enero 15, 2021

Caifanes: los inicios de una banda en sus propias palabras

Hoy, Saúl Hernández cumple 57 años.

EXTRAÍDO DEL ESPECIAL DE COLECCIÓN, ROCK LATINO 80S, JUNIO 2015

Casi 30 años después de su inicio, tuvimos la oportunidad de sentar a los cuatro miembros originales para juntos rememorar aquellos días cuando todo empezó… cuando la célula explotó.

Saúl Hernández: Me acuerdo que en aquella época nuestro sueño era hacer un disco. Obviamente, no teníamos recursos y cuando entramos a hacer ese demo la idea era hacer un disco y se quedó en cuatro rolas.

Diego Herrera: El Día de los Inocentes de 1986 se conforma esta banda como tal, veníamos de antes de eso, empezamos a trabajar Saúl y yo, lo conocí porque él le rentaba unas bocinas a Gerardo Bátiz, y yo tocaba con él, lo veía llegar y preguntaba: “¿Este güey qué onda?”. “No pues es un chavo que toca rock y me renta las bocinas”. Llegabas por las bocinas en tu vocho o en la camionetita de Alfonso, bien práctica.

Alfonso André: También rentábamos en un lugar bien culero ahí en Av. Universidad.

DH: Teníamos unas novias en común, se conocían entre ellas, coincidimos en el [Bar] 9, tú estabas justo con el asunto de que Las Insólitas no estaba caminando en ese momento.

SH: No, ya me había salido de Las Insólitas y empecé a trabajar en canciones ya con la idea de Caifanes, ya con la idea de formar otro grupo y al primero que le propuse el proyecto fue a Diego, y le dije: “Tengo una tascam de cuatro canales, ya tengo las canicas, y la idea es formar un grupo que se llame Caifanes y que tenga la libertad de hacer nuestra propia música ya con una propuesta un poco más profunda.

DH: Fue a principios de1986, decíamos que aquí no nos iban a pelar, Juan Manuel Aceves, que fue ingeniero nuestro  por mucho tiempo y nos dice: “Te consigo los tiempos muertos de estudio Arco”, que era de unos chavos en Av. Coyoacán, “nos dan chance de entrar a las 11 de la noche y salir a las 8 de la mañana”.

Entonces teníamos la idea de irnos a España, hay unos barcos que te llevan. Porque venía “La Movida”… estaba muy fuerte y sabíamos que del otro lado del charco las cosas eran muy diferentes, las campañas políticas se basaban en la música de los grupos, había toda una movida, no sólo musical, con las generaciones que estaban saliendo de todo ese problema político de España… Y no solamente la generación estaba recuperando ese tiempo perdido, sino que además se juntó con todas las propuestas políticas, etc,, cosa que aquí era muy diferente, eso era lo que nos llamaba la atención, encontrar una plataforma de desarrollo donde pudiéramos seguir haciendo lo que queríamos hacer, pero con más estructura, en aquel tiempo no había estructura, no había nada, ibas a tocar y ya.

Sabo Romo: Hasta te colgabas un poco como podías porque yo tenía el antecedente de Taxi, que estuvimos firmados por Wea… Hubo que hacer concesiones en el sentido de que cuando estaba en Taxi era mi sueño guajiro de tener una banda que sonara remotamente cercano a Huey Lewis & The News, con las voces y las rolas y el concepto, pero pues ñoño de migajón, te estoy hablando de 1983- 84 y entonces nuestras giras promocionales, a mí me habría encantado que fueran con Kerigma, Botellita, no, hacíamos giras promocionales con Ricky Luis. Y era bien chingón porque era como pretender que estábamos ayudando a construir algo, luego viene Comrock.

Pero cuando llega este proceso, ya del 86- 87, nos juntamos y empezamos a tratar de darles pies y cabeza a los Caifanes, Saúl y Alfonso venían de Las Insólitas, Diego venía de otros géneros musicales, habíamos grabado Azul con leche, un disco padrísimo de Gerardo Bátiz, Diego en el sax yo en el bajo, tocando con todos los jazzeros chingones de la época, hicimos un disco bien padre, pero era independiente, no era Taxi. Venía de haber grabado con Memo Briseño y el Séptimo Aire, que también estuvimos firmados con Wea. Ya había grabado el segundo disco de Kenny en Melody, que además es muy chistoso porque en la portada aparece Federico Fong y del otro lado yo; teníamos una banda sensacional que era Ricardo Ochoa, La Chiquis Amaro, Alex Syntek y yo y nos hacíamos llamar Los Profesionales, entonces grabábamos discos para quien pagara, unas barbaridades que tú no sabes. El hecho era pretender que estábamos contribuyendo a construir algo, sin saber que eventualmente iba a pasar lo que pasó y nos íbamos a encontrar en alguna parte del camino. Me acuerdo de Frak, una banda que tenía Saúl con Bon (Leoncio) y me tocó estar en ese concurso de rock de Peerles en el que lo que ellos hacían era tan diferente a lo que hacían los otros 800 grupos, mientras las otras bandas eran como más melódicas, más como Menudo o hardcore o metal de este bien culero, lo que hacían ellos y Las Insólitas y luego grabar con Diego, y entonces estar rozándome con esta elite del jazz y luego estar juntos, se construye de una manera a lo mejor bizarra, absolutamente ingenua. 

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SH: Empecé con Pepe Navarro y Salvador de la Fuente, eran Deimos, nace en la glorieta del Metro Insurgentes porque fuimos a ver, tocaba Mistus y La Caja de Pandora todos los jueves y nosotros estábamos apenas ensayando para dar el primer concierto de nuestra vida en la Carpa Geodésica, íbamos a ver a los grupos, era como ir a la escuela, aparte de ensayar ir a ver grupos como Chac Mool en la Carpa Geodésica, Size, sonaban increíble, me parece de los mejores grupos que ha habido en México, muy buenas bandas.

AA: Nosotros cuando empezábamos a tocar con Las Insólitas teníamos que tocar a huevo con alguien porque no teníamos equipo. Siempre tocábamos con Crisis, súper equipazo.

SR: Los de Kerigma tenían un antro que era La Rockola, vendían, tenía equipo, yo le compraba varios sintes a Tony, hacían sus discos, componían canciones con Memo Méndez Guiú, tenían un pinche equipo que era un sueño para todos, monitores de piso, muchas otras cosas que no teníamos otras bandas.

AA: Pues la cosa estaba de la fregada, inventábamos las tocadas y recuerdo una en el garaje del que era el Foro Jabalí, que era el pinche garaje de la casa de Jorge Reyes, que por cierto lo cerraron después de nuestra primera tocada, tocamos y lo cerraron. Y llegamos a tocar con Las Insólitas en La Rockola una vez.

SR: En el Tutti-Frutti que ya era la parte norteña del antro, para mí también fue un semillero, era un lugar donde tenías que tocar.

SH: En el 9, El Tutti, La Rockola. Ahí tenías que hacer un examen y era un jueves de audición, tocabas, y si les parecía que el grupo tenía algo que ofrecer, entonces te daban un domingo, pero tenías que llenarlo para que pudieras tocar otro día.

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SR: Iba mejorando el status, luego pasaban toda la parte norteña de los antros: El High Tower, Esquiros, el Roxy de Satélite, un lugarazo. Y era más o menos la misma onda. 

SH: Ese proceso de formación fue muy padre, porque cuando le platico a Diego el proyecto, empezamos a trabajar en un cuartito de la azotea, ahí dormía. Necesitábamos un grupo, entonces hicimos una lista, a ver qué músicos le gustarían y cuáles a mí; coincidíamos en muchos, del 1 al 10, estábamos seguros que nos iban a batear, a ver si el noveno dice que sí y eso hizo que fuéramos a ver muchos grupos, fue un momento muy productivo en un sentido, aparte aprendimos mucho, pero curiosamente el bajo número uno era Sabo y me acuerdo que estaba tocando en Rockotitlán con Memo Briseño, una banda espectacular, sonido espectacular, impresionante y nosotros, con la cola entre las patas, medio tímidos: “Oye, Sabo, no pues mira, tenemos este proyecto y pues si te interesa…” y finalmente sí, platicábamos y poco a poco se fue dando lo que se tuvo que haber dado, pero a donde quiero ir es que la intención siempre fue como entrar al fondo de lo que estaba pasando musicalmente en ese momento, es algo muy padre y bueno, Caifanes nace en esa profundidad musical de esos momentos.

DH: Ya traía una estrella muy perra este asunto, queríamos hacer un video con “El Chivo” Lubezky y Carlos Marcovich y les dijimos, se apuntaron, lo tenemos por ahí, existe un material que estaría de poca madre recuperar. Lo que yo quiero decir es que a la gente que le proponíamos, nosotros con el miedo de decir “nos van a mandar a la fregada”. Pero hay una cosa muy particular de esta banda, que tocamos mucho antes de grabar, antes de tener un contrato discográfico, aún no teníamos disco cuando tocamos en Hip 70 y miles de veces en el Tutti-Frutti, en Rocko, tocamos muchísimo antes de entrar al estudio y creo que eso ayudó mucho en términos de la gente. Yo sí toqué con olancitos, trajecito rosita, haciendo los pasitos con Son de Merengue en bodas.

SR: Pero también conducías programas de tele en Imevisión.

DH: Bueno, pues eso sí, era un Letterman nacional, pues había que ganarse la vida, conducía ese programa Espectáculo de la ciudad, eso hacíamos, ganábamos lana, hacíamos playback con unos personajes como Miguel Bosé, cada vez que venía Bosé o Alaska les gustaba nuestro look, entonces decían “quiero a esos güeyes para el playback”; ganábamos lana con esas chambas, con tal de hacer lo que se nos antoje sin tener que rendirle cuentas a nadie.  

SH: Todo el trabajo previo que hizo Rock 101 fue muy bueno, creo que se empieza a gestar algo aquí.

SR: Y luego cuando continúa Espacio 59, eso ya era un espacio nuestro. Lo que tocaba Espacio 59 no era un disco, eran los demos, en casetes.

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DH: Entre otras cosas que pasaron con ese demo es que por poco nos rompemos la madre en el Circuito Interior, ¿te acuerdas? Veníamos 4 de la tarde, no sé de dónde veníamos y de repente en la radio “Mátenme” … ¡¡Güey!! Hasta me emociono ahorita, cabrón… ¡¡Güey no ma’, nuestra rola esta sonando!! Pegábamos de brincos. 

Los disqueros de aquí no sabían, mandaron llamar a personajes de Chile y de España, hicimos una tocada especial en el Rock Garage, una tocada para que nos escucharan, ya estábamos firmados con Sony, fue Carlos Narea y un cuate Arciniega para evaluar a ver qué onda, ya nos habían hecho la carta compromiso, no sabían para dónde jalar, entonces trajeron unos expertos que al final nos batearon, de ahí viene la famosa frase de “queremos vender discos, no ataúdes”… parecen putos…

SH: La idea era firmar una carta compromiso para darnos el chance de hacer un demo y lo iban a llevar a los ejecutivos y si los ejecutivos estaban de acuerdo, pues te daban el premio de grabar un disco, prácticamente, y firmar un contrato. La carta compromiso era nada más el primer filtro para tantear, pues, al grupo, básicamente…

SR: Para que no te fueras a coquetear a BMG Ariola.

DH: Pues no todavía, pero ahí vino, bueno ya ahí tengo la carta de retiro que sí tienes para ilustrar, si quieres te mando la foto, o sea la carta que dice “no interesa… a los intereses de la compañía, la madre, y todos libres de contratar con quien quieran”.

SR: Ya no sé después cómo fue, pero fuimos a Rockotitlán a la tocada y ahí estuvo Óscar López. Cuando tocamos, por supuesto ya había 300 adentro, 1000 afuera, era una pinche locura eso. Y de pronto cuando terminamos de tocar estaban ahí Oscar López y Cachorro López.

SH: Con una actitud de desconfianza porque estamos acostumbrados a la desconfianza, “ahí hay un productor argentino que los quiere ver, quiere platicar con ustedes pero…”.

SB: Y prácticamente, yo tengo que decirlo, cuando saludé a Cachorro López pues para mí no era el bajista de Zas, que era la banda de Miguel Mateos que estaba triunfando aquí en México, para mí era y siempre será el bajista de Los Abuelos de la Nada, y entonces decía este güey, y me empezaba a dar vueltas la cabeza, entonces Oscar empezaba y le decía a Saúl y le decía a Diego que si el disco, que si la chingada, porque no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero empezamos a grabar el disco antes de firmar contrato, no sé si se acuerdan de ese pequeño detalle, prácticamente a la siguiente semana de este encuentro con Óscar y Cachorro, estábamos en el estudio de Discos Gas, en 100 Metros en casa de la chingada y había una lana para comprar equipo. El hecho es que estábamos grabando antes de siquiera haber revisado un contrato, Óscar y Cachorro fueron así de: “Mira estos güeyes, estos son” y entonces me parece que ahí fue donde comenzó a fraguarse la historia discográfica de Caifanes.

AA: Ya nos estábamos como quedando, éramos de las pocas bandas que no habían firmado, hicimos otra audición que toqué yo con Bon y Caifanes el mismo día, en un lugar que ahí sí había como varias gentes de disqueras. En el aniversario de Kenny, ¿te acuerdas?

SH: Justo salió el disco de Miguel, de Solos en América y viene de gira a México, coincidió; entonces Óscar, nos empujaron, hicimos DF, Monterrey y Guadalajara. En el Hotel de México. Creo que para mí, hay momentos marcados en mi vida y ese es uno de ellos, ese concierto. Había cinco mil personas, pero para nosotros era como el Maracaná y se decía que parecía que nos íbamos a ir para el centro de la tierra y temblaba. Abrimos con “Será por eso” y cuando me acerco a cantar, la gente comienza a cantar la canción, nunca nos había pasado y me asusté, no tenía conciencia en ese momento, entonces volteo a ver a Sabo y me dice: “Cántale, ca… vámonos”, pero fue un shock, porque te esperas todo menos que la gente ya coreara las canciones, no solamente fue “Será por eso”, fue “Amanece” y “Mátenme”, obviamente esa por lo de Espacio 59, pero las otras no, entonces la gente las conocía, habían ido a los conciertos.

AA: Como bien decía Diego, tocábamos un madral antes de grabar.

SR: La primera tocada de Caifanes fue Rockotitlán, 11 de abril de 1987.

DH: Empieza a sonar el demo, a conocer un poco Caifanes y de repente Sabo dice: “saben qué, güeyes, ya los embarqué, cabrones, va a haber una tocada en Rockotitlán”. A darle con todo porque había que llenar un espacio de 45, una hora, no sé de cuánto y no teníamos nada montado, teníamos cuatro rolas y una que otra, entonces a darle durísimo para prepararse para esa primera tocada.

 

AA: “Viento” se empezó a componer en el cuarto de ensayo donde yo vivía, la terminamos en el estudio. Faltaba una y apareció ahí “Viento”.

DH: Este primer disco de los Caifanes por supuesto que tiene un encanto y una magia especial, por ser contra los pronósticos. Contra la lógica disquera de ese momento.

SH: Es el que abrió el camino. Por cierto, el maestro Gilberto Aceves Navarro nos regaló el perro del arte del disco y generosamente…

SR: Y su hijo Juan Manuel fue el ingeniero del demo, del primer demo, ingeniero de sala de muchos años.

DH: La firma era un sueño para todos, era un proyecto que había nacido en ese cuartito y de repente nos dicen: “Tú necesitas tal sinte y tú necesitas un ampli y pues les vamos a dar este dinero, vayan a Nueva York, compren equipo y van a grabar de esta manera y son éstas las rolas” y empezamos a trabajar y vemos que las rolas están intactas, hubo una ayuda muy importante de Cachorro.

SH: De hecho Cachorro brincó con lo que ya traíamos, estaba sorprendido de que, de hecho grabamos muy rápido, relativamente, y fue la primera vez que llegamos al estudio profesionalmente.

SH: Gustavo Cerati grabó una guitarra.

DH: Charly Alberti llevó su sampler y sus tarolas. 

SH: Había camaradería, Soda nunca puso una distancia entre nosotros, siempre fue muy afable todo, estuvo muy muy bien. Tocamos juntos en el Palacio de los Deportes.

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DH: Acabamos mezclando el disco en Panda en Buenos Aires. Con Mariano López que trabajó con Charly García en Yendo de la cama al living, que fuera el ingeniero de mezcla de nuestro primer disco, era maravilloso.

SH: Algunos reporteros de la época decían que nosotros no habíamos hecho el disco, que habían sido músicos argentinos los que se habían encargado, así esa falta de credibilidad de muchas cosas.

DH: Presentamos el sencillo en el Margos.  

SR: Estaba Neón, Alquimia y nosotros. Dieron los 3 sencillos, “Mátenme” en vinil blanco…Que dicho sea de paso, el arte de ese disco lo hizo el papá de Saúl con fotos de Somonte y Germán Herrera, y el arte y la onda de la portada blanca tan elegante y tan cool, gran aportación. Digamos que fue el sencillo que dio a conocer a la banda… “Mátenme porque me muero”. Que además ya había sonado en versión demo.

DH: Y luego viene la edición de “La Negra Tomasa”. La grabamos en varias versiones que en realidad es la misma versión, la larga que es la que ahora estamos tocando en vivo, que en realidad siempre la concebimos así, luego salieron que querían una versión para radio porque esa duraba siete minutos.

SR: Empezaba a caminar el primer disco de Caifanes y si mal no recuerdo, nos invitaron a un programa nocturno con Verónica Castro, ahí tocamos “Le Negra Tomasa” y antes habíamos tocado “Perdí mi ojo de venado”; el hecho es que congestionaron el conmutador de Televisa de la gente que estaba llamando porque decían que la rola, y que estaba increíble. El hecho es que a la semana de haber presentado esta rola, que la usábamos usualmente para abrir y cerrar nuestros shows, era la rúbrica y nos cagábamos de la risa de la cara que ponían todos, estos greñudos que pedo, el hecho es que tocamos la rola y a la semana estamos en el estudio de Polygram, un estudio increíble  con Juan Manuel Aceves, autoproduciéndonos “La Negra Tomasa” y “Perdí mi ojo de venado” y grabamos de sopetón así, en un día prácticamente hicimos todo.

AA: Se supone que era una edición en limitada, que iba a salir así como para fans.

SH: Era para la gente de radio porque habían apoyado mucho el disco.

SR: Pero mañosamente la disquera la coloca en un sitio en el que le mete el pie al disco completo, si bien no alcanzó a ser sencillo finalmente, estaba en proceso que “Viento” se iba a postular para ser el sencillo y hacer toda la labor de posicionarlo y sale “La Negra Tomasa” y le da en la madre a “Viento” y a todo, pero nos lleva a otro nivel, nos saca del nicho natural.

SR: Afortunadamente nos lleva a un nivel impensable para cualquier banda de rock, era un grupo que vendía miles de copias y tocaba en lugares donde jamás había tocado una banda de rock.

SH: Lo interesante de Caifanes es que en los conciertos las canciones se hicieron sencillos, “Viento” se hizo un sencillo en los conciertos, “Será por eso” y todas, que eso es algo espectacular.

SR: En ese primer disco no grabamos nueve rolas por una situación de compromiso discográfico, grabamos esas rolas porque era lo único que teníamos y entonces hacer un disco que de principio a fin durara 33 minutos, pues eso incidió mucho en el hecho de que, como dice Saúl, todas las rolas se hicieran sencillo a nivel popular, sino radial, de la banda que iba a los conciertos.

SH: Hay un factor que también ayudó muchísimo a Caifanes, y es que no nos automarginamos; ahorita estaba oyendo hablar a Sabo lo de “La Negra”, me acordaba que esos momentos había mucho cuestionamiento porque todo era muy purista, no podías salirte de tu territorio porque estaba muy marcado, blues o rock & roll, no eras nadie si no tocabas blues, todo era un poco ridículo porque no había flexibilidad de pensamiento y me acuerdo cuando pasaban estos detalles y momentos decíamos: “pues va, qué importa, vamos a experimentar”, porque nunca tuvimos miedo de hacer lo que queríamos, no nos automarginábamos, eso fue algo que definió mucho una parte importantísima.

Escucha A 25 años, de Caifanes:

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