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Los 15 mejores momentos de ‘The White Album’


El nuevo box set de la pieza maestra de The Beatles de 1968 está lleno de joyas nunca escuchadas. Un primer vistazo exclusivo de esta obra inaudita.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: cortesía Universal Music

Los 15 mejores momentos de ‘The White Album’

Por Rob Sheffield

Todo lo que sabemos sobre ‘The White Album’ está a punto de cambiar. La obra maestra de The Beatles de 1968 siempre ha sido el misterio más profundo en su historia –su música más alocada, extraña, experimental y brillante.

Pero resulta que The White Album es incluso aún más extraño de lo que creíamos. Especialmente cuando lo escuchas en Abbey Road, el legendario estudio en Londres donde la banda pasó cinco largos meses creándolo. Durante un par de días soleados (y largas noches) en Abbey Road, Rolling Stone realizó un tour exclusivo y privado por las gemas inauditas de la nueva edición de súper lujo de The Beatles, por siempre conocido como The White Album. El productor Giles Martin, hijo de George Martin, fue un guía valiente, reproduciendo tomas desde lo profundo de las bóvedas, y a menudo usando una guitarra para demostrar un cambio de acorde. “Era una banda en llamas”, dice. “Es el doble o triple de Sgt. Pepper –las cuatro paredes de este estudio ya no podían contenerlos”.

Parte de la mística de The White Album es todo el drama que se produjo en él –los argumentos y malas vibras son materia de leyenda. Así que lo sorprendente es todo el humor, emoción y compañerismo que se muestra en la nueva colección. Un buen ejemplo: una versión previamente desconocida de “Good Night” donde John, Paul, George y Ringo armonizan sobre una guitarra folk. Como Martin admite, “Los escuchas cantar a todos juntos y te preguntas: ‘¿Esto es The White Album?’”.

Sí, este es The White Album, y el impresionante box set profundiza en el frenesí creativo que The Beatles logró en 1968. Hay una nueva mezcla del productor Giles Martin y el ingeniero Sam Okell, además de cuatro discos de tomas alternas. El material extra está lleno de revelaciones, especialmente la joya de la corona de los tesoros enterrados de The Beatles: los demos acústicos de Esher. Aunque continúa la aclamada edición de aniversario del año pasado de Sgt. Pepper, esta es una inmersión más profunda, ya que el álbum cubre mucho terreno. Con las baterías recargadas de su retiro en India, los cuatro estaban alcanzando nuevas etapas como compositores, incluso Ringo, quien contribuyó con “Don’t Pass Me By”. No podían esperar para volver al estudio. No tenían idea de cuánto trauma vivirían. “Not Guilty” de George pasó por 102 tomas, y aun así no entró en el álbum. Su sufrido productor los abandonó después de unos meses. Ringo no sólo renunció al grupo por un par de semanas, sino que huyó del país. Se obligaron mutuamente a llegar al límite, pero así fue como se les ocurrió la música más audaz de sus vidas. Lo que aparece en todo el nuevo material es la osadía, la espontaneidad, la toma colectiva de riesgos, el espíritu de equipo. Mientras las cintas ruedan, los chicos suenan sorprendentemente juguetones. Al final de una toma, Paul bromea: “Quédate con esa. Márcala como fabulosa”. No tenían miedo de dar sus ideas más locas. Como Giles Martin lo expresa diplomáticamente: “La línea entre un máster final y hacer idioteces se está haciendo más delgada”.

Las tomas alternativas desafían la sabiduría convencional de que aquí es donde la banda se divide en cuatro artistas solistas. “¿Creen que la percepción de la historia de The Beatles se ha visto afectada por sus propios comentarios a principios de los años setenta?”, pregunta Martin. “Eso es lo que me pasa. Creo que después de The Beatles, cuando el corcho del champán salió volando de la botella y se fueron por caminos separados, reaccionaron en contra de ellos mismos. ‘Para ser honesto, no trabajamos bien como grupo’ y ese tipo de cosas. Sin embargo, nunca se desaceleraron creativamente. Me gusta bastante la idea de que se tiren tazas de té en el estudio. Estoy un poco decepcionado por no encontrarlo [en estas grabaciones]. Pero lo que están haciendo es crear un disco”.


Fama “de caricatura”


Damon Albarn lanzó ‘The Now Now’ con Gorillaz y deja abierta la puerta para continuar con Blur mientras recuerda la fiesta de su ahora amigo, Noel Gallagher.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: cortesía Warner Music

Fama “de caricatura”

Por Simon Vozick-Levinson

El otoño pasado Damon Albarn, cantante de Gorillaz, se sentía aburrido en la gira por lo que hizo lo que mejor sabe: esbozar ideas para un nuevo álbum en su iPad. El resultado es The Now Now, el excelente LP de Gorillaz. Con sus melodías vívidas y un elenco de personajes –Snoop Dogg, el guitarrista de smooth jazz de 75 años, George Benson y la veterana de Chicago, Jamie Principle son los únicos invitados acreditados– The Now Now es un refrescante cambio de ritmo de Humanz, álbum que Gorillaz lanzó el año pasado. “Es un disco dentro de un disco, un sueño dentro de un sueño, algo así como Inception”, dice el cantante y compositor inglés de 50 años, que se presentó con su banda de dibujos animados en el segundo festival Demon Dayz L.A., el pasado 20 de octubre en Estados Unidos.

Tú y el artista Jamie Hewlett [derecha]concibieron la idea de Gorillaz hace 20 años. ¿Te sorprende que algo que comenzó como más o menos una broma se haya convertido en un fenómeno tan duradero?

Continuamente me sorprende. Tengo enormes oleadas de desaliento, donde siento que no puedo hacer nada más con eso. Me siento muy frustrado. Pero se regenera con cada generación. Acabamos de tocar en un festival llamado Boomtown en Inglaterra. Era una audiencia muy joven, entre 18 y 23 años, son los únicos suficientemente resistentes para lanzarse con entusiasmo al abismo. No puedo entender por qué seguimos encontrando una audiencia, pero es evidente que ahí está y esa es una propuesta emocionante.

Con tan pocos invitados, The Now Now se siente muy diferente de la mayoría de los discos de Gorillaz. ¿Por qué no simplemente llamarlo un álbum de Damon Albarn?
Bueno, porque no lo es. Es el cantante en dos dimensiones y en realidad 2-D tiene una voz ligeramente diferente a la de Damon Albarn. [Suspira] Me niego a referirme a mí mismo en tercera persona.

George Bensones un invitado inesperado en un álbum pop en 2018. ¿Eres fan de él?
El sonido que creó en canciones como “Give Me the Night” (1980) está a la altura de todos los sonidos groove clásicos de Michael Jackson. Para mí, está estrechamente relacionado con el momento en que comencé a pedirles a las chicas que bailaran conmigo en los clubes juveniles. Todas esas cosas horrendamente torpes. Tenía alrededor de 14 años y él era una superes- trella. Pero [la música] es aún más magnífica porque fue el telón de fondo de eso.

¿Hay algún héroe musical con el que te arrepientas de nunca haberte relacionado?
Me hubiera encantado trabajar con John Lennon, pero estaba en la escuela cuando le dispararon. Fue una influencia fundamental para mí cuando era joven: sus ideas, su actitud, todo. “Imagine” fue una de las canciones que más me influyeron como compositor. Probablemente no es el tema más genial para citar, pero es el más sincero para mí.


Escucha una versión inédita de “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles


Esta pieza forma parte de la reedición de ‘The White Album’ que estará disponible a partir del 9 de noviembre.


POR Brenda Arriaga  



Foto: cortesía Universal Music

Escucha una versión inédita de “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles

Para conmemorar el 50 aniversario de su álbum homónimo –mejor conocido como The White Album–, The Beatles editará una versión remasterizada que desempolvará clásicos como “Back in U.S.S.R”, “Blackbird”, “Ob-La-Di, Ob La Da”, entre otros.


Para promocionar este futuro relanzamiento programado para el 9 de noviembre, se compartió la segunda toma que The Beatles grabó en el estudio del clásico “While My Guitar Gently Weeps”. Este tema fue escrito en julio de 1968 por George Harrison y musicalizado junto a Paul McCartney. Eric Clapton se unió a las sesiones posteriormente tras una invitación de Harrison. Clapton jugó un papel determinante durante las sesiones de grabación de la canción, pues, de acuerdo a declaraciones del mismo Harrison “los otros muchachos en el estudio eran tan buenos como el oro porque él estaba ahí”.

Después de extensivas sesiones en los estudios Trident –lugar donde se grabó The White Album–, The Beatles presentó el disco de larga duración incluyendo la primera toma de “While My Guitar Gently Weeps”.

El relanzamiento de The White Album es el resultado del trabajo de los ingenieros Giles Martin y Sam Okel, quienes mezclaron nuevamente los 30 temas originales de la producción lanzada en 1968. La reedición del disco estará disponible a partir del 9 de noviembre de este año. Al respecto, Giles comentó lo siguiente: “Al volver a mezclar The White Album, intentamos acercarlos lo más posible a The Beatles en el estudio. Hemos vuelto a poner las capas con la esperanza de sumergir a los antiguos y nuevos oyentes en uno de los álbumes más diversos e inspiradores que se hayan hecho”.

Además de los 30 tracks original, se agregaron 27 demos acústicos y 50 tomas de estudio que fueron grabadas durante la producción del LP. De igual forma también se editó un libro de 164 hojas con fotografías del cuarteto de Liverpool, un póster y las letras de las canciones del disco impresas. Para conocer más detalles ingresa aquí.


20 canciones menospreciadas de John Lennon como solista


En su cumpleaños número 78, presentamos una lista de canciones que merecen más reconocimiento.


POR Álvaro Tamés  



20 canciones menospreciadas de John Lennon como solista

Su carrera en solitario fue tan turbulenta y especial como sus años con The Beatles: un remolino de éxitos, aventuras y crisis emocionales. En el que hubiera sido su cumpleaños número 78, presentamos veinte pistas de sus álbumes de estudio que merecen mayor reconocimiento.

Hold On” – John Lennon/Plastic Ono Band

Aunque juró alejarse del estilo de The Beatles en su debut como solista, Lennon utilizó su brillante trabajo con el cuarteto como un puente para confesarse abiertamente en este álbum.

Remember” – John Lennon/Plastic Ono Band

En esta canción, Lennon toma las memorias más tristes de su infancia, como el abandono de su padre y las sintetiza en una melodía acompañada de un piano parecido al de Little Richard y al fuerte ritmo de Ringo Starr.

Isolation” – John Lennon/Plastic Ono Band

Después de una terapia, John Lennon se vio envuelto en polémicas declaraciones acerca de su necesidad maternal, su fe y amor eterno por su esposa y compañera creativa Yoko Ono. “Isolation” es Lennon aterrado, confrontando su libertad postbeatle con inseguirdad y paranoia.

Crippled Inside” – Imagine

Lennon siguió al himno de paz de su segundo álbum con esta granada envuelta en ritmo rockabilly, acompañada de un saltarín solo de country proporciondo por la guitarra de su excompañero de banda, George Harrison.

It’s So Hard” – Imagine

Esta marcha funky es parecida a “Yer Blues” de los Beatles, pero Lennon buscó darle un giro al darle con un ritmo un poco más aplanado y acompañarla con el saxofón del legendario King Curtis.

I Don’t Wanna Be a Soldier, Mama, I Don’t Wanna Die” – Imagine

La colaboración con George Harrison y King Curtis pareciera no pertenecer a un álbum, si no a una declaración en una revista o un documental, pero el ritmo de los dos otros astros le dan vida y candor a este monólogo donde Lennon confiesa sus sentimientos acerca de la guerra.

Woman Is the Nigger of the World” – Sometime in New York City

Antes de que Patti Smith escribiera “Rock ‘n’ Roll Nigger” y los raperos negros se adueñaran del término racista como un significante de hermandad en el ghetto, Lennon se arriesgó con el coro de este manifiesto feminista escrito junto a Ono La cinta sería el primer sencillo del álbum “Sometime in New York City“.

New York City” – Sometime in New York City

Un alegre cambio a las rimas de protesta y rebeldía del álbum, “New York City” combina el boogie soleado de la autobiográfica “The Ballad of John and Yoko” de The Beatles con el entusiasmo y pasión de Lennon por su nueva casa.

Tight A$” – Mind Games

Para un disco que se elaboraría casi al par de la crisis personal más grande de Lennon -su separación de Ono y el llamado “fin de semana perdido”- Mind Games tiene unos sorpresivos toques de diversión ligera como esta alocada pieza country.

Aisumasen (I’m Sorry)” – Mind Games

Mucho de la carrera de solista de Lennon fue una retrospectiva de su relación con Ono -un ciclo constante de afecto, pasión, culpa y reconciliación- y muy seguido le escribía directamente a ella, como es el caso de esta emotiva canción, parcialmente interpretada en japonés.

Out the Blue” – Mind Games

Los primeros segundos -solo la voz de Lennon y la guitarra acústica – son como un respiro hondo con la dramática exhalación de ésta extraña balada. Era una canción para Yoko y la desesperación de Lennon por mantener su realción martital feliz era cada vez más palpable.

Scared” – Walls and Bridges

El doloroso exilio de Lennon por parte de Ono seguía en efecto cuando grabó esta auténtica reflexión acerca de cuán bajo había caído. Era como si hubiera tomado la ira R&B de “How Do You Sleep?” y la hubiese aplicado en sí mismo.

Bless You” – Walls and Bridges

En esta olvidada canción de Walls and Bridges, Lennon comparte su obstinada anticipación por regresar a casa.

Steel and Glass” – Walls and Bridges

Steel and Glass” no se trataba completamente de Allen Klein, el ejecutivo neoyorquino que se encargaba de la imagen pública de The Beatles, sino de el odio acumulado que sentía Lennon por los hombres de negocios y estafadores que se alimentaban de él y su viejo grupo desde sus días en el cuarteto de Liverpool.

