marzo 15, 2021

Artistas que debes conocer: Kaleema

“En este disco me animé a expresarme con la voz, me gusta mucho la palabra y la poesía".

La música llegó a la vida de Heidi Lewandowski a los 13 años. Más tarde, entre partituras, compositores clásicos, orquestas y su violín, le atrajo la idea de explorar la música desde otros géneros y sonidos. Fue así como, tras un par de años de preparación en Nueva York y Colombia, forjó una nueva identidad sonora como Kaleema, proyecto musical que se desenvuelve entre ritmos afrocolombianos y la folktrónica. Hoy, tras el lanzamiento de Nómada (2017), su álbum debut, la productora y cantautora argentina estrena Útera, un material discográfico que explora elementos electrónicos contemporáneos y una mezcla de ritmos latinos tradicionales.

La primera vez que conoces a Kaleema te inspira una energía sin igual. En un par de horas, tomará un avión con destino a la Ciudad de México. Ya ha empacado la mayoría de sus instrumentos y, mientras termina la pequeña mudanza, se toma unos minutos para charlar con Rolling Stone México. “Vivo a las afueras de Buenos Aires y tengo este estudio con vistas a un jardín, acá compongo, produzco y grabo, ahora mismo está un poco desarmado porque me voy de gira”, explica, mientras detalla el proceso creativo que vivió para darle vida su segundo disco, mismo que inició en 2018 y concluyó a finales de 2019.

“El disco fue un proceso intenso y de mucho aprendizaje. Suelo tener un control absoluto de la parte musical y produzco todo de manera muy artesanal. Tengo mis sintetizadores y también trabajo con algunos VSTs. La mayoría de las cosas las grabo y las programo en este estudio, por ejemplo, los beats y las baterías, pero, cuando quiero tener otro color, acudo al estudio de un amigo que tiene unos micrófonos alucinantes y ahí termino de grabar las voces, violines, chelos, flautas, todo lo que es el quenacho, quena, pincullo, que son los aerófonos andinos que utilizo”, comenta.

En Útera, Kaleema tomó un sonido orgánico, junto con una poderosa mezcla de ritmos latinoamericanos y lo sumó a una base electrónica energizante. Así, dentro de los diez temas que conforman este material, se escucha, disfruta y juega entre canciones en las que los instrumentos son los protagonistas, mientras que en otras, la voz de la multiinstrumentista toma la batuta para llevarnos hacia una experiencia sensorial y en las que dominan temas como la naturaleza, el amor universal y sus experiencias de vida.

“En este disco me animé a expresarme con la voz, me gusta mucho la palabra y la poesía, y me di la libertad de tomarla como un instrumento más, en comparación con mi primer álbum. Por un lado, me da libertad y por el otro más trabajo, porque también tengo que pensar como compositora, productora, intérprete y letrista. Me hizo bien escribir las canciones y desarrollar las melodías, porque normalmente pienso la música como instrumentista. Así fue el proceso porque, al no tener un feedback de otro productor o músico, vivo dialogando creativamente conmigo misma y eso también me permite que sea orgánico, artesanal y lleva más tiempo. Me tomo días para escuchar armonías, melodías, diferentes timbres y así es como trabajo las canciones”.

Para Kaleema, la naturaleza ha sido una pieza clave en su propuesta musical. Alejada del concepto de las musas, la compositora ha forjado su trayectoria bajo una cosmovisión en la que prefiere ponerse a disposición de la creatividad y el trabajo continuo. “Hablo mucho de la naturaleza en las canciones porque es lo que me inspira a la hora de componer. Para otras personas es escuchar a otros músicos, para mi es pasar tiempo con lo que me rodea, lo que me da una energía vital, una creatividad desbordante, es mi gran momento de inspiración”, reflexiona, mientras comparte cómo Útera también forma parte de una etapa difícil en su vida.

“Atravesé por algunos problemas de salud mientras producía el disco y decidí volverlo más personal. Quise plasmar y cantar lo que me estaba pasando, e incluso, hablé sobre el amor universal. El disco está lleno de simbolismos porque me fascina la cultura ancestral y la relación que tienen los pueblos originarios con la naturaleza, el mundo, los elementos y con uno mismo. Es algo que me inspira, pero siento que en algún punto perdimos esa capacidad de conocernos como parte del mundo natural, nos alejamos y lo comenzamos a sentir como algo externo y eso, en parte, es una consecuencia por la manera en la que estamos lastimando, quemando, asesinando y saqueando a la madre naturaleza. Se perdió la conexión y la empatía. A veces, las letras fluyen en el momento y otras veces, me levanto a mitad de la madrugada para escribir”, explica.

Adicionalmente y con la ayuda de Candelaria Aaset, la cantautora plasmó esta misma esencia en el artwork del disco. “Candelaria es una amiga y directora de arte increíble y me conoce a profundidad, compartimos muchas cosmovisiones. Ella interpreta en imágenes algo que es tan abstracto como la música. En este caso, las fotografías las hicimos en la mitad de la pandemia en el jardín de mi casa, durante el invierno en Buenos Aires. Cande quería conceptualizar todo el nombre del disco en esta experiencia tan personal y como un nacimiento de mí misma, porque es real que, cuando uno pasa por una experiencia intensa y de aprendizaje, una nueva parte nace dentro de ti. Ella tuvo la idea de fotografiarme desnuda, dentro de una burbuja. Yo no quería, pero confié en ella y estoy muy contenta con el resultado tan conceptual”, señala. 

