octubre 25, 2021

Incubus celebra los 20 años de un álbum playero y trascendental: ‘Morning View’

“Queríamos cambiar por completo nuestro entorno”, dijo Brandon Boyd, el vocalista de la banda.

Corría el año 2001, en medio de un pánico colectivo por los ataques terroristas a las torres gemelas, el debut de la exitosa franquicia de Shrek en la pantalla grande y la esperanza de un nuevo milenio. Para esta época OutKast ponía a todo el mundo a bailar con su clásico “Sorry Mrs. Jackson, I am for real”, mientras que Manu Chao nos decía que ‘Me Gustas Tú’; el famoso iPod hacía enloquecer a toda una generación y la primera consola GameCube (y Xbox) los engomaba a las pantallas. Sin embargo, entre tanto barullo se gestaba un proyecto que pretendía regresar la calma después de la tormenta del caos.

Después de probar los primeros pinitos del éxito con el EP, Enjoy Incubus, su primer disco, S.C.I.E.N.C.E en 1997 (el cual nos regaló temas como ‘Vitamin’ y ‘A Certain Shade of Green’), llegó Make Yourself, un álbum previo al nuevo milenio que denotaría la grandeza de los nuevos himnos del rock alternativo, con canciones como ‘Stellar’, ‘I Miss You’ y ‘Drive’, la cual no solo ubicó a la banda californiana en los primeros puestos de las listas musicales, sino los introdujo a un público que esperaba con ansias lo nuevo del nu metal.

El mensaje consolidado en aquel sencillo, “whatever tomorrow brings, I’ll be there with open arms and open eyes” (lo que sea que traiga el mañana, estaré ahí con los brazos y ojos abiertos), establecía una intención que daría sentido al cuarto disco de Incubus, el cual cobraría vida en medio del desorden. Con deseos de escapar de los líos de la ciudad, la agrupación siguió los estereotipos de los ‘californianos’ y se confinó en una casa en Malibú, un lugar escondido en medio de la arena de la playa que inspiraría su próximo LP, Morning View

La avenida Morning View Drive vio el proceso de grabación y mezcla que acompañó a la agrupación encabezada por Brandon Boyd (vocalista), Mike Einziger (guitarrista), José Pasillas (baterista), Chris Kilmore (tecladista) y Ben Kenney (bajista) a desarrollar uno de sus proyectos más exitosos, experimentales y completos; el cual exploraría toda una serie de ritmos y géneros adyacentes al rock, agregando algunos toques de ‘pipa’ (un instrumento musical chino) y la participación de una orquesta japonesa.

“Tomamos la decisión de no hacer nuestro próximo álbum en un entorno tradicional, así que alquilamos esta casa grande y vacía en Malibú, algo alejada de todo” recuerda Boyd sobre los intensos días de composición. Si bien la banda ya había logrado posicionarse dentro de los elegidos para convertirse en la próxima promesa del rock, aún tenía la misión de superar el éxito alcanzado con ‘Drive’, por lo cual era necesario regresar a las raíces de lo natural y antitético.

La agrupación disfrutaba de ver los atardeceres de la ciudad dorada mientras pasaba los días en una habitación amplia, donde grababan casi al unísono. El vocalista de Incubus era consciente de la presión que posaba sobre sus hombros, la presión de superarse tanto a nivel sonoro como comercial, no obstante recuerda que no se dejó afectar por ello: “Llegué a la grabación de Morning View emocionado, eufórico, lleno de entusiasmo y con el corazón roto, todo al mismo tiempo” acota, “mirando hacia atrás, me siento muy afortunado porque pude experimentar esas cosas a través de la lente de la música y el arte, y el arte fue una catarsis, pero también hay comunión y fueron todas esas cosas envueltas”.

El disco abría con ‘Nice To Know You’, un tema que abordaba tanto lo pesado del nu metal como lo experimental que compone la columna vertebral del LP, seguido de riffs de guitarra volátiles y la potente voz de Boyd. Por otra parte, en canciones como ‘Just a Phase’, ‘11 am’ y ‘Warning’ denotan la energía que acompañó la atmósfera de grabación del disco, la cual estaba cargada de un mensaje más optimista, pero que también trataba temas como el desamor con soltura y rudeza. Asimismo, el álbum cerraba con ‘Aqueous Transmission’, una pieza altamente influenciada en el aspecto sonoro por la instrumentalización oriental, el guitarrista Steve Vai y Björk.

Por otra parte, Vai también se involucró en el proceso para desarrollar el característico riff de ‘Echo’, una canción romántica cuya percusión y acompañamientos de instrumentos de cuerdas la convirtieron en un clásico para la banda. De igual forma, el álbum estaba compuesto por éxitos como ‘Are You In?’, la melancólica ‘Wish You Were Here’ y ‘Circles’, temas que terminaban de forjar la identidad sentimentalista y playera del LP, la cual para su aniversario número 20 continuaría transportando a los oyentes a la arena blanca y atardecer californiano. 

“Hay mucho material y puede que en algún momento desempolvemos algo de él” aseguró Brandon, “a veces las viejas ideas o maquetas vuelven a aparecer en nuestra conciencia colectiva de grupo y reorganizamos para que se conviertan en nuevas canciones” aseguró el líder de la banda. Finalmente, para conmemorar los 20 años de un disco orgánico, de carácter etéreo e inspirado por la soltura de la ciudad donde los sueños se cumplen, Incubus convocó a sus fanáticos a una sesión en vivo (transmitida a través de internet) en la que tocarían el álbum en su enteridad, incluyendo temas inéditos.

Regresando al lugar que inspiró el LP, la banda grabó las sesiones en vivo en la misma casa donde se produjo el disco en Malibú, atribuyendo una atmósfera auténtica y clásica al evento.

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