marzo 8, 2021

El feminismo en cada piel #8M

El staff femenino de RSMX comparte su postura ante el #8M y se une al paro nacional del 9 de marzo #NiUnaMenos.

En conmemoración del #8M o Día Internacional de la Mujer y como homenaje a las 11 mujeres que son víctimas de feminicidio diariamente en México y continuan sin recibir la justicia que merecen, el staff femenino de Rolling Stone México preparó su postura ante la situación de la violencia contra las mujeres en México y el feminismo.

Alejandra

La historia del feminismo data de la Revolución Francesa hasta hoy en día, cuando más que nunca es necesario. En tiempos no tan lejanos, las sufragistas lucharon por detener la exclusión de la mujer en la democracia; hoy —específicamente en México—  el movimiento feminista pide a gritos la justicia en contra de aquellas personas que han cometido el violento delito del feminicidio. 

El feminismo echa raíces desde el siglo XVIII, con la publicación de textos como la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana y Vindicación de los derechos de la mujer, escritos que han sido fundamentales para comprender el pensamiento feminista hasta hoy. Las luchas del movimiento feminista han evolucionado de acuerdo con el contexto temporal y social, por ejemplo, el derecho al voto y la inclusión de la mujer en espacios políticos, el derecho a los anticonceptivos y la liberación sexual, el acceso a la educación superior, entre muchos otros temas más. Hoy en día, la lucha feminista —a grandes rasgos— pide una paga equitativa entre mujeres y hombres, la despenalización del aborto y —más específicamente en México y Latinoamérica— la justicia para todas aquellas mujeres asesinadas; en México, las cifras son alarmantes, según datos de noviembre de 2019 proporcionados por el INEGI:

10 mujeres son víctimas de feminicidio, mientras que el 66.1% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia de cualquier tipo.

Es de gran importancia conocer estos conceptos y el por qué del movimiento feminista, con el fin de comprenderlo y simpatizar con el de la manera adecuada. Muchas personas confunden el feminismo con la misandria (definido por la RAE como “aversión a los varones”), cuando realmente los dos conceptos están totalmente enemistados. Particularmente, el feminismo es definido por la RAE como el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, sin embargo,la razón por la cual existe esta percepción es que los derechos por los que lucha el movimiento feminista ya eran preexistentes para aquellos del sexo masculino, pero eso no significa que estos serán removidos, más bien se busca que sean compartidos. 

El movimiento feminista ha tenido grandes logros a nivel mundial y ha conseguido aumentar los derechos que ha exigido, sin embargo, estas victorias se reflejan mejor en la práctica, por ejemplo: en 1959, la italiana Maria Teresa de Filippis se convirtió en la primera mujer en participar en la Fórmula 1; en 2009, durante la entrega número 82 de los Premios de la Academia, Kathryn Bigelow se convirtió en la primera —y hasta ahora, única— mujer en ganar el reconocimiento a Mejor Directora; la científica rusa Svetlana Savitskaya hizo historia con la primera caminata espacial realizada por una mujer en 1984, dando pie a la histórica caminata espacial de octubre de 2019, en la cual Christina Koch y Jessica Meir reemplazaron una unidad de control de energía en el espacio, convirtiéndola en la primera caminata especial exclusivamente femenina.

Andrea

Pienso sinceramente, sin exageración, que no hay mujer en el país que no haya sufrido algún tipo de violencia de género. Según cifras del Instituto de Estadística y Geografía (INEGI), el año pasado, el 27% de las mujeres fueron víctimas de violencia sexual o acoso en lugares públicos, pero sospecho que la realidad es mucho más alarmante de lo que revela este número. Tomemos en cuenta también que casi el 100% de los casos de acoso y hostigamiento sexual en contra de la mujer queda impune. 

Duele ser mujer en un país como México. En ocasiones, pareciera más una cuestión de supervivencia. El reto que tenemos hoy es prevenir y sancionar este tipo de delitos para garantizar la seguridad y vida de las más de 64 millones de mujeres que vivimos en el país.

Otro de los temas que, a mis ojos, parece de suma importancia es la desigualdad contra la que tenemos que luchar día a día. A nivel internacional, el país se ubica en un índice medio en cuanto a equidad de género. De acuerdo con el Reporte Global de la Brecha de Género 2019, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), México ocupaba el lugar 50 de los 149 países analizados. Este índice califica el desempeño de los países en cuatro grandes áreas: participación y oportunidades económicas de las mujeres; acceso a educación —desde básica a superior—; empoderamiento político, y cuestiones de salud y supervivencia.

Desde mi perspectiva, el motivo central de todo el feminismo debe ser siempre la lucha por la igualdad. Gran parte de la retórica feminista actual ha cruzado la línea que separa las críticas al sexismo de las críticas a los hombres. Este antagonismo entre los sexos no contribuye para nada a nuestra meta.

Nicole

Mi conocimiento y participación dentro del movimiento feminista ha sido algo gradual. Día a día sigo aprendiendo y edificando mi propia visión sobre el tema, gracias a otras mujeres que mediante su ejemplo me muestran su objetivo y finalidad. Crecer dentro de un México que continúa manchado de sangre y limpio de impunidad, me ha sembrado miedo, cansancio e indignación. Me resulta triste que la voz del feminismo se visibilice con injusticias, que nuestras protestas sean ignoradas y que nuestras vidas sigan sin ser una prioridad. Sin embargo, creo que con el tiempo, hemos ganado más empatía hacia el movimiento y más sororidad.

La sororidad, según el texto Mujeres que odian a mujeres de Carmen Pacheco, “es la capacidad de empatizar con la situación de otras mujeres y hacer frente a un enemigo en común”. El enemigo en común sería el patriarcado, el cual consiste en un pacto que pone el control de las mujeres en manos del poder masculino. Citando a Marcela Lagarde, la sororidad también es, “una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo”. En este caso, el concepto parte desde lo colectivo, en donde las mujeres nos unimos con diversas acciones para eliminar la opresión social.

Dicho esto, creo que hoy más que nunca es importante el apoyo, la empatía y el contribuir a esta lucha por la equidad, que pese a nuestras diferencias, nos representa a todas.

Que el mundo nos siga escuchando, que los abusadores se sigan señalando, que los dirigentes se sigan incomodando y que nuestra voz se siga alzando. #NiUnaMás

Carmen

El feminismo no es una moda.

Es cómodo seguir lo hegemónico, así como ir al corriente con los principios con los cuales fuimos criados sin cuestionar si estos alguna vez perjudicaron a otros; no hay nada como vivir en nuestra propia burbuja siendo ignorante de todo lo demás que sucede alrededor de nosotros. Honestamente, ¿quién en su sano juicio querría ser rechazado por alzar la voz dónde reinaba el silencio?

En los últimos años, la lucha de las mujeres por sus derechos ha llamado la atención del mundo, ya sea por los titulares que ocupamos cada 8 de marzo, por los números alarmantes de feminicidios o porque se han logrado crear leyes que cada vez nos acercan al distópico futuro donde por fin podremos ser tratadas con el respeto que todo ser humano se merece. El hecho de que este movimiento social tenga mayor difusión hoy en día es un arma de doble filo.

La popularidad del feminismo no niega el hecho de que todo el movimiento fue creado con una visión antisistémica; lo ideal sería que todas las personas comenzaran a reconocer la represión del machismo y cómo este afecta a mujeres y hombres, pero esto no es así. Al ser un tema en boga, desafortunadamente ha tratado de ser abordado por compañías que lucran con consignas y logos relacionados al feminismo. 

Ser feminista no es estar a la moda, es totalemente lo opuesto. En varias ocasiones implica salir de tu zona de confort, e incluso las mujeres nos encontramos en un constante proceso de deconstrucción. Si la nueva moda es salir al mundo y exigir tus derechos, está bien, pero hay que recordar que las modas son pasajeras y el feminismo no se va a mover de donde está. 

Cada vez se necesitan más muros para tratar de parar a las mujeres en el camino a exigir sus derechos, principalmente porque cada vez somos más. El feminismo está resistiendo y tomando todo el impulso que necesita para que no solo sea una tendencia o trending topic en una red social, sino la manera en la que convive una sociedad equitativa. 

Regina

Seguimos despertando en un país manchado de sangre, en un país en donde la angustia, la desolación y el miedo se apoderan de cada una de nosotras. No es una lucha de un día, no es una lucha de marzo, es una lucha de todos los días, en donde las mujeres pedimos ser escuchadas, en donde pedimos ayuda y exigimos un México seguro, en donde nuestra vida valga y sea respetada. 


Las mujeres no somos una cifra más, no formamos parte de la estadísticas, somos personas y nos están matando, los feminicidos, la violencia de género, la degradación de la mujer y el machismo están a la orden del día. Salir con miedo se ha vuelto parte de nuestra rutina, durante años hemos aceptado y normalizado el peligro que nos acecha, nos hemos sentido más seguras estando acompañadas, cuando ya hemos visto que a veces ese acompañante en el que se confió, terminó siendo el enemigo. 


No se trata de darnos protagonismo uno o dos días al año, ni tampoco se trata de felicitarnos, se trata de darle valor a lo que somos, de asegurarnos un país en el cual vivir tranquilas, porque queremos sentirnos libres, no valientes. 


Hoy, alzamos la voz por todas aquellas que no pudieron hacerlo, luchando por un país en el que dejemos de ser ultrajadas, denigradas, violadas y asesinadas. Hoy, caminamos en nombre de aquellas que un día no pudieron dar paso firme, luchamos por las que ya no están, pero también luchamos por las que estamos, para hacer un cambio, para dejar de normalizar el machismo y acostumbrarnos también al feminismo. 

Sara

Cuando escuchaba o leía la palabra “feminismo”, lo primero que se me venía a la mente era  “no quiero ser parte de un montón de mujeres que causan revueltos y sólo odian a los  hombres”…jamás pude estar tan equivocada en algo.  

Ser feminista no es odiar al hombre, sino reconocer que tenemos capacidades y derechos  iguales, los cuales por mucho tiempo han sido reservados para ellos. No venimos a imponer  nuestra figura como una máxima autoridad, sino a romper con barreras sociales que han  dividido a los géneros en una guerra de poder sin sentido.  

Durante mi inducción al feminismo experimenté muchas etapas: indiferencia, confusión, rabia… hasta que encontré paz al aceptar que, cada una lo vivimos de diferente manera y no podemos  intentar entenderlo desde otra piel que no sea la nuestra. Soltarnos y sentirlo, sin dañar a nadie  o intentar cambiarlo en el proceso, es la mejor opción. En mi caso, el feminismo es mi hogar,  es un lugar en el que tengo hermanas por convicción, amigas que me apoyan en  cualquier decisión y desconocidas que tomarán mi mano en una marcha en la que alzaremos la voz para protestar por los mismos derechos.  

Yo soy partidaria de que los hombres deben unirse a este movimiento, porque de esta manera  podremos lograr la igualdad por la que tanto luchamos. Sin embargo, es irrefutable decir que  nunca lo comprenderán como nosotras, porque jamás han experimentado ni experimentarán  reclusión, opresión o cualquier otro comportamiento que sólo se dirige hacia las mujeres. De  aquí surge una controversia y no se dan cuenta que lo que queremos es que, precisamente al  hablar del feminismo, desasociemos la figura del hombre para concentrarnos en la de la mujer,  porque se trata de la lucha por nuestra vida.  

Si miro a mi yo de hace unos años, le diría que es una cobarde. Que por pena a lo que diría la  sociedad muchas veces no salí a exigir mis derechos, o por miedo a que me causen más daño,  no denuncié a quien me puso una mano encima. Sí, hoy puedo decir que he sido víctima de acoso laboral, de acoso sexual, de violencia y muchas otras cosas que antes mantenía en  silencio por miedo, por vergüenza y por falta de educación y de fuerza para poder gritar “¡tengo  una voz, tengo derechos y tú no puedes quebrantarme!”.  

Tuve que perder a una de mis mejores amigas para entender esto. Fernanda se llama, 21 años  tenía. Recuerdo el dolor en el pecho, la acidez en la garganta, las náuseas en el estómago, la impotencia y la rabia, cuando leí la noticia de que le habían quitado la vida. Marchó por las que  ya no estaban en marzo de 2020 y en menos de seis meses, en mi ciudad, todos estábamos marchando por ella. Fue mi primer encuentro con un movimiento feminista, leyendo su nombre en cientos de carteles, viendo sus fotos alzándose hacia el cielo y escuchando a todos mis  amigos/as gritar “¡Nos hace falta Fernanda, ni una menos!”  

Ese día en que nos la arrebataron, nunca lo olvidaré. Ese día algo se rompió en mí, pero también algo se arregló. Ese día decidí unirme a la lucha y jamás dejar que alguien me hiciera  sentir menos o me pusiera en peligro por el hecho de ser mujer, así como a cualquier otra a la  que pueda ayudar. Ese día comprendí que cualquier acción, por más pequeña que sea, puede  lograr el cambio.  

Espero que no tenga que sucederle algo así a cada persona para que pueda reaccionar y  unirse a este movimiento. Es mejor luchar por un lugar seguro e igualitario, evitando la pérdida  de una hermana, madre, hija, amiga…a esperar sentados para recibir la noticia de que no  podremos verlas más, escuchar su voz o reírnos con ellas, y entonces levantarnos y quemar  todo.  

Dedicado a Fernanda. Porque te costó la vida ser libre, pero te prometo que no en vano.

fernanda
Descansa en paz, Fernanda.

Ana Regina

En mi vida el feminismo ha sido como una muñeca rusa, de esas que abres y sale una nueva y después otra, pero parece que nunca llegas a la última. Cada una representa una etapa diferente de vida, un área distinta de mi ser como mujer. En cada una encontré el dolor, la ira, la desesperación y la constante frustración que es sobrevivir al patriarcado en latinoamérica. Algunas de estas muñecas tienen más arreglos, más detalles que embellecen sus rostros, porque mi experiencia no ha sido tan terrible, si en ella he encontrado comunidad con más mujeres que entienden y viven en carne propia el mismo desdén y desprecio del machismo mexicano. Tristemente otras están dañadas, manchadas y algunas rotas, porque cargan consigo la heridas de una deconstrucción dolorosa, pero necesaria. Siempre me enojará el saber que a mis amigas, y a muchísimas otras, nos chifló un pervertido por primera vez cuando ni habíamos terminado de usar uniforme en la primaria. Así que tomo esa furia, ese fuego y lo transformo; agarro esa energía sin miedo, sin vergüenza (para el horror de más de un misógino que me ha querido detener) y me apoyo de mis hermanas, con quienes he podido llevar este camino feminista con más amor y sororidad. Tendré muchas más muñequitas rusas por develar dentro de mi tiempo en esta vida y aunque cada una gozará de características distintas, me enorgullece saber que todas tendrán en la mirada la llama morada del feminismo. 

Itali

La Navidad es una fecha que se esperaba todo el año, la Pascua también emocionaba. La cuenta regresiva del cumpleaños se contaba con los dedos y se esperaba con ansias la noche de Halloween. El Día de la Bandera, de la Independencia, de los Maestros, eran esperados por pasar un día menos en la escuela, más no celebrados con tanta emoción. Para el Día de la Madre y del Padre, se hacían regalitos hechos con amor en la escuela y para el Día de los Abuelos se les abrazaba con mucho cariño. ¿Pero el Día Internacional de la Mujer?

No era un día que esperara con ansias y emoción, y mayoritariamente olvidado el resto del año. No fue hasta la edad adulta que se hizo presente, e incluso en ese momento se redujo a imágenes de rosas con frases sin sentido inundando las redes, declarando que ‘las mujeres son el mayor tesoro de la tierra’. El 8 de marzo previamente fue destinado a recibir un ‘felicidades por ser mujer’ de la misma sociedad que la oprime, violenta y mata. 

Gracias al tiempo, a la conexión entre personas apasionadas y comunidades fortalecidas, el día ahora conmemora y recuerda la lucha que por siglos ha definido el reconocimiento de las mujeres en la sociedad. El 8 y 9 de marzo son tiempos de reflexión, de empoderamiento y de cambio profundo para la sociedad, con mujeres al mando: escribiendo, marchando, gritando, publicando, pensando, creando, cambiando. En un mundo que ofrece un millón de maneras de ser voz, es cuestión de escoger una herramienta y unirse a la lucha que guiará el camino para futuras generaciones. Lejos del cliché, cada voz cuenta cuando el cambio radica en las voces de todas y todos los que deciden seguir luchando por la igualdad. 

Betty

A mi hija y mis sobrinas,
Nunca se les olvide que son mis niñas y futuras mujeres con todo el amor, fortaleza y la libertad para lograr sus sueños. Que a pesar de que les toco un mundo, aún muy complicado y difícil de vivir para nosotras las mujeres, sepan que muchas de sus antecesoras seguimos y seguiremos luchando para que existan más espacios para ustedes en la sociedad, para eliminar muchos estereotipos, para no ser silenciadas, para ya no tener desventajas personales, académicas y laborales frente a nuestros colegas.


Nunca permitan que por ser mujer, las hagan sentir chiquitas o menos, o que les digan que no pueden. No les den oportunidad a los demás para el abuso, el maltrato o las burlas. No se queden calladas y alcen la voz, defiéndanse.


¡Sepan que ser mujer es lo más maravilloso e increíble de este mundo! Tenemos el don de dar vida, iluminar y llenar la existencia de los demás.

María

El día que creí que iba a perder a mi hermana ante unos policías, algo cambió en mi. Entendí que todo el ruido, todo el enojo, todas las marchas no eran solo violencia. Son gritos desesperados para que nos volteen a ver, para que toda la sociedad y todo el mundo se de cuenta de cómo es el mundo en el que vivimos, tan tenebroso y podrido. 

Desde chica me acostumbré a caminar por la calle con algo en la mano (llaves o algún objeto) para poder “defenderme”, por si era necesario; a no vestirme tan “provocativa” para evitar que me manosearan en el antro; a sentir una paranoia constante cada vez que iba a la tienda. Pero todo esto lo normalicé, aprendí a vivir así. Pero no más, no es aceptable esta injusticia, este abuso de poder en el que a nuestros gobernantes no les importa lo que pasa frente a sus narices. Tenemos miedo, tenemos terror.

 ¿Cuándo voy a ser yo?; ¿Cuándo me va a tocar a mi? Espero que algún día ninguna mujer tenga que preguntarse esto.

Liliana

En 2020, realizamos dos de las movilizaciones más históricas de las ultimas décadas: por un lado, una manifestación que fue monumental al reunir a más de 200 mil participantes, aunado a un paro laboral que ocasionó perdidas de más de 36 mil 600 millones de pesos, según estimaciones nacionales.

Las opiniones no se hicieron esperar. Apoyo o crítica, lo cierto es que estamos atravesando la más grande ola de violencia de género. 

Entre tanta controversia, el termino feminismo ha sido tergiversado. Es un movimiento transgresor y que nos lleva a la autogestión, que no lo hace un movimiento tradicional y eso es lo que precisamente saca de lugar al sistema patriarcal.

Las nuevas generaciones están cayendo en cuenta de qué tan importante es el papel de la mujer hoy día. Que mujer es aquella que decide tener una familia, hijos, esposo, pero también lo es aquella que se identifica sin ellos, la que busca un éxito personal sola. Que mujer es aquella que trabaja en labores del hogar, pero también lo es aquella que emprende y destaca en una sociedad que la minimiza a diario. Que mujer es aquella que va por la vida sin miedo, sin expectativas del mañana sólo por mera condición de género.

El feminismo no sólo es una pinta, no solo es lo que ven y sin sensibilidad critican; el feminismo es una lucha constante en un círculo que carece de empatía y de respeto. El feminismo tiene muchas variantes y que no solo se hace presente cada 8 de marzo, el feminismo se hace presente a diario, en aquellas jefas de familia, aquellas maestras, aquellas que solo buscan equidad, que buscan vivir.

El feminismo no es un capricho que nació por moda o por darle gusto a una generación, el feminismo es cambiar, revolucionar, traer derechos y por obvias razones, responsabilidades. Mejorar el futuro no solo para las mujeres, sino para el mundo en general. El feminismo no es señalar a quién beneficia o afecta, es un acto de humanismo.

No perdamos el rumbo, sigamos en la lucha, siendo mejores personas diario, dándole replica a esto, que es el verdadero cambio. ¡La empatía es la llave del todo!

Karla

En México, un nuevo día representa una desaparecida o una muerta más. Wendy, Ariana, Fátima, Nicole, Valeria, Paulina, Nadia, Carolina; todas, víctimas de un sistema corrompido y parte de una lista interminable que crece en silencio y ante una indiferencia que lastima e indigna.

El #8M no se celebra. Este día, pese a que se levantan muros, se impostan barricadas, se desmienten cifras y se cierran los espacios de protesta, buscamos liberar un movimiento sociopolítico y una lucha con la que podamos reivindicar los derechos de las mujeres. Queremos que se rompan pactos y, con ello, que se priorice la sororidad, la justicia, el acompañamiento y la visibilización.

Hoy, levantamos la voz por las que ya no están, por las que sufren o han sufrido violencia, por las desaparecidas, por las víctimas de trata, por las que buscaron callar. No vamos a parar, mucho menos, cuando en enero de este año, y de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se registraron, por lo menos, 67 feminicidios y 240 homicidios a mujeres.

Pronto, llegará el día en el que podamos sentirnos libres y en el que el miedo y la incertidumbre no guiarán nuestras acciones y nuestras vidas. Nos queremos vivas y valientes, esta es nuestra lucha. Ni una más.

Araixa

“La sociedad no me permitió ser lo que quería realmente ser”, esas las fueron las palabras de alguien a quien estimo mucho y me confesó después de una larga platica sobre el feminismo. Muchas veces las personas se confunden y no entienden la raíz del problema, vivimos en una sociedad machista, en la que a pesar de todo, aún no se nos respeta como mujeres. Hoy, es un día de lucha, de recordar a todas esas mujeres que no fueron respetadas; que atentaron contra su vida, su cuerpo o su dignidad; es el día de gritarle a todo el mundo, que ya fue suficiente, que no seguiremos permitiendo que nos traten distinto a lo que somos. México tiene una sociedad que me ha inculcado el miedo de caminar en la calle sola, de regresar por la noche sola a mi casa, de usar la ropa que más me gusta y acomoda por el miedo a ser violentada. La sororidad, representa un grito de unión entre las mujeres en el qué decimos al país que ya no nos vamos a quedar calladas, queremos ser libres y vivir sin miedo

Hoy le quiero decir a todas esas mujeres que alguna vez han sido violentadas de cualquier forma que no están solas, que no tengan miedo de decir las cosas porque yo les creo, porque todas les creemos y porque cada año somos más en México y en el mundo. Que nunca más estaremos solas y nadie nos podrá decir que no. Para mí, el 8 de marzo es un día de reflexión en el que agradezco que mi madre, mi abuela, mis primas, mis tías y mis amigas están bien, pero en el que recuerdo con el dolor de mi corazón a las que ya no están, y a través de mi aportación y mi acompañamiento en este día, grito por las que ya no están. Juntas somos invencibles

“El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas”  

Angela Davis

#8M #NiUnaMás #NiUnaMenos

https://bit.ly/35NuWfi

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