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Eddie Vedder hizo un cover a “Help!” de The Beatles


El músico de 53 años realizó una versión acústica del tema durante la visita de Peal Jam a Praga.


POR Andrea Calderón  



Foto: Facebook Eddie Vedder

Eddie Vedder hizo un cover a “Help!” de The Beatles

Pearl Jam realizó un cover a “Help!”, tema originalmente compuesto y lanzado por la legendaria banda británica, The Beatles. La interpretación ocurrió como parte de la presentación que Pearl Jam ofreció este fin de semana en Praga en la O2 Arena.

A la mitad del concierto, el vocalista del grupo, Eddie Vedder, tomó su guitarra acústica y realizó un tranquila versión del popular tema del cuarteto de Liverpool. Los más de 18 mil asistentes que se encontraban en el recinto no dudaron en corear cada palabra del exitoso sencillo. Minutos después de versionar la canción, Vedder continuó el show con “Help Help”, tema incluido en el LP de 2002 Riot Act.

La actual gira de Pearl Jam se ha caracterizado por incluir en sus setlists varios covers a músicos como Tom Petty, U2, Bob Dylan, Daniel Johnston y John Lennon. La banda de Seattle continuará su serie de conciertos por Europa para continuar en Norteamérica en el mes de agosto.

Mira a Eddie Vedder interpretar “Help!” de The Beatles:


Os Mutantes: la leyenda sigue viva


Sérgio Dias platicó con nosotros sobre el presente de la agrupación pionera de la psicodelia.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook Os Mutantes

Os Mutantes: la leyenda sigue viva

Si se tuviera que hablar de los orígenes del rock psicodélico y el surgimiento del movimiento tropicália tanto en Brasil como en Latinoamérica, el nombre de Os Mutantes sobresaldría sin lugar a dudas. Con Rita Lee en la voz, Sérgio Dias en la guitarra y Arnaldo Baptista tocando el bajo y el teclado, Os Mutantes logró dejar huella desde su formación en la década de los sesenta y sigue marcando a nuevas generaciones.

Su sonido ha influenciado a artistas de gran renombre como David Byrne, Beck o Devendra Banhart, pero también marcó intensamente a íconos de la cultura popular como Kurt Cobain o Pat Smear, guitarrista de Foo Fighters.

Sérgio Dias, integrante original y actual líder de la nueva alineación, platicó con nosotros sobre la trayectoria del grupo, así como su reencuentro después de tantos años y el presente de la legendaria banda.

Para Sérgio, la música es uno de los pilares de su vida y es gracias a eso que Os Mutantes continúa vigente. También considera que la música que expresa la agrupación es una proyección de nosotros mismos: “Os Mutantes son ustedes y nosotros. Somos un reflejo de nuestra audiencia siempre. Creo que el trabajo de nuestra banda siempre ha sido ser un buen reflejo, siempre queremos vernos y que se vean tal y como son. Nosotros hacemos la música para ustedes”.

La agrupación original se disolvió poco a poco hasta que sólo quedó Sérgio, quien decidió ponerle fin a la banda en 1978. Tiempo después, se lanzaron álbumes inéditos a pesar de que ya no estaban juntos. El rumbo de la agrupación cambió gracias a un homenaje al movimiento de tropicália en Londres: “La reunión fue algo muy peculiar, hubo un homenaje de tropicália en el Barbican Centre de Londres en el año 2006; alguien le dijo al curador que no tendría sentido hacerlo si no estaba Os Mutantes en el cartel y el curador dijo ‘¿Qué puedo hacer? ya no existen como banda desde hace mucho tiempo’. A pesar de esto la prensa nacional e internacional obtuvo información errónea de la presentación ya que se empezó a correr la voz de que volveríamos a juntarnos de nuevo para tocar”.

El carioca comenta que después de esa pequeña fuga falsa de información, Os Mutantes se planteaba como algo cada vez más real de nueva cuenta y conforme pasaba el tiempo: “Días después comenzamos a recibir correos que nos preguntaban acerca de nuestro regreso en un show de Londres y yo no tenía idea de nada. De pronto las estaciones de radio comenzaron a decir que ya estábamos juntos y ensayando en Brasil así que nos comunicamos entre la banda. Dinho (bateria) había dejado de tocar hace 27 años, pero al contarle lo sucedido lo siguiente que mencionó fue que si yo así lo quería, él tocaría y después de eso me di cuenta de que era un regreso serio. Nos juntamos en el estudio que tengo en casa para poder recordar lo que hace años habíamos olvidado y por supuesto el ensayo fue horrible pero nos dimos cuenta que la energía siempre estuvo ahí y nunca se fue, así que ese fue el momento decisivo para poder hacerlo”.

Una de las cosas que más le sorprendió el día que salieron al escenario después de tanto tiempo fue que la gente seguía escuchándolos, pero no sólo se trataba de sus contemporáneos, también había nuevas generaciones: “Desde entonces, después de ver el público tan variado entre personas de mi edad y niños, lo mínimo que podíamos hacer era seguir tocando para ellos y no dejar que Os Mutantes muriera de nuevo”. El músico decidió continuar con el proyecto a pesar de no contar con toda la alineación original, así que reclutó virtuosismo y talento que estuviera a la altura de la banda: “Yo ya conocía a todos, ya había tocado con ellos antes ya que nunca dejé de hacer música. Con Esmeria —la vocalista actual— he coincidido muchas veces, la conozco desde hace 22 años, ella me acompañó en muchos de mis proyectos solistas. El baterista (Cláudio Tchernev) grabó conmigo algunas ocasiones y es uno de los mejores bateristas que he conocido. Vinicius (bajista) fue alguna vez a mi casa a grabar unas baterías, pero de la nada tomó un bajo y comenzó a tocar cosas de Jaco Pastorius, volándome la cabeza. A Henrique Peters lo conocí produciendo su banda y me sorprendió realmente, un día hablamos y lo invité a tocar conmigo. Por último encontré a Carly Bryant con quien hice un álbum y al final terminó siendo parte de esto. Es excelente escritora, cantante y músico, ella se convirtió en una gran parte de mi vida”.

Sérgio cuenta que en esta reciente formación existen varias similitudes en comparación con la alineación original. El ADN de Os Mutantes se mantiene a pesar de que los integrantes cambien: “Lo más importante y similar que encuentro es que siempre hicimos la música que queríamos, nunca la hicimos para tener dinero o ser los número uno. Nosotros siempre hicimos la música desde el corazón y como líder puedo afirmar que todos estamos en esa misma línea. Las diferencias en esta nueva etapa de la banda es que todos crean y contribuyen conforme van creciendo y evolucionando, justo igual que la música”.

Sérgio recuerda con mucho cariño los comienzos de Os Mutantes: “Creo que fueron tiempos muy importantes para la música. En el Monterey Pop Festival se presentaron figuras como The Beatles, Jimi Hendrix, Ravi Shankar, Janis Joplin y muchos más. Todo esto pasó sin internet y de manera simultánea, esa época fue de acontecimientos trascendentes que cambiaron al mundo y generaron cambios fundamentales en la música. Fue una explosión mundial que se sincronizó con todos los que intentaban exponer, difundir y hacer arte. Difícilmente podremos ver un evento de esa magnitud otra vez. Quizás suceda en cuanto a asistentes, pero el talento, la manera de convocar a las personas, la convocatoria de artistas y personas sedientas de arte no se volverá a repetir”.

Sérgio sigue derrochando talento al mantenerse activo hasta la actualidad y mencionó que él siempre ha sido la misma persona desde que Os Mutantes se formó: “Soy más joven por más tiempo. Siento que soy el mismo niño que siempre me he sentido cuando toco, si alguna vez me sintiera diferente o si dejara de sentir el placer de todo lo que he hecho, pararía de inmediato”.

Os Mutantes se presentará el próximo 4 de julio en El Plaza Condesa en punto de las 21:00 horas. Los boletos los puedes adquirir a través de este enlace.


Paul McCartney recorre Liverpool al lado de James Corden


La leyenda británica interpretó sus mejores éxitos en la famosa camioneta del comediante y ofreció un pequeño concierto en un bar de la ciudad.


POR Andrea Calderón  



Foto: CBS / The Late Late Show

Paul McCartney recorre Liverpool al lado de James Corden

El esperado Carpool Karaoke de Paul McCartney finalmente está aquí. La leyenda británica fue invitado al programa de televisión de James Corden y accedió a participar en la popular sección de karaoke sobre ruedas del show.

Dentro de la famosa camioneta de Corden, el músico de 76 años interpretó junto al presentador y comediante, algunos de sus más grandes éxitos, recorrió Liverpool y sorprendió a varios de sus fanáticos.

El Carpool Karaoke de Paul McCartney es uno de los más largos en la historia del programa, con casi 24 minutos de duración. El exbeatle aprovechó cada segundo de este para convertirlo en una de las emisiones más emocionantes y emotivas en la historia de The Late Late Show.

Al comenzar su participación, McCartney cantó algunos de los más populares dentro de la discografía de The Beatles como “Baby You Can Drive My Car”, “Penny Lane”, “Let It Be” y “Blackbird”. El cantautor aprovechó para narrar la inspiración detrás de la letra de “Let It Be”, (momento que resultó uno de los más emotivos del rodaje), además de visitar una pequeña peluquería en la calle Penny Lane.

Otra de las sorpresas durante su presentación fue la visita que realizó a la casa donde vivió la mayor parte de su juventud. El músico sorprendió a los actuales dueños del lugar y recordó junto a ellos el proceso de composición detrás de “She Loves You”, canción que escribió junto a John Lennon y su padre. Como agradecimiento, McCartney interpretó con la ayuda de un piano el sencillo “When I’m Sixty Four”.


Para cerrar con broche de oro, McCartney acudió de sorpresa a un pequeño bar. Junto a sus ya conocidos músicos de apoyo, Paul impactó a todos los asistentes e incluso provocó algunas lágrimas cuando interpretó cinco piezas en vivo. “A Hard Day’s Night,” “Ob-La-Di, Ob-La-Da,” “Love Me Do,” “Back in the U.S.S.R” y “Hey Jude” fueron los temas con los deleitó a los pocos pero muy afortunados asistentes durante el concierto improvisado.

Este miércoles, Paul McCartney estrenó “Come On To Me” y “I Don’t Know”, sencillos que formarán parte de su próximo material discográfico. Egypt Station estará disponible a partir del próximo 7 de septiembre, conoce los detalles de esta producción aquí.

Mira el Carpool Karaoke de Paul McCartney:


¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?


Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del octavo disco de la banda británica.


POR Staff Rolling Stone México  



¿Quién es quién en la portada de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’?

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club fue lanzado un día como hoy, pero de 1967. Este álbum es uno de los más celebrados en la historia de la música. Además de su gran valor musical, su portada se ha envuelto en una oleada de misticismo y significados, pero lo cierto es que se ha convertido en un icono de la historia del rock.

Peter Blake fue el artista que combinó figuras históricas y de la cultura popular con John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison. Todos estos personajes llamaron la atención del cuarteto para plasmarlos en esta joya musical. Una portada que rompió los estereotipos de aquella época y que sigue sorprendiéndonos. La fotografía de Michael Cooper ha inspirado a múltiples obras de arte.

