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Compartimos nuestra playlist para enamorados


Escucha nuestra lista ‘For Lovers’ a lado de tu pareja este 14 de febrero.


POR Staff Rolling Stone México  



Compartimos nuestra playlist para enamorados

Conmemorando el día del amor y la amistad, realizamos una lista con las canciones más románticas para celebrar San Valentín. La playlist incluye tanto canciones clásicas como éxitos nuevos. Desde Elvis Presley, The Beatles, Aerosmith, Def Leppard hasta Daft Punk, The Flaming Lips, Blur, Arctic Monkeys y Ariana Grande, se adentrarán por tus oídos.

La selección que podrás escuchar a continuación está hecha para melómanos y enamorados.


El último concierto de The Beatles


Ken Mansfield, exgerente de Apple Corps en Estados Unidos, recuerda cómo fue la última vez que el cuarteto de Liverpool se reunió para tocar.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: cortesía Apple Corps

El último concierto de The Beatles

Por Kory Grow

“Era otro día en la oficina”, dice Ken Mansfield, recordando el improvisado concierto en la azotea de The Beatles en enero de 1969. No hay ni un toque de sarcasmo en su voz. Hace 50 años, el grupo organizó el concierto en lo alto de la oficina de Apple Records ubicada en la calle 3 de Savile Row, con la intención de filmar el final de lo que se convertiría en su película Let It Be. Era uno de los puntos de la lista de cosas por hacer. Mansfield, quien nació en Idaho, era el gerente de la disquera en Estados Unidos en ese entonces. “Algunas de las personas en la oficina de Apple ni siquiera trataron de subir, porque era sólo un día más”.

Exhortado por el roadie de la banda Mal Evans, Mansfield fue a ver la presentación histórica, el último concierto en vivo de The Beatles. “Creo que a Mal sólo le gustaba cuidarme, así que se aseguró de que estuviera allá arriba”, dice. Cuando se enteró del concierto, Mansfield salió corriendo y compró un impermeable blanco porque estaban a cuatro grados afuera. Se acurrucó en un banco con Yoko Ono, Maureen Starkey (la entonces esposa de Ringo) y Chris O’Dell (empleado de Apple) para ver al cuarteto interpretar nueve canciones, incluidas varias tomas de “Get Back”. “George me hizo encender algunos cigarrillos para tocar la punta con las yemas de sus dedos para que pudiera sentir la cuerdas”, recuerda Mansfield. “Y sé que John realmente se estaba quejando por el frío y por cómo no podía sentir sus manos”.

A finales del año pasado, Mansfield publicó un libro sobre la experiencia, The Roof, que narra cómo un trabajo en la oficina de Capitol Records en Los Ángeles lo llevó a cruzar el océano y llegar a esa azotea en Apple Corps. En el camino, también explica cómo llegó a conocer a los miembros de la banda y ofrece una visión de cómo era la vida trabajando para el grupo más famoso del mundo. The Roof contiene sus recuerdos personales junto con las contribuciones de los eruditos de The Beatles e información que encontró al investigar sobre ese día monumental.

“Sucedió que estaba trabajando en las oficinas esa semana”, dice. “Y Mal, por casualidad, me dijo: ‘Oye, Ken. Vamos a subir en 15 minutos’. Le dije: ‘¿A qué te refieres?’. Él dijo: ‘Subiremos a la azote, así que ven'”. El resto, dice, es historia.

¿Qué viene a tu mente primero cuando miras hacia atrás y piensas en el concierto en la azotea?
Había muchas riñas en The Beatles en ese momento. Subí al camerino —las oficinas que estaban usando justo antes del concierto— y parecía que estaban nerviosos, como una joven banda preparándose para una audición. Pensé que tal vez era porque no habían tocado en mucho tiempo y había mucha tensión. Más tarde descubrí que cuando entré, no es que estuvieran nerviosos; simplemente había mucha tensión entre ellos. Estaban decidiendo si debían subir. Alguien me dijo más tarde que incluso cuando llegaron a la puerta para salir al techo, todavía estaban decidiéndolo y que John dijo: “Oh, vamos. Hagámoslo. Necesitamos las imágenes”.

Así que salieron y empezaron a tocar. Estaba a una distancia de cuatro a seis pies de la banda, por lo que prácticamente estaba mirando sus caras. Cuando empezaron a tocar,  y esto es algo que nunca olvidaré, hubo un momento en el que Paul miró a John o John miró a Paul y hubo una mirada de reconocimiento. Es como si estuvieran diciendo, “¿Sabes qué? No importa lo que esté pasando, esto somos nosotros. Esto es lo que somos. Esto es lo que siempre hemos sido. Las cosas no están bien ahora mismo, pero somos lo que somos, una buena banda de rock & roll”. Escribí en mi libro que creo que subieron a la azotea sin una prueba de sonido pero se fueron con un cambio de alma. 

Dijiste que estabas a cuatro o seis pies de ellos. ¿Cuántas personas estaban tan cerca como tú?
Había sólo cuatro de nosotros allí, que eran lo que llamaríamos una audiencia: Yoko y yo, Maureen y Chris. De lo contrario, eran los cuatro Beatles y Billy [Preston], y luego estaban Michael Lindsay-Hogg, el director, y un par de chicos de sonido y de video. El área era bastante pequeña. Construyeron tablones como de 12 pies de ancho y 15 pies de largo. Así que tal vez éramos 11 o 12 de nosotros allí y luego alrededor de los bordes, tal vez había ocho personas más, así que probablemente había cerca de 20 personas en el techo en ese momento.

Dices que fue sólo un día normal en la oficina. Cuando Mal te pidió que subieras a la azotea, ¿te pareció un evento significativo?
Bueno, me pareció así desde el punto de vista de que iba a ser la primera vez que tocaran juntos de nuevo. Pero fue hecho con un propósito, la película. Así que tal vez sólo por eso, realmente no pensé que fuera para tanto. Pero cuando tocaban, comencé a tener una sensación: “Espera un minuto, algo está pasando aquí”. No podía decir qué. Fue la sensación más extraña. No fue como, “Oh, vaya, esta es la última vez que The Beatles van a tocar juntos” o “Oh, Dios, se van a separar después de esto y Apple va a cambiar”. Simplemente sentía algo. Al día siguiente, me subí a un avión y regresé a Los Ángeles, y Chris y yo no hablamos de eso durante unos 20 años. Pero cuando lo hicimos, sí fue significativo.

¿Cómo era el ambiente en la azotea? Con todo el equipo allí, me imagino que fue muy profesional, pero se puede escuchar un pequeño aplauso por aquí y por allá.
Bueno, los chicos de sonido y video fueron totalmente profesionales al cien por cien. Ellos estaban haciendo su trabajo. No tuvieron tiempo para jugar.

Desde su perspectiva, ¿cómo encajó Billy Preston con la banda?
Billy era realmente especial para la banda en ese momento. Creo que George fue muy sabio al traerlo, porque Billy fue un efecto calmante. Todos eran realmente grandes fanáticos de Billy y lo amaban. Fue realmente importante para todo el asunto. Cuando estaban en el estudio, tocaban algo y Billy me miraba con sus ojos tan grandes como platos y decía: “Wow, ¿oíste eso?” Y se dirigían a Billy y decían: “Oye , ¿por qué no haces esto aquí? “y Billy decía: “Wow, eso es genial”.

Hablemos de las canciones. El concierto fue aproximadamente tres meses después de que saliera The White Album. ¿Habías escuchado las melodías antes? ¿Qué pensabas de ellas?
Sólo conocía lo que había escuchado en el estudio y no recuerdo cuáles, porque estaban trabajando en varias cosas. Pero no, eran todas nuevas para mí.

¿Recuerdas qué pensaste al escuchar estas canciones en vivo por primera vez?
Sí, hubo algunas que realmente me gustaron, “Don’t Let Me Down” y “Get Back”. Estaba un poco desorientado porque The White Album no sentía como los otros álbumes. Sentí que no tenía un concepto y más tarde me di cuenta: “Espera, ese era su concepto, hacer algo diferente”. Let It Be fue como una continuación de eso. Luego dieron vuelta e hicieron Abbey Road, que era realmente lo que eran The Beatles para mí, más como las grabaciones anteriores.

Lo único que diré es que cuando escuché lo que Phil Spector hizo con “Let It Be”, dije “ugh”. Luego, cuando hicieron Let It Be… Naked, casi volví a sentir escalofríos porque era como: “Eso es lo que había escuchado”. Creo que Paul quería hacerlo como en Let It Be… Naked desde el principio. Siempre quiso que la gente viera la banda así.

Las otras canciones que tocaron en la azote fueron “I’ve Got a Feeling”, “One after 909” y “Dig a Pony”.
Me gustaba “I’ve Got a Feeling”. No lo sé. Algunas canciones te gustan más que otras. Es casi una blasfemia que no te gusten las canciones de The Beatles. No me harás una jugada con eso. Me gustan todas. 

¿Cuándo te diste cuenta de que una multitud se había reunido abajo?
No tenía idea. No podíamos ver nada, a menos que miraras por el borde. Por supuesto, los que estaban en la calle tampoco podían vernos desde allí. Lo que sí noté fue cómo la gente comenzó a reunirse en los edificios, y prácticamente estaban colgando de las ventanas y en las repisas. Eso fue bastante interesante.

Uno de los muchachos que trabajaba en Apple dijo que no sabía que iba a haber un concierto en la azotea ese día, y llegó justo a esa hora. Dijo que dio vuelta en Savile Row y escuchó el sonido que llenaba la calle. Vio a todas estas personas y el tráfico se estaba deteniendo. Algunas personas estaban hipnotizadas y otras estaban locas. Los empresarios estaban realmente enojados porque eran un grupo de banqueros y sastres de lujo y realmente no lo entendieron. Era solo un montón de emociones mezcladas.

Un policía se acercó e intentó detener el concierto. ¿Qué recuerdas de eso?
Eso fue demasiado exagerado. Mal había cerrado la puerta con llave antes de que comenzaran y, por supuesto, después de un tiempo hubo tantas quejas que Mal los dejó entrar. Si miras las fotos ahora, notarás que sólo había un par de muchachos y puedes ver a Mal y al policía que están juntos viendo el espectáculo. Pienso que Mal sólo los engañó. No recuerdo que haya habido ningún tipo de drama. Cuando todo terminó, todos siguieron su camino.

He leído que Mal desenchufó la guitarra de John, pero John la enchufó antes de “Get Back”.
Sí. Tal vez fue porque el policía le dijo a Mal que lo desconectara, pero no fue muy dramático. Eso es seguro.

En la última versión de “Get Back”, Paul bromea y dice “has estado tocando en las azoteas de nuevo, y sabes que a tu mamá no le gusta. Ella va a hacer que te arresten”.
Sí, eso solo demuestra que tan casual era todo y cuanto se estaban divirtiendo.

¿Qué pensaste de la película Let It Be cuando la viste finalmente?
Para mí, se sintió un poco oscura. Soy una de esas personas a las que les gusta que las cosas sean felices. No era tan malo todo el tiempo. Realmente estaban pasando muchas cosas grandes y mucha felicidad. Así que me gustaría ver otra edición de eso.

¿Te mantuviste en contacto con The Beatles después de que se separaron y Apple se disolvió?
Sí. George terminó el álbum de Bangladesh en Los Ángeles, y estuve con él durante ese tiempo en el estudio. Su esposa y mi esposa eran amigas, así que íbamos a comprar jeans juntos y cosas así. Pero a Paul sólo lo vi una vez más, en los Grammy. Y una vez estuve en la casa de Ringo y John llegó. Así que vi a todos a lo largo de los años. Representé a Ringo en los años noventa para su álbum Time Takes Time. Así que nuestra relación siguió y siguió.

Debe ser diferente para ti verlos tocar solos en vivo, después de verlos juntos varias veces en los años sesenta.
Lo que es divertido son los conciertos de Ringo, porque él es lo suficientemente inteligente como para traer a todos estos tipos de grandes bandas para que todos se presenten. Es muy emocionante y le quita la presión. Una vez me dijo: “La primera vez que me convertí en un acto en solitario, salí al escenario y me sorprendió la sensación. Eso es porque siempre estuve detrás de los muchachos y la batería”. Pero él dijo: “Cuando estaba en el frente, no tenía nada de ese filtro entre la audiencia y yo”, y dijo que era muy abrumador. “Sentí que podía caer hacia adelante y que las vibraciones que regresaban me sostendrían y evitarían que me cayera encima de la audiencia”. Fue toda una experiencia para él. 


Lanzarán una película sobre The Beatles


Este filme contendrá material inédito que fue grabado durante la producción de ‘Let It Be’ en 1969.


POR Jonathan Matamoros  



Foto: cortesía Apple Corps

Lanzarán una película sobre The Beatles

Preparan el lanzamiento de una nueva película sobre The Beatles que retratará el proceso de creación de Let It Be, el último álbum que fue publicado por la legendaria banda en 1970. 

La dirección está a cargo de Peter Jackson, quien tiene la gran labor de convertir alrededor de 55 horas de grabaciones nunca antes vistas, tomadas mientras Paul, John, Ringo y George creaban Let It Be, en un filme. 

Las imágenes fueron captadas entre el 2 y el 31 de enero de 1969 por el realizador británico Michael Edward Lindsay-Hogg. Originalmente, la idea era producir un especial de televisión, pero al final se convirtió en un documental donde también se muestra un performance de The Beatles en el techo de las oficinas de Apple Corps en Londres. La obra de Lindsay-Hogg será remasterizada y relanzada. 

“Las 55 horas de imágenes nunca antes vistas y las 140 horas de audio disponibles para nosotros, aseguran que esta película sea la mejor experiencia de primera mano con la que los fanáticos de The Beatles han soñado durante mucho tiempo. Es como una máquina del tiempo que nos transporta. Regresamos a 1969 y nos sentamos en el estudio viendo a estos cuatro amigos hacer buena música juntos”, dijo Jackson sobre el filme. 

El director también espera que esta película ayude a minimizar la idea de que Let It Be fue un proyecto plagado de conflictos entre el cuarteto de Liverpool. Este LP fue grabado 18 meses antes de que se separara definitivamente. 

“Me sentí aliviado al descubrir que la realidad es muy diferente al mito. Claro, hay momentos dramáticos, pero ninguna de las discordias con las que se ha asociado a este proyecto. Ver a John, Paul, George y Ringo trabajar juntos, crear canciones que ahora son clásicos, desde cero, no sólo es fascinante, es divertido, estimulante y sorprendentemente íntimo”, agregó.

Esta cinta se encuentra actualmente en producción y aún no se sabe que nombre llevará y cuando llegará a los millones de fanáticos de The Beatles, pero se espera que en los próximos meses se conozca esta información. Paul McCartney, Ringo Star, Yoko Ono y Olivia Harrison están cooperando en la realización del proyecto. 


Una película inédita de Paul McCartney llegará a las salas de cine


‘The Bruce McMouse Show’ contiene imágenes de la gira de Wings por Europa en 1972 que fueron remasterizada en los estudios Abbey Road.


