Archivo de la etiqueta: Denise Maerker

“Saving Mexico”: los verdaderos héroes


Carmen Aristegui, Jorge Ramos y Elena Poniatowska hablan en exclusiva sobre la situación del periodismo en el país.


POR Jovel Álvarez  



Foto: Camila de la Fuente

“Saving Mexico”: los verdaderos héroes

Este artículo habría sido imposible de publicar en el lejano año de 1983, cuando un joven reportero de 25 años vio su propio trabajo vetado y decidió irse de México porque prefería eso antes que sucumbir ante la censura. Eran los años de esplendor de la “dictadura perfecta”, cuando los contubernios entre el gobierno y los medios de comunicación ahogaban los limitados espacios que quedaban en México para la libertad de expresión. En este contexto, las voces que este periodista quería hacer escuchar estaban simplemente prohibidas en su empresa.

Desde su oficina en Miami, Jorge Ramos recuerda aquel hecho con perfecta claridad. “Estaba empezando mi carrera. Había trabajado como productor en radio y luego comencé a trabajar en televisión. Mi tercer reportaje fue censurado totalmente, en él incluía a Carlos Monsiváis y a Elena Poniatowska, en ese momento ellos dos eran considerados opositores de los gobiernos priistas, así que el reportaje no pudo salir”, recuerda. “Cuando me voy de México en 1983, el principal problema era la censura directa de Los Pinos a los medios de comunicación. La idea de reportar sin autorización de presidencia era casi impensable y existía la posibilidad de que te cerraran el medio de comunicación por una decisión presidencial”, agrega el aclamado periodista.

¡Vaya sorpresas daría al destino! Pues aquel joven que fue a entrevistar a Elena Poniatowska para su reportaje no imaginaba que un día se convertiría en “un héroe” para ella. Hoy es otro reportero quien está sentado frente a esta mujer de 85 años, preparado para escuchar su voz cargada de experiencia y opiniones punzantes. Se trata de una de las grandes escritoras y periodistas de América Latina, quien recuerda haber empezado en este oficio “de un día para otro”, hace más de seis décadas.

Sigamos en los años ochenta, cuando destacaba en el periódico Excélsior la columna Red Privada de Manuel Buendía, en la que se denunciaban hechos tan controvertidos como la presencia de la inteligencia estadounidense en México y la corrupción dentro del gobierno.

Justo cuando el reconocido columnista estaba por publicar un informe en el que presentaba evidencia de nexos entre funcionarios públicos y líderes del narcotráfico, cuatro disparos acabaron con su vida. En esa época, a la misma universidad a la que Buendía atendía para impartir clases de periodismo, asistía una joven de 20 años para quien el asesinato del columnista fue fuente de auténtica conmoción. “Fue una sacudida para el periodismo y la sociedad mexicana. Se trató de un asesinato que marcó en buena medida una época en donde la prensa escrita podía adentrarse en ciertos temas a través de columnas políticas como la de Buendía. Esta información quedaba relativamente restringida para la gente que leía el periódico, no para la radio o la televisión. Sin duda su asesinato dejó marcada la historia del periodismo nacional”, asegura con contundencia Carmen Aristegui, esa estudiante de la UNAM, hoy convertida en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión.

Estos tres personajes, Jorge, Elena y Carmen, víctimas de censura cada uno en su momento, son hoy el ejemplo de los que con su oficio se han dedicado a defender al país de los embates desesperados de quien en su momento fue denominado por la prensa internacional como “el salvador de México”. Ellos son solo tres del grupo de nuestros verdaderos héroes: los periodistas.

Foto: Cortesía de Univisión

La sangre de la guerra

“Ser periodista en la frontera, en el norte, y en pueblos donde todo el mundo se conoce, donde hay mucho narcotráfico y que te pueden señalar por solo ir al súper, que te cacen como a un conejo es completamente normal”, dice Elena Poniatowska con tristeza.