Un dato curioso es que al momento de crear esta legendaria portada, Ringo Starr consideró al actor mexicano Germán Valdez “Tin Tan”, para participar. Aunque los motivos de su ausencia no son del todo claros, se dice que se encontraba grabando la voz del oso Baloo para la cinta El libro de la selva, por lo que jamás se concretó. De igual forma, existen rumores de una llamada que “Tin Tan” realizó a Starr para explicar que no podría asistir, como también se asegura que el actor mexicano les hizo llegar un árbol de Metepec, mismo que supuestamente es el que aparece debajo de la ilustración de la actriz Diana Dors.

Un breve recuento de quién aparece en la icónica portada del disco. Los cuatro miembros de la banda propusieron personalidades que consideraban importantes en su momento:

1. Sri Yukteswar Gigi (gurú proveniente de la filosofía india).
2. Aleister Crowley (ocultista, poeta y novelista).
3. Mae West (actriz).
4. Lenny Bruce (comediante).
5. Karlheinz Stockhausen (compositor).
6. W.C. Fields (comediante).
7. Carl Jung (psicólogo).
8. Edgar Allen Poe (escritor).
9. Fred Astaire (actor).
10. Richard Merkin (pintor e ilustrador).
11. La Chica de Varga (pintura hecha por Alberto Vargas).
12. Leo Gorcey (actor: fue removido del dibujo ya que solicitó se le pagara por aparecer en la portada).
13. Huntz Hall (actor).
14. Simon Rodia (creador de las Watts Towers).
15. Bob Dylan (músico).
16. Aubrey Beardsley (ilustrador).
17. Sir Robert Peel (político).
18. Aldous Huxley (escritor).
19. Dylan Thomas (poeta).
20. Terry Southern (escritor).
21. Dion (di Mucci)(cantante).
22. Tony Curtiss (actor).
23. Wallace Berman (pintor).
24. Tommy Handley (comediante).
25. Marilyn Monroe (actriz).
26. William Burroughs (escritor).
27. Sri Mahavatara Babaji (gurú proveniente de la filosofía india).
28. Stan Laurel (comediante).
29. Richard Lindner (comediante).
30. Oliver Hardy (comediante).
31. Karl Marx (rilósofo, padre del socialismo).
32. H.G. Wells (escritor).
33. Sri Paramahansa Yogananda (gurú proveniente de la filosofía india).
34. Figura de cera de estilista/ peluquera.
35. Stuart Sutcliffe (pintor/ ex integrante de The Beatles).
36. Figura de cera de estilista/peluquera.
37. Max Miller (comediante).
38. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
39. Marlon Brando (actor).
40. Tom Mix (actor).
41. Oscar Wilde (escritor).
42. Tyrone Power (actor).
43. Larry Bell (pintor).
44. Dr. David Livingston (explorador y misionero).
45. Johnny Weissmuller (nadador/ actor).
46. Stephen Crane (escritor).
47. Issy Bonn (comediante).
48. George Bernard Shaw (escritor).
49. H.C. Westermann (escultor).
50. Albert Stubbins (futbolista).
51. Sri Lahiri Mahasaya (gurú proveniente de la filosofía india).
52. Lewis Carrol (escritor).
53. T.E. Lawrence (soldado).
54. Sonny Liston (boxeador).
55. The Pretty Girl (pintada por George Petty).
56. Figura de cera de George Harrison.
57. Figura de cera de John Lennon.
58. Shirley Temple (actriz y cantante).
59. Figura de cera de Ringo Starr.
60. Figura de cera de Paul McCartney.
61. Albert Einstein (científico).
62. John Lennon.
63. Ringo Starr.
64. Paul McCartney.
65. George Harrison.
66. Bobby Breen (cantante).
67. Marlene Dietrich (actriz).
68. Mahatma Ghandi (pensador, filósofo, EMI pidió que se quitara de la portada).
69. Representante de la Royal Antediluvian Order of Buffaloes (Asociación fraternal y caritativa).
70. Diana Dors (actriz).
71. Shirley Temple.
72. Figura de tela hecha por Jann Haworth.
73. Figura de tela de Shirley Temple hecha por Jann Haworth con un suéter que dice “Welcome The Rolling Stones, good guys”.
74. Veladora mexicana.
75. Set de televisión.
76. Figura de piedra de una niña.
77. Figura de piedra.
78. Estatua proveniente de casa de John Lennon.
79. Trofeo.
80. Muñeca india.
81. Decoración diseñada por Joe Ephgrave.
82. Una hookah.
83. Serpiente de terciopelo.
84. Figura japonesa de piedra.
85. Figura de piedra de Blanca Nieves.
86. Gnomo comúnmente usado para adornar los jardines.
87. Una tuba.


Supersticiones y cábalas del rock


Magia y deidades: los secretos que se esconden detrás del escenario.


POR Brenda Arriaga  



Foto: Wikimedia Commons

Supersticiones y cábalas del rock

La historia de la humanidad está permeada de cábalas o creencias que se han arraigado a la cultura popular desde hace cientos de años. En el mundo de la música no hay excepción. Los ídolos del escenario se han envuelto en una serie de supersticiones que van desde evitar los encendedores blancos porque fueron hallados en la ropa que vistieron Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison cuando murieron [miembros del famoso Club de los 27] hasta viajar el 3 de febrero para prevenir algún accidente como el ocurrido durante 1959, año en el que Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper perdieron la vida en un trágico episodio conocido como “El día en que la música murió”. Volar el viernes 13 y ofrecer el show número 13 son otras actividades que los músicos descartan.

En relación a estos y otros mitos que rondan el rock, la práctica de los rituales es muy popular entre el gremio. Con el fin de ahuyentar las tragedias, alcanzar la fama y firmar contratos millonarios, los astros de la música se han involucrado en la magia, hechicería, brujería y ocultismo, doctrinas de las cuales retoman ceremonias para consagrar su legado. Independientemente de que estos cultos conecten o no con alguna deidad, la historia enmarca algunos pasajes que tambalean el escepticismo en torno a esta costumbre.

Durante los años setenta, el rock estuvo influenciado por una serie de simbolismos que le otorgaron un sentido místico. No hay una razón específica pero gran parte de la música escrita en este periodo estuvo inspirada en El libro de la ley de Aleister Crowley (1904), una de las figuras más oscuras y enigmáticas del ocultismo. Este personaje dedicó su vida al estudio de la magia sexual, magia negra y filosofía Thelema. En su obra se proclama a la voluntad como un acto verdadero de amor que vuelve a los individuos “únicos como las estrellas”, a través de invocaciones y ceremonias coitales.

Con la premisa de “el amor bajo la voluntad”, Crowley alcanzó a gran número de seguidores entre los cuales había personalidades de la música. Todos ellos se encomendaron al mago negro e hicieron realidad su utopía. Establecieron sus propias reglas y navegaron bajo el siguiente lema: “Hacer tu voluntad será la ley”. Desde luego esta forma de pensamiento se reflejó en el desenfreno sexual, irreverencia lírica y potencia escénica que inmortalizó al rock de los años setenta.

John Lennon fue un admirador de Aleister, a quien incluyó en la controversial portada del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. La relación entre The Beatles y el mago iría más allá, pues Crowley radicó una parte de su vida en el edificio Dakota, recinto que supuestamente hechizó al marcharse. En este mismo inmueble vivió y fue asesinado Lennon a finales de 1980.

Se dice también que Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, adquirió Boleskine House, la residencia que le perteneció a Crowley, con la esperanza de invocar al brujo para encomendar el futuro de la banda. Iniciaron los rumores sobre santería tras la publicación del cuarto álbum del grupo, donde destaca la simbología impresa en su contraportada. Al respecto, Robert Plant explicó a la prensa que cada miembro eligió un símbolo metafísico que los representara individualmente, “decidimos que el álbum no podía llamarse Led Zeppelin IV”, contó.

La serie de tragedias que envolvieron al grupo evitaron que su relación con la magia se descartara del todo. En 1975, Robert Plant sufrió un accidente automovilístico en Grecia. Este suceso lo inmovilizó por un tiempo por lo que dejó de cantar “In My Time of Dying”. En 1977, mientras Led Zeppelin se encontraba de gira por Estados Unidos, Plant perdió a su hijo de 6 años debido a una extraña infección estomacal. En septiembre de 1980, el baterista del grupo, John Bonham, murió a causa de broncoaspiración en la mansión que Jimmy Page tenía en Windsor, Inglaterra. La especulación sobre el mal karma de los músicos debido a la devoción satánica de su guitarrista terminó por desaparecer a la banda un par de meses después.

The Doors, David Bowie y Ozzy Osbourne son otros que encomendaron su destino al mago negro aunque los rituales oscuros no siempre fueron la clave para atraer a la buena suerte. Un ejercicio básico que ha prevenido infinidad de percances es el soundcheck. Las cosas sencillas son idóneas para conectar la energía positiva. Por ejemplo, Keith Richards come pastel de ternera antes de subir al escenario. Esta ceremonia ha traído buena suerte a los Stones desde 1989, año en el que el guitarrista del grupo comenzó con el ritual durante el Steel Wheels Tour. Una cuestión similar ocurría con Lemmy Kilmister quien tomaba Jack Daniel’s y Coca-Cola en el backstage. Esta combinación acompañó durante mucho tiempo al líder de Motörhead, hasta que reemplazó el coctel por problemas de salud. “Me gustaba más con jugo de naranja”, manifestó Lemmy a The Guardian. Este ritual fue tan icónico que la firma de whiskey lanzó una botella conmemorativa luego de su muerte en 2015.

En febrero de 2018, Paul McCartney reveló durante una entrevista con The Mirror que se toma un tiempo antes de salir al escenario para ver el programa Family Fortunes. De forma particular, Jack White dio a conocer a la revista The New Yorker el ritual que practica antes de un concierto. “Bebo Red Bull, un caballito de whisky y rompo cosas con un bate de béisbol detrás del escenario”. Por su parte, convivir con familiares y amigos cercanos es el ritual de buena suerte que no puede faltar en las giras de U2, Green Day y Depeche Mode; inclusive, se puede observar a Dave Gahan arrullando a su hijo minutos antes de presentarse en el Rose Bowl durante el documental 101, grabado en 1988.

Las supersticiones y rituales endulzan el rock. La razón radica en que la combinación entre la magia y lo sobrenatural genera buenas historias para las chicas, quienes “se fascinan por el lado oscuro de una banda”, como lo determinó Richard Cole, respecto a los rumores cabalísticos de Led Zeppelin.


Death by Unga Bunga: diversión en forma de rock


Stian Gulbrandsen, guitarrista de la banda noruega, da detalles sobre los inicios de la banda y su nuevo LP.


