Después de la tensión que causa el momento en que se amasa el pan, el ambiente parece otro en la casa, hasta don Vicente parece otro, a aquel que una hora antes iba de la mezcladora a la mesa donde dejaba la masa, tan serio que parecía molesto. “Guardaba las recetas acá, en la cabeza, porque nunca escribí una receta. Decía: ‘Bueno, me dijeron así, bueno, no me quiere salir, bueno, vamos a ver’”, comentó y sonrió el panadero.

Yanet se queda a escucharlo, y se entromete cuando queda alguna duda de la calidad y popularidad de la Tonanitla. Deja claro que si el pan que hornean Miguel y Roque, otros panaderos del pueblo, goza de algún reconocimiento. De la gente es porque trabajaron con su suegro. Chavarría, con sus 73 años, es el panadero más antiguo de Tonanitla.

La panadería Tonanitla está al lado izquierdo de la iglesia central del pueblo, y es una de las caras del terreno de los Chavarría, pintada a dos colores y con figuras de pasteles de varios pisos. Don Vicente también horneaba pasteles, pero cuando sintió que las fuerzas se le agotaban dejó de hacerlo; las articulaciones ya no le dan para moverse en las temperaturas altas del horno y las bajas del refrigerador.

Tonanitla es un municipio con 14 años de edad, pero tiene habitantes tan longevos como su historia. O como don Vicente y su experiencia en hornear cocoles. Les llevó casi un siglo conseguir ese reconocimiento y convertirse en uno de los 125 municipios del Estado de México: Santa María Tonanitla, 25 de julio de 2003.

En los tiempos en que Aarón Hernández iba de Tultepec a Tonanitla en su bicicleta para enseñarle a Vicente a hacer pan, no se sabía del transporte público.

Ahora Tonanitla es un lugar con varias rutas de acceso y transporte que conecta hasta la Ciudad de México. Es pequeño. Con identidad desdibujada: no hay artesanías y nadie da una referencia de comidas típicas. Pero sobran vendedores foráneos que llevan la barbacoa de borrego o pollo al horno o el mole de guajolote rojo al tianguis de los domingos. Parte de su alma le quedó a Jaltenco, municipio al que perteneció.

Un hombre que vende tlacoyos en ese tianguis, de los pocos que son de Tonanitla, dijo: “Lo único por lo que se conoce a la gente aquí es por la música y el pan”.

Don Vicente de alguna manera lo confirmaría más tarde, en la charla, al hablar de él y su padre. “Los hermanos Chavarría”, es la banda de música de viento que creó Franco Chavarría, donde tocó toda su vida. Sólo al mayor de sus hijos le arrebató el deseo de crear su propia historia de músico, pero le concedió, quizá sin proponérselo, la del panadero más popular de Tonanitla.


Campus RS septiembre 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS septiembre 2017

Pulque, bebida ancestral

En el primer sorbo no me supo repugnante, no olía a baño público, como muchos que hay en esta ciudad que al salir quedas impregnado de su delator aroma.

Por David A. Ortega Jiménez (Universidad Iberoamericana)

Pensé: “El pulque no está hecho con caca”. No vomité; por el contrario, disfruté el fermentado nectar que los mexicas producían para sus ceremonias, en ocasiones con un fin curativo, pero no para aligerar el espíritu y embriagarse. De sabor, dulce y ácido; cítrico y herbal en su aroma; fresco y revitalizador para el cuerpo, así es el viscoso pulque, hijo del maguey.

Bebí más. Quería descubrir si era verdadera la historia que mi abuelo me contó: “Cuando preparan el pulque usan caquita de animalitos”. Con cada vaso me olvidaba de mi temor, de la historia de mi abuelo.
Ya sin prejuicios, era hora de aventurarse, de probar el pulque curado con su festival de sabores, que van desde los vegetales hasta las frutas, pasando por los cereales.

Uno de fresa, el otro de nuez y uno más de cereza. Comencé a sentirme relajado mientras disfrutaba de la bebida. Con una sonrisa y un brillo de satisfacción en sus negros ojos, Nayeli Cruz me contó que pertenece a la tercera generación de su familia productora del “elixir de los dioses”. La alegría de verme gozar de su bebida se apagó al decirme: “La gente ya no toma el pulque como antes, como hace 100 años”. Por ello, Nayeli, proveniente de Ixtapaluca en el Estado de México, junto con otra veintena de productores participaban en la Feria del Pulque, un esfuerzo para difundir y fomentar el gusto por este elixir, una lucha para evitar que su destino sea el mismo que el de los dioses a los que revitalizaba con su sabor.

El decline del pulque inició en la época de Porfirio Díaz. Las cerveceras que surgían, para ganar mercado realizaban campañas de desprestigio contra esta bebida de maguey, que era muy popular. Que embrutecía a las personas e incluso incrementaba los índices de criminalidad. Luego harían circular la historia de la caca de vaca, de chivo o de lo que fuera, que llamaron “La muñeca”.
“¡Es la ignorancia, es ilógico! ¿Cómo le vas a poner excremento a una bebida que tú estás tomando? Si eso fuera, se hubieran desatado enfermedades”, reflexionó con vehemencia Nayelí mientras me servía un curado de nuez.

Ya tranquila me enunció algunas de las bondades del pulque: protege la flora intestinal, genera un efecto diurético, reduce el insomnio, combate la anemia. Lo que reforzó explicando que esta bebida se obtiene de la fermentación del aguamiel extraída del corazón del maguey, “por lo que al ser un producto natural brinda efectos positivos a la salud”.

