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¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?


Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del octavo disco de la banda británica.


POR Staff Rolling Stone México  



¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club fue lanzado un día como hoy, pero de 1967. Este álbum es uno de los más celebrados en la historia de la música. Además de su gran valor musical, su portada se ha envuelto en una oleada de misticismo y significados, pero lo cierto es que se ha convertido en un icono de la historia del rock.

Peter Blake fue el artista que combinó figuras históricas y de la cultura popular con John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison. Todos estos personajes llamaron la atención del cuarteto para plasmarlos en esta joya musical. Una portada que rompió los estereotipos de aquella época y que sigue sorprendiéndonos. La fotografía de Michael Cooper ha inspirado a múltiples obras de arte.

Un dato curioso es que al momento de crear esta legendaria portada, Ringo Starr consideró al actor mexicano Germán Valdez “Tin Tan”, para participar. Aunque los motivos de su ausencia no son del todo claros, se dice que se encontraba grabando la voz del oso Baloo para la cinta El libro de la selva, por lo que jamás se concretó. De igual forma, existen rumores de una llamada que “Tin Tan” realizó a Starr para explicar que no podría asistir, como también se asegura que el actor mexicano les hizo llegar un árbol de Metepec, mismo que supuestamente es el que aparece debajo de la ilustración de la actriz Diana Dors.

Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del disco. Los cuatro miembros de la banda propusieron personalidades que consideraban importantes en su momento:

1. Sri Yukteswar Gigi (gurú proveniente de la filosofía india).
2. Aleister Crowley (ocultista, poeta y novelista).
3. Mae West (actriz).
4. Lenny Bruce (comediante).
5. Karlheinz Stockhausen (compositor).
6. W.C. Fields (comediante).
7. Carl Jung (psicólogo).
8. Edgar Allen Poe (escritor).
9. Fred Astaire (actor).
10. Richard Merkin (pintor e ilustrador).
11. La Chica de Varga (pintura hecha por Alberto Vargas).
12. Leo Gorcey (actor: fue removido del dibujo ya que solicitó se le pagara por aparecer en la portada).
13. Huntz Hall (actor).
14. Simon Rodia (creador de las Watts Towers).
15. Bob Dylan (músico).
16. Aubrey Beardsley (ilustrador).
17. Sir Robert Peel (político).
18. Aldous Huxley (escritor).
19. Dylan Thomas (poeta).
20. Terry Southern (escritor).
21. Dion (di Mucci)(cantante).
22. Tony Curtiss (actor).
23. Wallace Berman (pintor).
24. Tommy Handley (comediante).
25. Marilyn Monroe (actriz).
26. William Burroughs (escritor).
27. Sri Mahavatara Babaji (gurú proveniente de la filosofía india).
28. Stan Laurel (comediante).
29. Richard Lindner (comediante).
30. Oliver Hardy (comediante).
31. Karl Marx (rilósofo, padre del socialismo).
32. H.G. Wells (escritor).
33. Sri Paramahansa Yogananda (gurú proveniente de la filosofía india).
34. Figura de cera de estilista/ peluquera.
35. Stuart Sutcliffe (pintor/ ex integrante de The Beatles).
36. Figura de cera de estilista/peluquera.
37. Max Miller (comediante).
38. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
39. Marlon Brando (actor).
40. Tom Mix (actor).
41. Oscar Wilde (escritor).
42. Tyrone Power (actor).
43. Larry Bell (pintor).
44. Dr. David Livingston (explorador y misionero).
45. Johnny Weissmuller (nadador/ actor).
46. Stephen Crane (escritor).
47. Issy Bonn (comediante).
48. George Bernard Shaw (escritor).
49. H.C. Westermann (escultor).
50. Albert Stubbins (futbolista).
51. Sri Lahiri Mahasaya (gurú proveniente de la filosofía india).
52. Lewis Carrol (escritor).
53. T.E. Lawrence (soldado).
54. Sonny Liston (boxeador).
55. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
56. Figura de cera de George Harrison.
57. Figura de cera de John Lennon.
58. Shirley Temple (actriz y cantante).
59. Figura de cera de Ringo Starr.
60. Figura de cera de Paul McCartney.
61. Albert Einstein (científico).
62. John Lennon.
63. Ringo Starr.
64. Paul McCartney.
65. George Harrison.
66. Bobby Breen (cantante).
67. Marlene Dietrich (actriz).
68. Mahatma Ghandi (pensador, filósofo, EMI pidió que se quitara de la portada).
69. Representante de la Royal Antediluvian Order of Buffaloes (Asociación fraternal y caritativa).
70. Diana Dors (actriz).
71. Shirley Temple.
72. Figura de tela hecha por Jann Haworth.
73. Figura de tela de Shirley Temple hecha por Jann Haworth con un suéter que dice “Welcome The Rolling Stones, good guys”.
74. Veladora mexicana.
75. Set de televisión.
76. Figura de piedra de una niña.
77. Figura de piedra.
78. Estatua proveniente de casa de John Lennon.
79. Trofeo.
80. Muñeca india.
81. Decoración diseñada por Joe Ephgrave.
82. Una hookah.
83. Serpiente de terciopelo.
84. Figura japonesa de piedra.
85. Figura de piedra de Blanca Nieves.
86. Gnomo comúnmente usado para adornar los jardines.
87. Una tuba.


Convierten la letra de David Bowie, Kurt Cobain, John Lennon y más leyendas en fuentes para computadora


Estas tipografías fueron creadas a partir de cartas y notas viejas que escribieron los músicos.


POR Shanick Mota  



Foto: Songwritters Font

Convierten la letra de David Bowie, Kurt Cobain, John Lennon y más leyendas en fuentes para computadora

“Escribir canciones es sobre la inspiración”, comenta Julien Sens, quien junto a Nicolas Damiens desarrolló tipografías basadas en la letra de diversos músicos como Leonard Cohen, Serge Gainsbourg, David Bowie, Kurt Cobain y John Lennon.

Songwriters Fonts es un proyecto que busca impulsar la escritura de músicos emergentes, con la ayuda de viejas cartas y notas escritas a mano por parte de los notables artistas antes mencionados.

Según la página oficial, Songwriters Fonts es sobre inspiración: “Las tipografías han sido creadas para brindar inspiración a los músicos. Escribir con la letra de compositores influyentes ayuda a desarrollar la imaginación. Estar en el ambiente de Bowie, Cobain, Cohen, Gainsbourg, Lennon, podría ser puramente imaginativo… y ese es precisamente el punto”.

Las tipografías se encuentran disponibles de manera gratuita para uso personal y se pueden usar en diferentes programas, descárgalas aquí.


‘Yellow Submarine’ de The Beatles volverá a las salas de cines


La icónica cinta será nuevamente proyectada en cines para celebrar su 50 aniversario.


POR Andrea Calderón  



‘Yellow Submarine’ de The Beatles volverá a las salas de cines

A finales de la década de los sesenta, específicamente en el año de 1968, The Beatles estrenó una cinta que reflejaba de manera completa el espíritu hippie que inundaba a los jóvenes de aquella generación. Yellow Submarine fue el título del filme animado que con toques de psicodelia ilustraba una historia ficticia del cuarteto de Liverpool, tomando como referencia e inspiración el mítico tema de la agrupación “Yellow Submarine”.

Dirigida por el animador canadiense George Dunning, Yellow Submarine se convirtió en una cinta de culto para cualquier fanático de la agrupación y representó un nuevo comienzo para el cine de animación en aquella época.

Para conmemorar el 50 aniversario de su estreno, The Beatles ha anunciado que Yellow Submarine volverá a exhibirse en salas de cine el próximo 8 de julio.

El filme fue mejorado a nivel visual y sonoro, restaurando la resolución. De igual manera algunos elementos fueron cuidadosamente restaurados a mano, cuadro por cuadro. La famosa banda sonora del filme fue también remezclada por el ingeniero de sonido Peter Cobbin en los estudios Abbey Road.

Por el momento, Yellow Submarine se exhibirá únicamente en los cines de Inglaterra e Irlanda pero se espera que la cinta llegue a nuestro país próximamente.

Mira el tráiler de Yellow Submarine a continuación:


Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico


El exbaterista de The Beatles fue reconocido por su contribución a la música.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Variety

Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico

Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr, fue nombrado Caballero del Imperio Británico el día de ayer durante una breve ceremonia llevada a cabo en el Palacio de Buckingham. El Príncipe William fue el encargado de honrar al exintegrante del cuarteto de Liverpool por su trayectoria musical y su trabajo benéfico.

El músico de 77 años fue distinguido como miembro del imperio británico en 1965 como parte de The Beatles, misma insignia que John Lennon regresaría a modo de protesta contra el gobierno británico por las decisiones tomadas con respecto al conflicto en Vietnam.

Ringo recibió esta insignia individual 53 años después; es el segundo miembro del cuarteto en tener el reconocimiento individual después de que Paul McCartney lo obtuviera en 1997.

Starr subió una foto a sus redes sociales con la leyenda “Otro día ocupado para Sir Ringo. Amor y paz”; en la imagen está con su esposa, Barbara Bach.

Además de Ringo, en la ceremonia se condecoró a personalidades como Barry Gibb de Bee Gees, el actor Hugh Laurie, el escritor Michael Morpurgo, entre otros, siendo un total de 1,123 personas en ser condecoradas en diferentes rangos.


La última entrevista


Tres días antes de su muerte, John Lennon platicó con Rolling Stone durante nueve horas.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook John Lennon

La última entrevista

Por Jonathan Cott

La tarde del 5 de diciembre de 1980, John Lennon charló con Jonathan Cott, colaborador de Rolling Stone, durante más de seis horas en su departamento del Upper West Side y en el estudio Record Plant, en Nueva York. Tres noches más tarde sería asesinado cuando regresaba del estudio de grabación.

La presente entrevista había sido programada para ser la portada del primer ejemplar que apareciera en 1981, pero tras la muerte de Lennon, Cott decidió escribir un obituario para el músico e implementó sólo unos cuantos fragmentos de esta conversación. De hecho, ni siquiera terminó de transcribir la cinta en la que grabó todo. Ahora, para el 30º aniversario de su muerte, presentamos, por primera vez en la historia, el texto.

Lennon compartió muchas cosas con nosotros aquella noche, mientras preparaba su regreso a los escenarios tras cinco años de privacidad, pasados junto a Yoko y su pequeño, Sean.“¡Bienvenido al santuario!”, dijo John Lennon a manera de saludo y burlándose de toda actitud ceremoniosa. Había hecho mi arribo en la hermosa oficina de Yoko Ono, ubicada en el departamento que ambos compartían en el edificio Dakota.

Era el 5 de diciembre de 1980. Tomé asiento en un sofá, a lado de Yoko. Ella comenzó a contarme cómo surgió la idea para Double Fantasy, el nuevo álbum de la pareja: la anterior primavera, John y su hijo Sean se habían marchado a las Bermudas de vacaciones; ahí pasaron tres semanas mientras Yoko se había quedado en casa.

John le telefoneó desde Las Bermudas para comentarle que había llevado a Sean a un jardín botánico y que ahí habían visto una flor llamada Doble fantasía. “Es un tipo de fresia”, explicaría John más tarde, “pero para nosotros significa que si dos gentes guardan una sola imagen al mismo tiempo, ahí hay un secreto”.

