agosto 26, 2020

De feroz naturaleza

Shirley Manson, la expelirroja líder de Garbage nos comparte las contradicciones del ser humano, su amor por México y la esencia de 'Strange Little Birds'.

EXTRAÍDO DE RS157, JUNIO 2016

Una garra  con plumas de felino volando entre un nebuloso cielo verde es la imagen que viste a Strange Little Birds, representando un trabajo que yuxtapone el frenético grito de las obsesiones con el amor y los matices más vulnerables del ser humano. Después de más de 21 años de carrera con algunas pausas, la banda confía en su poder para seguir sonando vigente sin perder su sello que desde los años noventa tenía bien definido. “Aún cuando la composición de Strange Little Birds la terminamos antes de irnos de gira por el 20º aniversario de nuestro álbum debut, de manera inconsciente, creo, ya había una especie de vínculo entre el nuevo disco y nuestros inicios, influyó la nostalgia de esos viejos días de alguna forma. No estoy completamente segura en qué exactamente, porque las canciones suenan diferente, incluso la manera en la que canto es otra. Existía una nueva atmósfera, sin embargo, dejamos un rastro que se siente como en  nuestros inicios”, comenta Shirley Manson en una plática exclusiva para Rolling Stone México.

El resultado es un extraordinario álbum donde se deja ver la mano del baterista y productor Butch Vig, revestido por distintos elementos sonoros, que mezcla guitarras densas con ritmos new wave y texturas industriales. En sus más de dos décadas de carrera, Garbage ha destacado por la diversidad sonora y la experimentación rítmica, que van desde guitarras grunge, cuerdas, armónica, elementos orgánicos, hasta melódicos beats electrónicos con efectos vocales, todo esto finalizado con un impecable y meticuloso trabajo de producción. “Siempre queremos retarnos a nosotros mismos durante la concepción creativa de un álbum. Lo más interesante de la música es sentir todos los aspectos de ella”.

Las composiciones ahondan en el lado violento del amor, su belleza y fragilidad. Manson confiesa no haber compuesto tan profundamente sobre esos temas anteriormente, lo que hace al álbum una proyección melancólica que te desliza sutilmente por el claroscuro de nuestra propia naturaleza. Una composición destacada es “Even Tough Our Love is Doomed”, que expone cómo terminamos por destruir las cosas que más amamos. “Esa canción prácticamente es toda compuesta por Butch. Todos en la banda sentimos que los seres humanos se destruyen a ellos mismos una y otra vez, a pesar de todos los acontecimientos de la historia, continuamos tropezando con los mismos errores y como resultado estamos viviendo tiempos difíciles. Los humanos podemos convertirnos en seres en verdad horribles, ciertamente eso es parte de nuestra sustancia”.

“Empty», el primer sencillo, es un discurso sobre el auto sabotaje que como seres humanos usamos para distraernos a nosotros mismos, y la manera en la que nos relacionamos con el mundo. “Es diferente para cada quien, todos tenemos nuestras propias obsesiones, juegos, sexo, adicciones, amor, las típicas debilidades; todas esas cosas en las que nos sumergimos y nos obsesionan, podemos ser monstruos con nosotros mismos”, afirma.

Existe un refugio para los desadaptados sociales dentro de la música de la banda: La canción “Beloved Freak» de Not Your Kind of People, su producción previa, es una especie de himno para ellos. Strange Little Birds es de nuevo un provocativo material para aquellos que se sienten ajenos al mundo. “Todas las cosas que nos distinguen fluyen juntas en el mundo como un conjunto de belleza. Mucha gente puede realmente joderse a sí misma por las cosas que los hacen diferentes, esa puede ser la razón principal de los problemas del mundo ahora, no podemos conectarnos unos a otros, no hay empatía, sólo encontramos ambición y desconfianza. Constantemente tratamos de encontrarnos a nosotros mismos en un mundo donde no nos entendemos entre nosotros, no hacemos espacio para las diferencias de los demás y eso me vuelve loca”.

En retrospectiva

El golpe de suerte: Una mujer de etérea belleza y tez blanca como la leche aparece en el televisor de Steve Marker –guitarrista de Garbage– una madrugada por MTV. Se trataba de Angelfish, banda de rock alternativo de origen escocés donde Shirley solía ser la vocalista principal. Steve quedó fascinado al instante por su voz, y  así es como encontró, sin lugar a duda, el ingrediente que completaba a la perfección el proyecto que junto con Butch Vig y Duke Ericsson ya tenían entre manos. “¡Sólo Dios sabe qué estaría haciendo ahora si eso no hubiera sucedido! Para ser franca, no estaba preparada para otra cosa, dejé la escuela, no tengo certificación académica, y  odio pensar realmente en lo que pude o no haber hecho porque el pasado es inalterable, pero el punto es que estoy enormemente agradecida [risas], porque así mi vida es lo que es ahora y eso me hace infinitamente feliz”.

La ferocidad, talento y magnetismo de Shirley Manson cautivaron al público desde el primer instante en que se le vio liderando a Garbage en la década de los noventa, esa faceta en donde el mundo entero tenía puesta la mirada en las mujeres de la escena musical; parecíamos entrar a una flamante era con talentosas mujeres liderando las listas de popularidad. Para la artista, es muy satisfactorio ver a mujeres como Beyoncé, Rihanna, Taylor Swift o Lady Gaga ser las más grandes estrellas del pop hoy, pero a diferencia de su época, los escenarios parecen ser más complejos para las mujeres en la industria musical hoy en día. “Con lo que tengo problema es con que las estrellas ahora son mujeres físicamente privilegiadas, son increíblemente hermosas, populares y exitosas, eso es solamente un lado de la esencia femenina. Yo también quiero escuchar sobre las chicas raras, olvidadas, con conflictos de género, las calladas que permanecen con un perfil bajo al fondo de la habitación y no buscan los reflectores, aquellas que tal vez no son las mejores bailarinas del planeta ni el perfecto estereotipo de belleza. Creo que es justo para tener una sociedad saludable, que se esté abierta a todos, no sólo para quienes están genéticamente beneficiados, para mí, ellos son simplemente animadores. Los años noventa fueron una gran época para las chicas desadaptadas, mi generación, todas mis amigas solíamos ser las raras, que no fueron populares en la escuela, no éramos ni las mejores bailarinas y llegamos al medio con una idea de liberación de esos estereotipos, como provocadoras y rebeldes, teníamos mucho qué decir; para la industria musical, por desgracia, eso parece estar increíblemente fuera de onda hoy, ya no escuchamos sobre mujeres como mis amigas y yo”.

Una radiografía al corazón de la banda

Manson, quien se declara como una persona apasionada, viajó repetidamente desde muy joven a su país natal, Edimburgo, y creció siendo una observadora del mundo. Su sensibilidad e inclinación por las artes le permitió evolucionar como la fuerte artista que es ahora, una mujer que ha aprovechado los reflectores para compartir mensajes de paz y liberación, defensora de los derechos de género y de la identidad personal,  ha vencido sus más grandes terrores y servido como un ejemplo a seguir para miles de personas en el mundo. Amante de la lectura, poesía, pintura y escritura, además inmersa y preocupada por las problemáticas que enfrenta el planeta actualmente. “La música siempre ha sido mi alivio y obsesión, es la única cosa que me reta en realidad”. Enorme fan de David Bowie, se confiesa completamente devastada por su fallecimiento. La música del artista británico fue una de las principales cosas que ella considera influyeron en su construcción como persona: “David es parte de mi vida en formas en las que muy pocos artistas lo son, para mí es la más grande influencia musical, ha sido el artista más grande con el que alguna vez me topé. Artistas como Prince, Bowie o Lemmy comunicaban una idea.  Hoy en día esas grandes ideas están siendo ignoradas, en su lugar, las disqueras están buscando el éxito comercial, como resultado, no se están construyendo carreras, ni talentos, ni grandes artistas, por eso ahora sólo tenemos animadores muy jóvenes, pero no hay una sustancia que compartir con el mundo, no hay intención ni perspectiva y eso es increíblemente hueco, es por eso que el luto por la pérdida de estos grandes artistas lo vivimos con tanta intensidad, eso me rompe el corazón”.

Sobre sus planes de promoción para Strange Little Birds, la banda actualmente se encuentra de gira por varios lugares de Europa y Estados Unidos. Al mencionarle la posibilidad de una presentación en México, contestó entusiasmada: “No es un secreto cómo me siento por México, he disfrutado una increíble relación con mis fans, amigos mexicanos, venir a tocar siempre es una experiencia surreal. Los mexicanos son personas muy apasionadas, llenas de luz, positivas y alegres, eso no se encuentra en muchas culturas. Amo la pasión que existe en México, su cultura, arte, comida y, por supuesto, el tequila [risas]. México desde nuestros inicios ha sido infinitamente leal con Garbage, y eso nunca lo olvidaremos, siempre lo menciono con la gente que trabajamos: ‘Tenemos que ir a México’, ‘Quiero tocar en México’, ‘¡Vamos a México!’, así que sí, definitivamente nos presentaremos allá”.  Una vasta legión de fans se encuentra ya ansiosa de verlos apoderarse del escenario y será complacida con esta intensa manifestación de la vulnerabilidad humana y su belleza. Strange Little Birds es una celebración al horror y la virtud, en un discurso empático para todos los escuchas de una banda que conserva su vigencia sonora y demuestra, sin titubear, que es un grupo que estará sonando por un largo rato.

Escucha Strange Little Birds, de Garbage:

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