“El Jefe de jefes”


En la cuarta entrega de la serie ‘Narcos’, Miguel Ángel Félix Gallardo –el orquestador de los cárteles mexicanos– es interpretado por Diego Luna, platicamos con él.


POR Daniela Nuño  



Foto: cortesía Netflix

Nació en un suburbio de Culiacán, en 1946, Miguel Ángel Félix Gallardo, apodado “El Jefe de Jefes”, quién quizá fue el único narcotraficante de su generación que no provenía del campo. Estudió una carrera comercial y luego se enroló en la policía judicial de Sinaloa. Se le asignó la seguridad de la casa de Gobierno del estado, y el gobernador, Leopoldo Sánchez Celis, lo hizo guardaespaldas de su familia. Este es el perfil del personaje que protagoniza Diego Luna en la nueva entrega de la serie Narcos.

Una especie de spin-off en la cuarta temporada, donde deja de contarse la historia del narco colombiano para hablar 100% del mexicano, sus inicios y la formación de la plataforma que conformó a los cárteles más importantes, de la mano del primer gran capo del narco en nuestro país.

“El no saber mucho de él fue lo que más me atrajo del personaje, no saber mucho de su historia me dio la posibilidad de crear un personaje desde la entraña. Hubo chance de construcción, investigación y de libertad durante el proceso, porque a mí me dan pánico esos procesos donde estás haciendo a alguien tan conocido y tan característico que es casi como ponerte una máscara y jugarle a la imitación”, señaló en entrevista Diego Luna.

Y aunque de piel gruesa para interpretar a cualquier tipo de personaje, Diego confiesa que se sintió atraído por la historia, pero no hay admiración, sino humanización con su rol en la serie. “Una cosa que sí me impresionó fue la capacidad que tuvo para generar y crear ese andamiaje y estructura que después se vino abajo y nos tiene en el caos en el que estamos viviendo hoy, pero parecía que iba siempre un paso adelante y en lo que leí, lo describían mucho como empresario, que tenía una mente como empresarial y eso me atrajo, fue en lo que más me clavé porque entonces entendí que tenía todos esos códigos empresariales que lo hacían poderse sentar donde fuera, que lo hacían adelantar las jugadas de los otros, y tener varios matices, porque lo que a mí más miedo me da, de estos proyectos, es hacer al malo y la bidimensionalidad: ‘Entonces entra y todos se espantan: Ya llegó el jefe y tiemblan’… Creo que era capaz de encantar a quien fuera porque los sentó a todos en la mesa”, asegura.

La historia asegura que a Félix Gallardo lo distinguía su inteligencia, buen trato y su capacidad para corromper políticos, por lo que ser parte de esta historia fue un reto que el actor decidió interpretar a su manera. “Digamos que algo quería lograr era tratar de que la historia viviera en los grises de lo que está pasando, me puse a ver lo que estaba haciendo de nuestra historia en términos de la violencia y el narcotráfico, en las series –en las que no están en la zona de documentales o en los eventos históricos dramatizados– y en general me encuentro mucho el blanco y negro que creo que es un discurso que es muy peligroso, estás o no estás, no hay un punto intermedios. Me gustaba que esta serie, a pesar de que su génesis está en Estados Unidos y en Francia, me refiero a Netflix y Gaumont que la producen, estaban dispuestos a hablar un poquito también del cochinero que hay del otro lado de la frontera y a por lo menos cuestionarnos ‘¿Qué chingados hacía la DEA y por qué operaba de esa forma, cuando se suponía que eso no era posible?’. Y qué tienen que ver en alimentar a unos para llegarle a otros y de alguna forma creo que es esencial ver las cosas así, porque luego viene el siguiente nivel que es pues un mercado que es totalmente indiferente en cuanto a las consecuencias de sus adicciones”.

Para Luna, esta serie no trata de hacer apología del delito, buscar contar una historia, una de debe estar presente en la mente del mundo para poder cambiarle el rumbo. “Cuando lo lees y como ser humano, dices: ‘¿Le voy a entrar o no a esto?’, ahí piensas de otra forma; hay que encontrar los resortes, por qué lo hace, pues generalmente todos hacemos las cosas que hacemos por las mismas razones, nada más hasta dónde somos capaces de llegar o no, es otra cosa. No se trataba de justificarlo, veo a al distancia este proyecto y ni me gustaría ser parte de este mundo, ni me imagino en el ámbito de estos personajes y me parece brutal y tristísimo que alguien pueda llegar a escoger esto como vida. No lo justifiqué pero lo traté de entender porque sino, parece entonces que estás leyendo la lotería: el borracho, el valiente… pues no. Todos tenemos un poquito de borrachos y valientes. Veo más esta serie como el chance de poner un tema en la conversación, en lugares donde no tienen idea, ni interés de saber quienes somos y porque estamos pasando esto”.

Para Diego, esto es una “buena oportunidad para detonar el interés de aquellos que todavía no son sensibles a un grave problema. Hoy festejo la cantidad de piezas periodísticas que puedes encontrarte que se están haciendo las preguntas correctas, pero yo no puedo estar de acuerdo con las opiniones que dicen: ‘Ya dejen de contar estas historias, contemos las bonitas… en esto sí voy a estar en contra’. ¡No!, no podemos dejar de contar esto, porque 250 mil muertos es un número que no podemos ignorar, medio millón en 30 años y contando, no hay ninguna dictadura en Latinoamérica que se pueda comparar. Es un pedo vivir en México, todos los días parece que ya tocamos fondo y que no puede haber una noticia más absurda. Sin embargo, hoy nos levantamos con otra y mañana habrá otra y así seguiremos, espero que ya no por mucho tiempo. Así que, por favor, si de un tema debemos de hablar es del que más nos preocupa”, concluye el actor.

Narcos se estrena este 16 de noviembre a través de Netflix.



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