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Live Aid, el festival que hizo historia


Si bien no fue ni remotamente el primero, es indudablemente el más famoso.


POR Benjamín Salcedo  



Live Aid, el festival que hizo historia

La historia nos remonta hasta los años sesenta cuando se comenzó a popularizar este tipo de eventos, en donde se reunían diversos grupos para conformar un espectáculo atractivo. El más conocido, sin duda, fue Woodstock en 1969 antecedido por el Monterey Pop Festival con similares participantes pero en distintas proporciones. Sin embargo, Live Aid fue único e irrepetible.

Pensado con el objetivo de recaudar fondos para apoyar la lucha contra el hambre en Etiopía, Bob Geldof concibió este concierto uniendo las previas acciones materializadas en bandas y discos de Band Aid en Europa con el tema “Do They Know It’s Christmas?” y en Estados Unidos con USA for Africa y la canción “We Are The World”.

Nunca antes se había realizado un festival musical simultáneamente en dos continentes; en dos ciudades y convertirse en uno solo. Además de ser transmitido completo por televisión al resto del mundo.

En Londres inició el festejo en el legendario estadio de Wembley —a reventar— con la presencia de los príncipes Carlos y la bella Lady D. En la parte superior del escenario destacaba la fecha, julio 13 de 1985 junto con el nombre de Pepsi, uno de los patrocinadores que hicieron posible gran parte de la logística del evento.

Hubo momentos sublimes, desde reuniones de bandas que estaban separadas y se juntaron ese día por el noble fin como por ejemplo Led Zeppelin, Black Sabbath con Ozzy Osbourne y Duran Duran, hasta participaciones fuera de serie como la que hizo Queen.

La banda liderada por Freddie Mercury se desenvolvió como en su casa ya que el estadio había sido sede de sus múltiples conciertos históricos. Mercury y su arrasadora personalidad se adueñaron de inmediato del escenario; sentado al piano inició con la primera parte de su obra maestra, “Bohemian Rhapsody”, sobre ese piano se aprecian unos vasos de Pepsi y una cerveza. Pudiera parecer intrascendente, pero cuando veas la escena en la película del mismo nombre, Bohemian Rhapsody —que se estrena el 2 de noviembre— notarás que ese instante fue fielmente reproducido. Su actuación fue apoteósica e inolvidable, ver a todo el estadio levantar y bajar el puño al ritmo que él marcaba en “Radio Ga Ga” quedará en el recuerdo de quienes lo vieron en vivo.

Cuando comenzaba a caer la tarde en Londres, se unió Estados Unidos y dio inicio el evento y transmisión desde el estadio JFK de Filadelfia, donde comenzaron a desfilar los demás artistas participantes. Algunos se dieron el lujo, como Phil Collins, de tomar un vuelo en el Concorde para participar en ambos estadios el mismo día.

El cierre fue espectacular; el de Wembley a las 10 de la noche (5 de la tarde en Filadelfia) con artistas como Paul McCartney, David Bowie, The Who, Elton John, U2, George Michael y muchos más. Mientras que el cierre en Estados Unidos fue poco antes de la media noche con la mayor parte de los participantes como Lionel Ritchie, The Rolling Stones, Tina Turner, Duran Duran y varios más.

Por la importancia y trascendencia del Live Aid, el 13 de julio anualmente se conmemora el Día Mundial del Rock.


Hoy se celebra el Día Mundial del Rock


Hace 33 años se llevó a cabo el primer ‘Live Aid’ que contó con las presentaciones de Queen, Paul McCartney, Mick Jagger, David Bowie, Bob Dylan, Eric Clapton y muchos más.


POR Staff Rolling Stone México  



Hoy se celebra el Día Mundial del Rock

Hace 33 años se llevó a cabo el primero de los conciertos altruistas ‘Live Aid’, realizados simultáneamente en los estadios de Wembley y en el John F. Kennedy de Londres y Filadelfia, respectivamente.

Organizado por el músico Bob Geldof, el magno evento se planeó con el propósito de apoyar la situación en Etiopía, que en aquellos momentos sufrió una de las peores sequías en la historia del país dejando a miles de habitantes sin alimentos y agua.

Ese día, Geldof logró juntar a grandes nombres del rock como Led Zeppelin, Mick Jagger, Duran Duran, Black Sabbath, Bob Dylan, U2, Paul McCartney, Eric Clapton, Queen y Phil Collins, entre muchos otros, quienes aceptaron participar con el motivo de mejorar la difícil situación que se vivía Etiopía en ese momento.

Live Aid recaudó cerca de 40 millones de dólares, demostrando el poder de la música y de una industria que empujaba hacia la misma dirección. El concierto fue transmitido en un total de 72 países con aproximadamente 1,900 millones de espectadores alrededor del mundo en directo por televisón, según los reportes de CNN.

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Uno de los momentos más memorables de ese día fue cuando Queen subió al escenario a dar uno de los mejores shows en la historia, acompañado por un público de 74 mil personas en el estadio de Wembley, más todas las personas que siguieron el evento desde su hogar. El concierto se convirtió en uno de los eventos musicales más vistos y pasó a la historia como el Día Mundial del Rock.

Y así, el 13 de julio fue declarado como el Día Mundial del Rock.


1977 el año en que llegó el Punk a salvar al rock para siempre


Hace 35 años, este género desgarró las melodías para encrudecer el ritmo…


POR Staff Rolling Stone México  



Hace 35 años, este género desgarró las melodías para encrudecer el ritmo...

1977 el año en que llegó el Punk a salvar al rock para siempre

Hace 35 años, este género desgarró las melodías para encrudecer el ritmo

Por @Benjamín Salcedo

La industria musical, y el rock en lo particular, vivía uno de los momentos más difíciles y áridos. Se habían generado mega estrellas millonarias y estrafalarias que representaban un estilo de vida que no se identificaba con los jóvenes de la época, los grandes grupos comenzaban a desaparecer: Led Zeppelin hacía su último concierto en Estados Unidos; después de la película The Song Remains the Same, nunca volvieron hacer música sublime similar a la que nos acostumbraron.

Black Sabbath vivía los peores años de la alineación estelar, sus discos Technical Ecstasy y Never Say Die! fueron discretos y grises epitafios a uno de los momentos más brillantes de su historia. Deep Purple había cambiado a su cantante Ian Gillan y el reemplazo David Coverdale también abandonó al grupo, dejándolos en una era de incertidumbre que duraría hasta 1984. En el rock progresivo también las cosas no pintaban bien: Yes había sufrido grandes cambios y lo ostentoso de sus presentaciones no llamaba más la atención; Genesis había perdido a Peter Gabriel, los cuatro restantes habían logrado mantener cierta dignidad, pero la salida del guitarrista Steve Hackett hundió al grupo en un periodo experimental más pop y simple. Kiss, dueños del showbiz con espectaculares conciertos, lanzaban discos a granel y su calidad demeritó considerablemente con cada lanzamiento. De igual manera, la mayoría de los grupos de rock en ese momento vivían realidades similares a los ojos de una juventud inconforme.

La situación económica mundial pasaba por un momento complicado de desempleo que impactaba más al viejo continente; aumentaba la pobreza, la nueva generación se vio atrapada en un remolino de incertidumbre, dando como origen a un movimiento emergente ante la marginación. Al termino de sus estudios, los jóvenes salían en busca de una oportunidad laboral que no existía, aunque contaban con un miserable ingreso de desempleados.

El público se empezaba a cansar de la banalidad del rock, sus letras no aportaban nada a la nueva generación. Los grupos pasaban meses (e invertían miles de dólares) en el estudio perfeccionando perfeccionando el sonido de sus discos. El rock pop vivía buenos momentos y comenzaban a surgir los primeros exponentes de lo que se denominaría AOR (Adult Oriented Rock). Bandas como Journey y Kansas (con algo más de experiencia), Foreigner, Cheap Trick y Meat Loaf aparecían para llenar un hueco en esas preferencias. Por otro lado, la música disco iniciaba su reinado y la película Saturday Night Fever servía como estandarte a un movimiento más elitista y despreocupado que sólo buscaba diversión, aunado al auge de figuras como Bee Gees, Abba y Donna Summer, entre otros.

El movimiento punk satanizaba a los hippies, culpándolos de la realidad que se vivía en la música y el arte en esos momentos, pero con la influencia de bandas principalmente americanas como Velvet Underground (cambiando el concepto y estilo literario), MC5 (con su potencia y distorsión), los estrafalarios New York Dolls y principalmente Iggy & The Stooges, canalizando todo esto en conciertos y discos, influyeron a la primera generación de grupos punk.

Mientras tanto, en las cloacas de Nueva York, el cuarteto de Queens llamado Ramones –ataviados con jeans rotos, camisetas y chamarras de cuero– digerían la influencia de bandas sesenteras para manifestar su inconformidad con el mundo entero a través de un retorno a los tres acordes básicos y una melodía simple con mensajes cáusticos. Tuvieron que ir a Inglaterra para que el mundo se fijara en ellos pero, además de exponerse masivamente, influenciaron en los británicos esa rebeldía en forma musical. Grabaron su disco debut con tan sólo $6 mil dólares, en dos días de estudio, logrando un álbum clásico. Poco tiempo después, los británicos invadieron al mundo con los Sex Pistols. Esta banda no tardó en ser considerada como un peligro para su país por los mensajes en rolas como “God Save the Queen” o “Anarchy in the UK”. Aunque su duración fue efímera, lograron impregnar esa inconformidad en muchas otras agrupaciones de la época. De esta forma, se formó en el Reino Unido un movimiento musical masivo, creativo y original, que revolucionaría la música como la conocíamos hasta ese momento. Estaban prohibidos en la radio y televisión, sus conciertos se transmitían de boca en boca, sólo tocaban en pequeños bares y bodegas.

El impacto cultural fue inmediato y directo. Se unieron The Damned y The Clash, la energía que despedían no tenía comparación, no había antecedentes, pues el mensaje implícito en su música era abrasivo, simple pero ruidoso, al grado que no tardaron las discográficas en buscarlos para firmarlos sin saber el lío en el que se estaban metiendo. Eran grupos que no daban concesiones ni estaban dispuestos a convertirse en “estrellitas faranduleras” como las disqueras acostumbraban tratarlos.

Del otro lado del Atlántico, Ramones reinaban. Su propuesta musical, aunque denunciante, era mucho más divertida y menos dramática que en Inglaterra. En los bares neoyorkinos como el CBGB, se forjaron algunos de los más interesantes representantes del movimiento americano. Grupos como Television, The Boomtown Rats, Patti Smith, Blondie y Talking Heads, entre otros grupos que con el tiempo tendieron hacia otra rama del punk conocida como new wave, más musical y elaborada, menos tendenciosa y contestataria. También en Los Ángeles se gestó un estilo punk inclinado al hardcore, con exponentes como Black Flag, Circle Jerks, Fear o Dead Kennedys, de San Francisco.

En Estados Unidos se manejó el tema de otra forma. A diferencia de la Gran Bretaña, los americanos rápidamente ven en ellos más que una amenaza, un negocio lucrativo. Florecieron inmediatamente gran cantidad de grupos y las disqueras los firmaban a destajo, generando una nueva escena artística incluyendo a discográficas alternativas e independientes.