mayo 4, 2021

St. Vincent, entre la dignidad y la supervivencia

Con 'Daddy’s Home', su nuevo álbum, la artista estadounidense nos guía en un viaje sónico y nostálgico.

Estos últimos meses han encontrado a Anne Erin Clark, mejor conocida como St. Vincent, en su época artística más sedentaria hasta la fecha —y, simultáneamente, tal vez una de sus más productivas—. Clark ha logrado mantenerse ocupada a lo largo de la cuarentena, ya sea ayudando a Paul McCartney a reimaginar su último disco como solista, rockeando al son de Metallica y Nine Inch Nails junto a Dave Grohl o promoviendo la cinta que ella misma coprodujo, coescribió, coprotagonizó y musicalizó, The Nowhere Inn.

Pero hay un proyecto en particular que, merecidamente, ha cobrado la mayor parte de su tiempo, esfuerzo y dedicación durante el confinamiento: su anticipado sexto álbum de estudio, Daddy’s Home, que llegará el próximo 14 de mayo. Como cualquier gran artista, St. Vincent se ha encargado de transportar a sus escuchas a los rincones más profundos de su mente e imaginación con cada entrega, más recientemente en 2017 a través de su disco premiado por la Academia, MASSEDUCTION. Sin embargo, con este próximo LP, ella expondrá ante el mundo un capítulo de su vida al que muy pocas personas han tenido acceso antes.

En mayo de 2010, su padre fue condenado a 12 años en prisión tras verse involucrado en una estafa bursátil equivalente a más de 870 millones de pesos mexicanos. Su encarcelamiento fue la principal inspiración de St. Vincent para crear Strange Mercy, álbum que publicaría a mediados de 2011, pero las referencias a este suceso se limitarían a unas cuantas líneas en su tema homónimo. Tampoco hablaría a profundidad sobre el acontecimiento con los medios en ese entonces, no necesariamente porque fuera incapaz de hacerlo, sino para mantener a su madre y hermanos menores fuera del ojo del huracán.

En diciembre de 2019, nueve años después de iniciar su condena, el padre de Clark volvió a ser un hombre libre. Poco tiempo después, la intérprete empezaría a concebir Daddy’s Home, proyecto con el que dará continuidad a aquella historia a la que sus fans más leales se sumaron inconscientemente casi una década atrás. No obstante, en esta ocasión St. Vincent abraza el aprisionamiento de su progenitor con más valentía que nunca, y lo hace mediante un viaje sonoro a través del tiempo, uno con el que traerá de vuelta al presente la música que marcó su infancia y su relación con su padre.

Además de este gigantesco cambio en su vida personal, hubo otro factor que hizo de Daddy’s Home un desafío creativo sin precedentes para St. Vincent: la pandemia. Platicando con Rolling Stone México días tras el estreno de su primer sencillo, la afamada multinstrumentista reveló el impacto que la propagación del COVID-19 ha tenido en su labor profesional. “La verdad me costó un poco acostumbrarme, porque he estado de gira toda mi vida adulta y no miento cuando digo que, por más de una década, no pasé más de dos semanas en un solo lugar, por lo que estar repentinamente confinada, sin poder viajar de forma segura, ha sido verdaderamente algo”.

“Pero después de un poco de estrés y esfuerzo”, continúa, “me adapté a una rutina diferente. La gente es muy resiliente, y tuve la suerte de que nadie en mi círculo de amigos y familiares se enfermara gravemente —algunos se enfermaron, pero pudieron recuperarse— y he pasado mucho tiempo en el estudio. ¡Es muy divertido, no tengo quejas! Tengo mucha suerte de poder trabajar, hacer cosas y entretenerme por mi cuenta, así que he estado bien”.

“Pay Your Way in Pain”: los primeros pasos dentro del universo de Daddy’s Home

A inicios de marzo, St. Vincent anunció su nueva era con un ambiguo video en redes sociales. Este corto y enigmático tráiler reveló el título del disco y animó a sus seguidores a llamar al número 1-833-77-DADDY. Del otro lado de la línea, un mensaje pregrabado confirmaría su regreso tras casi cuatro años sin música inédita y prometería un cambio radical en su discografía: “Ella está de vuelta, en un rol como nunca antes visto. Presentando el nuevo sencillo, ‘Pay Your Way in Pain’. Nadie lo esperaba, nadie lo creía y nadie lo podía detener”.

Dicho visual fue el primer vistazo que ella brindó de su nuevo universo conceptual, pero no fue hasta tres días después, cuando estrenó el sencillo en cuestión, que sus fans pudieron dar sus primeros pasos dentro de él. Clark describe “Pay Your Way in Pain” como una “clásica canción de blues”, en la que se retratan las consecuencias de no cumplir con los estándares de la sociedad contemporánea, y de alguna manera resume la temática general del LP. “Es como una especie de tesis”, admite St. Vincent. “Te dice: ‘Aquí tienes esta extraña y retorcida canción de fiesta que te introducirá al álbum y aquí verás lo que te espera’”.

En el tema, ella relata una serie de sucesos a los que se debe enfrentar en un día particularmente funesto, una narrativa repleta de inseguridad, desamor, vergüenza y anhelo. Sobre el contexto del sencillo, Clark comenta: “Era 2020 y no hacía nada más que ver a mi alrededor, parecía que en todo lugar a donde miraba, la sociedad le pedía a la gente que eligiera entre la dignidad y la supervivencia. Así que parte de ‘Pay Your Way in Pain’ es esta idea de una voz social que te dice: ‘¿Pensaste que algo sería fácil? Pues no, te vamos a poner a trabajar para ganártelo’”.

A pesar de su tono desesperanzador, St. Vincent compuso “Pay Your Way in Pain” con un doble objetivo, aunque la segunda parte de este es poco evidente; además de resaltar algunas de las problemáticas más comunes de la sociedad actual, también pretendía demostrar que la vida está llena de giros repentinos y significados ocultos. “Tampoco se supone que debamos vivir nuestras vidas libres de conflicto”, explica. “Hay algunos obstáculos que son buenos y que valen la pena, y no se trata de nada más sobrepasarlos uno por uno, sino que en realidad se trata de lograr un cambio o de alcanzar algo que valga la pena hacer”.

Su video musical, no obstante, se aleja un poco del aspecto narrativo de la canción para priorizar otro rasgo esencial del álbum: la crudeza. El psicodélico visual se enfoca exclusivamente en la presentación de St. Vincent, quien canta y baila frente a las cámaras, casi sin despegar la mirada de ellas, en un cuarto tenuemente iluminado mientras luce un traje elegante, resplandeciente joyería y la peluca rubia que parece definir esta etapa artística. “Este disco es sobre la interpretación, la soltura, el ritmo, y no es para nada sobre la perfección; es sólo sobre capturar el momento, y eso es lo que quería hacer con este video”, afirma Clark al respecto.

Este rasgo orgánico del proyecto también se refleja en la elaboración del videoclip en sí, ya que todos sus efectos coloridos y caleidoscópicos son meramente producto del proceso de grabación. La intérprete explica que la única alteración que se le hizo a las tomas originales fue su orden y duración, pero no hubo nada de posproducción en términos visuales. “Usamos unas cámaras japonesas de los años setenta que se utilizaban en los programas televisivos nocturnos, así que cuando filmas con ellas, así es como se ve la película; con todos esos efectos de ráfaga y esa saturación extraña y loca. Así que sí, lo editamos, pero todo lo que se ve en el video se hizo con la iluminación, esas geniales cámaras y mi interpretación en ese cuarto”.

“Antes de la cuarentena y el confinamiento, todo espectáculo en vivo —incluyendo los míos— era casi como una carrera armamentista de producción”, enfatiza después. “Era como decir: ‘Bueno, vamos a tener estas luces resplandecientes y estos elementos multimedia, el recinto olerá de esta manera y todo será una clase de producción completa y sensorialmente abrumadora’. Considero que esto fue apropiado para MASSEDUCTION y esa era, pero acabamos de pasar por algo realmente loco y todavía estamos pasando por ello, y creo que lo que la gente querrá es algo un poco más arraigado y directo. Se trata menos de la pirotecnia y más de algo que le hable un poco más a su experiencia en este momento”.

¿Una nueva Annie Clark?

Puede ser que St. Vincent esté exaltando su lado más sincero y genuino con Daddy’s Home, pero esto no significa que haya abandonado por completo aquel dramatismo que ha preponderado en toda su trayectoria musical. El mismo anuncio del álbum lo atestigua: “Ella está de vuelta, en un rol como nunca antes visto”. Al ponerse la peluca rubia, Clark asume una persona que a los ojos del público parece incluso ajena a ella, una que reemplaza su característica elegancia y sensualidad por un aura de desconcierto, angustia e inestabilidad. ¿Pero será este alter ego uno completamente desvinculado a quien Annie Clark es en realidad? ¿O será acaso un fragmento previamente oculto de su propio carácter?

La respuesta parece ser una mezcla de ambas suposiciones. Sobre este personaje rubio, la cantautora admitió que es de alguna forma un reflejo de los lados más auténticos y vergonzosos de su psique, al mismo tiempo que está inspirado en aquellas celebridades femeninas que sobrevivieron la tóxica y misógina cultura que las rodeaba en el pasado. “He sido cada uno de los personajes de este disco”, acentuó. “Yo he sido la chica en el transporte público a las 9:00 am con la ropa de anoche, he sido esa persona. Yo he sido la persona en ‘Pay Your Way in Pain’. Es una especie de síntesis de muchas de las experiencias que he tenido, pero también es un gran guiño a las mujeres realmente icónicas de los setenta, como Candy Darling”.

Candy Darling, quien fue una legendaria representante de la comunidad transgénero y una de las más destacadas musas de Andy Warhol, es una figura recurrente en esta nueva era de St. Vincent. Por ejemplo, al inicio de su más reciente video musical, “The Melting of the Sun”, aparece una tarjeta de título en la que se insinúa que el visual fue “extraído” del acervo videográfico de la actriz, Candy’s Music Video Archives, y la penúltima pista de Daddy’s Home es todo un tema en honor a esta “reina del sur de Queens”. Asimismo, cabe resaltar que ella es tan sólo una de las múltiples celebridades femeninas a las que Clark rinde tributo en el álbum, entre las cuales figuran de igual manera Marilyn Monroe, Joni Mitchell, Tori Amos y Nina Simone.

A pesar de estas notorias alusiones al poder femenino, la vocalista también presenta una interesante dicotomía con su personaje, la cual podría ser interpretada como una crítica directa a los dobles estándares sexistas que continúan acechando a la sociedad actualmente. “Esta idea de Daddy’s Home tiene dos caras: por un lado, está la de la bebé coqueta, con sus uñas sucias y sus pantimedias rasgadas; y luego está la del papi, que dice: ‘Estoy usando un traje y es cómodo, y tráeme un burbon… ¡O tráeme un tequila!’. Son muchas cosas para mí, me siento de ambas formas y definitivamente puedo inclinarme hacia ambas”.

Sin embargo, no todos los elementos del proyecto deben tener un motivo ulterior o un significado profundo. El caso por excelencia de esto es la misma peluca rubia, que podría ser considerada como otra referencia visual a Candy Darling, pero este rasgo esencial de su renovado alter ego fue decidido en parte por una razón bastante mundana. “La otra cosa es que me resulta difícil verme barata con el cabello oscuro”, confiesa Clark. “¡Sé que suena mal! Pero tiendo a verme bastante arreglada con mi cabello oscuro, así que necesitaba ser rubia. Y quería asegurarme de que las personas supieran que es una peluca. Se ve real, hasta que ves que hay un poco de cabello oscuro por debajo”.

Es así como su nuevo alias representa y personifica a la perfección el mensaje que Clark procura transmitir con su próximo LP. Al preguntarle si Daddy’s Home contiene alguna temática central que conecte todas las canciones entre sí, ella afirmó que el material resalta la complicada naturaleza de la condición humana, con un enfoque especial en quienes intentan subsistir en un mundo que a veces pareciera conspirar en su contra. “Yo diría que es un disco sobre personas imperfectas que hacen todo lo posible por salir adelante”, explica. “Algunas veces actúan en su mejor interés y otras veces en realidad no, pero se trata de explorar todo esto sin ningún juicio”.

Después insiste en que sus historias deben contarse sin prejuicios porque, a fin de cuentas, todos somos producto de nuestro entorno. “Creo que estamos viviendo en tiempos extraños en los que vemos mucha desigualdad y podemos apreciar estas estructuras de poder. Ya sabes, a las que les arrojan piedras para poder destruirlas o restructurarlas o lo que sea. Económicamente las cosas están locas, y culturalmente las cosas están locas. Así que es como si quisiéramos tener algo a lo que aferrarnos, algo que se sienta como: ‘Esto es simplemente verdadero y sabemos que es verdadero, y esto es puro, es moral o lo que sea’”.

“Siento que no podemos perder de vista el hecho de que la vida es muy complicada y la gente es muy complicada”, continúa. “Hay lugar para la redención, hay lugar para los errores que alguien debe cometer para descubrir cómo seguir adelante. Y debemos ser capaces de tener una comunicación un poco más empática entre todos nosotros cuando estemos evaluando las ruinas de esta sociedad y tratando de averiguar qué construiremos después. No podemos pasar toda nuestra vida sospechando del vecino, nunca sale nada bueno de ello”.

Twitter St. Vincent

St. Vincent, en ambos lados de la cabina

Es bastante seguro afirmar que el giro sónico que St. Vincent está haciendo con Daddy’s Home ha tomado a muchos de sus admiradores por sorpresa. Después de todo, MASSEDUCTION fue una mezcla estilística que los transportó a un paisaje sonoro futurista, una obra que fusionó géneros como el new wave, el glam rock y el electropop. De igual manera, las dos reimaginaciones que este disco recibió —su versión acústica, MassEducation, y su tratamiento electrónico, Nina Kraviz Presents MASSEDUCTION Rewired— evidenciaron el dinamismo estilístico de Clark y la consolidaron como una artista de vanguardia cuya contribución a la industria resonará en el futuro.

Daddy’s Home es una historia completamente diferente. En esta ocasión, St. Vincent no está marcando el camino hacia el porvenir, sino volteando la cabeza hacia el pasado con nostalgia y añoranza. Este disco retoma las raíces musicales con las que su padre la nutrió desde su infancia: la escena neoyorquina del soul, el funk y el jazz que se dio durante la primera mitad de los años setenta, marcada por actos como Stevie Wonder, Lou Reed y Steely Dan. Clark describe su sonido como “meneos de arcoíris post-flower-child, pero pre-música disco gay y pre-punk”, y admite que “lo había tenido en mis oídos durante mucho tiempo, pero nunca había ido completamente allí, y sólo quería ir allí y no ser una turista. Realmente quería ir allí”.

La liberación de su padre la llevó a revisitar los discos que musicalizaron su juventud, y esto hizo que el sonido de Daddy’s Home llegara a ella casi por su cuenta. Esto lo ejemplifica al explicar el proceso creativo de una canción en particular: “Estaba trabajando en una canción, ‘…At the Holiday Party’. Entré a Electric Lady Studios con mi amigo y coproductor Jack Antonoff y estuvimos experimentando con ella; yo tenía una guitarra acústica en mano y él comenzó a tocar un Wurlitzer, y armamos la canción en unas pocas horas. Llamé a mi amigo Michael Leonhart, quien toca la corneta y fue el director musical de Steely Dan; él entró y tocó esos cuernos. Luego pensé: ‘Está bien, ya sé cómo se escucharán las vocales de fondo’, y al mes siguiente encontramos a las coristas (Lynne Fiddmont y Kenya Hathaway) en Los Ángeles”.

“Así que”, prosiguió la cantante, “después de ‘…At the Holiday Party’ me decía a mí misma: ‘No tengo que sobrepensarlo. Puedo hacer canciones nuevas con sonidos antiguos, y este es el tipo de calidez que estoy buscando’. Entonces está bien que puedas escucharla y digas: ‘Oh, esto es un Wurlitzer’, y eso es genial. Llegué tan lejos como pude —al menos en el momento— con la abstracción de cada instrumento, y luego pensé: ‘Nada más toquemos. Toquemos y divirtámonos’. En verdad fue un álbum muy divertido de hacer, quiero decir, a excepción del hecho de que hice gran parte de él en mi estudio en pants (se ríe). Pero no importa, fue un disco muy divertido de hacer, es un disco divertido de cantar y tocar”.

Reflexionando sobre su colaboración con Jack Antonoff, quien también le asistió en la producción de MASSEDUCTION años atrás, Clark aseguró que su dinámica de trabajo en Daddy’s Home no fue igual a la que llevaron a cabo para su entrega pasada, esto debido a algunos rasgos particulares de la creación de su material entrante. “Fue un poco diferente porque creo que para MASSEDUCTION no tenía un estudio tan bueno y no me sentía tan cómoda trabajando sola; quiero decir, me siento increíblemente cómoda trabajando por mi cuenta, pero me refiero a trabajar sola y decir: ‘Estoy grabando en mi estudio sonidos dignos de estar en un álbum’”.

“Pero mi estudio es exactamente lo que necesito que sea ahora y es verdaderamente increíble”, recalca la multinstrumentista y productora. “También mejoré y recibí lecciones de ingeniería de sonido de mi amigo Cian Riordan, quien mezcló el disco. Especialmente después del confinamiento, de verdad pude crear cosas y enviárselas. Él agregaría detalles geniales, compartiría su retroalimentación y las enviaría de vuelta. En serio pudimos trabajar más de productor a productor”.

A lo largo de su carrera, St. Vincent ha logrado desarrollar sus múltiples habilidades artísticas, por lo que ha adquirido con los años aún más control sobre los diferentes procesos que involucran la elaboración de sus álbumes. No obstante, tras más de una década y media como músico, todavía no descifra un método infalible para crear su material. “Honestamente, cada vez que escribo una canción es como si nunca hubiera escrito una canción antes y no supiera cómo hacerlo. Cada proceso creativo se siente totalmente diferente. Lo que me gusta hacer en él es como hacer pixeles muy hermosos y ornamentados, y pasar el tiempo creando pixeles encantadores que te hagan pensar: ‘Estoy realmente orgullosa de estos pixeles’. Y en algún punto del proceso, te alejas y dices: ‘Creo que esto es una imagen, eh. Está bien’”.

“Y luego vuelves a hacer pixeles”, prosigue, “y luego te alejas de nuevo y dices: ‘Ah, esta es una imagen. Y ese es tal personaje, esto es eso y así’. Y después llegas a un punto en el que puedes verlo todo e intentas refinar lo que sabes que eso debería ser, pero a mí me lleva mucho tiempo ser profundamente microscópica. Y luego, una vez que sé lo que debe ser, puedo expandirme con todo el aspecto visual y pensar en el contexto. No pienso necesariamente como: ‘Oh, ¿de dónde viene esto dentro de mí?’, porque eso es algo que mi terapeuta y yo debemos averiguar”.

De esta manera, Clark se ve obligada a dejarse guiar por su instinto y a ser receptiva de cualquier inspiración que le llegue, sea en el momento que sea y de la forma que sea. “Siempre me acerco a las cosas de una manera totalmente diferente y, a veces, giro perillas hasta que las cosas suenan bien; a veces canto con una guitarra; a veces compongo música desde mi teléfono; a veces me llega una melodía en un sueño; y a veces escribo una letra y luego descubro cómo suena. No hay nada que sea completamente definido, y creo que eso se debe a que podría tener un poco de déficit de atención”.

Por último, sobre el lanzamiento pandémico de Daddy’s Home, la cantante aseguró que se encontraba planeando cómo presentar el disco de forma virtual mientras llega la nueva normalidad. Sin embargo, está consciente de lo desafiante que será encontrar un reemplazo digno a los conciertos, los cuales ella describe como una experiencia casi religiosa. “Esto sonará muy controversial, pero no hay forma de sustituir un espectáculo en vivo. No hay sustituto al olor de la marihuana en el aire y al poco de sudor que flota por ahí; al estar junto a personas que no conoces, pero que están cantando la misma canción que tú; al derramar cerveza en tus zapatos y tener un momento de éxtasis y exaltación, y que un montón de gente esté cantando y gritando lo mismo”.

“Quiero decir, por eso la gente va a la iglesia”, concluyó St. Vincent. “No hay forma que yo conozca de replicar eso. Podemos hacer otras cosas, pero son cosas diferentes… No es que los conciertos virtuales sean malos ni nada de eso, pero no son lo mismo. No creo que hayamos pensado en algún momento en que nos quitarían los espectáculos en vivo. Es gracioso, creo que como una artista que sale de gira y como alguien que ha estado de gira toda su vida adulta, pienso que algunos de nosotros estábamos apostándole al hecho de que: ‘Bueno, pase lo que pase, siempre podremos salir a tocar’, y eso será gratificante y emocionante cuando podamos tenerlo de vuelta (se ríe). ¡Es muy loco! Es muy loco. Así que creo que la buena noticia es que cuando regresen, todo el mundo va a perder la cabeza”.

Escucha Daddy’s Home:

https://bit.ly/35NuWfi

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