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Comparten los pósters de ‘Once Upon a Time in… Hollywood’


Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Al Pacino y Margot Robbie son algunos de los actores que forman parte de este proyecto.


POR Jonathan Matamoros  



Foto: Andrew Cooper/©2019 cortesía Sony Pictures Entertainment

Comparten los pósters de ‘Once Upon a Time in… Hollywood’

Sony Pictures compartió el primer póster oficial de Once Upon a Time… in Hollywood, la próxima cinta de Quentin Tarantino que gira en torno a los asesinatos cometidos por la Familia Manson a finales de los sesenta. Leonardo DiCaprio y Brad Pitt protagonizan esta producción. 

De acuerdo con lo que Tarantino reveló hace algunos meses, Once Upon a Time in… Hollywood se trata de “una historia que tiene lugar en Los Ángeles en 1969, durante el Hollywood hippie. Los dos personajes principales son Rick Dalton (DiCaprio), exestrella de una serie de televisión western, y su doble Cliff Booth (Pitt), quienes luchan para triunfar en un Hollywood que ya no reconocen”.

Andrew Cooper/©2019 Sony Pictures Entertainment

Andrew Cooper/©2019 Sony Pictures Entertainment

Andrew Cooper/©2019 Sony Pictures Entertainment

DiCaprio y Pitt encabezan un elenco que también incluye a Al Pacino, Kurt Russell, Lena Dunham, Maya Hawke, Burt Reynolds, Damian Lewis, Dakota Fanning, Margot Robbie como Sharon Tate —esposa del director Roman Polanski en ese entonces, quien fuera asesinada por miembros de la Familia Manson en 1969— y muchos más.  

Tarantino confesó que la narrativa de esta cinta probablemente sea su trabajo más cercano a Pulp Fiction y reveló que es algo que venía planeando desde mucho tiempo atrás: “He estado trabajando en este guion durante cinco años, además de vivir en el condado de Los Ángeles la mayor parte de mi vida, incluso en 1969, cuando tenía siete años”.

El estreno de Once Upon a Time in… Hollywood está programado para el 26 de julio. Mira el póster de este esperado largometraje:


Pepsi trae la alegría de vuelta


Tú también siente de la cabeza a los pies lo que Joy of Pepsi tiene para ti.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Pepsi

Pepsi trae la alegría de vuelta

La música siempre debe estar presente y más aún cuando el motivo es el disfrute de la vida y Pepsi lo sabe.

Para celebrarlo, en 1999 se creó una campaña llamada “Joy of Cola”. El primer anunció se transmitió en la ceremonia de los Óscar y fue protagonizado por Hallie Eisenberg, una pequeña actriz que hizo una caracterización con la voz de Marlon Brando como Vito Corleone interpretando a El Padrino.

Posteriormente se lanzaron otros spots que incluían la participación de la recién fallecida reina del soul, Aretha Franklin, y el cantante Isaac Hayes.

Algo que llamó mucho la atención fue el gancho de las canciones que terminó por convertirse en icónico. Bastan unos segundos de escuchar el coro de “Pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa” para que la melodía te contagie.

En 2001, la campaña se nombró “Joy of Pepsi” y su tema fue cantado por la figura juvenil del momento, Britney Spears, la estrella pop que reinaba en el mundo de la música. En el video, Britney baila por las instalaciones de una fábrica de Pepsi mientras cientos de personas la ven a través de la televisión.

Hoy en día, Joy of Pepsi llega a nosotros con la participación de Sebastián Yatra, Morat y Sofía Reyes, los colombianos y la mexicana unieron sus voces para crear una nueva canción para la marca. La producción de este pegajoso tema estuvo a cargo de Andrés Torres y Mauricio Rengifo, quienes también están detrás de éxitos como “Despacito” y “Échame la culpa”.

En el video —que ya cuenta con más de ocho millones de reproducciones en YouTube— podemos verlos viajando en una carretera mientras contagian a la gente con la alegría de disfrutar de una Pepsi Cola.

Tú también contágiate dando clic aquí y siente de la cabeza a los pies lo que Joy of Pepsi tiene para ti.


Del corazón a la voz


LP, la compositora de éxitos pop para artistas como Rihanna, Christina Aguilera, y Cher; salta a la fama con sus propias reglas.