POR Jonathan Matamoros  



Una película inédita de Paul McCartney llegará a las salas de cine

Paul McCartney anunció que The Bruce McMouse Show será proyectada en algunas salas de cine alrededor del mundo el próximo 21 de enero. Se trata de un proyecto audiovisual que mezcla una película animada con un concierto del exbeatle y su otra banda, Wings. 

The Bruce McMouse Show trata sobre cómo Paul y los miembros de Wings conocen a un ratón promotor y su familia, quienes viven justo debajo del escenario donde están dando un concierto. El filme fue dirigido por Barry Chattington, bajo la producción de Roger Cherrill.

Las imágenes en vivo de McCartney y Wings fueron capturadas durante cuatro shows que el colectivo ofreció en los Países Bajos y Alemania en 1972. La idea de incorporar una historia animada se le ocurrió a Paul después de que vio el material que habían grabado durante sus presentaciones, por lo que decidió hacer unos bocetos de cómo luciría la familia de ratones y se los entregó a Eric Wylam, quien creó la apariencia final de los roedores. 

Paul y su entonces esposa, Linda McCartney, prestaron sus voces para los personajes animados, junto con Deryck Guyler, Pat Coombs y Derek Nimmo. La realización de The Bruce McMouse Show tomó cinco años, de 1972 a 1977. Para entonces, la alineación de Wings y la industria musical habían cambiado, por lo que Paul decidió archivar el proyecto. 

Más de 40 años después, la imagen y el audio fueron restaurados en los estudios Abbey Road para poder lanzarla. Por el momento sólo se han programada proyecciones en Estados Unidos, Canadá, Reino Unidos y Australia, pero se espera que en los próximos meses The Bruce McMouse Show llegue a más países y a plataformas de streaming. Mira un adelanto:


Emma Stone protagoniza el nuevo video de Paul McCartney


El visual de “Who Cares” forma parte de una campaña para redes sociales en contra del bullying.


POR Jonathan Matamoros  



Foto: Eric Luc / cortesía de Nasty Little Man

Emma Stone protagoniza el nuevo video de Paul McCartney

Paul McCartney ha estrenado un nuevo video musical para su canción “Who Cares”, protagonizado por Emma Stone. Este tema forma parte de Egypt Station, el décimo séptimo álbum de estudio del icónico músico británico que fue lanzado en septiembre de este año.

El visual fue estrenado este pasado domingo en el Fine Arts Theater de Beverly Hills y estuvo bajo la dirección de Brantley Guitierrez, quien ha fotografiado por varios años al exbeatle durante sus giras, y el coreógrafo Ryan Heffington. En el clip podemos ver a Paul y Emma bailar e interactuar en un diferentes sets en blanco y negro, acompañados por bailarines que están vestidos como mimos y arlequines. Las grabaciones ocurrieron en octubre de este año en Brooklyn.

Este audiovisual fue designado para arrancar una campaña en contra del bullying (#WhoCaresIDo) en redes sociales, que será respaldada por varias organizaciones sin fines de lucro. “Mi esperanza es que si hay niños que son víctimas del bullying, y los hay, quizás al escuchar esta canción y ver este video puedan pensar que no es tan malo”, dijo Paul McCartney.

El día de ayer, Paul McCartney se reunió con su excompañero en The Beatles, Ringo Starr, para interpretar el éxito de 1969, “Get Back”. Ronnie Wood, guitarrista de The Rolling Stones, también acompañó a los músicos británicos en el escenario. Mira su presentación aquí.

Mira “Who Cares”, el nuevo video de Paul McCartney protagonizado por Emma Stone:


Paul McCartney interpretó “Get Back” al lado de Ringo Starr y Ronnie Wood


Esta reunión ocurrió durante la última fecha del Freshen Up Tour en 2018.


POR Jonathan Matamoros  



Fotos: Raph PH (CC), Eva Rinaldi (CC)

Paul McCartney interpretó “Get Back” al lado de Ringo Starr y Ronnie Wood

El día de ayer, Paul McCartney se reunió con su excompañero en The Beatles, Ringo Starr, para interpretar el éxito de 1969, “Get Back”. Ronnie Wood, guitarrista de The Rolling Stones, también acompañó a los músicos británicos en el escenario.


Esto ocurrió como parte del concierto que McCartney ofreció en Londres como parte de su Freshen Up Tour, gira que dio inicio en septiembre de este año para promocionar Egypt Station, su más reciente álbum de estudio.

“Tenemos una pequeña sorpresa para ustedes. En realidad, fue una sorpresa para nosotros también –sucedió apenas hoy”, dijo Paul a la audiencia, mientras Ringo se acomodaba detrás de la batería y Wood tomaba una guitarra eléctrica.

Antes de abandonar el escenario, Starr dijo: “No sé ustedes, pero eso fue muy emocionante para mí. Paz y amor para todos, y feliz Navidad”. Por su parte, McCartney agregó: “Dejaré que asimilen lo que acaba de pasar”.

Esta fue la última fecha del Freshen Up Tour en 2019, el exbeatle continuará su gira en marzo del próximo año por Sudamérica, para seguir por Estados Unidos en julio, siendo el 13 de ese mismo mes su última fecha programada en Los Ángeles. Aún no se tienen noticias sobre una posible visita a México, pero de ser así, es muy probable que sea en el mes de julio o agosto puesto que Paul estará en Norteamérica.

Mira a Paul McCartney tocar en vivo “Get Back” al lado de Ringo Starr y Ronnie Wood:


John Lennon: la última entrevista


Tres días antes de su muerte, John Lennon platicó con Rolling Stone durante nueve horas.


POR Staff Rolling Stone  



John Lennon: la última entrevista

Por Jonathan Cott

La tarde del 5 de diciembre de 1980, John Lennon charló con Jonathan Cott, colaborador de Rolling Stone, durante más de seis horas en su departamento del Upper West Side y en el estudio Record Plant, en Nueva York. Tres noches más tarde sería asesinado cuando regresaba del estudio de grabación.

La presente entrevista había sido programada para ser la portada del primer ejemplar que apareciera en 1981, pero tras la muerte de Lennon, Cott decidió escribir un obituario para el músico e implementó sólo unos cuantos fragmentos de esta conversación. De hecho, ni siquiera terminó de transcribir la cinta en la que grabó todo. Ahora, para el 30º aniversario de su muerte, presentamos, por primera vez en la historia, el texto.

Lennon compartió muchas cosas con nosotros aquella noche, mientras preparaba su regreso a los escenarios tras cinco años de privacidad, pasados junto a Yoko y su pequeño, Sean.“¡Bienvenido al santuario!”, dijo John Lennon a manera de saludo y burlándose de toda actitud ceremoniosa. Había hecho mi arribo en la hermosa oficina de Yoko Ono, ubicada en el departamento que ambos compartían en el edificio Dakota.

Era el 5 de diciembre de 1980. Tomé asiento en un sofá, a lado de Yoko. Ella comenzó a contarme cómo surgió la idea para Double Fantasy, el nuevo álbum de la pareja: la anterior primavera, John y su hijo Sean se habían marchado a las Bermudas de vacaciones; ahí pasaron tres semanas mientras Yoko se había quedado en casa.

John le telefoneó desde Las Bermudas para comentarle que había llevado a Sean a un jardín botánico y que ahí habían visto una flor llamada Doble fantasía. “Es un tipo de fresia”, explicaría John más tarde, “pero para nosotros significa que si dos gentes guardan una sola imagen al mismo tiempo, ahí hay un secreto”.

“Me encontraba en una discoteca en Las Bermudas”, interrumpe John mientras toma asiento y Yoko se levanta para traer el café. “En el piso superior tocaban música disco, pero abajo escuché “Rock Lobster”, de The B-52’s, por primera vez en mi vida. “¿Conoces esa canción?” Se parece mucho a la música de Yoko, así que me dije, “¡Es hora de sacar mi vieja hacha y despertar a la señora!”. Ella y John hablaron por teléfono todos los días y cantaron las tonadas compuestas a lo largo de la jornada.

“He estado escuchando Double Fantasy sin cesar”, le dije a manera de preámbulo para otra pregunta. John me miró con una sonrisa que detuvo el tiempo –y la entrevista–.“¿Cómo estás?”, me preguntó. “Estas últimas semanas han sido como una gran reunión. Vimos a Ethan Russell, quien filmará unos videos para dos temas nuevos, y Annie Liebovitz estuvo aquí. Ella tomó la fotografía para mi portada debut en Rolling Stone. Me ha dado mucho gusto verlos a todos de nuevo y volver a las andadas –seguimos vivos–. “¿En qué año nos conocimos?”.

“A ustedes dos los conocí el 17 de septiembre de 1968”, le dije, rememorando el primero de muchos encuentros. Tuve suerte, porque en realidad me encontraba en el lugar indicado justo en el momento indicado. John había decidido volverse más “público” a fin de desmitificar la máscara Beatle tras la que solía esconderse. Él y Yoko, a quien había conocido en noviembre de 1966, se preparaban para las protestas por la paz que realizarían en cama en Montreal y Ámsterdam y estaban a punto de lanzar Two Virgins, el primero de sus discos experimentales, con sus “ruidos, sonidos y dulces aires” estilo Shakespeare.

La portada del disco aparecería en las páginas de la edición de primer aniversario de Rolling Stone. John acababa de descubrir a la entonces muy pobre revista de San Francisco y estuvo de acuerdo en ofrecer una de sus primeras entrevistas “para salir del clóset” a esta publicación. Como “editor europeo”, se me pidió que visitara a John y Yoko y que llevara un fotógrafo (Ethan Russell, quien tiempo después tomó las fotografías del álbum fotográfico que debía acompañar a Let it Be). Así que, nervioso y emocionado, conocí a John y Yoko en el piso que ocuparon temporalmente en Londres.

Las primeras impresiones son casi siempre las más acertadas, y John se mostró gracioso, encantador, exuberante, juguetón y directo; recuerdo que solía escribirse recordatorios, tan absorto como cuando un niño pinta el sol. Tenía que marcharse media hora más tarde para llegar a tiempo a una de las sesiones de grabación del White Album, así que decidimos dejar la entrevista para el día siguiente, pero John y Yoko nos invitaron a los Estudios Abbey Road para presenciar la sesión de la que se desprendería “Birthday” y “Glass Onion”.

Cada nuevo encuentro con John ofrecía una nueva perspectiva. Cierta vez, en 1971, me encontré a John y Yoko en Nueva York. Había ido con un amigo a ver el film Carnal Knowledge, y al final vimos a los Lennon en el lobby. Les acompañaban el activista Jerry Rubin y un amigo de éste, y nos invitaron a comer blintzes a un pequeño local de East Village, en donde una beatífica mujer de largos cabellos se acercó a nuestra mesa y sin decir palabra le entregó a John una tarjeta con una sucinta declaración del yogui Meher Baba.

Rubin dibujó una suástica en la parte posterior de dicha tarjeta, se levantó y se dio la vuelta al hombre. Cuando regresó a nuestra mesa, John lo regañó suavemente, diciendo que de esa forma no se podía cambiar la conciencia de nadie. Tan mordaz y escéptico como solía ser, John Lennon jamás perdió su sentido de la compasión.

Casi 10 años más tarde, me encontraba conversando de nuevo con John, y él seguía siendo tan gracioso e ingenioso como la primera vez. “Creo que los lectores quieren saber lo que llevas puesto, John”, dije. “Déjame ayudarte”, respondió, pero inmediatamente después implementó un tono irónico para decir, “Usted puede ver los anteojos que lleva puestos. Son normales, de plástico, con el armazón azul. No se parecen en nada a los famosos lentes de abuela que Lennon dejó de usar en 1973. Lleva pantalones de pana y las mismas botas vaqueras que mandó a hacerse en Nudie’s en 1973, un suéter Calvin Klein y una camiseta rota de Mick Jagger que consiguió en una gira que los Stones realizaron en 1970 o por ahí. Alrededor de su cuello lleva un collar con un pequeño corazón de diamante dividido en tres que compró como regalo para contentarse con Yoko tras una pelea que tuvieron hace muchos años. Ella se lo devolvió tiempo después en una especie de ritual. ¿Te sirve esto?
Sé que debes entregar tu artículo el lunes. ¡Comencemos de una vez!”.

Double Fantasy es tu primera grabación en cinco años, y para citar un verso de tu canción “The Ballad of John and Yoko”, “It’s good to have the both of you back”( “Es muy bueno tenerlos de vuelta”).
Pero la ilusión de que me volví un antisocial es una broma. Hice lo mismo que todos ustedes hacen. Trabajé de nueve a cinco –cambiando pañales y cuidando al bebé–. La gente me preguntaba, “¿Por qué te has refugiado en el subsuelo? ¿De quién te escondes?”. Pero yo no me escondía. Fui a Singapur, a Sudáfrica, a Hong Kong, a Las Bermudas. He estado en todos lados, he visitado cada rincón del maldito universo. E hice cosas muy normales. Fui al cine.

Pero no escribiste muchas canciones durante esos años.
No compuse nada de nada… Para nosotros, tener un bebé fue algo tremendo; la gente olvida que nos costó muchísimo tener uno; Yoko perdió muchos bebés en el pasado y estuvo a punto de morir… Uno de los bebés nació muerto, de hecho. Tuvimos muchos problemas con las drogas, muchos problemas personales y públicos que nosotros mismos provocamos con la ayuda de nuestros amigos. Pero no importa. Nos hemos colocado en situaciones estresantes, pero por fin tuvimos un hijo, luego de 10 años de intentos frustrados y, por Dios, esta vez no estábamos dispuestos a tirar todo por la borda. No hicimos un solo movimiento durante un año y yo tomé clases de yoga viendo a la mujer de pelo grisáceo que aparece en la televisión (risas).

No se puede ganar. La gente te criticó por no escribir ni grabar, pero a veces se olvidan de que tus tres discos anteriores –Some Time in New York City, Walls and Bridges y Rock’n’Roll– no fueron aclamados por la crítica, sobre todo el provocador Some Time…, que incluía temas como “Attica State”, “Sunday Bloody Sunday” y “Woman is the NIgger of the World”.
Así es. Esa grabación molestó al mundo entero. Yoko le llama “nuestro Bertol Brecht”, pero, como es costumbre, yo no sabía a qué se refería hasta que hace cuatro años me llevó a ver The Threepenny Opera, dirigida por Richard Foreman, y así pude contemplar el disco bajo esa luz. Me irritaba lo apresurado de su sonido, pero mi idea consistía en crearlo como si fuera un periódico, con todo y los errores tipográficos, o los datos y fechas que no siempre están bien, además de la típica actitud de “lo tenemos que tener listo para el viernes”.

Pero he sido atacado innumerables veces… desde el principio. “From Me to You” era considerada algo muy inferior a The Beatles, que no se te olvide. Esa fue lo que la reseña del New Musical Express decía. Santo Dios, perdónenme. Tal vez no era una canción tan buena como “Please Please Me”, no lo sé. Pero tildarla de inferior… Nunca olvidaré ese episodio. ¿Y sabías que las reseñas de los discos de Plastic Ono destrozaron lo que las grabaciones contenían? ¡Nos hicieron trizas! “Un lloriqueo simplista y sumamente egoísta”; ése fue el eje de todos los comentarios. Porque esos discos giraban en torno a nuestras personas y no en torno a Ziggy o Tommy… También detestaron “Mind Games”.

