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Hoy lloré


José Manuel Bahamonde, estudiante de la Universidad Panamericana, nos comparte un texto sobre su sentir en estos momentos de desolación e incertidumbre.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: José Manuel Bahamonde

Hoy lloré

Por José Manuel Bahamonde

Hoy lloré. Mis ojos no aguantaron más. Tantos sentimientos, experiencias, ideas y preguntas sin resolver. Al final… incertidumbre. Pensé que ya todo estaba por terminar, regresaríamos a la “normalidad”, o por lo menos a algo parecido a esta. Desperté agotado, y no físicamente. Deprimido, cabizbajo, no sé cómo expresarlo. Esta semana intenté no demostrar debilidad alguna, ser fuerte, la gente necesitaba optimismo. Hoy me quebré. Me sentí débil, impotente e inútil.
Fue después de ir al cine. Necesitaba un respiro. Por lo menos dos horas despegado de este mundo, internarme en una fantasía. Apagué el teléfono. Recliné el asiento, y me separé de todo. Algunos pensarán: “qué inconsciente, tu país está lastimado, la vida de algunas personas pende de un hilo, ¿y tú? Fingiendo que todo está bien, que nada sucedió, negando la realidad”. Sinceramente, en este momento es lo que menos me importa. La gente necesita respirar. De la misma manera en la que un concierto de rock no puede mantenerse en éxtasis y hay un momento emotivo, con una balada para descansar, recobrar fuerzas y volver a saltar, las personas requieren relajarse, tanto física, como mentalmente.

Caminamos de regreso a casa de mi amiga. Reviso mi celular, y la llamada perdida de mi profesor me saca de onda. Es algo que definitivamente no esperaba. Me propone organizar un grupo de ayuda esta semana y salir de la ciudad. ¿Y la escuela? ¿Qué pasará con mis exámenes? me pregunto. Se cancelaron. Fueron dos horas las que no estuve al pendiente de la situación y al conectarme nuevamente recibo esta noticia. Ya veía la luz al final del túnel. Los estudiantes regresaríamos a nuestras clases y así podríamos distraernos tan siquiera un poco de la tragedia, recobraríamos fuerzas y regresaríamos nuevamente a afrontar la situación. Pero no, la pesadilla sigue.

Diario he salido, he ayudado, unos días más y otros no tanto como yo esperaba. No lo digo por alardear, ni mucho menos por hacerme la víctima. He visto gente rompiéndose el lomo durante 48 horas seguidas, todo eso sin una sola queja. Pero hay un punto en el que ya no sabes si eres necesario. Si solamente estorbas, o no has ayudado lo suficiente.

Hoy me surgió la pregunta: ¿en realidad necesitan mi ayuda? A medio día me reporté con mi tía en Parque España porque requerían brigadistas. El día anterior había estado en Morelos, llegué tarde a mi casa. Después de esperar durante dos horas para que se juntara un grupo de 50 y así llenar el camión que nos transportaría, partimos a nuestro destino: Magdalena Contreras. La información “confirmada” decía que hacía falta gente que ayudara a remover escombros en la zona afectada. Después de una hora de camino, llegamos. La información era falsa. La zona ya se encuentra cubierta por un grupo de voluntarios y miembros de la Marina. Un desperdicio de tiempo y recursos.

¿A dónde nos dirigimos ahora? ¿Qué zona aún no está cubierta? ¿Necesitarán nuestra ayuda más adelante? Y sobre todo… ¿en qué información podemos confiar? Todas estas preguntas pasaron por mi cabeza mientras miraba melancólicamente por la ventana del autobús, como un video musical deprimente. Nuevamente aparece el aliado de toda crisis: la incertidumbre. Nuestra confianza se ha perdido. ¿Ayuda en Gabriel Mancera? ¿Xochimilco? ¿Tlalpan? ¿O acaso en Puebla? Ya no sé. ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿A dónde se van nuestras despensas donadas? Ni idea. Lo único cierto es que me siento impotente al no poder ayudar.

Esto me lleva a mi siguiente reflexión: ¿Qué nos impulsa a ayudar? Algunos autores no creen que exista un altruismo totalmente desinteresado, a fin de cuentas satisfaces de manera indirecta un placer egoísta, sea cual sea. Aunque no creo que este sea tema de debate el día de hoy, quiero ponerlo encima de la mesa para tratar de entender por qué nos formamos por 5 horas en una zona afectada para relevar, cuando hay otras 300 personas haciendo lo mismo, y por qué esa necedad de querer ayudar en algo que demuestre un cambio visible (ejemplo: la remoción de escombros) y no simplemente platicar con los damnificados o darle un simple abrazo a la gente que se encuentra deprimida. Al final, el no poder ayudar, de la forma que tenía pensada, me generó frustración. Una que guardé durante días, y al final, salió.

Sé que no todos estarán de acuerdo con mi postura en este texto, e inclusive algunos dejarán de leerlo antes de terminar, y es entendible. Todos queremos opinar al respecto, todos tenemos visiones diferentes y nuestro contexto influye demasiado en esto, pero de algo estoy seguro, la mayoría, si no es que todos, queremos que todo esto quede en el pasado. Una historia más de cómo nos unimos para darle cara a la adversidad.

Llego a mi casa y me quiebro en llanto. Me encuentro agotado y como yo, habemos muchos. Así que a dormir, porque mañana hay que levantar un país.


Nuestro grito de esperanza


Luis Fernando Cuevas, estudiante del Tecnológico de Monterrey, nos comparte un inspirador poema sobre el heroísmo del pueblo mexicano tras el sismo.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Luis Fernando Cuevas

Nuestro grito de esperanza

Por Luis Fernando Cuevas

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México, del soldado sin casco.
Del corazón y la voluntad propia.
México, de orgullo sin cansancio.
Del pueblo que humildad desborda.

De los que levantan la mano para ayudar.
De aquellos que donan aunque poco tengan
De quienes hombro a hombro quieren trabajar.
De los que fueron, son y serán leyenda.
Por cada rocío de crueldad, un mexicano.
Un mexicano por cada bien colectivo.
Mil mexicanos por cada edificio tronado.
Una unión acorazada de bondad; México.

Que quienes pisen firme enseñen a caminar.
Y los sabios enseñen a aprender.
Que las manos laboriosas laboren paz
Y las mentes piensen en lo suyo defender.

“Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue”.
Y sigan los legados eficientes.
Que México se una con pasión.
Y griten sin afán de inocentes.
Todos juntos por la misma nación.
La unión nos hace fuertes y grandes
La unión que nuestra historia dejó
Recuerda, patria, que en escasez:
un soldado en cada hijo te dio.
Sigue cantando, a grito de esperanza,
Canta y grita por quienes dieron honores.
Porque cantando se alegra,
Cielito lindo, los corazones.
Que no sonemos de lástima sino de ejemplo.
Y que el ejemplo perdure por siempre.
Que si levantamos México por voluntad
no dejar que ninguno se apodere de él.


El ritual de don Vicente


El panadero más longevo de Tonanitla.


POR Staff Rolling Stone México  



El ritual de don Vicente

Por Margena De La O

Don Vicente comienza a amasar a las 4 de la tarde la harina del pan dulce que horneará a la madrugada del día siguiente. La regla de los últimos años en casa impone: nadie puede entrar al cuarto de horneado de la panadería Tonanitla. “No lo podemos interrumpir, porque se enoja”, dijo su nuera Yanet. Doña Gloria, la esposa de don Vicente, se apresuró y completó: “no le pueden hablar, se le olvidan las cosas”. Las dos mujeres siguen la plática sobre una vez que le erró al pan porque lo distrajeron.

Desde 1960, don Vicente Chavarría hace pan en Tonanitla. Tenía 17 años cuando unos panaderos conocidos de su padre, iban desde de Tultepec y de San Andrés en sus bicicletas a enseñarle cómo prepararlo. A Franco Chavarría, el padre, en ese entonces, un músico del pueblo, Vicente quiso seguirle los pasos, pero a él ya le había decidido el oficio, y con eso, la responsabilidad de mantener la docena de hermanos.

Con 57 años de experiencia, sin ocultar que casi todo lo que sabe se lo debe a Aarón Hernández, un antiguo panadero de esos municipios de la zona norte del Estado de México, don Vicente lo confía a sus cálculos y únicamente al final prueba la mezcla. Compartió un secreto: “Hay que darle en el punto a las masas: saber a qué tiempo uno las va a agarrar”. Su estrategia tiene que ver con las horas que deja reposar la bola pegajosa de harina, manteca, agua, azúcar, sal y anís.