POR Noemí Contreras  



Foto: cortesía Warner Music

Del corazón a la voz

“Me criaron para ser abogada o doctora, esto no fue algo que planeé”, cuenta Laura Pergolizzi, mejor conocida como LP. “Pensé que sonaba cool y obviamente, como cualquier adolescente, pensé: ‘¡Claro! ¡Eso sería divertido!’. Mi mamá murió al final de mi adolescencia y todavía no sabía qué iba a hacer, quería hacer música pero no sabía a dónde ir o cómo hacerlo”.

LP nació el 18 de marzo de 1981 en Long Island. Su padre es abogado y su hermano es neurocirujano, por lo que su familia tenía grandes expectativas sobre ella. Sin embargo, su madre era cantante de ópera y cuando murió de cáncer, Pergolizzi se mudó a Nueva York para perseguir su propio sueño de ser artista. “En Nueva York tocaba en una banda y escribía música. No sabía lo que iba a pasar”, dice LP sobre la ciudad donde adoptó su sobrenombre. “Podía ver que a la gente le gustaba, pero no en gran escala todavía. Fue un tiro al aire. Pero la primera vez que obtuve mi contrato con una disquera grande, aunque supe que no era la respuesta y que no todo iba a estar bien, fue un punto de inflexión, pensé: ‘No estoy tan loca, alguien más piensa que puedo hacer esto’. Para mí, es un ejemplo de mi crecimiento porque ya no siento que deba legitimarme, pero el primer contrato importante en una disquera te hace sentir legítima”.

Y aunque su mamá estudió música formalmente, LP no cree que la educación teórica musical sea necesaria para convertirse en artista. “Lo único que realmente ‘estudié’, fue básicamente cuando fui con un profesor que me dio escalas para cantar. No estoy segura de que los demás puedan enseñarte exactamente cómo ser una artista, pueden ayudarte a cantar mejor pero también tienes que trabajar en ello. Y creo que el mundo está lleno de personas autodidactas y de personas que han estudiado. A veces envidio a los chicos con los que he trabajado, que han estado en Berklee y conocen la teoría musical, porque es realmente genial verlos trabajar y hacer que una canción sea más interesante aplicando todas esas cosas que aprendieron. Pero también creo que a veces se necesita alguien impredecible, como yo, que entra allí y no tiene reglas, como una anarquista que simplemente va y dice: ‘Esto se siente bien, a la mierda'”.

David Lowery —de la banda Cracker— la descubrió y produjo su álbum debut Heart-Shaped Scar en 2001; tres años más tarde LP lanzó Suburban Sprawl & Alcohol. Sin embargo, estos álbumes no tuvieron mucho éxito y ella comenzó a escribir canciones para otros artistas. “Love Will Keep You Up All Night” de The Backstreet Boys, “Cheers (Drink to That)” de Rihanna y “Beautiful People” de Christina Aguilera son algunos de los temas en los que su nombre figura como compositora. Actualmente, a pesar de que algunas veces le piden escribir para un artista específco, LP generalmente decide si las canciones son para ella o para alguien más mientras está en el proceso de composición. Ella describe cómo “una canción acierta en varios niveles: la melodía, las letras y el artista. Cuando estoy escribiendo una canción, siento que todas esas cosas están girando y las estoy sintiendo. Cuando compongo, posiblemente para otra persona o posiblemente para mí, a medida que la canción continúa, hay algo que resuena conmigo y, siento que puedo estar equivocada, pero algunas de mis canciones no pueden ser interpretadas por nadie más. La canción ‘Recovery’ se presentó a grandes artistas durante seis o siete años, estuvo muy cerca de ser elegida pero nunca pasó. Y siento que fue el destino. También ‘Tokyo Sunrise’… Mis canciones son personales para mí”.

Después de 10 años, LP continuó con su proyecto como solista con Forever for Now, de donde se desprendieron los sencillos “Night Like This”, “Someday” y “Tokyo Sunrise”. Sin embargo, no fue hasta 2015 que la cantante y compositora alcanzó realmente la fama con Lost on You, álbum que incluye “Muddy Waters” (la cual apareció en el episodio final de la cuarta temporada de Orange Is the New Black) y “Lost on You” (un sencillo que llegó al Número Uno en países europeos).


