febrero 15, 2021

La inquieta nueva vida de Conor Oberst

El antiguo chico maravilla lanzó 'Upside Down Mountain', pero la paz interior es (más) difícil de conseguir.

EXTRAÍDO DE RS134, JULIO 2014

“Ésta es bastante mala”, dice Conor Oberst, sentando en la sala de control del estudio Blackbird en Nashville, donde se encuentra seleccionando los tracks para su disco solista. Mueve nerviosamente la pierna con “You Are Your Mother’s Child”, una balada en la que imagina crecer a un hijo, desde los disfraces de Halloween hasta el traje de graduación. Oberst parece levemente avergonzado por líneas como “Tears will dry if you give them time/ Life is a roller coaster, keep your arms inside”, pero un amigo lo insta a no desechar la canción. “Lo pensaré”, responde. “Siempre tiendo a letras más oscuras. A veces es agradable tener un poco de sol”.

De hecho, esa balada sí se quedó en Upside Down Mountain, un LP con influencias del folk de los años setenta que es considerado como uno de los mejores trabajos en años de Oberst. “Cuando la escuché por primera vez lloré”, cuenta su amigo Jim James, acerca de “You Are Your Mother’s Child”. “Es una mirada alocada y bella sobre todo el proceso de la vida”.

La canción destaca lo lejos que Oberst, ha llegado desde hace una década, cuando su prolífica producción con Bright Eyes y otros proyectos fue un desgarbado diario abierto de sufrimiento, depresión, paranoia, abuso de sustancias y autolesión. Aquellas canciones fueron un éxito con los críticos y adolescentes vulnerables por igual, ganándose muchas etiquetas como: Ídolo Emo, Niño Maravilla del indie rock, el Nuevo Dylan. Oberst le resta importancia a ese periodo de su vida. “Ya no me identifico con mucha de aquella música”, cuenta.

Alrededor de 2006, Oberst comenzó a ir más despacio, escribiendo música en todos lados, desde una colonia de psíquicos en Florida hasta el remoto pueblo hippie de Tepoztlán. En México conoció a su esposa Corina, una estudiante universitaria que trabajaba para el promotor local. Se casaron en 2010 –mientras caminaban por el pasillo, James cantó “Wonderful (The Way I Feel)”– y ahora dividen su tiempo entre el East Village de Nueva York y Omaha, Nebraska.

Puede que los demonios de Oberst estén tranquilos por ahora, pero aún los puedes oír por todas partes en Upside Down Mountain. “There are hundreds of ways to get through the day”, repite en el mejor coro del álbum antes de gritar “I hope I am forgotten when I die”.

“Common Knowledge” es acerca de un artista que considera irse “out with a bang, like Hemingway”. Mucha gente se deprime al punto en que es difícil quedarse”, dice antes de añadir rápidamente: “No veo mucho de mí mismo en ese personaje”.

Él y el productor Jonathan Wilson se subieron al sucio auto de Oberst y manejaron hasta un local italiano en Nashville. Oberst habla sobre su reciente interés por el vino natural, libre de sulfito, y su reciente abandono del veganismo (“Pensaba, ‘vaya, ese filete se ve bien’”). Pronto se tropieza con su más grande obsesión, el internet, ridiculizando el “maldito dilema moderno de cómo la gente vive mirando esta mierda todo el día”, dice agarrando su iPhone.

Incluso Oberst pasó seis meses escribiendo un guion para un musical de ciencia ficción protagonizado por Monsters of Folk, el proyecto que tiene con M. Ward y Jim James, “sobre cómo el internet está destruyendo a la humanidad”, pero el proyecto se estancó. Oberst bromea sobre cómo se preparó para el papel de todos modos. “Se supone que iba a ser más viejo, así que envejecí”, dice inexpresivamente. “Subí de peso. Voy más allá, como Christian Bale”.

