octubre 30, 2020

La ventana abierta a un corazón expuesto

Luego de un respiro de ocho años, Alanis Morissette resurge con un brillante material que reafirma su naturaleza emotiva, y nos permite ver en lo más profundo de su interior.

“Mujer blanca y enojada» (“Angry White Female”), decía el balazo principal de la primer portada de Alanis Morissette para Rolling Stone en noviembre de 1995. El desgarrador himno a la decepción amorosa, “You Oughta Know”, se convirtió en el soundtrack favorito de los amantes enfurecidos y le abrió paso a Jagged Little Pill, uno de los discos mejor vendidos de todos los tiempos. Este frenético grito, se escuchó por todo el mundo y le tatuó a la canadiense el calificativo con el que ha tenido que convivir durante toda su carrera. Un cuarto de siglo, siete álbumes de estudio, siete premios Grammy, tres hijos y un musical en Broadway más tarde, el adjetivo está lejos de ser un referente cercano a la artista.

Después de algunos meses de angustiosa espera durante la pandemia, tuvimos la oportunidad de platicar con Alanis en exclusiva, sobre el lanzamiento de su nuevo álbum Such Pretty Forks in The Road. A través de una videollamada, nos encontramos con ella desde su impresionante biblioteca. Relajada, radiante y transformada, intercala carcajadas entre palabras y no deja de mostrar su icónica sonrisa vestida de lipstick rojo, la misma que apareció en la portada de Supposed Former Infatuation Junkie (1998), el ansiado predecesor de el multipremiado Jagged Little Pill.

En 1994, la canadiense se separó de su génesis local de pegajoso pop adolescente cargado de hairspray, y se mudó a Los Ángeles en búsqueda de sueños y oportunidades creativas que planeaba para su carrera; transformándose casi de inmediato en un fenómeno de alcance mundial, destruyendo en pedazos los estereotipos tradicionales femeninos y teniendo más cosas por decir que las que ella misma se imaginaba.

Desnuda y expuesta

Luego de haber reservado sus emociones por años, la extraordinaria emotividad de Morissette gestó un material de explícita honestidad a sus 21 años, que le ganó notoriedad en cada rincón del planeta. Sus sentimientos más cautivos emergieron desde la oscuridad, para tocar la luz al lado de Glen Ballard en el estudio, donde juntos compusieron más de dos decenas de temas, de los que se desprendieron los sencillos que conquistaron a millones de personas y se apropiaron de las listas de popularidad durante semanas.

De un momento a otro, Alanis Nadine Morissette pasó de ser una susceptible observadora, a tener todos los ojos fijos en ella. Durante esta abrupta sobreexposición, la cantante ocultaba lo que quedaba para ella misma bajo su larguísimo cabello, mientras empezaba a encontrarse con nuevas y abrumantes emociones al rojo vivo, tratando de mantenerlas en control. El mundo de la música estaba listo para ella, pero ella no estaba preparada para todo lo que llegó a cambiar su vida como la conocía.

La comezón del subconsciente

Cada una de sus producciones de estudio son una foto instantánea de lo que ha experimentado en diferentes etapas de su vida. Such Pretty Forks in The Road es su más reciente retrato. “Normalmente compongo un álbum en tres o cuatro meses, una vez que comienzo se entreteje muy rápido; pero este material se creó en un periodo de tres años”. Desarrolló esta producción en una vorágine de emociones y ansiedades por la depresión que tuvo después del parto de su hija Winter. “Yo amo el enojo y la desesperación. Creo que cualquier sentimiento para mí es una inspiración para escribir. Cuando era muy joven no tuve permiso para sentir ni rabia, ni tristeza ni miedo, así que no es una gran coincidencia que muchos de los temas que compongo, sean las voces de mi subconsciente sobre estos sentimientos que se me dijo durante años: ‘Bueno, preferimos que esas cosas no las sientas’”, comparte Alanis entre risas.

Such Pretty Forks in The Road se percibe como un brillante renacimiento después de tocar fondo; armonías y sonidos provenientes de una catarsis enmarcada por la crudeza de la oscuridad que habita en el cobijo más profundo del ser. Sabores agridulces a desasosiego melancólico, que se suavizan con caricias de piano, a juego con la eminente voz de la cantante, la cual suena aún más emotiva que en otras producciones, un disco que dicho por ella, de origen era un disco de piano. “La narrativa del piano siempre me ha parecido muy vulnerable, desde hace 15 años que tenía muchas ganas de hacer algo así, por lo que me siento muy feliz de que finalmente haya sucedido”, nos habla sobre su perspectiva del material, que tuvo las manos de Alex Hope y Catherine Marks ocupadas en la producción, quienes se encargaron de llenar de toques brillantes y rítmicos este trabajo.

