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Robert De Niro: 12 personajes que lo convirtieron en una leyenda del cine


Presentamos una lista de las mejores actuaciones del actor para celebrar su cumpleaños número 74.


POR Priscila Núñez  



Foto: Petr Novák

Robert De Niro: 12 personajes que lo convirtieron en una leyenda del cine

Robert De Niro es considerado uno de los mejores actores de todos los tiempos. Desde su participación en The Godfather Part II su nombre se convirtió en sinónimo de prestigio en el mundo del cine.

El actor nació el 17 de agosto de 1943 en Nueva York, ciudad en la que se desarrollan muchas de las grandes historias que protagonizó, como si llevara en la sangre la mirada impasible necesaria para ser gángster.

En sus inicios en el séptimo arte, Robert colaboró en varias ocasiones con Brian de Palma, quien lo dirigió en 1968 en su debut, Greetings. Más tarde, la mancuerna que hizo con Martin Scorsese fue la que nos dejó algunas de las mejores entregas cinematográficas.

Con motivo de su cumpleaños número 74, realizamos un recuento de las mejores interpretaciones del actor:

Vito Corleone
The Godfather Part II
(1974)
Dir. Francis Ford Coppola

Vito es calmado y calculador. Su rostro es tan impasible que incluso cuando asesina parece que trae puesta una máscara que oculta al gángster. En esta segunda entrega del clásico de Ford Coppola, parece que interpreta a Marlon Brando interpretando a Don Corleone, lo que añade otra capa y mayor mérito a su actuación.

Travis Bickle
Taxi Driver
(1976)
Dir. Martin Scorsese

Probablemente este sea el personaje más emblemático en la trayectoria de De Niro. Todo el mundo ha escuchado la frase “¿Me estás hablando a mí?”, pero pocos saben que el actor la improvisó demostrando su gran capacidad para dar vida a un personaje más allá del papel y la simple representación. Hoy en día, Travis Bickle es sinónimo de un hombre perturbado que se convirtió en un héroe.

Michael
The Deer Hunter
(1978)
Dir. Michael Cimino

The Deer Hunter cuenta la historia de un grupo de amigos que van a luchar en la guerra de Vietnam. Mientras que en Taxi Driver interpreta a un hombre solitario con cierto grado de psicosis y en The Godfather Part II da vida a un hombre que va escalando en los peldaños del poder, en esta cinta se puede decir que interpreta a dos personajes diferentes: a Michael antes de la guerra y a Michael después de la guerra.

Jake La Motta
Raging Bull
(1980)
Dir. Martin Scorsese

De alguna manera, el trastornado boxeador que De Niro interpreta en esta película es un resumen de todo lo que el actor ha personificado en la pantalla grande: es una alma solitaria llena de contradicciones que no puede comprender a las mujeres. La Motta podrá ser un personaje monstruoso, pero no es un monstruo en sí.

Rupert Pupkin
The King of Comedy
(1982)
Dir. Martin Scorsese

Rupert Pupkin es uno de los personajes más “extraños” que De Niro ha interpretado gracias a su inaudita normalidad y su banal aspiración a ser famoso, aspiración que lo lleva a secuestrar a su celebridad favorita. Lo complejo de este personaje es precisamente el hecho de que aunque es fácil de odiar, también le agrada al espectador, algo que pocos han podido conseguir.

David ‘Noodles’ Aaronson
Once Upon a Time in America
(1984)
Dir. Sergio Leone

Noodles es un personaje complejo y lleno de contradicciones. Conforme llegas a conocerlo en la película, también te das cuenta de todas las dificultades que ha tenido que enfrentar a lo largo de su vida, y aún así, De Niro consigue que el personaje sea simpático. El actor se encuentra en su zona más vulnerable en esta película y gracias a la guía que significó el director Sergio Leone, podemos asegurar que se trata de una obra maestra del séptimo arte.

Rodrigo Mendoza
The Mission
(1986)
Dir. Roland Joffé

Lejos de todas las películas de Nueva York se encuentra la cinta de Roland Joffé, The Mission, ubicada en la selva latinoamericana en 1700. De Niro interpreta a un esclavista en busca de redención que decide seguir a un misionero para lograr un bien mayor.