A medida que seguía relajándome, la música rock de una banda a la que no podía ubicar retumbaba cada vez más por todo el bodegón. Jóvenes y adultos, así como algún niño traído por sus intrépidos padres, se movían entre codazos y empujones por los pasillos de la feria. Cada vez quedaba menos espacio para caminar, pero a mí, ya completamente relajado, sólo me interesaba seguir disfrutando del pulque. Mientras Nayeli me servía otro curado, me pregunté: “¿Qué diría Mayáhuel, diosa del maguey, sobre el desmadre que provoca la bebida que nace desde sus entrañas y el rumor de que contiene caca?”.

Lento y sincero
Por Fernando Martínez (ITESM CEM)

Eres una mujer de 18.

Una sonrisa clavada al rostro.

Eres el final del otoño.

Una dama, como lo sabemos todos. 

Eres las alas de las mariposas.

El agua que florece las rosas.

La tregua de los niños que lloran.

Eres un sentimiento hecho prosa. 

Eres el color que pinta la tierra. 

Todo lo que un caballero quisiera. 

La victoria que la libertad anhela. 

La paciencia de Vivaldi a la cuerda. 

La inspiración de Kahlo en los 50.

La figura que Picasso inventa. 

La historia que Márquez no cuenta.

El final coloquial de Rayuela.

Eres la cruz en la historia 
y de Beethoven, la mejor nota. 

La que inspira a Vargas Llosa. 

La valentía sin supuesta escolta. 

Eres Tommy Smith y su mano patriota. 

El predicamento de Luther King en Georgia. 

Eres la carta hablada en Escocia.

Libros de inmortales en tu custodia. 

El coraje con el que Pistorious corre. 

La inspiración atrás del ovoide. 

Eres el amor que en la cama sobre 
y el detalle que un servidor esconde. 

Eres la puesta de sol al medio día. 

El lujo de la reina y su té de manzanilla.

Eres el poema que Romeo a Julieta escribía.

La calma de la guitarra de Bob Dylan. 

La vida que a la muerte inspira. 

La esperanza de aquellos que no existían. 

El poder del verbo al que pertenecía 
un piano y Agustín Lara como artista.

De Cortázar, su flor desnuda. 

De Benedetti, su amargura.

De Tamayo, su llanto sin censura.

Lo demás, lo escribió Neruda. 
De la libertad, eres la esperanza. 

De la soledad, la furia venganza.

Del amor, su gran aliada.

De mí, aún una imposible amada. 

Eres el pincel de Donatello. 

Para los sabios, eres su tiempo 
Para el ajedrez, su mejor movimiento. 

Eres el coma dentro de mi sueño.

Eres Hamlet y su flauta de trébol 
El canto del césped entre tormenta y trueno. 

Gandhi y su más grande deseo. 

Eres aquella niña indocumentada; sin miedo. 

Eres el diccionario de los inocentes. 

La voz de Lennon, el suspiro de Bécquer. 

Eres Van Gogh y su historia de mujeres La magia del rock de Elvis Presley.

Eres el fusil de Ché Guevara.

El infinito guardado en la nada. 

Eres calor, fuego, eres calor y llama. 

Eres negro y blanco, y tiñes el drama. 

Eres la palabra buscada tras modesta.

El póker de ases y su intriga certeza.

Yo tan confuso y tú tan compleja. 

Poco de lo que eres para mí, pequeña.

El rock británico vuelve a atacar

Por Iván Almazán Vera

Royal Blood

How Did We Get so Dark?

“¿Cómo nos volvimos tan oscuros?” es el tema que gira alrededor del nuevo álbum de la banda de rock británica Royal Blood, un dúo que logra revivir la esencia del rock sin la necesidad de tener guitarras eléctricas. Gracias al explosivo y pesado ritmo que brinda Ben Thatcher en cada golpe de su batería mezclado con la creatividad por obtener un sonido eléctrico y seductor a través de la experimentación de pedales para modificar el sonido del bajo de Mike Kerr, han logrado posicionarse entre los mejores talentos actuales del rock. Han sido acreedores al premio Brit por Mejor Grupo Británico de 2015 gracias a su primer álbum homónimo. En How Did We Get so Dark? han seguido con su característico sonido lleno de estruendosos riffs de bajo y un contundente ritmo de batería, pero ahora con un periodo mucho más oscuro. Letras de desamor y rebeldía logran conectar con esos riffs y una sólida base de batería para atrapar la atención de cualquier amante del rock. “Where Are You Now?“, es el primer single lleno de una rítmica y batería potente con grandes acompañamientos de bajo; “Lights Out“, el segundo y más representativo sencillo nos recuerda totalmente lo que significa rock pesado al escuchar los potentes coros acompañados de un virtuoso patrón rítmico de bajo. Con una lista de 10 canciones y una duración de 34 minutos, este disco es una convergencia de temas veloces y pesados; junto con temas más lentos pero llenos de melancolía. Sorpresivos solos de bajo al compás de una batería violenta y rítmica que logran renacer la memoria de los grandes momentos del rock pero sin perder la creatividad y la esencia que esta banda brinda al mundo de la música.