Pero no me pasa solamente a mí. Tomemos a Mick como ejemplo. Mick ha lanzado buenos trabajos a lo largo de 20 años, pero nadie está dispuesto a reconocerle sus esfuerzos. ¿Alguna vez dirán, “Míralo, tiene 36 años, pero ha llegado al número uno con una canción muy hermosa, “Emotional Rescue”?”. Este tema me gustó, y mucha gente ha disfrutado con esa canción. Y que Dios se apiade de Bruce Springsteen cuando las autoridades dictaminen que él ya no es una deidad, nunca lo he visto pero me han dicho que es fabuloso.

Por ahora, sus fans están felices. Les ha hablado acerca de sus borracheras y de las chicas que ha perseguido, de los automóviles y todo lo demás, y su audiencia no le exige nada más elevado. Pero cuando llegue su hora y tenga que confrontar su propio éxito o el paso del tiempo, cuando tenga que repetir su fórmula, le darán la espalda y yo sólo puedo esperar que logre sobreponerse a todo ello. Lo único que tiene que hacer es fijarse en mí, o en Mick. Todo esto es como un subeibaja –claro que así ocurre, pero, ¿acaso somos máquinas? ¿Qué quieren de él? ¿Quieren que se mate sobre el escenario? ¿Acaso desean que Yoko y yo nos matemos sobre el escenario? Pero cuando dijeron que “From Me to You” era un tema inferior en el catálogo de The Beatles descubrí que debes seguir adelante y que hay una especie de sistema que te obligue a subir a la rueda que no debe detenerse jamás.

Viendo las ruedas. ¿Qué son esas ruedas?
El universo es una rueda, ¿no te parece? Las ruedas giran y giran. En gran medida me refiero a mis propias ruedas, pero cuando me observo a mí mismo también observo a los demás. Yo me observo a mí mismo a través de mi hijo.Lo que pasa con este chico es que… la cosa es todavía muy complicada. No soy el mejor padre del mundo, pero hago lo mejor que puedo. Me enojo mucho, me deprimo. Subo y bajo, y el niño ha tenido que lidiar con todo esto me alejo y luego me entrego totalmente, una y otra vez. No sé qué tanto le afectará todo esto más adelante, pero al menos he estado ahí físicamente.

Todos somos egoístas, pero me parece que los así llamados “artistas” son los egoístas más grandes: me agota tener que pensar en Yoko o en Sean o en el gato o en cualquier otra persona antes que en mí mismo. Claro que hay un gusto y un premio por hacer todo esto, pero…

Así que debes luchar contra tu naturaleza egoísta.
Sí, así como debo luchar contra las drogas, contra la comida chatarra o contra la pereza que me impide hacer ejercicio. Así de complicado es darla todo a un niño, no es algo que sea natural. Quizá se deba a nuestra propia crianza, pero me cuesta mucho trabajo pensar en los demás, incluso en mi propio hijo. De verdad pensar en él.

Pero piensas en él cuando escribes canciones como “Beautiful Boy”.
Claro, pero eso es sencillo porque es como pintar. Gauguin se quedó atorado en Tahití, pintando un gran cuadro para su hija –si es que la versión cinematográfica que vi cuenta la verdadera historia–. Él está ahí, en Tahití, pintando un cuadro para su hija, pero ella, que no lo ha visto en 20 años, muere en Dinamarca. Él padece una enfermedad venérea y se está volviendo loco en Tahití –muere y su pintura se quema–, así que nadie pudo contemplar su obra maestra. Siempre pienso en cosas parecidas. Así que escribo una canción para mi hijo, pero quizá hubiera valido más la pena pasar esas horas de creación jugando a la pelota con él. Me cuesta mucho trabajo jugar… todo lo demás lo hago bien.

¿No puedes jugar?
No. Lo intento e invento algunas cosas. Puedo dibujar, puedo ver televisión con él. Soy bueno para todo eso, puedo ver cualquier porquería, siempre y cuando no tenga que moverme demasiado, puedo hablar con él, leerle, salir con él por un café, cosas por el estilo.

Eso es muy extraño, porque tanto tus dibujos como muchas de las canciones que has compuesto son realmente divertidas.
Probablemente eso se deba más a Paul que a mí.

¿Qué hay de “Good Morning Good Morning”? Esa es de tu arsenal. Y es grandiosa; gira en torno a un viejo que da vueltas por el pueblo todas las tardes, una vez terminada la jornada laboral. Él no quiere ir a casa y no tiene nada que decir, pero así está bien.
Ah, pero eso sólo fue un ejercicio. Me quedaba una semana y debía escribir algunas canciones para Pepper. “Good Morning…” fue un comercial para Kellog’s; deseaba componer con desesperación.

Lo que descubrí cuando leí Lennon Remembers (la legendaria entrevista en 1970 por Jann Wenner) o la nueva entrevista en Playboy (hecha por David Sheff entre el 8 y el 28 de septiembre de 1980) fue que siempre me estoy quejando de lo difícil que es componer o de lo mucho que sufro mientras compongo –el hecho de que casi todas mis canciones han sido el producto de una tortura espantosa–.

¿Casi todas han sido una tortura?
Por supuesto. Siempre pienso que ahí no hay nada, que es una mierda, que no está saliendo nada, que es basura… y si al final algo sale, me pregunto, “¿De qué demonios estoy hablando?”.

Eso me suena un tanto… constipado.
Es una estupidez. Yo suelo decirme, ‘Dios, estuvo fuerte. Carajo, me sentí muy mal en esa época (risas)… con excepción de esas 10 canciones que los dioses te regalan y que no provienen de ningún lado.

¿Y las canciones para Double Fantasy llegaron más fácilmente?
No. De hecho me tomó cinco años sacarlas. Estuve constipado durante cinco años, y luego me dio diarrea durante tres semanas (risas)… El acto físico de componer me tomó tres semanas. Existe una historia zen que Yoko me contó alguna vez y me parece que ya lo conté en Lennon Remembers o a Playboy Forgets: un rey envió a su mensajero a visitar a un artista para pedirle una pintura, le pagó al artista y el artista dijo, “Muy bien, vuelve más tarde”. Al cabo de un año, el mensajero volvió para decirle, “El rey espera su pintura”, y él artista le dice, “Ah, espera un segundo”. Toma el lienzo, lo pinta enseguida, lo pone frente al mensajero y le dice, “Aquí está”. El mensajero exclama, “¿Pero qué diablos es esto? ¿El rey te pagó 20 mil dólares por esta mierda que has pintado en cinco minutos?”. El pintor le responde, “Así es, pero pasé 10 años pensando cómo hacerla”. Y yo no hubiera podido componer las canciones para Double Fantasy sin esos cinco años.

Justo en ese momento Yoko entra a la habitación para comentar que una persona que dice ser George Harrison acaba de llamar diciendo que desea visitar a la pareja. “Obviamente no se trata de George”, murmura John. “Quizá tomó ácido”, dice Yoko. “Le dije que quería hacerle unas cuantas preguntas. Pero el tipo me respondió, ‘No, no tengo ganas, Yoko’. Colgué y marqué el número de George y descubrí que, en efecto, George estaba durmiendo”. Comencé a reír. John dijo, “Nosotros también reímos, por Dios. Si no pudiéramos reír nos volveríamos locos, ¿no es cierto?”.

Es muy interesante constatar que ningún otro músico de rock ha grabado discos con su esposa o con cualquier otra persona ofreciéndole además la mitad del espacio.
Es la primera vez que hacemos algo así. Claro que en el pasado grabamos discos juntos, como Live Peace in Toronto 1969, en el que Yoko ocupaba un lado y yo el otro. Pero Double Fantasy es un diálogo, y es que, de alguna manera, hemos resucitado como John y Yoko –no como John el ex– Beatle y Yoko y su Plastic Ono Band. Ahora somos sólo nosotros dos, y nuestra postura es que si el disco no vende, eso significa que los demás no quieren saber nada acerca de John y Yoko. O quizá sólo querían a Yoko, o algo por el estilo. Pero si no nos querían a los dos, nosotros no estábamos interesados. A lo largo de mi carrera he elegido a sólo dos colaboradores longevos y me refiero a Paul McCartney y Yoko Ono. Yo invité a Paul al grupo original, The Quarrymen, él invitó a George y éste a Ringo. Y la segunda persona que me interesó como artista y como una persona con la que yo podría trabajar fue Yoko Ono. No soy malo escogiendo.

Tus dibujos denotan un estilo único y juguetón; pensemos en tu libro In His Own Write o en la portada y en la funda interior del álbum Walls and Bridges o en tus muy peculiares caricaturas “lennonianas”.
Los dibujos de Walls and Bridges los hice cuando tenía 11 años. Pero en la escuela de arte quisieron quitarme todo eso. Trataron de impedir que yo dibujara tal y como lo hago naturalmente, pero yo no lo permití. Pero jamás hice nada más allá de las caricaturas. Alguna vez, alguien dijo que los caricaturistas son gente con un don creativo que tiene miedo de fracasar como pintor, así que todo lo vuelven gracioso. Yo creo que mis caricaturas son como las pinturas japonesas; si no puedes representar nada con una sola línea, mejor tira tus dibujos. Yoko me hizo ver esto cuando nos conocimos, y cuando vio mis dibujos me dijo, “Así los hacen en Japón, no tienes que cambiar nada… ¡Sigue así!”.

Yoko y yo tenemos historiales muy distintos, pero, a grandes rasgos, ambos necesitamos comunicarnos. No me interesan los grupos pequeños elitistas. Quiero comunicar todo lo que tengo que decir o producir sin parar, y el rock & roll es el mejor vehículo, hasta nuevo aviso. Es como mirar el paso de una jirafa por una ventana. La gente sólo ve unos cuantos fragmentos, pero yo quiero verla toda, no sólo en lo concerniente a mi vida, sino también en el plano cósmico, quiero verlo todo. Y de eso se trata, ¿no es cierto? Así que, independientemente de si estoy trabajando con Paul o con Yoko, todo apunta a lo mismo; sea lo que sea: la auto-expresión, la comunicación o la posibilidad de ser como un árbol: florecer y decaer, florecer y decaer.

En Double Fantasy noté que en el tema “Yes I’m Your Angel” Yoko canta, “I’m in your pocket/You’re in my locket/And we’re so lucky in every way (“Estoy en tu bolsillo/tú en mi relicario/Y tenemos tanta suerte”). Y luego entra tu hermosísima “Woman”, que suena un poco como un poema de trovadores escrito para una dama del Medievo.
“Woman” surgió porque, cierta tarde soleada en Las Bermudas, de pronto me di cuenta de lo que las mujeres hacen por nosotros. No sólo lo que mi Yoko hace por mí, a pesar de que sí estaba pensando en términos personales… pero todas las verdades son universales. Descubrí que estoy acostumbrado a creer que muchas cosas ya están dadas. Las mujeres son en verdad la otra mitad del cielo, tal y como murmuro al principio de la canción. Si no hay un “nosotros” no hay nada. Ese tema me recuerda una canción de The Beatles, aunque no intenté hacerla sonar de la misma manera. La compuse tal y como compuse “Girl” hace muchísimos años; me tomó por sorpresa, como una inundación y así salió. “Woman” es la versión para adultos de “Girl”.

Sé que a Yoko le interesa mucho el arte del antiguo Egipto, sobre todo las antigüedades, y que ambos poseen una pequeña colección en su casa. A propósito de la “otra mitad del cielo”, me parece interesante que en la antigua mitología egipcia, el Cielo estaba personificado por una diosa –que nada tenía que ver con la Madre Tierra– mientras que la Tierra era el dominio de un Dios.
Pero si yo suelo llamar “Madre” a Yoko, tal y como nuestro presidente electo (Ronald Reagan) llama “Mami” a su esposa. Y para todos los que no tienen hijos y para los que piensan que estos apodos son muy peculiares, todo se debe a que, en términos generales, cuando hay un niño en casa, uno tiende a referirse a su pareja de esa manera, y viceversa. Yoko me llama “Papi” –puede haber algo freudiano en todo esto, pero también tiene que ver con que Sean me llama “Papi”–. De vez en cuando yo la llamo “Madre” a Yoko, porque antes la solía llamar “Madre Superiora” –si revisas tus malditos discos del cuartero Liverpool encontrarás lo siguiente, “Happiness is a Warm Gun”. Ella es la Madre Superiora, ella es la Madre Tierra, ella es la madre de mi hijo, mi propia madre, mi hija… la relación atraviesa muchos niveles, y así pasa con casi todas las relaciones. Pero no me parece que posea un núcleo de extrañeza.

La gente se pasa la vida juzgándote, criticándote, o centrando toda su atención en el pequeño mensaje de alguno de tus discos o en lo que has dicho en una sola canción, pero para mí, esto es la obra de toda mi vida. Desde los dibujos que hice cuando niño, mi poesía infantil, hasta el día de mi muerte; todo es parte de una gran producción. Y no tengo que anunciar que este disco es parte de un trabajo mucho más amplio: si no te parece obvio, entonces olvídalo. Sin embargo, se me ocurrió colocar una pequeña clave al inicio del nuevo álbum –las campanas en “(Just Like)Starting Over”–. Se trata de una campana para los deseos, propiedad de Yoko. Se parece a lo que ocurre cuando “Mother” comienza. Ese tema, incluido en Plastic Ono, ostentaba lentas campanadas mortuorias. Todo este tiempo ha sido necesario para pasar de las lentas campanadas mortuorias de una iglesia a la dulce campana de los deseos. He ahí una conexión. En mi opinión, todo mi trabajo constituye una sola pieza.

En “Woman” también cantas: Woman, I will try to express/My inner feelings and thankfulness/For showing me the meaning of success” ( “Mujer, trataré de expresar/Mis sentimientos más profundos y mi gratitud/Por haberme mostrado lo que el éxito significa”).
No quiero decir que el éxito que te convierte en un artista o en una estrella famosa no sirva para gran cosa, aunque tampoco quiero dar a entender que es lo más maravilloso del mundo. Nadie captó la ironía en “Working Class Hero”; esa canción no tenía nada que ver con el socialismo, sino que el mensaje era algo así como, “Si quieres pasar por todo eso, llegarás a donde estoy y esto es lo que serás”. Porque he tenido éxito en el arte y he sido feliz e infeliz, y he sido un perfecto desconocido en Liverpool o Hamburgo y eso me ha hecho sentir feliz o infeliz. Pero Yoko me enseñó el sentido del éxito verdadero; el éxito de mi personalidad, de mi relación con ella o con mi hijo, de mi relación con el mundo… y el éxito que consiste en ser feliz cuando uno se levanta de la cama. No tiene nada que ver con picar piedra o con no tener que picar piedra.