Contundente y certera, como de costumbre, Poniatowska expone una realidad que ha aquejado profundamente a México en los últimos años, convirtiéndonos en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer este oficio. De 1990 al 2000 el número de periodistas asesinados en México ascendía a 11, en aquel entonces era impensable lo que se viviría en el inicio del siglo XXI. Del año 2000 hasta mayo de 2017, 125 periodistas habían sido asesinados en territorio nacional. Siendo los estados de Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, Chihuahua y Oaxaca, los más peligrosos. De los tres asesinatos perpetrados en el primer trimestre de este año, dos se registraron en solo cuatro días. Dos de estos reporteros fueron asesinados frente a familiares, y los tres homicidios fueron cometidos a plena luz del día. De acuerdo con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a esta cifra habría que agregar 20 desaparecidos y cientos de agresiones referentes a secuestros, amenazas, ataques y ciberataques.

En su trabajo independiente, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), ha concluido que de los asesinados, el 76% cubría diariamente notas relacionadas con el crimen, por lo que se vieron envueltos en una persecución por parte de los cárteles de la droga. Mientras que un 34% se dedicaba a la investigación y denuncia de casos de corrupción y a la cobertura de la fuente política. El 81% de estos reporteros trabajaba para medios impresos, el 16% para radio, el 14% para internet y un 3% para la televisión. De acuerdo a lo expuesto por Artículo 19, en 53% de los casos, las agresiones de un funcionario público, sobre todo de nivel estatal.

De los periodistas asesinados, el 11% eran independientes, o freelance. La mitad de los casos de homicidio a reporteros fueron precedidos por amenazas. Un 29% fueron secuestrados y un 26% torturados físicamente antes de su asesinato. De estos crímenes nace una arista que solo acrecienta el dolor. “Estamos viviendo encima de fosas de cadáveres y de historias no juzgadas”, dice Carmen Aristegui, y afirma que pese a la creación de mecanismos de defensa a los periodistas “el gran tema en México es la impunidad, y por más recursos que le dispongan a lo que hoy existe, no hay nada que proteja a los periodistas si esta persiste. A la hora de que censuras, persigues, desapareces o asesinas periodistas, la impunidad es simple y llanamente una invitación a seguir haciéndolo”, concluye la periodista, sentada frente a mí en una mesa esquinera en el Café València Express, en el Paseo de la Reforma.

En México el 99% estos crímenes han quedado en la impunidad, mientras la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión ha brillado por su ineficiencia. Desde julio de 2010 hasta agosto de 2016, este ente había realizado 798 averiguaciones previas, de las cuales 101 fueron consignadas ante un juez y solo dos recibieron sentencias condenatorias.

Desde Miami, Jorge Ramos confronta la realidad de México con la de un país que históricamente ha vivido una experiencia similar a la nuestra. “Tengo la suerte de trabajar con muchos periodistas colombianos en Estados Unidos, y me cuentan cómo en la época de los grandes narcos en Colombia, y de las amenazas a sus vidas, había un sistema maravilloso de parte de algunos gobiernos para proteger a periodistas, y cuando estaban muy amenazados, los ayudaban para pagar sus gastos en el exterior”, afirma. Para Ramos, “lo más triste es el absoluto desinterés por parte del gobierno por resolver esos crímenes y por proteger a los otros reporteros. Lo que pasa es que el gobierno ve a los periodistas como sus enemigos, y entienden que a los enemigos no hay que protegerlos, y están en un gravísimo error”. Ante este desinterés por parte de las autoridades por llevar a una resolución los casos de homicidios en contra de periodistas, para Elena Poniatowska el diagnóstico es bastante simple. “El gobierno es indefendible en México. Lo único que se puede decir del gobierno es que es una gran tragedia tenerlo. México no se merece el gobierno que tiene. Ni de chiste. Además hay muchísimos periodistas que yo creo que mueren, no tanto como dicen, por narcotraficantes que los quieren matar, sino porque el gobierno, como dicen y es muy feo decirlo, se los echa”.