Cleanup Time” – Double Fantasy

Esta juguetona canción describe su rutina diaria en sus años de amo de casa: “La reina está trabajando/contando el dinero/el rey en la cocina, haciendo pan y miel”.

I’m Losing You” – Double Fantasy

La vida doméstica no vino sin sus complicaciones: “Ni siquiera te puedo marcar por teléfono,” cantaba Lennon en sus preocupados blues escritos mientras vacacionaba con Sean en Bermuda y Ono se encontraba en Nueva York, atendiendo sus negocios.

Dear Yoko” – Double Fantasy

Lennon amaba cantar el nombre de su esposa. Lo diferente aquí es el efecto Buddy Holly que puso en su voz mientras interpretaba esta canción de amor -una alegre caminata acompañada del zumbido de guitarras – y la emoción que demuestra al pensar en el placer y seguridad que sentía al lado de su esposa.

Borrowed Time” – Milk and Honey

“No cambiaría ni un solo día o año,” cantaba Lennon en este outtake pop-reggae de sus sesiones para Double Fantasy, escrita en Bermuda por Lennon y con un título inpirado en “Hallelujah Time” de Bob Marley.

I’m Stepping Out” – Milk and Honey

Si bien Lennon nunca acabaría por completo esta canción, la actitud está ahí: el principio hablado, el tema de un esposo que quiere salir de su vida diaria y el punzante canto de Lennon, llegando hasta un falsete en el coro.

Grow Old With Me” – Milk and Honey

Esta canción era la mitad de un par de composiciones que Ono y Lennon escribieron durante el final de las sesiones para Double Fantasy, inspiradas por los poemas de Robert y Elizabeth Barret Browning. El poco tiempo que tuvieron para terminar el álbum forzó al matrimonio a quedarse con ambas para un disco más adelante, pero la muerte de Lennon se asguró de que el demo en cassette fuera la única versión de la canción que grabaría.


John Lennon: la última entrevista


Tres días antes de su muerte, John Lennon platicó con Rolling Stone durante nueve horas.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: Facebook John Lennon

John Lennon: la última entrevista

Por Jonathan Cott

La tarde del 5 de diciembre de 1980, John Lennon charló con Jonathan Cott, colaborador de Rolling Stone, durante más de seis horas en su departamento del Upper West Side y en el estudio Record Plant, en Nueva York. Tres noches más tarde sería asesinado cuando regresaba del estudio de grabación.

La presente entrevista había sido programada para ser la portada del primer ejemplar que apareciera en 1981, pero tras la muerte de Lennon, Cott decidió escribir un obituario para el músico e implementó sólo unos cuantos fragmentos de esta conversación. De hecho, ni siquiera terminó de transcribir la cinta en la que grabó todo. Ahora, para el 30º aniversario de su muerte, presentamos, por primera vez en la historia, el texto.

Lennon compartió muchas cosas con nosotros aquella noche, mientras preparaba su regreso a los escenarios tras cinco años de privacidad, pasados junto a Yoko y su pequeño, Sean.“¡Bienvenido al santuario!”, dijo John Lennon a manera de saludo y burlándose de toda actitud ceremoniosa. Había hecho mi arribo en la hermosa oficina de Yoko Ono, ubicada en el departamento que ambos compartían en el edificio Dakota.

Era el 5 de diciembre de 1980. Tomé asiento en un sofá, a lado de Yoko. Ella comenzó a contarme cómo surgió la idea para Double Fantasy, el nuevo álbum de la pareja: la anterior primavera, John y su hijo Sean se habían marchado a las Bermudas de vacaciones; ahí pasaron tres semanas mientras Yoko se había quedado en casa.

John le telefoneó desde Las Bermudas para comentarle que había llevado a Sean a un jardín botánico y que ahí habían visto una flor llamada Doble fantasía. “Es un tipo de fresia”, explicaría John más tarde, “pero para nosotros significa que si dos gentes guardan una sola imagen al mismo tiempo, ahí hay un secreto”.

“Me encontraba en una discoteca en Las Bermudas”, interrumpe John mientras toma asiento y Yoko se levanta para traer el café. “En el piso superior tocaban música disco, pero abajo escuché “Rock Lobster”, de The B-52’s, por primera vez en mi vida. “¿Conoces esa canción?” Se parece mucho a la música de Yoko, así que me dije, “¡Es hora de sacar mi vieja hacha y despertar a la señora!”. Ella y John hablaron por teléfono todos los días y cantaron las tonadas compuestas a lo largo de la jornada.

“He estado escuchando Double Fantasy sin cesar”, le dije a manera de preámbulo para otra pregunta. John me miró con una sonrisa que detuvo el tiempo –y la entrevista–.“¿Cómo estás?”, me preguntó. “Estas últimas semanas han sido como una gran reunión. Vimos a Ethan Russell, quien filmará unos videos para dos temas nuevos, y Annie Liebovitz estuvo aquí. Ella tomó la fotografía para mi portada debut en Rolling Stone. Me ha dado mucho gusto verlos a todos de nuevo y volver a las andadas –seguimos vivos–. “¿En qué año nos conocimos?”.

“A ustedes dos los conocí el 17 de septiembre de 1968”, le dije, rememorando el primero de muchos encuentros. Tuve suerte, porque en realidad me encontraba en el lugar indicado justo en el momento indicado. John había decidido volverse más “público” a fin de desmitificar la máscara Beatle tras la que solía esconderse. Él y Yoko, a quien había conocido en noviembre de 1966, se preparaban para las protestas por la paz que realizarían en cama en Montreal y Ámsterdam y estaban a punto de lanzar Two Virgins, el primero de sus discos experimentales, con sus “ruidos, sonidos y dulces aires” estilo Shakespeare.

La portada del disco aparecería en las páginas de la edición de primer aniversario de Rolling Stone. John acababa de descubrir a la entonces muy pobre revista de San Francisco y estuvo de acuerdo en ofrecer una de sus primeras entrevistas “para salir del clóset” a esta publicación. Como “editor europeo”, se me pidió que visitara a John y Yoko y que llevara un fotógrafo (Ethan Russell, quien tiempo después tomó las fotografías del álbum fotográfico que debía acompañar a Let it Be). Así que, nervioso y emocionado, conocí a John y Yoko en el piso que ocuparon temporalmente en Londres.

Las primeras impresiones son casi siempre las más acertadas, y John se mostró gracioso, encantador, exuberante, juguetón y directo; recuerdo que solía escribirse recordatorios, tan absorto como cuando un niño pinta el sol. Tenía que marcharse media hora más tarde para llegar a tiempo a una de las sesiones de grabación del White Album, así que decidimos dejar la entrevista para el día siguiente, pero John y Yoko nos invitaron a los Estudios Abbey Road para presenciar la sesión de la que se desprendería “Birthday” y “Glass Onion”.

Cada nuevo encuentro con John ofrecía una nueva perspectiva. Cierta vez, en 1971, me encontré a John y Yoko en Nueva York. Había ido con un amigo a ver el film Carnal Knowledge, y al final vimos a los Lennon en el lobby. Les acompañaban el activista Jerry Rubin y un amigo de éste, y nos invitaron a comer blintzes a un pequeño local de East Village, en donde una beatífica mujer de largos cabellos se acercó a nuestra mesa y sin decir palabra le entregó a John una tarjeta con una sucinta declaración del yogui Meher Baba.

Rubin dibujó una suástica en la parte posterior de dicha tarjeta, se levantó y se dio la vuelta al hombre. Cuando regresó a nuestra mesa, John lo regañó suavemente, diciendo que de esa forma no se podía cambiar la conciencia de nadie. Tan mordaz y escéptico como solía ser, John Lennon jamás perdió su sentido de la compasión.

Casi 10 años más tarde, me encontraba conversando de nuevo con John, y él seguía siendo tan gracioso e ingenioso como la primera vez. “Creo que los lectores quieren saber lo que llevas puesto, John”, dije. “Déjame ayudarte”, respondió, pero inmediatamente después implementó un tono irónico para decir, “Usted puede ver los anteojos que lleva puestos. Son normales, de plástico, con el armazón azul. No se parecen en nada a los famosos lentes de abuela que Lennon dejó de usar en 1973. Lleva pantalones de pana y las mismas botas vaqueras que mandó a hacerse en Nudie’s en 1973, un suéter Calvin Klein y una camiseta rota de Mick Jagger que consiguió en una gira que los Stones realizaron en 1970 o por ahí. Alrededor de su cuello lleva un collar con un pequeño corazón de diamante dividido en tres que compró como regalo para contentarse con Yoko tras una pelea que tuvieron hace muchos años. Ella se lo devolvió tiempo después en una especie de ritual. ¿Te sirve esto?
Sé que debes entregar tu artículo el lunes. ¡Comencemos de una vez!”.

Double Fantasy es tu primera grabación en cinco años, y para citar un verso de tu canción “The Ballad of John and Yoko”, “It’s good to have the both of you back”( “Es muy bueno tenerlos de vuelta”).
Pero la ilusión de que me volví un antisocial es una broma. Hice lo mismo que todos ustedes hacen. Trabajé de nueve a cinco –cambiando pañales y cuidando al bebé–. La gente me preguntaba, “¿Por qué te has refugiado en el subsuelo? ¿De quién te escondes?”. Pero yo no me escondía. Fui a Singapur, a Sudáfrica, a Hong Kong, a Las Bermudas. He estado en todos lados, he visitado cada rincón del maldito universo. E hice cosas muy normales. Fui al cine.

Pero no escribiste muchas canciones durante esos años.
No compuse nada de nada… Para nosotros, tener un bebé fue algo tremendo; la gente olvida que nos costó muchísimo tener uno; Yoko perdió muchos bebés en el pasado y estuvo a punto de morir… Uno de los bebés nació muerto, de hecho. Tuvimos muchos problemas con las drogas, muchos problemas personales y públicos que nosotros mismos provocamos con la ayuda de nuestros amigos. Pero no importa. Nos hemos colocado en situaciones estresantes, pero por fin tuvimos un hijo, luego de 10 años de intentos frustrados y, por Dios, esta vez no estábamos dispuestos a tirar todo por la borda. No hicimos un solo movimiento durante un año y yo tomé clases de yoga viendo a la mujer de pelo grisáceo que aparece en la televisión (risas).

No se puede ganar. La gente te criticó por no escribir ni grabar, pero a veces se olvidan de que tus tres discos anteriores –Some Time in New York City, Walls and Bridges y Rock’n’Roll– no fueron aclamados por la crítica, sobre todo el provocador Some Time…, que incluía temas como “Attica State”, “Sunday Bloody Sunday” y “Woman is the NIgger of the World”.
Así es. Esa grabación molestó al mundo entero. Yoko le llama “nuestro Bertol Brecht”, pero, como es costumbre, yo no sabía a qué se refería hasta que hace cuatro años me llevó a ver The Threepenny Opera, dirigida por Richard Foreman, y así pude contemplar el disco bajo esa luz. Me irritaba lo apresurado de su sonido, pero mi idea consistía en crearlo como si fuera un periódico, con todo y los errores tipográficos, o los datos y fechas que no siempre están bien, además de la típica actitud de “lo tenemos que tener listo para el viernes”.

Pero he sido atacado innumerables veces… desde el principio. “From Me to You” era considerada algo muy inferior a The Beatles, que no se te olvide. Esa fue lo que la reseña del New Musical Express decía. Santo Dios, perdónenme. Tal vez no era una canción tan buena como “Please Please Me”, no lo sé. Pero tildarla de inferior… Nunca olvidaré ese episodio. ¿Y sabías que las reseñas de los discos de Plastic Ono destrozaron lo que las grabaciones contenían? ¡Nos hicieron trizas! “Un lloriqueo simplista y sumamente egoísta”; ése fue el eje de todos los comentarios. Porque esos discos giraban en torno a nuestras personas y no en torno a Ziggy o Tommy… También detestaron “Mind Games”.

Pero no me pasa solamente a mí. Tomemos a Mick como ejemplo. Mick ha lanzado buenos trabajos a lo largo de 20 años, pero nadie está dispuesto a reconocerle sus esfuerzos. ¿Alguna vez dirán, “Míralo, tiene 36 años, pero ha llegado al número uno con una canción muy hermosa, “Emotional Rescue”?”. Este tema me gustó, y mucha gente ha disfrutado con esa canción. Y que Dios se apiade de Bruce Springsteen cuando las autoridades dictaminen que él ya no es una deidad, nunca lo he visto pero me han dicho que es fabuloso.

Por ahora, sus fans están felices. Les ha hablado acerca de sus borracheras y de las chicas que ha perseguido, de los automóviles y todo lo demás, y su audiencia no le exige nada más elevado. Pero cuando llegue su hora y tenga que confrontar su propio éxito o el paso del tiempo, cuando tenga que repetir su fórmula, le darán la espalda y yo sólo puedo esperar que logre sobreponerse a todo ello. Lo único que tiene que hacer es fijarse en mí, o en Mick. Todo esto es como un subeibaja –claro que así ocurre, pero, ¿acaso somos máquinas? ¿Qué quieren de él? ¿Quieren que se mate sobre el escenario? ¿Acaso desean que Yoko y yo nos matemos sobre el escenario? Pero cuando dijeron que “From Me to You” era un tema inferior en el catálogo de The Beatles descubrí que debes seguir adelante y que hay una especie de sistema que te obligue a subir a la rueda que no debe detenerse jamás.