¿Qué se supone que debo ser? ¿Un mártir que ha renunciado a su fortuna? Un imbécil escribió algo acerca de mí hace poco, un artículo que apareció en la portada de la revista Esquire (Se refiere al virulento artículo de Laurence Shames, titulado “John Lennon, Where Are You?”, que apareciera en la edición de noviembre de 1980 de dicha revista. En el texto Shames dice que, “Yo buscaba al Lennon bocón, el que podía ofender a todo mundo sin la necesidad de un plan. Mi Lennon era un payaso amargado, un hombre que incurría en equívocos extravagantes y con una increíble capacidad de recuperación, un bebé grandote, un patético buscador de la verdad cuyo paranoico, bobo y concienzudo rostro equivalía al emblema y a la conciencia de su época… El Lennon que encontré se había convertido en un empresario de 40 años de edad que no hace sino ver la televisión, que tiene 150 millones de dólares en el banco, con un hijo al que adora y una esposa que intercepta sus llamadas telefónicas… ¿Es cierto todo esto, John? ¿Te has dado por vencido?”) Este tipo pasó 20 meses mirando los hechos y los pecados cometidos, mirando las vacas, mientras yo me ocupaba grabando un disco. ¿De qué carajos está hablando? ¿Qué tendría que haber comprado –¿putas? ¿esclavos–? (risas). Gracias a sus mentes de cloaca venden revistas, venden los productos caros que la gente no debería comprar, que la gente no necesita pero que tiene que reemplazar cada tres meses… pero a mí me acusan, ¿de qué? Ese tipo es justo la clase de persona que solía amarte –tú sabes a qué me refiero– pero que ahora te odia –un amante rechazado–. Ni siquiera conozco al pendejo, pero ha pasado todo este tiempo buscando una imagen que él mismo fabricó. Al final se molestó mucho porque no la pudo hallar.

Estos críticos han fabricado numerosas ilusiones en torno a los artistas –es como una forma de idolatría–. Como los chicos de Liverpool que sólo nos siguieron porque tocábamos ahí –muchos de ellos nos olvidaron cuando nos volvimos famosos en Manchester, ¿no es cierto?–. Pensaron que nos habíamos vendido. Luego los ingleses se molestaron porque fuimos exitosos en otro país… ¿qué carajos? Sólo les gustan aquellos que comienzan a escalar, pero cuando uno alcanza la cima lo único que se les ocurre es cagarse encima. Yo no puedo emprender el ascenso de nuevo. La gente sólo desea héroes muertos, quieren a Sid Vicious, a James Dean. A mí no me interesa ser un pinche héroe muerto… Olvidémonos de ellos, olvidémonos.

¿Sabes lo que Eugene O’Neill dijo acerca de los críticos? “Amo cada hueso de su cabeza”. La única manera de lidiar con ellos es pasar por encima de sus cabezas y dirigirse directamente al público. Eso fue justamente lo que logramos con las protestas en la cama y con los discos Two Virgins y Plastic Ono. Y ahora hemos vuelto a hacer lo mismo. Nosotros escuchamos lo que dicen los demás. Un chico que vive en Yorkshire nos escribió una carta apasionada, nos dijo que él era oriental e inglés y que por eso se identificaba con John y Yoko. El chico raro de la clase. Muchos chicos así se identifican con nosotros; como una pareja biracial que apoya el amor, la paz, el feminismo y las cosas positivas que el mundo ofrece. Pero la prensa sólo puede ver el cuello de la jirafa cuando ésta pasa por su ventana; así es el juego. No hay manera de que puedan estar realmente al tanto.

Todo ese ridículo resentimiento proviene sobre todo de los críticos de rock de los años sesentas que finalmente han llegado a la etapa en la que el estómago crece a causa de la cerveza y en realidad no poseen las agallas de alguien como John Landau (crítico, productor musical y manager de Bruce Springsteen), quien ha salido al mundo a jugarse el pellejo. Admiro a Lester Bangs, quien además de ser crítico es músico, y estoy seguro de que él se ha cagado en mí, de que Landau se ha cagado en mí, de que ambos me han alabado y detestado. Y tal y como señalé en Lennon Remembers, y tal y como dije soy un creador, no un voyeur… Y no tengo nada que ocultar. ¿Recuerdas esa canción?

“Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey”, una de mis favoritas: “Your inside is out, and your outside is in/Your outside is in, and your inside is out.” (“Tus adentros han salido/tu exterior está adentro…”).
Exacto, pero, ¿qué fue lo que los críticos dijeron?. “Eso es simplista, no evoca ninguna imagen”. Tal vez tendría que haber dicho, “Tu interior es como el jugo de una ballena que gotea desde la baba fermentada de las enfermedades venéreas de la juventud que visita Times Square mientras yo inyecto mi rostro de payaso con heroína y salgo al escenario con pantalones cortos de cuero rojo”. Creo que algo así les gustaría, ¿no es cierto?

Es muy bueno, suena como la poesía de Allen Ginsberg.
Claro, todos podemos imitar a Ginsberg –y eso que a mí me gusta Ginsberg–. Pero intenta rasurarlo todo para quedarte con la grasa esencial; eso es lo que a mí me interesa cuando compongo… salvo ocasionalmente, cuando me da por hacer cosas como “Walrus”. No me interesa describir un puto árbol. Me interesa treparlo o ver qué hay debajo.

Toda tu obra está recorrida por una noción muy fuerte: la idea de inspirar a otros para que se encuentren a sí mismos o para que se reúnan a fin de cambiar las cosas. Pienso en canciones como “Give Peace a Chance”, “Power to the People” y “Happy Xmas (War is Over)”.
Ese eje conductor sigue ahí. Si miras el vinil que rodea el logo del nuevo disco (se refiera al sencillo de doce pulgadas para “(Just Like) Starting Over”) podrás notar que hay algo escrito: “Un solo mundo, una sola clase de personas”. Así que seguimos en eso. “Dale una oportunidad a la paz”, y no “Dispara contra la gente para alcanzar la paz”. “Todo lo que necesitas es amor”: qué difícil, pero creo en ello con todo mi ser.

No fuimos los primeros a los que se les ocurrió decir, “Imagina que los países no existen” o “Dale una oportunidad a la paz”, pero nos han pasado la estafeta, la antorcha olímpica, que va de mano en mano, que va de uno a otro, de un país a otro, que la generación venidera debe aceptar… ése es nuestro trabajo. No se trata de vivir ajustándonos a la idea que otros tienen acerca de cómo debemos vivir; ricos, pobres, felices, infelices, sonrientes, con la ropa adecuada, con la ropa más inadecuada.

No hablo de divinidad. Nunca he dicho que mi alma sea pura. No tengo respuestas definitivas para las preguntas existenciales. Sólo hago canciones y trato de responder honestamente a ciertas cuestiones –ni más ni menos–. Jamás podré satisfacer las expectativas ilusorias de los demás. No puedo ser un punk de Hamburgo o Liverpool porque ya estoy más viejo. Veo el mundo a través de ojos diferentes. Pero aún creo en la paz, en el amor y en la comprensión, como dijo Elvis Costello. ¿Qué tienen de gracioso la paz, el amor y la comprensión? Está de moda ser un buscavidas dispuesto a cortarle la cabeza al vecino con una cruz, pero a nosotros no nos gusta seguir las modas.

Es como lo que dices en la canción “The Word…”
Sí, la palabra era “amor”.

“Why in the world are we here/Surely not to live in pain and fear” (“¿Para qué estamos aquí?/Seguramente no es para vivir con dolor y miedo”) – esa letra pertenece a la canción “Instant Karma”. Y es una especie de resumen del trabajo que has realizado junto a Yoko… como cuando ella canta lo siguiente en el nuevo tema, “Beautiful Boys”: Please never be afraid to cry. . . Don’t ever be afraid to f ly . . . Don’t be afraid to be afraid”. (“Por favor, nunca temas llorar… Nunca temas volar… Nunca tenas temer”). Qué hermoso.

Sí, es muy hermoso. Con frecuencia siento miedo, pero no me da miedo sentir miedo, a pesar de que siempre da miedo. Pero duele más cuando intentas eludir tu propia naturaleza. La gente pasa mucho tiempo imitando a otros y yo siempre he pensado que esto conduce a terribles padecimientos. Quizá hasta te dé cáncer. ¿Te has fijado que muchos tipos duros mueren de cáncer? Wayne, McQueen. Me parece que tiene que ver con –no lo sé, no soy experto– con la noción de estar atrapado durante un buen rato en una imagen o ilusión de sí mismos, obturando otras partes de sus personalidades, ya sea el lado femenino o el costado temeroso.

Me doy cuenta de ello porque yo mismo provengo de la escuela de los machos que fingen. Nunca fui un chico de la calle ni un tipo duro. Me vestía como Teddy Boy y me identificaba con Marlon Brando y Elvis Presley, pero nunca peleé en las calles ni formé parte de una pandilla. Yo no era más que un chico suburbano que imitaba a los rockeros. Pero era muy importante aparentar rudeza. Pasé toda mi niñez con el cuello metido entre los hombros y sin mis lentes porque con ellos parecía mariquita; caminaba siempre con mucho miedo, pero ponía cara de malvado. Me metía en problemas por mi aspecto. Yo quería ser un James Dean mucho más rudo. Tuve que pasar por demasiadas cosas y finalmente dejé de hacerlo, aunque de vez en cuando sigo cayendo en estas trampas, sobre todo cuando me siento inseguro y nervioso. Aún adopto la actitud de un chico de la calle, pero tengo que pasarme la vida recordando que en realidad no soy así.

Esto es justamente lo que Yoko me ha enseñado. No hubiera podido lograrlo solo – una mujer tenía que enseñarme–. Así es. Yoko no se ha cansado de decirme, “Está bien, está bien”. En todas mis fotos puedo ver que me debatía entre Marlon Brando y el poeta sensible –Mi Oscar Wilde interno, el lado femenino y aterciopelado–. Siempre entre esas dos imágenes, optando sobre todo por el lado machista, porque si te atrevías a mostrar tu aspecto femenino, pronto estarías muerto.

Hay otro aspecto en tu obra, tiene que ver con ese constante cuestionamiento de lo que es real y de lo que es ilusorio, como en “Look at Me” o en la nueva “Watching the Wheels” y, por supuesto, en “Strawberry Fields Forever”, en la que dices que “Nada es real”.
En cierto sentido, nada es real cuando te pones a desmenuzar esa palabra. Los hindúes y los budistas dicen que todo es ilusión. Es Rashomon. Todos podemos ver algo, pero toda nuestra vida se basa en una ilusión aceptada socialmente. Y lo más difícil es verte a ti mismo.

Yo pensaba que el mundo se ensañaba conmigo, que el mundo me debía algo, y que los conservadores o los socialistas o los fascistas o los comunistas o los cristianos o los judíos me estaban dañando. Cuando eres un adolescente no puedes evitar pensar así. Pero ahora tengo 40 años y ya no pienso de ese modo porque he caído en la cuenta de que esa mentalidad no funciona. Todo sigue su curso, pero ahí estás tú, masturbándote, gritando por lo que tu mami o tu papi te hicieron… pero creo que es necesario atravesar esa etapa. Me refiero a la gente que se molesta en pasar por algo así; la mayoría son unos imbéciles que sólo aceptan lo que hay y se sumergen en ello, ¿no es cierto? Pero para los pocos que sí nos atrevimos a cuestionar ciertas cosas… bueno, he descubierto que para mí –y quizás no para el resto del mundo– la cosa es aceptar la responsabilidad, y todos ellos también son responsables de sí mismos. Yo soy parte de ellos. No hay separación: todos somos uno, así que desde esa óptica miro las cosas y me digo, “Debo lidiar conmigo una vez más, de la misma forma. ¿Qué es real? ¿Qué clase de ilusión estoy viviendo, o no estoy viviendo?”. Detesto tener que abordar esto todos los días. Son las capas de la cebolla.

Yoko aparece y menciona que tienen que marcharse a los estudios Record Plant –ahora desaparecidos– Pasarán la noche trabajando en los estudios… y, ¿me molestaría acompañarlos? Abandonamos el edificio Dakota a las 10 de la noche y abordamos un carro que espera afuera. Arribamos media hora después, nos adentramos en el estudio principal. John y un servidor proseguimos nuestra conversación. Hasta las cuatro de la mañana. Para entonces, Yoko duerme en el sofá del estudio.

¿Acaso Yoko quiere lanzar un álbum de música disco?
Aún no puedo definir lo que estamos haciendo, porque con Yoko nunca se sabe hasta que termina. Pero es cierto que estamos aquí porque nos hemos propuesto lanzar unas cuantas canciones que podrían ser programadas en los antros disco o en los clubs de rock.

¿Y qué hay acerca de tus nuevas canciones?
No, no han sido pensadas para ese ambiente. Yo no hago esa clase de cosas (risas). Vamos, ¿de qué forma hubiera podido volver a las andanzas? He regresado retomando lo único que conozco a fondo: la actitud menos pretenciosa posible… esta vez sin experimentación, porque me dio gusto poder hacer las cosas tal y como solía hacerlas en el pasado. Mi canción, “(Just Like) Starting Over”… bueno, a ese tema me gusta llamarle “La Elvis-Orbison” (canta: “Only the lonely/Know why I cry/Only the lonely”). (“Sólo los solitarios/saben por qué lloro/Sólo los solitarios”).

La grabación contiene un efecto muy peculiar.
El eco de la cinta es una idea original de la década de los años cincuenta. Muchos de los discos que he grabado ostentan este mismo eco… incluso “Rock ‘N’ Roll Music”. Me encanta. Y mi voz sigue siendo la misma. He vuelto a mis raíces. Como cuando Dylan hizo lo suyo con Nashville Skyline. Pero yo no tengo ningún Nashville, soy de Liverpool, así que he retomado los discos que me influenciaron, Elvis y Roy Orbison, Gene Vincent y Jerry Lee Lewis. De vez en cuando me gusta viajar y hacer cosas como “Revolution 9”, pero mi costado vanguardista ha sido engullido por Yoko.

El primer concierto que hicimos juntos fue en la Universidad de Cambridge, en 1969, porque la habían invitado a hacer algo con unos músicos de jazz. Esa fue la primera vez que aparecí sin mis camaradas. Subí al escenario e hice un poco de ruido atonal con mi guitarra y la gente se enojó mucho cuando me reconoció: “¿Qué hace este tipo aquí?” Todos dicen, “Quédate en tu círculo”. Y cuando ella trató de hacer rock, le dijeron, “¿Qué demonios haces aquí?”. Y cuando fui con ella intentando ser sólo un instrumento y no el proyecto en sí –ser su grupo, como Ike Turner con Tina, sólo que con una Tina diferente, una Tina avant-garde– bueno, incluso algunos de los jazzistas se mostraron hostiles.

Todo mundo guarda imágenes y, según ellos, tú deberías estar a la altura de dichas imágenes. Pero eso equivale a cumplir con las expectativas de tus padres o de la sociedad o de los así llamados críticos que no son más que tipos encerrados en su habitación, que pasan las horas frente a su máquina de escribir, fumando y bebiendo su cerveza y teniendo sueños o pesadillas, como todos nosotros, pero que de alguna manera consiguen hacernos creer que viven en una realidad paralela. No hay problema, pero hay que reconocer que algunas personas sí logran salir del círculo.