Campus RS mayo 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS mayo 2017

Ghost in the Shell

El futuro está más cerca de lo que parece

Por Natalia García Pimentel Savala

univPanamericana-1

El mundo ha sido consumido por la tecnología, ahora el hombre y las máquinas pueden fusionarse creando a otro ser. Formando otra entidad. Esta es la visión que el director Rupert Sanders (Blancanieves y el cazador) nos introduce a un mundo cyberpunk, en donde la tecnología gobierna, de forma un tanto imprecisa, a cada ser humano en una metáfora con máquinas –por más dramático que suene– que comienzan a tomar el control de nuestra sociedad.

Muchas productoras tienen la iniciativa de convertir una película animada (Disney) o en este caso una serie de anime, en liveaction. Paramount Pictures y Dreamworks hicieron un buen trabajo en Ghost in the Shell al establecer ciertas escenas que hacen referencia al anime. ¿Cuáles? Al principio, cuando vemos la formación del cuerpo de Major y al final, el momento en que lucha contra la máquina que está tratando de matar a Nuke y a ella; exactamente cuando Major le quita la carcasa a la máquina, dejando que sus extremidades se rompan desmesuradamente y en un tono irónico, con el cual muchos espectadores reaccionaron con gestos des- agradables, a sabiendas de que se trataba de una cyborg y no una persona.

Esta adaptación no sigue la narrativa de la primera película –lo cual era esperado por muchos fanáticos, pero que en un principio se les había aclarado de este cambio, supervisado por su creador, Masamune Shirow–, el que hicieran una nueva historia basándose en ciertos aspectos de las películas y el anime, funcionó de maravilla. Ahora bien, Scarlett Johansson, a quien ya hemos visto en cintas de acción tales como The Avengers, hizo un buen trabajo al darle vida a una Major fuerte gracias a su “Shell”, pero débil al no entender lo que es y al tratar de soportar la soledad que conlleva. Un panorama muy interesante, mismo que nos permite ir viendo bastante simple pero prudente– el viaje del héroe con respecto a este personaje y cómo su evolución de principio a fin –al final vemos otra de las escenas icónicas, Major se deja caer desde un edificio y mira hacia arriba– es muy notoria.

Con respecto al descontento que los fanáticos –occidentales en su mayoría– mostraron cuando Johanson fue anunciada como la elegida para interpretar a Major (en lugar de una actriz oriental), se resolvió con la inclusión de su pasado, en el cual podemos ver que originalmente había sido asiática –gene- ralizado ya que nunca se confirma de dónde provenían ella y su madre– por lo que hacer este contraste con ambas culturas, más el elemento sorpresa que es constante durante toda la película, le dan un tono de intriga y suspenso inesperado en la cinta.

Ghost in the Shell cumple con los requi- sitos de ser una adaptación fiel al anime, ya que además de contar con buenas actuacio- nes y una fotografía excepcional –tomando en cuenta que parte es Nueva Zelanda y otra CGI– la historia nos envuelve en un mundo futurístico, mismo que hace pensar acerca del camino que debemos tomar con respecto a la tecnología y a los valores que incurren en nuestra sociedad.

BANNER CONTINÚA LEYENDO 168


Campus RS abril 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS abril 2017

El arte del diseño. Detalles

Por Yenián Juárez Lujambio

tecmty

La industria automotriz es una de las más importantes. Desde su primera aparición, los automóviles siempre han representado lo máximo en ingeniería y tecnología; cosa que ha opacado los detalles que los hacen una verdadera pieza de arte, en donde diseñadores e ingenieros pusieron todo su empeño y genialidad. Los automóviles son mucho más de lo que representan, transmiten un sinfín de emociones para los verdaderos conocedores y sus mismos creadores. Son la definición exacta del amor al arte.

rs3

rs6

rs2

rs1

rs4

rs8

rs7

rs9

rs10

rs5

____________________________________________________________

Las caras que le dan vida a México

Por María Sara Luego González Ortega

univPanamericana-1

Hoy en día nuestro país ha sufrido muchos cambios tanto negativos como positivos. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a fijarnos solo en lo que no ha resultado como esperamos y olvidamos que en México se encuentra gente maravillosa que trabaja muy duro para poner el nombre de los mexicanos en alto, le dan un toque mágico y llenan de vida la ciudad.

Ahora más que nunca hay que recordar lo que valemos, lo que somos y no dejar que nadie nos robe la identidad que día a día construimos.

1rs

4rs

2rs

campusrs

3rs

BANNER LEYENDO 167


Campus RS marzo 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS marzo 2017

Un caballo de Troya

Nintendo finalmente anunció el Nintendo Switch, del que se especulaba desde hace meses bajo el nombre de NX

Por Sebastián Valencia Chávez

univPanamericana-1

Todos los rumores eran ciertos: Es una plataforma híbrida, con el poder de una consola casera pero la versatilidad de una portátil, controles desmontables y cartuchos. Pero con esta consola llega un cambio importante para Nintendo. Estamos en 1985 otra vez.

En 1985 se lanzó el Nintendo Entertainment System (NES) en América, conocido como Famicom en Japón. Esta consola fue vendida como un sistema de entretenimiento porque América estaba harto de los videojuegos después de la crisis de 1983 por la saturación del mercado. El NES era un lobo disfrazado de oveja que tomó al mundo por sorpresa, demostró que los videojuegos no estaban muertos y salvó a la industria entera. Hoy, más de 30 años después, Nintendo lo vuelve a hacer, con una consola familiar que no va por las familias.