Una tarde de domingo que autoriza entrar al cuarto de horneado con la misma rigurosidad de silencio que se pide en una biblioteca, para verlo amasar, dejó en reposo dos charolas completas de mezcla, suficientes para llenar de pan de dulce las hojas de lámina negra de los ocho anaqueles que repartirían unas 18 horas más tarde en la mayoría de la tiendas de Tonanitla. La masa para el bolillo y los cocoles aguardan desde antes en otro extremo.

Después de la tensión que causa el momento en que se amasa el pan, el ambiente parece otro en la casa, hasta don Vicente parece otro, a aquel que una hora antes iba de la mezcladora a la mesa donde dejaba la masa, tan serio que parecía molesto. “Guardaba las recetas acá, en la cabeza, porque nunca escribí una receta. Decía: ‘Bueno, me dijeron así, bueno, no me quiere salir, bueno, vamos a ver’”, comentó y sonrió el panadero.

Yanet se queda a escucharlo, y se entromete cuando queda alguna duda de la calidad y popularidad de la Tonanitla. Deja claro que si el pan que hornean Miguel y Roque, otros panaderos del pueblo, goza de algún reconocimiento. De la gente es porque trabajaron con su suegro. Chavarría, con sus 73 años, es el panadero más antiguo de Tonanitla.

La panadería Tonanitla está al lado izquierdo de la iglesia central del pueblo, y es una de las caras del terreno de los Chavarría, pintada a dos colores y con figuras de pasteles de varios pisos. Don Vicente también horneaba pasteles, pero cuando sintió que las fuerzas se le agotaban dejó de hacerlo; las articulaciones ya no le dan para moverse en las temperaturas altas del horno y las bajas del refrigerador.

Tonanitla es un municipio con 14 años de edad, pero tiene habitantes tan longevos como su historia. O como don Vicente y su experiencia en hornear cocoles. Les llevó casi un siglo conseguir ese reconocimiento y convertirse en uno de los 125 municipios del Estado de México: Santa María Tonanitla, 25 de julio de 2003.

En los tiempos en que Aarón Hernández iba de Tultepec a Tonanitla en su bicicleta para enseñarle a Vicente a hacer pan, no se sabía del transporte público.

Ahora Tonanitla es un lugar con varias rutas de acceso y transporte que conecta hasta la Ciudad de México. Es pequeño. Con identidad desdibujada: no hay artesanías y nadie da una referencia de comidas típicas. Pero sobran vendedores foráneos que llevan la barbacoa de borrego o pollo al horno o el mole de guajolote rojo al tianguis de los domingos. Parte de su alma le quedó a Jaltenco, municipio al que perteneció.

Un hombre que vende tlacoyos en ese tianguis, de los pocos que son de Tonanitla, dijo: “Lo único por lo que se conoce a la gente aquí es por la música y el pan”.

Don Vicente de alguna manera lo confirmaría más tarde, en la charla, al hablar de él y su padre. “Los hermanos Chavarría”, es la banda de música de viento que creó Franco Chavarría, donde tocó toda su vida. Sólo al mayor de sus hijos le arrebató el deseo de crear su propia historia de músico, pero le concedió, quizá sin proponérselo, la del panadero más popular de Tonanitla.


Campus RS septiembre 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS septiembre 2017

Pulque, bebida ancestral

En el primer sorbo no me supo repugnante, no olía a baño público, como muchos que hay en esta ciudad que al salir quedas impregnado de su delator aroma.

Por David A. Ortega Jiménez (Universidad Iberoamericana)

Pensé: “El pulque no está hecho con caca”. No vomité; por el contrario, disfruté el fermentado nectar que los mexicas producían para sus ceremonias, en ocasiones con un fin curativo, pero no para aligerar el espíritu y embriagarse. De sabor, dulce y ácido; cítrico y herbal en su aroma; fresco y revitalizador para el cuerpo, así es el viscoso pulque, hijo del maguey.

Bebí más. Quería descubrir si era verdadera la historia que mi abuelo me contó: “Cuando preparan el pulque usan caquita de animalitos”. Con cada vaso me olvidaba de mi temor, de la historia de mi abuelo.
Ya sin prejuicios, era hora de aventurarse, de probar el pulque curado con su festival de sabores, que van desde los vegetales hasta las frutas, pasando por los cereales.

Uno de fresa, el otro de nuez y uno más de cereza. Comencé a sentirme relajado mientras disfrutaba de la bebida. Con una sonrisa y un brillo de satisfacción en sus negros ojos, Nayeli Cruz me contó que pertenece a la tercera generación de su familia productora del “elixir de los dioses”. La alegría de verme gozar de su bebida se apagó al decirme: “La gente ya no toma el pulque como antes, como hace 100 años”. Por ello, Nayeli, proveniente de Ixtapaluca en el Estado de México, junto con otra veintena de productores participaban en la Feria del Pulque, un esfuerzo para difundir y fomentar el gusto por este elixir, una lucha para evitar que su destino sea el mismo que el de los dioses a los que revitalizaba con su sabor.

El decline del pulque inició en la época de Porfirio Díaz. Las cerveceras que surgían, para ganar mercado realizaban campañas de desprestigio contra esta bebida de maguey, que era muy popular. Que embrutecía a las personas e incluso incrementaba los índices de criminalidad. Luego harían circular la historia de la caca de vaca, de chivo o de lo que fuera, que llamaron “La muñeca”.
“¡Es la ignorancia, es ilógico! ¿Cómo le vas a poner excremento a una bebida que tú estás tomando? Si eso fuera, se hubieran desatado enfermedades”, reflexionó con vehemencia Nayelí mientras me servía un curado de nuez.

Ya tranquila me enunció algunas de las bondades del pulque: protege la flora intestinal, genera un efecto diurético, reduce el insomnio, combate la anemia. Lo que reforzó explicando que esta bebida se obtiene de la fermentación del aguamiel extraída del corazón del maguey, “por lo que al ser un producto natural brinda efectos positivos a la salud”.

A medida que seguía relajándome, la música rock de una banda a la que no podía ubicar retumbaba cada vez más por todo el bodegón. Jóvenes y adultos, así como algún niño traído por sus intrépidos padres, se movían entre codazos y empujones por los pasillos de la feria. Cada vez quedaba menos espacio para caminar, pero a mí, ya completamente relajado, sólo me interesaba seguir disfrutando del pulque. Mientras Nayeli me servía otro curado, me pregunté: “¿Qué diría Mayáhuel, diosa del maguey, sobre el desmadre que provoca la bebida que nace desde sus entrañas y el rumor de que contiene caca?”.

Lento y sincero
Por Fernando Martínez (ITESM CEM)

Eres una mujer de 18.

Una sonrisa clavada al rostro.

Eres el final del otoño.

Una dama, como lo sabemos todos. 

Eres las alas de las mariposas.

El agua que florece las rosas.

La tregua de los niños que lloran.

Eres un sentimiento hecho prosa. 

Eres el color que pinta la tierra. 

Todo lo que un caballero quisiera. 

La victoria que la libertad anhela. 

La paciencia de Vivaldi a la cuerda. 

La inspiración de Kahlo en los 50.

La figura que Picasso inventa. 

La historia que Márquez no cuenta.

El final coloquial de Rayuela.

Eres la cruz en la historia 
y de Beethoven, la mejor nota. 

La que inspira a Vargas Llosa. 

La valentía sin supuesta escolta. 

Eres Tommy Smith y su mano patriota. 

El predicamento de Luther King en Georgia. 

Eres la carta hablada en Escocia.

Libros de inmortales en tu custodia. 

El coraje con el que Pistorious corre. 

La inspiración atrás del ovoide. 

Eres el amor que en la cama sobre 
y el detalle que un servidor esconde. 

Eres la puesta de sol al medio día. 

El lujo de la reina y su té de manzanilla.

Eres el poema que Romeo a Julieta escribía.

La calma de la guitarra de Bob Dylan. 

La vida que a la muerte inspira. 

La esperanza de aquellos que no existían. 

El poder del verbo al que pertenecía 
un piano y Agustín Lara como artista.

De Cortázar, su flor desnuda. 

De Benedetti, su amargura.

De Tamayo, su llanto sin censura.

Lo demás, lo escribió Neruda. 
De la libertad, eres la esperanza. 

De la soledad, la furia venganza.

Del amor, su gran aliada.

De mí, aún una imposible amada. 

Eres el pincel de Donatello. 

Para los sabios, eres su tiempo 
Para el ajedrez, su mejor movimiento. 

Eres el coma dentro de mi sueño.

Eres Hamlet y su flauta de trébol 
El canto del césped entre tormenta y trueno. 