“Me encontraba en una discoteca en Las Bermudas”, interrumpe John mientras toma asiento y Yoko se levanta para traer el café. “En el piso superior tocaban música disco, pero abajo escuché “Rock Lobster”, de The B-52’s, por primera vez en mi vida. “¿Conoces esa canción?” Se parece mucho a la música de Yoko, así que me dije, “¡Es hora de sacar mi vieja hacha y despertar a la señora!”. Ella y John hablaron por teléfono todos los días y cantaron las tonadas compuestas a lo largo de la jornada.

“He estado escuchando Double Fantasy sin cesar”, le dije a manera de preámbulo para otra pregunta. John me miró con una sonrisa que detuvo el tiempo –y la entrevista–.“¿Cómo estás?”, me preguntó. “Estas últimas semanas han sido como una gran reunión. Vimos a Ethan Russell, quien filmará unos videos para dos temas nuevos, y Annie Liebovitz estuvo aquí. Ella tomó la fotografía para mi portada debut en Rolling Stone. Me ha dado mucho gusto verlos a todos de nuevo y volver a las andadas –seguimos vivos–. “¿En qué año nos conocimos?”.

“A ustedes dos los conocí el 17 de septiembre de 1968”, le dije, rememorando el primero de muchos encuentros. Tuve suerte, porque en realidad me encontraba en el lugar indicado justo en el momento indicado. John había decidido volverse más “público” a fin de desmitificar la máscara Beatle tras la que solía esconderse. Él y Yoko, a quien había conocido en noviembre de 1966, se preparaban para las protestas por la paz que realizarían en cama en Montreal y Ámsterdam y estaban a punto de lanzar Two Virgins, el primero de sus discos experimentales, con sus “ruidos, sonidos y dulces aires” estilo Shakespeare.

La portada del disco aparecería en las páginas de la edición de primer aniversario de Rolling Stone. John acababa de descubrir a la entonces muy pobre revista de San Francisco y estuvo de acuerdo en ofrecer una de sus primeras entrevistas “para salir del clóset” a esta publicación. Como “editor europeo”, se me pidió que visitara a John y Yoko y que llevara un fotógrafo (Ethan Russell, quien tiempo después tomó las fotografías del álbum fotográfico que debía acompañar a Let it Be). Así que, nervioso y emocionado, conocí a John y Yoko en el piso que ocuparon temporalmente en Londres.

Las primeras impresiones son casi siempre las más acertadas, y John se mostró gracioso, encantador, exuberante, juguetón y directo; recuerdo que solía escribirse recordatorios, tan absorto como cuando un niño pinta el sol. Tenía que marcharse media hora más tarde para llegar a tiempo a una de las sesiones de grabación del White Album, así que decidimos dejar la entrevista para el día siguiente, pero John y Yoko nos invitaron a los Estudios Abbey Road para presenciar la sesión de la que se desprendería “Birthday” y “Glass Onion”.

Cada nuevo encuentro con John ofrecía una nueva perspectiva. Cierta vez, en 1971, me encontré a John y Yoko en Nueva York. Había ido con un amigo a ver el film Carnal Knowledge, y al final vimos a los Lennon en el lobby. Les acompañaban el activista Jerry Rubin y un amigo de éste, y nos invitaron a comer blintzes a un pequeño local de East Village, en donde una beatífica mujer de largos cabellos se acercó a nuestra mesa y sin decir palabra le entregó a John una tarjeta con una sucinta declaración del yogui Meher Baba.

Rubin dibujó una suástica en la parte posterior de dicha tarjeta, se levantó y se dio la vuelta al hombre. Cuando regresó a nuestra mesa, John lo regañó suavemente, diciendo que de esa forma no se podía cambiar la conciencia de nadie. Tan mordaz y escéptico como solía ser, John Lennon jamás perdió su sentido de la compasión.

Casi 10 años más tarde, me encontraba conversando de nuevo con John, y él seguía siendo tan gracioso e ingenioso como la primera vez. “Creo que los lectores quieren saber lo que llevas puesto, John”, dije. “Déjame ayudarte”, respondió, pero inmediatamente después implementó un tono irónico para decir, “Usted puede ver los anteojos que lleva puestos. Son normales, de plástico, con el armazón azul. No se parecen en nada a los famosos lentes de abuela que Lennon dejó de usar en 1973. Lleva pantalones de pana y las mismas botas vaqueras que mandó a hacerse en Nudie’s en 1973, un suéter Calvin Klein y una camiseta rota de Mick Jagger que consiguió en una gira que los Stones realizaron en 1970 o por ahí. Alrededor de su cuello lleva un collar con un pequeño corazón de diamante dividido en tres que compró como regalo para contentarse con Yoko tras una pelea que tuvieron hace muchos años. Ella se lo devolvió tiempo después en una especie de ritual. ¿Te sirve esto?
Sé que debes entregar tu artículo el lunes. ¡Comencemos de una vez!”.

Double Fantasy es tu primera grabación en cinco años, y para citar un verso de tu canción “The Ballad of John and Yoko”, “It’s good to have the both of you back”( “Es muy bueno tenerlos de vuelta”).
Pero la ilusión de que me volví un antisocial es una broma. Hice lo mismo que todos ustedes hacen. Trabajé de nueve a cinco –cambiando pañales y cuidando al bebé–. La gente me preguntaba, “¿Por qué te has refugiado en el subsuelo? ¿De quién te escondes?”. Pero yo no me escondía. Fui a Singapur, a Sudáfrica, a Hong Kong, a Las Bermudas. He estado en todos lados, he visitado cada rincón del maldito universo. E hice cosas muy normales. Fui al cine.

Pero no escribiste muchas canciones durante esos años.
No compuse nada de nada… Para nosotros, tener un bebé fue algo tremendo; la gente olvida que nos costó muchísimo tener uno; Yoko perdió muchos bebés en el pasado y estuvo a punto de morir… Uno de los bebés nació muerto, de hecho. Tuvimos muchos problemas con las drogas, muchos problemas personales y públicos que nosotros mismos provocamos con la ayuda de nuestros amigos. Pero no importa. Nos hemos colocado en situaciones estresantes, pero por fin tuvimos un hijo, luego de 10 años de intentos frustrados y, por Dios, esta vez no estábamos dispuestos a tirar todo por la borda. No hicimos un solo movimiento durante un año y yo tomé clases de yoga viendo a la mujer de pelo grisáceo que aparece en la televisión (risas).

No se puede ganar. La gente te criticó por no escribir ni grabar, pero a veces se olvidan de que tus tres discos anteriores –Some Time in New York City, Walls and Bridges y Rock’n’Roll– no fueron aclamados por la crítica, sobre todo el provocador Some Time…, que incluía temas como “Attica State”, “Sunday Bloody Sunday” y “Woman is the NIgger of the World”.
Así es. Esa grabación molestó al mundo entero. Yoko le llama “nuestro Bertol Brecht”, pero, como es costumbre, yo no sabía a qué se refería hasta que hace cuatro años me llevó a ver The Threepenny Opera, dirigida por Richard Foreman, y así pude contemplar el disco bajo esa luz. Me irritaba lo apresurado de su sonido, pero mi idea consistía en crearlo como si fuera un periódico, con todo y los errores tipográficos, o los datos y fechas que no siempre están bien, además de la típica actitud de “lo tenemos que tener listo para el viernes”.

Pero he sido atacado innumerables veces… desde el principio. “From Me to You” era considerada algo muy inferior a The Beatles, que no se te olvide. Esa fue lo que la reseña del New Musical Express decía. Santo Dios, perdónenme. Tal vez no era una canción tan buena como “Please Please Me”, no lo sé. Pero tildarla de inferior… Nunca olvidaré ese episodio. ¿Y sabías que las reseñas de los discos de Plastic Ono destrozaron lo que las grabaciones contenían? ¡Nos hicieron trizas! “Un lloriqueo simplista y sumamente egoísta”; ése fue el eje de todos los comentarios. Porque esos discos giraban en torno a nuestras personas y no en torno a Ziggy o Tommy… También detestaron “Mind Games”.

Pero no me pasa solamente a mí. Tomemos a Mick como ejemplo. Mick ha lanzado buenos trabajos a lo largo de 20 años, pero nadie está dispuesto a reconocerle sus esfuerzos. ¿Alguna vez dirán, “Míralo, tiene 36 años, pero ha llegado al número uno con una canción muy hermosa, “Emotional Rescue”?”. Este tema me gustó, y mucha gente ha disfrutado con esa canción. Y que Dios se apiade de Bruce Springsteen cuando las autoridades dictaminen que él ya no es una deidad, nunca lo he visto pero me han dicho que es fabuloso.

Por ahora, sus fans están felices. Les ha hablado acerca de sus borracheras y de las chicas que ha perseguido, de los automóviles y todo lo demás, y su audiencia no le exige nada más elevado. Pero cuando llegue su hora y tenga que confrontar su propio éxito o el paso del tiempo, cuando tenga que repetir su fórmula, le darán la espalda y yo sólo puedo esperar que logre sobreponerse a todo ello. Lo único que tiene que hacer es fijarse en mí, o en Mick. Todo esto es como un subeibaja –claro que así ocurre, pero, ¿acaso somos máquinas? ¿Qué quieren de él? ¿Quieren que se mate sobre el escenario? ¿Acaso desean que Yoko y yo nos matemos sobre el escenario? Pero cuando dijeron que “From Me to You” era un tema inferior en el catálogo de The Beatles descubrí que debes seguir adelante y que hay una especie de sistema que te obligue a subir a la rueda que no debe detenerse jamás.

Viendo las ruedas. ¿Qué son esas ruedas?
El universo es una rueda, ¿no te parece? Las ruedas giran y giran. En gran medida me refiero a mis propias ruedas, pero cuando me observo a mí mismo también observo a los demás. Yo me observo a mí mismo a través de mi hijo.Lo que pasa con este chico es que… la cosa es todavía muy complicada. No soy el mejor padre del mundo, pero hago lo mejor que puedo. Me enojo mucho, me deprimo. Subo y bajo, y el niño ha tenido que lidiar con todo esto me alejo y luego me entrego totalmente, una y otra vez. No sé qué tanto le afectará todo esto más adelante, pero al menos he estado ahí físicamente.

Todos somos egoístas, pero me parece que los así llamados “artistas” son los egoístas más grandes: me agota tener que pensar en Yoko o en Sean o en el gato o en cualquier otra persona antes que en mí mismo. Claro que hay un gusto y un premio por hacer todo esto, pero…

Así que debes luchar contra tu naturaleza egoísta.
Sí, así como debo luchar contra las drogas, contra la comida chatarra o contra la pereza que me impide hacer ejercicio. Así de complicado es darla todo a un niño, no es algo que sea natural. Quizá se deba a nuestra propia crianza, pero me cuesta mucho trabajo pensar en los demás, incluso en mi propio hijo. De verdad pensar en él.

