agosto 18, 2020

Buscando a Kurt

La hija del vocalista de Nirvana, Frances Bean Cobain, emprende una misión para crear un retrato fiel de su padre.

EXTRAÍDO DE RS145, JUNIO 2015

Tres días antes de la premier en el Festival de Cine de Sundance en enero, Courtney Love, viuda del guitarrista y vocalista Kurt Cobain, y Frances Bean Cobain, única hija de la pareja, vieron la versión final de Kurt Cobain: Montage of Heck en una sala privada en Burbank, California. Brett Morgen, quien escribió, dirigió y produjo el documental, también estuvo presente. Fue una situación incómoda. Frances, de 22 años, ya había visto el filme y fungió como productora ejecutiva. Su madre –quien puso el proyecto en marcha hace ocho años pero no jugaba ningún papel en la producción– no había visto la cinta. Frances afirma que Love “me pidió que lo viera con ella, porque lo había postergado durante meses”. En la sala, las dos se sentaron juntas en un sofá, con Frances en el regazo de su madre. Love, de 50 años, se había acercado a Morgen con el fin de realizar un documental sobre Kurt en 2007, 13 años después de que el líder de Nirvana se quitara la vida [en abril de 1994]. Love, una gran fan de The Kid Stays in the Picture, documental de Morgen de 2002, le ofreció al cineasta acceso total al trabajo artístico de Kurt, así como a sus diarios y grabaciones privadas.

Pero la producción se tambaleó cuando Love enfrentó lo que ahora califica como “un tsunami de locura financiera y legal”. En 2010, Frances –quien tenía 20 meses de edad cuando Kurt murió– acababa de cumplir 18 años. Ese año, en un arreglo confidencial celebrado con  Love, Frances comenzó a involucrarse en el manejo del patrimonio de su padre. Pronto, esas obligaciones incluyeron retomar el documental al lado de Morgen. Poco después, Love fue entrevistada por Morgen para Montage of Heck, pero no jugó un rol significativo en la realización de la cinta.

La volátil relación entre Love y Frances –complicada por un dolor sin resolver, tensiones con la familia de Kurt, la batalla de Love contra la drogadicción y su inconsistente carrera tanto musical como fílmica– ha llegado, en ocasiones, a ocupar espacio tanto en tabloides como en la corte. Frances dice ahora que Love y ella han “resuelto muchos de nuestros problemas. Yo crecí. Ella también”.

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Montage of Heck es una desgarradora y visceral retrospectiva de los 27 años que Kurt pasó en la Tierra –su caótica adolescencia, la imparable fama, una adicción a la heroína y su descenso hacia la desesperación–, en su mayoría contada a través de su propio arte y sus palabras: Demos y experimentos de audio (la cinta toma su nombre de un famoso collage en casete que Kurt realizó en 1988); animaciones basadas en los dibujos de Kurt y sus confesiones en papel; retrospectivas grabadas y entrevistas, tal como mi encuentro con él durante octubre de 1993 para el artículo de portada en Rolling Stone. Ahí, hay videos caseros de la infancia de Kurt, grabaciones inéditas de Nirvana e introspectivas reflexiones de un pequeño círculo íntimo de Cobain, incluyendo a sus padres, Don Cobain y Wendy O’Connor.

Frances aparece en pantalla durante la última media hora. En uno de los videos caseros, está chapoteando en una tina con Kurt. En una secuencia posterior, está sentada sobre su regazo, le están cortando el cabello. Llora, Kurt luce mareado y hastiado, apenas es capaz de mantener los ojos abiertos. Hay una enorme llaga en su frente. “No estoy drogado, estoy cansado”, protesta, arrastrando las palabras. La evidente mentira es escalofriante. Así como escalofriante es la verdad.

“Mi madre me abrazó, lloró y me dijo: ‘Lo siento’”, recuerda Frances sobre ese día en Burbank, mientras veían la secuencia del corte de cabello. “Lo dijo una y otra vez. Pero después me dijo: ‘¿Te das cuenta de cuánto te amaba tu padre?’. Y yo respondí: ‘Sí, lo sé’”.

“Kurt la amaba”, Love comenta cuando hablamos. “La película lo muestra. Pero después de lo de Roma” –el intento de suicidio de Kurt con pastillas en marzo de 1994, durante el último tour de Nirvana– “fue como si una luz se hubiera apagado”.

Love y Frances asistieron a la premier con O’Connor, Kim –hermana menor de Kurt– y Krist Novoselic, bajista de Nirvana. Todos ellos fueron entrevistados para el documental. Frances no se quedó para la proyección. “No quería que la gente me viera llorar”, afirma. Pero la proyección en privado junto a Love “fue uno de esos momentos tiernos y únicos con mi mamá”.

Frances también le confesó a Morgen tras la proyección: “Dijo que era la primera vez que su mamá se disculpaba por algo relacionado con su juventud”.

Frances muestra su disposición y efervescencia cuando me da la bienvenida en su hogar de Los Ángeles. Con unos 1.65 metros de estatura y menos de 50 kilos, Frances tiene, como ella dice, “la constitución de mi papá, pero los hombros masculinos de mi mamá”. Tiene rasgos atractivos, rematados por un par de enormes y penetrantes ojos azul-verdes, es una sorprendente mezcla de los rasgos de sus padres. Actualmente, toma cursos universitarios de filosofía y dibujo. Frances es una artista visual –su trabajo ha sido exhibido en Los Ángeles– con una predilección por las películas de horror; se describe como “buena para la distorsión y para hacer cosas escalofriantes”. Un enorme modelo de la cabeza del Alien de H.R. Giger reposa sobre un piano, y un esqueleto de tamaño natural está sentado en una banquita. (Cuando Frances entró a esta casa con el fin de comprarla, encontró algo extraño: La familia que antes habitaba el inmueble, dice, “tenía niños. En uno de los cuartos, había una figura de Kurt”. De cualquier modo, la compró).

“Lo interesante”, dice Frances, “Es que soy la única persona en la Tierra que está emocionalmente involucrada con la película pero puede verla como un miembro de la audiencia. No tengo recuerdos de Kurt. Así que puedo ser analítica. Podía decirle a Brett lo que me gustaba, lo que no, lo que pensaba que era hermoso… pero también podía decir: ‘Oh, esa en la pantalla soy yo’. Lo que realmente me sorprendió”, continúa, “fue atestiguar la historia de amor de mis padres. Porque tenían casi mi edad”. Kurt tenía 22 cuando conoció a Love, en 1990. Ella tenía 25, estaba en la banda Hole y era hija de padres divorciados. Se casaron en febrero de 1992; Frances nació el 18 de agosto de ese año.

“Eran como amigos que se enamoraron, no esperaba eso”, admite Frances. “Siempre supe que su relación era tóxica”, dice refiriéndose a la conexión que compartían por las drogas. “Y no apoyo la noción de tener un bebé pensando que lo arreglará todo, que fue exactamente lo que pasó. Pero sé por los videos y las cartas que Kurt me escribió, lo que dice mi mamá y las experiencias de mi abuela que mi papá me amaba”.

“¿Sientes que eras un bebé de consolación?”, pregunta sorprendido Morgen, quien está sentado cerca. “En el sentido de que sus propias familias eran tan caóticas”, responde Frances, “querían crear su propia familia tan pronto como les fuera posible: ‘Si creamos nuestra propia familia, no será como las nuestras’”. Frances apaga un cigarrillo y prende otro. “Terminó siendo un millón de veces más caótico”.

Durante casi tres horas de conversación, mientras la tarde muere y el sol se cuela por una puerta de cristal, Frances habla a profundidad sobre Kurt por primera ocasión, con una intensa energía, en una voz grave que me recuerda a los casetes de Kurt y nuestra entrevista de 1993. Cuando le digo a Frances que nos habíamos visto antes –ella tenía un año de edad, y cautivaba al séquito de Nirvana en el backstage de un show en Chicago previo a mi entrevista con Kurt–, ella ríe. “¡Qué gusto volverte a ver!”, exclama. Más tarde, Morgen le menciona a Frances que la estoy grabando con la misma grabadora que usé durante esa noche de 1993. “Eso es genial”, dice Frances, al tiempo que toma su teléfono celular. “¿Puedo tomarle una foto?”.

Morgen recuerda su primer encuentro con Frances para hablar sobre Montage of Heck, un poco antes de que la producción empezara en 2013. El director había llegado a un acuerdo con HBO para un filme sobre Kurt Cobain. Frances, comenta Morgen, “quería una película que lidiara con Kurt como artista de una manera honesta. Me dijo: ‘Por 20 años, mi papá ha sido como Santa Claus, una figura mítica. La gente me dice: “Tu papá es tan cool”. Y yo no lo conozco. Sólo quiero presentar a Kurt, el hombre’”.

Morgen estaba aliviado. “Cuando terminamos”, cuenta, “Le dije: ‘Me acabas de dar la idea para la película’”. Se dieron la mano. Entonces Frances le dijo otra cosa a Morgen: “Me dijo: ‘Sólo te estreché la mano, y ya te conozco mejor de lo que conocí a mi papá’”.

Love, dice que Frances, cuando niña, no hacía muchas preguntas sobre cómo era o cómo actuaba Kurt. “Más tarde”, continúa Love, “[preguntaba] cosas como: ‘¿Qué tipo de hábitos tengo que también tenía mi papá? ¿Me muerdo las uñas como él?’”. Frances dice que Montage of Heck es el primer acercamiento a la vida de Kurt “colectivamente, cronológicamente”. Durante varios años, especialmente cuando era adolescente, conoció cosas sobre Kurt sólo en extraños e íntimos momentos.

Recuerda un viaje que hizo a Aberdeen, Washington –el pueblo en el que nació Kurt– para visitar la vieja casa de la familia Cobain junto con su abuela. En algún momento, en la habitación de Kurt, O’Connor levantó una tapia bajo la cual su hijo solía esconder marihuana. Frances se vio sorprendida al ver un logo de Iron Maiden que Kurt había dibujado en la pared cuando tenía 15: Ella había hecho el mismo grafiti en la puerta del baño en su hogar de California. “Genes”, dice con cierto fastidio, “es algo extraño”.

La madre de Kurt, así como su hermana y Novoselic, se reservaron el derecho de comentar sobre Montage of Heck para este artículo. Love no está segura de poder volverlo a ver. “Me llegó profundamente”, declara. “Es como si estuvieran abriendo una herida”. Pero la cinta, apunta Love, “me da cierta paz con mi hija”. Además, nota cierto cambio en la relación que Frances tiene con el recuerdo de su padre.

En sí, el proceso comenzó poco después de que Morgen y Frances sellaran todo con un apretón de manos, cuando el director la acompañó a una bodega en la que se encontraba el archivo de Kurt. Frances había estado ahí sólo una vez, en lo que fue “una experiencia extraña” que involucró abogados e inventarios. Esta vez, con Morgen, abrió cajas y, en particular, un estuche de guitarra “lleno de materiales para arte. Tenía un pincel rosa y óleos secos”.

“Olía como él”, recuerda. “Tenía un oso de peluche que también olía como él. Así que conozco su olor. Al sostener ese pincel, pude verlo más como ser humano. Pintaba con eso y lo tocó”.

“¿Quieres escuchar algo?”. Morgen está sentado en su oficina de Los Ángeles, frente a un par de monitores de computadora que muestran varios MP3, ya que está compilando un álbum para Montage of Heck. El disco no contendrá ningún tema de Nirvana. Será creado a partir de la enorme colección de demos, cintas con composiciones y collages sonoros que Morgen usó como la fuente principal de la voz de Kurt en la película.

Morgen me muestra algunos clips que contienen interpretaciones crudas, extrañas, cautivadoras y casi premonitorias, “todo ello con Kurt cantando en su propia casa”, afirma el director. Hay una atribulada versión de “And I Love Her” de The Beatles, que puede ser escuchada durante la de las escenas de Kurt y Love en casa, besándose. Una pieza original, bajo el título provisional “Rehash”, contiene un riff al estilo de Black Sabbath y desgarradoras vocales; Kurt grita “solo, solo” y “coro, coro” en las partes sin terminar. Otra pieza instrumental con guitarras acústicas es interrumpida por un cúmulo de sonidos vocales extraños. “Así armaba el material, en largas series”, dice Morgen, “parando, continuando, volviendo a parar, empezando algo nuevo”. 

Nirvana Especial

En uno de los viajes al archivo de Kurt, Morgen encontró una caja con la etiqueta “Cassette”. Dentro habían 108 cintas, más de 200 horas de audio, incluyendo la copia original de “Montage of Heck”, rotulada con la propia letra de Kurt. “Esas cosas serían invaluables para obtener una versión de Kurt sin filtro”, asevera Morgen. En una parte de la película, animada como novela gráfica, Kurt describe su primer intento de suicidio –durante la preparatoria– con una voz notablemente neutral.

“Cuando llegué a esa cinta, no había revisado los diarios”, explica Morgen. Poco después, encontró las anotaciones de Kurt sobre esa ocasión. “Escribió la historia, después lo grabó”. El shock, sugiere Morgen, “no fue porque discutiera sobre el suicidio”, sino la razón por la cual Kurt lo registró en cinta: “No podía lidiar con el ridículo”.

Morgen nació en 1968, un año después que Kurt, y creció en Los Ángeles. Cuando era niño, tal como Kurt, Morgen soportó el dolor del divorcio; sus padres se separaron cuando él tenía nueve años. “Me identifiqué muchísimo con la experiencia de Kurt”, admite Morgen. Además, vio a Nirvana en vivo en 1990, en Hampshire College en Massachusetts, y en el Forum de Los Ángeles en 1993.

“Brett es muy puntual, hace observaciones de todos los detalles”, dice Stefan Nadelman, quien animó los dibujos y los diarios de Kurt para Montage of Heck. “Nunca había visto a nadie poner tanta atención a los detalles”. Nadelman también dice que Morgen “no le mostraba a nadie las animaciones hasta que estuvieran aprobadas. Una vez que lo aprobaba, no habían cambios”.

Morgen estaba en la etapa de producción, durante la Navidad de 2013, cuando recibió un mensaje de Love con sus mejores deseos y una pregunta: “¿Cómo va la película?”. Morgen respondió con una sola oración: “En este punto, estoy haciendo la película para Frances”. Frances, por su parte, se aseguró de que Morgen tuviera acceso a todo y retuviera su independencia. Pero la relación de Frances con el proyecto fue vital en otros ámbitos, tal como la recopilación de fotografías y entrevistas. “Uno de los retos”, dice afirma Jessica Berman-Bogdan, productora del acervo de Montage of Heck, “era acercarse a fuentes no comerciales”, entre ellos escritores independientes y fotógrafos amigos de Kurt. “Decirles que Frances estaba tras el proyecto los hacía sentir más cómodos” para contribuir con cintas inéditas y fotos. “Algunas de las personas que entrevistamos dijeron: ‘Asegúrate de que Frances vea esto. Quiero que lo tenga. Siempre quise mandarlo’”.

Los videos caseros provinieron de su madre. “Guardó todo”, dice Morgen sobre O’Connor. “Digo, boletos del primer juego de futbol al que asistió en la Aberdeen High School, cuando tenía cuatro años”. Kim Cobain, quien también ha trabajado como bar tender, se ganó el crédito de “coordinadora de recuerdos y fotos”, identificando lugares, fechas y contexto personal en imágenes y artefactos que fueron recolectados y organizados. “Fue agradable”, agrega Morgen, “tener a alguien cercano a Kurt con quien podía platicar durante el almuerzo para recabar toda la información posible”. Pero Morgen dice que Frances “fue el tejido conector. ¿Quién le diría que no a la hija [de Kurt]?”.

Una parte no fue incluida en el filme: La entrevista de Morgen con el baterista de Nirvana, Dave Grohl, la cual fue pospuesta hasta diciembre dado Sonic Highways, el proyecto de Grohl. Para entonces, Morgen tenía lo que consideraba la versión correcta de Montage. Dice que intentó agregar a Grohl a la película pero “en ese momento tuve que decir: ‘Suficiente. Esta es la película’”.

Frances vio Montage of Heck por primera ocasión el año pasado, en la oficina de Morgen, en una versión inconclusa sin las animaciones. Su parte favorita de la película, le dijo: “Cuando termina”. Montage of Heck termina con Kurt cantando “Where Did You Sleep Last Night” en el Unplugged de MTV, durante noviembre de 1993, dando paso a una pantalla en negro que lee en blanco: “Un mes después de regresar de Roma, Kurt Cobain se quitó la vida”. No hay ninguna elegía o montaje que sugiera un tributo. Simplemente se desvanece.

“Brett tuvo acceso a la cobertura mediática que se enfocaba en su muerte”, dice Frances, “y no usó nada de eso. La muerte es 99% romanticismo y mitología”. En esta ocasión, dice con cierta fiereza, “teníamos que ponerlo en perspectiva”.

El 10 de abril de 2014, Nirvana fue incluida en el Salón de la Fama del Rock & Roll. Durante la ceremonia, celebrada en Brooklyn, Grohl, Novoselic y el guitarrista Pat Smear tocaron las canciones de Kurt en compañía de diferentes mujeres en las vocales, incluyendo a Joan Jett y Lorde. Love le dio un abrazo a Grohl para hacer las paces. La madre de Kurt también asistió.

Frances no se presentó. Love le dijo al público que estaba enferma. Eso era verdad. “Además, era como una reunión familiar televisada”, dice Frances para explicar su ausencia. “Y yo no era parte de Nirvana. Las personas que estaban sobre el escenario tenían más qué ver con Nirvana que yo. No quería aceptar nada en nombre de mi padre, [nada] que no fuera mi asunto”. Sólo se arrepiente de una cosa: “No haber conocido a Joan Jett. Porque amo a Joan Jett”.

De cierto modo, Frances es exactamente como su padre: Batalla por obtener logros sobrellevando lo que ella define como “un sentido innato de la privacidad”. Frances lo explica citando a Kurt durante una entrevista para MTV News en 1993: “Quería tener la adoración hacia John Lennon, pero la anonimidad de Ringo Starr”.

Frances es franca sobre su fama heredada. Se refiere a sí misma, con una perversa sonrisa, como “la progenie de Kurt” y ha acuñado una frase –“el miedito a K.C.”– para describir el efecto que tiene en extraños y, en ocasiones, en aquellos con quienes es cercana. “Me ven y parece que acaban de ver un puto fantasma”. El año pasado, Frances fue a ComicCon en San Diego. “Traía puesto un suéter y tenía cabello rubio en ese tiempo. Alguien me vio y me dijo: ‘Qué buen disfraz de Kurt Cobain’”.

También está orgullosa de los estándares que fueron trazados para ella. Eso incluye a su madre. Frances habla de Live Through This, álbum de Love con Hole lanzado en 1994, el cual fue dado a conocer durante la semana que Kurt fue encontrado sin vida. “La gente no compró el disco porque se sintiera mal por ella”, insiste Frances. “Lo hicieron porque era un excelente disco”.

Frances también es parecida a su padre en otro aspecto: Su infancia nómada. También creció en diferentes lugares después del divorcio de sus padres. Pasó, afirma, por 28 casas con Love, O’Connor, otros parientes y una serie de niñeras. Frances recuerda “una especie de normalidad” al lado de O’Connor, “viendo Buffy todos los días, comiendo comida casera, aventando bolas de nieve a mi tía”. Durante un verano, cuando Frances tenía 15 años de edad, trabajó como becaria en Rolling Stone, en Nueva York.

“Entonces regresé con Courtney”, dice. “Courtney es mi madre. La amo”. Pero, dice Frances con cautela, “estaba muy ocupada”. Love es suave pero franca sobre el estado de las cosas durante la adolescencia de Frances. “Tuvo algunos periodos horribles”, afirma Love. “Hasta que tenía unos 13 años, las cosas eran bastante buenas. Pero poco después, me fui para abajo”. Su voz se quiebra. “Afortunadamente, lo reflexioné”. El trabajo televisivo de Love a últimas fechas incluye apariciones en Sons of Anarchy y Empire; además, emprendió una gira en mayo como telonera de Lana del Rey.

Frances es tanto honesta como discreta con respecto a su vida privada. Se afirma que está comprometida con Isaiah Silva, el guitarrista y vocalista de la banda angelina The Rambles, pero sólo se refiere a él durante la entrevista con el dulce mote “mi hombre”. Sin embargo, al preguntarle sobre su propia experiencia con las drogas, contesta monosilábica: “Mota”. Después explica: “Tuve la fortuna de tener a Courtney como el ejemplo de lo que todo lo que no debía hacer. Ella lo sabe”, agrega Frances con calidez, “y lo ha reconocido”.

“Trato de leer todos los días”, dice Frances sobre su rutina diaria, “y trato de pintar semanalmente”. Pero describe su papel en el manejo del patrimonio de Kurt como limitado por elección propia. “Intento involucrarme en la medida en que me lo pidan. No puedo dedicar mi vida al patrimonio de Kurt”.

Cuando le pregunto si Montage of Heck –trabajar con Morgen, ver la película terminada– la ha cambiado, contesta con honestidad: “Realmente no. Ha cambiado mi percepción sobre quién era Kurt. Ya no estoy tan enojada con él. Tengo más empatía y comprensión”.

Pero Morgen afirma percibir una diferencia en Frances desde su primer encuentro hace dos años. El director recuerda un e-mail que Frances le mandó unos cuantos días después de ver la primera versión. “Estaba impactado”, cuenta. “Expresó su experiencia con Kurt a lo largo de los años y cómo fue que la película resultó bastante liberadora”.

Love afirma que: “Realmente he notado que es más fuerte y puede llegar más alto”. Agrega que Frances “puede hacer lo que quiera y tener éxito”.

Un poco más adelante en la entrevista, Frances finalmente acepta que el documental “cierra un capítulo para mí. Nunca escaparé de la enorme figura de Kurt. Y eso está bien. Lo acepto. Pero esta película me da la oportunidad de decir: ‘Les hemos presentado una pieza de arte de la que pienso Kurt estaría orgulloso. Y ahora tengo mi propia vida por delante. Y no involucra a Nirvana. No involucra a Kurt. No involucra a Courtney’”.

“Tengo la suerte de haber heredado la ambición de mis padres”, dice Frances. Quiero que mis éxitos sean propios”. 

Mira el tráiler de Montage of Heck:

En este articulo: Kurt Cobain
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