POR Noemí Contreras  



Foto: Facebook Death by Unga Bunga

Death by Unga Bunga: diversión en forma de rock

Sebastian, Preben, Stian, Even y Ole son parte de Death by Unga Bunga, una banda de rock proveniente de la península escandinava. Después de una extensa gira por Europa y Estados Unidos, este año festejan el décimo aniversario de su carrera. La celebración consistirá en un gran concierto en Noruega y el lanzamiento de su quinto material discográfico, So Far So Good So Cool. La creación de este álbum fue todo un proceso de aprendizaje porque fue el primer LP que produjeron por sí mismos. Fue retador al ser algo nuevo, pero les dio la posibilidad de tener más libertad creativa. “Los primeros discos sonaban ‘correctos’ porque no tenían tanto ruido. Ahora, este disco suena más como nosotros porque pudimos hacer lo que queríamos”, comentó el guitarrista Stian Gulbrandsen. Y vaya que hicieron lo que quisieron. “Internet” y “Turn My Brain Off” son sus pistas más inusuales hasta el momento. Stian las llamó “ridículas y tontas”, agregando: “Es justo por eso que nos encantan”. Cuando estaban en el estudio con Vidar Grande, les mostró cómo podían hacer sonidos diferentes y a ellos les pareció tan interesante (y loco) que decidieron incluirlo en su proyecto. “Fue algo que nunca habíamos hecho antes”, dice. “Es oscura y depresiva”, bromeó Stian cuando le pregunté sobre su ciudad de Noruega. Sin embargo, su música es justo lo opuesto. Death by Unga Bunga es un sinónimo de diversión. La prueba de esto son los sencillos del álbum: “Into the Night”, “Bye Bye”, “Soldier” y “Cynical”, canciones rápidas, llenas de buena vibra y de riffs contagiosos. Esta banda sabe que los discos deben tener movimiento, subidas y bajadas. Así que decidió tener una canción diferente al resto: “I’m No Provider”, la cual es más lenta y no tan radiante como las demás. “No sabemos si la tocaremos en vivo porque nuestros shows siempre son energéticos”.


Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico


El exbaterista de The Beatles fue reconocido por su contribución a la música.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Variety

Ringo Starr recibe el título de Caballero del Imperio Británico

Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr, fue nombrado Caballero del Imperio Británico el día de ayer durante una breve ceremonia llevada a cabo en el Palacio de Buckingham. El Príncipe William fue el encargado de honrar al exintegrante del cuarteto de Liverpool por su trayectoria musical y su trabajo benéfico.

El músico de 77 años fue distinguido como miembro del imperio británico en 1965 como parte de The Beatles, misma insignia que John Lennon regresaría a modo de protesta contra el gobierno británico por las decisiones tomadas con respecto al conflicto en Vietnam.

Ringo recibió esta insignia individual 53 años después; es el segundo miembro del cuarteto en tener el reconocimiento individual después de que Paul McCartney lo obtuviera en 1997.

Starr subió una foto a sus redes sociales con la leyenda “Otro día ocupado para Sir Ringo. Amor y paz”; en la imagen está con su esposa, Barbara Bach.

Además de Ringo, en la ceremonia se condecoró a personalidades como Barry Gibb de Bee Gees, el actor Hugh Laurie, el escritor Michael Morpurgo, entre otros, siendo un total de 1,123 personas en ser condecoradas en diferentes rangos.


Sonidos en los dos oídos (parte 2)


16 colaboraciones de nuestros lectores para escuchar con audífonos.


POR Noemí Contreras  



Sonidos en los dos oídos (parte 2)

Al publicar la primera parte de esta nota, recibimos muchas sugerencias en redes sociales que simplemente no podemos dejar pasar. Estas son algunas de las canciones con paneos increíbles que nuestros lectores recomiendan. Recuerda: ponte los audífonos, cierra los ojos y presta mucha atención.

Led Zeppelin – “Whole Lotta Love”

Radiohead – “Decks Dark”

Madonna – “Vogue”

Marvin Gaye – “Inner City Blues (Make Me Wanna Holler)”

Jimi Hendrix – “1983… (A Merman I Should Turn to Be)”

Sufjan Stevens – “Carrie & Lowell”

The Beatles – “Strawberry Fields Forever”

The Rolling Stones – “Brown Sugar”

Van Halen – “Dreams”

Interpol – “Always Malaise (The Man I Am)”

Pink Floyd – “Astronomy Domine”

Bob Marley & The Wailers – “Could You Be Loved”

Kraftwerk – “The Robots”

CHVRCHES – “The Mother We Share”

Sheryl Crow – “Every Day Is A Winding Road”

Garbage – “Vow”


10 curiosidades sobre Kurt Cobain


El líder de Nirvana cumpliría 51 años el día de hoy.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Kurt Cobain en el 'MTV Unplugged' de Nirvana

10 curiosidades sobre Kurt Cobain

Hoy hubiera sido el cumpleaños de Kurt Cobain y para celebrar su nacimiento, compartimos 10 datos curiosos sobre el líder de Nirvana.

Foto: Rolling Stone

1. Su madre le cantaba canciones de The Beatles, por lo que los ingleses fueron una inspiración para el artista. Más tarde copió algunas de las técnicas de grabación que utilizaba John Lennon para darle más potencia a su voz.

2. Después del divorcio de sus padres, Kurt comenzó a molestar a otros niños en la escuela y fue llevado a terapia. Le recomendaron vivir con uno solo de sus padres en vez de cambiar constantemente de ambiente. Después de esto, su madre le cedió la custodia al padre del músico.

3. Cuando era niño, Cobain tenía un amigo imaginario llamado Boddah y su carta suicida fue dirigida a este amigo imaginario.

4. El vocalista fue instructor de natación en su ciudad natal antes de lanzarse al estrellato en el mundo de la música.

5. Era fan de The Melvins y llegó a declarar que el primer concierto al que asistió fue uno de ellos. Audicionó para formar parte de la banda, pero fue rechazado.

6. Durante su juventud intentó unirse a la marina, pero su “exceso de entusiasmo” disuadió a los reclutadores, quienes le negaron la posibilidad de unirse.

7. Kurt Cobain se casó con Courtney Love usando una pijama verde, que años después su hija Francis utilizó para una sesión de fotos de la revista ELLE.

8. Tracy Marander, quien fuera novia del frontman en la época en que Nirvana lanzó el álbum Bleach, intentó convencerlo de buscar un trabajo ya que ella era quien lo apoyaba financieramente. La canción “About A Girl” está dedicada a ella.

9. La inspiración para “Smells Like Teen Spirit” proviene del aroma de una novia de Cobain. Kathleen Hanna (Bikini Kill y Le Tigre) escribió en la habitación del músico “Kurt smells like Teen Spirit”. Teen Spirit es una marca de desodorante, pero Kurt lo tomó como algo más revolucionario.

10. Después de su presentación en los MTV Music Awards de 1992, Cobain escupió en un piano que creyó que sería utilizado más tarde por Axl Rose. El piano resultó pertenecer a Elton John.


Sonidos en los dos oídos


16 canciones que debes escuchar con audífonos (o unos buenos altavoces).


POR Noemí Contreras  



Sonidos en los dos oídos

En 1979, Brian Eno dio la conferencia El estudio (musical) como una herramienta compositiva y dijo algo muy cierto: “El efecto de la grabación es que toma la música de la dimensión del tiempo y la pone en la dimensión del espacio”. Cuando se hace una grabación, el sonido deja de ser efímero y se vuelve manipulable.

En el maravilloso mundo de la producción musical, la posibilidad de modificar los sonidos cambió todo. La música fue monoaural (de un solo canal) hasta prácticamente la segunda mitad del siglo XX. La transición al sonido estéreo (de dos canales) llevó al paneo o la panoramización. Esto consiste en colocar los sonidos, especialmente los instrumentos, en la salida derecha o izquierda para así crear un efecto de imagen estéreo.

El paneo le da naturalidad a la posición de los instrumentos en la grabación. Por ejemplo, cuando asistimos a un concierto con orquesta y nos situamos justo en el centro, podemos darnos cuenta que hay instrumentos que escuchamos dependiendo del lugar en el que se encuentren. Lo mismo ocurre con una banda de rock. Pero muchos productores han llevado esta técnica más allá sólo por intentar cosas diferentes.

Hay canciones que se disfrutan más cuando se puede apreciar la distribución de los instrumentos en el espacio sonoro. Para eso, debes ponerte tus audífonos, cerrar los ojos y prestar atención. Armamos una lista de canciones que tienen paneos interesantes que tal vez no habías notado.

Lou Reed“Street Hassle”

Queen“Bohemian Rhapsody”

The Smiths“How Soon Is Now?”

Daft Punk“Lose Yourself to Dance”

The Doors“Riders on the Storm”

Pink Floyd“One of My Turns”

Nine Inch Nails“Kinda I Want To”

The Postal Service“Such Great Heights”

The 1975“Somebody Else”

Björk“Headphones”

David Bowie“Space Oddity”

The Beatles“A Day in the Life”

Yes“Perpetual Change”

Jefferson Airplane“Good Shepherd”

Jimi Hendrix“Still Raining, Still Dreaming”

The Cars“Moving in Stereo”


“Soldier”, el nuevo sencillo de Death by Unga Bunga


La banda noruega comparte el himno al amor no correspondido en su próximo LP, ‘So Far So Good So Cool’.


POR Noemí Contreras  



Foto: cortesía Death By Unga Bunga

“Soldier”, el nuevo sencillo de Death by Unga Bunga

Death by Unga Bunga es una banda de rock proveniente del norte de Europa. Sus cinco integrantes: Sebastian, Stian, Preben, Even y Ole festejan este 2018 el décimo aniversario de su carrera con el lanzamiento de su quinto material discográfico, So Far So Good So Cool. Un álbum más ruidoso y más experimental que el anterior.

Desde una fría ciudad de Noruega, el guitarrista, Stian Gulbrandsen, nos cuenta que se conocieron en la preparatoria, se volvieron amigos y entonces decidieron hacer música como hobby. “Comenzamos hace 10 años cuando éramos sólo niños y aunque ahora hemos crecido, seguimos haciendo exactamente lo mismo”.

Su lengua nativa es el noruego, sin embargo, escriben sus canciones en inglés. La razón es porque cuando crecieron, sus ídolos musicales cantaban en ese idioma. Stian comentó que creció escuchando la música favorita de su padre: The Rolling Stones, The Beatles… música británica. Para él, el lenguaje de la música es el inglés. De hecho, entre risas, dijo: “La música en noruego no suena bien, suena raro”.

So Far So Good So Cool es el primer álbum que produjeron ellos mismos, donde realmente hicieron lo que quisieron. El hecho de que lo grabaron en un estudio en las montañas lo hace más peculiar. Stian nos confesó: “(El álbum) tomó mucho tiempo porque estábamos haciendo algo que no sabíamos hacer y ha sido muy retador pero también muy divertido”. Y, para ellos, todo gira alrededor de la diversión.

En 2017, después de un año de gira por Europa y Estados Unidos, lanzaron dos sencillos llenos de energía: “Into the Night” y “Bye Bye”. El tercer sencillo, “Soldier”, no se queda atrás. Por otro lado, sus letras son sobre estar enamorado de una persona que no siente lo mismo por ti. Stian explicó el significado de la canción, el cual es básicamente no rendirse. Está escrita desde el punto de vista de una persona que, en su propio mundo y en su propia imaginación, aún cree que podría estar con alguien que realmente quiere. “Es un poco acosadora”, aceptó con una risa, “pero todos han experimentado eso alguna vez”.

Escucha “Soldier” de Death by Unga Bunga, tema de su álbum So Far So Good So Cool:


Se lanzará una colección especial de Concert for George, concierto en honor a George Harrison


Esta compilación incluirá material audiovisual inédito, un libro de 60 páginas, entre otras rarezas.


POR Andrea Calderón  



Se lanzará una colección especial de Concert for George, concierto en honor a George Harrison

El próximo 25 de febrero hubiera sido el cumpleaños número 75 de George Harrison y para conmemorarlo se ha anunciado a través de las redes sociales del fallecido músico que se reeditó una versión de lujo de la grabación de Concert for George, llevado a cabo en 2002.

Concert for George fue un concierto en homenaje a Harrison, organizado por su viuda Olivia y su hijo Dhani Harrison. La producción musical recayó el manos de su amigo Eric Clapton y contó con la participación de artistas como Jeff Lynne, Tom Petty y por supuesto sus excompañeros de banda, Ringo Starr y Paul McCartney. Concert for George se llevó a cabo en el Royal Albert Hall de Londres el 29 de noviembre de 2002, a un año de la muerte del virtuoso músico.

Presentado en una caja de tapa dura (limitados a 1,000 piezas en todo el mundo), esta colección incluye 4 LPs, 2 CDs, 2 DVDs y 2 Blu-rays. Además del material audiovisual, esta edición especial contiene un libro de 60 páginas y un corte del tapiz original que fue utilizado como fondo del escenario.

La colección especial será relanzada el próximo 23 de febrero y ya puede ser preordenada a través de su página oficial.


Escucha la grabación de Navidad perdida de Paul McCartney


‘Unforgettable’ es el titulo de este material, el cual ha sido lanzado después de más de 60 años desde su creación.


POR Andrea Calderón  



Escucha la grabación de Navidad perdida de Paul McCartney

Unforgettable, el álbum de Navidad perdido de Paul McCartney, ha sido recuperado y lanzado después de más de 60 años desde de su creación. Era 1965 y Paul McCartney le hizo un regalo de Navidad a sus compañeros de banda, el presente era un disco casero producido para ellos que consta de canciones de prueba y bocetos originales.

Con sólo tres copias hechas, Unforgettable se encuentran entre las colecciones más exclusivas de The Beatles. Si bien estos discos de acetato se agotaron, recientemente y para fortuna de los fanáticos del grupo ha surgido un segmento de 18 minutos de Unforgettable.

“Al escucharlo me di cuenta que tenía un sonido peculiar. John, Ringo y yo lo escuchamos y nos dimos cuenta que Paul estaba aprendiendo algo nuevo. En ese momento, Paul nos hizo comprender que hay muchos sonidos por investigar”, mencionó George Harrison.

El disco no presenta material nuevo ni original de McCartney o The Beatles, pero se pude escuchar a Sir. Paul McCartney interpretando variados temas de artistas como The Rolling Stones, Elvis Presley y Nat King Cole.

Escucha a continuación un fragmento de la grabación de Navidad de Paul McCartney:


La última entrevista


Tres días antes de su muerte, John Lennon platicó con Rolling Stone durante nueve horas.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook John Lennon

La última entrevista

Por Jonathan Cott

La tarde del 5 de diciembre de 1980, John Lennon charló con Jonathan Cott, colaborador de Rolling Stone, durante más de seis horas en su departamento del Upper West Side y en el estudio Record Plant, en Nueva York. Tres noches más tarde sería asesinado cuando regresaba del estudio de grabación.

La presente entrevista había sido programada para ser la portada del primer ejemplar que apareciera en 1981, pero tras la muerte de Lennon, Cott decidió escribir un obituario para el músico e implementó sólo unos cuantos fragmentos de esta conversación. De hecho, ni siquiera terminó de transcribir la cinta en la que grabó todo. Ahora, para el 30º aniversario de su muerte, presentamos, por primera vez en la historia, el texto.

Lennon compartió muchas cosas con nosotros aquella noche, mientras preparaba su regreso a los escenarios tras cinco años de privacidad, pasados junto a Yoko y su pequeño, Sean.“¡Bienvenido al santuario!”, dijo John Lennon a manera de saludo y burlándose de toda actitud ceremoniosa. Había hecho mi arribo en la hermosa oficina de Yoko Ono, ubicada en el departamento que ambos compartían en el edificio Dakota.

Era el 5 de diciembre de 1980. Tomé asiento en un sofá, a lado de Yoko. Ella comenzó a contarme cómo surgió la idea para Double Fantasy, el nuevo álbum de la pareja: la anterior primavera, John y su hijo Sean se habían marchado a las Bermudas de vacaciones; ahí pasaron tres semanas mientras Yoko se había quedado en casa.

John le telefoneó desde Las Bermudas para comentarle que había llevado a Sean a un jardín botánico y que ahí habían visto una flor llamada Doble fantasía. “Es un tipo de fresia”, explicaría John más tarde, “pero para nosotros significa que si dos gentes guardan una sola imagen al mismo tiempo, ahí hay un secreto”.

“Me encontraba en una discoteca en Las Bermudas”, interrumpe John mientras toma asiento y Yoko se levanta para traer el café. “En el piso superior tocaban música disco, pero abajo escuché “Rock Lobster”, de The B-52’s, por primera vez en mi vida. “¿Conoces esa canción?” Se parece mucho a la música de Yoko, así que me dije, “¡Es hora de sacar mi vieja hacha y despertar a la señora!”. Ella y John hablaron por teléfono todos los días y cantaron las tonadas compuestas a lo largo de la jornada.

“He estado escuchando Double Fantasy sin cesar”, le dije a manera de preámbulo para otra pregunta. John me miró con una sonrisa que detuvo el tiempo –y la entrevista–.“¿Cómo estás?”, me preguntó. “Estas últimas semanas han sido como una gran reunión. Vimos a Ethan Russell, quien filmará unos videos para dos temas nuevos, y Annie Liebovitz estuvo aquí. Ella tomó la fotografía para mi portada debut en Rolling Stone. Me ha dado mucho gusto verlos a todos de nuevo y volver a las andadas –seguimos vivos–. “¿En qué año nos conocimos?”.

“A ustedes dos los conocí el 17 de septiembre de 1968”, le dije, rememorando el primero de muchos encuentros. Tuve suerte, porque en realidad me encontraba en el lugar indicado justo en el momento indicado. John había decidido volverse más “público” a fin de desmitificar la máscara Beatle tras la que solía esconderse. Él y Yoko, a quien había conocido en noviembre de 1966, se preparaban para las protestas por la paz que realizarían en cama en Montreal y Ámsterdam y estaban a punto de lanzar Two Virgins, el primero de sus discos experimentales, con sus “ruidos, sonidos y dulces aires” estilo Shakespeare.

La portada del disco aparecería en las páginas de la edición de primer aniversario de Rolling Stone. John acababa de descubrir a la entonces muy pobre revista de San Francisco y estuvo de acuerdo en ofrecer una de sus primeras entrevistas “para salir del clóset” a esta publicación. Como “editor europeo”, se me pidió que visitara a John y Yoko y que llevara un fotógrafo (Ethan Russell, quien tiempo después tomó las fotografías del álbum fotográfico que debía acompañar a Let it Be). Así que, nervioso y emocionado, conocí a John y Yoko en el piso que ocuparon temporalmente en Londres.

Las primeras impresiones son casi siempre las más acertadas, y John se mostró gracioso, encantador, exuberante, juguetón y directo; recuerdo que solía escribirse recordatorios, tan absorto como cuando un niño pinta el sol. Tenía que marcharse media hora más tarde para llegar a tiempo a una de las sesiones de grabación del White Album, así que decidimos dejar la entrevista para el día siguiente, pero John y Yoko nos invitaron a los Estudios Abbey Road para presenciar la sesión de la que se desprendería “Birthday” y “Glass Onion”.

Cada nuevo encuentro con John ofrecía una nueva perspectiva. Cierta vez, en 1971, me encontré a John y Yoko en Nueva York. Había ido con un amigo a ver el film Carnal Knowledge, y al final vimos a los Lennon en el lobby. Les acompañaban el activista Jerry Rubin y un amigo de éste, y nos invitaron a comer blintzes a un pequeño local de East Village, en donde una beatífica mujer de largos cabellos se acercó a nuestra mesa y sin decir palabra le entregó a John una tarjeta con una sucinta declaración del yogui Meher Baba.

Rubin dibujó una suástica en la parte posterior de dicha tarjeta, se levantó y se dio la vuelta al hombre. Cuando regresó a nuestra mesa, John lo regañó suavemente, diciendo que de esa forma no se podía cambiar la conciencia de nadie. Tan mordaz y escéptico como solía ser, John Lennon jamás perdió su sentido de la compasión.

Casi 10 años más tarde, me encontraba conversando de nuevo con John, y él seguía siendo tan gracioso e ingenioso como la primera vez. “Creo que los lectores quieren saber lo que llevas puesto, John”, dije. “Déjame ayudarte”, respondió, pero inmediatamente después implementó un tono irónico para decir, “Usted puede ver los anteojos que lleva puestos. Son normales, de plástico, con el armazón azul. No se parecen en nada a los famosos lentes de abuela que Lennon dejó de usar en 1973. Lleva pantalones de pana y las mismas botas vaqueras que mandó a hacerse en Nudie’s en 1973, un suéter Calvin Klein y una camiseta rota de Mick Jagger que consiguió en una gira que los Stones realizaron en 1970 o por ahí. Alrededor de su cuello lleva un collar con un pequeño corazón de diamante dividido en tres que compró como regalo para contentarse con Yoko tras una pelea que tuvieron hace muchos años. Ella se lo devolvió tiempo después en una especie de ritual. ¿Te sirve esto?
Sé que debes entregar tu artículo el lunes. ¡Comencemos de una vez!”.

Double Fantasy es tu primera grabación en cinco años, y para citar un verso de tu canción “The Ballad of John and Yoko”, “It’s good to have the both of you back”( “Es muy bueno tenerlos de vuelta”).
Pero la ilusión de que me volví un antisocial es una broma. Hice lo mismo que todos ustedes hacen. Trabajé de nueve a cinco –cambiando pañales y cuidando al bebé–. La gente me preguntaba, “¿Por qué te has refugiado en el subsuelo? ¿De quién te escondes?”. Pero yo no me escondía. Fui a Singapur, a Sudáfrica, a Hong Kong, a Las Bermudas. He estado en todos lados, he visitado cada rincón del maldito universo. E hice cosas muy normales. Fui al cine.

Pero no escribiste muchas canciones durante esos años.
No compuse nada de nada… Para nosotros, tener un bebé fue algo tremendo; la gente olvida que nos costó muchísimo tener uno; Yoko perdió muchos bebés en el pasado y estuvo a punto de morir… Uno de los bebés nació muerto, de hecho. Tuvimos muchos problemas con las drogas, muchos problemas personales y públicos que nosotros mismos provocamos con la ayuda de nuestros amigos. Pero no importa. Nos hemos colocado en situaciones estresantes, pero por fin tuvimos un hijo, luego de 10 años de intentos frustrados y, por Dios, esta vez no estábamos dispuestos a tirar todo por la borda. No hicimos un solo movimiento durante un año y yo tomé clases de yoga viendo a la mujer de pelo grisáceo que aparece en la televisión (risas).

No se puede ganar. La gente te criticó por no escribir ni grabar, pero a veces se olvidan de que tus tres discos anteriores –Some Time in New York City, Walls and Bridges y Rock’n’Roll– no fueron aclamados por la crítica, sobre todo el provocador Some Time…, que incluía temas como “Attica State”, “Sunday Bloody Sunday” y “Woman is the NIgger of the World”.
Así es. Esa grabación molestó al mundo entero. Yoko le llama “nuestro Bertol Brecht”, pero, como es costumbre, yo no sabía a qué se refería hasta que hace cuatro años me llevó a ver The Threepenny Opera, dirigida por Richard Foreman, y así pude contemplar el disco bajo esa luz. Me irritaba lo apresurado de su sonido, pero mi idea consistía en crearlo como si fuera un periódico, con todo y los errores tipográficos, o los datos y fechas que no siempre están bien, además de la típica actitud de “lo tenemos que tener listo para el viernes”.

Pero he sido atacado innumerables veces… desde el principio. “From Me to You” era considerada algo muy inferior a The Beatles, que no se te olvide. Esa fue lo que la reseña del New Musical Express decía. Santo Dios, perdónenme. Tal vez no era una canción tan buena como “Please Please Me”, no lo sé. Pero tildarla de inferior… Nunca olvidaré ese episodio. ¿Y sabías que las reseñas de los discos de Plastic Ono destrozaron lo que las grabaciones contenían? ¡Nos hicieron trizas! “Un lloriqueo simplista y sumamente egoísta”; ése fue el eje de todos los comentarios. Porque esos discos giraban en torno a nuestras personas y no en torno a Ziggy o Tommy… También detestaron “Mind Games”.

Pero no me pasa solamente a mí. Tomemos a Mick como ejemplo. Mick ha lanzado buenos trabajos a lo largo de 20 años, pero nadie está dispuesto a reconocerle sus esfuerzos. ¿Alguna vez dirán, “Míralo, tiene 36 años, pero ha llegado al número uno con una canción muy hermosa, “Emotional Rescue”?”. Este tema me gustó, y mucha gente ha disfrutado con esa canción. Y que Dios se apiade de Bruce Springsteen cuando las autoridades dictaminen que él ya no es una deidad, nunca lo he visto pero me han dicho que es fabuloso.

Por ahora, sus fans están felices. Les ha hablado acerca de sus borracheras y de las chicas que ha perseguido, de los automóviles y todo lo demás, y su audiencia no le exige nada más elevado. Pero cuando llegue su hora y tenga que confrontar su propio éxito o el paso del tiempo, cuando tenga que repetir su fórmula, le darán la espalda y yo sólo puedo esperar que logre sobreponerse a todo ello. Lo único que tiene que hacer es fijarse en mí, o en Mick. Todo esto es como un subeibaja –claro que así ocurre, pero, ¿acaso somos máquinas? ¿Qué quieren de él? ¿Quieren que se mate sobre el escenario? ¿Acaso desean que Yoko y yo nos matemos sobre el escenario? Pero cuando dijeron que “From Me to You” era un tema inferior en el catálogo de The Beatles descubrí que debes seguir adelante y que hay una especie de sistema que te obligue a subir a la rueda que no debe detenerse jamás.

Viendo las ruedas. ¿Qué son esas ruedas?
El universo es una rueda, ¿no te parece? Las ruedas giran y giran. En gran medida me refiero a mis propias ruedas, pero cuando me observo a mí mismo también observo a los demás. Yo me observo a mí mismo a través de mi hijo.Lo que pasa con este chico es que… la cosa es todavía muy complicada. No soy el mejor padre del mundo, pero hago lo mejor que puedo. Me enojo mucho, me deprimo. Subo y bajo, y el niño ha tenido que lidiar con todo esto me alejo y luego me entrego totalmente, una y otra vez. No sé qué tanto le afectará todo esto más adelante, pero al menos he estado ahí físicamente.

Todos somos egoístas, pero me parece que los así llamados “artistas” son los egoístas más grandes: me agota tener que pensar en Yoko o en Sean o en el gato o en cualquier otra persona antes que en mí mismo. Claro que hay un gusto y un premio por hacer todo esto, pero…

Así que debes luchar contra tu naturaleza egoísta.
Sí, así como debo luchar contra las drogas, contra la comida chatarra o contra la pereza que me impide hacer ejercicio. Así de complicado es darla todo a un niño, no es algo que sea natural. Quizá se deba a nuestra propia crianza, pero me cuesta mucho trabajo pensar en los demás, incluso en mi propio hijo. De verdad pensar en él.

Pero piensas en él cuando escribes canciones como “Beautiful Boy”.
Claro, pero eso es sencillo porque es como pintar. Gauguin se quedó atorado en Tahití, pintando un gran cuadro para su hija –si es que la versión cinematográfica que vi cuenta la verdadera historia–. Él está ahí, en Tahití, pintando un cuadro para su hija, pero ella, que no lo ha visto en 20 años, muere en Dinamarca. Él padece una enfermedad venérea y se está volviendo loco en Tahití –muere y su pintura se quema–, así que nadie pudo contemplar su obra maestra. Siempre pienso en cosas parecidas. Así que escribo una canción para mi hijo, pero quizá hubiera valido más la pena pasar esas horas de creación jugando a la pelota con él. Me cuesta mucho trabajo jugar… todo lo demás lo hago bien.

¿No puedes jugar?
No. Lo intento e invento algunas cosas. Puedo dibujar, puedo ver televisión con él. Soy bueno para todo eso, puedo ver cualquier porquería, siempre y cuando no tenga que moverme demasiado, puedo hablar con él, leerle, salir con él por un café, cosas por el estilo.

Eso es muy extraño, porque tanto tus dibujos como muchas de las canciones que has compuesto son realmente divertidas.
Probablemente eso se deba más a Paul que a mí.

¿Qué hay de “Good Morning Good Morning”? Esa es de tu arsenal. Y es grandiosa; gira en torno a un viejo que da vueltas por el pueblo todas las tardes, una vez terminada la jornada laboral. Él no quiere ir a casa y no tiene nada que decir, pero así está bien.
Ah, pero eso sólo fue un ejercicio. Me quedaba una semana y debía escribir algunas canciones para Pepper. “Good Morning…” fue un comercial para Kellog’s; deseaba componer con desesperación.

Lo que descubrí cuando leí Lennon Remembers (la legendaria entrevista en 1970 por Jann Wenner) o la nueva entrevista en Playboy (hecha por David Sheff entre el 8 y el 28 de septiembre de 1980) fue que siempre me estoy quejando de lo difícil que es componer o de lo mucho que sufro mientras compongo –el hecho de que casi todas mis canciones han sido el producto de una tortura espantosa–.

¿Casi todas han sido una tortura?
Por supuesto. Siempre pienso que ahí no hay nada, que es una mierda, que no está saliendo nada, que es basura… y si al final algo sale, me pregunto, “¿De qué demonios estoy hablando?”.

Eso me suena un tanto… constipado.
Es una estupidez. Yo suelo decirme, ‘Dios, estuvo fuerte. Carajo, me sentí muy mal en esa época (risas)… con excepción de esas 10 canciones que los dioses te regalan y que no provienen de ningún lado.

¿Y las canciones para Double Fantasy llegaron más fácilmente?
No. De hecho me tomó cinco años sacarlas. Estuve constipado durante cinco años, y luego me dio diarrea durante tres semanas (risas)… El acto físico de componer me tomó tres semanas. Existe una historia zen que Yoko me contó alguna vez y me parece que ya lo conté en Lennon Remembers o a Playboy Forgets: un rey envió a su mensajero a visitar a un artista para pedirle una pintura, le pagó al artista y el artista dijo, “Muy bien, vuelve más tarde”. Al cabo de un año, el mensajero volvió para decirle, “El rey espera su pintura”, y él artista le dice, “Ah, espera un segundo”. Toma el lienzo, lo pinta enseguida, lo pone frente al mensajero y le dice, “Aquí está”. El mensajero exclama, “¿Pero qué diablos es esto? ¿El rey te pagó 20 mil dólares por esta mierda que has pintado en cinco minutos?”. El pintor le responde, “Así es, pero pasé 10 años pensando cómo hacerla”. Y yo no hubiera podido componer las canciones para Double Fantasy sin esos cinco años.

Justo en ese momento Yoko entra a la habitación para comentar que una persona que dice ser George Harrison acaba de llamar diciendo que desea visitar a la pareja. “Obviamente no se trata de George”, murmura John. “Quizá tomó ácido”, dice Yoko. “Le dije que quería hacerle unas cuantas preguntas. Pero el tipo me respondió, ‘No, no tengo ganas, Yoko’. Colgué y marqué el número de George y descubrí que, en efecto, George estaba durmiendo”. Comencé a reír. John dijo, “Nosotros también reímos, por Dios. Si no pudiéramos reír nos volveríamos locos, ¿no es cierto?”.

Es muy interesante constatar que ningún otro músico de rock ha grabado discos con su esposa o con cualquier otra persona ofreciéndole además la mitad del espacio.
Es la primera vez que hacemos algo así. Claro que en el pasado grabamos discos juntos, como Live Peace in Toronto 1969, en el que Yoko ocupaba un lado y yo el otro. Pero Double Fantasy es un diálogo, y es que, de alguna manera, hemos resucitado como John y Yoko –no como John el ex– Beatle y Yoko y su Plastic Ono Band. Ahora somos sólo nosotros dos, y nuestra postura es que si el disco no vende, eso significa que los demás no quieren saber nada acerca de John y Yoko. O quizá sólo querían a Yoko, o algo por el estilo. Pero si no nos querían a los dos, nosotros no estábamos interesados. A lo largo de mi carrera he elegido a sólo dos colaboradores longevos y me refiero a Paul McCartney y Yoko Ono. Yo invité a Paul al grupo original, The Quarrymen, él invitó a George y éste a Ringo. Y la segunda persona que me interesó como artista y como una persona con la que yo podría trabajar fue Yoko Ono. No soy malo escogiendo.

Tus dibujos denotan un estilo único y juguetón; pensemos en tu libro In His Own Write o en la portada y en la funda interior del álbum Walls and Bridges o en tus muy peculiares caricaturas “lennonianas”.
Los dibujos de Walls and Bridges los hice cuando tenía 11 años. Pero en la escuela de arte quisieron quitarme todo eso. Trataron de impedir que yo dibujara tal y como lo hago naturalmente, pero yo no lo permití. Pero jamás hice nada más allá de las caricaturas. Alguna vez, alguien dijo que los caricaturistas son gente con un don creativo que tiene miedo de fracasar como pintor, así que todo lo vuelven gracioso. Yo creo que mis caricaturas son como las pinturas japonesas; si no puedes representar nada con una sola línea, mejor tira tus dibujos. Yoko me hizo ver esto cuando nos conocimos, y cuando vio mis dibujos me dijo, “Así los hacen en Japón, no tienes que cambiar nada… ¡Sigue así!”.

Yoko y yo tenemos historiales muy distintos, pero, a grandes rasgos, ambos necesitamos comunicarnos. No me interesan los grupos pequeños elitistas. Quiero comunicar todo lo que tengo que decir o producir sin parar, y el rock & roll es el mejor vehículo, hasta nuevo aviso. Es como mirar el paso de una jirafa por una ventana. La gente sólo ve unos cuantos fragmentos, pero yo quiero verla toda, no sólo en lo concerniente a mi vida, sino también en el plano cósmico, quiero verlo todo. Y de eso se trata, ¿no es cierto? Así que, independientemente de si estoy trabajando con Paul o con Yoko, todo apunta a lo mismo; sea lo que sea: la auto-expresión, la comunicación o la posibilidad de ser como un árbol: florecer y decaer, florecer y decaer.

En Double Fantasy noté que en el tema “Yes I’m Your Angel” Yoko canta, “I’m in your pocket/You’re in my locket/And we’re so lucky in every way (“Estoy en tu bolsillo/tú en mi relicario/Y tenemos tanta suerte”). Y luego entra tu hermosísima “Woman”, que suena un poco como un poema de trovadores escrito para una dama del Medievo.
“Woman” surgió porque, cierta tarde soleada en Las Bermudas, de pronto me di cuenta de lo que las mujeres hacen por nosotros. No sólo lo que mi Yoko hace por mí, a pesar de que sí estaba pensando en términos personales… pero todas las verdades son universales. Descubrí que estoy acostumbrado a creer que muchas cosas ya están dadas. Las mujeres son en verdad la otra mitad del cielo, tal y como murmuro al principio de la canción. Si no hay un “nosotros” no hay nada. Ese tema me recuerda una canción de The Beatles, aunque no intenté hacerla sonar de la misma manera. La compuse tal y como compuse “Girl” hace muchísimos años; me tomó por sorpresa, como una inundación y así salió. “Woman” es la versión para adultos de “Girl”.

Sé que a Yoko le interesa mucho el arte del antiguo Egipto, sobre todo las antigüedades, y que ambos poseen una pequeña colección en su casa. A propósito de la “otra mitad del cielo”, me parece interesante que en la antigua mitología egipcia, el Cielo estaba personificado por una diosa –que nada tenía que ver con la Madre Tierra– mientras que la Tierra era el dominio de un Dios.
Pero si yo suelo llamar “Madre” a Yoko, tal y como nuestro presidente electo (Ronald Reagan) llama “Mami” a su esposa. Y para todos los que no tienen hijos y para los que piensan que estos apodos son muy peculiares, todo se debe a que, en términos generales, cuando hay un niño en casa, uno tiende a referirse a su pareja de esa manera, y viceversa. Yoko me llama “Papi” –puede haber algo freudiano en todo esto, pero también tiene que ver con que Sean me llama “Papi”–. De vez en cuando yo la llamo “Madre” a Yoko, porque antes la solía llamar “Madre Superiora” –si revisas tus malditos discos del cuartero Liverpool encontrarás lo siguiente, “Happiness is a Warm Gun”. Ella es la Madre Superiora, ella es la Madre Tierra, ella es la madre de mi hijo, mi propia madre, mi hija… la relación atraviesa muchos niveles, y así pasa con casi todas las relaciones. Pero no me parece que posea un núcleo de extrañeza.

La gente se pasa la vida juzgándote, criticándote, o centrando toda su atención en el pequeño mensaje de alguno de tus discos o en lo que has dicho en una sola canción, pero para mí, esto es la obra de toda mi vida. Desde los dibujos que hice cuando niño, mi poesía infantil, hasta el día de mi muerte; todo es parte de una gran producción. Y no tengo que anunciar que este disco es parte de un trabajo mucho más amplio: si no te parece obvio, entonces olvídalo. Sin embargo, se me ocurrió colocar una pequeña clave al inicio del nuevo álbum –las campanas en “(Just Like)Starting Over”–. Se trata de una campana para los deseos, propiedad de Yoko. Se parece a lo que ocurre cuando “Mother” comienza. Ese tema, incluido en Plastic Ono, ostentaba lentas campanadas mortuorias. Todo este tiempo ha sido necesario para pasar de las lentas campanadas mortuorias de una iglesia a la dulce campana de los deseos. He ahí una conexión. En mi opinión, todo mi trabajo constituye una sola pieza.

En “Woman” también cantas: Woman, I will try to express/My inner feelings and thankfulness/For showing me the meaning of success” ( “Mujer, trataré de expresar/Mis sentimientos más profundos y mi gratitud/Por haberme mostrado lo que el éxito significa”).
No quiero decir que el éxito que te convierte en un artista o en una estrella famosa no sirva para gran cosa, aunque tampoco quiero dar a entender que es lo más maravilloso del mundo. Nadie captó la ironía en “Working Class Hero”; esa canción no tenía nada que ver con el socialismo, sino que el mensaje era algo así como, “Si quieres pasar por todo eso, llegarás a donde estoy y esto es lo que serás”. Porque he tenido éxito en el arte y he sido feliz e infeliz, y he sido un perfecto desconocido en Liverpool o Hamburgo y eso me ha hecho sentir feliz o infeliz. Pero Yoko me enseñó el sentido del éxito verdadero; el éxito de mi personalidad, de mi relación con ella o con mi hijo, de mi relación con el mundo… y el éxito que consiste en ser feliz cuando uno se levanta de la cama. No tiene nada que ver con picar piedra o con no tener que picar piedra.

¿Qué se supone que debo ser? ¿Un mártir que ha renunciado a su fortuna? Un imbécil escribió algo acerca de mí hace poco, un artículo que apareció en la portada de la revista Esquire (Se refiere al virulento artículo de Laurence Shames, titulado “John Lennon, Where Are You?”, que apareciera en la edición de noviembre de 1980 de dicha revista. En el texto Shames dice que, “Yo buscaba al Lennon bocón, el que podía ofender a todo mundo sin la necesidad de un plan. Mi Lennon era un payaso amargado, un hombre que incurría en equívocos extravagantes y con una increíble capacidad de recuperación, un bebé grandote, un patético buscador de la verdad cuyo paranoico, bobo y concienzudo rostro equivalía al emblema y a la conciencia de su época… El Lennon que encontré se había convertido en un empresario de 40 años de edad que no hace sino ver la televisión, que tiene 150 millones de dólares en el banco, con un hijo al que adora y una esposa que intercepta sus llamadas telefónicas… ¿Es cierto todo esto, John? ¿Te has dado por vencido?”) Este tipo pasó 20 meses mirando los hechos y los pecados cometidos, mirando las vacas, mientras yo me ocupaba grabando un disco. ¿De qué carajos está hablando? ¿Qué tendría que haber comprado –¿putas? ¿esclavos–? (risas). Gracias a sus mentes de cloaca venden revistas, venden los productos caros que la gente no debería comprar, que la gente no necesita pero que tiene que reemplazar cada tres meses… pero a mí me acusan, ¿de qué? Ese tipo es justo la clase de persona que solía amarte –tú sabes a qué me refiero– pero que ahora te odia –un amante rechazado–. Ni siquiera conozco al pendejo, pero ha pasado todo este tiempo buscando una imagen que él mismo fabricó. Al final se molestó mucho porque no la pudo hallar.

Estos críticos han fabricado numerosas ilusiones en torno a los artistas –es como una forma de idolatría–. Como los chicos de Liverpool que sólo nos siguieron porque tocábamos ahí –muchos de ellos nos olvidaron cuando nos volvimos famosos en Manchester, ¿no es cierto?–. Pensaron que nos habíamos vendido. Luego los ingleses se molestaron porque fuimos exitosos en otro país… ¿qué carajos? Sólo les gustan aquellos que comienzan a escalar, pero cuando uno alcanza la cima lo único que se les ocurre es cagarse encima. Yo no puedo emprender el ascenso de nuevo. La gente sólo desea héroes muertos, quieren a Sid Vicious, a James Dean. A mí no me interesa ser un pinche héroe muerto… Olvidémonos de ellos, olvidémonos.

¿Sabes lo que Eugene O’Neill dijo acerca de los críticos? “Amo cada hueso de su cabeza”. La única manera de lidiar con ellos es pasar por encima de sus cabezas y dirigirse directamente al público. Eso fue justamente lo que logramos con las protestas en la cama y con los discos Two Virgins y Plastic Ono. Y ahora hemos vuelto a hacer lo mismo. Nosotros escuchamos lo que dicen los demás. Un chico que vive en Yorkshire nos escribió una carta apasionada, nos dijo que él era oriental e inglés y que por eso se identificaba con John y Yoko. El chico raro de la clase. Muchos chicos así se identifican con nosotros; como una pareja biracial que apoya el amor, la paz, el feminismo y las cosas positivas que el mundo ofrece. Pero la prensa sólo puede ver el cuello de la jirafa cuando ésta pasa por su ventana; así es el juego. No hay manera de que puedan estar realmente al tanto.

Todo ese ridículo resentimiento proviene sobre todo de los críticos de rock de los años sesentas que finalmente han llegado a la etapa en la que el estómago crece a causa de la cerveza y en realidad no poseen las agallas de alguien como John Landau (crítico, productor musical y manager de Bruce Springsteen), quien ha salido al mundo a jugarse el pellejo. Admiro a Lester Bangs, quien además de ser crítico es músico, y estoy seguro de que él se ha cagado en mí, de que Landau se ha cagado en mí, de que ambos me han alabado y detestado. Y tal y como señalé en Lennon Remembers, y tal y como dije soy un creador, no un voyeur… Y no tengo nada que ocultar. ¿Recuerdas esa canción?

“Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey”, una de mis favoritas: “Your inside is out, and your outside is in/Your outside is in, and your inside is out.” (“Tus adentros han salido/tu exterior está adentro…”).
Exacto, pero, ¿qué fue lo que los críticos dijeron?. “Eso es simplista, no evoca ninguna imagen”. Tal vez tendría que haber dicho, “Tu interior es como el jugo de una ballena que gotea desde la baba fermentada de las enfermedades venéreas de la juventud que visita Times Square mientras yo inyecto mi rostro de payaso con heroína y salgo al escenario con pantalones cortos de cuero rojo”. Creo que algo así les gustaría, ¿no es cierto?

Es muy bueno, suena como la poesía de Allen Ginsberg.
Claro, todos podemos imitar a Ginsberg –y eso que a mí me gusta Ginsberg–. Pero intenta rasurarlo todo para quedarte con la grasa esencial; eso es lo que a mí me interesa cuando compongo… salvo ocasionalmente, cuando me da por hacer cosas como “Walrus”. No me interesa describir un puto árbol. Me interesa treparlo o ver qué hay debajo.

Toda tu obra está recorrida por una noción muy fuerte: la idea de inspirar a otros para que se encuentren a sí mismos o para que se reúnan a fin de cambiar las cosas. Pienso en canciones como “Give Peace a Chance”, “Power to the People” y “Happy Xmas (War is Over)”.
Ese eje conductor sigue ahí. Si miras el vinil que rodea el logo del nuevo disco (se refiera al sencillo de doce pulgadas para “(Just Like) Starting Over”) podrás notar que hay algo escrito: “Un solo mundo, una sola clase de personas”. Así que seguimos en eso. “Dale una oportunidad a la paz”, y no “Dispara contra la gente para alcanzar la paz”. “Todo lo que necesitas es amor”: qué difícil, pero creo en ello con todo mi ser.

No fuimos los primeros a los que se les ocurrió decir, “Imagina que los países no existen” o “Dale una oportunidad a la paz”, pero nos han pasado la estafeta, la antorcha olímpica, que va de mano en mano, que va de uno a otro, de un país a otro, que la generación venidera debe aceptar… ése es nuestro trabajo. No se trata de vivir ajustándonos a la idea que otros tienen acerca de cómo debemos vivir; ricos, pobres, felices, infelices, sonrientes, con la ropa adecuada, con la ropa más inadecuada.

No hablo de divinidad. Nunca he dicho que mi alma sea pura. No tengo respuestas definitivas para las preguntas existenciales. Sólo hago canciones y trato de responder honestamente a ciertas cuestiones –ni más ni menos–. Jamás podré satisfacer las expectativas ilusorias de los demás. No puedo ser un punk de Hamburgo o Liverpool porque ya estoy más viejo. Veo el mundo a través de ojos diferentes. Pero aún creo en la paz, en el amor y en la comprensión, como dijo Elvis Costello. ¿Qué tienen de gracioso la paz, el amor y la comprensión? Está de moda ser un buscavidas dispuesto a cortarle la cabeza al vecino con una cruz, pero a nosotros no nos gusta seguir las modas.

Es como lo que dices en la canción “The Word…”
Sí, la palabra era “amor”.
“Why in the world are we here/Surely not to live in pain and fear” (“¿Para qué estamos aquí?/Seguramente no es para vivir con dolor y miedo”) – esa letra pertenece a la canción “Instant Karma”. Y es una especie de resumen del trabajo que has realizado junto a Yoko… como cuando ella canta lo siguiente en el nuevo tema, “Beautiful Boys”: Please never be afraid to cry. . . Don’t ever be afraid to f ly . . . Don’t be afraid to be afraid”. (“Por favor, nunca temas llorar… Nunca temas volar… Nunca tenas temer”). Qué hermoso.
Sí, es muy hermoso. Con frecuencia siento miedo, pero no me da miedo sentir miedo, a pesar de que siempre da miedo. Pero duele más cuando intentas eludir tu propia naturaleza. La gente pasa mucho tiempo imitando a otros y yo siempre he pensado que esto conduce a terribles padecimientos. Quizá hasta te dé cáncer. ¿Te has fijado que muchos tipos duros mueren de cáncer? Wayne, McQueen. Me parece que tiene que ver con –no lo sé, no soy experto– con la noción de estar atrapado durante un buen rato en una imagen o ilusión de sí mismos, obturando otras partes de sus personalidades, ya sea el lado femenino o el costado temeroso.

Me doy cuenta de ello porque yo mismo provengo de la escuela de los machos que fingen. Nunca fui un chico de la calle ni un tipo duro. Me vestía como Teddy Boy y me identificaba con Marlon Brando y Elvis Presley, pero nunca peleé en las calles ni formé parte de una pandilla. Yo no era más que un chico suburbano que imitaba a los rockeros. Pero era muy importante aparentar rudeza. Pasé toda mi niñez con el cuello metido entre los hombros y sin mis lentes porque con ellos parecía mariquita; caminaba siempre con mucho miedo, pero ponía cara de malvado. Me metía en problemas por mi aspecto. Yo quería ser un James Dean mucho más rudo. Tuve que pasar por demasiadas cosas y finalmente dejé de hacerlo, aunque de vez en cuando sigo cayendo en estas trampas, sobre todo cuando me siento inseguro y nervioso. Aún adopto la actitud de un chico de la calle, pero tengo que pasarme la vida recordando que en realidad no soy así.

Esto es justamente lo que Yoko me ha enseñado. No hubiera podido lograrlo solo – una mujer tenía que enseñarme–. Así es. Yoko no se ha cansado de decirme, “Está bien, está bien”. En todas mis fotos puedo ver que me debatía entre Marlon Brando y el poeta sensible –Mi Oscar Wilde interno, el lado femenino y aterciopelado–. Siempre entre esas dos imágenes, optando sobre todo por el lado machista, porque si te atrevías a mostrar tu aspecto femenino, pronto estarías muerto.

Hay otro aspecto en tu obra, tiene que ver con ese constante cuestionamiento de lo que es real y de lo que es ilusorio, como en “Look at Me” o en la nueva “Watching the Wheels” y, por supuesto, en “Strawberry Fields Forever”, en la que dices que “Nada es real”.
En cierto sentido, nada es real cuando te pones a desmenuzar esa palabra. Los hindúes y los budistas dicen que todo es ilusión. Es Rashomon. Todos podemos ver algo, pero toda nuestra vida se basa en una ilusión aceptada socialmente. Y lo más difícil es verte a ti mismo.

Yo pensaba que el mundo se ensañaba conmigo, que el mundo me debía algo, y que los conservadores o los socialistas o los fascistas o los comunistas o los cristianos o los judíos me estaban dañando. Cuando eres un adolescente no puedes evitar pensar así. Pero ahora tengo 40 años y ya no pienso de ese modo porque he caído en la cuenta de que esa mentalidad no funciona. Todo sigue su curso, pero ahí estás tú, masturbándote, gritando por lo que tu mami o tu papi te hicieron… pero creo que es necesario atravesar esa etapa. Me refiero a la gente que se molesta en pasar por algo así; la mayoría son unos imbéciles que sólo aceptan lo que hay y se sumergen en ello, ¿no es cierto? Pero para los pocos que sí nos atrevimos a cuestionar ciertas cosas… bueno, he descubierto que para mí –y quizás no para el resto del mundo– la cosa es aceptar la responsabilidad, y todos ellos también son responsables de sí mismos. Yo soy parte de ellos. No hay separación: todos somos uno, así que desde esa óptica miro las cosas y me digo, “Debo lidiar conmigo una vez más, de la misma forma. ¿Qué es real? ¿Qué clase de ilusión estoy viviendo, o no estoy viviendo?”. Detesto tener que abordar esto todos los días. Son las capas de la cebolla.

Yoko aparece y menciona que tienen que marcharse a los estudios Record Plant –ahora desaparecidos– Pasarán la noche trabajando en los estudios… y, ¿me molestaría acompañarlos? Abandonamos el edificio Dakota a las 10 de la noche y abordamos un carro que espera afuera. Arribamos media hora después, nos adentramos en el estudio principal. John y un servidor proseguimos nuestra conversación. Hasta las cuatro de la mañana. Para entonces, Yoko duerme en el sofá del estudio.

¿Acaso Yoko quiere lanzar un álbum de música disco?
Aún no puedo definir lo que estamos haciendo, porque con Yoko nunca se sabe hasta que termina. Pero es cierto que estamos aquí porque nos hemos propuesto lanzar unas cuantas canciones que podrían ser programadas en los antros disco o en los clubs de rock.

¿Y qué hay acerca de tus nuevas canciones?
No, no han sido pensadas para ese ambiente. Yo no hago esa clase de cosas (risas). Vamos, ¿de qué forma hubiera podido volver a las andanzas? He regresado retomando lo único que conozco a fondo: la actitud menos pretenciosa posible… esta vez sin experimentación, porque me dio gusto poder hacer las cosas tal y como solía hacerlas en el pasado. Mi canción, “(Just Like) Starting Over”… bueno, a ese tema me gusta llamarle “La Elvis-Orbison” (canta: “Only the lonely/Know why I cry/Only the lonely”). (“Sólo los solitarios/saben por qué lloro/Sólo los solitarios”).

La grabación contiene un efecto muy peculiar.
El eco de la cinta es una idea original de la década de los años cincuenta. Muchos de los discos que he grabado ostentan este mismo eco… incluso “Rock ‘N’ Roll Music”. Me encanta. Y mi voz sigue siendo la misma. He vuelto a mis raíces. Como cuando Dylan hizo lo suyo con Nashville Skyline. Pero yo no tengo ningún Nashville, soy de Liverpool, así que he retomado los discos que me influenciaron, Elvis y Roy Orbison, Gene Vincent y Jerry Lee Lewis. De vez en cuando me gusta viajar y hacer cosas como “Revolution 9”, pero mi costado vanguardista ha sido engullido por Yoko.

El primer concierto que hicimos juntos fue en la Universidad de Cambridge, en 1969, porque la habían invitado a hacer algo con unos músicos de jazz. Esa fue la primera vez que aparecí sin mis camaradas. Subí al escenario e hice un poco de ruido atonal con mi guitarra y la gente se enojó mucho cuando me reconoció: “¿Qué hace este tipo aquí?” Todos dicen, “Quédate en tu círculo”. Y cuando ella trató de hacer rock, le dijeron, “¿Qué demonios haces aquí?”. Y cuando fui con ella intentando ser sólo un instrumento y no el proyecto en sí –ser su grupo, como Ike Turner con Tina, sólo que con una Tina diferente, una Tina avant-garde– bueno, incluso algunos de los jazzistas se mostraron hostiles.

Todo mundo guarda imágenes y, según ellos, tú deberías estar a la altura de dichas imágenes. Pero eso equivale a cumplir con las expectativas de tus padres o de la sociedad o de los así llamados críticos que no son más que tipos encerrados en su habitación, que pasan las horas frente a su máquina de escribir, fumando y bebiendo su cerveza y teniendo sueños o pesadillas, como todos nosotros, pero que de alguna manera consiguen hacernos creer que viven en una realidad paralela. No hay problema, pero hay que reconocer que algunas personas sí logran salir del círculo.

(Los ingenieros de sonido programan una versión de “Walking on Thin Ice”, el tema de Yoko.)
Escucha, Jonathan. Creemos que esta canción es tan buena que Yoko podría lanzar su propio sencillo, con algo mío en el lado B. Han pasado tantos años que ahora me gustaría estar en el lado B de un disco exitoso. Y sólo tocando guitarra –en este tema mi guitarra está grabada al revés–. Me daría gusto y no me quejaría. Yoko se lo merece, porque el esfuerzo ha sido enorme. No me enfrascaría en una pelea por algo así.

Hablando de peleas –y esto te hará reír– Andy Warhol propuso alguna vez que Yoko y yo peleáramos en el Madison Square Garden y ¡él lo filmaría!
¿Estas bromeando? ¿Quería que ustedes dos lucharan? ¡Como en un torneo de Sumo!
En cualquier tipo de lucha. Sólo para mostrar a la famosa gente del amor y la paz luchando gustosamente sobre un escenario. ¡Hubiera sido fenomenal!
¿Qué planes tienen ahora tú y Yoko? ¿Tal vez no pelear, pero quizá una gira juntos?

No lo sé, quizá lo hagamos. Podría ser divertido. ¿Nos imaginas a los dos, con estas nuevas canciones? Y podríamos tocar algo del viejo material de Yoko, “Don’t Worry, Kyoko”, “Open Your Box”, “Why”, que viene incluida en el Plastic Ono –sólo su voz, mi guitarra, un bajo y una batería–. Y ahora escucho esos mismos acordes en algunos de los grupos actuales. Puede que lo hagamos. Pero no usaremos bombas de humo, ni maquillaje, ni un impresionante juego de luces. Tendría que ser un show confortable. Y podríamos divertirnos mucho. Somos rockeros renacidos y estamos comenzando de nuevo.