Viendo las ruedas. ¿Qué son esas ruedas?
El universo es una rueda, ¿no te parece? Las ruedas giran y giran. En gran medida me refiero a mis propias ruedas, pero cuando me observo a mí mismo también observo a los demás. Yo me observo a mí mismo a través de mi hijo.Lo que pasa con este chico es que… la cosa es todavía muy complicada. No soy el mejor padre del mundo, pero hago lo mejor que puedo. Me enojo mucho, me deprimo. Subo y bajo, y el niño ha tenido que lidiar con todo esto me alejo y luego me entrego totalmente, una y otra vez. No sé qué tanto le afectará todo esto más adelante, pero al menos he estado ahí físicamente.

Todos somos egoístas, pero me parece que los así llamados “artistas” son los egoístas más grandes: me agota tener que pensar en Yoko o en Sean o en el gato o en cualquier otra persona antes que en mí mismo. Claro que hay un gusto y un premio por hacer todo esto, pero…

Así que debes luchar contra tu naturaleza egoísta.
Sí, así como debo luchar contra las drogas, contra la comida chatarra o contra la pereza que me impide hacer ejercicio. Así de complicado es darla todo a un niño, no es algo que sea natural. Quizá se deba a nuestra propia crianza, pero me cuesta mucho trabajo pensar en los demás, incluso en mi propio hijo. De verdad pensar en él.

Pero piensas en él cuando escribes canciones como “Beautiful Boy”.
Claro, pero eso es sencillo porque es como pintar. Gauguin se quedó atorado en Tahití, pintando un gran cuadro para su hija –si es que la versión cinematográfica que vi cuenta la verdadera historia–. Él está ahí, en Tahití, pintando un cuadro para su hija, pero ella, que no lo ha visto en 20 años, muere en Dinamarca. Él padece una enfermedad venérea y se está volviendo loco en Tahití –muere y su pintura se quema–, así que nadie pudo contemplar su obra maestra. Siempre pienso en cosas parecidas. Así que escribo una canción para mi hijo, pero quizá hubiera valido más la pena pasar esas horas de creación jugando a la pelota con él. Me cuesta mucho trabajo jugar… todo lo demás lo hago bien.

¿No puedes jugar?
No. Lo intento e invento algunas cosas. Puedo dibujar, puedo ver televisión con él. Soy bueno para todo eso, puedo ver cualquier porquería, siempre y cuando no tenga que moverme demasiado, puedo hablar con él, leerle, salir con él por un café, cosas por el estilo.

Eso es muy extraño, porque tanto tus dibujos como muchas de las canciones que has compuesto son realmente divertidas.
Probablemente eso se deba más a Paul que a mí.

¿Qué hay de “Good Morning Good Morning”? Esa es de tu arsenal. Y es grandiosa; gira en torno a un viejo que da vueltas por el pueblo todas las tardes, una vez terminada la jornada laboral. Él no quiere ir a casa y no tiene nada que decir, pero así está bien.
Ah, pero eso sólo fue un ejercicio. Me quedaba una semana y debía escribir algunas canciones para Pepper. “Good Morning…” fue un comercial para Kellog’s; deseaba componer con desesperación.

Lo que descubrí cuando leí Lennon Remembers (la legendaria entrevista en 1970 por Jann Wenner) o la nueva entrevista en Playboy (hecha por David Sheff entre el 8 y el 28 de septiembre de 1980) fue que siempre me estoy quejando de lo difícil que es componer o de lo mucho que sufro mientras compongo –el hecho de que casi todas mis canciones han sido el producto de una tortura espantosa–.

¿Casi todas han sido una tortura?
Por supuesto. Siempre pienso que ahí no hay nada, que es una mierda, que no está saliendo nada, que es basura… y si al final algo sale, me pregunto, “¿De qué demonios estoy hablando?”.

Eso me suena un tanto… constipado.
Es una estupidez. Yo suelo decirme, ‘Dios, estuvo fuerte. Carajo, me sentí muy mal en esa época (risas)… con excepción de esas 10 canciones que los dioses te regalan y que no provienen de ningún lado.

¿Y las canciones para Double Fantasy llegaron más fácilmente?
No. De hecho me tomó cinco años sacarlas. Estuve constipado durante cinco años, y luego me dio diarrea durante tres semanas (risas)… El acto físico de componer me tomó tres semanas. Existe una historia zen que Yoko me contó alguna vez y me parece que ya lo conté en Lennon Remembers o a Playboy Forgets: un rey envió a su mensajero a visitar a un artista para pedirle una pintura, le pagó al artista y el artista dijo, “Muy bien, vuelve más tarde”. Al cabo de un año, el mensajero volvió para decirle, “El rey espera su pintura”, y él artista le dice, “Ah, espera un segundo”. Toma el lienzo, lo pinta enseguida, lo pone frente al mensajero y le dice, “Aquí está”. El mensajero exclama, “¿Pero qué diablos es esto? ¿El rey te pagó 20 mil dólares por esta mierda que has pintado en cinco minutos?”. El pintor le responde, “Así es, pero pasé 10 años pensando cómo hacerla”. Y yo no hubiera podido componer las canciones para Double Fantasy sin esos cinco años.

Justo en ese momento Yoko entra a la habitación para comentar que una persona que dice ser George Harrison acaba de llamar diciendo que desea visitar a la pareja. “Obviamente no se trata de George”, murmura John. “Quizá tomó ácido”, dice Yoko. “Le dije que quería hacerle unas cuantas preguntas. Pero el tipo me respondió, ‘No, no tengo ganas, Yoko’. Colgué y marqué el número de George y descubrí que, en efecto, George estaba durmiendo”. Comencé a reír. John dijo, “Nosotros también reímos, por Dios. Si no pudiéramos reír nos volveríamos locos, ¿no es cierto?”.

Es muy interesante constatar que ningún otro músico de rock ha grabado discos con su esposa o con cualquier otra persona ofreciéndole además la mitad del espacio.
Es la primera vez que hacemos algo así. Claro que en el pasado grabamos discos juntos, como Live Peace in Toronto 1969, en el que Yoko ocupaba un lado y yo el otro. Pero Double Fantasy es un diálogo, y es que, de alguna manera, hemos resucitado como John y Yoko –no como John el ex– Beatle y Yoko y su Plastic Ono Band. Ahora somos sólo nosotros dos, y nuestra postura es que si el disco no vende, eso significa que los demás no quieren saber nada acerca de John y Yoko. O quizá sólo querían a Yoko, o algo por el estilo. Pero si no nos querían a los dos, nosotros no estábamos interesados. A lo largo de mi carrera he elegido a sólo dos colaboradores longevos y me refiero a Paul McCartney y Yoko Ono. Yo invité a Paul al grupo original, The Quarrymen, él invitó a George y éste a Ringo. Y la segunda persona que me interesó como artista y como una persona con la que yo podría trabajar fue Yoko Ono. No soy malo escogiendo.

Tus dibujos denotan un estilo único y juguetón; pensemos en tu libro In His Own Write o en la portada y en la funda interior del álbum Walls and Bridges o en tus muy peculiares caricaturas “lennonianas”.
Los dibujos de Walls and Bridges los hice cuando tenía 11 años. Pero en la escuela de arte quisieron quitarme todo eso. Trataron de impedir que yo dibujara tal y como lo hago naturalmente, pero yo no lo permití. Pero jamás hice nada más allá de las caricaturas. Alguna vez, alguien dijo que los caricaturistas son gente con un don creativo que tiene miedo de fracasar como pintor, así que todo lo vuelven gracioso. Yo creo que mis caricaturas son como las pinturas japonesas; si no puedes representar nada con una sola línea, mejor tira tus dibujos. Yoko me hizo ver esto cuando nos conocimos, y cuando vio mis dibujos me dijo, “Así los hacen en Japón, no tienes que cambiar nada… ¡Sigue así!”.

Yoko y yo tenemos historiales muy distintos, pero, a grandes rasgos, ambos necesitamos comunicarnos. No me interesan los grupos pequeños elitistas. Quiero comunicar todo lo que tengo que decir o producir sin parar, y el rock & roll es el mejor vehículo, hasta nuevo aviso. Es como mirar el paso de una jirafa por una ventana. La gente sólo ve unos cuantos fragmentos, pero yo quiero verla toda, no sólo en lo concerniente a mi vida, sino también en el plano cósmico, quiero verlo todo. Y de eso se trata, ¿no es cierto? Así que, independientemente de si estoy trabajando con Paul o con Yoko, todo apunta a lo mismo; sea lo que sea: la auto-expresión, la comunicación o la posibilidad de ser como un árbol: florecer y decaer, florecer y decaer.

En Double Fantasy noté que en el tema “Yes I’m Your Angel” Yoko canta, “I’m in your pocket/You’re in my locket/And we’re so lucky in every way (“Estoy en tu bolsillo/tú en mi relicario/Y tenemos tanta suerte”). Y luego entra tu hermosísima “Woman”, que suena un poco como un poema de trovadores escrito para una dama del Medievo.
“Woman” surgió porque, cierta tarde soleada en Las Bermudas, de pronto me di cuenta de lo que las mujeres hacen por nosotros. No sólo lo que mi Yoko hace por mí, a pesar de que sí estaba pensando en términos personales… pero todas las verdades son universales. Descubrí que estoy acostumbrado a creer que muchas cosas ya están dadas. Las mujeres son en verdad la otra mitad del cielo, tal y como murmuro al principio de la canción. Si no hay un “nosotros” no hay nada. Ese tema me recuerda una canción de The Beatles, aunque no intenté hacerla sonar de la misma manera. La compuse tal y como compuse “Girl” hace muchísimos años; me tomó por sorpresa, como una inundación y así salió. “Woman” es la versión para adultos de “Girl”.

Sé que a Yoko le interesa mucho el arte del antiguo Egipto, sobre todo las antigüedades, y que ambos poseen una pequeña colección en su casa. A propósito de la “otra mitad del cielo”, me parece interesante que en la antigua mitología egipcia, el Cielo estaba personificado por una diosa –que nada tenía que ver con la Madre Tierra– mientras que la Tierra era el dominio de un Dios.
Pero si yo suelo llamar “Madre” a Yoko, tal y como nuestro presidente electo (Ronald Reagan) llama “Mami” a su esposa. Y para todos los que no tienen hijos y para los que piensan que estos apodos son muy peculiares, todo se debe a que, en términos generales, cuando hay un niño en casa, uno tiende a referirse a su pareja de esa manera, y viceversa. Yoko me llama “Papi” –puede haber algo freudiano en todo esto, pero también tiene que ver con que Sean me llama “Papi”–. De vez en cuando yo la llamo “Madre” a Yoko, porque antes la solía llamar “Madre Superiora” –si revisas tus malditos discos del cuartero Liverpool encontrarás lo siguiente, “Happiness is a Warm Gun”. Ella es la Madre Superiora, ella es la Madre Tierra, ella es la madre de mi hijo, mi propia madre, mi hija… la relación atraviesa muchos niveles, y así pasa con casi todas las relaciones. Pero no me parece que posea un núcleo de extrañeza.

La gente se pasa la vida juzgándote, criticándote, o centrando toda su atención en el pequeño mensaje de alguno de tus discos o en lo que has dicho en una sola canción, pero para mí, esto es la obra de toda mi vida. Desde los dibujos que hice cuando niño, mi poesía infantil, hasta el día de mi muerte; todo es parte de una gran producción. Y no tengo que anunciar que este disco es parte de un trabajo mucho más amplio: si no te parece obvio, entonces olvídalo. Sin embargo, se me ocurrió colocar una pequeña clave al inicio del nuevo álbum –las campanas en “(Just Like)Starting Over”–. Se trata de una campana para los deseos, propiedad de Yoko. Se parece a lo que ocurre cuando “Mother” comienza. Ese tema, incluido en Plastic Ono, ostentaba lentas campanadas mortuorias. Todo este tiempo ha sido necesario para pasar de las lentas campanadas mortuorias de una iglesia a la dulce campana de los deseos. He ahí una conexión. En mi opinión, todo mi trabajo constituye una sola pieza.

En “Woman” también cantas: Woman, I will try to express/My inner feelings and thankfulness/For showing me the meaning of success” ( “Mujer, trataré de expresar/Mis sentimientos más profundos y mi gratitud/Por haberme mostrado lo que el éxito significa”).
No quiero decir que el éxito que te convierte en un artista o en una estrella famosa no sirva para gran cosa, aunque tampoco quiero dar a entender que es lo más maravilloso del mundo. Nadie captó la ironía en “Working Class Hero”; esa canción no tenía nada que ver con el socialismo, sino que el mensaje era algo así como, “Si quieres pasar por todo eso, llegarás a donde estoy y esto es lo que serás”. Porque he tenido éxito en el arte y he sido feliz e infeliz, y he sido un perfecto desconocido en Liverpool o Hamburgo y eso me ha hecho sentir feliz o infeliz. Pero Yoko me enseñó el sentido del éxito verdadero; el éxito de mi personalidad, de mi relación con ella o con mi hijo, de mi relación con el mundo… y el éxito que consiste en ser feliz cuando uno se levanta de la cama. No tiene nada que ver con picar piedra o con no tener que picar piedra.