“Para mí es muy claro que todo lo que haga fuera de mi tiempo con mi familia, tiene que ser muy importante en un nivel macro. Apuesto a todo lo que sea realmente importante en términos de activismo, ayudar a las personas y servir. Mis compromisos deben ser lo suficientemente valiosos como para alejarme de mi tiempo en familia”, nos explica sobre el balance entre su carrera y su vida personal. “Cuando me encontré con la fama masiva de Jagged Little Pill empecé a comprenderla en una violenta sacudida. En la vida nos han enseñado a volvernos famosos, es como una cosa que ‘debes hacer’, porque así te convertirás en millonario, te verás siempre joven… el clásico sueño occidental”, confiesa. Con el tiempo, Morissette encontró que a través de su música, ayudaba a las personas a conectarse con su propia emotividad, y es ahí donde descubrió una poderosa fuente de satisfacción adicional, para seguir trabajando en la música. “La fama por sí sola es increíblemente hueca, la única razón por la que yo podría seguir en el ojo público, es hacer todo por activismo, por el apoyo profundo que intento ofrecer a la gente a través de lo que hago y mi absoluta empatía hacia ellos, eso es mi motivación para seguir en este camino”.

De sensible humanidad

En 2015, la psicóloga Elaine Aron, lanzó el documental Sensitive The Movie, basado en sus estudios sobre teorías de la personalidad altamente sensible, donde la canadiense hace una importante aparición explicando lo que ha sido en su vida saberse y entenderse como una persona que siente con más intensidad que la mayoría. “Descubrí el rasgo de las personas altamente sensibles cuando leí el libro de la doctora Elaine: El don de la sensibilidad (1996), recuerdo sollozar página tras página al reconocerme a mí misma y darme cuenta de que ¡en realidad no había nada malo conmigo! –platica riendo­. “Sentir todo con esta intensidad, ser una persona de procesos emocionales tan profundos y con universos internos complejos, es un regalo especial que hay que cuidar. Me sobre estimulo con mucha facilidad, porque para mí hay demasiada información dentro y fuera; tantas luces, ruido, situaciones, ¡todo! Fue un alivio por fin comprenderlo”. Agrega además que esta cualidad junto con su alta empatía, le han ayudado a su labor como activista, compositora y madre. “Ser tan intuitiva puede ser muy agotador, son demasiadas emociones que procesar”.

“Yo les diría que lean todo lo que puedan sobre el tema, también pueden seguir mi cuenta de Instagram si buscan encontrar validación a lo que sienten”, aconseja la artista a las personas con su mismo perfil. “Es importante ser responsables con este don; yo sé lo sensible que soy, así que no quiero hacer a los demás responsables, o hacer de esto un ‘problema’ de otros. La gente que está a mi alrededor, especialmente mis seres amados, entenderán más sobre mí, si yo conozco y comprendo más sobre el tema. El 80% de la población mundial no sabe cómo operamos, por lo que una de mis principales metas actualmente, es apoyar a la gente que tiene este rasgo, para que lo entiendan, salgan y hablen, porque ¡el mundo los necesita, ahora más que nunca!”.

Morissette posee una hambrienta curiosidad sobre el conocimiento de la espiritualidad y la naturaleza de la mente y alma humana, por lo que se ha documentado extensivamente sobre estos temas. “Es una locura que en realidad nada en la vida se siente completo nunca. Sí existe la sensación de plenitud, pero hay una sensación específica de operar desde diferentes partes de nosotros. A veces mi parte valiente, tipo Juana de Arco, sabe las respuestas pero a veces también está mi parte aterrada, frágil, vulnerable e insegura, así que creo que todos funcionamos en términos de nuestras diferentes partes. Mientras más dialogo con todas ellas, más me comprendo, y mientras más me comprendo, más libertad tengo”, añade la cantante, y recomienda el trabajo de los autores Elaine Aron y Richard Schwartz.