Foto: Paulina Sentíes

Una guerra con el enemigo en casa

Hemos entendido entonces la fórmula utilizada por el gobierno y el narcotráfico para perpetrar los golpes de censura hacia los periodistas que han antepuesto su compromiso con la sociedad a los intereses del poder. Sin embargo, es solo una de las aristas de esta historia. Sentada en el sillón de su casa con su gata Váis en el regazo, Elena Poniatowska recuerda los lejanos tiempos en los que se inició en el oficio de su vida. Periodista hasta la médula, esta mujer de 85 años guarda en sí un espíritu joven e inquisitivo. “Me inicié en una época en la que hacerse periodista era hacerse súper”, comenta y agrega que ya desde aquellos tiempos había quienes sacaban provecho de la posición que ostentaban en los medios de comunicación. Estos se convirtieron en los enemigos internos en la pugna por la libre expresión. En la década de los sesenta, la clase política de México estaba rendida ante un periodista: Carlos Denegri, cuya pluma redactó durante años la columna Miscelánea Política de la primera plana de Excélsior. No había en presidencia o en el congreso una persona que no consultara la columna del afamado periodista para actualizarse con los chismes más frescos de la clase política del país. Esta popularidad convirtió su espacio en el más rentable del periódico. “A él le pagaban para que no los mencionara, porque nadie quería figurar en su columna. Él cobraba y le parecía completamente normal cobrar”, cuenta Elena, la llamada “Princesa Roja”.

De acuerdo con Carlos Monsiváis en su libro A ustedes les consta: antología de la crónica en México, el columnista mencionado “se benefició de la crisis del periodismo maniatado y transformó en impunidad y poderío sus habilidades para la crónica y el reportaje”. Según “Monsi“, como lo llama Poniatowska, en Denegri “el chisme suple a la crónica, la sugerencia malévola al reportaje, la insinuación representa a las difamaciones y una mención negativa es una temporada en los infiernos”. El de Carlos Denegri fue solo uno de los numerosos casos de periodistas que pusieron precio a su silencio, o a su voz, y propiciaron con su línea editorial una homogeneidad a todas luces perjudicial para la democracia mexicana.

Curiosamente, hablar de este caso nos hace caer en cuenta de la actualidad de este tipo de historias de corrupción periodística. Ante este escenario, la pregunta lógica es una: ¿Qué motiva a un periodista a venderse de esa manera? De Jorge Ramos, la respuesta que surge es incierta. “¡No sé! No entiendo por qué alguien decide ser periodista y luego acepta sobornos por parte del gobierno. No van las dos cosas. Pero la realidad es así y desafortunadamente México tiene una larga tradición de sobornos a los periodistas por parte del gobierno. Y aquí son culpables tanto el gobierno como los reporteros. Esta es una de las razones por las que a muchos periodistas simplemente no se les puede creer”, asegura el reportero de Univisión.

Foto: Cortesía de Univisión

Al modo de ver de Carmen Aristegui “hay periodistas que se pueden convertir en cronistas, no del poder que es lo que debe ocurrir, sino cronistas al servicio del poder. Habrá quien lo haga por dinero, habrá quien lo haga por prebendas, otros lo harán por gusto por el poder, que también es un ingrediente. Las razones y motivaciones pueden ser múltiples, pero desde luego cambiar el eje de la tarea periodística es lo que hace que una parte de la prensa no sea suficientemente apreciada por la sociedad”, asevera. Ramos agrega que la sociedad misma ha enviado un mensaje a estos periodistas vendidos. “Es muy sencillo: no les creemos nada. Ese es el mensaje que están recibiendo”, asegura.

Televisa hoy

La censura sufrida por Jorge Ramos en Televisa en 1983, fue la muestra fehaciente de una realidad mediática controlada por los intereses políticos del partido en el poder, particularmente en dicha empresa. “México no es el mismo de los años setenta u ochenta. Desde luego que ha habido procesos de apertura en algunos espacios. Hoy la tecnología obliga a los medios tradicionales a comportarse de otra manera”, comenta Carmen Aristegui. Para el propio Jorge, protagonista de ese capítulo de censura en el periodismo nacional, “las cosas comenzaron a cambiar a partir del 2000, cuando el PRI pierde el poder”.En ese año de crucial importancia para la política mexicana, se dio también la salida de Jacobo Zabludovsky de Televisa y una reestructuración en los noticieros que trajo cambios en numerosos aspectos. Uno de ellos: el levantamiento del veto a Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis en dicha televisora. “Fue muy especial, porque inmediatamente después de Zabludovsky, a quienes llamaron para que hiciéramos un comentario de un minuto y segundos para el noticiero nocturno fue a ‘Monsi‘ y a mí. Estuvimos ahí durante mucho tiempo, a pesar del rechazo que existió en contra de los dos”, recuerda Poniatowska. Si bien con los cambios del 2016 en Noticieros Televisa el breve espacio de Elena fue suprimido, para Carmen Aristegui, la apertura que llegó a existir hacia la opinión de esta histórica escritora fue “un avance en términos de lo que antes había”.

Una de las ventanas que la alternancia política abrió en Televisa fue en su momento utilizada por la misma Aristegui, en equipo con Javier Solórzano. Juntos trabajaron en la producción y conducción del programa Círculo Rojo que marcó sus carreras para siempre gracias a la investigación y denuncia de los escándalos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, y su poderosa red de encubrimiento, que llegó hasta algunos de los más altos niveles eclesiásticos. “Fue una investigación muy fuerte, muy poderosa y rotunda que pudimos presentar en el Canal 2. Eso duró muy poco, pero el tiempo que duró tuvimos oportunidad de estar en el canal principal de la televisión mexicana, y fue ahí donde presentamos la historia de Marcial Maciel”, recuerda Aristegui. Fueron años de cambios y aperturas que tuvieron un rápido fin, pero que significaron un avance.

El tiempo transcurrió, y tras 16 años llegó a su fin el espacio noticioso que condujo Joaquín López-Dóriga, y con ello se dio espacio a un replanteamiento dentro de Noticieros Televisa.

Entre los cambios más destacados figuró el arribo de Denise Maerker a la conducción del noticiero estelar nocturno de dicha empresa. Para Carmen Aristegui “la llegada a este espacio de una mujer periodista en un mundo donde sigue habiendo gran desigualdad, inequidad y machismo, es una gran noticia. Denise es una periodista seria, creo que está en un momento complejo que debería aprovechar. El hecho de que una periodista que ha transitado desde el Canal 40, la radio y la prensa escrita, ahora esté en esa posición debe ser valorado y aprovechado, sobre todo lo segundo, por ella. El balón está ahí, y deseo que alguien como Denise haga valer el significado que tiene que pueda estar en la pantalla del canal más poderoso del país”.

Foto: Paulina Sentíes

Las mujeres del periodismo

Uno de los puntos de convergencia de las tres entrevistas para este reportaje fue la indudable aportación de las mujeres a la lucha por la libertad del periodismo mexicano.

De hecho, Elena Poniatowska recuerda los tiempos en que las mujeres periodistas eran absoluta minoría, misma que fue forjada en una honestidad forzada por las más curiosas circunstancias. “Piensa que tengo 85 años. Recuerdo que antes sí llegaban a darte un sobre que se llamaba ‘El chayote’ que contenía dinero para persuadirte de publicar sin perjudicar ciertos intereses. Los hombres sí se lo podían meter en el saco rápido, y muchos lo hacían, pero las mujeres ¿cómo? No podían llevarlo en la mano, en la blusa no podían metérselo, y si les abrían su bolsa, lo habrían notado. Entonces eso creo que ayudó a que las mujeres fueran más honestas”, comenta. Jorge Ramos no podría estar más de acuerdo con esta apreciación.