Gandhi y su más grande deseo. 

Eres aquella niña indocumentada; sin miedo. 

Eres el diccionario de los inocentes. 

La voz de Lennon, el suspiro de Bécquer. 

Eres Van Gogh y su historia de mujeres La magia del rock de Elvis Presley.

Eres el fusil de Ché Guevara.

El infinito guardado en la nada. 

Eres calor, fuego, eres calor y llama. 

Eres negro y blanco, y tiñes el drama. 

Eres la palabra buscada tras modesta.

El póker de ases y su intriga certeza.

Yo tan confuso y tú tan compleja. 

Poco de lo que eres para mí, pequeña.

El rock británico vuelve a atacar

Por Iván Almazán Vera

Royal Blood

How Did We Get so Dark?

“¿Cómo nos volvimos tan oscuros?” es el tema que gira alrededor del nuevo álbum de la banda de rock británica Royal Blood, un dúo que logra revivir la esencia del rock sin la necesidad de tener guitarras eléctricas. Gracias al explosivo y pesado ritmo que brinda Ben Thatcher en cada golpe de su batería mezclado con la creatividad por obtener un sonido eléctrico y seductor a través de la experimentación de pedales para modificar el sonido del bajo de Mike Kerr, han logrado posicionarse entre los mejores talentos actuales del rock. Han sido acreedores al premio Brit por Mejor Grupo Británico de 2015 gracias a su primer álbum homónimo. En How Did We Get so Dark? han seguido con su característico sonido lleno de estruendosos riffs de bajo y un contundente ritmo de batería, pero ahora con un periodo mucho más oscuro. Letras de desamor y rebeldía logran conectar con esos riffs y una sólida base de batería para atrapar la atención de cualquier amante del rock. “Where Are You Now?“, es el primer single lleno de una rítmica y batería potente con grandes acompañamientos de bajo; “Lights Out“, el segundo y más representativo sencillo nos recuerda totalmente lo que significa rock pesado al escuchar los potentes coros acompañados de un virtuoso patrón rítmico de bajo. Con una lista de 10 canciones y una duración de 34 minutos, este disco es una convergencia de temas veloces y pesados; junto con temas más lentos pero llenos de melancolía. Sorpresivos solos de bajo al compás de una batería violenta y rítmica que logran renacer la memoria de los grandes momentos del rock pero sin perder la creatividad y la esencia que esta banda brinda al mundo de la música.


Campus RS mayo 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS mayo 2017

Ghost in the Shell

El futuro está más cerca de lo que parece

Por Natalia García Pimentel Savala

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El mundo ha sido consumido por la tecnología, ahora el hombre y las máquinas pueden fusionarse creando a otro ser. Formando otra entidad. Esta es la visión que el director Rupert Sanders (Blancanieves y el cazador) nos introduce a un mundo cyberpunk, en donde la tecnología gobierna, de forma un tanto imprecisa, a cada ser humano en una metáfora con máquinas –por más dramático que suene– que comienzan a tomar el control de nuestra sociedad.

Muchas productoras tienen la iniciativa de convertir una película animada (Disney) o en este caso una serie de anime, en liveaction. Paramount Pictures y Dreamworks hicieron un buen trabajo en Ghost in the Shell al establecer ciertas escenas que hacen referencia al anime. ¿Cuáles? Al principio, cuando vemos la formación del cuerpo de Major y al final, el momento en que lucha contra la máquina que está tratando de matar a Nuke y a ella; exactamente cuando Major le quita la carcasa a la máquina, dejando que sus extremidades se rompan desmesuradamente y en un tono irónico, con el cual muchos espectadores reaccionaron con gestos des- agradables, a sabiendas de que se trataba de una cyborg y no una persona.

Esta adaptación no sigue la narrativa de la primera película –lo cual era esperado por muchos fanáticos, pero que en un principio se les había aclarado de este cambio, supervisado por su creador, Masamune Shirow–, el que hicieran una nueva historia basándose en ciertos aspectos de las películas y el anime, funcionó de maravilla. Ahora bien, Scarlett Johansson, a quien ya hemos visto en cintas de acción tales como The Avengers, hizo un buen trabajo al darle vida a una Major fuerte gracias a su “Shell”, pero débil al no entender lo que es y al tratar de soportar la soledad que conlleva. Un panorama muy interesante, mismo que nos permite ir viendo bastante simple pero prudente– el viaje del héroe con respecto a este personaje y cómo su evolución de principio a fin –al final vemos otra de las escenas icónicas, Major se deja caer desde un edificio y mira hacia arriba– es muy notoria.

Con respecto al descontento que los fanáticos –occidentales en su mayoría– mostraron cuando Johanson fue anunciada como la elegida para interpretar a Major (en lugar de una actriz oriental), se resolvió con la inclusión de su pasado, en el cual podemos ver que originalmente había sido asiática –gene- ralizado ya que nunca se confirma de dónde provenían ella y su madre– por lo que hacer este contraste con ambas culturas, más el elemento sorpresa que es constante durante toda la película, le dan un tono de intriga y suspenso inesperado en la cinta.

Ghost in the Shell cumple con los requi- sitos de ser una adaptación fiel al anime, ya que además de contar con buenas actuacio- nes y una fotografía excepcional –tomando en cuenta que parte es Nueva Zelanda y otra CGI– la historia nos envuelve en un mundo futurístico, mismo que hace pensar acerca del camino que debemos tomar con respecto a la tecnología y a los valores que incurren en nuestra sociedad.

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Campus RS abril 2017


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS abril 2017

El arte del diseño. Detalles

Por Yenián Juárez Lujambio

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La industria automotriz es una de las más importantes. Desde su primera aparición, los automóviles siempre han representado lo máximo en ingeniería y tecnología; cosa que ha opacado los detalles que los hacen una verdadera pieza de arte, en donde diseñadores e ingenieros pusieron todo su empeño y genialidad. Los automóviles son mucho más de lo que representan, transmiten un sinfín de emociones para los verdaderos conocedores y sus mismos creadores. Son la definición exacta del amor al arte.

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Las caras que le dan vida a México

Por María Sara Luego González Ortega

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Hoy en día nuestro país ha sufrido muchos cambios tanto negativos como positivos. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a fijarnos solo en lo que no ha resultado como esperamos y olvidamos que en México se encuentra gente maravillosa que trabaja muy duro para poner el nombre de los mexicanos en alto, le dan un toque mágico y llenan de vida la ciudad.

Ahora más que nunca hay que recordar lo que valemos, lo que somos y no dejar que nadie nos robe la identidad que día a día construimos.

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Campus RS marzo 2017


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POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS marzo 2017

Un caballo de Troya

Nintendo finalmente anunció el Nintendo Switch, del que se especulaba desde hace meses bajo el nombre de NX

Por Sebastián Valencia Chávez

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Todos los rumores eran ciertos: Es una plataforma híbrida, con el poder de una consola casera pero la versatilidad de una portátil, controles desmontables y cartuchos. Pero con esta consola llega un cambio importante para Nintendo. Estamos en 1985 otra vez.

En 1985 se lanzó el Nintendo Entertainment System (NES) en América, conocido como Famicom en Japón. Esta consola fue vendida como un sistema de entretenimiento porque América estaba harto de los videojuegos después de la crisis de 1983 por la saturación del mercado. El NES era un lobo disfrazado de oveja que tomó al mundo por sorpresa, demostró que los videojuegos no estaban muertos y salvó a la industria entera. Hoy, más de 30 años después, Nintendo lo vuelve a hacer, con una consola familiar que no va por las familias.

En el video del Nintendo Switch no vemos a un solo niño o persona mayor, todos son adolescentes. El estilo es totalmente distinto al del anuncio del Wii o Wii U, en el que tonos saturados pintaban a una familia disfrutando del dispositivo. El anuncio de Switch fue sobrio, más elegante y con un objetivo muy claro: Atraer a los millennials. Pero entonces, ¿Nintendo se está olvidando de su nicho de siempre, abandonando al mercado familiar? Para nada.

Nintendo dejó la marca Wii, dirigió su anuncio a una audiencia joven y presentó algunos juegos complejos como Skyrim o NBA 2K, pero es claro que la base seguirá siendo Super Mario, The Legend of Zelda, Splatoon y todas las familiares propiedades intelectuales de la gran N. Lo que sucede es que Nintendo por fin entendió que para llegar a las familias, específicamente a los niños, no tienes que dirigir el producto a ellos. La estrategia es similar a la de PlayStation: Véndele a un mercado mayor, idealiza el concepto del hardcore y pronto llegarán los más pequeños, ansiando parecer mayores por jugar Call of Duty.