En el video del Nintendo Switch no vemos a un solo niño o persona mayor, todos son adolescentes. El estilo es totalmente distinto al del anuncio del Wii o Wii U, en el que tonos saturados pintaban a una familia disfrutando del dispositivo. El anuncio de Switch fue sobrio, más elegante y con un objetivo muy claro: Atraer a los millennials. Pero entonces, ¿Nintendo se está olvidando de su nicho de siempre, abandonando al mercado familiar? Para nada.

Nintendo dejó la marca Wii, dirigió su anuncio a una audiencia joven y presentó algunos juegos complejos como Skyrim o NBA 2K, pero es claro que la base seguirá siendo Super Mario, The Legend of Zelda, Splatoon y todas las familiares propiedades intelectuales de la gran N. Lo que sucede es que Nintendo por fin entendió que para llegar a las familias, específicamente a los niños, no tienes que dirigir el producto a ellos. La estrategia es similar a la de PlayStation: Véndele a un mercado mayor, idealiza el concepto del hardcore y pronto llegarán los más pequeños, ansiando parecer mayores por jugar Call of Duty.

El Switch parece ser una fórmula para el éxito: Una campaña publicitaria que pinta para dirigirse al mercado que tanto critica a Nintendo, la del autoproclamado hardcore gamer; exclusivas fuertes; apoyo de compañías third-party y un concepto nunca antes visto que girará cabezas cuando esté en un anaquel. ¿Por qué mercado va Nintendo? Va por todo, pero de una forma distinta a como ya lo logró con el Wii. Va por ti, jugador clavado que quiere tener Skyrim para llevar; va por ti, papá que verá un concepto totalmente nuevo y atractivo; va por ti, niño que anhela crecer y jugar títulos maduros; va por ti, fan de Nintendo que tiene dinero en mano antes de cada anuncio de la compañía. El Nintendo Switch es un caballo de Troya, una consola familiar lista para invadir tu hogar. Y, al igual que el artilugio de la obra de Homero, el Switch es la última esperanza del imperio de ganar la guerra. Ten por seguro que si la propuesta es inteligente y Troya canta victoria, el grande estará de regreso.

____________________________________________________________

En la cárcel, pero con un Óscar

¿Debemos respetar la obra de un artista problemático?

Por Sebastián Valencia Chávez

univPanamericana-1

campus1

En la edición de 2016 de Sundance debutó una película llamada The Birth of a Nation. Recibió el Premio de la Audiencia y del Gran Jurado. “Si esto no es un contendiente para los Óscares, no sé qué es”, comentó Kristopher Taply de Variety una semana después del festival. ¿Entonces por qué no figuró en las nominaciones de este año? Su productor, escritor, director y protagonista, Nate Parker, se vio envuelto en una controversia grande. Resurgió un escándalo de abuso sexual de 1999 y el suicidio de la acusadora en 2012. La cinta fue ignorada por la Academia y ni siquiera se estrenó en México.

¿Por qué es justo eso? Ya sea hablemos de Nate Parker, Mel Gibson u Orson Scott Card; lo que haga un autor no debería influenciar la apreciación de una obra. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, muchas veces no los podemos separar. Vemos Manhattan y recordamos las acusasiones hacia Woody Allen, o la misma The Birth of a Nation, en la que el personaje de Nate Parker busca venganza por la violación de su esposa. Sí, puede ser muy difícil, pero deberíamos tratar de ver a una obra de arte como un bebé que no tiene la culpa de las acciones de sus padres.

Patricia Townsend, artista y psicoanalista, realizó un gran artículo llamado “A Life of It’s Own”, en el que entrevista a diversos artistas sobre su proceso creativo. Encontró similitudes muy interesantes entre la creación de una obra de arte y la crianza de un hijo. Tenemos la etapa de “génesis” en la que el artista entra en un periodo de gestación que involucra memorias, impresiones y sentimientos mezclándose inconscientemente antes de ‘hacer click’ y resultar en una idea. Luego sigue el “desarrollo”, en el que el artista crea un ambiente propicio para el crecimiento del proyecto y entra en una relación intensa con este. Y finalmente llega la “separación”, que es la que más nos interesa. Aquí, un tercero entra a la relación: la audiencia. La obra actúa con autonomía en los demás, sin necesidad del autor. La responsabilidad del artista ha terminado, así como cuando el hijo finalmente deja el nido para buscar su propia vida.

Pero al seguir con el paralelismo, encontramos un problema. Un hijo con malos padres puede ser reconocido porque tiene uso de razón, es una persona pensante que toma sus propias decisiones, sin importar las acciones de los que lo criaron; pero cuando hablamos de una obra, sus méritos siempre te remitirán al autor, al menos cuando sea hora de premiarla; porque aunque conectes con The Birth of a Nation, al final el Óscar se lo tendrías que dar a Nate Parker. Y aunque en las regulaciones de los Óscares dice que los miembros deben basar sus decisiones solo en méritos artísticos y técnicos, es difícil imaginar a alguien no virtuoso recibiendo un premio. Pero tal vez tengamos que hacerlo, por respeto a la obra. Tal vez alguien llegará a tener un Óscar esperándolo en libertad condicional. De algo sí estoy seguro: “La Cabalgata de las valquirias” es una obra maestra, sin importar si Wagner era un antisemita adorado por Hitler o no.

____________________________________________________________

Patrick Miller

Entre el surrealismo del high energy.

Andrea Calderón Velázquez

univPanamericana-1

Foto: Andrea Calderón

Foto: Andrea Calderón

La incógnita
“Está muy random, como surrealista” “¿O sea, está cool?” “Cool no sería mi definición, no sé, tienes que ir para poder definirlo, no creo que exista una palabra que pueda describir lo que vives en el Patrick Miller”.