(Los ingenieros de sonido programan una versión de “Walking on Thin Ice”, el tema de Yoko.) Escucha, Jonathan. Creemos que esta canción es tan buena que Yoko podría lanzar su propio sencillo, con algo mío en el lado B. Han pasado tantos años que ahora me gustaría estar en el lado B de un disco exitoso. Y sólo tocando guitarra –en este tema mi guitarra está grabada al revés–. Me daría gusto y no me quejaría. Yoko se lo merece, porque el esfuerzo ha sido enorme. No me enfrascaría en una pelea por algo así.

Hablando de peleas –y esto te hará reír– Andy Warhol propuso alguna vez que Yoko y yo peleáramos en el Madison Square Garden y ¡él lo filmaría!

¿Estas bromeando? ¿Quería que ustedes dos lucharan? ¡Como en un torneo de Sumo!
En cualquier tipo de lucha. Sólo para mostrar a la famosa gente del amor y la paz luchando gustosamente sobre un escenario. ¡Hubiera sido fenomenal!

¿Qué planes tienen ahora tú y Yoko? ¿Tal vez no pelear, pero quizá una gira juntos?
No lo sé, quizá lo hagamos. Podría ser divertido. ¿Nos imaginas a los dos, con estas nuevas canciones? Y podríamos tocar algo del viejo material de Yoko, “Don’t Worry, Kyoko”, “Open Your Box”, “Why”, que viene incluida en el Plastic Ono –sólo su voz, mi guitarra, un bajo y una batería–. Y ahora escucho esos mismos acordes en algunos de los grupos actuales. Puede que lo hagamos. Pero no usaremos bombas de humo, ni maquillaje, ni un impresionante juego de luces. Tendría que ser un show confortable. Y podríamos divertirnos mucho. Somos rockeros renacidos y estamos comenzando de nuevo.

Podrían tener su propio programa de televisión en la barra noctura como Captain & Tenille.
Claro que es posible. Puede que John y Yoko hagan algo así algo algún día. Hablamos mucho acerca de todo eso. Podría ser divertido. Pero aún nos queda tiempo, ¿no es cierto? Mucho tiempo. Ahora nos encontramos en los estudios Record Plant, charlando con Jonathan Cott una vez más, para la revista Rolling Stone… y será muy divertido aparecer en la portada de la revista, ¿no te parece? ¿Comenzar 1981 tal y como empezamos 1968?

“Look out kid/It’s somethin’ you did/God knows when/But you’re doin’ it again”. (“Cuidado, chico/Algo has hecho/Dios sabe cuándo lo hiciste/Pero lo estás haciendo de nuevo”).
Claro. ¿Quién desaparecerá primero? ¿Lennon o Rolling Stone? ¿Quién durará más tiempo? ¿Life, Time, Newsweek, Rolling Stone, Look, Playboy? Seamos honestos, las revistas van y vienen, los ejecutivos de las disqueras van y vienen, las disqueras van y vienen, al igual que los productores cinematográficos. Los artistas van y vienen. ¡Qué vida!

¿Sabes algo? El último álbum que grabé antes de Double Fantasy fue Rock ‘N’ Roll. En la portada aparezco en Hamburgo con una chamarra de cuero. Hacia el final de la grabación, Phil Spector me puso a cantar un tema llamado “Just Because”, que no me sabía muy bien –las demás canciones las había tocado en mi adolescencia, las conocía al derecho y al revés– pero yo no podía hallar el sentimiento. Al final –me encontraba mezclando el disco en una sala contigua al estudio – comencé a conversar, “Y ahora les decimos adiós desde los estudios Record Plant”, y una pequeña voz en lo más profundo de mi mente dijo, “¿Te estás despidiendo en serio?” No se me había ocurrido. Yoko y yo seguíamos separados y el bebé aún no nacía, pero esta voz insistía, “¿Te estás despidiendo de todo este juego?”

Fue como un relámpago –como una premonición–. Sólo unos años más tarde volví a pensar en ello, cuando me di cuenta de que en realidad había dejado de grabar. Vi la foto original que aparece en la portada –mi figura recargada contra una pared en Hamburgo, con una chaqueta de cuero, en 1962– y pensé, “¿Se acabó? ¿Debo comenzar por donde empecé, con ‘Be-Bop-A-Lula?’”. El día que conocí a Paul yo estaba cantando esa canción en vivo por primera vez en mi vida. Hay una foto que viene en todos los libros sobre The Beatles –yo salgo con una camisa a cuadros, tocando una guitarra acústica– y estoy cantando “Be-Bop-A-Lula”, tal y como hice en ese álbum.

Fue una cosa minúscula, inconsciente. Sólo más tarde, cuando comencé a pensar en todo ello… ya sabes, como cuando sueñas –una especie de premonición–, pero en este caso yo estaba despierto. No tenía nada en mente, ninguna intención, pero pensé, “Esto, ¿qué es? ¿Qué significa esta fotografía de mi época en Hamburgo, este ‘Be-Bop-A-Lula’, este adiós desde los estudios de grabación?”. Y sí me estaba despidiendo, ya que la canción ocupa el último lugar en el álbum –y me dio un gusto inmenso poder concluir ese trabajo–.

Es como cuando un astrólogo inglés me dijo una vez que yo no viviría en Inglaterra. No me acordé de eso sino hasta que me vi inmerso en toda esa lucha con las autoridades migratorias de Estados Unidos. De pronto pensé, “¿Qué demonios hago aquí? ¿Por qué tengo que pasar por esto?”. Yo no planeé vivir aquí, pero ocurrió. No empacamos nada de nada –dejamos todo lo que teníamos en nuestra casa en Inglaterra–, sólo queríamos pasar una corta temporada en este país… pero jamás volvimos.

Yo estaba en la corte y la gente decía que yo no era lo suficientemente bueno como para poder vivir aquí, o que yo era un comunista, o cualquier otra tontería por el estilo. Y yo me decía, “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Pero entonces recordé lo que el astrólogo de Londres me dijo, “Algún día vivirás en el extranjero”. Y no fue por los impuestos. La versión oficial dice que salí de Inglaterra a causa de los impuestos, pero eso no es verdad. No obtuve ningún beneficio, hice mal las cosas y perdí mucho dinero cuando me marché. No tenía por qué abandonar Inglaterra. No soy uno de esos ingleses que buscan el sol y que huyen al sur de Francia o que se van a Malta, España o Portugal. George siempre nos decía, “Vámonos y vivamos en algún sitio soleado”.

Here Comes the Sun
Exacto, él siempre busca el sol porque sigue viviendo en Inglaterra… Pero de pronto me di cuenta: “¡Santo cielo! ¡Ese tipo predijo que yo abandonaría Inglaterra! A pesar de que cuando me lo dijo yo sólo pude pensar, “¡Me estás tomando el pelo!”.

Algunas veces uno se pone a pensar, de veras a pensar. Sé muy bien que cada quien fabrica su realidad y que gozamos de libre albedrío, pero quizá hay algo de predestinación en todo esto. ¿Existe siempre una bifurcación en el camino, y acaso los dos senderos que se te presentan tienen que ver por igual con el destino? Puede haber cientos de senderos, podemos tomar uno u otro –existe una elección– pero en ocasiones todo es tan raro. Y con esto podemos terminar a gusto nuestra entrevista. Nos vemos. Hasta la próxima.

El colaborador Jonathan Cott hizo la primera entrevista con John Lennon para Rolling Stone en 1968.


El legado de George Harrison a 17 años de su muerte


Recordamos al virtuoso músico con cinco grandes colaboraciones.


POR Andrea Calderón  



Foto: cortesía Universal Music

El legado de George Harrison a 17 años de su muerte

George tiene un misterio dentro de sí el cual es inmenso. Lo más interesante de este misterio es ver cómo lo va revelando poco a poco. Abriéndose, creciendo, creando cosas maravillosas de la nada”, mencionó John Lennon en una entrevista en 1968 cuando se le preguntó sobre la personalidad de su excompañero de banda.

Cuando The Beatles comenzó a crear un nombre en su natal Inglaterra, George Harrison era el integrante con la personalidad más introvertida del grupo, característica con la que se le identificó el resto de su vida. Silencioso y misterioso, George se mostraba como un experimentado músico a pesar de su corta edad. Con el paso de los años y el éxito rotundo de la banda, Harrison logró acrecentar su talento y empezó a colaborar como cantautor junto a Paul McCartney y Lennon en sus proyectos en solitario.

Si bien sus explosiones de excelencia como cantautor aparecieron en los sesenta en canciones como “Here Comes the Sun”, “Something” y “While My Guitar Gently Weeps”, el talento del músico era innegable. Creando himnos atemporales que permanecen intactos en la memoria colectiva.

Lo cierto es que mientras Harrison formó parte de The Beatles, sus habilidades de composición se limitaron principalmente a proporcionar color para las composiciones de sus compañeros.

Su carrera en solitario revela las profundidades de su introspección y el alcance de su creatividad. Tras la separación de The Beatles, Harrison fue de los primeros en cosechar un éxito como solista. Su álbum en solitario, All Things Must Pass de 1970, es fácilmente su trabajo más elogiado. Su carrera incluye temas que rápidamente se volvieron éxitos como “My Sweet Lord”, “Got My Mind Set On You” y “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”.

Su música lo llevó inspirar a infinidad de artistas y a hacer colaboraciones con personalidades de la talla de Eric Clapton (uno de sus amigos más cercanos) y Bob Dylan. No obstante, a partir de mediados de los setenta, dejó de ser un personaje público y evitó el campo hasta su muerte a causa de cáncer el 29 de noviembre de 2001.

Hoy recordamos a George Harrison, ese chico introvertido que más tarde pareció ser el tesoro oculto más progresivo de una de las bandas más importantes de la historia. A continuación presentamos cinco grandes colaboraciones del virtuoso músico.

Theme For Something Really Important” – Duane Eddy.
Los dos guitarristas se unen para crear esta maravillosa canción del álbum homónimo de Duane Eddy de 1986. El dueto de guitarras enmarca el ritmo suave de la canción, el cual lo convierte en uno de los mejores temas de Eddy.

 

Roll Away the Stone” – Leon Russell
Esta canción incluida en el primer álbum en solitario de Russell contó no solo con Harrison en la guitarra, sino también con Ringo Starr en la batería, Bill Wyman en el bajo, Chris Stainton en los teclados y Eric Clapton en la guitarra.

 

Try Some, Buy Some” – Ronnie Spector
Este sencillo fue compuesto en su totalidad por Harrison, el cual después de debatir si debía o no contribuir en la parte musical finalmente se decidió por tocar la guitarra y grabar la versión de estudio.

 

King of Broken Hearts” –Ringo Starr
Harrison colaboró con su excompañero Ring Starr en su disco Vertical Man de 1998. Para este tema, George ejerce el papel de guitarrista principal.

Badge” – Cream
Harrison y Eric Clapton coescribieron este tema juntos. Tiempo después, la canción fue incluida en un disco de Cream, grupo liderado por Eric Clapton.


Coalición de artes: Cuando lo visual y lo sonoro se encuentran


Debido a la relevancia de las portadas de los LPs, el artista gráfico debe rescatar la esencia de un músico para plasmarla en una carátula. Aquí 10 portadas de discos que fueron ilustrados por artistas sobresalientes.


POR Andrea Calderón  



Imagen: Claudia Meza

Coalición de artes: Cuando lo visual y lo sonoro se encuentran

El éxito de una material discográfico depende de muchos aspectos más allá de la música, uno de ellos es la portada, su diseño puede llegar a tener tal popularidad que su impacto se mantiene en la memoria colectiva a través de los años. Debido a la relevancia de las portadas de los LPs, el artista gráfico debe rescatar la esencia de un músico para plasmarla en una carátula. Es así como ambos se unen para crear un diseño que resulta irrepetible y memorable. Aquí 10 portadas de discos que fueron ilustrados por artistas sobresalientes.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
The Beatles (1967)
Peter Blake y Jann Haworth

Era el 30 de marzo de 1967 y Paul McCartney, Ringo Starr, John Lennon y George Harrison se encontraban listos para realizar la portada de su próximo álbum. El cuarteto quería algo diferente y que pudiera expresar la evolución musical por la cual estaba atravesando como banda. Para simbolizarlo, quisieron crear una portada que pareciera su propio funeral, metaforizando la muerte del sonido inicial de The Beatles. Con bigotes largos y vestidos con coloridos trajes de sargentos, el grupo llamó a Michael Cooper para realizar la sesión fotográfica sin imaginarse que se convertiría en una de las carátulas más recordadas de todos los tiempos.

El diseño fue obra del artista Peter Blake, quien días antes recibió un boceto del arte que Paul McCartney había dibujado en una servilleta. Con la colaboración de su esposa Jann Haworth, la también artista pop, crearon el arte de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Esta portada del mítico grupo reúne a numerosas personalidades como Edgar Allan Poe, Marilyn Monroe, James Dean, Karl Marx y Bob Dylan. Su realización costó tres mil libras, una suma bastante alta para la época ya que en aquel entonces hacer una portada costaba tan sólo 50. El precio se excedió debido a que The Beatles tuvo que pagarle a las distintas personalidades que aparecían en el arte para poder utilizar su imagen. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band revolucionó la industria de los discos ya que fue el primer material de estudio en presentar letras impresas en su empaque.

Sticky Fingers
The Rolling Stones (1971)
Andy Warhol

En 1971, The Rolling Stones publicó Sticky Fingers, un disco que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los más icónicos de la historia. Parte de este éxito se debe a su arte, el cual fue obra del artista plástico Andy Warhol.

Fue en 1969 cuando Mick Jagger escribió una carta a Warhol pidiéndole que creara una carátula para un nuevo LP. El estadounidense accedió e ilustró el disco creando una de las portadas discográficas más populares de la música. En ella se muestra la fotografía en blanco y negro de una cremallera (real, que al bajarla, mostraba la ropa interior) de un pantalón de mezclilla. Contrario a lo que varios creen, el hombre que aparece en la portada no es Mick Jagger, muchos creen que fue el actor Joe Dallesandro.

La portada fue censurada en España durante la dictadura de Franco y se cambió por una que presentaba unos dedos saliendo de una lata de mermelada. Sticky Fingers fue el primer álbum en contener el mítico logo que identifica a la banda, el cual fue realizado por Jagger y el diseñador John Pasche.

Think Tank
Blur (2003)
Banksy

En 2003, Blur contactó al artista de street art Banksy para crear la portada de Think Tank. Permaneciendo fiel a su estilo, el cual se caracteriza por retratar en su arte las consecuencias de la guerra, la desigualdad social y los prejuicios impuestos por la sociedad moderna, Banksy realizó un graffiti en blanco y negro para motivos del séptimo material discográfico del colectivo. En él se ilustra a una pareja que intenta besarse, mientras utilizan enormes cascos de buzo.