El Switch parece ser una fórmula para el éxito: Una campaña publicitaria que pinta para dirigirse al mercado que tanto critica a Nintendo, la del autoproclamado hardcore gamer; exclusivas fuertes; apoyo de compañías third-party y un concepto nunca antes visto que girará cabezas cuando esté en un anaquel. ¿Por qué mercado va Nintendo? Va por todo, pero de una forma distinta a como ya lo logró con el Wii. Va por ti, jugador clavado que quiere tener Skyrim para llevar; va por ti, papá que verá un concepto totalmente nuevo y atractivo; va por ti, niño que anhela crecer y jugar títulos maduros; va por ti, fan de Nintendo que tiene dinero en mano antes de cada anuncio de la compañía. El Nintendo Switch es un caballo de Troya, una consola familiar lista para invadir tu hogar. Y, al igual que el artilugio de la obra de Homero, el Switch es la última esperanza del imperio de ganar la guerra. Ten por seguro que si la propuesta es inteligente y Troya canta victoria, el grande estará de regreso.

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En la cárcel, pero con un Óscar

¿Debemos respetar la obra de un artista problemático?

Por Sebastián Valencia Chávez

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En la edición de 2016 de Sundance debutó una película llamada The Birth of a Nation. Recibió el Premio de la Audiencia y del Gran Jurado. “Si esto no es un contendiente para los Óscares, no sé qué es”, comentó Kristopher Taply de Variety una semana después del festival. ¿Entonces por qué no figuró en las nominaciones de este año? Su productor, escritor, director y protagonista, Nate Parker, se vio envuelto en una controversia grande. Resurgió un escándalo de abuso sexual de 1999 y el suicidio de la acusadora en 2012. La cinta fue ignorada por la Academia y ni siquiera se estrenó en México.

¿Por qué es justo eso? Ya sea hablemos de Nate Parker, Mel Gibson u Orson Scott Card; lo que haga un autor no debería influenciar la apreciación de una obra. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, muchas veces no los podemos separar. Vemos Manhattan y recordamos las acusasiones hacia Woody Allen, o la misma The Birth of a Nation, en la que el personaje de Nate Parker busca venganza por la violación de su esposa. Sí, puede ser muy difícil, pero deberíamos tratar de ver a una obra de arte como un bebé que no tiene la culpa de las acciones de sus padres.

Patricia Townsend, artista y psicoanalista, realizó un gran artículo llamado “A Life of It’s Own”, en el que entrevista a diversos artistas sobre su proceso creativo. Encontró similitudes muy interesantes entre la creación de una obra de arte y la crianza de un hijo. Tenemos la etapa de “génesis” en la que el artista entra en un periodo de gestación que involucra memorias, impresiones y sentimientos mezclándose inconscientemente antes de ‘hacer click’ y resultar en una idea. Luego sigue el “desarrollo”, en el que el artista crea un ambiente propicio para el crecimiento del proyecto y entra en una relación intensa con este. Y finalmente llega la “separación”, que es la que más nos interesa. Aquí, un tercero entra a la relación: la audiencia. La obra actúa con autonomía en los demás, sin necesidad del autor. La responsabilidad del artista ha terminado, así como cuando el hijo finalmente deja el nido para buscar su propia vida.

Pero al seguir con el paralelismo, encontramos un problema. Un hijo con malos padres puede ser reconocido porque tiene uso de razón, es una persona pensante que toma sus propias decisiones, sin importar las acciones de los que lo criaron; pero cuando hablamos de una obra, sus méritos siempre te remitirán al autor, al menos cuando sea hora de premiarla; porque aunque conectes con The Birth of a Nation, al final el Óscar se lo tendrías que dar a Nate Parker. Y aunque en las regulaciones de los Óscares dice que los miembros deben basar sus decisiones solo en méritos artísticos y técnicos, es difícil imaginar a alguien no virtuoso recibiendo un premio. Pero tal vez tengamos que hacerlo, por respeto a la obra. Tal vez alguien llegará a tener un Óscar esperándolo en libertad condicional. De algo sí estoy seguro: “La Cabalgata de las valquirias” es una obra maestra, sin importar si Wagner era un antisemita adorado por Hitler o no.

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Patrick Miller

Entre el surrealismo del high energy.

Andrea Calderón Velázquez

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Foto: Andrea Calderón

Foto: Andrea Calderón

La incógnita
“Está muy random, como surrealista” “¿O sea, está cool?” “Cool no sería mi definición, no sé, tienes que ir para poder definirlo, no creo que exista una palabra que pueda describir lo que vives en el Patrick Miller”.

Con esta conversación fue como, por primera vez en mi vida escuché a una amiga cercana hablar sobre el Patrick Miller, un antro que se ha vuelto icónico en la Cuidad de México y presume ser uno de los mejores y más excéntricos lugares para pasar la noche en la capital metropolitana.

Un día después de tener dicha conversación con mi amiga decido googlear el nombre y lo primero que me salta en los resultados es un video de la banda mexicana de indie rock, Hello Seahorse! titulado “La Flotadera.” Le doy play y en él se observa a gente bailando, sudados, al ritmo de luces de colores, atuendos de los años ochenta y una bola plateada de disco colgada del techo. Termina el video y mi curiosidad por el Patrick Miller aumenta. Decido salir a conocer el lugar. Llamó a unas amigas y les platico del lugar, vendiéndoselos como toda una experiencia nueva y emocionante, solo dos de ellas aceptan acompañarme.

El primer encuentro
Nos arreglamos y decidimos no ir muy formales, unos tenis para estar cómodas y bailar si así lo queríamos. Al llegar a la calle Mérida de la colonia Roma, en la zona centro de la Cuidad de México comenzamos a ver mucho movimiento. Justo en medio de la calle hay lo que parece ser un estacionamiento abandonado, lo que después nos enteraríamos que era la entrada del Patrick Miller. Conforme nos acercamos al número 17 de dicha calle podemos ver una fila enorme, que parece no tener fin. “No manchen, ¿ya vieron?”, dice una de mis amigas. “¿Ésta es la fila?, si está así debe estar buenísimo el lugar”. Decidimos preguntar al señor del vallet parking. “Hola, buenas noches, ¿ésta es la fila para el Patrick Miller? “Sí damita, ésta es. Se ve muy larga pero pasan rápido, no se preocupen”. Supongo que el señor dijo esto porque vio en nuestras caras mucha preocupación. Bajamos del coche, le damos $50 al señor y él se encarga de estacionar la camioneta.

Decidimos formarnos, avanzamos por la fila, viendo a todo tipo de personas, desde fresas con camisas marca Polo hasta darks con labios negros y faldas de tul. Avanzamos un poco más y la fila daba la vuelta hasta la Avenida Cuauhtémoc. Volteo a ver a mis amigas, las dos tienen una cara de incertidumbre. La fila está con-formada fácilmente por 50 personas y dobla toda la esquina de la calle. Llegamos al final y nos formamos. Enfrente de nosotros hay un chico con una falda larga, una chamarra de cuero y el pelo verde, una de mis amigas me lo señala sorprendida. Conforme pasa el tiempo vamos viendo como llegaban al lugar todo tipo de personas y se forman atrás de nosotros, en menos de 20 minutos ya habíamos avanzado la mitad de la calle. Nos quedaba muy poco para entrar al lugar.

Llegamos a la entrada del mismo, nos piden nuestra identificación, nos revisan las bolsas y justo enfrente de nosotros están las taquillas. Me preparo para pagar el cover, sacando un billete de $200. Para mi sorpresa el cover es sumamente barato, “Son 30 varos” me dice la señorita de la taquilla. Me sorprendo y le gritó a mis amigas que aún les seguían revisando la bolsa en la entrada. “¡Son $30!”, la señorita se ríe. A cambio de mis $30 me da una ficha azul con un número. Entramos a un túnel con luces fosforescentes azules, verdes, rosas y amarillas, levanto la mirada y veo a mucha gente, puedo escuchar la música y una persona me pide mi ficha. Habíamos entrado.

Bienvenidos
Todo estaba sumamente obscuro, de vez en cuando los flashes de las luces te dejaban ver algo pero en realidad lo único que puedes distinguir son figuras humanas. La música, fuerte y de los años noventas. Éxitos en español coreados por toda la gente. El lugar es enorme, con un segundo piso desde el cual todas las personas observan a los de abajo. El volumen de la música apenas me deja escuchar a una de mis amigas. “¿Vamos por algo de tomar?”, “Sí, pregunta que en dónde”. Mi amiga le toca la espalda a una persona, voltea y resulta ser un señor como de 50 años, que fácilmente podría ser mi papá. Esto me sorprendió, “¿no se supone que este lugar es para jóvenes?”, pienso. Nos señala la fila para comprar cerveza, esta misma tiene fácil 30 personas. Nos formamos y observamos alrededor con el tiempo suficiente para estudiar el lugar y la gente presente. Hay señores adultos, parejas gays, heterosexuales, lesbianas e incluso gente extranjera.