James Conway
Goodfellas
(1990)
Dir. Martin Scorsese

Considerada por muchos la mejor película de Martin Scorsese. En Goodfellas, De Niro trabaja junto a grandes actores como Paul Sorvino y Joe Pesci para encarnar al gángster más flemático de los tres. Es en Goodfellas más que en cualquier otra cinta en donde nos queda claro lo aterradora que puede ser una simple mirada de De Niro.

Max Cady
Cape Fear
(1991)
Dir. Martin Scorsese

Este filme es uno de los mejores ejemplos de como se debe hacer un remake. De Niro se las arregla para entregar a un Max Cady más aterrador que Robert Mitchum en la cinta original de 1962, puesto que da vida a un asesino que podría pasar desapercibido aunque el odio siempre estuviera presente en su mirada.

Sam ‘Ace’ Rothstein
Casino
(1995)
Dir. Martin Scorsese

Casino contiene una de las actuaciones más sutiles y humanas de Robert De Niro. En esta cinta se abstiene de todas las necesidades sociópatas que estuvieron presentes en papeles anteriores y entrega un personaje mucho más calculador, un personaje que sabe cómo tratar con políticos, hombre de negocios y con la ley.

Louis Gara
Jackie Brown
(1997)
Dir. Quentin Tarantino

Está película es uno de los trabajos más finos, bien logrados y más infravaloradas tanto del actor como de Tarantino. Aunque la película es protagonizada por Pam Grier y Robert Forster (quien entrega una de las mejores actuaciones de reparto de 1997), es De Niro quien interpreta al criminal perfecto.

Pat Solatano Sr.
Silver Linings Playbook
(2012)
Dir. David O. Russell

La gran mayoría de los personajes a los que dio vida De Niro son personas problemáticas, con pasados obscuros que los han dejado marcados. Pat Solatano parece ser una guiño tardío a los años dorados del actor. Después de una década de malas comedias (a las que tristemente ha decidido regresar), Robert despierta en Silver Linings Playbook todas las habilidades que lo convirtieron en un gran actor en primer lugar.


La Otra Cartelera – ‘El Lobo de Wall Street’ de Martin Scorsese


La cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio se estrena este viernes en cines.


POR Staff Rolling Stone México  



La cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio se estrena este viernes en cines.

La Otra Cartelera – ‘El Lobo de Wall Street’ de Martin Scorsese

Por @Arturo Aguilar

En la más que notable y destacada filmografía de Martin Scorsese, es posible encontrar la constante de un observador agudo y mordaz de situaciones y escenarios alrededor del concepto de la auto construcción del hombre a partir de su trabajo, sus habilidades y su entorno. El lado no tan romántico y de postal de superación del sueño americano.

El lado que exhibe cómo se crece y se hace un nombre en la mafia, de cómo se exige un lugar en el mundo, de cómo se aprovechan las circunstancias para alcanzar lo deseado, de cómo las pasiones siempre cobran factura en estos procesos, de cómo se pasa de Don Nadie a Alguien, de los límites hasta los que el sueño americano se ha interpretado y que a nivel social se han convertido en totalmente nuevas realidades lejos de la idílica frase casi turísticamente promocional de la ‘Tierra de las Oportunidades’.

Ahí están Mean Streets, Raging Bull, Casino, Goodfellas, Gangs of New York, The Departed y hasta The Aviator observando varios lados de estos mismos fenómenos.

En estas y otras películas de Scorsese está el común denominador de hombres enfrentándose al status quo, al sistema, a la ley, a lo establecido o aceptado social o familiarmente, aprovechando cada oportunidad o creando las propias sin reparo por otros, el sobreviviente que sabe adaptarse y/o crecer, con un deseo básico y profundo (desde la sociología estadounidense) en todos ellos: Ser ‘más’, tener más. Y luego más.

Y si anteriormente se había asomado a estos escenarios de retrato social en los 70s de la mano de alguna historia personal (basada en hechos reales, tal y como los créditos de Casino y Goodfellas nos dejan saber al arrancar las películas, y también es así en The Wolf of Wall Street), ahora es turno de los 80s, donde los nuevos criminales de los que había que cuidarse ya no eran mafiosos que se reunían en lo clandestino, sino egocéntricos corredores de bolsa de Wall Street entregados a un mundo de excesos y ostentación sin límites. Así es como oficinas se convertían en auténticos circos de mil pistas con prostitutas, enanos voladores y drogas de todo tipo. Esta es una visita a ese circo, como varias secuencias lo hacen más que obvio.