¿Qué se supone que debo ser? ¿Un mártir que ha renunciado a su fortuna? Un imbécil escribió algo acerca de mí hace poco, un artículo que apareció en la portada de la revista Esquire (Se refiere al virulento artículo de Laurence Shames, titulado “John Lennon, Where Are You?”, que apareciera en la edición de noviembre de 1980 de dicha revista. En el texto Shames dice que, “Yo buscaba al Lennon bocón, el que podía ofender a todo mundo sin la necesidad de un plan. Mi Lennon era un payaso amargado, un hombre que incurría en equívocos extravagantes y con una increíble capacidad de recuperación, un bebé grandote, un patético buscador de la verdad cuyo paranoico, bobo y concienzudo rostro equivalía al emblema y a la conciencia de su época… El Lennon que encontré se había convertido en un empresario de 40 años de edad que no hace sino ver la televisión, que tiene 150 millones de dólares en el banco, con un hijo al que adora y una esposa que intercepta sus llamadas telefónicas… ¿Es cierto todo esto, John? ¿Te has dado por vencido?”) Este tipo pasó 20 meses mirando los hechos y los pecados cometidos, mirando las vacas, mientras yo me ocupaba grabando un disco. ¿De qué carajos está hablando? ¿Qué tendría que haber comprado –¿putas? ¿esclavos–? (risas). Gracias a sus mentes de cloaca venden revistas, venden los productos caros que la gente no debería comprar, que la gente no necesita pero que tiene que reemplazar cada tres meses… pero a mí me acusan, ¿de qué? Ese tipo es justo la clase de persona que solía amarte –tú sabes a qué me refiero– pero que ahora te odia –un amante rechazado–. Ni siquiera conozco al pendejo, pero ha pasado todo este tiempo buscando una imagen que él mismo fabricó. Al final se molestó mucho porque no la pudo hallar.

Estos críticos han fabricado numerosas ilusiones en torno a los artistas –es como una forma de idolatría–. Como los chicos de Liverpool que sólo nos siguieron porque tocábamos ahí –muchos de ellos nos olvidaron cuando nos volvimos famosos en Manchester, ¿no es cierto?–. Pensaron que nos habíamos vendido. Luego los ingleses se molestaron porque fuimos exitosos en otro país… ¿qué carajos? Sólo les gustan aquellos que comienzan a escalar, pero cuando uno alcanza la cima lo único que se les ocurre es cagarse encima. Yo no puedo emprender el ascenso de nuevo. La gente sólo desea héroes muertos, quieren a Sid Vicious, a James Dean. A mí no me interesa ser un pinche héroe muerto… Olvidémonos de ellos, olvidémonos.

¿Sabes lo que Eugene O’Neill dijo acerca de los críticos? “Amo cada hueso de su cabeza”. La única manera de lidiar con ellos es pasar por encima de sus cabezas y dirigirse directamente al público. Eso fue justamente lo que logramos con las protestas en la cama y con los discos Two Virgins y Plastic Ono. Y ahora hemos vuelto a hacer lo mismo. Nosotros escuchamos lo que dicen los demás. Un chico que vive en Yorkshire nos escribió una carta apasionada, nos dijo que él era oriental e inglés y que por eso se identificaba con John y Yoko. El chico raro de la clase. Muchos chicos así se identifican con nosotros; como una pareja biracial que apoya el amor, la paz, el feminismo y las cosas positivas que el mundo ofrece. Pero la prensa sólo puede ver el cuello de la jirafa cuando ésta pasa por su ventana; así es el juego. No hay manera de que puedan estar realmente al tanto.

Todo ese ridículo resentimiento proviene sobre todo de los críticos de rock de los años sesentas que finalmente han llegado a la etapa en la que el estómago crece a causa de la cerveza y en realidad no poseen las agallas de alguien como John Landau (crítico, productor musical y manager de Bruce Springsteen), quien ha salido al mundo a jugarse el pellejo. Admiro a Lester Bangs, quien además de ser crítico es músico, y estoy seguro de que él se ha cagado en mí, de que Landau se ha cagado en mí, de que ambos me han alabado y detestado. Y tal y como señalé en Lennon Remembers, y tal y como dije soy un creador, no un voyeur… Y no tengo nada que ocultar. ¿Recuerdas esa canción?

“Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey”, una de mis favoritas: “Your inside is out, and your outside is in/Your outside is in, and your inside is out.” (“Tus adentros han salido/tu exterior está adentro…”).
Exacto, pero, ¿qué fue lo que los críticos dijeron?. “Eso es simplista, no evoca ninguna imagen”. Tal vez tendría que haber dicho, “Tu interior es como el jugo de una ballena que gotea desde la baba fermentada de las enfermedades venéreas de la juventud que visita Times Square mientras yo inyecto mi rostro de payaso con heroína y salgo al escenario con pantalones cortos de cuero rojo”. Creo que algo así les gustaría, ¿no es cierto?

Es muy bueno, suena como la poesía de Allen Ginsberg.
Claro, todos podemos imitar a Ginsberg –y eso que a mí me gusta Ginsberg–. Pero intenta rasurarlo todo para quedarte con la grasa esencial; eso es lo que a mí me interesa cuando compongo… salvo ocasionalmente, cuando me da por hacer cosas como “Walrus”. No me interesa describir un puto árbol. Me interesa treparlo o ver qué hay debajo.

Toda tu obra está recorrida por una noción muy fuerte: la idea de inspirar a otros para que se encuentren a sí mismos o para que se reúnan a fin de cambiar las cosas. Pienso en canciones como “Give Peace a Chance”, “Power to the People” y “Happy Xmas (War is Over)”.
Ese eje conductor sigue ahí. Si miras el vinil que rodea el logo del nuevo disco (se refiera al sencillo de doce pulgadas para “(Just Like) Starting Over”) podrás notar que hay algo escrito: “Un solo mundo, una sola clase de personas”. Así que seguimos en eso. “Dale una oportunidad a la paz”, y no “Dispara contra la gente para alcanzar la paz”. “Todo lo que necesitas es amor”: qué difícil, pero creo en ello con todo mi ser.

No fuimos los primeros a los que se les ocurrió decir, “Imagina que los países no existen” o “Dale una oportunidad a la paz”, pero nos han pasado la estafeta, la antorcha olímpica, que va de mano en mano, que va de uno a otro, de un país a otro, que la generación venidera debe aceptar… ése es nuestro trabajo. No se trata de vivir ajustándonos a la idea que otros tienen acerca de cómo debemos vivir; ricos, pobres, felices, infelices, sonrientes, con la ropa adecuada, con la ropa más inadecuada.

No hablo de divinidad. Nunca he dicho que mi alma sea pura. No tengo respuestas definitivas para las preguntas existenciales. Sólo hago canciones y trato de responder honestamente a ciertas cuestiones –ni más ni menos–. Jamás podré satisfacer las expectativas ilusorias de los demás. No puedo ser un punk de Hamburgo o Liverpool porque ya estoy más viejo. Veo el mundo a través de ojos diferentes. Pero aún creo en la paz, en el amor y en la comprensión, como dijo Elvis Costello. ¿Qué tienen de gracioso la paz, el amor y la comprensión? Está de moda ser un buscavidas dispuesto a cortarle la cabeza al vecino con una cruz, pero a nosotros no nos gusta seguir las modas.

Es como lo que dices en la canción “The Word…”
Sí, la palabra era “amor”.

“Why in the world are we here/Surely not to live in pain and fear” (“¿Para qué estamos aquí?/Seguramente no es para vivir con dolor y miedo”) – esa letra pertenece a la canción “Instant Karma”. Y es una especie de resumen del trabajo que has realizado junto a Yoko… como cuando ella canta lo siguiente en el nuevo tema, “Beautiful Boys”: Please never be afraid to cry. . . Don’t ever be afraid to f ly . . . Don’t be afraid to be afraid”. (“Por favor, nunca temas llorar… Nunca temas volar… Nunca tenas temer”). Qué hermoso.
Sí, es muy hermoso. Con frecuencia siento miedo, pero no me da miedo sentir miedo, a pesar de que siempre da miedo. Pero duele más cuando intentas eludir tu propia naturaleza. La gente pasa mucho tiempo imitando a otros y yo siempre he pensado que esto conduce a terribles padecimientos. Quizá hasta te dé cáncer. ¿Te has fijado que muchos tipos duros mueren de cáncer? Wayne, McQueen. Me parece que tiene que ver con –no lo sé, no soy experto– con la noción de estar atrapado durante un buen rato en una imagen o ilusión de sí mismos, obturando otras partes de sus personalidades, ya sea el lado femenino o el costado temeroso.

Me doy cuenta de ello porque yo mismo provengo de la escuela de los machos que fingen. Nunca fui un chico de la calle ni un tipo duro. Me vestía como Teddy Boy y me identificaba con Marlon Brando y Elvis Presley, pero nunca peleé en las calles ni formé parte de una pandilla. Yo no era más que un chico suburbano que imitaba a los rockeros. Pero era muy importante aparentar rudeza. Pasé toda mi niñez con el cuello metido entre los hombros y sin mis lentes porque con ellos parecía mariquita; caminaba siempre con mucho miedo, pero ponía cara de malvado. Me metía en problemas por mi aspecto. Yo quería ser un James Dean mucho más rudo. Tuve que pasar por demasiadas cosas y finalmente dejé de hacerlo, aunque de vez en cuando sigo cayendo en estas trampas, sobre todo cuando me siento inseguro y nervioso. Aún adopto la actitud de un chico de la calle, pero tengo que pasarme la vida recordando que en realidad no soy así.

Esto es justamente lo que Yoko me ha enseñado. No hubiera podido lograrlo solo – una mujer tenía que enseñarme–. Así es. Yoko no se ha cansado de decirme, “Está bien, está bien”. En todas mis fotos puedo ver que me debatía entre Marlon Brando y el poeta sensible –Mi Oscar Wilde interno, el lado femenino y aterciopelado–. Siempre entre esas dos imágenes, optando sobre todo por el lado machista, porque si te atrevías a mostrar tu aspecto femenino, pronto estarías muerto.

Hay otro aspecto en tu obra, tiene que ver con ese constante cuestionamiento de lo que es real y de lo que es ilusorio, como en “Look at Me” o en la nueva “Watching the Wheels” y, por supuesto, en “Strawberry Fields Forever”, en la que dices que “Nada es real”.
En cierto sentido, nada es real cuando te pones a desmenuzar esa palabra. Los hindúes y los budistas dicen que todo es ilusión. Es Rashomon. Todos podemos ver algo, pero toda nuestra vida se basa en una ilusión aceptada socialmente. Y lo más difícil es verte a ti mismo.

Yo pensaba que el mundo se ensañaba conmigo, que el mundo me debía algo, y que los conservadores o los socialistas o los fascistas o los comunistas o los cristianos o los judíos me estaban dañando. Cuando eres un adolescente no puedes evitar pensar así. Pero ahora tengo 40 años y ya no pienso de ese modo porque he caído en la cuenta de que esa mentalidad no funciona. Todo sigue su curso, pero ahí estás tú, masturbándote, gritando por lo que tu mami o tu papi te hicieron… pero creo que es necesario atravesar esa etapa. Me refiero a la gente que se molesta en pasar por algo así; la mayoría son unos imbéciles que sólo aceptan lo que hay y se sumergen en ello, ¿no es cierto? Pero para los pocos que sí nos atrevimos a cuestionar ciertas cosas… bueno, he descubierto que para mí –y quizás no para el resto del mundo– la cosa es aceptar la responsabilidad, y todos ellos también son responsables de sí mismos. Yo soy parte de ellos. No hay separación: todos somos uno, así que desde esa óptica miro las cosas y me digo, “Debo lidiar conmigo una vez más, de la misma forma. ¿Qué es real? ¿Qué clase de ilusión estoy viviendo, o no estoy viviendo?”. Detesto tener que abordar esto todos los días. Son las capas de la cebolla.

Yoko aparece y menciona que tienen que marcharse a los estudios Record Plant –ahora desaparecidos– Pasarán la noche trabajando en los estudios… y, ¿me molestaría acompañarlos? Abandonamos el edificio Dakota a las 10 de la noche y abordamos un carro que espera afuera. Arribamos media hora después, nos adentramos en el estudio principal. John y un servidor proseguimos nuestra conversación. Hasta las cuatro de la mañana. Para entonces, Yoko duerme en el sofá del estudio.

¿Acaso Yoko quiere lanzar un álbum de música disco?
Aún no puedo definir lo que estamos haciendo, porque con Yoko nunca se sabe hasta que termina. Pero es cierto que estamos aquí porque nos hemos propuesto lanzar unas cuantas canciones que podrían ser programadas en los antros disco o en los clubs de rock.

¿Y qué hay acerca de tus nuevas canciones?
No, no han sido pensadas para ese ambiente. Yo no hago esa clase de cosas (risas). Vamos, ¿de qué forma hubiera podido volver a las andanzas? He regresado retomando lo único que conozco a fondo: la actitud menos pretenciosa posible… esta vez sin experimentación, porque me dio gusto poder hacer las cosas tal y como solía hacerlas en el pasado. Mi canción, “(Just Like) Starting Over”… bueno, a ese tema me gusta llamarle “La Elvis-Orbison” (canta: “Only the lonely/Know why I cry/Only the lonely”). (“Sólo los solitarios/saben por qué lloro/Sólo los solitarios”).

La grabación contiene un efecto muy peculiar.
El eco de la cinta es una idea original de la década de los años cincuenta. Muchos de los discos que he grabado ostentan este mismo eco… incluso “Rock ‘N’ Roll Music”. Me encanta. Y mi voz sigue siendo la misma. He vuelto a mis raíces. Como cuando Dylan hizo lo suyo con Nashville Skyline. Pero yo no tengo ningún Nashville, soy de Liverpool, así que he retomado los discos que me influenciaron, Elvis y Roy Orbison, Gene Vincent y Jerry Lee Lewis. De vez en cuando me gusta viajar y hacer cosas como “Revolution 9”, pero mi costado vanguardista ha sido engullido por Yoko.

El primer concierto que hicimos juntos fue en la Universidad de Cambridge, en 1969, porque la habían invitado a hacer algo con unos músicos de jazz. Esa fue la primera vez que aparecí sin mis camaradas. Subí al escenario e hice un poco de ruido atonal con mi guitarra y la gente se enojó mucho cuando me reconoció: “¿Qué hace este tipo aquí?” Todos dicen, “Quédate en tu círculo”. Y cuando ella trató de hacer rock, le dijeron, “¿Qué demonios haces aquí?”. Y cuando fui con ella intentando ser sólo un instrumento y no el proyecto en sí –ser su grupo, como Ike Turner con Tina, sólo que con una Tina diferente, una Tina avant-garde– bueno, incluso algunos de los jazzistas se mostraron hostiles.

Todo mundo guarda imágenes y, según ellos, tú deberías estar a la altura de dichas imágenes. Pero eso equivale a cumplir con las expectativas de tus padres o de la sociedad o de los así llamados críticos que no son más que tipos encerrados en su habitación, que pasan las horas frente a su máquina de escribir, fumando y bebiendo su cerveza y teniendo sueños o pesadillas, como todos nosotros, pero que de alguna manera consiguen hacernos creer que viven en una realidad paralela. No hay problema, pero hay que reconocer que algunas personas sí logran salir del círculo.

(Los ingenieros de sonido programan una versión de “Walking on Thin Ice”, el tema de Yoko.) Escucha, Jonathan. Creemos que esta canción es tan buena que Yoko podría lanzar su propio sencillo, con algo mío en el lado B. Han pasado tantos años que ahora me gustaría estar en el lado B de un disco exitoso. Y sólo tocando guitarra –en este tema mi guitarra está grabada al revés–. Me daría gusto y no me quejaría. Yoko se lo merece, porque el esfuerzo ha sido enorme. No me enfrascaría en una pelea por algo así.

Hablando de peleas –y esto te hará reír– Andy Warhol propuso alguna vez que Yoko y yo peleáramos en el Madison Square Garden y ¡él lo filmaría!

¿Estas bromeando? ¿Quería que ustedes dos lucharan? ¡Como en un torneo de Sumo!
En cualquier tipo de lucha. Sólo para mostrar a la famosa gente del amor y la paz luchando gustosamente sobre un escenario. ¡Hubiera sido fenomenal!

¿Qué planes tienen ahora tú y Yoko? ¿Tal vez no pelear, pero quizá una gira juntos?
No lo sé, quizá lo hagamos. Podría ser divertido. ¿Nos imaginas a los dos, con estas nuevas canciones? Y podríamos tocar algo del viejo material de Yoko, “Don’t Worry, Kyoko”, “Open Your Box”, “Why”, que viene incluida en el Plastic Ono –sólo su voz, mi guitarra, un bajo y una batería–. Y ahora escucho esos mismos acordes en algunos de los grupos actuales. Puede que lo hagamos. Pero no usaremos bombas de humo, ni maquillaje, ni un impresionante juego de luces. Tendría que ser un show confortable. Y podríamos divertirnos mucho. Somos rockeros renacidos y estamos comenzando de nuevo.

Podrían tener su propio programa de televisión en la barra noctura como Captain & Tenille.
Claro que es posible. Puede que John y Yoko hagan algo así algo algún día. Hablamos mucho acerca de todo eso. Podría ser divertido. Pero aún nos queda tiempo, ¿no es cierto? Mucho tiempo. Ahora nos encontramos en los estudios Record Plant, charlando con Jonathan Cott una vez más, para la revista Rolling Stone… y será muy divertido aparecer en la portada de la revista, ¿no te parece? ¿Comenzar 1981 tal y como empezamos 1968?

“Look out kid/It’s somethin’ you did/God knows when/But you’re doin’ it again”. (“Cuidado, chico/Algo has hecho/Dios sabe cuándo lo hiciste/Pero lo estás haciendo de nuevo”).
Claro. ¿Quién desaparecerá primero? ¿Lennon o Rolling Stone? ¿Quién durará más tiempo? ¿Life, Time, Newsweek, Rolling Stone, Look, Playboy? Seamos honestos, las revistas van y vienen, los ejecutivos de las disqueras van y vienen, las disqueras van y vienen, al igual que los productores cinematográficos. Los artistas van y vienen. ¡Qué vida!

¿Sabes algo? El último álbum que grabé antes de Double Fantasy fue Rock ‘N’ Roll. En la portada aparezco en Hamburgo con una chamarra de cuero. Hacia el final de la grabación, Phil Spector me puso a cantar un tema llamado “Just Because”, que no me sabía muy bien –las demás canciones las había tocado en mi adolescencia, las conocía al derecho y al revés– pero yo no podía hallar el sentimiento. Al final –me encontraba mezclando el disco en una sala contigua al estudio – comencé a conversar, “Y ahora les decimos adiós desde los estudios Record Plant”, y una pequeña voz en lo más profundo de mi mente dijo, “¿Te estás despidiendo en serio?” No se me había ocurrido. Yoko y yo seguíamos separados y el bebé aún no nacía, pero esta voz insistía, “¿Te estás despidiendo de todo este juego?”

Fue como un relámpago –como una premonición–. Sólo unos años más tarde volví a pensar en ello, cuando me di cuenta de que en realidad había dejado de grabar. Vi la foto original que aparece en la portada –mi figura recargada contra una pared en Hamburgo, con una chaqueta de cuero, en 1962– y pensé, “¿Se acabó? ¿Debo comenzar por donde empecé, con ‘Be-Bop-A-Lula?’”. El día que conocí a Paul yo estaba cantando esa canción en vivo por primera vez en mi vida. Hay una foto que viene en todos los libros sobre The Beatles –yo salgo con una camisa a cuadros, tocando una guitarra acústica– y estoy cantando “Be-Bop-A-Lula”, tal y como hice en ese álbum.

Fue una cosa minúscula, inconsciente. Sólo más tarde, cuando comencé a pensar en todo ello… ya sabes, como cuando sueñas –una especie de premonición–, pero en este caso yo estaba despierto. No tenía nada en mente, ninguna intención, pero pensé, “Esto, ¿qué es? ¿Qué significa esta fotografía de mi época en Hamburgo, este ‘Be-Bop-A-Lula’, este adiós desde los estudios de grabación?”. Y sí me estaba despidiendo, ya que la canción ocupa el último lugar en el álbum –y me dio un gusto inmenso poder concluir ese trabajo–.

Es como cuando un astrólogo inglés me dijo una vez que yo no viviría en Inglaterra. No me acordé de eso sino hasta que me vi inmerso en toda esa lucha con las autoridades migratorias de Estados Unidos. De pronto pensé, “¿Qué demonios hago aquí? ¿Por qué tengo que pasar por esto?”. Yo no planeé vivir aquí, pero ocurrió. No empacamos nada de nada –dejamos todo lo que teníamos en nuestra casa en Inglaterra–, sólo queríamos pasar una corta temporada en este país… pero jamás volvimos.

Yo estaba en la corte y la gente decía que yo no era lo suficientemente bueno como para poder vivir aquí, o que yo era un comunista, o cualquier otra tontería por el estilo. Y yo me decía, “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Pero entonces recordé lo que el astrólogo de Londres me dijo, “Algún día vivirás en el extranjero”. Y no fue por los impuestos. La versión oficial dice que salí de Inglaterra a causa de los impuestos, pero eso no es verdad. No obtuve ningún beneficio, hice mal las cosas y perdí mucho dinero cuando me marché. No tenía por qué abandonar Inglaterra. No soy uno de esos ingleses que buscan el sol y que huyen al sur de Francia o que se van a Malta, España o Portugal. George siempre nos decía, “Vámonos y vivamos en algún sitio soleado”.

Here Comes the Sun
Exacto, él siempre busca el sol porque sigue viviendo en Inglaterra… Pero de pronto me di cuenta: “¡Santo cielo! ¡Ese tipo predijo que yo abandonaría Inglaterra! A pesar de que cuando me lo dijo yo sólo pude pensar, “¡Me estás tomando el pelo!”.

Algunas veces uno se pone a pensar, de veras a pensar. Sé muy bien que cada quien fabrica su realidad y que gozamos de libre albedrío, pero quizá hay algo de predestinación en todo esto. ¿Existe siempre una bifurcación en el camino, y acaso los dos senderos que se te presentan tienen que ver por igual con el destino? Puede haber cientos de senderos, podemos tomar uno u otro –existe una elección– pero en ocasiones todo es tan raro. Y con esto podemos terminar a gusto nuestra entrevista. Nos vemos. Hasta la próxima.

El colaborador Jonathan Cott hizo la primera entrevista con John Lennon para Rolling Stone en 1968.


Paul McCartney fue la fuerza creativa de The Beatles


En las palabras de Philip Norman, autor de la obra ‘McCartney: la biografía’.


POR José Luis Guzmán  



Foto: Jimmy Baikovicius / Creative Commons

Paul McCartney fue la fuerza creativa de The Beatles

Diciembre 1980. El asesinato de John Lennon dejó al mundo helado y petrificado en adoración al beatle muerto. Los obituarios en todo el mundo no dudaron en calificarlo como “héroe de la clase trabajadora” y se le comparaba a menudo con Walt Whitman y John F. Kennedy. Se cristalizó la leyenda de “el más carismático, interesante e importante” de The Beatles dejando a McCartney, Harrison y Starr en el papel de meras comparsas que tuvieron la suerte de convertir los sueños de Lennon en sonido. Incluso Eric Cartman en South Park lo llamó “el rey de los hippies”. Dos libros fueron fundamentales en este proceso de canonización: Shout! The Beatles in Their Generation de Philip Norman editado un año después del asesinato y The Ballad of John and Yoko realizado por los editores de ROLLING STONE en 1982.

Agosto 2018. Aparece McCartney: la biografía del mismo Philip Norman (Malpaso Ediciones) que recompone la otra mitad del cielo beatle y concede, finalmente, el reconocimiento definitivo al músico de talento indiscutible, inseguridad disfrazada de encanto, al mercurial perfeccionista con un talento innato por la melodía y a quien ahora Norman no duda en calificar como “extraordinariamente talentoso”.
“El McCartney real es más inseguro de lo que uno podría imaginar y por lo mismo más interesante”, nos comenta Norman vía telefónica desde Londres al preguntarle sobre el origen de su más reciente libro.

¿No resulta paradójico que siendo fan de John Lennon, hayas escrito el libro más importante en la vida de Paul?
Realmente no soy… No me consideraría fan, porque los fans son totalmente subjetivos y escribir un libro como fanático sería una pérdida de tiempo. Prefiero ser objetivo y obtener una aproximación crítica al mismo tiempo que apasionada y me refiero a ver con pasión al sujeto. De este modo, aunque pienso que John era muy adorable, debo reconocer que también solía ser muy desagradable, así que de manera inesperada encontré mucho que admirar en Paul.

¿Cuál crees es la característica más importante que convirtió a McCartney en la estrella que ahora conocemos?
Es muy fuerte, pero también con muchísima determinación. John bien pudo haberse rendido tratando de empujar y unir a The Beatles, tratando de ser más famoso. Paul fue la fuerza impulsora, la fuerza creativa tanto en los álbumes como en el look de la banda. Funcionaba no sólo como músico, sino con fuerte sentido de la estética. Su determinación es asombrosa.

Si no te declaras un fan, ¿cuál es tu aproximación al fenómeno de The Beatles en general y McCartney en particular? ¡Porque realmente es muy interesante!
Fui el primer escritor en publicar una aproximación psicológica sobre el surgimiento de la beatlemanía y cómo ocurrió; debí dar un paso atrás (de cuánto me gustaban) para acercarme objetivamente y con pasión. Y por mucho tiempo pensé que nunca más escribiría sobre ellos porque hay millones de obras escritas sobre The Beatles y pensé que no había algo más que decir. No fue sino hasta finales de los años sesenta cuando una revista estadounidense [Show] me pidió una investigación sobre la organización de Apple y me encontré en el edificio número tres de Savile Row, literalmente en un asiento de ringside para ver el rompimiento de The Beatles, cuando descubrí que siempre habría nuevo material para escribir sobre ellos. Lo que tenía que hacer era salir, experimentarlo y no quedarme dormido en mi cuarto diciendo: “Amo a John”, “Amo a Paul” o “Me gusta tal o cual canción”.

 


The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘The White Album’ con una reedición especial


Esta nueva versión incluirá demos, versiones acústicas, tomas hechas durante las sesiones de grabación y más material inédito.


POR Jonathan Matamoros  



The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘The White Album’ con una reedición especial

Esta mañana, se anunció el lanzamiento de una reedición especial de The White Album para conmemorar el 50 aniversario del noveno álbum de estudio de The Beatles, el cual fue lanzado el 22 de noviembre de 1968. Esta nueva versión contendrá nuevas mezclas, demos inéditos y algunas grabaciones que formaron parte de las sesiones de estudio. Este nuevo material estará disponible a partir del próximo 9 de noviembre.

Esta es la primera vez que el disco homónimo de The Beatles ha sido reeditado. Las 30 pistas que conforman el LP han sido remezcladas en formato estéreo y 5.1 por el productor Giles Martin y el ingeniero de mezcla Sam Okell a partir de las cintas originales de cuatro y ocho tracks.

“Al volver a mezclar The White Album, intentamos acercarlos lo más posible a The Beatles en el estudio”, escribió Giles Martin. “Hemos vuelto a poner las capas con la esperanza de sumergir a los antiguos y nuevos oyentes en uno de los álbumes más diversos e inspiradores que se hayan hecho”, agregó.

El material extra que ha sido agregado a esta reedición incluye 27 demos acústicos y 50 tomas realizadas durante las sesiones de grabación, la mayoría de ellas son piezas inéditas. Paul McCartney escribió una introducción para esta reedición: “Habíamos dejado la banda de Sgt. Pepper para tocar en sus soleados Campos Elíseos, y avanzábamos a grandes pasos hacia nuevas direcciones sin un mapa”.

El arte de esta reedición fue realizado por Richard Hamilton, una de las principales figuras del pop art británico. Las versiones de superlujo están numeradas en el frente del LP, tal y como lo estaban las primeras copias del álbum en 1968. También se incluyó un libro de pasta dura de 164 páginas con fotografías de John, Paul, George y Ringo, así como un póster y las letras impresas de las canciones. Además de capítulos que detallan cada una de las pistas, acompañados por notas originales de las sesiones de grabación que acercan a sus fanáticos al tiempo que vivió The Beatles entre el lanzamiento de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y las grabaciones de The White Album.

El álbum homónimo de The Beatles fue el primero que lanzaron a través de su propia disquera Apple Records y fue publicado en formato estéreo y mono. Rápidamente, esta producción se convirtió en uno de sus más emblemáticos y exitosos lanzamientos. The White Album está incluido en la posición Número Diez dentro de la lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos según Rolling Stone.

Esta es la lista de canciones que estarán incluidas en la reedición de The White Album:

CD 1: 2018 Stereo Mix
“Back in the U.S.S.R.”
“Dear Prudence”
“Glass Onion”
“Ob-La-Di, Ob-La-Da”
“Wild Honey Pie”
“The Continuing Story of Bungalow Bill”
“While My Guitar Gently Weeps”
“Happiness is a Warm Gun”
“Martha My Dear”
“I’m So Tired”
“Blackbird”
“Piggies”
“Rocky Raccoon”
“Don’t Pass Me By”
“Why Don’t We Do It In the Road?”
“I Will”
“Julia”

CD 2: 2018 Stereo Mix
“Birthday”
“Yer Blues”
“Mother Nature’s Son”
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey”
“Sexy Sadie”
“Helter Skelter”
“Long, Long, Long”
“Revolution I”
“Honey Pie”
“Savoy Truffle”
“Cry Baby Cry”
“Revolution 9”
“Good Night”

CD 3: Esher Demos
“Back in the U.S.S.R.”
“Dear Prudence”
“Glass Onion”
“Ob-La-Di, Ob-La-Da”
“The Continuing Story of Bungalow Bill”
“While My Guitar Gently Weeps”
“Happiness is a Warm Gun”
“I’m So Tired”
“Blackbird”
“Piggies”
“Rocky Raccoon”
“Julia”
“Yer Blues”
“Mother Nature’s Son”
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey”
“Sexy Sadie”
“Revolution”
“Honey Pie”
“Cry Baby Cry”
“Sour Milk Sea”
“Junk”
“Child of Nature”
“Circles”
“Mean Mr. Mustard”
“Polythene Pam”
“Not Guilty”
“What’s the New Mary Jane”

CD 4: Sessions
“Revolution I” (Toma 18)
“A Beginning” (Toma 4) / “Don’t Pass Me By” (Toma 7)
“Blackbird” (Toma 28)
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey” (Ensayo no numerado)
“Good Night” (Ensayo no numerado)
“Good Night” (Toma 10 con una parte de guitarra de la toma 5)
“Good Night” (Toma 22)
“Ob-La-Di, Ob-La-Da” (Toma 3)
“Revolution” (Ensayo no numerado)
“Revolution” (Toma 14 – Instrumental de fondo)
“Cry Baby Cry” (Ensayo no numerado)
“Helter Skelter” (Primera versión – Toma 2)

CD 5: Sessions
“Sexy Sadie” (Toma 3)
“While My Guitar Gently Weeps” (Versión Acústica – Toma 2)
“Hey Jude” (Toma 1)
“St. Louis Blues” (Sesión de improvisación)
“Not Guilty” (Toma 102)
“Mother Nature’s Son” (Toma 15)
“Yer Blues” (Toma 5 con voz de guía)
“What’s the New Mary Jane” (Toma 1)
“Rocky Raccoon” (Toma 8)
“Back in the U.S.S.R.” (Toma 5 – Instrumental de fondo)
“Dear Prudence” (Voz, guitarra y batería)
“Let It Be” (Ensayo no numerado)
“While My Guitar Gently Weeps” (Tercera versión – Toma 27)
“(You’re so Square) Baby, I Don’t Care” (Sesión de improvisación)
“Helter Skelter” (Segunda versión – Toma 17)
“Glass Onion” (Toma 10)

CD 6: Sessions
“I Will” (Toma 13)
“Blue Moon” (Sesión de improvisación)
“I Will” (Toma 29)
“Step Inside Love” (Sesión de improvisación)
“Los Paranoias” (Sesión de improvisación)
“Can You Toma Me Back? (Toma 1)
“Birthday” (Toma 2 – Instrumental de fondo)
“Piggies” (Toma 12 – Instrumental de fondo)
“Happiness is a Warm Gun” (Toma 19)
“Honey Pie” (Instrumental de fondo)
“Savoy Truffle” (Instrumental de fondo)
“Martha My Dear” (Sin metales y cuerdas)
“Long, Long, Long” (Toma 44)
“I’m So Tired” (Toma 7)
“I’m So Tired” (Toma 14)
“The Continuing Story of Bungalow Bill” (Toma 2)
“Why don’t we do it in the road?” (Toma 5)
“Julia” (Two rehearsals)
“The Inner Light” (Toma 6 – Instrumental de fondo)
“Lady Madonna” (Toma 2 – Piano y batería)
“Lady Madonna” (Backing vocals from Toma 3)
“Across the Universe” (Toma 6)

Blu-ray:
PCM Stereo (2018 Stereo Mix)
DTS-HD Master Audio 5.1 (2018)
Dolby True HD 5.1 (2018)
Mono (2018 Direct Transfer)

Mira un clip donde se puede ver todo lo que contendrá la reedición de The White Album:


“Hey Jude” a 50 años: celebrando la obra maestra más honesta de The Beatles


El mayor éxito del cuarteto de Liverpool fue un tributo a todo lo que amaban y respetaban más el uno del otro.


POR Staff Rolling Stone  



“Hey Jude” a 50 años: celebrando la obra maestra más honesta de The Beatles

Por Rob Sheffield

“Hey Jude” resume el turbulento verano de 1968 para The Beatles –un tributo a su amistad, justo en el momento en que esta comenzaba a fracturarse. El sencillo fue un gran éxito tan pronto como lo lanzaron el 26 de agosto, hace 50 años —su mayor éxito, encabezando las listas de popularidad de Estados Unidos durante nueve semanas. Son The Beatles en su faceta más cálida, amable y honesta. John, Paul, George y Ringo suenan completamente sincronizados mientras avanzan hacia ese poderoso cántico de “na na na na”. Sin embargo, es una canción nacida del conflicto. Nadie sabía que se estaban desmoronando —de hecho, “Hey Jude” fue lanzada cuatro días después de que Ringo dejara oficialmente la banda, abandonando las sesiones de White Album. Paul la escribió durante el divorcio de John, para animar al hijo de cinco años de su amigo. “Él sólo estaba tratando de consolarnos a mí y a mamá”, recordó Julian Lennon. Desde entonces, el mundo se ha consolado con “Hey Jude”.

Es una de las pocas canciones de The Beatles sobre una conversación entre hombres —y como “She Loves You”, es una charla en la que un amigo le pide al otro que haga lo correcto por una mujer. (Ni a Paul, ni a John realmente les importaba lo que los hombres tuvieran que decir sobre cualquier cosa —esa era una de sus conexiones espirituales más profundas). A George Martin le preocupaba que la radio no tocara un sencillo de siete minutos. La respuesta de John: “Lo harán si somos nosotros”. Una declaración clásica de la fabulosa arrogancia de The Beatles —sin embargo, la palabra “nosotros” sobresale de esa oración. “Hey Jude” es el sonido de los chicos trabajando duro para capturar esa sensación de “nosotros”, después de que dejó de ser fácil.

En mayo, John y Paul realizaron una aparición sorpresa en The Tonight Show, durante una breve excursión por Nueva York. La entrevista fue un fiasco: el presentador invitado Joe Garagiola apenas tenía idea de quiénes eran. Pero hubo un momento revelador, alrededor del minuto cuatro de una conversación realmente dolorosa. Garagiola pregunta: “Los cuatro de ustedes, socialmente, ¿son ceranos?” Paul y John dicen “sí” simultáneamente. Paul lo dice dos veces, mientras que John agrega: “Somos buenos amigos, ¿sabes?”. Están totalmente indiferentes al respecto, simplemente dando información básica y algunos antecedentes a este despistado patán estadounidense, como si le dijeran dónde está Liverpool o cuántas películas han hecho. Para ellos, es obvio. Nada de qué preocuparse.

Pero sólo un par de semanas después, John había hecho estallar su matrimonio, su familia, cada detalle de su vida. Nunca más tendrían una respuesta simple a esa pregunta.

De ahí viene “Hey Jude”. Es un momento de compañerismo que The Beatles tuvieron que ganar, después de una década de que ese vínculo fuera la constante más confiable en sus vidas. Hasta la primavera de 1968, John, Paul, George y Ringo eran cuatro amigos que querían pasar juntos el mayor tiempo posible, incluso cuando no estaban trabajando. (Acababan de ir a la India en retirada con el Maharishi). John era el que más dependía emocionalmente de los otros tres. Rara vez hablaba con alguien fuera de la banda. Como dijo en 1967, “Nosotros nos entendemos. No importa el resto”. Pero justo después de esa visita a Nueva York, John hizo algunos cambios drásticos, como dejar a su esposa e hijo, la mañana después de su primera noche con Yoko Ono. (Cynthia entró a la cocina y los encontró desayunando. Buenos días, buenos días). Los otros ya no lo vieron más sin Yoko, ni siquiera en el estudio. Su consumo de drogas se intensificó. Este pájaro había volado.

Como todos los demás, Paul fue sorprendido por los cambios repentinos en John, y “Hey Jude” fue su respuesta directa. La compuso en su cabeza mientras conducía su Aston Martin para visitar a Cynthia y Julian, en la casa de Weybridge donde solía reunirse con su compañero para sesiones de escritura por las tardes. Le trajo a Cynthia una rosa roja. Nadie más del círculo de The Beatles estaba hablando con ella. Pero como Paul razonó, “Hemos sido muy buenos amigos durante millones de años y pensé que era demasiado que ellos de repente fueran personas no gratas y estuvieran fuera de mi vida”. También llegó con una canción para Julian, que sólo tenía cinco años. Esa es sólo una de las innumerables cosas raras de este tema —es imposible imaginar a otra estrella de rock de los años sesenta eligiendo pasar su día libre de esta manera, visitando a la esposa y el hijo abandonados de su compañero de banda. Pero eso es sólo una prueba más de que solamente hay un Paul McCartney.

Paul solía inventar canciones en el camino a Weybridge (Como “Eight Days a Week”, “Drive My Car” y “Paperback Writer” también), pero esta ocasión fue diferente. Como recordó en su biografía de 1997 Many Years From Now, “Empecé con la idea ‘Hey Jules’, que era Julian, no lo hagas mal, toma una canción triste y mejórala. Intenta y lidia con esta cosa terrible. Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre siento pena por los niños en medio de divorcios”. Él conocía el dolor de perder a un padre cuando se es un niño pequeño. “Él había sido como un tío para él (Julian), Paul siempre fue bueno con los niños”, recordó John años más tarde.

De vuelta en Londres, en su departamento de soltero de la avenida Cavendish, la tocó en piano para John y Yoko. Cuando llegó a la línea “The movement you need is on your shoulder” (“El movimiento que necesitas está sobre tu hombro”), les dijo, “Cambiaré eso, es un poco inútil”. John respondió: “¡Esa es la mejor línea!” John percibió la pieza como si Paul estuviera apoyando su romance con Yoko. “Lo tomé muy personal”, dijo John a Rolling Stone en 1968. “Ah, soy yo”, le dije. “Soy yo”. Él responde: “No, soy yo”. Le dije: “Compruébalo. Estamos pasando por lo mismo. Así que somos todos nosotros”.

A través de los años, en todas sus críticas sobre Paul, John nunca ocultó su admiración por “Hey Jude”. “Siempre la escuché como una canción para mí”, le dijo a David Sheff de Playboy en 1980, poco antes de su muerte. “Las palabras ‘go out and get her (‘sal y ve por ella’) —inconscientemente él estaba diciendo: ‘Adelante, abandóname’. En un nivel consciente, él no quería que siguiera adelante. El ángel en él decía, ‘Bendito seas’. Al diablo en él no le gustaba en absoluto porque no quería perder a su compañero”. Paul estaba pasando por su propia crisis, separándose de su prometida Jane Asher. No podía dejar de pensar en la mujer que conoció durante su visita a Nueva York en mayo —una fotógrafa estadounidense llamada Linda Eastman. En septiembre, la llamó y la invitó a Londres. Permanecieron inseparables durante los siguientes 30 años, hasta que ella murió de cáncer en 1998. Él y John habían encontrado a su “alguien con quien actuar”, mujeres artistas con las que no sólo se casaron sino que colaboraron musicalmente.

“Hey Jude” no fue fácil de grabar, la primera vez que lo intentaron, Paul y George tuvieron una discusión furiosa sobre la parte de la guitarra. Cuando grabaron la versión final el 31 de julio, Paul comenzó sin mirar hacia atrás para darse cuenta de que no había nadie en la batería. Ringo estaba en el baño. “‘Hey Jude’ continúa durante horas antes de que la batería entre y mientras tocaba, de repente sentí que Ringo pasaba de puntillas detrás de mí con bastante rapidez, tratando de llegar a su batería. Y justo cuando llegó a su batería, boom boom boom, su sincronización fue absolutamente impecable”. (Ringo entra a los 50 segundos). Paul tomó este contratiempo como un buen augurio. “Cuando suceden esas cosas, te ríes un poco y se prende un foco en tu cabeza y piensas, ‘¡esta es la toma!’ Y te esfuerzas un poco más”.

Paul tenía razón —esa era la toma, la versión que escuchas en el disco terminado. El mayor éxito de The Beatles es el que comenzaron a tocar mientras Ringo estaba en el lavabo.

Hay algo más que se oye en “Hey Jude”, si escuchas de cerca, cuando comienza el último verso, en la línea “The minute you let her under your skin”, Paul entra a destiempo y murmura: “Woah, fucking hell!” (¡Caramba, maldita sea!). Hicieron todo lo posible por esconderlo, mezclándolo lo más bajo que pudieron, pero puedes oírlo en el punto de los 2:58 minutos. Sin embargo, sólo parece ser excitante cotorreo de The Beatles, los chicos se hablan entre sí en el calor del momento. Paul toca el piano más sagrado en la historia del rock & roll: el Bechstein de los Estudios Trident de Londres. Has escuchado este mismo piano en innumerables canciones —es el que toca Freddy Mercury en “Bohemian Rhapsody”, el que Elton John utiliza en “Levon”, el que Rick Wakeman toca en “Life on Mars?” de David Bowie, pero Paul crea su propio sonido en esta canción.

Hicieron un video el 4 de septiembre, el famoso clip donde la audiencia se reúne alrededor del piano para cantar. Fue una especie de reunión: el regreso de Ringo. Después de que renunció el 22 de agosto, escapó al Mediterráneo, ocultándose con su familia en el yate de Peter Sellers, hasta que los chicos lo rastrearon y lo bombardearon con telegramas que decían: “Eres el mejor baterista del mundo”. Se reincorporó al grupo justo a tiempo para grabar el video; al día siguiente, volvió a trabajar en White Album en Abbey Road.

Si estás buscando demostrar que Ringo realmente era “el mejor baterista del mundo”, no podrías remplazar a “Hey Jude” como tu primer y mejor ejemplo. Sus fills son el latido de la canción, golpeando en comunión con el vocalista, justo como lo hace en “A Dy in the Life”, “God” o “Long, Long, Long”. Como Ringo dijo una vez: “Sólo tengo una regla y esa es siempre tocar con el cantante”. Paul, John y George se expresaron libre y elocuentemente, con Ringo aportando el pulso. “Hey Jude” no tendría espíritu sin él, esta es una de las principales razones por la que los covers parecen sosos. La gran excepción es la interpretación de Wilson Pickett, con Duane Allman a la guitarra —el maestro del ritmo de Muscle Shoals, Roger Hawkins, lo cementa, demostrando que “Hey Jude” es la canción de un baterista tanto como lo es de un cantante.

Cynthia y Julian pensaron que “Hey Jude” era para ellos. John la percibió como la balada de John y Yoko. Pero ninguno de los dos bandos estaba equivocado —innumerables personas en todo el mundo han escuchado a esta homilía hablándoles. “El movimiento que necesitas está sobre tu hombro”. John estaba tan en lo cierto con respecto a esa línea, y como dice Paul, él piensa en John cada vez que canta esa parte.

“Hey Jude” es un tributo a todo lo que The Beatles amaban y respetaban más el uno del otro. Incluso George, quien interpreta el papel más discreto en esta canción, mostró su admiración y respeto con el na-na-na-na al final de “Is not That a Pity” —que se puede interpretar como una brutal y descarada parodia, un cariñoso tributo o (lo más probable) ambos. El dolor en “Hey Jude” resonó en 1968, en un mundo tambaleante por las guerras, los disturbios y los asesinatos. Y es por eso que es oportuna en el verano de 2018, a medida que nuestro mundo se vuelve cada vez más frío. Después de 50 años, “Hey Jude” sigue siendo una fuente de sustento en tiempos difíciles —un momento en el que cuatro camaradas de toda la vida, lúcidos adultos ahora, echan un vistazo a todo lo que está roto a su alrededor. Y aún así se unen para tomar una canción triste y mejorarla.


Niegan libertad condicional a Mark Chapman, asesino de John Lennon


El prisionero tendrá que esperar hasta 2020 para solicitar una vez más a las autoridades de la ciudad que sean reconsideradas las condiciones de su sentencia.


POR Jonathan Matamoros  



Niegan libertad condicional a Mark Chapman, asesino de John Lennon

Mark David Chapman, hombre que asesinó a John Lennon, recibió una respuesta negativa a su solicitud de libertad condicional. Esta es la décima vez que el hombre de 63 años pide a las autoridades de la ciudad que sean reconsideradas las condiciones de su sentencia.

“El panel ha determinado que su liberación sería incompatible con el bienestar y la seguridad de la sociedad”, escribió la Junta de Libertad Condicional del estado en una carta dirigida hacia el recluso. “Usted planeó y ejecutó cuidadosamente el asesinato de una persona mundialmente famosa por ninguna razón además de ganar notoriedad”, añadieron.

“Mientras ninguna vida es más valiosa que la de alguien más, el hecho de que usted haya escogido a alguien que no sólo era una renombrada persona amada por millones, sin importarle el dolor y el sufrimiento que causaría a su familia, amigos y muchos otros más, demuestra una cruel indiferencia hacia el valor de la vida humana y el dolor y sufrimiento de los demás”, concluyeron.

Chapman fue sentenciado a una vida en prisión con la posibilidad de solicitar libertad bajo palabra después de servir 20 años en la cárcel. Es así como cada dos años desde el 2000, Mark Chapman ha aspirado a recibir un fallo a su favor. Se cree que la viuda de Lennon, Yoko Ono, envío una carta a la Junta de Libertad Condicional como lo ha hecho en ocasiones anteriores, citando que su liberación significaría una amenaza directa hacia el bienestar de ella y sus hijos Julian y Sean.

Mark Chapman arrebató la vida del exbeatle el 8 de diciembre de 1980 a las afueras de su departamento en Nueva York cuando disparó en cuatro ocasiones a Lennon, quien fue declarado muerto a su llegada al hospital de Roosevelt. El asesino esperó en el lugar a ser arrestado, se declaró culpable y aseguró que lo hizo para conseguir fama.

Será hasta 2020 cuando Chapman tenga la oportunidad de iniciar el trámite una vez más.


Marilyn Manson y Rob Zombie hicieron un cover a “Helter Skelter” de The Beatles


Los músicos estadounidense iniciaron una gira que los llevará a recorrer Norteamérica y Europa en el verano.


POR Jonathan Matamoros  



Marilyn Manson y Rob Zombie hicieron un cover a “Helter Skelter” de The Beatles

El día de ayer dio inicio Twins of Evil: The Second Coming Tour, gira en conjunto de Marilyn Manson y Rob Zombie. Los músicos recorrerán varias ciudades de Estados Unidos y Canadá para promocionar sus más recientes materiales discográficos: Heaven Upside Down (2017) y The Electric Warlock Acid Witch Satanic Orgy Celebration Dispenser (2016), respectivamente.

Esta no es la primera ocasión en que Manson une fuerzas con Zombie. En 2012 realizaron el Twins of Evil Tour, con el cual visitaron 39 ciudades por Estados Unidos y Europa. Culminando con éxito el 12 de diciembre de ese mismo año en Bolonia, a pesar de algunos problemas que surgieron entre los artistas debido a desacuerdos relacionados con los tiempos designados para ocupar el escenario.

Además de esta serie de conciertos, Zombie y Manson grabaron un cover del tema “Helter Skelter”, originalmente interpretado por The Beatles y escrito por Lennon y McCartney. Esta pieza está relacionada con Charles Manson, quien argumentó que el cuarteto de Liverpool le hablaba a través de sus canciones e incluso llegó a considerarlos como los cuatro ángeles del Apocalipsis. Manson incluso escribió el nombre de esta pista en la nevera del matrimonio LaBianca, quienes fueron asesinados por él y sus seguidores conocidos como La Familia.

Rob describió esta nueva versión como “más pesada, más rara y más orientada hacia el ritmo” y confesó que la idea de recrear este tema surgió de sus ganas por realizar una colaboración en el escenario mientras salen de gira juntos.

Zombie comentó sobre esta pista: “Habíamos estado hablando acerca de hacer algo juntos para estos shows —que él debería subir al escenario durante mi set y tocaríamos una canción—. Pero no podíamos pensar en cual. Después de que hablamos, más tarde esa noche estaba en casa y sólo pensé, “Helter Skelter” es la canción obvia. Es tan obvia que ninguno pensó en ella. Y luego pensé, en vez de sólo tocarla en el escenario, ¿por qué no lo llevamos un paso más allá, la grabamos y le damos un nuevo toque?”. Rob cuenta que inmediatamente mandó un mensaje a Manson exponiéndole la idea y él accedió a grabar el tema.

Rob Zombie finalizó las grabaciones de su próximo álbum, al respecto comentó para Rolling Stone: “Pienso que es el mejor disco que hemos hecho, sin lugar a dudas. Considero que tiene la mayor variedad de cosas que hemos hecho. Y el disco va a extremos muy lejanos, pero de una forma positiva. Si una canción es pesada, es la canción más pesada que hemos hecho. Si es rara, entonces es la más rara. Estoy super orgulloso de el”.

Zombie y Manson continuarán su recorrido por Norteamérica y Canadá a lo largo del verano. Escucha el cover que hicieron a “Helter Skelter” de The Beatles:


¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?


Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del octavo disco de la banda británica.


POR Staff Rolling Stone México  



¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club fue lanzado un día como hoy, pero de 1967. Este álbum es uno de los más celebrados en la historia de la música. Además de su gran valor musical, su portada se ha envuelto en una oleada de misticismo y significados, pero lo cierto es que se ha convertido en un icono de la historia del rock.

Peter Blake fue el artista que combinó figuras históricas y de la cultura popular con John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison. Todos estos personajes llamaron la atención del cuarteto para plasmarlos en esta joya musical. Una portada que rompió los estereotipos de aquella época y que sigue sorprendiéndonos. La fotografía de Michael Cooper ha inspirado a múltiples obras de arte.

Un dato curioso es que al momento de crear esta legendaria portada, Ringo Starr consideró al actor mexicano Germán Valdez “Tin Tan”, para participar. Aunque los motivos de su ausencia no son del todo claros, se dice que se encontraba grabando la voz del oso Baloo para la cinta El libro de la selva, por lo que jamás se concretó. De igual forma, existen rumores de una llamada que “Tin Tan” realizó a Starr para explicar que no podría asistir, como también se asegura que el actor mexicano les hizo llegar un árbol de Metepec, mismo que supuestamente es el que aparece debajo de la ilustración de la actriz Diana Dors.

Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del disco. Los cuatro miembros de la banda propusieron personalidades que consideraban importantes en su momento:

1. Sri Yukteswar Gigi (gurú proveniente de la filosofía india).
2. Aleister Crowley (ocultista, poeta y novelista).
3. Mae West (actriz).
4. Lenny Bruce (comediante).
5. Karlheinz Stockhausen (compositor).
6. W.C. Fields (comediante).
7. Carl Jung (psicólogo).
8. Edgar Allen Poe (escritor).
9. Fred Astaire (actor).
10. Richard Merkin (pintor e ilustrador).
11. La Chica de Varga (pintura hecha por Alberto Vargas).
12. Leo Gorcey (actor: fue removido del dibujo ya que solicitó se le pagara por aparecer en la portada).
13. Huntz Hall (actor).
14. Simon Rodia (creador de las Watts Towers).
15. Bob Dylan (músico).
16. Aubrey Beardsley (ilustrador).
17. Sir Robert Peel (político).
18. Aldous Huxley (escritor).
19. Dylan Thomas (poeta).
20. Terry Southern (escritor).
21. Dion (di Mucci)(cantante).
22. Tony Curtiss (actor).
23. Wallace Berman (pintor).
24. Tommy Handley (comediante).
25. Marilyn Monroe (actriz).
26. William Burroughs (escritor).
27. Sri Mahavatara Babaji (gurú proveniente de la filosofía india).
28. Stan Laurel (comediante).
29. Richard Lindner (comediante).
30. Oliver Hardy (comediante).
31. Karl Marx (rilósofo, padre del socialismo).
32. H.G. Wells (escritor).
33. Sri Paramahansa Yogananda (gurú proveniente de la filosofía india).
34. Figura de cera de estilista/ peluquera.
35. Stuart Sutcliffe (pintor/ ex integrante de The Beatles).
36. Figura de cera de estilista/peluquera.
37. Max Miller (comediante).
38. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
39. Marlon Brando (actor).
40. Tom Mix (actor).
41. Oscar Wilde (escritor).
42. Tyrone Power (actor).
43. Larry Bell (pintor).
44. Dr. David Livingston (explorador y misionero).
45. Johnny Weissmuller (nadador/ actor).
46. Stephen Crane (escritor).
47. Issy Bonn (comediante).
48. George Bernard Shaw (escritor).
49. H.C. Westermann (escultor).
50. Albert Stubbins (futbolista).
51. Sri Lahiri Mahasaya (gurú proveniente de la filosofía india).
52. Lewis Carrol (escritor).
53. T.E. Lawrence (soldado).
54. Sonny Liston (boxeador).
55. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
56. Figura de cera de George Harrison.
57. Figura de cera de John Lennon.
58. Shirley Temple (actriz y cantante).
59. Figura de cera de Ringo Starr.
60. Figura de cera de Paul McCartney.
61. Albert Einstein (científico).
62. John Lennon.
63. Ringo Starr.
64. Paul McCartney.
65. George Harrison.
66. Bobby Breen (cantante).
67. Marlene Dietrich (actriz).
68. Mahatma Ghandi (pensador, filósofo, EMI pidió que se quitara de la portada).
69. Representante de la Royal Antediluvian Order of Buffaloes (Asociación fraternal y caritativa).
70. Diana Dors (actriz).
71. Shirley Temple.
72. Figura de tela hecha por Jann Haworth.
73. Figura de tela de Shirley Temple hecha por Jann Haworth con un suéter que dice “Welcome The Rolling Stones, good guys”.
74. Veladora mexicana.
75. Set de televisión.
76. Figura de piedra de una niña.
77. Figura de piedra.
78. Estatua proveniente de casa de John Lennon.
79. Trofeo.
80. Muñeca india.
81. Decoración diseñada por Joe Ephgrave.
82. Una hookah.
83. Serpiente de terciopelo.
84. Figura japonesa de piedra.
85. Figura de piedra de Blanca Nieves.
86. Gnomo comúnmente usado para adornar los jardines.
87. Una tuba.