Enfrente de nosotros hay un chico de unos 20 años bailando en la fila, no pierde ni un segundo para enseñar sus mejores pasos. Avanzamos y casi al llegar a la barra un chico decide que es buena idea colarse a la misma. “¿Qué te pasa güey? Estamos formados hace 15 minutos, no te metas”, le dice el que estaba formado atrás de él. El mismo chico le habla al que sirve en la barra. “No le vendas compa, se metió y todos lo vimos”. En menos de un segundo toda la fila comienza a gritar. “¡Fuera, fuera, fuera!” Al chico colado no le quedó más que salirse de la fila sin nada que tomar.

Es como estar bailando en el infierno
Ya con nuestras bebidas decidimos subir al segundo piso, donde permaneceríamos por el resto de la noche. De mi lado izquierdo se observa al DJ, realmente metido en su música, lo observo por unos cinco minutos seguidos para ver si logra voltear a verme pero nunca lo hace. Jamás despega lo ojos de sus discos y cuando lo hace sólo cierra los ojos para sentir la música. Nos asomamos para mirar el primer piso. Hordas de gente, todas sudando, pegadas, bailando sin parar, muchas de ellos besándose, tomados de las manos y cantando todas las canciones con entusiasmo. Escucho a una chica decir: “Hace un calor horrible ,es como estar bailando en el infierno”. Nada podría describir mejor el lugar.

Justo al lado de nosotros hay una pareja de lesbianas besándose, a una de mis amigas le quedan justo a sus espaldas. Empiezan a gritar emocionadas, en el fondo suena “Solo se vive una vez” de la cantante española Mónica Naranjo. Todo el lugar se vuelve loco, bajo la mirada y observo como se empiezan a formar círculos en donde una sola persona en el centro baila al ritmo de la música, siendo aplaudido por el resto del círculo. “Esto es como en las películas”, le digo a mis amigas. Una de ellas se emociona y decide grabarlo todo. Justo abajo de mí se ve a una pareja de unos 40 años bailando al compás de “100% Pure Love” de Crystal Waters. Puedes ver la felicidad en su rostro, solo se miran el uno al otro, sin importarles el exterior. Y así las siguientes tres horas, éxitos en español y mucha gente bai-lando. Dan las 3 am y el ambiente en ligar de decrecer sigue en aumento. Duelos de baile por donde veas. Gente realmente emocionada por el ritmo de la música.

Para las 4am, la hora que en la página de internet oficial del lugar dice cerrar la fiesta parece no terminar. Cuando por fin decidimos irnos del lugar suena el inicio de “Beat It” de Michael Jackson, al minuto todo el segundo piso se mueve. Literalmente. Del movimiento emitido por el suelo de abajo, el segundo piso empieza a tambalearse. Empiezo a observar como se les abre pista en cada círculo a los mejores bailarines, todos recreando los mejores pasos del fallecido “Rey del pop”. Me llama la atención un chico que podía realizar el “moonwalk” de la mejor manera, del otro lado una chica capaz de reproducir el paso clásico del video de “Smooth Criminal” y así sucesivamente, todos involucrados en la música, en sus pasos, en su ritmo, en su sentimientos. Olvidando por un segundo la vida exterior y los problemas que les rodean.

A final de eso se trata la música, de sentirla, de vivirla, de experimentarla. De envolverte tanto en ella que olvides que te están mirando, que olvides como te ves, de donde eres y si eres suficiente. La noche termina y tengo un zumbido en el oído. Salgo con un dolor de piernas brutal, la cabeza me duele un poco, mi blusa bastante sudada y mi alma contenta, muy contenta.

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¡Sé el primero en ver la cinta ‘Kong: La Isla Calavera’ y conoce a su director!


Participa para asistir a la premier exclusiva de ‘Kong: La Isla Calavera’ con su director.


POR Staff Rolling Stone México  



© 2017 WBEI

¡Sé el primero en ver la cinta ‘Kong: La Isla Calavera’ y conoce a su director!

Como parte de los festejos por nuestro 15 aniversario, Warner Bros. Pictures México y nosotros, realizaremos una proyección exclusiva para la comunidad de Campus RS de la película Kong: La Isla Calavera.

Copia de kong

Además, al finalizar la función, el director de la cinta, Jordan Vogt-Roberts, estará presente con los estudiantes para ofrecer una sesión de preguntas y respuestas sobre esta producción cinematográfica. En ella, los alumnos podrán expresar sus inquietudes sobre la carrera del director, la relevancia de Kong en la cultura popular, los monstruos a través de la historia y todo lo relacionado a Kong: La Isla Calavera.

© 2017 WBEI

© 2017 WBEI

Esta premier (sábado 4 de marzo, 13:00 hrs. en Cinemex Antara) será una experiencia única y exclusivamente para los estudiantes de Campus RS seleccionados.

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Para que estés presente en el estreno con el director, debes enviarnos tus datos completos, la universidad en la que estudias y responder correctamente las siguientes preguntas a [email protected]. A los ganadores se les notificarán los detalles vía correo electrónico.

1. En Kong: La Isla Calavera, ¿qué actor británico –conocido por su papel como Loki en la serie de películas de Thor de los estudios Marvel– interpreta el personaje de Conrad?

2. ¿Quién es la actriz que personifica a Weaver en Kong: La Isla Calavera (ganó un premio Oscar®, así como un Globo de Oro por su papel en La Habitación)?

3. Según el tráiler de la película, ¿dónde se localiza “La Isla Calavera”?

4. ¿Qué profesión tiene Weaver en la película?

5. ¿Qué canción de Creedence Clearwater Revival se escucha en el tráiler de Kong: La Isla Calavera?

Campus RS es el programa de Rolling Stone en el que difundimos ideas estudiantiles. Las universidades participantes son Tec de Monterrey, Universidad Panamericana, Anáhuac e Ibero.

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Campus RS febrero


Un espacio para la difusión de ideas universitarias.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto por: Protoplasma Kid

Campus RS febrero

Mirar con esperanza

¿Cómo evadir el miedo? ¿cómo hacer para verla a los ojos y transmitirle paz cuando ni siquiera yo la siento?

Por Nadia Alexia Illingworth

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Esa tarde mientras veía las noticias junto con mis papás y mi hermano, llegué a comprender que las cosas que nos rodeaban cambiarían, que por unos días existiría oscuridad e impaciencia. La impotencia que me habitaba era mayor al saber que no dependía de mí, ni de mi familia, ni de mi gente; sino del monstruo que llegó a nuestras vidas para abrir las ventanas de la realidad que nos rodeaba.

Fueron dos días en los cuales el simple hecho de salir de nuestras casas era algo inimaginable, la alacena estaba repleta de víveres y solamente nos teníamos a nosotros cuatro, deseando con toda la fuerza que existe en un ser humano, que el agua no llegara a meterse por la puerta de nuestra casa. El silencio la invadía, sin embargo, afuera del fraccionamiento, se podía ver cómo la calle principal se había convertido en un río con la fuerza necesaria para llevarse a todo lo que se le interpusiera. Momentos de angustia, incertidumbre y desesperación fueron los que se vivieron cuando Jova nubló el cielo y enfureció nuestro mar.

Jova dejó en Manzanillo suciedad, desesperanza, tristeza, impotencia y una sociedad con necesidades, la cual suplicaba ayuda sin gritos, lo hace con miradas de desconcierto. “El gobierno tiene la culpa’’ era lo que se escuchaba entre la gente que sacaba el lodo de sus casas o tiraba los muebles que ya no tenía caso conservar. Gente llorando por la pérdida de sus familiares o de su hogar, todo esto provocó en mí un resentimiento hacia la naturaleza ¿Por qué mi gente debe sufrir?

Lulú, era su nombre, una pequeña niña de Cihuatlán, un pueblo a 30 minutos de Manzanillo. Comparado con otras localidades, el lugar estaba devastado, el agua y el lodo habían alcanzado metro y medio de altura, las calles habían desaparecido y por supuesto la infraestructura y la cultura de las personas no ayudó para evitar el desastre. La gente había quedado enterrada en los montones de lodo, la comida y la ropa escaseaban. La alerta de peligro nunca significó nada para ellos, tan sólo fue una llamada de atención insignificante, una más de tantas y un desastre más que se desviaría.