Las míticas imágenes de rock


Mick Rock, fotógrafo oficial de Queen, traerá a México su exposición “Queen: el origen de una leyenda” al Foto Museo Cuatro Caminos de la Ciudad de México.


POR Jorge R. Soto  



Foto: Mick Rock (cortesía)

Las míticas imágenes de rock

El trabajo del fotógrafo Mick Rock ha trascendido las décadas. Las imágenes capturadas por su lente han alcanzado alturas mitológicas. Este artista británico trae a México su exposición Queen: el origen de una leyenda al Foto Museo Cuatro Caminos de la Ciudad de México (del 15 de marzo al 21 de abril). “La exhibición constará de más de 120 fotografías y fueron seleccionadas por mí y por Sebastián Alderete, en quien confío. Ambos montamos una exposición referente a David Bowie el año pasado”, dice el artista británico sobre esta nueva visita a la capital mexicana y el contenido de esta muestra.

Mick Rock a menudo es conocido como “El hombre que fotografió a los años setenta”, gracias a sus imágenes icónicas de personajes tales como Syd Barrett, David Bowie, Lou Reed, Iggy Pop, Queen, Sex Pistols, The Ramones y Blondie, entre muchos otros artistas. Sobre este sobrenombre opina: “¿De qué diablos están hablando? ¡Todavía fotografío! Así empezaron a llamarme a principios de los años noventa pero yo los corregí diciendo que, no obstante que presento mis imágenes de esa época en exposiciones, museos y galerías, aún sigo tomando fotografías, aunque es mejor ser considerado de alguna manera, que no ser recordado en absoluto”.

Una vez establecido su prestigio como un talentoso fotógrafo de músicos famosos, los miembros de Queen, quienes estaban al principio de su carrera y cuyo álbum debut no había funcionado lo bien que esperaban, buscaron a Mick Rock, quien no sólo trabajó capturando a la banda en estudio, en vivo o en encuentros informales, también fue responsable de la elaboración de las portadas de los álbumes Queen II (1974), que incluye la icónica imagen (inspirada en una de Marlene Dietrich) que fue trasladada posteriormente al video de “Bohemian Rhapsody” y la del disco Sheer Heart Attack (1974). Al preguntarle sobre alguna anécdota que recordara de su relación con el cuarteto inglés responde: “Freddie siempre fue muy cuidadoso de no mostrar sus dientes demasiado en las fotografías. Tenía cuatro dientes extra que nunca se quitó porque afirmaba que extendían su paladar y aumentaban su muy buen rango vocal”.

Cuestionado sobre con qué artista, además de David Bowie y Queen, le ha encantado trabajar, bromeando afirma: “Ya sabes. Son como mis exesposas o novias, las quiero a todas” y añade más serio: “La verdad es que quien esté frente a mi cámara, en ese momento es a quien quiero más, pero si hablamos del más fotogénico, probablemente David Bowie y Debbie Harry. Con ninguno de los dos podías tomar una mala foto… Karen O, de Yeah Yeah Yeahs, es fabulosa”.


Juanes con alma de metal


El músico colombiano, fan de Metallica, recuerda su origen musical y nos habla sobre su próxima visita a México.


POR Natalia Cano  



Foto: Omar Cruz

Juanes con alma de metal

Hace más de 20 años, cuando compré mi primera guitarra eléctrica fue por la banda más grande del mundo: Metallica. Por ellos estoy aquí parado’’. Con esa frase, Juanes cerró una noche de éxito rotundo en Guadalajara, durante una entrega de premios MTV Latinoamérica, en una emocionante velada en la que el colombiano se acreditó cuatro de las siete categorías en las que estaba nominado, incluido el de Artista del año.

Era octubre de 2008 y Juanes llegó a México convertido en el rey de la música latina. Su canción “Me enamora” sonaba por todos lados, y a sus logros había sumado la hazaña de encabezar las listas de la música anglosajona donde, hasta ese entonces, los artistas hispanos tenían pocas posibilidades de figurar.