Últimamente, el desdén de Oberst por la web se ha intensificado. El pasado mes de diciembre, Joanie Faircloth, una fan de 27 años escribió un comentario en el sitio de xoJane diciendo que él la violó después de un concierto la noche de su cumpleaños 16. Para cuando Oberst lo negó públicamente, las acusación se extendió por toda la red. (“Yo era una mega fan de Bright Eyes y ahora me cuestiono todo”, dice un encabezado del sitio Refinery29). “Ha sido horrible, una pesadilla en muchos niveles”, cuenta Oberst, dejando a un lado su rebanada de pizza. Faircloth nunca presentó cargos, pero recientemente Oberst presentó una demanda de difamación en su contra. “Sus declaraciones son un insulto para los millones de víctimas reales de violación en el mundo”, alega.

Él se rehúsa a dar detalles del caso, pero en el pasado ha sido asustado por sus fans hardcore: A través de los años se han aparecido en la casa de sus papás en Omaha, han escrito fanfiction sobre él y han copiado su imagen de suéteres con cuadros, jeans apretados y cabello despeinado. “Daba miedo”, ha dicho sobre aquellos días.

Oberst grabó su primer álbum cuando tenía 13 años y posteriormente se salió de la Universidad de Nebraska para hacer música, la mayoría lanzada a través del sello de su hermano, Saddle Creek. Su disco de 2002, Lifted…, vendió 30 mil copias en su primer mes y pronto Oberst se encontró al frente de una sinfónica indie rock de 14 integrantes. “Yo estaba asombrada”, cuenta Jenny Lewis de Rilo Kiley. “Él fue mi primer amigo que tenía un autobús de gira y una banda enorme. Yo pensaba: ‘¿Cómo lo estará manejando?’”

La ambición de Oberst y su éxito comercial alcanzaron su punto máximo en 2005, cuando lanzó el disco folk I’m Wide Awake, It’s Morning y  el electrónico Digital Ash in a Digital Urn, el mismo día. Hizo giras por separado para cada álbum. La primera fue un exitazo, pero sólo tuvo dos semanas para armar un nuevo show para Digital Ash. “El público lo odió”, relata. “Estuvimos terrible. Estaba hecho polvo. Mental y físicamente, simplemente agotado”.

Oberst se volvió obsesivo con vivir de un modo más limpio, dejando el alcohol, la cafeína, la carne y el azúcar por semanas. “¿Alguna vez te has hecho una limpieza de colon?”, pregunta. “Probablemente me he hecho al menos una docena”. Se dejó crecer el cabello, usó joyería azteca y hebrea, exploró el Movimiento Rastafari y contrató a un chamán para que hiciera pasajes hablados en el disco The People’s Key de 2011. Hasta consideró terminar Bright Eyes. “Quería empezar de nuevo, sólo yo yendo hacia adelante”, cuenta.

Su torturada apariencia lo convirtió en un chiste emo; el post del sitio Buzzfeed “15 Reasons You Totally Looked Up to Conor Oberst in High School”, contiene GIFs de Oberst recitando filosofía chiflada como: “Whatever anyone thinks or says or believes, you know, I think that’s what exists”.

Oberst dice que esta imagen –pretenciosa, obsesionada, demasiado sensible– está injustamente proyectada en él, pero no tiene prisa en corregirlo. “No necesariamente siento que tienes el derecho a saber algo sobre mí”, afirma. “Soy una persona reservada y esa falta de presencia hace que sea fácil para las personas llenar los espacios en blanco como quieran”.

Un mes después de nuestra reunión en Nashville, Oberst camina por el East Village con un gorro luciendo cansado. “Estoy tratando de que la negatividad esté lo menos posible en mi vida”, dice. La mayoría de los días Oberst se duerme hasta tarde y luego camina por el East River escuchando música, como el nuevo disco de First Aid Kit, el dúo de hermanas suecas que cantan en Upside Down Mountain. Ellas son uno de los pocos actos nuevos que le gustan. “Algunas personas tienen miedo de decir algo a través de sus canciones porque piensan que no se verán cool, sabes”, asegura.

Está más emocionado de hablar sobre los recientes viajes de rafting que ha hecho a Idaho y Nuevo México junto con amigos como Jim James. “Al pasar las noches ahí”, relata, “puedes fingir que regresaste en el tiempo 100 años atrás y acabas de descubrir este río cristalino. Por un minuto puedes pretender que estás en otra época”.

Escucha Upside Down Mountain:

En este articulo: Conor Oberst
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