El haber conocido a esta pequeña me hizo sentir lo que de verdad es el miedo, sólo fueron unos minutos en los cuales con una simple sonrisa tras el cubrebocas que utilizábamos; ya que el olor era insoportable y una caja de despensa, pudimos conectar, pude leer lo que su mirada trataba de decir “Ayuda”. Los damnificados lloraban en nuestros hombros, algunos de agradecimiento, otros de resignación al recordar como lo poco que tenían, desapareció en una noche. Pero los niños son diferentes, su inocencia ante la situación hacia lo inimaginable; olvidar por un minuto la tristeza que se respiraba en el ambiente.
Lulú no era como todos los niños, ajenos a la situación, ella tenía la mirada perdida, su casa nunca había sido un gran palacio ni mucho menos, era una pequeña choza hecha de palmas y lamina que se encontraba en las zonas más pobres de Cihuatlán y por consiguiente resultó ser de las más afectadas. Pero para ella y su familia era su hogar. Vivía con su mamá, una mujer soltera y trabajadora, que todos los días salía en busca de latas para poder vender y sacar para comer, para ellas dos y su hermano menor, su única familia y nadie más que los protegiera. Cuando me acerqué a ella, vio que en una bolsa transparente habían peluches, sus enormes ojos cafés detonaron un brillo que no podía ser ignorado, tardé unos segundos en darme cuenta que deseaba uno. “¿Quieres uno?”, le pregunté, y sin dejar de ver la bolsa, contestó: “¿Ahí tienes casas nuevas?”, no supe que contestar, no sabía qué decir. Me acerqué a ella, le acomodé su pelo lacio y despeinado, ante mi silencio sus ojos se inundaron en lágrimas, me tomó la mano y me guió por lo que algún día fue su casa. Ropa llena de lodo, trastes tirados, los muebles destruidos, las palmeras que servían como techo caídas y las laminas tiradas, su mamá buscaba cosas que pudieran servir y al notar mi presencia se limpió las manos con su ropa y me saludo, unas manos sucias y esperanzadas, no me importó tomársela y sonreírle como lo había hecho con su hija.

De regreso, iba en la caja de la camioneta, con el olor a mar invadiendo mis poros, y pensé, ¿Qué será de Lulú? Miles de historias me vinieron a la mente, sin embargo hasta el día de hoy no sé de ella, sólo se que me enseñó a mirar con esperanza.

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Tacones solitarios en las calles

Miles de mujeres en México se dedican y/o son explotadas para prostituirse

Por Mayra Verónica Gasca Rodríguez

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Foto por: Thomas Leuthard

Foto por: Thomas Leuthard

En la Ciudad de México hay zonas muy populares por estas meretrices y que la mayoría de los ciudadanos sabemos exactamente donde encontrarlas. Una de estas zonas es Tlalpan.

A lo largo de esta avenida, podemos encontrar un sinfín de mujeres de edades que varían entre los 15 hasta los 50 aproximadamente. Desde que empieza Tlalpan, aparecen ropas llamativas, diminutas y autos que disminuyen la velocidad en busca de placer a cambio de dinero y mujeres ávidas de plata que se ofrecen a quien esté dispuesto a contratarlas.

Un día por la tarde estuve caminando cerca de una hora (sin ser muy obvia) para ver cómo es que se comportaban y a quién me podía acercar para poder preguntarles de la vida tan peculiar que llevaba. Casi cuando me iba a dar por vencida y regresarme a mi casa, me senté en una parada de autobús en donde se encontraban dos de estas mujeres. Las abordé preguntando cómo le hacia para llegar a cierto lugar y ellas, amablemente, me ofrecieron su ayuda. Al acercarse, percibí un aroma muy fuerte de perfume barato mezclado con sudor. Nunca me dijeron sus nombres y no fue mi intención preguntarles, pero al estar hablando me percaté que una de “ellas” era hombre.

¿No se cansan con esos tacones?
H: Trabajo es trabajo [risas].
M: Claro que nos cansamos pero tenemos que sacar para la papa.

Ha de ser difícil estar paradas todo el día, yo no se si podría.
M: Para eso esta la banquita, ahí hasta comemos.
H: No se te ocurra hacerlo nunca. Todo mundo piensa que es fácil y no lo es.
No se ve fácil.
H: La gente cree que sí lo es. Creen que sólo es estar parada todo el día esperando clientes y si no hay te vas a tu casa, pero no. Si no llevamos cierta cantidad por día mejor ni llegues, mami. A ésta hasta le sacaron un diente de la madriza que le metieron el otro día.

¿Les da miedo denunciar?

M: Es más fácil que nos metan al bote a nosotras que a ellos. Quién le va a creer a una piruja. Y así te lo dicen, los mismos policías vienen en la madrugada y tienes que darles un buen servicio, porque si no, no sabes la que te espera.

A veces me pregunto cómo gente tan buena termina trabajando en esto.
MyH: [ríen].
H: No somos gente buena, al menos yo estoy aquí porque quise.

¿Cómo?

H: Desde chico empecé a drogarme y a los 17 ya no podía estar sin una inyección o la coca y no te creas yo iba a la escuela, tenía papá y mamá pero mírame, me salí de la casa porque a esa edad crees que no te quieren y los odias y no ves todo lo que hacen por ti. ¿Cuántos años crees que tengo?

No lo sé ¿40?

H: [risas]. Tengo 22.

La conversación siguió. La señora de 33 años tiene tres hijos y vive en Bucareli. Cuando le toca trabajar en la tarde, su vecina va por sus hijos a la escuela y les da de comer y cuando le toca trabajar en las noches los deja dormidos y apenas alcanza a llegar por las mañanas a bañarse y llevarlos a la escuela.
Esta es la realidad. Esto es México.

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Campus RS: El día que TITAN nos voló la cabeza


Andy Manríquez nos comparte una reseña del concierto que ofreció TITAN en El Plaza Condesa.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: El día que TITAN nos voló la cabeza

Por Andy Manriquez

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Fue como estar en otro planeta. Las pupilas dilatadas y el pulso sincronizado con el frenesí de las primeras luces que nos golpearon, nos llevaron a otro lado, estoy segura. Creo que a todos nos latía el corazón igual; arrítmico, descontrolado.

En medio de la realidad distorsionada que era estar ahí parado con los sentidos alterados, apareció ella para agitarse en la presencia de los tres titanes del escenario. Era la sorpresa obvia y a la vez no. ¿Vieron el video? Pues fue mejor.

“Estábamos cambiando. Dejando partes de lado, agregando loops rítmicos, haciendo que todo sonara más parecido a como nosotros lo oíamos. Y haber recibido el ejemplo. El disco más oscuro”. De pronto estábamos todos ahí al centro, en medio de Emilio, Julian y Jay. Era la primera canción y ya estábamos rendidos ante “El Rey del Swing“.

Cada momento estaba cuidadosamente planeado. Cada uno de los invitados demostró que esto nuevo que hace TITAN, sea lo que sea, se come con todo; con pop, con hip hop, con surf y hasta con algo más oscuro. Todos estuvieron al filo del performance, a la altura de la locura contenida pero sin perder el balance de una perfecta ejecución vocal y artística.

Cuando sonó “Odisea 2001” supimos por qué estábamos ahí; se desató el baile, los silbidos, la nostalgia. Fue como esa escena de Scott Pilgrim en la que la música emerge literalmente de los instrumentos y se transforma en haces de luz y energía que le dan forma a un monstruo. Ese monstruo éramos nosotros.

Estamos hablando de tres tipos que saben perfectamente de qué se trata un show pero que decidieron no darlo; ese fue su espectáculo. Los tres en negro, desnudos de los brillos, pelucas y palabras de cualquier otro proyecto, esta vez le dejaron el show a la música, a las luces, al latir del corazón.

Entre esos tres personajes que se llaman TITAN no había protagonistas, todos intercambiaron instrumentos y roles en una discreta muestra de virtuosismo. A fin de cuentas, son ellos, los conocemos en otros escenarios, con otra compañía, pero ésta se siente como la música que de verdad quieren hacer, la que escuchan en su cabeza cuando tienen los ojos cerrados, la más pretenciosa, la que es para los menos.

A TITAN no le sabemos nada aunque creamos que sí. Quizá después de esto desaparezcan otros cinco años, otros 10, quizá nunca volvamos a verlos como ahora o quizá reaparezcan mañana, pero después de hoy hay algo claro. ¿Quién dice que ya no nos quedan leyendas?