En Nómada, Kaleema colaboró con Sara Hebe, Chancha Vía Circuito y Lido Pimienta. En esta ocasión, la intérprete decidió unir su voz junto a Ivana Mer, para darle vida a un poderoso dueto titulado “Sen”, tema en el que se priorizan los sonidos, los timbres y las texturas, al mismo tiempo que se incentiva la imaginación, como resultado de una fusión entre idiomas. “Ivana es una gran amiga que conocí aquí en Buenos Aires. Me parece una cantante impresionante, ella es eslovaca y yo tengo familia polaca, entonces compartimos una cultura similar. Hay algo en sus melodías, que me llevan a mi propio árbol genealógico y creamos algo muy interesante. Es un mundo distinto porque no comprendo nada de lo que dice, de hecho, muchos me preguntaron si era un idioma inventado y justo eso me resultó interesante. La llevé a un estudio en Adrogué para grabar y cuando estuve de gira en Eslovaquia pude tocar con ella. Recientemente grabé una colaboración para su disco, somos muy amigas y me encanta trabajar con ella”.

La también productora no mira al pasado y, con Útera, devela una cara más global e innovadora. “Hay un abismo entre Nómada y este disco. Claramente hay elementos que los unen, pero este material es más electrónico y pop; tiene otro cuerpo. En Útera moldeé los sonidos en tiempo real y eso hace que tenga un matiz distinto y, por otro lado, creo que en el primer disco me exploré y conocí como compositora y productora; aquí ya había esa experimentación previa, así que jugué con más elementos. Este álbum no lo pensé como el primero, ni quién lo iba a escuchar, cómo debería ser o sonar, sino que fui más consciente y respetuosa con la frescura y no traté de llevarlo hacia un lugar específico o racional, sino como un juego, algo más lúdico”.

El futuro es femenino

Kaleema se describe a ella misma como multifacética. Ser productora, compositora, arreglista e intérprete le ha permitido llevar la música a los escenarios, de la misma forma en la que trabaja en el estudio y, a pesar de que no niega lo difícil que es mantenerse a cargo de todo, se siente agradecida por saber que las ideas surgen como una necesidad de materializar la esencia de su proyecto musical. “El do it yourself me es muy ameno por mi forma de ser. Que no haya intermediarios es algo muy positivo y, no es que deje de lado el trabajar en un futuro con otros productores y productoras, pero me da la libertad de plasmar todo en tiempo real y, al no tener que depender de alguien, puedo hacer lo que quiero, obviamente tengo mis limitaciones, porque aún tengo mucho que aprender”.

A raíz de la pandemia, Kaleema tomó diversos proyectos musicales y, actualmente, es productora de tres cantantes latinoamericanas, con quienes trabaja a la distancia. “Existe una conexión maravillosa porque nos entendemos como compañeras y como mujeres que trabajan en la música. Me parece sumamente necesario que haya más mujeres trabajando en los estudios como productoras, ingenieras de sonido, de mezcla, masterizadoras, porque es real que percibimos de una manera distinta y hay que darle un valor a esto. Necesitamos escuchar esas distintas voces. No te voy a negar que en los primeros años me encontré en situaciones en las que los hombres menospreciaban mi trabajo; que yo supiera cómo hacer un soundcheck, conectar los equipos, cables era motivo de desdén, como si esto fuera solo de conocimiento masculino y eso me genera una bronca que no tienes una idea. Por eso hay un cambio de paradigmas que estamos viviendo”.

“El futuro es femenino”, comparte Heidi quien, asegura, esto no solo es una frase de moda. Para ella, quien toda su vida ha estado rodeada de una industria en la que los hombres dominan, este enunciado, que piensa y comparte fervientemente, tiene que ver con una mirada social, económica y política de cómo subsistimos y, la cual, se debe moldear bajo una perspectiva mucho más femenina, a la que ella misma describe como cíclica, receptiva, equilibrada y necesaria. De esta manera, la arreglista también ha consolidado la esencia de Kaleema.

“Mi esencia es aventurera. Me ha costado unir estos dos universos, es decir, venir de un mundo académico, ser instrumentista y violinista, crecer leyendo partituras e interpretando grandes clásicos y conjugarlo con un universo que tiene que ver mucho más con la danza, que es lo que a mi me acercó a querer componer de esta manera. Yo quería hacer algo fresco y en donde mi cuerpo estuviera involucrado. Siento que, tanto en el conservatorio, como en las orquestas, se ponía como estandarte lo racional y yo no quería eso. Quería explorar la música desde otro lugar, así me convertí en una unificadora de estos mundos, esta hibridación constante me genera fascinación, lo que también puede ser una traducción del mundo natural y moderno en el que vivimos. Esta es la unión de mundos que me interesa navegar”, dice Kaleema, quien afirma, le gustaría colaborar con Natalia Lafourcade, a quien admira por sus procesos creativos y su alma en expresión.

La pandemia trajo consigo un nuevo EP que, probablemente, saldrá a finales de este año, mientras tanto, Kaleema revela que abordará temas relacionados con el momento histórico que vivimos actualmente. Por ahora, de lo único que está segura, es que, una vez terminada la pandemia, vivirá seis meses en la montaña para crear un material discográfico que marcará un nuevo capítulo en su vida y cumplirá con una necesidad muy personal que viene de años atrás.

El tiempo pasa rápido, sin embargo, las paredes blancas y vacías de su estudio rectifican su viaje. Ahora, Kaleema está a minutos de su partida hacia el aeropuerto de Buenos Aires. En un par de horas más, llegará a México, lugar que, para ella, simboliza esperanza. “Me hace sentir viva poder compartir con las personas mi música. Estoy fascinada y feliz de poder ir a México, que es un país al que amo con todo mi corazón, siempre soy bien recibida y culturalmente me encanta”, concluye.

Escucha Útera, el nuevo disco de Kaleema:

https://bit.ly/35NuWfi

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