“Tenemos grandes mujeres periodistas, que son las responsables de que las cosas se digan y se comenten en México. Tenemos por supuesto a Elena Poniatowska y a Carmen Aristegui, pero también a Lydia Cacho, Sanjuana Martínez, Denise Dresser, Guadalupe Loaeza, y tantas otras, que se han atrevido siempre a decir las cosas tal y como son. Me parece maravilloso, que sean mujeres las que estén abriendo el camino para la libertad de prensa en México y sean las que más se atrevan a enfrentarse al gobierno. A ellas sí les creo”, concluye Ramos.

La censura a Carmen Aristegui

Si todos los caminos conducen a Roma, en el largo camino de la censura por parte del gobierno mexicano a periodistas, las calles y atajos más actuales conducen todos hacia Carmen Aristegui. Semanas antes de la publicación del reportaje que desencadenó todo un episodio de censura, llegó a Los Pinos información referente a una investigación periodística en curso por parte de la Unidad de Investigaciones Especiales de MVS, encabezada por esta periodista.

Tras numerosas presiones a dicha empresa se llegó al acuerdo por parte de los dueños junto a Aristegui de que el reportaje en el que trabajaban, no fuese lanzado en Noticias MVS, pues esto significaría el fin del espacio de la periodista en dicha emisora.

Fue así que en noviembre de 2014 el equipo de esta reportera denunció por medio del portal Aristegui Noticias, la revista Proceso y el periódico La Jornada, un caso de presunta corrupción por parte del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, por un conflicto de intereses materializado en la casa ubicada en el número 150 de la calle Sierra Gorda, en las Lomas de Chapultepec. La llamada “Casa Blanca”, valorada en unos 7 millones de dólares, habría sido entregada al ahora mandatario mexicano por parte de Grupo Higa, a cambio de millonarios contratos gubernamentales, obtenidos desde la época de gobernador de Peña Nieto en el Estado de México. Para esta investigación, el equipo de Aristegui, del que formaban parte Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán, indagó por medio del registro público, y estudió más de 60 mil hojas de expedientes e información que los llevaron a establecer dichas conclusiones.

Foto: Camila de la Fuente

Poco después de que la investigación periodística fue revelada, el presidente aseguró que la misma contenía “aseveraciones imprecisas y carentes de sustento”.

La Primera Dama de México, Angélica Rivera, saldría al paso del escándalo para decir que la propiedad era de su pertenencia y fue pagada con dinero suyo ganado a lo largo de su trayectoria como actriz. Explicación que Aristegui dijo a Jorge Ramos en su programa que “no resulta suficiente ni convincente, pues tenemos elementos que muestran cómo esa casa fue diseñada al gusto y necesidades del propio Presidente de la República”.

El 15 de marzo de 2015, y tras presumibles presiones gubernamentales en contra de MVS, se dio el despido definitivo de Carmen Aristegui y su equipo, tras cinco días de fuertes tensiones entre la periodista y dicha empresa.

De acuerdo con Jorge Ramos “el hecho de que la hubieran sacado del aire, es un caso clarísimo de censura directa”. Elena Poniatowska se refiere a este episodio con su acostumbrada y franca contundencia.“¡Es una infamia! Lo que sucedió con Carmen es una verdadera infamia. Pero estoy súper orgullosa de que en nuestro país exista un personaje y un equipo como el de ella. Creo que esta investigación es algo que nos dignifica a todos los periodistas”, asegura.

Carmen comenta que tras su salida de MVS ha vivido “situaciones complicadas, y sigo viviéndolas producto de nuestro trabajo periodístico de diferentes maneras. En este caso estoy envuelta en varios procesos judiciales. Hoy estoy dando batallas en tribunales producto precisamente de este acoso judicial que no puede ser interpretado de otra manera que como parte de una secuencia de censura desde que salimos de la radio mexicana de muy mala manera”.

La siguiente pregunta no es sencilla, sin embargo resulta necesaria, pues en México más de una centena de periodistas han muerto debido a su trabajo, y casi en su totalidad, por investigaciones de mucho menor impacto que la liderada por Carmen Aristegui sobre la Casa Blanca. ¿Por qué esta periodista no ha sufrido ninguna agresión de tales magnitudes hasta hoy? La respuesta de Carmen hace notar su total conciencia de la realidad. “Vaya pregunta… Pienso que mi mejor protección, si lo queremos ver de esa manera, es precisamente el trabajo público. Pienso que mi presencia es una manera en la que puedo exponer cosas, y pienso que de alguna suerte, nuestra exposición pública en la televisión, en el internet o en la prensa, en espacios que tienen un alcance nacional e internacional, es desde luego una protección distinta a la que tendría un colega periodista cuyo alcance pueda ser más pequeño en términos de cobertura o de dimensión del medio en el que trabaje. No lo veo de otra manera. Pienso que quienes ejercen violencia contra los periodistas también calculan los efectos que causa un asesinato o agresión física”, concluye.

Sin embargo, su intacta integridad física no significa que otro tipo de golpes no hayan sido proferidos en su contra, como el robo a sus oficinas en noviembre del año pasado. Para Aristegui “un allanamiento de oficinas es muy cercano a una agresión física, porque están allanando físicamente tu espacio de trabajo”. Tras todo lo ocurrido, y con nuevos proyectos recientemente comenzados Carmen Aristegui habla con la fuerza que la caracteriza, misma que ha sido validada por un país que agradece su trabajo. Para la “Princesa Roja”, su colega “es mucho más presidenta que Peña Nieto , por lo menos, el crédito moral es todo de Carmen Aristegui”.

Foto: Cortesía de Univisión

El mundo digital

No se puede negar que la realidad superó el poder de cualquier gobierno para acallar a un periodista que esté dispuesto a denunciar lo que sienta inherente a su menester.

De esto puede dar fe Carmen Aristegui, quien regresó este año a su labor informativa matutina con un espacio que tuvo a su disposición desde antes de su censura, pero que fue finalmente utilizado a cabalidad motivado por el contexto internacional. “Nos habíamos tardado bastante en arrancar este proyecto, por diferentes razones, pero corrimos finalmente porque no queríamos perdernos el arranque de esta nueva era con Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos. Llegamos una semana antes de la toma de posesión de la Casa Blanca, y justo a tiempo para empezar a ser parte de esta cobertura”, comenta.

Carmen nunca ha dejado su labor cotidiana informativa, pues desde hace más de 10 años conduce el programa de entrevistas de actualidad Aristegui, en CNN en Español, empresa que se ha mantenido fiel a ella pese a las dificultades. “Le aprecio enormemente a CNN que en todas estas crisis que me ha tocado vivir en los últimos años, ha sido muy solidario, ha estado ahí, ha sido parte muy importante del apoyo y de la fuerza con la que he podido contar para seguir mi camino. CNN significa muchas cosas para mí”, comenta.

Para Carmen, la absoluta semejanza en formato de su nuevo noticiero digital con el que tuvo anteriormente en radio, tiene un gran significado. “Estamos recreando en buena medida lo que tuvimos y nos arrebataron”, afirma.

Los números han estado a favor de Aristegui desde el inicio de esta nueva etapa, aunque para ella el nombre de este juego es uno solo: contenido.

Mismo que hoy genera con un equipo recientemente expandido, que forman buena parte de los periodistas de la investigación de la Casa Blanca, y nuevos colaboradores.