Honestidad inquietante

Las francas composiciones de Alanis Morissette albergan un amplio espectro de expresiones. Temas de su más reciente trabajo, como “Reckoning” o “Pedestal” son declaratorias directas y ásperas. “Ablaze” y “Sandbox Love” son positivas cartas a lo que más se ama, mientras “Reasons I Drink” y “Diagnosis” indagan en la aceptación y el abrazo al inevitable dolor humano presente en todos los individuos en algún momento de sus vidas. Sus líricas expresan de manera directa y transparente los colores más puros del ser humano. Naturalmente, esta brutal honestidad ha intrigado a más de uno y ha sido señalada o mal entendida. “Ha habido algunas personas cercanas que me han llamado a lo largo de los años y me dicen: ‘Oye, ¿la segunda canción de tu cuarto álbum es para mi?’, y yo sólo les digo: ‘Más bien ¿no te parece interesante que hayas sido tú quien se reconoció en la canción?’”, platica entre risas. “La parte importante es que estas personas se reconozcan a ellas mismas, ya sea que me haya referido a ellas o no, eso no hace la diferencia”, explica.

En más de una ocasión, la emotividad de sus letras ha sido señalada como una provocación a su pasado. “Yo no compongo en búsqueda de venganza. Hay una gran diferencia entre la fantasía de la venganza y actuar en venganza. Tal vez me imagine gritándole cosas a alguien, pero realmente no quiero hacer eso porque no sólo no ayudará en nada, también creará más roces y sufrimiento”, agrega. “La energía del enojo es súper poderosa y motivadora, pero tiene que moverse de manera correcta. Hay un lugar donde podemos tomar ese sentimiento y asegurarnos de que sea canalizado de manera saludable, para mí no hay una mejor manera de canalizar todos esos sentimientos, que hacerlo a través de mi música y arte para compartirlos en un escenario. Para mí esa es la luz verde para sentirlo todo”.

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Hablar con tanta claridad a través de su música requiere el coraje para enfrentar las situaciones de su vida, más allá de las canciones. “Yo no me considero valiente, de alguna forma me consideraría más bien cobarde. Primero estoy componiendo sola en un cuarto, luego grabo la canción en el estudio, y después ya no tengo que enfrentarme o lidiar más con esos sentimientos. Pero lo que he tratado de hacer a lo largo de los últimos años es intentar traer esa valentía para escribir ‘la canción’ en mi vida diaria, y así sanar las relaciones, porque por mucho que pudiera preferir componer una canción sobre algo y salir corriendo, no sana nada porque no existe una experiencia que ayude a corregir lo que sucedió con los involucrados”, declara. “Tengo que seguir creciendo y siendo valiente para hablar con las personas cara a cara sobre las cosas que fueron difíciles entre nosotros”.

Catársis y metamorfosis

Su carrera es testigo de la evolución que ha tenido como artista y ser humano; en retrospectiva, se le ha visto explotar (Jagged Little Pill, 1995), perdonar (Supposed Former Infatuation Junkie, 1998), enamorarse (Under Rug Swept, 2002), despedirse (Flavors of Entanglement, 2008) y comenzar una familia (Havoc and Bright Ligths, 2012), para encontrarnos con una renovada artista, que después de un largo respiro de ocho años, se ha mantenido en transformación y movimiento constante. “Odio el cambio, es mi némesis”. Adaptarse a los constantes cambios es un reto especialmente difícil para ella, “No me gusta la sensación al cambiar por mudanzas, pérdidas, aflicciones, crecimientos y novedades. Sé que la vida en sí misma es cambio, pero algunas veces me gustaría que todo se quedara exactamente de la misma forma por al menos 10 minutos, por que es muy duro para mi sistema nervioso. Aún así, sé bien que es el cambio el que hace la vida interesante”. El tema “Nemesis” incluido en el disco, es una canción que se refiere justamente al cambio como su enemigo, hasta que lo comprende y acepta para rendirse a este proceso.

A partir de los 36 años que fue cuando nació Ever, su primer hijo, la forma en la que veía su vida y el mundo dio un giro importante. “Si tuviera que darme un consejo a mi yo embarazada por primera vez, me diría algo como: ‘Por Dios mujer, dame tus pies que les daré un masaje’, pero si se trata de darle un consejo a una versión mucho más joven de mí sería motivarla a buscar un poco más de apoyo a mi alrededor. Cuando recién se iba a lanzar ‘You Oughta Know’, las estaciones de radio no dejaban de decirme: ‘Lo siento, pero ya no tenemos espacio para otra artista femenina en nuestra programación, ya estamos poniendo a Tori Amos’. Me topé con muchas negativas; por fortuna, eso ha cambiado pero no por las razones que me gustaría. Me encantaría decirte que esto ha sido así solamente porque el patriarcado está muriendo, pero en realidad pienso que este cambio se debe a que el mundo puso sus ojos en las mujeres porque nos volvimos redituables, y las personas de traje pueden hacer mucho dinero con nosotras, por lo que empezamos a ser algo para tomarse más en serio”, nos explica sobre su panorama de la mujer en el mundo de la música. “En su momento yo acepté todo eso, y en ese sentido, sea como haya sido, me alegra que esté pasando porque hoy las mujeres tenemos más canales para ser vistas, alzar la voz y ser escuchadas”.

Uno de los cambios a los que se ha tenido que enfrentar es a trabajar en sus adicciones, confiesa que la principal de ellas es al trabajo. “Tengo esta tendencia a siempre querer servir de todas las formas posibles, pero ¡como atleta olímpico!, y se me olvida incluirme en esa fiesta o si quiera pensar en descansar. Actualmente, soy una adicta al trabajo en recuperación. ¡Estoy trabajando duro en recuperarme de mi adicción al trabajo!”, nos platica a carcajadas.

Pausa turbulenta

La cantante y compositora, se siente bendecida por finalmente tener más tiempo para estar en familia, “estamos en tiempos nuevos para todos, no ha sido fácil, pero viendo el lado positivo, así pude atender mi locura postparto. Creo que estos son tiempos para que la mayoría de las personas alcancen a definir lo que es más importante en sus vidas”. Debido al colapso global causado por el Covid-19, su musical de Broadway y su gira mundial conmemorativa por el 25 aniversario de Jagged Little Pill, al lado de Garbage y Liz Phair, tuvieron que posponerse, esperando poder retomar las actividades en el 2021. “Mi prioridad es reanudarlo lo más pronto posible, extraño a todos, a mis amigos, a mis compañeros de banda, al público, a los escenarios y a México”, asegura que nuestro país estará incluido en los planes de gira. “Recuerdo mucho un gran show en Hard Rock Café en la Ciudad de México, hace ya varios años, fue increíble. Pero todos mis conciertos en México me han encantado, hay una energía muy especial que me invade cada vez que estoy ahí, me hace sentir como en mi casa, la gente es de verdad maravillosa, amo México”.

A pesar de esta pausa por el confinamiento, la cantante no se ha detenido, participa activamente en conferencias virtuales, continúa trabajando en un libro, y está por concluir un disco de música para meditación en el que está trabajando. “Ya tengo 300 páginas escritas de mi libro, de hecho he pensado en dividirlo en dos partes con diferentes temas. Aún no sé cuándo pudiera estar listo, por ahora me encuentro concentrada trabajando en mi álbum de meditación que tal vez esté listo en los próximos meses”. En su búsqueda constante para calmar la sobre activación de su sistema nervioso, ha encontrado calma y paz a través de la meditación. “En estos tiempos en los que hay tanta incertidumbre y sufrimiento es súper valioso darle a tu sistema cualquier cosa que le dé alivio, especialmente si eres una persona con alta empatía, porque debes encontrar formas de darle un respiro a tu mente, de lo contrario no descansarás nunca”. Agrega además, que dicho álbum incluirá también meditaciones guiadas por ella.

A lo largo de su carrera, Alanis se ha desnudado –figurativa y literalmente– , nos ha dejado ver que detrás de su cabellera no hay simplemente una mujer “enojada”. Sin más temor a estar expuesta, su interior está a la vista a través de la ventana que ella misma abre para compartir su extraordinaria sensibilidad, y regalarnos temas que reflejan todos los tintes de la naturaleza humana.

Entregada a su público y al activismo, es una mujer que ha encausado cada uno de sus pasos a tener un mejor y más íntimo contacto con todas las partes de ella misma, aún en una realidad saturada de ruido y egoísmo. Contagia una estremecedora energía en los escenarios e invita al mundo a liberarse y sentir, para vivir más en paz.

Hoy, continúa reafirmando y expandiendo esa esencia a través de todo lo que hace, gracias a la cual se convirtió en la leal compañera miles de fanáticos, quienes pueden seguir disfrutando de sus composiciones para hacerlas propias, y ayudarse a comprender el tramado complejo de sus emociones que, tal como las de ella, permanecían enterradas en la penumbra.

Escucha el álbum Such Pretty Forks in The Road, de Alanis Morissette:

En este articulo: Alanis Morissette,IG
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