Supersticiones y cábalas del rock


Magia y deidades: los secretos que se esconden detrás del escenario.


POR Brenda Arriaga  



Foto: Wikimedia Commons

Supersticiones y cábalas del rock

La historia de la humanidad está permeada de cábalas o creencias que se han arraigado a la cultura popular desde hace cientos de años. En el mundo de la música no hay excepción. Los ídolos del escenario se han envuelto en una serie de supersticiones que van desde evitar los encendedores blancos porque fueron hallados en la ropa que vistieron Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison cuando murieron [miembros del famoso Club de los 27] hasta viajar el 3 de febrero para prevenir algún accidente como el ocurrido durante 1959, año en el que Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper perdieron la vida en un trágico episodio conocido como “El día en que la música murió”. Volar el viernes 13 y ofrecer el show número 13 son otras actividades que los músicos descartan.

En relación a estos y otros mitos que rondan el rock, la práctica de los rituales es muy popular entre el gremio. Con el fin de ahuyentar las tragedias, alcanzar la fama y firmar contratos millonarios, los astros de la música se han involucrado en la magia, hechicería, brujería y ocultismo, doctrinas de las cuales retoman ceremonias para consagrar su legado. Independientemente de que estos cultos conecten o no con alguna deidad, la historia enmarca algunos pasajes que tambalean el escepticismo en torno a esta costumbre.

Durante los años setenta, el rock estuvo influenciado por una serie de simbolismos que le otorgaron un sentido místico. No hay una razón específica pero gran parte de la música escrita en este periodo estuvo inspirada en El libro de la ley de Aleister Crowley (1904), una de las figuras más oscuras y enigmáticas del ocultismo. Este personaje dedicó su vida al estudio de la magia sexual, magia negra y filosofía Thelema. En su obra se proclama a la voluntad como un acto verdadero de amor que vuelve a los individuos “únicos como las estrellas”, a través de invocaciones y ceremonias coitales.

Con la premisa de “el amor bajo la voluntad”, Crowley alcanzó a gran número de seguidores entre los cuales había personalidades de la música. Todos ellos se encomendaron al mago negro e hicieron realidad su utopía. Establecieron sus propias reglas y navegaron bajo el siguiente lema: “Hacer tu voluntad será la ley”. Desde luego esta forma de pensamiento se reflejó en el desenfreno sexual, irreverencia lírica y potencia escénica que inmortalizó al rock de los años setenta.

John Lennon fue un admirador de Aleister, a quien incluyó en la controversial portada del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. La relación entre The Beatles y el mago iría más allá, pues Crowley radicó una parte de su vida en el edificio Dakota, recinto que supuestamente hechizó al marcharse. En este mismo inmueble vivió y fue asesinado Lennon a finales de 1980.

Se dice también que Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, adquirió Boleskine House, la residencia que le perteneció a Crowley, con la esperanza de invocar al brujo para encomendar el futuro de la banda. Iniciaron los rumores sobre santería tras la publicación del cuarto álbum del grupo, donde destaca la simbología impresa en su contraportada. Al respecto, Robert Plant explicó a la prensa que cada miembro eligió un símbolo metafísico que los representara individualmente, “decidimos que el álbum no podía llamarse Led Zeppelin IV”, contó.

La serie de tragedias que envolvieron al grupo evitaron que su relación con la magia se descartara del todo. En 1975, Robert Plant sufrió un accidente automovilístico en Grecia. Este suceso lo inmovilizó por un tiempo por lo que dejó de cantar “In My Time of Dying”. En 1977, mientras Led Zeppelin se encontraba de gira por Estados Unidos, Plant perdió a su hijo de 6 años debido a una extraña infección estomacal. En septiembre de 1980, el baterista del grupo, John Bonham, murió a causa de broncoaspiración en la mansión que Jimmy Page tenía en Windsor, Inglaterra. La especulación sobre el mal karma de los músicos debido a la devoción satánica de su guitarrista terminó por desaparecer a la banda un par de meses después.

The Doors, David Bowie y Ozzy Osbourne son otros que encomendaron su destino al mago negro aunque los rituales oscuros no siempre fueron la clave para atraer a la buena suerte. Un ejercicio básico que ha prevenido infinidad de percances es el soundcheck. Las cosas sencillas son idóneas para conectar la energía positiva. Por ejemplo, Keith Richards come pastel de ternera antes de subir al escenario. Esta ceremonia ha traído buena suerte a los Stones desde 1989, año en el que el guitarrista del grupo comenzó con el ritual durante el Steel Wheels Tour. Una cuestión similar ocurría con Lemmy Kilmister quien tomaba Jack Daniel’s y Coca-Cola en el backstage. Esta combinación acompañó durante mucho tiempo al líder de Motörhead, hasta que reemplazó el coctel por problemas de salud. “Me gustaba más con jugo de naranja”, manifestó Lemmy a The Guardian. Este ritual fue tan icónico que la firma de whiskey lanzó una botella conmemorativa luego de su muerte en 2015.

En febrero de 2018, Paul McCartney reveló durante una entrevista con The Mirror que se toma un tiempo antes de salir al escenario para ver el programa Family Fortunes. De forma particular, Jack White dio a conocer a la revista The New Yorker el ritual que practica antes de un concierto. “Bebo Red Bull, un caballito de whisky y rompo cosas con un bate de béisbol detrás del escenario”. Por su parte, convivir con familiares y amigos cercanos es el ritual de buena suerte que no puede faltar en las giras de U2, Green Day y Depeche Mode; inclusive, se puede observar a Dave Gahan arrullando a su hijo minutos antes de presentarse en el Rose Bowl durante el documental 101, grabado en 1988.

Las supersticiones y rituales endulzan el rock. La razón radica en que la combinación entre la magia y lo sobrenatural genera buenas historias para las chicas, quienes “se fascinan por el lado oscuro de una banda”, como lo determinó Richard Cole, respecto a los rumores cabalísticos de Led Zeppelin.


Convierten la letra de David Bowie, Kurt Cobain, John Lennon y más leyendas en fuentes para computadora


Estas tipografías fueron creadas a partir de cartas y notas viejas que escribieron los músicos.


POR Shanick Mota  



Foto: Songwritters Font

Convierten la letra de David Bowie, Kurt Cobain, John Lennon y más leyendas en fuentes para computadora

“Escribir canciones es sobre la inspiración”, comenta Julien Sens, quien junto a Nicolas Damiens desarrolló tipografías basadas en la letra de diversos músicos como Leonard Cohen, Serge Gainsbourg, David Bowie, Kurt Cobain y John Lennon.

Songwriters Fonts es un proyecto que busca impulsar la escritura de músicos emergentes, con la ayuda de viejas cartas y notas escritas a mano por parte de los notables artistas antes mencionados.

Según la página oficial, Songwriters Fonts es sobre inspiración: “Las tipografías han sido creadas para brindar inspiración a los músicos. Escribir con la letra de compositores influyentes ayuda a desarrollar la imaginación. Estar en el ambiente de Bowie, Cobain, Cohen, Gainsbourg, Lennon, podría ser puramente imaginativo… y ese es precisamente el punto”.

Las tipografías se encuentran disponibles de manera gratuita para uso personal y se pueden usar en diferentes programas, descárgalas aquí.


‘Yellow Submarine’ de The Beatles volverá a las salas de cines


La icónica cinta será nuevamente proyectada en cines para celebrar su 50 aniversario.


POR Andrea Calderón  



‘Yellow Submarine’ de The Beatles volverá a las salas de cines

A finales de la década de los sesenta, específicamente en el año de 1968, The Beatles estrenó una cinta que reflejaba de manera completa el espíritu hippie que inundaba a los jóvenes de aquella generación. Yellow Submarine fue el título del filme animado que con toques de psicodelia ilustraba una historia ficticia del cuarteto de Liverpool, tomando como referencia e inspiración el mítico tema de la agrupación “Yellow Submarine”.

Dirigida por el animador canadiense George Dunning, Yellow Submarine se convirtió en una cinta de culto para cualquier fanático de la agrupación y representó un nuevo comienzo para el cine de animación en aquella época.

Para conmemorar el 50 aniversario de su estreno, The Beatles ha anunciado que Yellow Submarine volverá a exhibirse en salas de cine el próximo 8 de julio.

El filme fue mejorado a nivel visual y sonoro, restaurando la resolución. De igual manera algunos elementos fueron cuidadosamente restaurados a mano, cuadro por cuadro. La famosa banda sonora del filme fue también remezclada por el ingeniero de sonido Peter Cobbin en los estudios Abbey Road.

Por el momento, Yellow Submarine se exhibirá únicamente en los cines de Inglaterra e Irlanda pero se espera que la cinta llegue a nuestro país próximamente.

Mira el tráiler de Yellow Submarine a continuación:


Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico


El exbaterista de The Beatles fue reconocido por su contribución a la música.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Variety

Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico

Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr, fue nombrado Caballero del Imperio Británico el día de ayer durante una breve ceremonia llevada a cabo en el Palacio de Buckingham. El Príncipe William fue el encargado de honrar al exintegrante del cuarteto de Liverpool por su trayectoria musical y su trabajo benéfico.

El músico de 77 años fue distinguido como miembro del imperio británico en 1965 como parte de The Beatles, misma insignia que John Lennon regresaría a modo de protesta contra el gobierno británico por las decisiones tomadas con respecto al conflicto en Vietnam.

Ringo recibió esta insignia individual 53 años después; es el segundo miembro del cuarteto en tener el reconocimiento individual después de que Paul McCartney lo obtuviera en 1997.

Starr subió una foto a sus redes sociales con la leyenda “Otro día ocupado para Sir Ringo. Amor y paz”; en la imagen está con su esposa, Barbara Bach.

Además de Ringo, en la ceremonia se condecoró a personalidades como Barry Gibb de Bee Gees, el actor Hugh Laurie, el escritor Michael Morpurgo, entre otros, siendo un total de 1,123 personas en ser condecoradas en diferentes rangos.


El legado de George Harrison a 16 años de su muerte


Recordamos al virtuoso músico con cinco grandes colaboraciones.


POR Andrea Calderón  



Foto: Facebook George Harrison

El legado de George Harrison a 16 años de su muerte

George tiene un misterio dentro de sí el cual es inmenso. Lo más interesante de este misterio es ver cómo lo va revelando poco a poco. Abriéndose, creciendo, creando cosas maravillosas de la nada”, mencionó John Lennon en una entrevista en 1968 cuando se le preguntó sobre la personalidad de su excompañero de banda.

Cuando The Beatles comenzó a crear un nombre en su natal Inglaterra, George Harrison era el integrante con la personalidad más introvertida del grupo, característica con la que se le identificó el resto de su vida. Silencioso y misterioso, George se mostraba como un experimentado músico a pesar de su corta edad. Con el paso de los años y el éxito rotundo de la banda, Harrison logró acrecentar su talento y empezó a colaborar como cantautor junto a Paul McCartney y Lennon en sus proyectos en solitario.

Si bien sus explosiones de excelencia como cantautor aparecieron en los sesenta en canciones como “Here Comes the Sun”, “Something” y “While My Guitar Gently Weeps”, el talento del músico era innegable. Creando himnos atemporales que permanecen intactos en la memoria colectiva.

Lo cierto es que mientras Harrison formó parte de The Beatles, sus habilidades de composición se limitaron principalmente a proporcionar color para las composiciones de sus compañeros.

Su carrera en solitario revela las profundidades de su introspección y el alcance de su creatividad. Tras la separación de The Beatles, Harrison fue de los primeros en cosechar un éxito como solista. Su álbum en solitario, All Things Must Pass de 1970, es fácilmente su trabajo más elogiado. Su carrera incluye temas que rápidamente se volvieron éxitos como “My Sweet Lord”, “Got My Mind Set On You” y “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”.

Su música lo llevó inspirar a infinidad de artistas y a hacer colaboraciones con personalidades de la talla de Eric Clapton (uno de sus amigos más cercanos) y Bob Dylan. No obstante, a partir de mediados de los setenta, dejó de ser un personaje público y evitó el campo hasta su muerte a causa de cáncer el 29 de noviembre de 2001.

Hoy recordamos a George Harrison, ese chico introvertido que más tarde pareció ser el tesoro oculto más progresivo de una de las bandas más importantes de la historia. A continuación presentamos cinco grandes colaboraciones del virtuoso músico.

Theme For Something Really Important” – Duane Eddy.
Los dos guitarristas se unen para crear esta maravillosa canción del álbum homónimo de Duane Eddy de 1986. El dueto de guitarras enmarca el ritmo suave de la canción, el cual lo convierte en uno de los mejores temas de Eddy.

Roll Away the Stone” – Leon Russell
Esta canción incluida en el primer álbum en solitario de Russell contó no solo con Harrison en la guitarra, sino también con Ringo Starr en la batería, Bill Wyman en el bajo, Chris Stainton en los teclados y Eric Clapton en la guitarra.

Try Some, Buy Some” – Ronnie Spector 
Este sencillo fue compuesto en su totalidad por Harrison, el cual después de debatir si debía o no contribuir en la parte musical finalmente se decidió por tocar la guitarra y grabar la versión de estudio.

King Of Broken Hearts” –Ringo Starr
Harrison colaboró con su excompañero Ring Starr en su disco Vertical Man de 1998. Para este tema, George ejerce el papel de guitarrista principal.

Badge” – Cream
Harrison y Eric Clapton coescribieron este tema juntos. Tiempo después, la canción fue incluida en un disco de Cream, grupo liderado por Eric Clapton.