“Con ustedes la mejor banda del hijoeputa mundo, ¡Metallica!”, gritó eufórico el antioqueño al presentar al cuarteto californiano en su regreso al país luego de una década. Aquella presentación fue el preámbulo del lanzamiento del álbum Death Magnetic, y el debut “en sociedad” de su nuevo bajista, el mexico-estadounidense Robert Trujillo. “La banda se convirtió en una obsesión para mí y si no fuera por esos tipos, yo no estaría acá”, cuenta emocionado el astro colombiano.

Juanes nos recibe en el auditorio de la disquera Universal Music, en la ciudad de México, en una visita exprés para hablar sobre “La Plata”, su nuevo sencillo a dúo con Lalo Ebratt. En ella, el músico rinde tributo a sus raíces caribeñas a través de la fusión de la música urbana con el ritmo popular más importante de Colombia, el vallenato. El otro motivo de la plática es su participación en la 20a edición del Festival Vive Latino, el 17 de marzo próximo, un debut francamente añorado por el sudamericano y al que Juanes quiere llegar con toda “humildad”. “Así como puedo tocar ‘Master of Puppets’ en la guitarra puedo tocar la canción de ‘La Plata’. Las dos me hacen felices (…) Una es un mood y la otra es otro mood. ¡Ambas me encantan!”, señala.

El máximo ganador de los Latin Grammy (21 gramófonos) recuerda que conoció la música de la banda estadounidense integrada por el vocalista James Heteld, el baterista Lars Ulrich, el guitarrista Kirk Hammett y el ya mencionado bajista Robert Trujillo, entrado en la adolescencia. Desde ese momento supo a qué quería dedicar su vida. “Me aprendí todas las canciones de Metallica en guitarra y batería. Después de muchos años empecé a entender que yo nunca podría ser como James Heteld simplemente porque ellos venían de otro lugar, con otro pasado. Yo, en cambio, venía de Medellín, con otras raíces y otra realidad. Entendí que no podía hacer esto (thrash metal), pero sí podía hacer aquello (rock-pop latino)”, refiere Juanes.


Ariana Grande: Dios es esta mujer


Al principio, parecía ser una estrella de pop diseñada en un laboratorio. Entonces llegó la tragedia, y Ariana se vio obligada a crecer en público.


POR Rob Sheffield  



Foto: cortesía Universal Music

Ariana Grande: Dios es esta mujer

Cuando Ariana Grande apareció por primera vez en la radio, apareció como la última princesa robot adolescente, una diva de chicle con un par de orejas de gatito. Ella disfrutó el papel de la estrella tímida, mostrando sus mini cuerdas de Mariah, la cola de caballo de Bardot y el sentido de la moda de Edie Sedgwick. En sus videos, ella seguía tratando de cantar con sus dedos en la boca. Su sonrisa con los ojos nunca se detuvo, incluso cuando ofrecía el tipo de letra lúgubre que sólo los productores suecos podían escribir. (“I only wanna die alive”, ¿en serio?) Sin embargo, ella era tan buena en este papel que nadie realmente pidió más. En cierto modo, el momento que la resumió fue su éxito disco de 2014, “Break Free”, cuando cantó ese ridículo gancho: “Now that I’ve become who I really are”.

¿Quién sabía que iba a estallar en un artista mundial que luchaba por cambiar la idea de cómo funciona una estrella pop? Resulta que debajo de la superficie, Grande es gloriosamente extraña en su corazón; verla ahora es como la escena en la película de terror donde la reina del baile de graduación saca un hacha. Y ella sigue haciendo historia, superando el triunfo de Sweetener con el siguiente éxito “Thank U, Next”, que pudo haber sido una crítica ruin de celebridad y se sintió más como su declaración filosófica. Después de su gran 2018, está cazando un juego aún más grande en 2019, con su gira mundial y su nueva música lista para rodar. Nadie puede predecir su próximo movimiento. Todo lo que sabemos es que Grande finalmente se está convirtiendo en quien realmente es.

Su nueva estrategia es lanzar canciones cuando le apetezca, o cuando tenga algo que decir, una reina del pop demostrando la espontaneidad de un artista de hip hop. “Mi sueño siempre ha sido ser… obviamente no ser un rapero, pero, como, sacar música como lo hace un rapero”, le dijo a Billboard recientemente. “Es como: ‘Oye, sólo quiero hablar con mis fans, cantar y escribir música y lanzarla como lo hacen estos chicos’”.