Con esta conversación fue como, por primera vez en mi vida escuché a una amiga cercana hablar sobre el Patrick Miller, un antro que se ha vuelto icónico en la Cuidad de México y presume ser uno de los mejores y más excéntricos lugares para pasar la noche en la capital metropolitana.

Un día después de tener dicha conversación con mi amiga decido googlear el nombre y lo primero que me salta en los resultados es un video de la banda mexicana de indie rock, Hello Seahorse! titulado “La Flotadera.” Le doy play y en él se observa a gente bailando, sudados, al ritmo de luces de colores, atuendos de los años ochenta y una bola plateada de disco colgada del techo. Termina el video y mi curiosidad por el Patrick Miller aumenta. Decido salir a conocer el lugar. Llamó a unas amigas y les platico del lugar, vendiéndoselos como toda una experiencia nueva y emocionante, solo dos de ellas aceptan acompañarme.

El primer encuentro
Nos arreglamos y decidimos no ir muy formales, unos tenis para estar cómodas y bailar si así lo queríamos. Al llegar a la calle Mérida de la colonia Roma, en la zona centro de la Cuidad de México comenzamos a ver mucho movimiento. Justo en medio de la calle hay lo que parece ser un estacionamiento abandonado, lo que después nos enteraríamos que era la entrada del Patrick Miller. Conforme nos acercamos al número 17 de dicha calle podemos ver una fila enorme, que parece no tener fin. “No manchen, ¿ya vieron?”, dice una de mis amigas. “¿Ésta es la fila?, si está así debe estar buenísimo el lugar”. Decidimos preguntar al señor del vallet parking. “Hola, buenas noches, ¿ésta es la fila para el Patrick Miller? “Sí damita, ésta es. Se ve muy larga pero pasan rápido, no se preocupen”. Supongo que el señor dijo esto porque vio en nuestras caras mucha preocupación. Bajamos del coche, le damos $50 al señor y él se encarga de estacionar la camioneta.

Decidimos formarnos, avanzamos por la fila, viendo a todo tipo de personas, desde fresas con camisas marca Polo hasta darks con labios negros y faldas de tul. Avanzamos un poco más y la fila daba la vuelta hasta la Avenida Cuauhtémoc. Volteo a ver a mis amigas, las dos tienen una cara de incertidumbre. La fila está con-formada fácilmente por 50 personas y dobla toda la esquina de la calle. Llegamos al final y nos formamos. Enfrente de nosotros hay un chico con una falda larga, una chamarra de cuero y el pelo verde, una de mis amigas me lo señala sorprendida. Conforme pasa el tiempo vamos viendo como llegaban al lugar todo tipo de personas y se forman atrás de nosotros, en menos de 20 minutos ya habíamos avanzado la mitad de la calle. Nos quedaba muy poco para entrar al lugar.

Llegamos a la entrada del mismo, nos piden nuestra identificación, nos revisan las bolsas y justo enfrente de nosotros están las taquillas. Me preparo para pagar el cover, sacando un billete de $200. Para mi sorpresa el cover es sumamente barato, “Son 30 varos” me dice la señorita de la taquilla. Me sorprendo y le gritó a mis amigas que aún les seguían revisando la bolsa en la entrada. “¡Son $30!”, la señorita se ríe. A cambio de mis $30 me da una ficha azul con un número. Entramos a un túnel con luces fosforescentes azules, verdes, rosas y amarillas, levanto la mirada y veo a mucha gente, puedo escuchar la música y una persona me pide mi ficha. Habíamos entrado.

Bienvenidos
Todo estaba sumamente obscuro, de vez en cuando los flashes de las luces te dejaban ver algo pero en realidad lo único que puedes distinguir son figuras humanas. La música, fuerte y de los años noventas. Éxitos en español coreados por toda la gente. El lugar es enorme, con un segundo piso desde el cual todas las personas observan a los de abajo. El volumen de la música apenas me deja escuchar a una de mis amigas. “¿Vamos por algo de tomar?”, “Sí, pregunta que en dónde”. Mi amiga le toca la espalda a una persona, voltea y resulta ser un señor como de 50 años, que fácilmente podría ser mi papá. Esto me sorprendió, “¿no se supone que este lugar es para jóvenes?”, pienso. Nos señala la fila para comprar cerveza, esta misma tiene fácil 30 personas. Nos formamos y observamos alrededor con el tiempo suficiente para estudiar el lugar y la gente presente. Hay señores adultos, parejas gays, heterosexuales, lesbianas e incluso gente extranjera.

Enfrente de nosotros hay un chico de unos 20 años bailando en la fila, no pierde ni un segundo para enseñar sus mejores pasos. Avanzamos y casi al llegar a la barra un chico decide que es buena idea colarse a la misma. “¿Qué te pasa güey? Estamos formados hace 15 minutos, no te metas”, le dice el que estaba formado atrás de él. El mismo chico le habla al que sirve en la barra. “No le vendas compa, se metió y todos lo vimos”. En menos de un segundo toda la fila comienza a gritar. “¡Fuera, fuera, fuera!” Al chico colado no le quedó más que salirse de la fila sin nada que tomar.