Uno de los grandes retos para Carmen ha sido la obtención de recursos para financiar las operaciones de su equipo, tras su salida de la radio mexicana. “Ese es un gran tema; no solo para nosotros sino para cualquier generador de contenido independiente en lo digital. No está fácil la ecuación, pues el gran reto es que el sostenimiento del proyecto dependa precisamente de nuestro tráfico, de nuestros usuarios, del volumen de audiencia que generemos”, afirma con una propiedad de los términos tecnológicos adquirida recientemente. “Estamos estrenando una estrategia comercial muy interesante e inteligente, que apuesta precisamente a que la operación se soporte a partir de las comercializaciones de la publicidad digital, y la publicidad programática que es precisamente la que se hace automáticamente, que si bien ofrece espacios comerciales para ser vendidos por Google o YouTube, a los periodistas nos permite tener este ingreso que soporte nuestra operación”, afirma. Carmen asegura que “esta operación es posible, con el tamaño que tenemos, gracias a que nos va muy bien, gracias a que tenemos muy buenos números de gente que sigue nuestros contenidos. Si no ocurriera eso, no hay manera”.

Jorge Ramos es prueba viva de que las redes sociales han acabado con las barreras.

Ante mi pregunta de si regresaría a México algún día a ejercer su oficio, su respuesta es bastante llamativa. “Lo que pasa es que nunca me he ido”, dice. “Me paso una buena parte del día preocupado por México, hablando con políticos mexicanos, y con periodistas y fuentes mexicanas. Entonces, nunca me he ido de México, y ahora menos”, comenta. “Entiendo tu pregunta, pero cuando escribo un artículo y publico semanalmente en el Reforma, tengo un impacto en México. Mis tuits, mis posts en redes sociales tienen un impacto, y México es un tema que me sigue doliendo y que me sigue preocupando muchísimo”, asegura, “gracias a las redes sociales estoy más cerca de México que nunca, a pesar de que físicamente tomé la decisión de irme hace 34 años”.

Foto: Cortesía de Univisión

Para Elena Poniatowska, estos casos son justamente la razón por la que “los periodistas ahorita llevan ganada la partida. Ustedes están en un campo que para mí no resulta lejano, pero en el que tengo que actuar con muchísimo cuidado”, dice en referencia a las redes sociales.

Sin embargo, para esta mujer los retos periodísticos de la actualidad se resuelven con los valores atemporales del periodismo, que trascienden a la cibernética, y van directamente a la calidad moral de cada reportero.

Héroes esperanzados

“Estoy absolutamente convencido de que las cosas para el periodismo en México van a seguir mejorando. Estoy muy optimista y muy esperanzado”, comenta Jorge Ramos desde su oficina.

“Conozco grandes periodistas y muchos jóvenes que veo en las universidades de México que no se van a dejar. Ellos están surgiendo con la idea clarísima de que las cosas no se deben ocultar, y que entienden el periodismo como una misión, no solo como una profesión”, asegura.

Llega a su final la conversación con Jorge Ramos, este hombre al que Elena dice querer mucho. “Estoy agradecidísima, porque como periodista yo también lo admiro muchísimo. Me gustó mucho que se le enfrentara a Trump y deseo que no vaya a irle mal ahora que este señor es presidente”, concluye.

La hora de despedirnos de Elena Poniatowska llega tras una conversación memorable. Según Carmen Aristegui, esta pequeña mujer “con esa voz y con esa cadencia suave puede decir las cosas más duras y bárbaras. Es una mirada muy transparente, que logra desentrañar esos pequeños grandes pedazos de realidad que va contando en sus entrevistas, en sus notas, en sus crónicas, y en sus libros”.

Foto: Paulina Sentíes

Por último, el momento de despedir a Carmen se anuncia por el límite impuesto por el programa de televisión que tiene que conducir en media hora. Caminamos con ella hasta CNN. En el trayecto le pregunto si no le da miedo caminar por la calle, a lo que me responde convencida “esto es lo único que no pueden quitarme, si no estamos perdidos”.