Pero piensas en él cuando escribes canciones como “Beautiful Boy”.
Claro, pero eso es sencillo porque es como pintar. Gauguin se quedó atorado en Tahití, pintando un gran cuadro para su hija –si es que la versión cinematográfica que vi cuenta la verdadera historia–. Él está ahí, en Tahití, pintando un cuadro para su hija, pero ella, que no lo ha visto en 20 años, muere en Dinamarca. Él padece una enfermedad venérea y se está volviendo loco en Tahití –muere y su pintura se quema–, así que nadie pudo contemplar su obra maestra. Siempre pienso en cosas parecidas. Así que escribo una canción para mi hijo, pero quizá hubiera valido más la pena pasar esas horas de creación jugando a la pelota con él. Me cuesta mucho trabajo jugar… todo lo demás lo hago bien.

¿No puedes jugar?
No. Lo intento e invento algunas cosas. Puedo dibujar, puedo ver televisión con él. Soy bueno para todo eso, puedo ver cualquier porquería, siempre y cuando no tenga que moverme demasiado, puedo hablar con él, leerle, salir con él por un café, cosas por el estilo.

Eso es muy extraño, porque tanto tus dibujos como muchas de las canciones que has compuesto son realmente divertidas.
Probablemente eso se deba más a Paul que a mí.

¿Qué hay de “Good Morning Good Morning”? Esa es de tu arsenal. Y es grandiosa; gira en torno a un viejo que da vueltas por el pueblo todas las tardes, una vez terminada la jornada laboral. Él no quiere ir a casa y no tiene nada que decir, pero así está bien.
Ah, pero eso sólo fue un ejercicio. Me quedaba una semana y debía escribir algunas canciones para Pepper. “Good Morning…” fue un comercial para Kellog’s; deseaba componer con desesperación.

Lo que descubrí cuando leí Lennon Remembers (la legendaria entrevista en 1970 por Jann Wenner) o la nueva entrevista en Playboy (hecha por David Sheff entre el 8 y el 28 de septiembre de 1980) fue que siempre me estoy quejando de lo difícil que es componer o de lo mucho que sufro mientras compongo –el hecho de que casi todas mis canciones han sido el producto de una tortura espantosa–.

¿Casi todas han sido una tortura?
Por supuesto. Siempre pienso que ahí no hay nada, que es una mierda, que no está saliendo nada, que es basura… y si al final algo sale, me pregunto, “¿De qué demonios estoy hablando?”.

Eso me suena un tanto… constipado.
Es una estupidez. Yo suelo decirme, ‘Dios, estuvo fuerte. Carajo, me sentí muy mal en esa época (risas)… con excepción de esas 10 canciones que los dioses te regalan y que no provienen de ningún lado.

¿Y las canciones para Double Fantasy llegaron más fácilmente?
No. De hecho me tomó cinco años sacarlas. Estuve constipado durante cinco años, y luego me dio diarrea durante tres semanas (risas)… El acto físico de componer me tomó tres semanas. Existe una historia zen que Yoko me contó alguna vez y me parece que ya lo conté en Lennon Remembers o a Playboy Forgets: un rey envió a su mensajero a visitar a un artista para pedirle una pintura, le pagó al artista y el artista dijo, “Muy bien, vuelve más tarde”. Al cabo de un año, el mensajero volvió para decirle, “El rey espera su pintura”, y él artista le dice, “Ah, espera un segundo”. Toma el lienzo, lo pinta enseguida, lo pone frente al mensajero y le dice, “Aquí está”. El mensajero exclama, “¿Pero qué diablos es esto? ¿El rey te pagó 20 mil dólares por esta mierda que has pintado en cinco minutos?”. El pintor le responde, “Así es, pero pasé 10 años pensando cómo hacerla”. Y yo no hubiera podido componer las canciones para Double Fantasy sin esos cinco años.

Justo en ese momento Yoko entra a la habitación para comentar que una persona que dice ser George Harrison acaba de llamar diciendo que desea visitar a la pareja. “Obviamente no se trata de George”, murmura John. “Quizá tomó ácido”, dice Yoko. “Le dije que quería hacerle unas cuantas preguntas. Pero el tipo me respondió, ‘No, no tengo ganas, Yoko’. Colgué y marqué el número de George y descubrí que, en efecto, George estaba durmiendo”. Comencé a reír. John dijo, “Nosotros también reímos, por Dios. Si no pudiéramos reír nos volveríamos locos, ¿no es cierto?”.

Es muy interesante constatar que ningún otro músico de rock ha grabado discos con su esposa o con cualquier otra persona ofreciéndole además la mitad del espacio.
Es la primera vez que hacemos algo así. Claro que en el pasado grabamos discos juntos, como Live Peace in Toronto 1969, en el que Yoko ocupaba un lado y yo el otro. Pero Double Fantasy es un diálogo, y es que, de alguna manera, hemos resucitado como John y Yoko –no como John el ex– Beatle y Yoko y su Plastic Ono Band. Ahora somos sólo nosotros dos, y nuestra postura es que si el disco no vende, eso significa que los demás no quieren saber nada acerca de John y Yoko. O quizá sólo querían a Yoko, o algo por el estilo. Pero si no nos querían a los dos, nosotros no estábamos interesados. A lo largo de mi carrera he elegido a sólo dos colaboradores longevos y me refiero a Paul McCartney y Yoko Ono. Yo invité a Paul al grupo original, The Quarrymen, él invitó a George y éste a Ringo. Y la segunda persona que me interesó como artista y como una persona con la que yo podría trabajar fue Yoko Ono. No soy malo escogiendo.

Tus dibujos denotan un estilo único y juguetón; pensemos en tu libro In His Own Write o en la portada y en la funda interior del álbum Walls and Bridges o en tus muy peculiares caricaturas “lennonianas”.
Los dibujos de Walls and Bridges los hice cuando tenía 11 años. Pero en la escuela de arte quisieron quitarme todo eso. Trataron de impedir que yo dibujara tal y como lo hago naturalmente, pero yo no lo permití. Pero jamás hice nada más allá de las caricaturas. Alguna vez, alguien dijo que los caricaturistas son gente con un don creativo que tiene miedo de fracasar como pintor, así que todo lo vuelven gracioso. Yo creo que mis caricaturas son como las pinturas japonesas; si no puedes representar nada con una sola línea, mejor tira tus dibujos. Yoko me hizo ver esto cuando nos conocimos, y cuando vio mis dibujos me dijo, “Así los hacen en Japón, no tienes que cambiar nada… ¡Sigue así!”.

Yoko y yo tenemos historiales muy distintos, pero, a grandes rasgos, ambos necesitamos comunicarnos. No me interesan los grupos pequeños elitistas. Quiero comunicar todo lo que tengo que decir o producir sin parar, y el rock & roll es el mejor vehículo, hasta nuevo aviso. Es como mirar el paso de una jirafa por una ventana. La gente sólo ve unos cuantos fragmentos, pero yo quiero verla toda, no sólo en lo concerniente a mi vida, sino también en el plano cósmico, quiero verlo todo. Y de eso se trata, ¿no es cierto? Así que, independientemente de si estoy trabajando con Paul o con Yoko, todo apunta a lo mismo; sea lo que sea: la auto-expresión, la comunicación o la posibilidad de ser como un árbol: florecer y decaer, florecer y decaer.

En Double Fantasy noté que en el tema “Yes I’m Your Angel” Yoko canta, “I’m in your pocket/You’re in my locket/And we’re so lucky in every way (“Estoy en tu bolsillo/tú en mi relicario/Y tenemos tanta suerte”). Y luego entra tu hermosísima “Woman”, que suena un poco como un poema de trovadores escrito para una dama del Medievo.
“Woman” surgió porque, cierta tarde soleada en Las Bermudas, de pronto me di cuenta de lo que las mujeres hacen por nosotros. No sólo lo que mi Yoko hace por mí, a pesar de que sí estaba pensando en términos personales… pero todas las verdades son universales. Descubrí que estoy acostumbrado a creer que muchas cosas ya están dadas. Las mujeres son en verdad la otra mitad del cielo, tal y como murmuro al principio de la canción. Si no hay un “nosotros” no hay nada. Ese tema me recuerda una canción de The Beatles, aunque no intenté hacerla sonar de la misma manera. La compuse tal y como compuse “Girl” hace muchísimos años; me tomó por sorpresa, como una inundación y así salió. “Woman” es la versión para adultos de “Girl”.

Sé que a Yoko le interesa mucho el arte del antiguo Egipto, sobre todo las antigüedades, y que ambos poseen una pequeña colección en su casa. A propósito de la “otra mitad del cielo”, me parece interesante que en la antigua mitología egipcia, el Cielo estaba personificado por una diosa –que nada tenía que ver con la Madre Tierra– mientras que la Tierra era el dominio de un Dios.
Pero si yo suelo llamar “Madre” a Yoko, tal y como nuestro presidente electo (Ronald Reagan) llama “Mami” a su esposa. Y para todos los que no tienen hijos y para los que piensan que estos apodos son muy peculiares, todo se debe a que, en términos generales, cuando hay un niño en casa, uno tiende a referirse a su pareja de esa manera, y viceversa. Yoko me llama “Papi” –puede haber algo freudiano en todo esto, pero también tiene que ver con que Sean me llama “Papi”–. De vez en cuando yo la llamo “Madre” a Yoko, porque antes la solía llamar “Madre Superiora” –si revisas tus malditos discos del cuartero Liverpool encontrarás lo siguiente, “Happiness is a Warm Gun”. Ella es la Madre Superiora, ella es la Madre Tierra, ella es la madre de mi hijo, mi propia madre, mi hija… la relación atraviesa muchos niveles, y así pasa con casi todas las relaciones. Pero no me parece que posea un núcleo de extrañeza.

La gente se pasa la vida juzgándote, criticándote, o centrando toda su atención en el pequeño mensaje de alguno de tus discos o en lo que has dicho en una sola canción, pero para mí, esto es la obra de toda mi vida. Desde los dibujos que hice cuando niño, mi poesía infantil, hasta el día de mi muerte; todo es parte de una gran producción. Y no tengo que anunciar que este disco es parte de un trabajo mucho más amplio: si no te parece obvio, entonces olvídalo. Sin embargo, se me ocurrió colocar una pequeña clave al inicio del nuevo álbum –las campanas en “(Just Like)Starting Over”–. Se trata de una campana para los deseos, propiedad de Yoko. Se parece a lo que ocurre cuando “Mother” comienza. Ese tema, incluido en Plastic Ono, ostentaba lentas campanadas mortuorias. Todo este tiempo ha sido necesario para pasar de las lentas campanadas mortuorias de una iglesia a la dulce campana de los deseos. He ahí una conexión. En mi opinión, todo mi trabajo constituye una sola pieza.

