abril 26, 2020

El fantástico Déjà Vu

La alineación original de Duran Duran regresa con 'Astronaut', su nuevo disco con reminiscencias new wave. (Extraído de 'Rolling Stone', noviembre, 2004).

Los integrantes originales de la banda inglesa Duran Duran jamás se imaginaron que su participación en el concierto de caridad de Live Aid, el 13 de julio de 1985 en Filadelfia, los llevaría a su separación, al menos por casi dos décadas. “Si no hubiéramos tocado en Live Aid posiblemente no nos hubiéramos separado”, deduce el guitarrista Andy Taylor luego de darle un trago a su Coca Light mientras esconde su mirada meditabunda tras sus gafas oscuras.

Sentado a su lado, Roger Taylor interrumpe: “Me alegro de nuestra participación (en Live Aid), pero no fue lo mejor para el grupo. Cada quien tenía sus propios proyectos. John y Andy (Taylor) estaban de gira con Power Station (junto a Robert Palmer) y Simon LeBon, Nick Rhodes y yo estábamos en Arcadia”, recuerda el baterista, quien fue el primero en dejar al grupo a principios de 1986; meses después le siguió Andy.

“Fue un encuentro forzado cuando lo que necesitábamos era espacio”, agrega el guitarrista, mientras Simon Le Bon (vocalista) irrumpe en la habitación de un hotel ubicado en algún lugar del Soho, Nueva York, donde sostuvieron una charla –sin John Taylor (bajo) ni Nick Rhodes (teclado)– con Rolling Stone sobre su nuevo disco, Astronaut.

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Su nuevo álbum, producido por Don Gilmore (Good Charlotte, Linkin Park), Dallas Austin (Janet Jackson, Pink) y Duran Duran, no sólo celebra los 25 años de carrera, la reagrupación de sus integrantes originales o su nuevo contrato con Sony Music, sino también subraya la madurez de sus integrantes.

Ahora, como cuarentones experimentados, saben que desplazarse entre la mullida alfombra humana que aún los aclama, aplausos, suspiros y el control de ejecutivos de disqueras es parte de la habilidad del simulacro, como lo ha sentenciado el filósofo Jean Baudrillard. “Estar en showbizz es como un circo de tintes sombríos, es un mundo de apariencias en las que no puedes confiar”, dice Andy Taylor.

“Hay mucha información que no logras entender cuando eres un veinteañero. Cuando regresas a este negocio te vuelves, si no maleado, sí más difícil de convencer. Ya no caes en la primera oferta de disquera o con el primer representante que se te pone enfrente, no te pueden lavar el coco tan fácil. Hemos aprendido a tratar con label managers, representantes y promotores de conciertos. Ahora controlamos a los freaks sin permitir que ellos lo hagan, simplemente somos unos domadores de freaks [risas]”.

Sin embargo, Duran Duran ya lleva muchos años de marqués como para no saber mover el abanico. Para ser parte de showbizz se necesita estar del lado de la industria. Pero encontrar un sello discográfico, luego de haber editado con EMI sus 10 primeros discos fue un reto: “Las casas disqueras ya no firman con muchas bandas tan fácilmente. Al final encontramos una casa donde podremos hacer varios discos y tener, ante todo, estabilidad. Cuando eres joven no piensas en esas cosas”, dice Andy.

Roger Taylor comenta “La industria de la música ha sido muy amable con nosotros desde siempre. Pudimos firmar fácilmente un contrato con Sony Music”. “Fue difícil desde una óptica de apreciación, es decir, setenta por ciento de nuestro público siempre ha sido de mujeres, y por allí verán algún hombre. Eso espanta a algunos ejecutivos de disqueras ahora. Afortunadamente la gente de Sony fue inteligente y tuvo gran visión”, añade Andy.

La alineación original y más legendaria del grupo sólo grabó tres discos en estudio: Duran Duran (1981), Rio (1982) y Seven and the Ragged Tiger (1983) y uno en vivo llamado Arena (1984). Tras la salida de Roger y Andy, Duran continuó con LeBon, Rhodes y John Taylor, este último estuvo con el grupo hasta 1996. Todos sus discos jamás alcanzaron el éxito que obtuvieron aquellos que hizo el grupo original.

En el 2001, LeBon decidió que era tiempo de reunirlos. “La primera vez que mencionamos la posibilidad de reunir al grupo original fue por 1993, justamente cuando terminamos el disco The Wedding Album (ese mismo año).

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Cada vez que teníamos una entrevista, nos preguntaban lo mismo: ¿cuándo se reunirá la alineación original?, así que empezamos a ver las posibilidades, pero salimos de gira con Nick y Warren Cuccurullo (exintegrante de Missing Persons), y fue cuando nos dimos cuenta de que ese periodo ya se había acabado y no se volvió a tocar el tema. Posteriormente, John Taylor retomó la idea y me dijo ‘hey, hagamos una reunión’ y decidió convocar a la banda original. Fue un proceso natural y creo que todos deseábamos lo mismo”, dice LeBon.

La banda comenzó a tocar nuevamente como grupo abridor de algunos conciertos de Robbie Williams por Australia, en el 2003. “Fue increíble ver a un gran número de adolescentes en nuestros conciertos. Fue una experiencia fantástica estar de nuevo en el escenario, descubrimos que seguimos teniendo una relación increíble”, comenta LeBon. “Fue muy emocionante estar de vuelta”, irrumpe Andy, “hicimos algunos conciertos en Japón y en Estados Unidos, era una locura, así que decidimos realizar más fechas.

Cuando nos presentamos en Inglaterra, en el 2003, supimos que teníamos que volver”. En sus conciertos de Inglaterra congregaron 20 mil personas en un lugar donde sólo había asientos para dos mil. “Fue muy satisfactorio ver que debíamos regresar y hacer nuevas cosas, el público lo demanda”, agrega Roger.

Sony Music

 

¿Qué tan aterrador puede ser volver luego de más de 20 años?

Roger: Está bien, de hecho es bastante emocionante porque la vida de la banda original fue bastante corta. Nuestro proceso creativo tuvo una interrupción inesperada que ahora continúa con este disco. corta. No lo veo como un reencuentro, sino como una continuación de la banda original, así que todos nos tuvimos que concentrar en un solo pensamiento. Eso es lo emocionante, estar nuevamente creando cosas juntos. No lo veo como algo aterrador.

¿Y no se vuelve aterrador cuando, después de todo este tiempo, están en una nueva casa disquera y los ojos de críticos y fans están a la expectativa?

Andy: [Risas] Eso suena aterrador, pero no lo es. Si nos ponemos a pensar en el último éxito que tuvimos y todas esas cosas, sería probable que nos volviéramos locos. Simplemente nos enfocamos en hacer el disco lo mejor posible. De hecho, esa pregunta tiene mucho sentido, pero en lo personal me han dejado de importar esas huellas del pasado.

Estamos partiendo desde aquí y desde ahora, y la única manera de hacerlo es crear un nuevo disco. Así que nuestra intención es no regresar al lugar en el que estábamos ni recurrir a fórmulas pasadas que nos llevaron a la gloria; eso sería muy cómodo, pero muy aburrido. Necesitamos hacer nueva música y nuevos discos.

Roger: Hemos podido controlar bastante lo exitosos que fuimos. Queremos salir de la sombra, lo veo como ese castillo ensombrecido de la fama y el éxito; fue relativamente fácil entrar ahí, pero es momento de seguir adelante y no queremos perder mucho tiempo viendo hacia atrás. Cuando nos reunimos no queríamos tocar las canciones viejas, sólo queríamos escribir nuevas cosas como una nueva banda, pero sólo pasaron unos cuantos días para darnos cuenta de que, por desgracia, no podíamos olvidarnos de “Hungry Like a Wolf ” y todas esas canciones viejas. Al final es parte de nuestra historia.

Simon: No tengo miedo de las expectativas que tiene este álbum. Es un disco en que hicimos lo mejor que pudimos. Nunca sabes lo que pasará. Por la reacción de la gente que lo ha escuchado parece que gustará, pero en realidad nunca sabes, y ésa es una de las partes emocionantes de estar en el grupo.

Mientras la banda llevaba una vida de excesos y se consagraba como “celebridad”, la presión sobre los integrantes se intensificaba. Ese apodo de “celebridad”, estar más allá del bien y el mal, ser y creerse “la última Coca del desierto” no fue sencillo, mucho menos cuando se volvió gaje del oficio. “La fama es un producto de consumo. Ser una celebridad causa mucho dolor”, condena Roger. “Es un producto químico de consumo”, dice Andy. “Es algo inevitable, algo que llega con el éxito y no puede controlar”, añade Simon.

Andy, mientras, da otro trago a su Coca Light y dice: “Para mí ser una ‘celebridad’ es como estar chiflado, la celebridad es ridícula, hoy lo eres y mañana la gente te pregunta ‘¿qué fue lo que hiciste?’, ‘por qué debemos de respetarte?’. Estoy siendo demasiado objetivo porque fuimos esa ‘celebridad’ que nunca debimos ser, la fama no es más que un producto de consumo, es algo bastante peligroso para la gente”. “Eso de llamarse celebridad es algo de lo que debes mantenerte alejado”, agrega Roger.

Sigmund Freud escribió que las recompensas a las que un artista aspira son el honor, la fama, el poder, la riqueza y el amor de las mujeres. ¿Se identifican con esto?

Roger: Claro, cuando empiezas una carrera siempre deseas tener chicas a tu alrededor y todas esas cosas que crees que te dan cierto prestigio y seguridad. No creo que el dinero haya sido una prioridad en el grupo, sólo deseábamos viajar. Yo no quería trasnocharme en una oficina. Tiene mucha razón, uno busca inconscientemente esos valores, el honor, el reconocimiento, trascender, ser alguien mejor.

Andy: Creo que una parte viene de la necesidad y la otra es aspiración. Simplemente haces las cosas lo mejor posible, pero cuando estás en una banda y esas cosas llegan, se vuelve un bono extra [risas].

Para estos ingleses la tarea de reinventarse no resultó problema y la influencia de nuevas bandas de rock fue bienvenida. “No fue tan difícil porque cuando nos reagrupamos sólo empezamos a tocar. Descubrimos que la química siempre ha estado allí, simplemente continuamos con lo que sabemos hacer. Nos reunimos y escribimos, no tuvimos un plan o un interés de reinvención”, dice Roger.

“El hip-hop, el R&B y pop dance”, agrega Simon, “fueron algunos géneros que nos influyeron para este disco. También bandas como The Killers y Franz Ferdinand fueron una referencia. Por supuesto, complementaron los favoritos, como David Bowie y algunas cosas de reggae”.

Las pequeñas diferencias surgían cuando cada integrante tenía su propio plan. Casi todos los integrantes de Duran Duran se mantuvieron ocupados durante estos años en diferentes proyectos: LeBon y Rhodes en Duran. John Taylor trabajó en su disco solista Feelings Are Good & Other Lies (1997) y tocó con Neurotic Outsiders (junto a Steve Jones, de los Sex Pistols, y Duff McKagan y Matt Sorum, de Guns N’ Roses).

Andy lanzó, durante la década de los ochenta, sus discos como solista Thunder (1987) y Dangerous (1990), y también tocó para varios músicos, entre ellos Rod Stewart (Out of Order, 1987). “Después de tanta libertad creativa que gozas en tus propios trabajos, es lógico que siempre habrá cosas que cada uno desea hacer diferente y supondrá que su idea podría mejorar algo”, dice Andy.

“Cuando escribimos las canciones” interrumpe Simon, “fuimos muy respetuosos con las ideas de todos. Cada uno tiene su propio ego. Nos mentalizamos en la dirección que el disco debía de tomar, en vez de presionar sobre la que deseábamos individualmente. A veces quieres imponer lo que te gusta, pero eso no es lo adecuado”. “Hasta ahora todo ha estado perfecto, hemos tenido que reeducarnos y aprender a trabajar juntos y, sobre todo, si tenemos que hacer por lo menos otros tres discos en los próximos 10 años. Estar en Duran Duran te pone en un bonito escaparate, a la vista de muchas personas, y cualquier cosa que hagas bien, siempre incrementa tus oportunidades”, añade Andy.

Entonces, ¿fue difícil conciliar sus egos al estar juntos nuevamente?

Andy: No te queda opción [risas].

Roger: Completamente [risas].

Andy: Pues a mí no me han ofrecido la suite presidencial [risas].

Roger: Hemos aprendido a lidiar con cada uno, ya no nos tomamos tan en serio cuando un integrante se sobrevalua. No es difícil.

Simon: No fue tan difícil. Obviamente cada quien tiene su orgullo, su ego, aspectos de su personalidad, pero es un trabajo muy particular, son cuestiones naturales.

Los cuarentones de Duran Duran ya no son los niños yuppies que engolosinaban las pantallas de MTV. El compromiso social se ha vuelto parte de su responsabilidad como artistas. En el disco The Wedding Album florecieron sus inquietudes sociopolíticas cuando tomaron la Guerra del Golfo Pérsico como referencia para la composición de algunas de sus canciones.

Ahora, en Astronaut, la invasión estadounidense a Irak fue un tema correoso que abordar. “Esta guerra tuvo un impacto tremendo en el disco, y eso se nota en la canción ‘What Happens Tomorrow’, que trata sobre el miedo que vive la humanidad”, asegura Simon. “El 11 de septiembre”, interviene Roger, “también tuvo un gran impacto en el disco.

Durante el primer periodo en que estuvimos escribiendo fue cuando sucedieron los ataques en Nueva York. Gran parte del disco refleja perfectamente toda esa tragedia. Después, durante nuestro segundo periodo de composición, sucedieron los ataques a Irak, así que inconsciente- mente el disco tiene un giro oscuro. Aparentemente suena muy pop, pero tiene un lado muy profundo en las letras y en la música”.

“Si con lo que sucede en este mundo sigues escribiendo sobre chicas, night clubs, sexo, y viajes espaciales [risas], debes de estar completamente descerebrado; es imposible no involucrarte. Estamos muy afectados por los medios de comunicación. Si se percibe en nuestra música mucho optimismo no significa que las cosas negativas del mundo no existan, están allí. Algunas personas podrán hacerte creer que las cosas buenas de la humanidad empiezan a desaparecer y ahora prevalece lo maligno, ésa es la nueva cultura del terror.

El bien no des- apareció del mundo, es sólo que la maldad tuvo un buen día, uno en que mucha gente fue asesinada y trágicamente fue expuesto a los ojos de todos. La gente no sabía cuánta maldad existía, lo peor llega cuando te hacen creer que existen dos mundos diferentes, básicamente diferenciados por cuestiones religiosas, eso es algo muy cruel.

En ‘Point of No Return’ hablamos de que no podemos regresar a esos sombríos días donde la gente fue asesinada y hacernos a la idea de que hemos arruinado este planeta. Siempre tratamos de inyectar optimismo, la gente tiene que seguir adelante”, agrega Andy.

El título de su primer sencillo “(Reach Up for the) Sunrise” (Alcanzar el amanecer) es positivo. ¿Creen que describe el proceso creativo por el que han pasado?

Andy: Quizás. Lírica y musicalmente es una canción optimista, con todo ese rollo del amanecer, un nuevo día, aunque no significa que hayamos vuelto a nacer, pero es algo muy positivo.

Roger: Describe perfectamente el lugar en el que estamos en nuestras vidas. Vivimos un nuevo comienzo, un nuevo día, es una de las declaraciones más optimistas del disco. Eso también involucra nuestra esperanza ante la oscuridad que vive la humanidad.

Fueron famosos por su imagen glamurosa. ¿Creen que sigue siendo un aspecto importante para vender discos?

Roger: Siempre fue importante para nosotros, porque crecimos en la época del glamour de los años setenta. Pero ahora no lo es todo.

Andy: No importaba cómo fuera tu vestimenta, siempre y cuando no te vieras como este tipo (señala al integrante regordete de The Hives, en una foto que aparece en nuestro número de septiembre). Parece que se comió medio pastel [risas]. ¿Lo ves?, el truco de la imagen y el look sigue allí.

Simon: Eso fue más notable cuando fuimos jóvenes. Crecimos escuchando a David Bowie, Roxy Music, éramos adolescentes y simplemente queríamos ser como ellos.

Duran Duran está consciente de que la escena musical no es la misma que hace 20 años, sin embargo, considera que no necesita someterse a las nuevas tendencias. “No haremos ningún cambio; desean escuchar- nos como cuando nos conocieron”, dice Simon. ”Confiamos en que nuestro público no será sólo de cuarentones. Tenemos gran porcentaje de adolescentes interesados en la banda.

Tendrán a Duran Duran por lo menos por una década más”. La venganza del new wave está escrita. Simon, Andy y Roger agradecen la entrevista, se levantan del sofá y se deslizan por la alfombra con su peculiar estilo: una forma de homenaje a Lady Di –quien en algún momento confesó ser su fan– y salen de la habitación donde nadie exigió autógrafos, coqueteos ni romances fugaces.

En este articulo: Duran Duran
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