Asuntos Internos: ¿Por qué Estados Unidos nos necesita?


Trump insiste en que hay una crisis en la frontera. Pero en McAllen, Texas, hay un auge económico, impulsado por lazos estrechos con México


POR Josh Eells  



Foto: Verónica G. Cárdenas para Rolling Stone

Asuntos Internos: ¿Por qué Estados Unidos nos necesita?

La gente dice que el centro comercial estadounidense se está muriendo, pero si es así, alguien se olvidó de avisarle al centro comercial La Plaza.

La Plaza es el centro comercial más grande de McAllen, Texas, ciudad de tamaño mediano en la frontera de Estados Unidos y México. Recientemente, experimentó una expansión de casi dos mil millones de pesos, y hace poco el estacionamiento estaba lleno de autos. La mayoría de ellos lucían placas mexicanas.

McAllen es la ciudad más grande del Condado de Hidalgo, el condado fronterizo más poblado de Texas, no lejos de donde el Río Grande se encuentra con el Golfo de México. Debido a su ubicación como uno de los puertos de entrada más accesibles en EE UU para los migrantes que huyen de América Central, cientos de kilómetros más cerca que El Paso o San Diego, la ciudad se encuentra en el epicentro de algunos de los temas más divisivos de los continuos ataques del gobierno de Trump y su campaña antiinmigración: separaciones familiares, juicios de deportación, despliegues militares, el muro. El centro de detención Ursula de la Patrulla Fronteriza, que se hizo famoso el verano pasado por albergar a niños en jaulas metálicas, está en McAllen. Y el sector del Valle de Rio Grande de la Patrulla Fronteriza, que tiene su sede en la autopista, es el sector de mayor actividad en el país por mucho, con cinco veces más detenciones de inmigrantes que cualquier otra región: 63 mil familias y 23 mil niños no acompañados sólo el año pasado.

No es de extrañar que cuando Trump fue a la frontera para obtener apoyo para su petición de $5.7 mil millones para financiar el muro, eligió organizar su sesión fotográfica en McAllen. “Un muro pared funciona”, dijo Trump en una estación de la Patrulla Fronteriza, usando una gorra blanca de “Make America Great Again”.

Sin embargo, algo perdido en todas las noticias sensacionales sobre inmigración es el hecho de que McAllen también es un excelente ejemplo de cómo las ciudades fronterizas estadounidenses obtienen grandes beneficios económicos de una relación sólida con México. Durante la mayor parte del siglo pasado, McAllen fue un centro agrícola relativamente pobre, que dependía en gran medida de los campos de algodón y los cultivos de cítricos. Pero desde la introducción del TLCAN en 1994, y el auge resultante en las maquiladoras a través del río en la ciudad de Reynosa, la economía de la región ha sido una de las de mayor crecimiento en América, gracias en gran medida al comercio minorista e internacional. Trump a menudo dice que México está abandonando a Estados Unidos. Pero para los estadounidenses en el Valle del Río Grande, como para millones de estadounidenses en la frontera, México es una bendición, no un obstáculo.

El centro comercial es sólo un ejemplo. Debido a los altos costos de importación y el impuesto a las ventas, alto por comparación, millones de compradores mexicanos cruzan la frontera (legalmente) a EE UU cada mes, para comprar todo, desde alimentos hasta computadoras. En total, los consumidores mexicanos inyectan un estimado de $3 mil millones de dólares en la economía del Valle cada año. De hecho, ir a McAllen a comprar es tan común que incluso hay una palabra para describirlo: “Macalenear”. El alcalde Jim Darling dice que la ciudad es uno de los principales recaudadores de impuestos de ventas en el estado de Texas per cápita, y el 40 por ciento de ese dinero proviene de ciudadanos mexicanos.

Matt Ruszczak, director del Consejo Económico del Río Sur de Texas, dice que el gasto anual de los hogares en la región supera los ingresos anuales por más de $20 mil dólares, lo que significa que se están gastando cientos de millones de dólares más de que los que ganan. “Y eso no es porque todos estemos acumulando deudas en nuestras tarjetas de crédito”, bromea Ruszczak. “Es por México”.

Lo mismo ocurre en las ciudades a lo largo de la frontera, desde Texas hasta Arizona y California. Como dijo David Deanda, presidente del Lone Star National Bank de McAllen, sobre México: “Dependemos de ellos más de lo que ellos dependen de nosotros”.

Sin embargo, esta relación altamente benéfica está actualmente bajo amenaza existencial. En diciembre, una semana después del cierre de gobierno más largo de la historia, el presidente Trump hizo una promesa amenazante: si los “demócratas obstruccionistas” no aceptaban financiar su muro fronterizo, escribió en Twitter: “Nos veremos obligados a cerrar la frontera sur por completo”. Continuó agregando que debido a que Estados Unidos “pierde tanto dinero en comercio con México”, cerrar la frontera sería, según él, una “operación con fines de lucro”. Pero no tiene que pasar mucho tiempo en la frontera para ver que la verdad es exactamente lo contrario.

El entonces candidato Trump inició su campaña presidencial, en junio de 2015 con un discurso al pie de una escalera eléctrica de la Trump Tower diciendo: “¿Cuándo vencemos a México en la frontera? Se están riendo de nosotros… Ahora nos están ganando económicamente. No son nuestros amigos, créanme”.

Desde entonces, México ha sido su “coco” político, más que Irán o incluso ISIS. “México se ha aprovechado de Estados Unidos lo suficiente”, anunció una semana después de asumir el cargo. “Nuestra frontera sur está bajo asedio”, dijo el año pasado. “¡México, que tiene un problema de crimen masivo, está haciendo poco por ayudar!”. La antipatía de Trump hacia su vecino del sur incluso es anterior a su presidencia. “Están vendiendo drogas por todas partes y están matando a personas por todas partes. No estamos haciendo nada al respecto”, le dijo a Bill O’Reilly de Fox News en 2011. Tres años más tarde, tuiteó: “¿Cuándo dejará Estados Unidos de enviar dólares a nuestros enemigos, es decir, México?”, caracterizando como “enemigo” a uno de sus socios comerciales más grandes y uno de sus amigos más antiguos.

Trump tiene dos problemas principales con México. El primero, obviamente, es la inmigración. Esto a pesar del hecho de que la inmigración ilegal ha estado disminuyendo abruptamente durante años, desde su punto más alto hace unos 20 años. En 2017, la Patrulla Fronteriza, con más agentes y recursos de los que ha tenido en la historia, informó haber detenido a 303 mil inmigrantes indocumentados, el menor número desde 1971. Además, los economistas y los líderes de negocios están de acuerdo en que la brecha de habilidades en la mano de obra significa que incluso los inmigrantes indocumentados poco calificados son un impacto positivo neto para la economía de Estados Unidos.


P&R: Rivers Cuomo


El líder de Weezer nos platica sobre el ‘sketch’ en ‘SNL’, su versión de “Africa” de Toto y su vida con los algoritmos.


POR Simon Vozick-Levinson  



Foto: Emily Shur

P&R: Rivers Cuomo

La carrera de Weezer ha dado más giros sorpresa a lo largo de los años, pero el renacimiento de la cultura pop lo ha disfrutado últimamente: un cóver de “Africa” de Toto, una nominación al Grammy por Mejor álbum de rock para Pacific Daydream de 2017 y un sketch extrañamente hilarante en Saturday Night Live sobre los súper fans de Weezer que no tiene precedentes incluso para ellos. “Por la razón que sea, los últimos meses han traído mucha buena suerte”, dice Rivers Cuomo, de 48 años. “Es como: ‘Wow, ¿qué está pasando?'”. Cuomo nos llamó desde su estudio en Los Ángeles para hablar sobre la notable racha de la banda y de su próximo Black Album que saldrá este mes.

Ese sketch de Weezer fue el momento más comentado de SNL en meses. ¿Cómo lo tomaron?
Realmente le dieron en el clavo, ¿verdad? Todavía no puedo creerlo. No puede ser que una gran audiencia lo apreció de un nicho tan específico como el fandom de Weezer.

En un momento de la escena, Leslie Jones dice: “Weezer murió cuando Matt Sharp [el bajista original] se fue”. Luego, Matt Damon responde: “Weezer no comenzó hasta que llegó Scott Shriner [el bajista actual]”. ¿Qué comentarios tienes al respecto?
[Risas] ¡Es tan profundo! ¿Quién sabe de qué están hablando? Me siento totalmente honrado, pero espero que la gente no le esté cambiando de canal.

El sketch captó algo sobre la intensa lealtad que algunos fans tienen con momentos de la historia de tu banda. ¿Por qué crees que sea eso?
Ojalá supiera. Es casi digno de un estudio académico para averiguar qué está pasando en la psique de estos pocos cientos de miles de personas. Siento que tiene que ver con algo en los cuatro, o algo en mí, algún defecto de carácter o alguna peculiaridad de mi personalidad.

Tal vez es sólo que Weezer se refiere a los nerds, como los argumentos sobre qué serie de Star Trek es la mejor.
En nuestro caso, somos personas reales, no personajes ficticios, por lo que no hay nada de qué discutir. Pero me gusta eso. Me gustaría agregar que a los nerds también les gusta catalogar y recopilar cosas y notar las pequeñas diferencias entre un producto y otro. Tiene sentido, porque soy un nerd.


Ahí viene la novia


Tardó un par de años pero Ezra Koenig, el líder de Vampire Weekend, se enamoró otra vez de hacer música.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: Monika Mogi

Ahí viene la novia

Por Simon Vozick-Levinson

El otoño pasado, Ezra Koenig experimentó un breve momento de pánico con respecto al éxito de Post Malone “Sunflower”. “Tenemos una canción en este disco llamada ‘Sunflower'”, recuerda el líder de Vampire Weekend, de 34 años. “¡Tenemos que lanzarlo!”.

El álbum del que está hablando es Father of the Bride, el primer lanzamiento de Vampire Weekend en seis años. Koenig se tardó tanto tiempo en componerlo y grabarlo que comenzó a notar coincidencias por todos lados (sin mencionar todos los mensajes que recibió a través de las redes sociales de los fans pidiendo nueva música). “A veces graciosos, a veces legítimamente aterradores”, dice. “Simplemente estoy feliz que todavía hay personas esperando”.

Comenzó con un descanso para recargar pilas después del aclamado Modern Vampires of the City de 2013. “Tuve un diario de sueños cuando tenía 12 años”, dice Koenig. “Para cuando terminamos la gira de Modern Vampires, ya lo había logrado todo”. Terminó tomándose la mayor parte de 2015, pasando un tiempo en Los Ángeles y haciendo la brillante caricatura Neo Yokio. Después de que el cofundador Rostam Batmanglij dejó la banda el año siguiente, Koenig comenzó a trabajar con DJ Dahi (DAMN. de Kendrick Lamar) y BloodPop (“Sorry” de Justin Bieber). “Pasar de colaborar con alguien a hacer cosas por ti mismo sería una locura”, dice. “Pero ese no es el caso. Sigo teniendo el mismo rol que siempre he tenido en la banda: escribir canciones y dirigir la vibra”.

En 2017, la banda se reagrupó con el coproductor de Modern Vampires, Ariel Rechtshaid, y pasaron unos 18 meses transformando la “gran canasta de ideas” de Koenig en canciones de Vampire Weekend. Una destacada, “Harmony Hall”, cuenta con un brillante piano y un solo de guitarra veloz. “Conozco a muchas personas que tienen esta vibra fatalista: ‘Oh no, el rock está muerto, a nadie le importa'”, dice. “Entonces, ¿qué vas a hacer al respecto? O te rindes o buscas una manera de estar emocionado”.

Muchas de las 18 canciones de Father of the Bride tratan sobre el matrimonio y las relaciones, con el título haciendo referencia en parte a la comedia de 1991 protagonizada por Steve Martin. Koenig, quien recientemente se convirtió en papá junto con su novia Rashida Jones, dice que ve estos temas como una progresión natural. “En nuestro primer álbum, la mayoría de las canciones fueron escritas en la universidad”, dice. “En el segundo y tercer disco, el entusiasmo generalizado disminuyó considerablemente. Pero esa trayectoria no puede durar para siempre. Este es el álbum donde la vida sigue”.