Podrían tener su propio programa de televisión en la barra noctura como Captain & Tenille.
Claro que es posible. Puede que John y Yoko hagan algo así algo algún día. Hablamos mucho acerca de todo eso. Podría ser divertido. Pero aún nos queda tiempo, ¿no es cierto? Mucho tiempo. Ahora nos encontramos en los estudios Record Plant, charlando con Jonathan Cott una vez más, para la revista Rolling Stone… y será muy divertido aparecer en la portada de la revista, ¿no te parece? ¿Comenzar 1981 tal y como empezamos 1968?

“Look out kid/It’s somethin’ you did/God knows when/But you’re doin’ it again”. (“Cuidado, chico/Algo has hecho/Dios sabe cuándo lo hiciste/Pero lo estás haciendo de nuevo”).
Claro. ¿Quién desaparecerá primero? ¿Lennon o Rolling Stone? ¿Quién durará más tiempo? ¿Life, Time, Newsweek, Rolling Stone, Look, Playboy? Seamos honestos, las revistas van y vienen, los ejecutivos de las disqueras van y vienen, las disqueras van y vienen, al igual que los productores cinematográficos. Los artistas van y vienen. ¡Qué vida!

¿Sabes algo? El último álbum que grabé antes de Double Fantasy fue Rock ‘N’ Roll. En la portada aparezco en Hamburgo con una chamarra de cuero. Hacia el final de la grabación, Phil Spector me puso a cantar un tema llamado “Just Because”, que no me sabía muy bien –las demás canciones las había tocado en mi adolescencia, las conocía al derecho y al revés– pero yo no podía hallar el sentimiento. Al final –me encontraba mezclando el disco en una sala contigua al estudio – comencé a conversar, “Y ahora les decimos adiós desde los estudios Record Plant”, y una pequeña voz en lo más profundo de mi mente dijo, “¿Te estás despidiendo en serio?” No se me había ocurrido. Yoko y yo seguíamos separados y el bebé aún no nacía, pero esta voz insistía, “¿Te estás despidiendo de todo este juego?”

Fue como un relámpago –como una premonición–. Sólo unos años más tarde volví a pensar en ello, cuando me di cuenta de que en realidad había dejado de grabar. Vi la foto original que aparece en la portada –mi figura recargada contra una pared en Hamburgo, con una chaqueta de cuero, en 1962– y pensé, “¿Se acabó? ¿Debo comenzar por donde empecé, con ‘Be-Bop-A-Lula?’”. El día que conocí a Paul yo estaba cantando esa canción en vivo por primera vez en mi vida. Hay una foto que viene en todos los libros sobre The Beatles –yo salgo con una camisa a cuadros, tocando una guitarra acústica– y estoy cantando “Be-Bop-A-Lula”, tal y como hice en ese álbum.

Fue una cosa minúscula, inconsciente. Sólo más tarde, cuando comencé a pensar en todo ello… ya sabes, como cuando sueñas –una especie de premonición–, pero en este caso yo estaba despierto. No tenía nada en mente, ninguna intención, pero pensé, “Esto, ¿qué es? ¿Qué significa esta fotografía de mi época en Hamburgo, este ‘Be-Bop-A-Lula’, este adiós desde los estudios de grabación?”. Y sí me estaba despidiendo, ya que la canción ocupa el último lugar en el álbum –y me dio un gusto inmenso poder concluir ese trabajo–.

Es como cuando un astrólogo inglés me dijo una vez que yo no viviría en Inglaterra. No me acordé de eso sino hasta que me vi inmerso en toda esa lucha con las autoridades migratorias de Estados Unidos. De pronto pensé, “¿Qué demonios hago aquí? ¿Por qué tengo que pasar por esto?”. Yo no planeé vivir aquí, pero ocurrió. No empacamos nada de nada –dejamos todo lo que teníamos en nuestra casa en Inglaterra–, sólo queríamos pasar una corta temporada en este país… pero jamás volvimos.

Yo estaba en la corte y la gente decía que yo no era lo suficientemente bueno como para poder vivir aquí, o que yo era un comunista, o cualquier otra tontería por el estilo. Y yo me decía, “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Pero entonces recordé lo que el astrólogo de Londres me dijo, “Algún día vivirás en el extranjero”. Y no fue por los impuestos. La versión oficial dice que salí de Inglaterra a causa de los impuestos, pero eso no es verdad. No obtuve ningún beneficio, hice mal las cosas y perdí mucho dinero cuando me marché. No tenía por qué abandonar Inglaterra. No soy uno de esos ingleses que buscan el sol y que huyen al sur de Francia o que se van a Malta, España o Portugal. George siempre nos decía, “Vámonos y vivamos en algún sitio soleado”.

Here Comes the Sun
Exacto, él siempre busca el sol porque sigue viviendo en Inglaterra… Pero de pronto me di cuenta: “¡Santo cielo! ¡Ese tipo predijo que yo abandonaría Inglaterra! A pesar de que cuando me lo dijo yo sólo pude pensar, “¡Me estás tomando el pelo!”.

Algunas veces uno se pone a pensar, de veras a pensar. Sé muy bien que cada quien fabrica su realidad y que gozamos de libre albedrío, pero quizá hay algo de predestinación en todo esto. ¿Existe siempre una bifurcación en el camino, y acaso los dos senderos que se te presentan tienen que ver por igual con el destino? Puede haber cientos de senderos, podemos tomar uno u otro –existe una elección– pero en ocasiones todo es tan raro. Y con esto podemos terminar a gusto nuestra entrevista. Nos vemos. Hasta la próxima.

El colaborador Jonathan Cott hizo la primera entrevista con John Lennon para Rolling Stone en 1968.


50 Años de Cultura Pop


Levi’s® y Rolling Stone® México presentan la exposición 50 Años de Cultura Pop, un recorrido por las figuras y sucesos más importantes del último medio siglo.


POR Staff Rolling Stone México  



50 Años de Cultura Pop

Levi’s® y Rolling Stone® México presentan la exposición 50 Años de Cultura Pop para celebrar:

• 50 años de la Trucker Jacket Type III de Levi’s®
• 50 años de la revista Rolling Stone®
• 15 años de la revista Rolling Stone® México

El mundo ha cambiado radicalmente en el último medio siglo. Todo lo que hoy es común, en esos años era imposible tenerlo a nuestro alcance. La música siempre ha estado ligada a la moda, cine, política y tecnología. A través de fotografías, citas, diseños, videos y música reviviremos los temas y sucesos más importantes desde 1967 a 2017. Una línea del tiempo que inicia en 1967, año significativo para Levi’s® y Rolling Stone® en la ciudad de San Francisco, Levi’s® lanza la famosa Trucker Jacket Type III y Rolling Stone® publica su primera edición con John Lennon vestido de militar en su primera plana. Además, Rolling Stone® imprime su primera revista en México en 2002. Década tras década viajaremos por la historia para conocer el surgimiento y evolución de la música, moda, cine, televisión y tecnología.

Para este festejo en conjunto, tendremos la exposición 50 Años de Cultura Pop, una exhibición de fotografías en vivo, imágenes icónicas de Rolling Stone®, videos, playlists de cada década, photo opportunities, colaboraciones de diseños de Trucker Jackets y jeans de Levi’s® realizadas por fundaciones de Harvey Milk y Andy Warhol e intervenciones de Jean Paul Gaultier y Damien Hirst, entre otros. Además de personalidades nacionales de la cultura popular, músicos, diseñadores y actores.

50 Años de Cultura Pop se exhibirá del 7 de diciembre de 2017 al 7 febrero de 2018 en el Foto Museo Cuatro Caminos [Ingenieros Militares 77, Lomas de Sotelo, Naucalpan de Juárez, Estado de México].

¡Vive esta experiencia única donde dos marcas emblemáticas se unen para celebrar la cultura pop! Sigue nuestros enlaces y redes sociales:

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El legado de George Harrison a 16 años de su muerte


Recordamos al virtuoso músico con cinco grandes colaboraciones.


POR Andrea Calderón  



Foto: Facebook George Harrison

El legado de George Harrison a 16 años de su muerte

George tiene un misterio dentro de sí el cual es inmenso. Lo más interesante de este misterio es ver cómo lo va revelando poco a poco. Abriéndose, creciendo, creando cosas maravillosas de la nada”, mencionó John Lennon en una entrevista en 1968 cuando se le preguntó sobre la personalidad de su excompañero de banda.

Cuando The Beatles comenzó a crear un nombre en su natal Inglaterra, George Harrison era el integrante con la personalidad más introvertida del grupo, característica con la que se le identificó el resto de su vida. Silencioso y misterioso, George se mostraba como un experimentado músico a pesar de su corta edad. Con el paso de los años y el éxito rotundo de la banda, Harrison logró acrecentar su talento y empezó a colaborar como cantautor junto a Paul McCartney y Lennon en sus proyectos en solitario.

Si bien sus explosiones de excelencia como cantautor aparecieron en los sesenta en canciones como “Here Comes the Sun”, “Something” y “While My Guitar Gently Weeps”, el talento del músico era innegable. Creando himnos atemporales que permanecen intactos en la memoria colectiva.

Lo cierto es que mientras Harrison formó parte de The Beatles, sus habilidades de composición se limitaron principalmente a proporcionar color para las composiciones de sus compañeros.

Su carrera en solitario revela las profundidades de su introspección y el alcance de su creatividad. Tras la separación de The Beatles, Harrison fue de los primeros en cosechar un éxito como solista. Su álbum en solitario, All Things Must Pass de 1970, es fácilmente su trabajo más elogiado. Su carrera incluye temas que rápidamente se volvieron éxitos como “My Sweet Lord”, “Got My Mind Set On You” y “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”.

Su música lo llevó inspirar a infinidad de artistas y a hacer colaboraciones con personalidades de la talla de Eric Clapton (uno de sus amigos más cercanos) y Bob Dylan. No obstante, a partir de mediados de los setenta, dejó de ser un personaje público y evitó el campo hasta su muerte a causa de cáncer el 29 de noviembre de 2001.

Hoy recordamos a George Harrison, ese chico introvertido que más tarde pareció ser el tesoro oculto más progresivo de una de las bandas más importantes de la historia. A continuación presentamos cinco grandes colaboraciones del virtuoso músico.

Theme For Something Really Important” – Duane Eddy.
Los dos guitarristas se unen para crear esta maravillosa canción del álbum homónimo de Duane Eddy de 1986. El dueto de guitarras enmarca el ritmo suave de la canción, el cual lo convierte en uno de los mejores temas de Eddy.

Roll Away the Stone” – Leon Russell
Esta canción incluida en el primer álbum en solitario de Russell contó no solo con Harrison en la guitarra, sino también con Ringo Starr en la batería, Bill Wyman en el bajo, Chris Stainton en los teclados y Eric Clapton en la guitarra.

Try Some, Buy Some” – Ronnie Spector 
Este sencillo fue compuesto en su totalidad por Harrison, el cual después de debatir si debía o no contribuir en la parte musical finalmente se decidió por tocar la guitarra y grabar la versión de estudio.

King Of Broken Hearts” –Ringo Starr
Harrison colaboró con su excompañero Ring Starr en su disco Vertical Man de 1998. Para este tema, George ejerce el papel de guitarrista principal.

Badge” – Cream
Harrison y Eric Clapton coescribieron este tema juntos. Tiempo después, la canción fue incluida en un disco de Cream, grupo liderado por Eric Clapton.