Las voces de Carmen, Jorge y Elena son las voces que gritan en el desierto de la corrupción y la impunidad pese a todos los obstáculos. Son voces que jamás dejarán de hablar, porque los héroes nunca callan.


Tensión inédita entre México y Estados Unidos


No ha pasado ni siquiera una semana desde que Trump llegó al poder y ambas naciones ya difieren en asuntos de extrema importancia.


POR Jovel Álvarez  



Tensión inédita entre México y Estados Unidos

Las últimas 24 horas en las relaciones entre México y los Estados Unidos se recordarán por siempre por los polémicos pronunciamientos que dejaron a su paso la mayor tensión diplomática de la que se tenga recuerdo entre ambos países.

A las 12:55 p. m. de ayer, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó dos decretos en materia migratoria, en uno dictaba recortes a las ciudades “santuario”, entidades donde la policía no comparte información con el departamento de migración sobre los indocumentados que ahí residen. Y otro en el que determinó el inicio de la construcción del muro en la frontera sur de la Unión Americana.

Aunado a estas órdenes ejecutivas, la cadena ABC transmitió la primera entrevista de Donald Trump como presidente, en la que reiteraba que la construcción del muro sería pagada “al cien por ciento” por México.

Por la noche, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, quien se encontraba en Washington como parte de una comisión negociadora, decía a la periodista Denise Maerker que la reunión de Enrique Peña Nieto, programada hasta ese momento para el próximo 31 de enero, seguía en pie.

Amaneció el jueves 26 de enero, y a las 7:51 de la mañana, Trump usó su arma favorita para enviar un mensaje que dejó al gobierno mexicano helado: “Si México no está dispuesto a pagar por el tan necesitado muro, entonces sería mejor cancelar la reunión que está por darse”, escribió en Twitter.

Trump justificó el deber de México de pagar el muro en un “déficit comercial con México de 60 mil millones de dólares”, según publicó en su cuenta personal de Twitter.

Según el magnate estadounidense, el actual Tratado de Libre Comercio “ha sido un trato que ha beneficiado a un solo lado” y que ha dejado “números impresionantes de empleos y compañías perdidas”.

Casi cuatro horas de silencio sucedieron tras los mensajes de Trump, hasta que a las 10:58 a. m. llegó la obvia respuesta de Enrique Peña Nieto al tuit de su homólogo.

Pese al momento de tensión, el mandatario mexicano asegura que “México reitera su voluntad de trabajar con los Estados Unidos para lograr acuerdos en favor de ambas naciones”, sin embargo, el escenario parece no estar puesto para ningún tipo de negociación.

Ante este escenario, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que el gobierno estadounidense buscará “agendar algo a futuro” y dijo que las líneas de comunicación seguirán abiertas.

Esta tarde, en un discurso en Filadelfia, Pensilvania, ante los líderes del Partido Republicano, Trump declaró:

“He dicho que el pueblo americano no pagará por el muro, y lo puse en claro al gobierno de México”, para después reafirmar la cancelación de la reunión del próximo martes.

“El presidente de México y yo hemos decidido cancelar nuestra reunión acordada para la próxima semana, a menos que México trate a los Estados Unidos justamente y con respeto, ese encuentro habría sido infructuoso. Yo quiero ir en otra dirección, no tenemos opción”, aseguró.

En horas de la tarde trascendió que Trump pretende poner un impuesto del 20% a los productos importados a Estados Unidos provenientes de México con el fin de recaudar los fondos necesarios para la construcción del muro.

En su comparecencia del mediodía, Donald Trump dijo que tras su salida del TTP buscará hacer acuerdos bilaterales, pero si por la víspera se saca el día, podemos inferir que el presidente espera tratados bilaterales a partir de decisiones que tomará él, y nadie más.

BANNER BAJA APP 164