A pesar de que Banksy no se presta para crear arte comercial, tomó la decisión de aceptar la invitación de Blur porque se consideraba un gran admirador del grupo. “He hecho algunas cosas para pagar las cuentas y una de ellas fue el álbum de Blur. Era un buen disco e incluía bastante dinero como parte de la comisión”, mencionó. El folleto desplegable del álbum presenta el texto “Celebrity Harvest”, que era el nombre de una película propuesta para Gorillaz pero que fue rechazada. En 2007, la pieza original fue vendida en casi dos millones de pesos.

The Number of the Beast
Iron Maiden (1982)
Derek Riggs

La importancia del personaje de Eddie the Head en el diseño, es quizá tan grande como el impacto que tiene Iron Maiden en la historia de la música. Esta criatura zombi con melena blanca y siempre sonriendo de manera malévola, fue creación del artista visual Derek Riggs. El personaje ha protagonizado cada una de las carátulas de los discos y sencillos publicados por el colectivo desde los inicios del grupo y hasta 1992.

Uno de sus trazos más famosos y recordados es el que ilustra la portada de The Number of the Beast, el tercer álbum de estudio de Iron Maiden. El diseñador mencionó en una entrevista para Classic Rock en 2012 que en 1981, Rod Smallwood, el manager del grupo lo contactó para que creara la portada del sencillo “Purgatory” del álbum Killers (1981). La inspiración detrás del arte fue un cómic que Riggs solía leer de chico llamado Dr. Strange, en donde un villano gigante tenía colgado como marioneta al protagonista de la historia. Es así como Riggs trazó a Eddie controlando a Satanás, sobre un fondo inspirado en el arte cristiano medieval. El resultado fue tan bueno que el grupo decidió retener el dibujo y presentarlo como la portada oficial de su próximo álbum.

La controversia se generó después del lanzamiento cuando el diseño ganó una mala reputación por parte de la sociedad conservadora de Estados Unidos y el Reino Unido, tachando a la banda de satánica e inmoral. El impacto de la imagen fue tan fuerte que incluso se organizaron quemas públicas del catálogo del grupo en varias ciudades. Es así como Eddie the Head se ha convertido, con el paso de los años, en un símbolo del heavy metal con trazos que definen perfectamente la esencia de Iron Maiden, cuya música y letras expresan un estilo feroz, provocativo y rebelde.

Artpop
Lady Gaga (2013)
Jeff Koons

El reconocido artista plástico Jeff Koons, recordado por su más famosa obra “Balloon Dog”, fue el encargado de crear la carátula de Artpop, el cuarto álbum de estudio de Lady Gaga.

Para la portada, ambos artistas decidieron reunir varias corrientes artísticas en una sola imagen. Influenciado por las pinturas del Renacimiento, Koons personificó a Gaga como una diosa griega que acababa de parir una figura circular azul. El artista incluyó en el fondo de la portada un collage que contiene partes de la escultura de “Apolo y Dafne” de Gian Lorenzo Bernini y la pintura de “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli.

Graduation
Kanye West (2007)
Takashi Murakami

En 2006, Kanye West realizó un viaje a Tokio y visitó el estudio del artista visual Takashi Murakami. Fascinado por la técnica de superflat (la cual está inspirada en el manga y el animé), el rapero le pidió que ilustrara la portada de su próximo álbum, Graduation.

El músico se encontraba en una nueva fase musical con la cual quería experimentar, incluyendo su estética. En la portada se ilustra un oso, mientras una metrópolis conceptual (bautizada como Universe City) lo acompaña. La inspiración es una historia creada por Takashi, en donde el personaje lucha por llegar a tiempo a su ceremonia de graduación.

Este 2018, Murakami volvió a trabajar con Kanye para la carátula de Kids See Ghosts, álbum junto a Kid Cudi.

The Dark Side of the Moon
Pink Floyd (1973)
Storm Thorgerson y Aubrey Powell

El diseño detrás de esta portada es el resultado de la unión entre Aubrey Powell y Storm Thorgerson. En 1967, ambos artistas fundaron un colectivo de diseño y fotografía llamado Hipgnosis, responsable de crear algunas de las portadas de discos más memorables del rock, como Houses of the Holy (1973) de Led Zeppelin y Dirty Deeds Done Dirt Cheap (1976) de AC/DC.

Para el arte de Pink Floyd, el equipo creativo mencionó en una entrevista para Rolling Stone que el tecladista Richard Wright los presionó para crear algo simple y elegante. La idea surgió cuando Powell estaba mirando un libro de física y observó una fotografía de un pisapapeles de cristal con la luz del sol brillando a través de la ventana, la cual creó un prisma de arcoíris.

“Lo trazamos en un pedazo de papel y lo llevamos a Abbey Road con muchas otras ideas. Pusimos el diseño en el piso y todos dijeron: ‘Ese es. Es increíble. Es exactamente lo que queremos. Eso es Pink Floyd’”.

El arcoíris es una metáfora a Floyd y sus primeras presentaciones, cuando el grupo aún no era famoso y utilizaba una gran cantidad de luces en sus shows. Para el diseño de la carpeta desplegable del LP, ambos artistas viajaron a Egipto y fotografiaron las pirámides de Giza. La relación entre los diseñadores y el grupo comenzó en la infancia cuando Thorgerson fue compañero de clase de Syd Barrett y Roger Waters. Más tarde, el diseñador fue el padrino de boda de David Gilmour.

Goo
Sonic Youth (1990)
Raymond Pettibon

La portada de Goo de Sonic Youth es una de las más representativas en la música, convirtiéndose en una pieza fácilmente recordada por cualquier amante del género punk. Raymond Pettibon fue el autor del diseño, quien se basó en una fotografía en blanco y negro tomada en 1966.

La imagen muestra a Maureen Hindley y su marido David Smith, cuando manejaban para declarar como testigos en el juicio de su hermana Myra Hindley y su novio Ian Brady. Ambos acabaron con la vida de cinco niños tras abusar de ellos sexualmente, convirtiéndose en una de las parejas de asesinos seriales más odiadas de Inglaterra. El texto que se observa al costado derecho del arte narra la historia de dos amantes que huyen para llevar a cabo un crimen. “Le robé el novio a mi hermana. Todo fue un torbellino, calor y resplandor. En una semana, matamos a mis padres y nos lanzamos a la carretera”, se lee en letras negras sobre un fondo blanco.

La versión en vinyl tiene una particularidad, ya que muestra marcas visibles de cinta adhesiva, como si todos los elementos de la obra simularan estar recortados y pegados. El álbum es uno de los más recordados en la carrera del colectivo y marcó un parteaguas para el género en aquella época.

Unknown Pleasures
Joy Division (1979)
Peter Saville

La historia detrás de esta portada une la música, el diseño y la astronomía. El creador de la misma, Peter Saville, dijo que el grupo le dio una imagen incluida en la Enciclopedia de Astronomía de Cambridge para que se inspirara en el diseño de la nueva carátula. La página contenía una visualización en blanco y negro de la primera vez que se registraba la frecuencia de una señal de pulsar.

Al observar la imagen y ver la similitud que tenía con unos picos montañosos, Saville supo de inmediato que ese sería el diseño definitivo. “Es la infinita posibilidad de interpretar este diseño lo que lo hace tan poderoso”, contó en el documental Data Visualization Reinterpreted: The Story of Joy Division’s Unknown Pleasures. El interior del arte de la versión en vinyl contiene una fotografía titulada Hand Through a Doorway tomada por el fotógrafo Ralph Gibson.

Desde entonces, Seville ha diseñado otras portadas memorables como Power, Corruption & Lies (1983) de New Order y Sci-Fi Lullabies (1997) de Suede, convirtiéndose en el diseñador de cabecera de Factory Records, compañía discográfica que él mismo fundó en 1978.

OK Computer
Radiohead (1997)
Stanley Donwood

Tal vez no haya una relación más fiel y estrecha entre algún diseñador y una banda como la que existe entre Stanley Donwood y Radiohead. El artista (cuyo nombre real es Dan Rickwood) ha sido el más fiel admirador de la agrupación y por lo mismo, ha sido el responsable de cada una de las carátulas que el grupo ha incluido en todos sus álbumes de estudio desde 1993.

El arte de OK Computer, el tercer LP del colectivo, es un collage que mezcla imágenes hechas a computadora por el vocalista Thom Yorke y una ilustración del artista inglés. El diseñador creó su trabajo al principio de su carrera, cuando se encontraba en la casa de Yorke. Ahí, el entonces adolescente, comenzó a pintar sobre un lienzo en blanco, teniendo en la mente una escena postnuclear. Donwood mencionó que Thom lo invitó a cada una de las sesiones de grabación de OK Computer para que llevará un diario y así pudiera inspirarse para la realización de la portada. El resultado fue una de las carátulas más recordadas de los últimos años.


Los 15 mejores momentos de ‘The White Album’


El nuevo box set de la pieza maestra de The Beatles de 1968 está lleno de joyas nunca escuchadas. Un primer vistazo exclusivo de esta obra inaudita.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: cortesía de Universal Music

Los 15 mejores momentos de ‘The White Album’

Por Rob Sheffield

Todo lo que sabemos sobre ‘The White Album’ está a punto de cambiar. La obra maestra de The Beatles de 1968 siempre ha sido el misterio más profundo en su historia –su música más alocada, extraña, experimental y brillante.

Pero resulta que The White Album es incluso aún más extraño de lo que creíamos. Especialmente cuando lo escuchas en Abbey Road, el legendario estudio en Londres donde la banda pasó cinco largos meses creándolo. Durante un par de días soleados (y largas noches) en Abbey Road, Rolling Stone realizó un tour exclusivo y privado por las gemas inauditas de la nueva edición de súper lujo de The Beatles, por siempre conocido como The White Album. El productor Giles Martin, hijo de George Martin, fue un guía valiente, reproduciendo tomas desde lo profundo de las bóvedas, y a menudo usando una guitarra para demostrar un cambio de acorde. “Era una banda en llamas”, dice. “Es el doble o triple de Sgt. Pepper –las cuatro paredes de este estudio ya no podían contenerlos”.

Parte de la mística de The White Album es todo el drama que se produjo en él –los argumentos y malas vibras son materia de leyenda. Así que lo sorprendente es todo el humor, emoción y compañerismo que se muestra en la nueva colección. Un buen ejemplo: una versión previamente desconocida de “Good Night” donde John, Paul, George y Ringo armonizan sobre una guitarra folk. Como Martin admite, “Los escuchas cantar a todos juntos y te preguntas: ‘¿Esto es The White Album?’”.

Sí, este es The White Album, y el impresionante box set profundiza en el frenesí creativo que The Beatles logró en 1968. Hay una nueva mezcla del productor Giles Martin y el ingeniero Sam Okell, además de cuatro discos de tomas alternas. El material extra está lleno de revelaciones, especialmente la joya de la corona de los tesoros enterrados de The Beatles: los demos acústicos de Esher. Aunque continúa la aclamada edición de aniversario del año pasado de Sgt. Pepper, esta es una inmersión más profunda, ya que el álbum cubre mucho terreno. Con las baterías recargadas de su retiro en India, los cuatro estaban alcanzando nuevas etapas como compositores, incluso Ringo, quien contribuyó con “Don’t Pass Me By”. No podían esperar para volver al estudio. No tenían idea de cuánto trauma vivirían. “Not Guilty” de George pasó por 102 tomas, y aun así no entró en el álbum. Su sufrido productor los abandonó después de unos meses. Ringo no sólo renunció al grupo por un par de semanas, sino que huyó del país. Se obligaron mutuamente a llegar al límite, pero así fue como se les ocurrió la música más audaz de sus vidas. Lo que aparece en todo el nuevo material es la osadía, la espontaneidad, la toma colectiva de riesgos, el espíritu de equipo. Mientras las cintas ruedan, los chicos suenan sorprendentemente juguetones. Al final de una toma, Paul bromea: “Quédate con esa. Márcala como fabulosa”. No tenían miedo de dar sus ideas más locas. Como Giles Martin lo expresa diplomáticamente: “La línea entre un máster final y hacer idioteces se está haciendo más delgada”.

Las tomas alternativas desafían la sabiduría convencional de que aquí es donde la banda se divide en cuatro artistas solistas. “¿Creen que la percepción de la historia de The Beatles se ha visto afectada por sus propios comentarios a principios de los años setenta?”, pregunta Martin. “Eso es lo que me pasa. Creo que después de The Beatles, cuando el corcho del champán salió volando de la botella y se fueron por caminos separados, reaccionaron en contra de ellos mismos. ‘Para ser honesto, no trabajamos bien como grupo’ y ese tipo de cosas. Sin embargo, nunca se desaceleraron creativamente. Me gusta bastante la idea de que se tiren tazas de té en el estudio. Estoy un poco decepcionado por no encontrarlo [en estas grabaciones]. Pero lo que están haciendo es crear un disco”.

Las ediciones de lujo y súper lujo finalmente presentan los demos de Esher, que los beatlemaníacos han estado pidiendo escuchar durante años. En mayo de 1968, recién de regreso de India, el grupo se reunió en el búngalo de George en Esher (pronunciado “Isher”) para grabar versiones acústicas de las nuevas canciones que ya habían acumulado para el nuevo álbum. Durante los siguientes días, trabajando juntos o en solitario, hicieron 27 canciones. Las cintas estuvieron en una maleta en la casa de George durante años. Siete pistas salieron en Anthology 3; otras nunca se han lanzado en ninguna versión Beatle, incluyendo “Child of Nature” de John y “Sour Milk Sea” de George. Las cintas de Esher por sí solas hacen que esta colección sea esencial, con una nueva intimidad casera que es única. Martin dice: “Son maquetas, pero espiritualmente, las actuaciones tienen su propio valor”.

Esta edición tiene nuevas versiones de otras canciones del mismo período: “Hey Jude”, “Lady Madonna”, “The Inner Light”, “Across the Universe” (pero no el lado B “Hey Bulldog”, porque no hay segundas tomas –la hicieron sólo una vez). También intentaron clásicos como “Blue Moon” y “You’re So Square (Baby I Don’t Care)”. Muestra lo que debería haber sido evidente del disco original: suenan como una verdadera banda, cuatro tipos que no pueden dejar de presumir, demasiado apasionados por sus canciones para considerar dar marcha atrás. (O para notar que todos a su alrededor se quebraban bajo la presión, incluso el estoico Sr. Martin. Su hijo explica: “No había horario, y le encantaban los horarios”).

Por supuesto, la esencia de The White Album es que todos lo escuchan de manera diferente –incluidos ellos mismos. Se pelearon sobre qué incluir, qué excluir, si debería haberse editado en un solo disco. (Años más tarde, en el documental Anthology, todavía discutían sobre eso). Esta edición reavivará esos argumentos. Pero incluso para los fanáticos que conocen el álbum original de pies a cabeza, es una nueva experiencia por completo –una que permanentemente cambiará cómo pensamos y hablamos sobre The Beatles.

Aquí hay 15 de sus momentos más reveladores:

1. “Revolution 1”

La legendaria Toma 18, una improvisación de casi 11 minutos del primer día de las sesiones de The White Album. Los otros integrantes de The Beatles estaban sorprendidos de ver a una persona nueva al lado de John: Yoko Ono, quien se volvió una presencia constante en el estudio. Comienza como la versión que conoces del disco: la torpe intro de guitarra de John, el “toma dos” del ingeniero Geoff Emerick, el “okaaay” de John. Pero donde la original se desvanece, esta apenas está empezando. El ritmo aumenta mientras John continúa cantando “all right, all right”, de un suave suspiro hasta un grito agudo. Yoko se une a la banda para añadir retroalimentación distorsionada de sintetizador, mientras Paul se aferraba al piano. Ella recita poesía en prosa y algunos fragmentos terminaron en “Revolution 9”: “It’s like being naked… if you become naked”.

La historia de esta sesión se ha contado muchas veces, usualmente presentada como una escena complicada donde Yoko se entromete, sembrando las semillas de la discordia, de principio a fin. Entonces es una sorpresa escuchar lo divertidos que están. Termina en un ataque de risa –ella pregunta nerviosamente: “¿Fue demasiado?”. John le dice que suena genial y Paul coincide: “¡Sí, es increíble!”.

2. “Sexy Sadie”

Mientras la banda entra en calor, George canta juguetonamente un gancho de Sgt. Pepper: “It’s getting better all the tiiiiime!”. John resopla: “Lo es, ¿cierto?”. La Toma 3 es una versión mordaz de “Sexy Sadie”, con Paul garabateando en el órgano. Sin embargo, a pesar del mal humor, la banda suena totalmente sincronizada. Cuando George pregunta: “¿Qué tan rápido, John?”, él responde: “Como lo sientas”.

3. “Long, Long, Long”

El tranquilo himno de George siempre ha sido subestimado, en parte porque está masterizado demasiado bajo. En la fantástica Toma 44, “Long, Long, Long” cobra vida como un dueto entre George y Ringo, con la batería estrellándose en un diálogo con las voces susurrantes. Giles Martin explica: “Supongo, como está documentado aquí, que George era el mejor amigo de Ringo, como él dice. Esa canción es una especie de los dos”. George comienza a improvisar al final: “Gathering, gesturing, glimmering, glittering, happening, hove- ring, humoring, hammering, laquering, lecturing, laboring, lumbering, mirroring…” Termina con el escalofriante y agónico acorde, originalmente el sonido de una botella de vino vibrando en el amplificador de Paul. “Todavía te da miedo cuando se aproxima”.

4. “Good Night”

De todas las tomas alternas, “Good Night” es la que dejará a la mayoría de los oyentes desconcertados de por qué esta no fue la versión que llegó al álbum. En lugar de las cuerdas exuberantes, tiene el punteo de la guitarra de John y el grupo completo armoniza en el coro de “good night, sleep tight”. Es raro escuchar a los cuatro cantando juntos en esta etapa, y su calidez es impresionante. “Sí prefiero esta versión a la del disco”, admite Martin. (No será el último en decir esto).

John toca el mismo patrón de guitarra que en “Dear Prudence” y “Julia”. Ese es una de las características sónicas distintivas de The White AlbumThe Beatles tenía su habilidad acústica en condición óptima, pues no había nada más qué hacer para divertirse en Rishikesh. En India, su compañero peregrino Donovan les enseñó el estilo de punteo de los folkies de Londres como Davey Graham. “Donovan le enseñó esta parte de guitarra. John pensó: ‘¡Genial!’, y después en el clásico estilo de The Beatles, escribió tres canciones usando la misma parte de guitarra”. Las demás tomas de “Good Night” son más cercanas al espíritu cursi de canción de cuna de la original. En una, Ringo canta suavemente sobre el piano de George Martin; en otra, hace una introducción a palabra hablada. “Vamos, guarda todos esos juguetes, es tiempo de ir a la cama. Ve a la tierra de los sueños. Sí, papá cantará una canción para ti”. Al final, bromea: “Ringo se ha vuelto un poco loco”.

5. “Helter Skelter”

Esta canción de Paul inspiró un sinfín de sesiones de estudio, tambaleándose hacia el primer headbanging –lo comenzaron el día después de la premier de Yellow Submarine, entonces tal vez simplemente tenían ganas del extremo opuesto. Esta toma tiene 13 minutos de un prístino ruido pesado, notablemente cerca de Black Sabbath, en la época en que Sabbath todavía estaba en Birmingham inventando su sonido.

6. “Blackbird”

Paul toca la canción –“Dark black, dark black, dark black night”– intentando descubrir la vibra. Todavía no lo logra. Le dice a George Martin: “Si alguna vez la alcanzamos, podré decirte cuando lo haya hecho. Sólo necesitamos olvidarlo. Es una decisión sobre qué voz usar”. Piensa su camino por la canción, su novia de entonces, Francie, se escucha en el fondo. “Todo está en el tiempo”, dice Martin. “Hay dos cosas separadas, un gran guitarrista y un gran cantante –él ha logrado desconectarlas y ponerlas juntas otra vez. Está tratando de averiguar dónde se unen”.

7. “Dear Prudence”

De todos los demos de Esher, “Dear Prudence” es probablemente la que mejor muestra su humor ruidoso. John termina su ensoñación infantil haciendo reír a sus compañeros de banda, contando la historia de Prudence Farrow que inspiró la canción. “Un curso de meditación en Rishikesh, India”, declara. “Enloqueció bajo el cuidado de Maharishi Mahesh Yogi. Todos estaban muy preocupados por la chica, porque se estaba volviendo demeeeente. Entonces le cantamos”.

8. “While My Guitar Gently Weeps”

Hay un demo acústico, pero la Toma 27, grabada un mes más tarde, es mucho mejor que la versión del álbum –John en el órgano, Paul en el piano, la guitarra principal del invitado especial Eric Clapton. (George invitó a su amigo a que viniera a tocar, en parte porque sabía que los otros se comportarían con Clapton). El ritmo sólo se cae cuando George intenta alcanzar una nota alta al estilo de Smokey Robinson y falla. “Está bien”, dice. “Intenté hacer un Smokey y yo no soy Smokey”.

9. “Hey Jude”

Grabada en medio de las sesiones, pero planeada para un sencillo aislado, la balada de Paul todavía está en bruto, pero incluso en esta primera toma, ya está diseñada como una epopeya de siete minutos, con Paul cantando el na-na-na del final. Otra gema en este box set: un primer intento de “Let It Be”, con la letra original de Paul mostrando su conexión explícita con el R&B estadounidense: “When I find myself in times of trouble/ Brother Malcolm comes to me”.

10. “Child of Nature”

Otro tesoro de Esher. “Child of Nature” es una balada gentil que John escribió sobre su retiro a India: “On the road to Rishikesh/ I was dreaming more or less”. La descartó del álbum pero la rescató algunos años más tarde, escribió nuevas letras y la convirtió en una de sus más famosas canciones como solista: “Jealous Guy”.

11. “Julia”

Una de las confesiones más íntimas de John –la única canción de The Beatles donde él está tocando solo. Puedes escuchar su nerviosismo mientras se sienta con su guitarra y le pregunta a George Martin, en un acento scouse burlón: “Es mejor parado, ¿no lo crees? Es muy difícil cantar esto, sabes”. El productor lo tranquiliza. “Es una canción muy difícil, John”. “’Julia’ era una de las favoritas de mi papá”, dice Giles. “Cuando comencé a tocar la guitarra en mi adolescencia, me dijo que me la aprendiera”.

12. “Can You Take Me Back?”

Otro fragmento del Lado Cuatro que sirve como una transición misteriosa hacia el caos abstracto del collage de sonido de “Revolution 9”. Paul juega con ella por unos minutos, tratando de hacerla más sustanciosa con un poco de country blues –“I ain’t happy here, my honey, are you happy here?”.

13. “Ob-La-Di, Ob-La-Da”

Paul se pasó una semana llevando a la banda por esta tonada, hasta que John finalmente salió furioso del estudio. Regresó unas horas después, muy drogado, y golpeó el piano con rabia, creando la introducción tintineante que pone el riff en marcha. Esta versión inicial es agradable pero demasiado suave –muestra por qué la canción realmente necesitaba esa agudeza cruel. Un ejemplo perfecto del espíritu colaborativo de The Beatles: John tal vez odiaba la canción, Paul tal vez resentía el sabotaje de John, pero a ambos les importaba profundamente la música como para no hacerla bien.

14. “Sour Milk Sea”

Una destacada de George de las grabaciones de Esher, “Sour Milk Sea” no entró en el álbum, pero se la dio a su amigo de Liverpool, Jackie Lomax, quien logró un éxito con ella. (Definitivamente merecía ser clasificada por encima de “Piggies”, la cual continúa como la más débil de cualquier versión de este álbum). “Not Guilty” y “Circles” son otros demos de George que se quedaron en el limbo. “Not Guilty” suena terminada en las cintas de Esher, pero en el estudio, estaba condenada al fracaso con más de 100 tomas en vano.

15. “Happiness Is a Warm Gun”

Un complicado experimento que aprendieron juntos en el estudio, con John jugando con la estructura y su falsete de parodia de doo wop. “¿A alguien se le hace más fácil?”, pregunta. “Parece un poco más fácil –ya no es divertido, pero es más fácil”. George dice con voz aguda: “Más fácil y divertido”. John responde: “Oh, está bien, si insistes”. Es un momento que resume todos los descubrimientos sorprendentes en esta edición de The White Album: un momento donde The Beatles está al borde de lo desconocido, con nadie con quien contar excepto ellos mismos. Pero ahí es cuando se inspiran para avanzar a toda marcha y saludar el nuevo día.


Escucha una versión inédita de “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles


Esta pieza forma parte de la reedición de ‘The White Album’ que estará disponible a partir del 9 de noviembre.


POR Brenda Arriaga  



Foto: cortesía Universal Music

Escucha una versión inédita de “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles

Para conmemorar el 50 aniversario de su álbum homónimo –mejor conocido como The White Album–, The Beatles editará una versión remasterizada que desempolvará clásicos como “Back in U.S.S.R”, “Blackbird”, “Ob-La-Di, Ob La Da”, entre otros.


Para promocionar este futuro relanzamiento programado para el 9 de noviembre, se compartió la segunda toma que The Beatles grabó en el estudio del clásico “While My Guitar Gently Weeps”. Este tema fue escrito en julio de 1968 por George Harrison y musicalizado junto a Paul McCartney. Eric Clapton se unió a las sesiones posteriormente tras una invitación de Harrison. Clapton jugó un papel determinante durante las sesiones de grabación de la canción, pues, de acuerdo a declaraciones del mismo Harrison “los otros muchachos en el estudio eran tan buenos como el oro porque él estaba ahí”.

Después de extensivas sesiones en los estudios Trident –lugar donde se grabó The White Album–, The Beatles presentó el disco de larga duración incluyendo la primera toma de “While My Guitar Gently Weeps”.

El relanzamiento de The White Album es el resultado del trabajo de los ingenieros Giles Martin y Sam Okel, quienes mezclaron nuevamente los 30 temas originales de la producción lanzada en 1968. La reedición del disco estará disponible a partir del 9 de noviembre de este año. Al respecto, Giles comentó lo siguiente: “Al volver a mezclar The White Album, intentamos acercarlos lo más posible a The Beatles en el estudio. Hemos vuelto a poner las capas con la esperanza de sumergir a los antiguos y nuevos oyentes en uno de los álbumes más diversos e inspiradores que se hayan hecho”.

Además de los 30 tracks original, se agregaron 27 demos acústicos y 50 tomas de estudio que fueron grabadas durante la producción del LP. De igual forma también se editó un libro de 164 hojas con fotografías del cuarteto de Liverpool, un póster y las letras de las canciones del disco impresas. Para conocer más detalles ingresa aquí.


Paul McCartney fue la fuerza creativa de The Beatles


En las palabras de Philip Norman, autor de la obra ‘McCartney: la biografía’.


POR José Luis Guzmán  



Foto: Jimmy Baikovicius / Creative Commons

Paul McCartney fue la fuerza creativa de The Beatles

Diciembre 1980. El asesinato de John Lennon dejó al mundo helado y petrificado en adoración al beatle muerto. Los obituarios en todo el mundo no dudaron en calificarlo como “héroe de la clase trabajadora” y se le comparaba a menudo con Walt Whitman y John F. Kennedy. Se cristalizó la leyenda de “el más carismático, interesante e importante” de The Beatles dejando a McCartney, Harrison y Starr en el papel de meras comparsas que tuvieron la suerte de convertir los sueños de Lennon en sonido. Incluso Eric Cartman en South Park lo llamó “el rey de los hippies”. Dos libros fueron fundamentales en este proceso de canonización: Shout! The Beatles in Their Generation de Philip Norman editado un año después del asesinato y The Ballad of John and Yoko realizado por los editores de ROLLING STONE en 1982.

Agosto 2018. Aparece McCartney: la biografía del mismo Philip Norman (Malpaso Ediciones) que recompone la otra mitad del cielo beatle y concede, finalmente, el reconocimiento definitivo al músico de talento indiscutible, inseguridad disfrazada de encanto, al mercurial perfeccionista con un talento innato por la melodía y a quien ahora Norman no duda en calificar como “extraordinariamente talentoso”.
“El McCartney real es más inseguro de lo que uno podría imaginar y por lo mismo más interesante”, nos comenta Norman vía telefónica desde Londres al preguntarle sobre el origen de su más reciente libro.

¿No resulta paradójico que siendo fan de John Lennon, hayas escrito el libro más importante en la vida de Paul?
Realmente no soy… No me consideraría fan, porque los fans son totalmente subjetivos y escribir un libro como fanático sería una pérdida de tiempo. Prefiero ser objetivo y obtener una aproximación crítica al mismo tiempo que apasionada y me refiero a ver con pasión al sujeto. De este modo, aunque pienso que John era muy adorable, debo reconocer que también solía ser muy desagradable, así que de manera inesperada encontré mucho que admirar en Paul.

¿Cuál crees es la característica más importante que convirtió a McCartney en la estrella que ahora conocemos?
Es muy fuerte, pero también con muchísima determinación. John bien pudo haberse rendido tratando de empujar y unir a The Beatles, tratando de ser más famoso. Paul fue la fuerza impulsora, la fuerza creativa tanto en los álbumes como en el look de la banda. Funcionaba no sólo como músico, sino con fuerte sentido de la estética. Su determinación es asombrosa.

Si no te declaras un fan, ¿cuál es tu aproximación al fenómeno de The Beatles en general y McCartney en particular? ¡Porque realmente es muy interesante!
Fui el primer escritor en publicar una aproximación psicológica sobre el surgimiento de la beatlemanía y cómo ocurrió; debí dar un paso atrás (de cuánto me gustaban) para acercarme objetivamente y con pasión. Y por mucho tiempo pensé que nunca más escribiría sobre ellos porque hay millones de obras escritas sobre The Beatles y pensé que no había algo más que decir. No fue sino hasta finales de los años sesenta cuando una revista estadounidense [Show] me pidió una investigación sobre la organización de Apple y me encontré en el edificio número tres de Savile Row, literalmente en un asiento de ringside para ver el rompimiento de The Beatles, cuando descubrí que siempre habría nuevo material para escribir sobre ellos. Lo que tenía que hacer era salir, experimentarlo y no quedarme dormido en mi cuarto diciendo: “Amo a John”, “Amo a Paul” o “Me gusta tal o cual canción”.

 


The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘The White Album’ con una reedición especial


Esta nueva versión incluirá demos, versiones acústicas, tomas hechas durante las sesiones de grabación y más material inédito.


POR Jonathan Matamoros  



The Beatles celebrará el 50 aniversario de ‘The White Album’ con una reedición especial

Esta mañana, se anunció el lanzamiento de una reedición especial de The White Album para conmemorar el 50 aniversario del noveno álbum de estudio de The Beatles, el cual fue lanzado el 22 de noviembre de 1968. Esta nueva versión contendrá nuevas mezclas, demos inéditos y algunas grabaciones que formaron parte de las sesiones de estudio. Este nuevo material estará disponible a partir del próximo 9 de noviembre.

Esta es la primera vez que el disco homónimo de The Beatles ha sido reeditado. Las 30 pistas que conforman el LP han sido remezcladas en formato estéreo y 5.1 por el productor Giles Martin y el ingeniero de mezcla Sam Okell a partir de las cintas originales de cuatro y ocho tracks.

“Al volver a mezclar The White Album, intentamos acercarlos lo más posible a The Beatles en el estudio”, escribió Giles Martin. “Hemos vuelto a poner las capas con la esperanza de sumergir a los antiguos y nuevos oyentes en uno de los álbumes más diversos e inspiradores que se hayan hecho”, agregó.

El material extra que ha sido agregado a esta reedición incluye 27 demos acústicos y 50 tomas realizadas durante las sesiones de grabación, la mayoría de ellas son piezas inéditas. Paul McCartney escribió una introducción para esta reedición: “Habíamos dejado la banda de Sgt. Pepper para tocar en sus soleados Campos Elíseos, y avanzábamos a grandes pasos hacia nuevas direcciones sin un mapa”.

El arte de esta reedición fue realizado por Richard Hamilton, una de las principales figuras del pop art británico. Las versiones de superlujo están numeradas en el frente del LP, tal y como lo estaban las primeras copias del álbum en 1968. También se incluyó un libro de pasta dura de 164 páginas con fotografías de John, Paul, George y Ringo, así como un póster y las letras impresas de las canciones. Además de capítulos que detallan cada una de las pistas, acompañados por notas originales de las sesiones de grabación que acercan a sus fanáticos al tiempo que vivió The Beatles entre el lanzamiento de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y las grabaciones de The White Album.

El álbum homónimo de The Beatles fue el primero que lanzaron a través de su propia disquera Apple Records y fue publicado en formato estéreo y mono. Rápidamente, esta producción se convirtió en uno de sus más emblemáticos y exitosos lanzamientos. The White Album está incluido en la posición Número Diez dentro de la lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos según Rolling Stone.

Esta es la lista de canciones que estarán incluidas en la reedición de The White Album:

CD 1: 2018 Stereo Mix
“Back in the U.S.S.R.”
“Dear Prudence”
“Glass Onion”
“Ob-La-Di, Ob-La-Da”
“Wild Honey Pie”
“The Continuing Story of Bungalow Bill”
“While My Guitar Gently Weeps”
“Happiness is a Warm Gun”
“Martha My Dear”
“I’m So Tired”
“Blackbird”
“Piggies”
“Rocky Raccoon”
“Don’t Pass Me By”
“Why Don’t We Do It In the Road?”
“I Will”
“Julia”

CD 2: 2018 Stereo Mix
“Birthday”
“Yer Blues”
“Mother Nature’s Son”
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey”
“Sexy Sadie”
“Helter Skelter”
“Long, Long, Long”
“Revolution I”
“Honey Pie”
“Savoy Truffle”
“Cry Baby Cry”
“Revolution 9”
“Good Night”

CD 3: Esher Demos
“Back in the U.S.S.R.”
“Dear Prudence”
“Glass Onion”
“Ob-La-Di, Ob-La-Da”
“The Continuing Story of Bungalow Bill”
“While My Guitar Gently Weeps”
“Happiness is a Warm Gun”
“I’m So Tired”
“Blackbird”
“Piggies”
“Rocky Raccoon”
“Julia”
“Yer Blues”
“Mother Nature’s Son”
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey”
“Sexy Sadie”
“Revolution”
“Honey Pie”
“Cry Baby Cry”
“Sour Milk Sea”
“Junk”
“Child of Nature”
“Circles”
“Mean Mr. Mustard”
“Polythene Pam”
“Not Guilty”
“What’s the New Mary Jane”

CD 4: Sessions
“Revolution I” (Toma 18)
“A Beginning” (Toma 4) / “Don’t Pass Me By” (Toma 7)
“Blackbird” (Toma 28)
“Everybody’s Got Something to Hide”
“Except Me and My Monkey” (Ensayo no numerado)
“Good Night” (Ensayo no numerado)
“Good Night” (Toma 10 con una parte de guitarra de la toma 5)
“Good Night” (Toma 22)
“Ob-La-Di, Ob-La-Da” (Toma 3)
“Revolution” (Ensayo no numerado)
“Revolution” (Toma 14 – Instrumental de fondo)
“Cry Baby Cry” (Ensayo no numerado)
“Helter Skelter” (Primera versión – Toma 2)

CD 5: Sessions
“Sexy Sadie” (Toma 3)
“While My Guitar Gently Weeps” (Versión Acústica – Toma 2)
“Hey Jude” (Toma 1)
“St. Louis Blues” (Sesión de improvisación)
“Not Guilty” (Toma 102)
“Mother Nature’s Son” (Toma 15)
“Yer Blues” (Toma 5 con voz de guía)
“What’s the New Mary Jane” (Toma 1)
“Rocky Raccoon” (Toma 8)
“Back in the U.S.S.R.” (Toma 5 – Instrumental de fondo)
“Dear Prudence” (Voz, guitarra y batería)
“Let It Be” (Ensayo no numerado)
“While My Guitar Gently Weeps” (Tercera versión – Toma 27)
“(You’re so Square) Baby, I Don’t Care” (Sesión de improvisación)
“Helter Skelter” (Segunda versión – Toma 17)
“Glass Onion” (Toma 10)

CD 6: Sessions
“I Will” (Toma 13)
“Blue Moon” (Sesión de improvisación)
“I Will” (Toma 29)
“Step Inside Love” (Sesión de improvisación)
“Los Paranoias” (Sesión de improvisación)
“Can You Toma Me Back? (Toma 1)
“Birthday” (Toma 2 – Instrumental de fondo)
“Piggies” (Toma 12 – Instrumental de fondo)
“Happiness is a Warm Gun” (Toma 19)
“Honey Pie” (Instrumental de fondo)
“Savoy Truffle” (Instrumental de fondo)
“Martha My Dear” (Sin metales y cuerdas)
“Long, Long, Long” (Toma 44)
“I’m So Tired” (Toma 7)
“I’m So Tired” (Toma 14)
“The Continuing Story of Bungalow Bill” (Toma 2)
“Why don’t we do it in the road?” (Toma 5)
“Julia” (Two rehearsals)
“The Inner Light” (Toma 6 – Instrumental de fondo)
“Lady Madonna” (Toma 2 – Piano y batería)
“Lady Madonna” (Backing vocals from Toma 3)
“Across the Universe” (Toma 6)

Blu-ray:
PCM Stereo (2018 Stereo Mix)
DTS-HD Master Audio 5.1 (2018)
Dolby True HD 5.1 (2018)
Mono (2018 Direct Transfer)

Mira un clip donde se puede ver todo lo que contendrá la reedición de The White Album:


“Back in Brazil”, el nuevo video de Paul McCartney


Este es uno de los temas que forman parte de ‘Egypt Station’, el nuevo álbum del exbeatle.


POR Shanick Mota  



“Back in Brazil”, el nuevo video de Paul McCartney

Paul McCartney estrenó su decimoctavo álbum de estudio bajo el nombre de Egypt Station el pasado 7 de septiembre. De este nuevo LP se desprenden canciones como “I Don’t Know”, “Come to Me” y “Back in Brazil”. “Macca” compartió el video oficial de este último tema.

En el audiovisual de “Back in Brazil” podemos ver como nace un romance entre una chica brasileña llamada Yasmin y Zach, a quien invita a asistir con ella al concierto de Paul McCartney pero al final, no puede acompañarla. Decepcionada, Yasmin entra sola al show y es invitada por el exbeatle a subir al escenario.

Egypt Station es el primer material inédito que Paul comparte en cinco años, después de que estrenara New en 2013. Esta nueva producción marcó su reingreso a la cima del conteo Billboard 200, del cual había estado ausente desde 1982, año en el cual Tug of War llegó al Número Uno.

McCartney unió fuerzas con Spotify para crear Paul McCartney & Spotify Singles: Under The Staircase, una playlist exclusiva que incluye audio y video de la sesión en vivo que el músico británico realizó en los Estudios Abbey Road hace unas semanas. Además de contar con material pasado de su discografía como solista y de su nuevo disco, la lista de canciones incluye interpretaciones en vivo de piezas de The Beatles como “A Hard Day’s Night” y “Love Me Do”. Esta misma contiene un total de 17 tracks y 34 videos y ya se encuentra disponible en Spotify.

Mira “Back in Brazil”, el nuevo video de Paul McCartney:


Paul McCartney comparte el video de “Fuh You”


Este es uno de los dieciséis temas que conforman el nuevo material discográfico del icónico músico británico.


POR Jonathan Matamoros  



Foto: Twitter Paul McCartney

Paul McCartney comparte el video de “Fuh You”

Sir Paul McCartney compartió el audiovisual que acompaña a “Fuh You”, uno de los 16 temas que conforman su más reciente producción discográfica Egypt Station, la cual es la decimosétima en su carrera como solista y tuvo su estreno el pasado viernes 7 de septiembre.

“Fuh You” es uno de los tres adelantos que pudimos escuchar de este LP previo a su lanzamiento. Para la creación de este track, Paul unió fuerza con el cantautor y productor Ryan Tedder.

Al respecto de cómo fue creada esta pista, McCartney mencionó: “Sólo estábamos pensando en ideas y pequeñas partes de melodía y acordes y la canción se comenzó a formar pieza por pieza. Y después intenté darle algo de sentido a la historia. Es como ‘Come On Baby Now’. ‘Habla de ti mismo. Di la verdad, déjame conocerte’, y básicamente quiero saber como te sientes, provocas que quiera salir y robar. Esa la idea inicial y se desarrollo a partir de eso… como una especia de canción de amor, pero obscena”.

En el visual en blanco y negro de “Fuh You” podemos ver a un adolescente recorriendo las calles de Liverpool –la ciudad natal del exbeatle— después de tener una cita exitosa con una jovencita. Mientras Jamie (el chico) va de vuelta a su hogar, recorre la ciudad bailando, cantando el tema de McCartney e interactuando con quien se cruza en su camino.

El pasado fin de semana, el icónico músico británico celebró el lanzamiento de Egypt Station con un concierto sorpresa en la Grand Central Station de Nueva York. Frente a algunas afortunadas personas, Paul interpretó 26 canciones, incluyendo algunos de los más grandes éxitos de The Beatles como “Love Me Do” y “Let It Be”, así como piezas de su nuevo disco y algunas más de la discografía de su exbanda Wings. Puedes ver todas sus presentaciones en el canal de YouTube de McCartney.

Esta nueva producción representa el primer material inédito que Paul comparte en cinco años, aunque a lo largo de este tiempo, el artista nacido en Liverpool ha colaborado con diferentes figuras como Kanye West, Rihanna, Foo Fighters y Ringo Starr.

Egypt Station ya está disponible en todas las plataformas digitales y en formato físico. Puedes adquirirlo a través de este enlace.

Mira el nuevo video de Paul McCartney para “Fuh You”:


Paul McCartney presenta ‘Egypt Station’, su nuevo álbum


Este es el decimoctavo material discográfico en la carrera solista del legendario exbeatle.


POR Jonathan Matamoros  



Foto: cortesía de Universal Music

Paul McCartney presenta ‘Egypt Station’, su nuevo álbum

Sir Paul McCartney finalmente estrenó Egypt Station. Se trata de su decimoctavo álbum de estudio del que ya habíamos podido escuchar “Come On to Me”, “I Don’t Know” y “Fuh You”, temas que el exbeatle compartió semanas atrás.

Con esta nueva colección, Paul confirma que “ya sea evocando a The Beatles o protestando contra Trump, sus sonidos siguen frescos”. Lee nuestra reseña completa aquí.

En junio pasado, el icónico músico británico anunció el lanzamiento de este material que estuvo principalmente bajo la producción de Greg Kurstin y fue grabado en Los Ángeles, Londres y Sussex.

Acerca del nombre que decidió darle a este LP, McCartney comentó: “Me gustaron las palabras ‘Egypt Station’, me recordaron a la clase de álbumes que solíamos hacer. Egypt Station comienza en el paradero con la primera canción y después cada tema es como una estación diferente. Decidimos basar todas las canción en esa idea. Pienso en él como un destino de ensueño de donde emana la música”.

En agosto, Paul McCartney reveló el nombre de las 16 pistas que conforman este LP, y lo hizo con el arte oficial de cada uno de ellos que reveló a través de su cuenta de Twitter.

Esta es la lista de canciones y el arte oficial de Egypt Station:

1. “Opening Station”
2. “I Don’t Know”
3. “Come On to Me”
4. “Happy With You”
5. “Who Cares”
6. “Fuh You”
7. “Confidante”
8. “People Want Peace”
9. “Hand in Hand”
10. “Dominoes”
11. “Back in Brazil”
12. “Do It Now”
13. “Caesar Rock”
14. “Despite Repeated Warnings”
15. “Station II”
16. “Hunt You Down / Naked / C-Link”

Egypt Station es el sucesor de New, lanzado en 2013 y de dónde se desprenden piezas como “Queenie Eye” y “Save Us”. Este LP representa el primer material inédito que Paul comparte en cinco años, aunque a lo largo de este tiempo, el músico británico ha colaborado con diferentes figuras como Kanye en “Only One”, “FourFiveSeconds” y “All Day”. Así como Foo Fighters y Ringo Starr.

Para promocionar su nueva música, Paul realizó dos íntimos conciertos en Liverpool, recorrió su ciudad natal junto a James Corden y se unió a él para una sesión de Carpool Karaoke. El cantautor también volvió a los Estudios Abbey Road para tocar algunas canciones de su discografía como solista y con The Beatles.

A inicios de julio, McCartney anunció las primeras fechas del Freshen Up Tour, su próxima gira para promocionar Egypt Station. Por el momento, sólo se han programado conciertos para Canadá, Japón, Polonia, Austria y el Reino Unido. Sin embargo, se espera que en las próximas semanas se confirmen más fechas en otras partes del mundo para 2019.

Egypt Station ya está disponible en todas las plataformas digitales y en formato físico. Puedes adquirirlo a través de este enlace. Escúchalo aquí: