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P&R: Steven Tyler


El vocalista de Aerosmith habla de dinero y por qué la fama es como “ser atacado por pollos hasta morir”


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook Steven Tyler Oficial

P&R: Steven Tyler

Por Andy Greene

Tyler asegura que es una de las pocas personas a las que les gusta la fama. “Me encanta que la gente me ame, que adoren las canciones que mi banda amó. Ahora todo mundo tiene una cámara en su teléfono, así que no puedes escapar sin que te tomen una foto. Tengo una camiseta que dice “Go Fuck Your Selfie“, siempre me la pongo para ir al aeropuerto”.

Parece que algunas veces detestas la fama.
Depende de cómo te sientas al despertar. Algunas veces estás en el gimnasio a eso de las 7:30 am, ni siquiera te has tomado la primera taza de café del día y todo mundo se emociona contigo. Es como si un pollo te atacara hasta morir. Pero hay otros momentos en los que me siento absolutamente agradecido de que algún niño de nueve años se me acerque para decirme que amó el comercial de Skittles que hice para el medio tiempo del Super Bowl o que algún hombre en sus cuarentas me diga que bailó “I Don’t Want to Miss a Thing” en su boda.

Durante 45 años has estado al frente de una banda cuyos miembros tienen personalidades fuertes. ¿Qué has aprendido sobre el liderazgo con esa experiencia?
A menos de que seas un general al frente de un ejército, sólo puedes guiar a otros con tu ejemplo. En un inicio, [Aerosmith] se trataba de fumar cuanta mota pudiéramos y tratar de despertar a alguien [con nuestra música], hubieron muchas peleas entre nosotros. Pero eso me hizo aprender mucho. Estar juntos durante más de 40 años ha sido una de mis más grandes alegrías.

Pareciera que ustedes cinco se han dado cuenta de que la fuerza que los mantiene juntos es más poderosa que aquella que los mantiene separados.
Bien dicho. Una de las lecciones más grandes es que no podemos hacer las cosas solos. No sería el mismo si los cinco no nos hubiéramos sentado a platicar en la cocina de un granero en Lake Sunapee durante el verano de 1971, ese momento en que decidimos mudarnos a Boston. No importa lo que haya dicho sobre los celos, yo no podría estar aquí si no fuera por Joe Perry. Es una paradoja, pero si te tomas el tiempo de analizarlo, puedes darte cuenta.

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Aerosmith sigue soñando


Pocas baladas y una noche de recuerdos junto a los chicos malos de Boston


POR Staff Rolling Stone México  



Pocas baladas y una noche de recuerdos junto a los chicos malos de Boston

Aerosmith sigue soñando

Foro Sol, 9 de noviembre
Pocas baladas y una noche de recuerdos junto a los chicos malos de Boston

Por Juan Carlos Villanueva
Fotos Salvador Bonilla

Los chicos malos de Boston están de vuelta en ese camino que conduce a todo tipo de excesos ya vividos por los “Gémelos tóxicos” de Tyler y Perry; esa avenida que te lleva al glamour del excéntrico rockstar de boca enorme pero con fascinante voz; esa ruta de un solo sentido que sin otro destino más que el rock & roll. Ahí estaban los cinco tipos, todos correosos, añejados, con las arrugas, las canas y esa insoportable levedad de ser una leyenda viviente a cuestas. Ya son tres veces que Aerosmith toca en la Ciudad de México, pero al igual que The Rolling Stones, Steven Tyler y sus viejos camaradas parecen como pactados con el Diablo, aunque suenan como los dioses.

¿Pero qué hacía Tex Tex -míticos emblemas del rock más nacional- abriendo a Aerosmith? Simple, le prendían fuego a la mecha. Bien tocado, bien recibidos, “bien chidos” dirían por ahí algunos güeritos, como hechos en la Condesa, que descubrieron a la banda gracias al Guitar Hero.

Cerca de las 22:00 hrs. sonaron las notas de “Ride of the Valkyries” y en el escenario se dibujaron las alas de su logotipo. Y con un grito de “¡México City!”, la banda tocó esa joyita de 1977 llamada “Draw the line”, en seguida “Love in an Elevator”, “Jaded”, “Janie’s Got a Gun”, “Dude (Looks Like a Lady)” y “Living on the Edge”.

El baterista Joey Kramer tuvo sus cinco minutos de fama cuando ejecutó un solo muy rítmico y poco virtuoso, donde castigó a su batería hasta con manotazos. Fue la introducción para “Eat the Rich”, luego siguieron las baladas “Amazing” y “What it Takes”. En seguida tocaron “Last Child” y el cover a Jimi Hendrix Red House”, para volver de nuevo a la melcocha –tristemente, las baladas fabricadas en MTV fueron las más ovacionadas – con “I Don’t Want to Miss a Thing” y “Crying”.

El bajista Tom Hamilton nos regresó a ese viaje menos rosa con “Sweet Emotion”, y tras el encore, nos invitaron a seguir soñando con “Home Tonight/Dream On”, el cover a Tiny Bradshaw llamado “Train Kept A-Rollin’”, “Walk This Way” y “Mama Kin”.

Aerosmith también sigue en ese sueño que empezó hace 31 años. ¡Shhhh! que no los despierten, que mejor se queden en ese excitante viaje onírico de rock & roll.