En “Woman” también cantas: Woman, I will try to express/My inner feelings and thankfulness/For showing me the meaning of success” ( “Mujer, trataré de expresar/Mis sentimientos más profundos y mi gratitud/Por haberme mostrado lo que el éxito significa”).
No quiero decir que el éxito que te convierte en un artista o en una estrella famosa no sirva para gran cosa, aunque tampoco quiero dar a entender que es lo más maravilloso del mundo. Nadie captó la ironía en “Working Class Hero”; esa canción no tenía nada que ver con el socialismo, sino que el mensaje era algo así como, “Si quieres pasar por todo eso, llegarás a donde estoy y esto es lo que serás”. Porque he tenido éxito en el arte y he sido feliz e infeliz, y he sido un perfecto desconocido en Liverpool o Hamburgo y eso me ha hecho sentir feliz o infeliz. Pero Yoko me enseñó el sentido del éxito verdadero; el éxito de mi personalidad, de mi relación con ella o con mi hijo, de mi relación con el mundo… y el éxito que consiste en ser feliz cuando uno se levanta de la cama. No tiene nada que ver con picar piedra o con no tener que picar piedra.

¿Qué se supone que debo ser? ¿Un mártir que ha renunciado a su fortuna? Un imbécil escribió algo acerca de mí hace poco, un artículo que apareció en la portada de la revista Esquire (Se refiere al virulento artículo de Laurence Shames, titulado “John Lennon, Where Are You?”, que apareciera en la edición de noviembre de 1980 de dicha revista. En el texto Shames dice que, “Yo buscaba al Lennon bocón, el que podía ofender a todo mundo sin la necesidad de un plan. Mi Lennon era un payaso amargado, un hombre que incurría en equívocos extravagantes y con una increíble capacidad de recuperación, un bebé grandote, un patético buscador de la verdad cuyo paranoico, bobo y concienzudo rostro equivalía al emblema y a la conciencia de su época… El Lennon que encontré se había convertido en un empresario de 40 años de edad que no hace sino ver la televisión, que tiene 150 millones de dólares en el banco, con un hijo al que adora y una esposa que intercepta sus llamadas telefónicas… ¿Es cierto todo esto, John? ¿Te has dado por vencido?”) Este tipo pasó 20 meses mirando los hechos y los pecados cometidos, mirando las vacas, mientras yo me ocupaba grabando un disco. ¿De qué carajos está hablando? ¿Qué tendría que haber comprado –¿putas? ¿esclavos–? (risas). Gracias a sus mentes de cloaca venden revistas, venden los productos caros que la gente no debería comprar, que la gente no necesita pero que tiene que reemplazar cada tres meses… pero a mí me acusan, ¿de qué? Ese tipo es justo la clase de persona que solía amarte –tú sabes a qué me refiero– pero que ahora te odia –un amante rechazado–. Ni siquiera conozco al pendejo, pero ha pasado todo este tiempo buscando una imagen que él mismo fabricó. Al final se molestó mucho porque no la pudo hallar.

Estos críticos han fabricado numerosas ilusiones en torno a los artistas –es como una forma de idolatría–. Como los chicos de Liverpool que sólo nos siguieron porque tocábamos ahí –muchos de ellos nos olvidaron cuando nos volvimos famosos en Manchester, ¿no es cierto?–. Pensaron que nos habíamos vendido. Luego los ingleses se molestaron porque fuimos exitosos en otro país… ¿qué carajos? Sólo les gustan aquellos que comienzan a escalar, pero cuando uno alcanza la cima lo único que se les ocurre es cagarse encima. Yo no puedo emprender el ascenso de nuevo. La gente sólo desea héroes muertos, quieren a Sid Vicious, a James Dean. A mí no me interesa ser un pinche héroe muerto… Olvidémonos de ellos, olvidémonos.

¿Sabes lo que Eugene O’Neill dijo acerca de los críticos? “Amo cada hueso de su cabeza”. La única manera de lidiar con ellos es pasar por encima de sus cabezas y dirigirse directamente al público. Eso fue justamente lo que logramos con las protestas en la cama y con los discos Two Virgins y Plastic Ono. Y ahora hemos vuelto a hacer lo mismo. Nosotros escuchamos lo que dicen los demás. Un chico que vive en Yorkshire nos escribió una carta apasionada, nos dijo que él era oriental e inglés y que por eso se identificaba con John y Yoko. El chico raro de la clase. Muchos chicos así se identifican con nosotros; como una pareja biracial que apoya el amor, la paz, el feminismo y las cosas positivas que el mundo ofrece. Pero la prensa sólo puede ver el cuello de la jirafa cuando ésta pasa por su ventana; así es el juego. No hay manera de que puedan estar realmente al tanto.

Todo ese ridículo resentimiento proviene sobre todo de los críticos de rock de los años sesentas que finalmente han llegado a la etapa en la que el estómago crece a causa de la cerveza y en realidad no poseen las agallas de alguien como John Landau (crítico, productor musical y manager de Bruce Springsteen), quien ha salido al mundo a jugarse el pellejo. Admiro a Lester Bangs, quien además de ser crítico es músico, y estoy seguro de que él se ha cagado en mí, de que Landau se ha cagado en mí, de que ambos me han alabado y detestado. Y tal y como señalé en Lennon Remembers, y tal y como dije soy un creador, no un voyeur… Y no tengo nada que ocultar. ¿Recuerdas esa canción?

“Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey”, una de mis favoritas: “Your inside is out, and your outside is in/Your outside is in, and your inside is out.” (“Tus adentros han salido/tu exterior está adentro…”).
Exacto, pero, ¿qué fue lo que los críticos dijeron?. “Eso es simplista, no evoca ninguna imagen”. Tal vez tendría que haber dicho, “Tu interior es como el jugo de una ballena que gotea desde la baba fermentada de las enfermedades venéreas de la juventud que visita Times Square mientras yo inyecto mi rostro de payaso con heroína y salgo al escenario con pantalones cortos de cuero rojo”. Creo que algo así les gustaría, ¿no es cierto?

Es muy bueno, suena como la poesía de Allen Ginsberg.
Claro, todos podemos imitar a Ginsberg –y eso que a mí me gusta Ginsberg–. Pero intenta rasurarlo todo para quedarte con la grasa esencial; eso es lo que a mí me interesa cuando compongo… salvo ocasionalmente, cuando me da por hacer cosas como “Walrus”. No me interesa describir un puto árbol. Me interesa treparlo o ver qué hay debajo.

Toda tu obra está recorrida por una noción muy fuerte: la idea de inspirar a otros para que se encuentren a sí mismos o para que se reúnan a fin de cambiar las cosas. Pienso en canciones como “Give Peace a Chance”, “Power to the People” y “Happy Xmas (War is Over)”.
Ese eje conductor sigue ahí. Si miras el vinil que rodea el logo del nuevo disco (se refiera al sencillo de doce pulgadas para “(Just Like) Starting Over”) podrás notar que hay algo escrito: “Un solo mundo, una sola clase de personas”. Así que seguimos en eso. “Dale una oportunidad a la paz”, y no “Dispara contra la gente para alcanzar la paz”. “Todo lo que necesitas es amor”: qué difícil, pero creo en ello con todo mi ser.

No fuimos los primeros a los que se les ocurrió decir, “Imagina que los países no existen” o “Dale una oportunidad a la paz”, pero nos han pasado la estafeta, la antorcha olímpica, que va de mano en mano, que va de uno a otro, de un país a otro, que la generación venidera debe aceptar… ése es nuestro trabajo. No se trata de vivir ajustándonos a la idea que otros tienen acerca de cómo debemos vivir; ricos, pobres, felices, infelices, sonrientes, con la ropa adecuada, con la ropa más inadecuada.

No hablo de divinidad. Nunca he dicho que mi alma sea pura. No tengo respuestas definitivas para las preguntas existenciales. Sólo hago canciones y trato de responder honestamente a ciertas cuestiones –ni más ni menos–. Jamás podré satisfacer las expectativas ilusorias de los demás. No puedo ser un punk de Hamburgo o Liverpool porque ya estoy más viejo. Veo el mundo a través de ojos diferentes. Pero aún creo en la paz, en el amor y en la comprensión, como dijo Elvis Costello. ¿Qué tienen de gracioso la paz, el amor y la comprensión? Está de moda ser un buscavidas dispuesto a cortarle la cabeza al vecino con una cruz, pero a nosotros no nos gusta seguir las modas.

Es como lo que dices en la canción “The Word…”
Sí, la palabra era “amor”.
“Why in the world are we here/Surely not to live in pain and fear” (“¿Para qué estamos aquí?/Seguramente no es para vivir con dolor y miedo”) – esa letra pertenece a la canción “Instant Karma”. Y es una especie de resumen del trabajo que has realizado junto a Yoko… como cuando ella canta lo siguiente en el nuevo tema, “Beautiful Boys”: Please never be afraid to cry. . . Don’t ever be afraid to f ly . . . Don’t be afraid to be afraid”. (“Por favor, nunca temas llorar… Nunca temas volar… Nunca tenas temer”). Qué hermoso.
Sí, es muy hermoso. Con frecuencia siento miedo, pero no me da miedo sentir miedo, a pesar de que siempre da miedo. Pero duele más cuando intentas eludir tu propia naturaleza. La gente pasa mucho tiempo imitando a otros y yo siempre he pensado que esto conduce a terribles padecimientos. Quizá hasta te dé cáncer. ¿Te has fijado que muchos tipos duros mueren de cáncer? Wayne, McQueen. Me parece que tiene que ver con –no lo sé, no soy experto– con la noción de estar atrapado durante un buen rato en una imagen o ilusión de sí mismos, obturando otras partes de sus personalidades, ya sea el lado femenino o el costado temeroso.

Me doy cuenta de ello porque yo mismo provengo de la escuela de los machos que fingen. Nunca fui un chico de la calle ni un tipo duro. Me vestía como Teddy Boy y me identificaba con Marlon Brando y Elvis Presley, pero nunca peleé en las calles ni formé parte de una pandilla. Yo no era más que un chico suburbano que imitaba a los rockeros. Pero era muy importante aparentar rudeza. Pasé toda mi niñez con el cuello metido entre los hombros y sin mis lentes porque con ellos parecía mariquita; caminaba siempre con mucho miedo, pero ponía cara de malvado. Me metía en problemas por mi aspecto. Yo quería ser un James Dean mucho más rudo. Tuve que pasar por demasiadas cosas y finalmente dejé de hacerlo, aunque de vez en cuando sigo cayendo en estas trampas, sobre todo cuando me siento inseguro y nervioso. Aún adopto la actitud de un chico de la calle, pero tengo que pasarme la vida recordando que en realidad no soy así.

Esto es justamente lo que Yoko me ha enseñado. No hubiera podido lograrlo solo – una mujer tenía que enseñarme–. Así es. Yoko no se ha cansado de decirme, “Está bien, está bien”. En todas mis fotos puedo ver que me debatía entre Marlon Brando y el poeta sensible –Mi Oscar Wilde interno, el lado femenino y aterciopelado–. Siempre entre esas dos imágenes, optando sobre todo por el lado machista, porque si te atrevías a mostrar tu aspecto femenino, pronto estarías muerto.

Hay otro aspecto en tu obra, tiene que ver con ese constante cuestionamiento de lo que es real y de lo que es ilusorio, como en “Look at Me” o en la nueva “Watching the Wheels” y, por supuesto, en “Strawberry Fields Forever”, en la que dices que “Nada es real”.
En cierto sentido, nada es real cuando te pones a desmenuzar esa palabra. Los hindúes y los budistas dicen que todo es ilusión. Es Rashomon. Todos podemos ver algo, pero toda nuestra vida se basa en una ilusión aceptada socialmente. Y lo más difícil es verte a ti mismo.