Es como estar bailando en el infierno
Ya con nuestras bebidas decidimos subir al segundo piso, donde permaneceríamos por el resto de la noche. De mi lado izquierdo se observa al DJ, realmente metido en su música, lo observo por unos cinco minutos seguidos para ver si logra voltear a verme pero nunca lo hace. Jamás despega lo ojos de sus discos y cuando lo hace sólo cierra los ojos para sentir la música. Nos asomamos para mirar el primer piso. Hordas de gente, todas sudando, pegadas, bailando sin parar, muchas de ellos besándose, tomados de las manos y cantando todas las canciones con entusiasmo. Escucho a una chica decir: “Hace un calor horrible ,es como estar bailando en el infierno”. Nada podría describir mejor el lugar.

Justo al lado de nosotros hay una pareja de lesbianas besándose, a una de mis amigas le quedan justo a sus espaldas. Empiezan a gritar emocionadas, en el fondo suena “Solo se vive una vez” de la cantante española Mónica Naranjo. Todo el lugar se vuelve loco, bajo la mirada y observo como se empiezan a formar círculos en donde una sola persona en el centro baila al ritmo de la música, siendo aplaudido por el resto del círculo. “Esto es como en las películas”, le digo a mis amigas. Una de ellas se emociona y decide grabarlo todo. Justo abajo de mí se ve a una pareja de unos 40 años bailando al compás de “100% Pure Love” de Crystal Waters. Puedes ver la felicidad en su rostro, solo se miran el uno al otro, sin importarles el exterior. Y así las siguientes tres horas, éxitos en español y mucha gente bai-lando. Dan las 3 am y el ambiente en ligar de decrecer sigue en aumento. Duelos de baile por donde veas. Gente realmente emocionada por el ritmo de la música.

Para las 4am, la hora que en la página de internet oficial del lugar dice cerrar la fiesta parece no terminar. Cuando por fin decidimos irnos del lugar suena el inicio de “Beat It” de Michael Jackson, al minuto todo el segundo piso se mueve. Literalmente. Del movimiento emitido por el suelo de abajo, el segundo piso empieza a tambalearse. Empiezo a observar como se les abre pista en cada círculo a los mejores bailarines, todos recreando los mejores pasos del fallecido “Rey del pop”. Me llama la atención un chico que podía realizar el “moonwalk” de la mejor manera, del otro lado una chica capaz de reproducir el paso clásico del video de “Smooth Criminal” y así sucesivamente, todos involucrados en la música, en sus pasos, en su ritmo, en su sentimientos. Olvidando por un segundo la vida exterior y los problemas que les rodean.

A final de eso se trata la música, de sentirla, de vivirla, de experimentarla. De envolverte tanto en ella que olvides que te están mirando, que olvides como te ves, de donde eres y si eres suficiente. La noche termina y tengo un zumbido en el oído. Salgo con un dolor de piernas brutal, la cabeza me duele un poco, mi blusa bastante sudada y mi alma contenta, muy contenta.

BANNER APP 166


¡Sé el primero en ver la cinta ‘Kong: La Isla Calavera’ y conoce a su director!


Participa para asistir a la premier exclusiva de ‘Kong: La Isla Calavera’ con su director.


POR Staff Rolling Stone México  



© 2017 WBEI

¡Sé el primero en ver la cinta ‘Kong: La Isla Calavera’ y conoce a su director!

Como parte de los festejos por nuestro 15 aniversario, Warner Bros. Pictures México y nosotros, realizaremos una proyección exclusiva para la comunidad de Campus RS de la película Kong: La Isla Calavera.

Copia de kong

Además, al finalizar la función, el director de la cinta, Jordan Vogt-Roberts, estará presente con los estudiantes para ofrecer una sesión de preguntas y respuestas sobre esta producción cinematográfica. En ella, los alumnos podrán expresar sus inquietudes sobre la carrera del director, la relevancia de Kong en la cultura popular, los monstruos a través de la historia y todo lo relacionado a Kong: La Isla Calavera.

© 2017 WBEI

© 2017 WBEI

Esta premier (sábado 4 de marzo, 13:00 hrs. en Cinemex Antara) será una experiencia única y exclusivamente para los estudiantes de Campus RS seleccionados.

Kong-Skull-Island-poster-2

Para que estés presente en el estreno con el director, debes enviarnos tus datos completos, la universidad en la que estudias y responder correctamente las siguientes preguntas a [email protected]. A los ganadores se les notificarán los detalles vía correo electrónico.

1. En Kong: La Isla Calavera, ¿qué actor británico –conocido por su papel como Loki en la serie de películas de Thor de los estudios Marvel– interpreta el personaje de Conrad?

2. ¿Quién es la actriz que personifica a Weaver en Kong: La Isla Calavera (ganó un premio Oscar®, así como un Globo de Oro por su papel en La Habitación)?

3. Según el tráiler de la película, ¿dónde se localiza “La Isla Calavera”?

4. ¿Qué profesión tiene Weaver en la película?

5. ¿Qué canción de Creedence Clearwater Revival se escucha en el tráiler de Kong: La Isla Calavera?

Campus RS es el programa de Rolling Stone en el que difundimos ideas estudiantiles. Las universidades participantes son Tec de Monterrey, Universidad Panamericana, Anáhuac e Ibero.

BANNER BAJA NUESTRA APP 165


Campus RS febrero


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto por: Protoplasma Kid

Campus RS febrero

Mirar con esperanza

¿Cómo evadir el miedo? ¿cómo hacer para verla a los ojos y transmitirle paz cuando ni siquiera yo la siento?

Por Nadia Alexia Illingworth

LOGO ANAHUAC.jpg

Esa tarde mientras veía las noticias junto con mis papás y mi hermano, llegué a comprender que las cosas que nos rodeaban cambiarían, que por unos días existiría oscuridad e impaciencia. La impotencia que me habitaba era mayor al saber que no dependía de mí, ni de mi familia, ni de mi gente; sino del monstruo que llegó a nuestras vidas para abrir las ventanas de la realidad que nos rodeaba.

Fueron dos días en los cuales el simple hecho de salir de nuestras casas era algo inimaginable, la alacena estaba repleta de víveres y solamente nos teníamos a nosotros cuatro, deseando con toda la fuerza que existe en un ser humano, que el agua no llegara a meterse por la puerta de nuestra casa. El silencio la invadía, sin embargo, afuera del fraccionamiento, se podía ver cómo la calle principal se había convertido en un río con la fuerza necesaria para llevarse a todo lo que se le interpusiera. Momentos de angustia, incertidumbre y desesperación fueron los que se vivieron cuando Jova nubló el cielo y enfureció nuestro mar.

Jova dejó en Manzanillo suciedad, desesperanza, tristeza, impotencia y una sociedad con necesidades, la cual suplicaba ayuda sin gritos, lo hace con miradas de desconcierto. “El gobierno tiene la culpa’’ era lo que se escuchaba entre la gente que sacaba el lodo de sus casas o tiraba los muebles que ya no tenía caso conservar. Gente llorando por la pérdida de sus familiares o de su hogar, todo esto provocó en mí un resentimiento hacia la naturaleza ¿Por qué mi gente debe sufrir?

Lulú, era su nombre, una pequeña niña de Cihuatlán, un pueblo a 30 minutos de Manzanillo. Comparado con otras localidades, el lugar estaba devastado, el agua y el lodo habían alcanzado metro y medio de altura, las calles habían desaparecido y por supuesto la infraestructura y la cultura de las personas no ayudó para evitar el desastre. La gente había quedado enterrada en los montones de lodo, la comida y la ropa escaseaban. La alerta de peligro nunca significó nada para ellos, tan sólo fue una llamada de atención insignificante, una más de tantas y un desastre más que se desviaría.

El haber conocido a esta pequeña me hizo sentir lo que de verdad es el miedo, sólo fueron unos minutos en los cuales con una simple sonrisa tras el cubrebocas que utilizábamos; ya que el olor era insoportable y una caja de despensa, pudimos conectar, pude leer lo que su mirada trataba de decir “Ayuda”. Los damnificados lloraban en nuestros hombros, algunos de agradecimiento, otros de resignación al recordar como lo poco que tenían, desapareció en una noche. Pero los niños son diferentes, su inocencia ante la situación hacia lo inimaginable; olvidar por un minuto la tristeza que se respiraba en el ambiente.
Lulú no era como todos los niños, ajenos a la situación, ella tenía la mirada perdida, su casa nunca había sido un gran palacio ni mucho menos, era una pequeña choza hecha de palmas y lamina que se encontraba en las zonas más pobres de Cihuatlán y por consiguiente resultó ser de las más afectadas. Pero para ella y su familia era su hogar. Vivía con su mamá, una mujer soltera y trabajadora, que todos los días salía en busca de latas para poder vender y sacar para comer, para ellas dos y su hermano menor, su única familia y nadie más que los protegiera. Cuando me acerqué a ella, vio que en una bolsa transparente habían peluches, sus enormes ojos cafés detonaron un brillo que no podía ser ignorado, tardé unos segundos en darme cuenta que deseaba uno. “¿Quieres uno?”, le pregunté, y sin dejar de ver la bolsa, contestó: “¿Ahí tienes casas nuevas?”, no supe que contestar, no sabía qué decir. Me acerqué a ella, le acomodé su pelo lacio y despeinado, ante mi silencio sus ojos se inundaron en lágrimas, me tomó la mano y me guió por lo que algún día fue su casa. Ropa llena de lodo, trastes tirados, los muebles destruidos, las palmeras que servían como techo caídas y las laminas tiradas, su mamá buscaba cosas que pudieran servir y al notar mi presencia se limpió las manos con su ropa y me saludo, unas manos sucias y esperanzadas, no me importó tomársela y sonreírle como lo había hecho con su hija.

De regreso, iba en la caja de la camioneta, con el olor a mar invadiendo mis poros, y pensé, ¿Qué será de Lulú? Miles de historias me vinieron a la mente, sin embargo hasta el día de hoy no sé de ella, sólo se que me enseñó a mirar con esperanza.

____________________________________________________________

Tacones solitarios en las calles

Miles de mujeres en México se dedican y/o son explotadas para prostituirse

Por Mayra Verónica Gasca Rodríguez

univPanamericana-1

Foto por: Thomas Leuthard

Foto por: Thomas Leuthard

En la Ciudad de México hay zonas muy populares por estas meretrices y que la mayoría de los ciudadanos sabemos exactamente donde encontrarlas. Una de estas zonas es Tlalpan.

A lo largo de esta avenida, podemos encontrar un sinfín de mujeres de edades que varían entre los 15 hasta los 50 aproximadamente. Desde que empieza Tlalpan, aparecen ropas llamativas, diminutas y autos que disminuyen la velocidad en busca de placer a cambio de dinero y mujeres ávidas de plata que se ofrecen a quien esté dispuesto a contratarlas.

Un día por la tarde estuve caminando cerca de una hora (sin ser muy obvia) para ver cómo es que se comportaban y a quién me podía acercar para poder preguntarles de la vida tan peculiar que llevaba. Casi cuando me iba a dar por vencida y regresarme a mi casa, me senté en una parada de autobús en donde se encontraban dos de estas mujeres. Las abordé preguntando cómo le hacia para llegar a cierto lugar y ellas, amablemente, me ofrecieron su ayuda. Al acercarse, percibí un aroma muy fuerte de perfume barato mezclado con sudor. Nunca me dijeron sus nombres y no fue mi intención preguntarles, pero al estar hablando me percaté que una de “ellas” era hombre.

¿No se cansan con esos tacones?
H: Trabajo es trabajo [risas].
M: Claro que nos cansamos pero tenemos que sacar para la papa.

Ha de ser difícil estar paradas todo el día, yo no se si podría.
M: Para eso esta la banquita, ahí hasta comemos.
H: No se te ocurra hacerlo nunca. Todo mundo piensa que es fácil y no lo es.
No se ve fácil.
H: La gente cree que sí lo es. Creen que sólo es estar parada todo el día esperando clientes y si no hay te vas a tu casa, pero no. Si no llevamos cierta cantidad por día mejor ni llegues, mami. A ésta hasta le sacaron un diente de la madriza que le metieron el otro día.

¿Les da miedo denunciar?

M: Es más fácil que nos metan al bote a nosotras que a ellos. Quién le va a creer a una piruja. Y así te lo dicen, los mismos policías vienen en la madrugada y tienes que darles un buen servicio, porque si no, no sabes la que te espera.

A veces me pregunto cómo gente tan buena termina trabajando en esto.
MyH: [ríen].
H: No somos gente buena, al menos yo estoy aquí porque quise.

¿Cómo?

H: Desde chico empecé a drogarme y a los 17 ya no podía estar sin una inyección o la coca y no te creas yo iba a la escuela, tenía papá y mamá pero mírame, me salí de la casa porque a esa edad crees que no te quieren y los odias y no ves todo lo que hacen por ti. ¿Cuántos años crees que tengo?

No lo sé ¿40?

H: [risas]. Tengo 22.

La conversación siguió. La señora de 33 años tiene tres hijos y vive en Bucareli. Cuando le toca trabajar en la tarde, su vecina va por sus hijos a la escuela y les da de comer y cuando le toca trabajar en las noches los deja dormidos y apenas alcanza a llegar por las mañanas a bañarse y llevarlos a la escuela.
Esta es la realidad. Esto es México.

BANNER BAJA NUESTRA APP 165


Campus RS: El día que TITAN nos voló la cabeza


Andy Manríquez nos comparte una reseña del concierto que ofreció TITAN en El Plaza Condesa.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: El día que TITAN nos voló la cabeza

Por Andy Manriquez

Logotipo_Vertical_Azul

Fue como estar en otro planeta. Las pupilas dilatadas y el pulso sincronizado con el frenesí de las primeras luces que nos golpearon, nos llevaron a otro lado, estoy segura. Creo que a todos nos latía el corazón igual; arrítmico, descontrolado.

En medio de la realidad distorsionada que era estar ahí parado con los sentidos alterados, apareció ella para agitarse en la presencia de los tres titanes del escenario. Era la sorpresa obvia y a la vez no. ¿Vieron el video? Pues fue mejor.

“Estábamos cambiando. Dejando partes de lado, agregando loops rítmicos, haciendo que todo sonara más parecido a como nosotros lo oíamos. Y haber recibido el ejemplo. El disco más oscuro”. De pronto estábamos todos ahí al centro, en medio de Emilio, Julian y Jay. Era la primera canción y ya estábamos rendidos ante “El Rey del Swing“.

Cada momento estaba cuidadosamente planeado. Cada uno de los invitados demostró que esto nuevo que hace TITAN, sea lo que sea, se come con todo; con pop, con hip hop, con surf y hasta con algo más oscuro. Todos estuvieron al filo del performance, a la altura de la locura contenida pero sin perder el balance de una perfecta ejecución vocal y artística.

Cuando sonó “Odisea 2001” supimos por qué estábamos ahí; se desató el baile, los silbidos, la nostalgia. Fue como esa escena de Scott Pilgrim en la que la música emerge literalmente de los instrumentos y se transforma en haces de luz y energía que le dan forma a un monstruo. Ese monstruo éramos nosotros.

Estamos hablando de tres tipos que saben perfectamente de qué se trata un show pero que decidieron no darlo; ese fue su espectáculo. Los tres en negro, desnudos de los brillos, pelucas y palabras de cualquier otro proyecto, esta vez le dejaron el show a la música, a las luces, al latir del corazón.

Entre esos tres personajes que se llaman TITAN no había protagonistas, todos intercambiaron instrumentos y roles en una discreta muestra de virtuosismo. A fin de cuentas, son ellos, los conocemos en otros escenarios, con otra compañía, pero ésta se siente como la música que de verdad quieren hacer, la que escuchan en su cabeza cuando tienen los ojos cerrados, la más pretenciosa, la que es para los menos.

A TITAN no le sabemos nada aunque creamos que sí. Quizá después de esto desaparezcan otros cinco años, otros 10, quizá nunca volvamos a verlos como ahora o quizá reaparezcan mañana, pero después de hoy hay algo claro. ¿Quién dice que ya no nos quedan leyendas?

BANNER APP 163