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Campus RS: Savoy


“Un cuerpo con nombre: Amor
Un cuerpo con nombre y apellido: Poder
Un cuerpo sin nombre: Instinto”
–Juan Carlos Bautista


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: Savoy

Por Carlos Reyna

Ibero

Cada segundo en internet, hay 28,258 personas mirando pornografía. Cada segundo se gastan 3 millones de dólares en los asuntos de Onán.

En la Ciudad de México alguna vez se erigió una, sobre la calle 16 de septiembre. Un anunció de vinil, alguna vez rezó sobre la cornisa: “La capital mundial del sexo”. Después de un operativo el 13 de octubre del 2014, de la capital mundial del sexo quedó únicamente una ciudad fantasma: Una escalera eléctrica perpetuamente apagada, los escaparates vacíos y las cortinas cerradas.

Sobre la misma calle, a la misma altura, una tienda de mazapanes, igual de perpetua y casi siempre vacía, hace de balance visual contra la tienda de suspensorios que hay del otro lado. Diversión para todas las edades. Un ying y un yang. Ambas tiendas son el marco perfecto para las luces de neón que se ven al fondo: Cine Savoy.

Un largo pasillo de baldosas gastadas se convierte en un corto camino al placer. El rosa y el morado del letrero conviven, se pierden en el techo, en las paredes, sobre el piso; la luz dramática también cae sobre los rostros. La taquilla tiene esa referencia art decó. Alguna vez en México, los cines fueron palacios.

La taquillera se dedica a ignorar los rostros, mira un pequeño televisor y cuenta las monedas. La taquillera sólo abre los labios para decir: 25 pesos. El dinero cae en una bandeja dorada para convertirse en un boleto de tipografías rosas: Cine Savoy, 40 pesos, permanencia voluntaria.

La taquillera da una mordida a su torta, cae sobre el papel de estraza algo que podría identificar como pierna y un poco de chorizo. Pienso que posiblemente está comiendo una torta cubana.

Como efigies, dentro de los restos de esta cuidad, dos imponentes salas, están conectadas por una escalera. La de abajo, es de cine porno heterosexual, la de arriba cine gay. Las miradas abundan, dicen que si el intercambio es grato, ambas figuras se convierten en piedra.

De las salas como en cualquier otro cine; brota una luz de la pared para convertirse en una imagen (24 imágenes por segundo, si se requiere el dato exacto), sólo que aquí, Hércules es penetrado por un Adonis y ¡cuidado también Mercurio quiere entrar! La manufactura es claramente ochentera: Los peinados, el bigote y la música que recrea en cada acorde el movimiento de la pelvis. Tun, tun tun. En nuestra “pornoculturizada” sociedad el abdomen marcado y unos buenos pectorales se convierten en sinónimos del éxito. Tun. Tun Tun. Dos Romano, 69, Money Shot. Tun. Tun. Tun. La película está doblada al castellano. Adonis pide más: “Fóllame tío, méteme la polla”. Los hombres entran y salen de la sala, no observan la pantalla, se miran entre ellos, como buscando un hechizo. Un eco rompe el pornogroove (así se conoce a la musicalización de las películas porno). Dos butacas más arriba se escucha el tronido de unos labios, este hombre se dedica a la traducción al chilango: “Sí cabrón, cógeme así”. Auténtico 4D. La gente se arremolina ante la luz, la luz que quita del rostro el anonimato, todos lo miran a él con su cita de la tarde. Agradecido, embestidas más tarde, le responde mientras se seca el sudor: “Eres un cabrón, ¿cómo te llamas?”.

Escucho a dos hombres hablar:
–El miércoles es el día que “hay más”. Hoy está tranquilo.
–¿El miércoles?
–Es que está 30.
–Ya viste a ese güey, está bien bueno.

Voltea un hombre bien formado, se toma el paquete intercambian miradas y ambos se pierden en la penumbra. El experto, se queda solo en el pasillo esperando. Su sombra también se pierde entre los hombres que entran. Hay luz de nuevo en el pasillo.

Alguna vez en México los cines eran palacios. Sobre los pasillos de mármol, había alfombras rojas y sobre las alfombras rojas zapatos caros. De los techos pendían candiles. Alguna vez en 1943, en las pantallas de este cine se proyectó la cara de Mickey Mouse.

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Campus RS: El día después de que Donald Trump fue electo como presidente


Ana Gabriela Báez, estudiante del Tecnológico de Monterrey, nos comparte una galería fotográfica.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: El día después de que Donald Trump fue electo como presidente

Fotos por Ana Gabriela Báez

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Estas fotografías son del día después que Donald Trump fue electo Presidente de los Estados Unidos.

Berkeley es una de las universidades que más movimientos sociales ha vivido y no puedo negar que fue un momento muy fuerte para mí estar entre toda esa gente que será afectada profundamente, pero hice mi trabajo al compartírselo al mundo. Finalmente pienso que es una perspectiva distinta a la que vemos en las noticias, siento que es más “cercana y real”.

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Campus RS: Los que no llegaron nunca


Crónica ganadora del reto Rolling Stone de la ‘Semana i’ del Tecnológico de Monterrey, CEM.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: Los que no llegaron nunca

Por Sofía Paredes

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Se detuvieron en una gasolinera. A lo lejos se distinguía una luz tricolor que rompía con el negro de la noche americana. La patrulla se estacionó y de ella bajó un oficial, que como perro acechando a su presa rodeaba la camioneta con pasos lentos. Ni las espinas de maguey enterradas, el cansancio o el mismísimo desierto le habían provocado tal ansiedad; su miedo más grande ahora tenía rostro y éste ni siquiera podía verlos.

Para cruzar “la línea”, como le llaman los migrantes, la razón principal es siempre la misma. Según la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte (EMIF Norte) se registra que más de 90 mil mexicanos luchan por alcanzar el American Dream cada año, un sueño que se limita a ganar la clase de dinero que vale más de su lado de la frontera. “Me faltaba echar la loza de la casa, que por más que trabajaba y trabajaba, ‘namás’ no lograba completarla”, contó Don Álvaro, un jardinero de 43 años.

Roberto, como el 68% de los mexicanos que reportó la ENADID en 2014, intentó cruzar en busca de una oportunidad laboral. Con 21 años recién cumplidos y una novia “empanzonada” decidió que irse de mojado a Nuevo México era su mejor opción. Sus tíos, ahora habitantes de Carolina del Norte, estaban de visita y cubiertos en chamarras de esas con marcas bordadas en el pecho, presumieron la maravillosa vida de ganar en dólares y trabajar tirando asfalto en las carreteras gringas.

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Para su fortuna, Álvaro pagaría 15 mil pesos para llegar a Arizona; sus parientes gringos por ser amigos del coyote, le consiguieron un buen deal con el que podría depositar esa cantidad hasta que estuviera en Estados Unidos. No todos corren con la suerte de Don Álvaro, pues según reportes de la ONU, el negocio de las redes de traficantes, mejor conocidos como polleros o coyotes alcanza un valor anual de hasta 6.600 millones de dólares, cobrando en promedio entre cinco mil y 10 mil dólares por cabeza (2015).

Aún era de madrugada cuando Roberto y sus primos llegaron a Piedras Negras, Coahuila. El coyote los llevó a una casa de seguridad, en la que él asegura le ofrecieron todos los servicios necesarios, desde comida y agua caliente hasta baño y un sitio para dormir. “Son cuartitos alargados con muchísimas literas, que a duras penas tienen espacio para resbalarte entre los catres”, contó Don Álvaro mientras separaba las palmas de sus manos a no más de 40 centímetros.

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Horas antes de iniciar el viaje más peligroso de su vida, los coyotes dejarán en claro las reglas del juego. “Uno escucha diferentes historias, porque hay diferentes personas que te cruzan”, dijo Roberto. “Ellos también se están arriesgando, si nos agarraban nos cachaban a todos y a partir de ese momento, él se volvería uno de nosotros”. Para su buena suerte, la persona que iba guiando al grupo aseguró que no dejarían a nadie atrás y conociendo bien el terreno, llegarían al gabacho en menos dos amaneceres.

Al segundo día de caminata las 60 personas que iban con Roberto se tuvieron que detener. Un sonido de helicóptero rompió el silencio del desierto texano. “La migra andaba vuelta y vuelta. Nos llevaron a unos matorrales enormes y comenzamos a cavar hoyos profundos, como los que se cavan para los muertos”.

Fueron más de cuatro horas de incertidumbre con la arena caliente cubriendo su cuerpo, hasta que los perros de la migra terminaron por rastrearlos. Los siguientes dos días estuvieron encerrados a pan y agua. No sabían que se encontraban en la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) lugar en el que su intento fallido quedaría registrado de por vida con sus huellas digitales.

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Desde la creación del ICE en 2003 y otras agresivas reformas migratorias de Estados Unidos, la frontera se ha vuelto un territorio cada vez más hostil. Tan solo en 2015, más de 1400 inmigrantes mexicanos fueron deportados (DNS, 2016) y según la Organización Internacional para las Migraciones, el flujo de migración indocumentada ha disminuido en un 85.2% desde 2005.

Don Álvaro y otras 15 personas viajaron en “troca” desde Tijuana hasta Sásabe en donde el coyote estaría esperándolos para cruzar el alambrado. Llegarían a Arizona en poco más de 48 horas. Tal como acostumbra todo caminante fronterizo, es de noche cuando pueden avanzar con su aliada y enemiga, la oscuridad; aquella que esconde la presencia de los que no quieren ser notados y oculta otros regalos del trayecto. A unos cuantos metros, Don Álvaro escuchó un grito desenfrenado, era una de las mujeres del grupo; sus pies morenos habían sido lacerados por una cuchilla gruesa y filosa, una espina de maguey.

SLUG: na-catch27 (spense hsu's catch and release story) DATE: 05/04/2006 PHOTOGRAPHER: SARAH L. VOIS

Con los pies enllagados y sus cantimploras vacías, sólo restaban unos kilómetros más. “Ya cuando te falta poco, unas tres horas antes, la gente tira sus cosas en pleno desierto. Ni siquiera te importa quedarte sin nada…lo que quieres es llegar”. Al tocar civilización, una camioneta de doble puerta trasera los llevaría a su destino; lo único que sabían con certeza es que finalmente estaban en Arizona. “Para ese punto no sabes ni por dónde te pasean, es un lugar completamente desconocido. Me imagino que esa ‘troca’ debía llevarnos a casa”.

Esa fue la última vez que Don Álvaro pisó libremente tierras norteamericanas. Horas después, su grupo fue detenido en una gasolinera por un oficial de la migra que sospechosamente se detuvo a cargar combustible. Encerrados en la camioneta, Don Álvaro y su grupo remataron el tan anhelado sueño americano, que como el de muchos otros mexicanos, termina antes de siquiera empezar.

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Campus RS: ¿Un extraño enemigo?


“Lo siento querida patria, el enemigo no es un extraño, tu soldado se puso en tu contra”.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: ¿Un extraño enemigo?

Por Frida Viridiana Méndez Ortiz

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¿Qué puede florecer en el desierto?, ¿en qué se puede convertir la sociedad de un país sin oportunidades donde las únicas personas que tienden la mano a los necesitados son los narcos?, ¿a quién podemos tomar como modelo a seguir si nuestros líderes solo velan por sus intereses?.

Ya no nos asombramos cuando escuchamos a niños cantar narcocorridos con temas de sangre y drogas o series como El Señor de los Cielos, donde los muestran como ídolos, son cada vez más populares. Hemos trazado nuestro camino a una sociedad cada vez más rota.

La realidad de muchos jóvenes es cada vez más cruda y es un hecho que no pueden comer, de ser buenas personas viviendo en lugares tan pobres en donde la escuela no sirve para salir adelante y el trabajo es prácticamente inexistente; lo que los lleva a hombres como el Chapo Guzmán, quienes les dan las armas para poder abrirse camino, con base en violencia para una vida mejor, por muy efímera que ésta pueda llegar a ser.

El éxito adquiere otro significado en esta sector de la cultura, en donde el que triunfa es aquel que vive más, somete a todo el que puede y mata al que no, y cuya manera de mostrar su valor, ganar respeto y trascender es a través de lo que el dinero les puede comprar sin recibir castigo alguno; creando una imagen de poder ilimitado.

El terror invade las calles de ciudades como Juárez, donde la gente ya no sale, ya no vive, donde ya no hay esperanza y hasta los policías temen por sus vidas. Sin embargo, a sólo unos metros de distancia la realidad es muy distinta.

En el país vecino la gente vive en paz, tan en paz que en busca de algo de adrenalina. Nos voltean a ver con curiosidad y crean series, películas y canciones que “te hacen sentir como un narco aunque sea un rato”, siendo totalmente ajenos al dolor que el narcotráfico causa a México y creando material para fomentar, aún más, el heroísmo que ya se les da en este lado de la frontera.

Duele saber que para el mundo ahora el ser mexicano significa drogas, violencia, crimen y corrupción. Gracias a este estereotipo te encuentras con discursos que nos tachan de delincuentes y violadores. Sin embargo, en lugar de repudiar y levantarnos en contra de esta forma de vida, ahora los veneran como héroes que merecen una especie de himno y series que documenten sus hazañas.

Somos los que hemos lastimado a este país con problemas de educación, empleos, seguridad, corrupción, impunidad e indiferencia hasta el punto de sentirnos abandonados y en un intento por salvarnos hemos recurrido a quien que promete el cambio, pero a un precio muy alto: Nuestra humanidad.

“Más si osare un extraño enemigo
 profanar con su planta tu suelo, 
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
 un soldado en cada hijo te dio”. Lo siento querida patria, el enemigo no es un extraño, tu soldado se puso en tu contra. Lo siento pero somos los tuyos los que te profanamos, pero también somos nosotros los que podemos salvarte, y recuperar la belleza de tus cantos, tradiciones y cultura, porque no es cuestión de sentirnos orgullosos de ser mexicanos es hacer que tú, México querido, te sientas orgulloso de nosotros.

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Campus RS: Galería Un espectáculo interplanetario


Cuauhtémoc Juárez Pillado, estudiante del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México nos comparte estas imágenes.


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: Galería Un espectáculo interplanetario

Por Cuauhtémoc Juárez Pillado

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Los Abominables presentes en el festejo del 40 aniversario del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México.

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Campus RS: 7:19. La hora del temblor


El valor de la limitación


POR Staff Rolling Stone México  



Campus RS: 7:19. La hora del temblor

Por Sebastián Valencia Chávez

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Esta película de Jorge Michel Grau retrata el terremoto de 1985 por medio de Martín y Fernando, dos personas muy distintas que tendrán que trabajar juntos para sobrevivir. Pero no se equivoquen, en esta película no veremos a Demián Bichir y Héctor Bonilla rescatando gente después de una escena de destrucción masiva. Esta no es una película de La Roca. 7:19. La hora del temblor toma la decisión de ser una cinta personal e íntima, poniendo objetivos claros. El resultado es un ejemplo bueno más no perfecto de cómo hacer una película a menor escala sin sacrificar la calidad.

Lo mejor de la cinta, sin duda, son las actuaciones de Bichir y Bonilla. El estilo íntimo que comento beneficia muchísimo a los actores, ya que pueden realmente aprovechar sus personajes y llevarlos a sus últimas consecuencias. Además, ambos tienen que cargar con toda la cinta, ya que la cámara nunca los abandona a partir del terremoto. Escuchamos las voces de los otros afectados, pero en pantalla sólo los vemos a ellos. Su responsabilidad es enorme, pero logran cargar con ella de forma sobresaliente.

Justo después del terremoto, el formato se vuelve muy angosto. Este recurso podría usarse para asfixiar al espectador, pero poco a poco se va abriendo aunque los personajes sigan en la misma situación, por lo que pone en duda su objetivo. Incluso con ese detalle, la cinematografía es bastante buena. Grau echa a volar su imaginación en cuestión de los planos aunque lo limite lo pequeña que es la película. Todo el inicio de la cinta es un plano secuencia muy bueno y, después del incidente, la película juega con recursos muy interesantes para no aburrir al espectador en cuestión visual.

Desafortunadamente, aunque nuestros ojos no se aburren durante los 93 minutos que dura la cinta, nuestro cerebro sí. El ritmo de la película baja bastante en algunas ocasiones. En ocasiones sólo hay gritos de los personajes, conversaciones irrelevantes que no colaboran ni a desarrollar nuestros protagonistas y momentos que parecen de relleno. A veces parece como si a la cinta se le acabaran las ideas de lo que quiere retratar y se le empezaran a ocurrir al momento, conforme el metraje va corriendo.

Esos son los riesgos y ventajas de realizar una película a menor escala. Puedes confiar más en tus actores, basarte en el desarrollo de personajes y tratar de ser creativo con los planos que realizas como director; pero al mismo tiempo puedes llegar a aburrir si el ritmo de tu guion no es el correcto. Aun así, la decisión de Grau de definir y delimitar lo que se buscaba fue muy buena. 7:19. La hora del temblor no intenta nada que no pueda hacer, dejando un producto satisfactorio que conoce sus límites y los aprovecha lo más que puede.

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