Y es en ese tono frenético, excesivo, absurdo, misógino y lleno de drogas, que Scorsese sabe que su historia (tomada del libro del propio Jordan Belfort, el ‘original’ Lobo de Wall Street, adaptado por Terence Winter) funciona mejor contada en congruencia con los tiempos que observa, vía extraordinarios diálogos (pongan atención en las secuencias donde son charlas entre Jordan y algún personaje más solamente… son joyas de comedia del absurdo, de incorrección política y machismo ochentero absoluto, de ridículas e hilarantes conversaciones que exhiben una mezcla de inocencia/ignorancia/estupidez generacional y de lo que ciertas dinámicas y paradigmas sociales han cambiado en los últimos 20 años) y un atrevimiento visual, ad hoc.

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Si con Casino y Goodfellas, Scorsese ya había mostrado su gusto y oficio para el uso de la narración en off, El Lobo de Wall Street lo lleva de manera muy natural de nuevo a estos terrenos que tan bien domina. La película está basada en el libro de Belfort que cuenta su vida como si se tratara de una charla frente a nosotros, y esto hace más orgánico incorporar ese juego de la voz en off, que incluso llega a romper la 4ª pared para dialogar directamente con el público en ciertos puntos del filme. Y Scorsese sabe muy bien cuando romper o no esta 4ª pared o cuando apoyarse o no en la voz en off. Y en qué tono.

Jordan Belfort (un extraordinario Leonardo DiCaprio) es un hombre con el sueño de volverse alguien, y de volverse rico. Intenta convertirse en corredor de bolsa, pero para su mala suerte, su primer día de trabajo se convierte en la fecha de uno de los colapsos financieros más importantes de la historia de la economía estadounidense. Y lo que para otros podría haber sido el fin, se convirtió en una gran oportunidad y un nuevo inicio para Belfort, quien crearía un emporio basado en una sola idea: aprovecharse de sus clientes lo más posible, al estilo Wall Street (los guiños a la actualidad reciente y la responsabilidad del sistema financiero de la situación económica de millones de personas en EU tras la crisis son evidentes y directos… ya sea refiriéndose al 1% más rico de EU o a lo que grandes firmas financieras como Lehman Brothers o Merryl Lynch hacen a la vista de todos sin nunca ser perseguidas o pagar las consecuencias de sus excesos).

Scorsese se encuentra en total dominio de su oficio y del lenguaje cinematográfico, y a 20 años de filmes como Goodfellas y Casino, cintas que comparten el ritmo y narrativa de The Wolf of Wall Street, su uso de una cámara en constante movimiento, en una natural coreografía alrededor de situaciones y personajes (destacado trabajo del mexicano Rodrigo Prieto), es capaz de saber incorporar las nuevas herramientas y trucos que la evolución tecnológica trae.

Si en La invención de Hugo su interés era jugar con las perspectivas y espacios con el 3D, aquí (como siempre, con su editora de cabecera Thelma Schoonmaker) lleva a momentos sublimes el uso de cámaras súper lentas en momentos precisos de la película, no solo como un truco visual, sino como una auténtica herramienta que permite detenerse de otra forma en instantes que requieren una atención especial, o insistiendo (y sabiendo cómo hacerlo) en esos cuadros congelados que nos detienen en una acción para escuchar algo en la voz en off, y entonces rematar la escena.

Y si en la edición es evidente un control absoluto y una atención detallista a qué hacer, la música en la película no es la excepción, como suele ser también tradición en los filmes de Scorsese.

El Lobo de Wall Street es la historia del surgimiento y caída de Jordan Belfort, de un embaucador y mentiroso de alto nivel, de una versión más del sueño americano, el retrato de la auto construcción de este megalómano, de los tiempos en los que vivió y de las circunstancias alrededor de él. Es también una película divertida y directa, sin intención de corrección política alguna, que muestra los primeros síntomas de un sistema financiero que sigue enfermo hasta hoy y por las mismas razones… porque desde esa generación, para muchos, el éxito y la vida se conceptualizan a partir de la avaricia y frases (tomadas de la película) como: “Lidia con tus problemas… haciéndote millonario” o “El dinero te hace una mejor persona”.

Y Scorsese con esta película exhibe por completo (y en su complejidad emocional-psicológica) a los monstruos que viven con esa filosofía.