Yo pensaba que el mundo se ensañaba conmigo, que el mundo me debía algo, y que los conservadores o los socialistas o los fascistas o los comunistas o los cristianos o los judíos me estaban dañando. Cuando eres un adolescente no puedes evitar pensar así. Pero ahora tengo 40 años y ya no pienso de ese modo porque he caído en la cuenta de que esa mentalidad no funciona. Todo sigue su curso, pero ahí estás tú, masturbándote, gritando por lo que tu mami o tu papi te hicieron… pero creo que es necesario atravesar esa etapa. Me refiero a la gente que se molesta en pasar por algo así; la mayoría son unos imbéciles que sólo aceptan lo que hay y se sumergen en ello, ¿no es cierto? Pero para los pocos que sí nos atrevimos a cuestionar ciertas cosas… bueno, he descubierto que para mí –y quizás no para el resto del mundo– la cosa es aceptar la responsabilidad, y todos ellos también son responsables de sí mismos. Yo soy parte de ellos. No hay separación: todos somos uno, así que desde esa óptica miro las cosas y me digo, “Debo lidiar conmigo una vez más, de la misma forma. ¿Qué es real? ¿Qué clase de ilusión estoy viviendo, o no estoy viviendo?”. Detesto tener que abordar esto todos los días. Son las capas de la cebolla.

Yoko aparece y menciona que tienen que marcharse a los estudios Record Plant –ahora desaparecidos– Pasarán la noche trabajando en los estudios… y, ¿me molestaría acompañarlos? Abandonamos el edificio Dakota a las 10 de la noche y abordamos un carro que espera afuera. Arribamos media hora después, nos adentramos en el estudio principal. John y un servidor proseguimos nuestra conversación. Hasta las cuatro de la mañana. Para entonces, Yoko duerme en el sofá del estudio.

¿Acaso Yoko quiere lanzar un álbum de música disco?
Aún no puedo definir lo que estamos haciendo, porque con Yoko nunca se sabe hasta que termina. Pero es cierto que estamos aquí porque nos hemos propuesto lanzar unas cuantas canciones que podrían ser programadas en los antros disco o en los clubs de rock.

¿Y qué hay acerca de tus nuevas canciones?
No, no han sido pensadas para ese ambiente. Yo no hago esa clase de cosas (risas). Vamos, ¿de qué forma hubiera podido volver a las andanzas? He regresado retomando lo único que conozco a fondo: la actitud menos pretenciosa posible… esta vez sin experimentación, porque me dio gusto poder hacer las cosas tal y como solía hacerlas en el pasado. Mi canción, “(Just Like) Starting Over”… bueno, a ese tema me gusta llamarle “La Elvis-Orbison” (canta: “Only the lonely/Know why I cry/Only the lonely”). (“Sólo los solitarios/saben por qué lloro/Sólo los solitarios”).

La grabación contiene un efecto muy peculiar.
El eco de la cinta es una idea original de la década de los años cincuenta. Muchos de los discos que he grabado ostentan este mismo eco… incluso “Rock ‘N’ Roll Music”. Me encanta. Y mi voz sigue siendo la misma. He vuelto a mis raíces. Como cuando Dylan hizo lo suyo con Nashville Skyline. Pero yo no tengo ningún Nashville, soy de Liverpool, así que he retomado los discos que me influenciaron, Elvis y Roy Orbison, Gene Vincent y Jerry Lee Lewis. De vez en cuando me gusta viajar y hacer cosas como “Revolution 9”, pero mi costado vanguardista ha sido engullido por Yoko.

El primer concierto que hicimos juntos fue en la Universidad de Cambridge, en 1969, porque la habían invitado a hacer algo con unos músicos de jazz. Esa fue la primera vez que aparecí sin mis camaradas. Subí al escenario e hice un poco de ruido atonal con mi guitarra y la gente se enojó mucho cuando me reconoció: “¿Qué hace este tipo aquí?” Todos dicen, “Quédate en tu círculo”. Y cuando ella trató de hacer rock, le dijeron, “¿Qué demonios haces aquí?”. Y cuando fui con ella intentando ser sólo un instrumento y no el proyecto en sí –ser su grupo, como Ike Turner con Tina, sólo que con una Tina diferente, una Tina avant-garde– bueno, incluso algunos de los jazzistas se mostraron hostiles.

Todo mundo guarda imágenes y, según ellos, tú deberías estar a la altura de dichas imágenes. Pero eso equivale a cumplir con las expectativas de tus padres o de la sociedad o de los así llamados críticos que no son más que tipos encerrados en su habitación, que pasan las horas frente a su máquina de escribir, fumando y bebiendo su cerveza y teniendo sueños o pesadillas, como todos nosotros, pero que de alguna manera consiguen hacernos creer que viven en una realidad paralela. No hay problema, pero hay que reconocer que algunas personas sí logran salir del círculo.

(Los ingenieros de sonido programan una versión de “Walking on Thin Ice”, el tema de Yoko.)
Escucha, Jonathan. Creemos que esta canción es tan buena que Yoko podría lanzar su propio sencillo, con algo mío en el lado B. Han pasado tantos años que ahora me gustaría estar en el lado B de un disco exitoso. Y sólo tocando guitarra –en este tema mi guitarra está grabada al revés–. Me daría gusto y no me quejaría. Yoko se lo merece, porque el esfuerzo ha sido enorme. No me enfrascaría en una pelea por algo así.

Hablando de peleas –y esto te hará reír– Andy Warhol propuso alguna vez que Yoko y yo peleáramos en el Madison Square Garden y ¡él lo filmaría!
¿Estas bromeando? ¿Quería que ustedes dos lucharan? ¡Como en un torneo de Sumo!
En cualquier tipo de lucha. Sólo para mostrar a la famosa gente del amor y la paz luchando gustosamente sobre un escenario. ¡Hubiera sido fenomenal!
¿Qué planes tienen ahora tú y Yoko? ¿Tal vez no pelear, pero quizá una gira juntos?

No lo sé, quizá lo hagamos. Podría ser divertido. ¿Nos imaginas a los dos, con estas nuevas canciones? Y podríamos tocar algo del viejo material de Yoko, “Don’t Worry, Kyoko”, “Open Your Box”, “Why”, que viene incluida en el Plastic Ono –sólo su voz, mi guitarra, un bajo y una batería–. Y ahora escucho esos mismos acordes en algunos de los grupos actuales. Puede que lo hagamos. Pero no usaremos bombas de humo, ni maquillaje, ni un impresionante juego de luces. Tendría que ser un show confortable. Y podríamos divertirnos mucho. Somos rockeros renacidos y estamos comenzando de nuevo.

Podrían tener su propio programa de televisión en la barra noctura como Captain & Tenille.
Claro que es posible. Puede que John y Yoko hagan algo así algo algún día. Hablamos mucho acerca de todo eso. Podría ser divertido. Pero aún nos queda tiempo, ¿no es cierto? Mucho tiempo. Ahora nos encontramos en los estudios Record Plant, charlando con Jonathan Cott una vez más, para la revista Rolling Stone… y será muy divertido aparecer en la portada de la revista, ¿no te parece? ¿Comenzar 1981 tal y como empezamos 1968?

“Look out kid/It’s somethin’ you did/God knows when/But you’re doin’ it again”. (“Cuidado, chico/Algo has hecho/Dios sabe cuándo lo hiciste/Pero lo estás haciendo de nuevo”).
Claro. ¿Quién desaparecerá primero? ¿Lennon o Rolling Stone? ¿Quién durará más tiempo? ¿Life, Time, Newsweek, Rolling Stone, Look, Playboy? Seamos honestos, las revistas van y vienen, los ejecutivos de las disqueras van y vienen, las disqueras van y vienen, al igual que los productores cinematográficos. Los artistas van y vienen. ¡Qué vida!

¿Sabes algo? El último álbum que grabé antes de Double Fantasy fue Rock ‘N’ Roll. En la portada aparezco en Hamburgo con una chamarra de cuero. Hacia el final de la grabación, Phil Spector me puso a cantar un tema llamado “Just Because”, que no me sabía muy bien –las demás canciones las había tocado en mi adolescencia, las conocía al derecho y al revés– pero yo no podía hallar el sentimiento. Al final –me encontraba mezclando el disco en una sala contigua al estudio – comencé a conversar, “Y ahora les decimos adiós desde los estudios Record Plant”, y una pequeña voz en lo más profundo de mi mente dijo, “¿Te estás despidiendo en serio?” No se me había ocurrido. Yoko y yo seguíamos separados y el bebé aún no nacía, pero esta voz insistía, “¿Te estás despidiendo de todo este juego?”

Fue como un relámpago –como una premonición–. Sólo unos años más tarde volví a pensar en ello, cuando me di cuenta de que en realidad había dejado de grabar. Vi la foto original que aparece en la portada –mi figura recargada contra una pared en Hamburgo, con una chaqueta de cuero, en 1962– y pensé, “¿Se acabó? ¿Debo comenzar por donde empecé, con ‘Be-Bop-A-Lula?’”. El día que conocí a Paul yo estaba cantando esa canción en vivo por primera vez en mi vida. Hay una foto que viene en todos los libros sobre The Beatles –yo salgo con una camisa a cuadros, tocando una guitarra acústica– y estoy cantando “Be-Bop-A-Lula”, tal y como hice en ese álbum.

Fue una cosa minúscula, inconsciente. Sólo más tarde, cuando comencé a pensar en todo ello… ya sabes, como cuando sueñas –una especie de premonición–, pero en este caso yo estaba despierto. No tenía nada en mente, ninguna intención, pero pensé, “Esto, ¿qué es? ¿Qué significa esta fotografía de mi época en Hamburgo, este ‘Be-Bop-A-Lula’, este adiós desde los estudios de grabación?”. Y sí me estaba despidiendo, ya que la canción ocupa el último lugar en el álbum –y me dio un gusto inmenso poder concluir ese trabajo–.

Es como cuando un astrólogo inglés me dijo una vez que yo no viviría en Inglaterra. No me acordé de eso sino hasta que me vi inmerso en toda esa lucha con las autoridades migratorias de Estados Unidos. De pronto pensé, “¿Qué demonios hago aquí? ¿Por qué tengo que pasar por esto?”. Yo no planeé vivir aquí, pero ocurrió. No empacamos nada de nada –dejamos todo lo que teníamos en nuestra casa en Inglaterra–, sólo queríamos pasar una corta temporada en este país… pero jamás volvimos.

Yo estaba en la corte y la gente decía que yo no era lo suficientemente bueno como para poder vivir aquí, o que yo era un comunista, o cualquier otra tontería por el estilo. Y yo me decía, “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Pero entonces recordé lo que el astrólogo de Londres me dijo, “Algún día vivirás en el extranjero”. Y no fue por los impuestos. La versión oficial dice que salí de Inglaterra a causa de los impuestos, pero eso no es verdad. No obtuve ningún beneficio, hice mal las cosas y perdí mucho dinero cuando me marché. No tenía por qué abandonar Inglaterra. No soy uno de esos ingleses que buscan el sol y que huyen al sur de Francia o que se van a Malta, España o Portugal. George siempre nos decía, “Vámonos y vivamos en algún sitio soleado”.

Here Comes the Sun
Exacto, él siempre busca el sol porque sigue viviendo en Inglaterra… Pero de pronto me di cuenta: “¡Santo cielo! ¡Ese tipo predijo que yo abandonaría Inglaterra! A pesar de que cuando me lo dijo yo sólo pude pensar, “¡Me estás tomando el pelo!”.

Algunas veces uno se pone a pensar, de veras a pensar. Sé muy bien que cada quien fabrica su realidad y que gozamos de libre albedrío, pero quizá hay algo de predestinación en todo esto. ¿Existe siempre una bifurcación en el camino, y acaso los dos senderos que se te presentan tienen que ver por igual con el destino? Puede haber cientos de senderos, podemos tomar uno u otro –existe una elección– pero en ocasiones todo es tan raro. Y con esto podemos terminar a gusto nuestra entrevista. Nos vemos. Hasta la próxima.

El colaborador Jonathan Cott hizo la primera entrevista con John Lennon para Rolling Stone en 1968.


El legado de George Harrison a 16 años de su muerte


Recordamos al virtuoso músico con cinco grandes colaboraciones.


POR Andrea Calderón  



Foto: Facebook George Harrison

El legado de George Harrison a 16 años de su muerte

George tiene un misterio dentro de sí el cual es inmenso. Lo más interesante de este misterio es ver cómo lo va revelando poco a poco. Abriéndose, creciendo, creando cosas maravillosas de la nada”, mencionó John Lennon en una entrevista en 1968 cuando se le preguntó sobre la personalidad de su excompañero de banda.

Cuando The Beatles comenzó a crear un nombre en su natal Inglaterra, George Harrison era el integrante con la personalidad más introvertida del grupo, característica con la que se le identificó el resto de su vida. Silencioso y misterioso, George se mostraba como un experimentado músico a pesar de su corta edad. Con el paso de los años y el éxito rotundo de la banda, Harrison logró acrecentar su talento y empezó a colaborar como cantautor junto a Paul McCartney y Lennon en sus proyectos en solitario.

Si bien sus explosiones de excelencia como cantautor aparecieron en los sesenta en canciones como “Here Comes the Sun”, “Something” y “While My Guitar Gently Weeps”, el talento del músico era innegable. Creando himnos atemporales que permanecen intactos en la memoria colectiva.

Lo cierto es que mientras Harrison formó parte de The Beatles, sus habilidades de composición se limitaron principalmente a proporcionar color para las composiciones de sus compañeros.

Su carrera en solitario revela las profundidades de su introspección y el alcance de su creatividad. Tras la separación de The Beatles, Harrison fue de los primeros en cosechar un éxito como solista. Su álbum en solitario, All Things Must Pass de 1970, es fácilmente su trabajo más elogiado. Su carrera incluye temas que rápidamente se volvieron éxitos como “My Sweet Lord”, “Got My Mind Set On You” y “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”.

Su música lo llevó inspirar a infinidad de artistas y a hacer colaboraciones con personalidades de la talla de Eric Clapton (uno de sus amigos más cercanos) y Bob Dylan. No obstante, a partir de mediados de los setenta, dejó de ser un personaje público y evitó el campo hasta su muerte a causa de cáncer el 29 de noviembre de 2001.

Hoy recordamos a George Harrison, ese chico introvertido que más tarde pareció ser el tesoro oculto más progresivo de una de las bandas más importantes de la historia. A continuación presentamos cinco grandes colaboraciones del virtuoso músico.

Theme For Something Really Important” – Duane Eddy.
Los dos guitarristas se unen para crear esta maravillosa canción del álbum homónimo de Duane Eddy de 1986. El dueto de guitarras enmarca el ritmo suave de la canción, el cual lo convierte en uno de los mejores temas de Eddy.

Roll Away the Stone” – Leon Russell
Esta canción incluida en el primer álbum en solitario de Russell contó no solo con Harrison en la guitarra, sino también con Ringo Starr en la batería, Bill Wyman en el bajo, Chris Stainton en los teclados y Eric Clapton en la guitarra.

Try Some, Buy Some” – Ronnie Spector 
Este sencillo fue compuesto en su totalidad por Harrison, el cual después de debatir si debía o no contribuir en la parte musical finalmente se decidió por tocar la guitarra y grabar la versión de estudio.

King Of Broken Hearts” –Ringo Starr
Harrison colaboró con su excompañero Ring Starr en su disco Vertical Man de 1998. Para este tema, George ejerce el papel de guitarrista principal.

Badge” – Cream
Harrison y Eric Clapton coescribieron este tema juntos. Tiempo después, la canción fue incluida en un disco de Cream, grupo liderado por Eric Clapton.


La primera edición de Rolling Stone


Hace 50 años, Jann Wenner y un pequeño grupo de creyentes del rock & roll se reunieron en un departamento de San Francisco con grandes ideas y poco presupuesto para crear Rolling Stone.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Baron Wolman

La primera edición de Rolling Stone

Por Andy Greene

A principios de 1967 una joven empleada de una firma de abogados llamada Angie Kucherenko, llegó a su departamento en San Francisco y encontró al novio de su compañera de cuarto, un desertor de Berkley de 21 años llamado Jann Wenner, acostado en el sillón tocando una guitarra acústica. Tenía una gran idea que no podía esperar a compartir. “Se sentó, puso la guitarra a un lado y dijo ‘quiero empezar una revista de rock & roll”, recordó Kucherenko. “Yo dije ‘¿Rock & roll? ¿No es una fase pasajera?’”.

No para Wenner. Para él, los Beatles, Bob Dylan, los Rolling Stones y las bandas locales como Grateful Dead eran figuras culturales enormes que merecían su propio medio que los tomara en serio. “No había nada llamado periodismo de rock como profesión”, decía Wenner. “Si tomabas Billboard, podías tener alguna idea del negocio de la música, pero no lo pondrías como parte de tu rutina regular si estabas interesado en el rock & roll”.

Un periodista local resultó compartir la pasión de Wenner: Ralph J. Gleason del San Francisco Chronicle. El columnista de 48 años había pasado décadas escribiendo de jazz, pero estaba empezando a otorgarles espacio a artistas como Dylan y los Dead. En octubre de 1965, Wenner se encontraba en un concierto en la bahía de San Francisco organizado por los promotores locales, Family Dog, cuando se le acercó Gleason. “Dijo, ‘Sé quién eres’”, recordó Wenner. “Había estado leyendo lo que yo escribía en el Daily Cal. Nos caímos muy bien y me convertí en un visitante regular de su casa. Toda su familia me acogió”.

Aunque se llevaban más de 30 años, Gleason y Wenner se volvieron cercanos. “Contrario a todos los otros críticos de jazz, él tenía un gran sentido del humor”, decía Wenner. “Amaba a Lenny Bruce y a la política. Tenía una mente abierta y un oído atento. Veneraba a los poetas del rock, pero siempre tuvo perspectiva, que era el nombre de su columna: Perspectives. Cuando yo decía ‘¡Jerry García es el mejor guitarrista del mundo!’ él diría ‘Pero Jann, ¿has escuchado a Wes Montgomery?’”.

Para principios de 1967, San Francisco se había convertido en el epicentro de la contracultura. En el festival Human Be-In, decenas de miles llegaron al Golden Gate Park para tomar ácidos y bailar al ritmo de Grateful Dead, Jefferson Airplane y Big Brother and the Holding Company. “Las bandas estaban inundando el área” dice Kucherenko. “Jann estaba muy, muy entusiasmado. Ninguno de nosotros podía entender cómo, pero había una energía pulsante”.

Wenner comenzó a imaginar una revista que haría crónicas acerca de la creciente escena del rock, y enlistó a Gleason como su socio. El par pensó en muchos nombres, como Electric Typewriter y New Times, pero se decidieron por Rolling Stone. La inspiración llegó en forma de un ensayo que Gleason escribió en el American Scholar llamado Like a Rolling Stone, por la canción interpretada por Bob Dylan. El tema: la importancia del rock y la sabiduría de la juventud. Aún con un gran título, un concepto inteligente y un socio con muchísimos contactos, Wenner no tenía ni un centavo para empezar su revista.

“Cuando se acercó a mí para ser el fotógrafo, yo dije ‘Suena divertido, dime más’”, recuerda Baron Wolman. “Dijo ‘Bueno, primero que nada, ¿tienes $10,000 dólares que te gustaría invertir’”. Wolman no los tenía, pero se le ocurrió una idea en la que él trabajaría a cambio de acciones en la compañía y los derechos de sus fotografías, un trato que pagó dividendos en los años y décadas subsecuentes.

Wenner reunió a un pequeño grupo de inversionistas, inculyendo a los padres de su futura esposa Jane Schindelheim, sus propios padres, Gleason y Joan Roos, un amigo de la universidad (que por casualidad era primo de un joven actor llamado Robert De Niro). Juntos le dieron a Wenner $7,500 dólares. Él y su equipo se mudaron a un pequeño departamento en el número 746 de la calle Brannan cuya renta sería gratis si usaban los servicios de imprenta del dueño. Era tiempo de empezar el trabajo de la primera edición.

En septiembre de 1967, Wenner subió las escaleras de madera del edificio junto a un pequeño equipo de voluntarios que incluía a Kucherenko, Schindelheim, el director de arte John Williams y Michael Lydon, exescitor de Newsweek y Esquire. “Estaba polvoriento y casi no había nada ahí arriba”, dice Lydon. “Tenía este sentimiento de que este era un nuevo comienzo. Estos no era un monton de chicos que empezaron un diario. Eran Jann Wenner y la gente que lo rodeba realizando su sueño”.

“Recuerdo caminar ahí junto a Jann al principio”, dice Kucherenko. “Había un piso de madera y los rayos de luz relucían a través de las ventanas. Todos ayudaban a traer los muebles. Encontramos sillones viejos y todos trajeron cualquier cosa que podían. Es como toda nueva empresa que comienza hoy en día, sin socios capitalistas”.

Wenner tenía grandes planes para la nueva revista. Uno de las primeras tareas que le dio a Lydon, se convertiría en la historia principal de la primera página, hablaba sobre dinero faltante del Monterey Pop Festival. “Jann no quería una revista de fans”, decía Lydon. “Quería un reportaje investigativo”. Muchos artículos – incluyendo a David Crosby siendo despedido de los Byrds y la gran incautación de droga de los Dead – no tenían créditos. “No poníamos nuestros nombres en todo”, comenta Lydon, “porque eso hubiera mostrado cuán poca gente trabajaba para la revista”.

Los puestos de periódico estban llenos de diarios alternativos en ese tiempo, pero eran mayoritariamente asuntos que desaparecían después de unas cuantas publicaciones. ”Jann solía decir que lo que nosotros hacíamos y ellos hacían eran dos cosas diferentes”, recuerda Wolman. “Lo nuestro es totalmente profesional. Quiero que tenga una integridad de primera. Somos serios y nos tenemos que tomar a nosotros mismos seriamente”.

En su columna de inaugural en Rolling Stone, Gleason criticó a las cadenas de televisión por no dedicarle más tiempo a cantantes de soul como Wilson Pickett, Otis Redding y Jackie Wilson. “Son negros” escribió. “Y en America, para el poder que controla estas cosas, el color es una discapacidad”. Jon Landau, un escritor de 20 años originario de Boston, escribió una larga reseña que comparaba Are You Experienced de Jimi Hendrix con Fresh Cream, el debut de Cream. En el centro estaba una entrevista de dos páginas con Donovan la cual hablaba acerca del cantante de folk Bert Jansch, el movimiento hippie y el reciente viaje de George Harrison a Haight-Ashbury. “Aunque era todavía principante”, dice Wenner, “los huesos fundamentales de la revista estaban ahí.

Casi 50 años después, casi todos los involucrados en la primera edición recuerdan la energía de Wenner. “Siempre estaba corriendo” dijo Kucherenko. “Estaba tan conectado que podía estar en el teléfono, hablar con alguien más y saludar a otra persona todo al mismo tiempo. Era extraordinario verlo. Estaba saltando de escritorio en escritorio, como una pelota en el edificio”.

Para encontrar una portada, Wenner escogió de una pila de fotografías publicitarias hasta que llegó a John Lennon posando con su traje de militar de la Segunda Guerra Mundial que utilizó para el rodaje de la película I Won the War de Richard Lester. “Faltaban dos días para la impresión y no sabíamos qué poner en la primera plana”, recordó Wenner. “Era lo mejor que teníamos. Pero era definitivo, ya que abarcaba música, películas y política. Eso fue un afortunado accidente. Pero empezó nuestra asociación con John”.

En la segunda página, Wenner escribió una carta a sus nuevos lectores: “Probablemente te preguntes qué estamos tratando de hacer. Es difícil de explicar, en partes revista y en partes periódico. Los diarios regulares se han vuelto irrelevantes e inexactos y las revistas de fans son anacrónicas. Rolling Stone no es sólo de música, sino también de las cosas y actitudes que la música abarca. Hemos trabajado muy duro en ella y esperamos que les guste. Describirla más sería difícil sin sonar como mierda y la mierda es como llenarse de musgo”.

En octubre del 67 el ejemplar estaba listo para impresión y el equipo bajó las escaleras para verlo en la prensa. “La máquina comenzó a sonar ka-bunk, ka-bunk, ka-bunk”, dijo Lydon. Con cada ka-bunk salía una Rolling Stone, todavía mojada. Destapamos champaña y brindamos”.

Pero mientras Wenner veía su sueño hecho realidad, no pudo evitar sentirse un poco abrumado: “Recuerdo haber pensado ‘Cielos, nunca seremos capaces de superar esto. ¿A dónde iremos después de esto?’”.


20 canciones menospreciadas de John Lennon como solista


En su cumpleaños número 77, presentamos una lista de canciones que merecen más reconocimiento.


POR Álvaro Tamés  



Foto: Facebook John Lennon

20 canciones menospreciadas de John Lennon como solista

Su carrera en solitario fue tan turbulenta y especial como sus años con The Beatles: un remolino de éxitos, aventuras y crisis emocionales. En el que hubiera sido su cumpleaños número 77, presentamos veinte pistas de sus álbumes de estudio que merecen mayor reconocimiento.

Hold On” – John Lennon/Plastic Ono Band

Aunque juró alejarse del estilo de The Beatles en su debut como solista, Lennon utilizó su brillante trabajo con el cuarteto como un puente para confesarse abiertamente en este álbum.

Remember” – John Lennon/Plastic Ono Band

En esta canción, Lennon toma las memorias más tristes de su infancia, como el abandono de su padre y las sintetiza en una melodía acompañada de un piano parecido al de Little Richard y al fuerte ritmo de Ringo Starr.

Isolation” – John Lennon/Plastic Ono Band

Después de una terapia, John Lennon se vio envuelto en polémicas declaraciones acerca de su necesidad maternal, su fe y amor eterno por su esposa y compañera creativa Yoko Ono. “Isolation” es Lennon aterrado, confrontando su libertad postbeatle con inseguirdad y paranoia.

Crippled Inside” – Imagine

Lennon siguió al himno de paz de su segundo álbum con esta granada envuelta en ritmo rockabilly, acompañada de un saltarín solo de country proporciondo por la guitarra de su excompañero de banda, George Harrison.

It’s So Hard” – Imagine

Esta marcha funky es parecida a “Yer Blues” de los Beatles, pero Lennon buscó darle un giro al darle con un ritmo un poco más aplanado y acompañarla con el saxofón del legendario King Curtis.

I Don’t Wanna Be a Soldier, Mama, I Don’t Wanna Die” – Imagine

La colaboración con George Harrison y King Curtis pareciera no pertenecer a un álbum, si no a una declaración en una revista o un documental, pero el ritmo de los dos otros astros le dan vida y candor a este monólogo donde Lennon confiesa sus sentimientos acerca de la guerra.

Woman Is the Nigger of the World” – Sometime in New York City

Antes de que Patti Smith escribiera “Rock ‘n’ Roll Nigger” y los raperos negros se adueñaran del término racista como un significante de hermandad en el ghetto, Lennon se arriesgó con el coro de este manifiesto feminista escrito junto a Ono La cinta sería el primer sencillo del álbum “Sometime in New York City“.

New York City” – Sometime in New York City

Un alegre cambio a las rimas de protesta y rebeldía del álbum, “New York City” combina el boogie soleado de la autobiográfica “The Ballad of John and Yoko” de The Beatles con el entusiasmo y pasión de Lennon por su nueva casa.

Tight A$” – Mind Games

Para un disco que se elaboraría casi al par de la crisis personal más grande de Lennon -su separación de Ono y el llamado “fin de semana perdido”- Mind Games tiene unos sorpresivos toques de diversión ligera como esta alocada pieza country.

Aisumasen (I’m Sorry)” – Mind Games

Mucho de la carrera de solista de Lennon fue una retrospectiva de su relación con Ono -un ciclo constante de afecto, pasión, culpa y reconciliación- y muy seguido le escribía directamente a ella, como es el caso de esta emotiva canción, parcialmente interpretada en japonés.

Out the Blue” – Mind Games

Los primeros segundos -solo la voz de Lennon y la guitarra acústica – son como un respiro hondo con la dramática exhalación de ésta extraña balada. Era una canción para Yoko y la desesperación de Lennon por mantener su realción martital feliz era cada vez más palpable.

Scared” – Walls and Bridges

El doloroso exilio de Lennon por parte de Ono seguía en efecto cuando grabó esta auténtica reflexión acerca de cuán bajo había caído. Era como si hubiera tomado la ira R&B de “How Do You Sleep?” y la hubiese aplicado en sí mismo.

Bless You” – Walls and Bridges

En esta olvidada canción de Walls and Bridges, Lennon comparte su obstinada anticipación por regresar a casa.

Steel and Glass” – Walls and Bridges

Steel and Glass” no se trataba completamente de Allen Klein, el ejecutivo neoyorquino que se encargaba de la imagen pública de The Beatles, sino de el odio acumulado que sentía Lennon por los hombres de negocios y estafadores que se alimentaban de él y su viejo grupo desde sus días en el cuarteto de Liverpool.

Cleanup Time” – Double Fantasy

Esta juguetona canción describe su rutina diaria en sus años de amo de casa: “La reina está trabajando/contando el dinero/el rey en la cocina, haciendo pan y miel”.

I’m Losing You” – Double Fantasy

La vida doméstica no vino sin sus complicaciones: “Ni siquiera te puedo marcar por teléfono,” cantaba Lennon en sus preocupados blues escritos mientras vacacionaba con Sean en Bermuda y Ono se encontraba en Nueva York, atendiendo sus negocios.

Dear Yoko” – Double Fantasy

Lennon amaba cantar el nombre de su esposa. Lo diferente aquí es el efecto Buddy Holly que puso en su voz mientras interpretaba esta canción de amor -una alegre caminata acompañada del zumbido de guitarras – y la emoción que demuestra al pensar en el placer y seguridad que sentía al lado de su esposa.

Borrowed Time” – Milk and Honey

“No cambiaría ni un solo día o año,” cantaba Lennon en este outtake pop-reggae de sus sesiones para Double Fantasy, escrita en Bermuda por Lennon y con un título inpirado en “Hallelujah Time” de Bob Marley.

I’m Stepping Out” – Milk and Honey

Si bien Lennon nunca acabaría por completo esta canción, la actitud está ahí: el principio hablado, el tema de un esposo que quiere salir de su vida diaria y el punzante canto de Lennon, llegando hasta un falsete en el coro.

Grow Old With Me” – Milk and Honey

Esta canción era la mitad de un par de composiciones que Ono y Lennon escribieron durante el final de las sesiones para Double Fantasy, inspiradas por los poemas de Robert y Elizabeth Barret Browning. El poco tiempo que tuvieron para terminar el álbum forzó al matrimonio a quedarse con ambas para un disco más adelante, pero la muerte de Lennon se asguró de que el demo en cassette fuera la única versión de la canción que grabaría.


La nostálgica vibra de Wet Baes


Platicamos con el músico mexicano acerca de su personalidad, lo que le da sentido a su vida y sobre su más reciente material, ‘Changes’.


POR Héctor Elí Murguía  



Foto: Daniel Patlán

La nostálgica vibra de Wet Baes

Hace un par de años, algunos músicos mexicanos se alimentaron fuertemente de la música proveniente de SoundCloud. Era un periodo en el que el vaporwave (género que satiriza la cultura popular occidental y oriental con música de los ochenta) comenzaba a ganar terreno en los oídos de los cazasonidos más hambrientos. En ese momento, nació un proyecto llamado Wet Baes, el álter ego del joven Andrés Jaime, quien inspirado en esa corriente artística, el funk, los sintetizadores y la música de antaño, le dio vida a un proyecto diferente en la escena nacional.

Foto: Daniel Patlán

Con tan sólo 20 años, el músico mexicano estrenó su álbum debut después de darse a conocer con canciones que recuerdan la época del synthpop. Con melodías de ensueño, sensaciones pop y sonidos inspirados en artistas como Justice, Phoenix, Blood Orange, Michael Jackson, George Michael y Sade, Wet Baes presentó Changes. Su concepto y su sonido proviene de las plataformas digitales de música; un universo alterno que pocos (en el mundo popular) se atreven a recorrer, sin embargo, Andrés ha entrado a ese lugar y ha salido con una colección de canciones que unen lo mejor de varias generaciones. Wet Baes transmutó del vaporwave y sus derivados a un sonido estético y digerible.

En una charla amena, Andrés cuenta cómo nació el nombre que le ha dado reconocimiento a lo largo del país: “Las primeras canciones que hice para el proyecto son una especie de intento por tomar la textura sonora de los ochenta. En esa época mi trip era totalmente ochentero. Cuando Wet Baes nació, los géneros de internet eran una realidad y tomaron los sonidos de los ochenta. Estaba el vaporwave, el future funk, artistas como St. Pepsi… entre otros. Tomar sampleos y todo este asunto ya estaba muriendo y a pesar de eso, yo quise entrarle”.

Wet Baes se ha presentado en los festivales más destacados de México. Desde el Carnaval de Bahidorá hasta el festival Anagrama, el músico ha conquistado el corazón de los más nostálgicos con canciones como “Midnight Caller” o “Dancing in the Dark”. “La mayoría de la gente que te va a ver no te conoce. Es chistoso porque me he dado cuenta que es mezclado. Hay gente que te sigue y va a los festivales para ver el show y hay otros que no te conocen pero comienzan a seguirte. No esperaba este tipo de reacciones. En todas las fechas siempre han habido fans y la conexión que he tenido con la gente ha sido muy chida”, comenta Wet Baes sobre sus seguidores.

Sobre Changes, su álbum debut, Andrés platica que el proceso creativo ha sido algo genuino y pensado con una estructura sólida: “Changes es un disco con el propósito de contar en ocho canciones una etapa de cambios y le puede quedar a cualquiera. Hay muchas cosas personales pero uno puede sentirse identificado y decir ‘eso también me pasó a mí’. Instrumentalmente hablando hay una conexión entre canción y canción. Todo el disco está compuesto bajo un mismo círculo de melodías por la misma razón. Que escuches cada una de las canciones y que en esos 30 minutos encuentres un mensaje y no solamente te eches ocho rolas porque sí. Últimamente, los álbumes se hacen así, meten muchas canciones y al final terminas escuchando tres… Por eso quise hacer sólo un trip”.

Roger Waters dice que si quieres hacer un álbum, este tiene que acariciarte de la misma forma, si tú cambias de forma radical, no servirá mucho. Tener un sólo viaje con la misma casa de melodías —como yo le llamo— te mantiene familiar, recuerdas el disco como una sola cosa, no como un paquete de mercancía musical”.

Wet Baes compone con Appleton Live pero también lo hace con sintetizadores análogos, bajo eléctrico y batería acústica, receta que le da un sazón especial a sus canciones. “Este disco tuvo mucha retroalimentación de amigos músicos, pero me cuesta trabajo hacer equipo con las personas porque todavía no puedo conectar con otros y que entiendan lo que traigo en la cabeza. Esta fue una de las razones por las que mi banda se separó. Me clavé para aprender producir además de tocar mis instrumentos. Aprendí a conocerme como músico y aprendí que mi forma de trabajar es esa”.

En la escena independiente mexicana, los músicos tardan un tiempo considerable para lanzar una producción, más aún, si estos no colaboran con una productora o un estudio de grabación: “Son meses de preproducción y producción, es un periodo largo. Para mí que soy productor de alcoba, no quise entrarle a la grabación de estudio. Con lo que iba ganando con los shows compré instrumentos y todo lo que necesitaba. En eso estuvo enfocado Changes, en que yo tuve el control por completo”, menciona el músico mexicano sobre su forma de componer y su método autodidacta.

Foto: Daniel Patlán

“Grabo una base rítmica, la dejo reposar y poco a poco la termino. Para mí, componer canciones es como cocinar un pastel. Cualquiera puede hacer un track pero no cualquiera le puede entregar un pedazo de vida. Creo que en eso consiste ser tu propio productor y en general eso sucede en la música. Mi manera de hacerla es saber bien qué es lo que quiero y darle parte de mí. Changes es resultado de darle tiempo a ese platillo musical.

Para finalizar la conversación, Andrés confiesa qué le preguntaría a sus más grandes ídolos: “Me hubiera gustado haberle producido a Michael Jackson, John Lennon y Justice. Le preguntaría a MJ qué cree sobre el sentido de mi canto y a Lennon le preguntaría sobre cosas un poco más místicas. Siento que ellos dos serían buenos críticos. Me gustaría preguntarles ‘¿Qué hay en ese mundo que te llevó a la grandeza? ¿Cómo le haces?’”.


Arcade Fire hizo un cover de “Mind Games” de John Lennon


Esta interpretación incluyó sampleos de “Karma Police” de Radiohead y “Oh! You Pretty Things” de David Bowie.




Foto: Instagram Win Butler

Arcade Fire hizo un cover de “Mind Games” de John Lennon

Durante un concierto en el foro Metro de Chicago, Arcade Fire tocó un cover de “Mind Games” de John Lennon. Esta interpretación incluyó los sampleos de “Karma Police” de Radiohead y “Oh! You Pretty Things” de David Bowie.

El colectivo canadiense se encuentra de gira promocionado su nuevo álbum Everything Now y el día de ayer se encargaron de cerrar el escenario principal de Lollapalooza.

Mira a Arcade Fire tocar “Mind Games” de John Lennon:


The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘Yellow Submarine’ con un cómic


Esta publicación será escrita e ilustrada por Bill Morrison, editor de MAD Magazine.




Foto: Rex

The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘Yellow Submarine’ con un cómic

Con motivo del 50 aniversario de Yellow Submarine de The Beatles, Apple Corporation autorizó la publicación de un cómic inspirado en la película animada de 1968. Esta historieta saldrá a la venta en 2018.

“Estamos emocionados de publicar ‘The Beatles: Yellow Submarine’ para celebrar 50 años de esa fantástica cinta”, comentó Chris Teather, director de Titan Comics.

Bill Morrison, editor de MAD Magazine, será el encargado de escribir e ilustrar la historieta protagonizada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, quienes salvarán a Pepperland de los Blue Meanies.

Las primeras ilustraciones de esta nueva versión ya fueron compartidas. Míralas a continuación:


El día que John Lennon y Paul McCartney se conocieron


Hoy se cumplen seis décadas de ese primer encuentro entre los legendarios músicos británicos.


POR Héctor Elí Murguía  



El día que John Lennon y Paul McCartney se conocieron

Uno de los encuentros más significativos en la historia de la música sucedió en el jardín de la iglesia de St Peter en Liverpool el 6 de julio de 1957. John Lennon conoció a Paul McCartney en una presentación que Lennon tuvo con The Quarrymen, la banda con la que tocaba en ese entonces.

La presentación de The Quarrymen empezaba a las 8 de la noche. McCartney le mostró a Lennon cómo afinar su guitarra y después tocó “Twenty Flight Rock” de Eddie Cochran y algunas otras canciones de Little Richard y Gene Vincent, íconos de aquella década.

Durante la presentación, McCartney pensó: “Bueno, se ve bien, canta bien y me parece un gran cantante principal”. “Recuerdo que era John bueno, era el único que sobresalía de la banda”, opinó Paul sobre Lennon.

Después del show, The Quarrymen junto a Paul y otros chicos, fueron a un pub cercano donde mintieron sobre sus edades para poder ser atendidos. En el lugar, Lennon se impresionó por el conocimiento musical de McCartney y le preguntó que si quería unirse a la banda.

Un año después, George Harrison se unió al grupo. En 1959, todos los integrantes dejaron el grupo quedando Lennon, McCartney y Harrison como los miembros restantes. En menos de un año obtuvieron a un baterista llamado Pete Best y después lo reemplazaron con Ringo. El resto es historia.


Mira “Chinatown”, el nuevo video de Liam Gallagher


El cantante británico pasea por las calles principales de Londres en este nuevo visual.


POR Héctor Elí Murguía  



Mira “Chinatown”, el nuevo video de Liam Gallagher

Liam Gallagher compartió el video de “Chinatown”, segundo sencillo de su primer álbum como solista, As You Were. Este nuevo visual dirigido por Charlie Lightening muestra a Liam pasear por las principales calles de Londres.

En un comunicado acerca de su próximo material discográfico, el exvocalista de Oasis dijo: “No quiero reinventar nada ni quise hacer una odisea de jazz en el espacio. Es más bien un homenaje al estilo “Cold Turkey” de John Lennon o los Stones, algo clásico”.

As You Were fue producido por Greg Kurston (Adele, Tegan and Sara) y Dan Grech-Marguerat (Radiohead, Beck). Este nuevo disco estará disponible a partir del próximo 6 de octubre.

Mira a continuación el nuevo video de Liam Gallagher:


Paul McCartney y Sony llegaron a un acuerdo por los derechos de la música de The Beatles


Hasta el momento se desconocen los detalles específicos del acuerdo.




Paul McCartney y Sony llegaron a un acuerdo por los derechos de la música de The Beatles

En enero de este año, Paul McCartney demandó a Sony por los derechos musicales sobre las canciones que escribió con The Beatles. El cantautor esperaba obtener de vuelta sus facultades como compositor de temas como “Yesterday“, “Hey Jude” y “The Long And Winding Road”.

Según The Hollywood Reporter, McCartney y Sony han llegado a un acuerdo: “Los involucrados han resuelto su problema a través de un acuerdo y en conjunto le piden a la Corte descartar el caso”, escribió el abogado del exbeatle en una letra para el Juez Edgardo Ramos.

Técnicamente, esta disputa comenzó en los años ochenta cuando McCartney habló con Michael Jackson sobre el negocio lucrativo de poseer canciones. Subsecuentemente, Jackson compró ATV, compañía propietaria de una parte del catálogo de The Beatles.

Sony seguirá siendo dueño de los derechos musicales de John Lennon, los cuales le pertenecerán a la empresa 70 años después de la muerte de Paul McCartney.


The Claypool Lennon Delirium lanzará un nuevo EP


Este nuevo material incluye covers a Pink Floyd, The Who y King Crimson.


POR Héctor Elí Murguía  



The Claypool Lennon Delirium lanzará un nuevo EP

The Claypool Lennon Delirium, banda formada por Les Claypool y Sean Lennon (hijo de John Lennon y Yoko Ono), lanzará un nuevo EP que estará disponible a partir del próximo 4 de agosto.

Lime and Limpid Green incluye los covers “In the Court of the Crimson King” de King Crimson, “Astronomy Domine” de Pink Floyd y “Boris The Spider” de The Who. La edición limitada de este nuevo material estará disponible en color verde.

“Ambos estábamos escuchando algo que queríamos hacer inspirados profundamente en la gente de aquellos tiempos como Syd Barret“, dijo el hijo del exbeatle. “Desde que tenemos un álbum como banda, queríamos agregar canciones a nuestro show que ilustren de manera clara de lo que se trata Delirium“.

El EP también tendrá el cover de “Satori” de Flower Travelin Band, el cual ya cuenta con video oficial.

Mira el nuevo video de The Claypool Lennon Delirium a continuación:


Billy Joel interpretó en vivo “A Day in the Life”, canción original de The Beatles


El cantante rindió homenaje a la legendaria banda británica por el cincuenta aniversario de ‘Sgt. Pepper’.


POR Priscila Núñez  



Foto: slgckgc

Billy Joel interpretó en vivo “A Day in the Life”, canción original de The Beatles

Billy Joel interpretó su propia versión del clásico de The Beatles, “A Day in the Life“, para celebrar los cincuenta años del lanzamiento de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Durante su presentación el sábado por la noche en Green Bay (Wisconsin), el músico estadounidense homenajeó el álbum que “marcó su carrera” reversionando la canción que cierra la producción.

A finales de mayo, Joel interpretó este mismo tema durante un concierto en Manchester, donde confesó: “The Beatles era mi banda favorita y me inspiró a hacer lo que hago ahora y que he hecho durante toda mi vida”.

Mira el cover que hizo Billy Joel de “A Day in the Life“: