mayo 19, 2020

La maldición de The Ramones

40 años después: las peleas, los fracasos y los altibajos de la banda que catapultó el punk rock.

Extraído de Rolling Stone USA 1259, abril, 2016

En el escenario eran la personificación de unidad, familia, incluso.  Los cuatro músicos se vestían de la misma forma, siempre en chamarras de cuero estilo biker, jeans y tenis. Tenían el mismo color de cabello, compartían el mismo apellido. Parecían pensar al unísono, respirar la misma energía.

Era muy común que ni siquiera pararan de tocar entre canciones, ni cuando Dee Dee Ramone gritaba el ensordecedor “1,2,3,4” que marcaba el tempo para el siguiente número. El guitarrista Johnny Ramone y el baterista Tommy Ramone se lanzaban al unísono con un poder que podía hacer que la audiencia diera un paso hacia atrás por el impacto, como si se hubieran lanzado hacia ellos.

Johnny y Dee Dee tocaban con las piernas rozándoles, invencibles. En medio de ellos se situaba Joey, con lentes oscuros y con un cabello revuelto que le caía sobre los ojos, protegiéndolo del mundo que demasiadas veces había sido cruel –proclamando los graciosos pero perturbadores relatos sobre corazones rotos y un inadaptado social. Existía un placer y un espíritu, una intimidad palpable en lo que lograba The Ramones en el escenario juntos.

Cuando dejaban el escenario, la hermandad se desvanecía. Se subían a la camioneta y viajaban a su hotel o al siguiente show en silencio. Dos de los miembros, Johnny y Joey, no se hablaron durante la mayor parte de los 22 años de la banda. Era una realidad amarga para un grupo que, si no inventó el punk, con seguridad lo codificó efectivamente –su porte, sonido y actitud, su rebelión y rechazo de convenciones musicales populares– igual que Elvis Presley lo hizo con los inicios del rock & roll.

The Ramones posiblemente influenció a más agrupaciones que nadie desde The Beatles. Sex Pistols, The Clash, Nirvana, Metallica, Misfits, Green Day y muchos otros le deben mucho de su propio sonido y credo a lo que la banda logró. The Ramones creó un modelo que casi nadie podía conseguir: acordes básicos, pugnacidad y un sonido que podía convertir en basura o despertar lo que fuera.

Pero pagaron caro su logro. El mundo de la música los rechazó, algunas veces con ímpetu. Otros los veían como una broma que tenía que seguir su curso. The Ramones en realidad nunca tuvo un sencillo o álbum hit, aunque en el fondo escribían música supremamente melódica. Continuaron por años a través de la indiferencia e impedimentos, pero la riña entre dos de los líderes sólo empeoraba.

Ahora son reverenciados. Existen estatuas, calles y museos que los honran. Y vemos personas usando sus playeras, con el sello presidencial de color negro, en todos lados. Pero los cuatro miembros originales ya no están. Ninguno de ellos puede regocijarse de este prestigio tardío. The Ramones fue una banda que cambió el mundo para después morir.

Los integrantes conocidos como Ramones no compartían líneas de sangre, pero tenían esas importantes raíces en común, viniendo de aquella era en los suburbios. En Forest Hills, Queens, una comunidad en la que predominaban judíos y personas de clase media, en donde la juventud no se conformaba. The Ramones eran un poco más jóvenes que sus héroes de los años cincuenta y sesenta: Presley, The Beatles, The Rolling Stones, mismos que les permitieron ver un campo musical más amplio y tomar referencias como el bubblegum pop, los inicios del heavy metal y la música surf.

Por otro lado, la mayoría de los Ramones originales habían vivido dominados –experiencias desconcertantes, inclusive temerosas– o simplemente habían crecido con un constante sentimiento de ser la persona equivocada en el lugar equivocado. “Personas que se unen a una banda como The Ramones no vienen de ambientes estables”, escribió Dee Dee, “porque no es una forma de arte civilizada. El punk rock viene de niños enojados que tienen ganas de ser creativos”.

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El baterista Tommy Ramone –quien fue el catalizador al unir a la banda y moldear su estética musical– por mucho tiempo guardaba su pasado y su dolor para sí mismo. Nació como Tamás Erdélyi (después traducido a Thomas Erdelyi) en Budapest, Hungría, en enero de 1949. Su familia se mudó a Brooklyn a mediados de los años cincuenta, un momento clave para llegar a la tierra prometida. “Hungría era un régimen muy restringido”, le dijo al autor Everett True en Hey Ho Let’s Go: The Story of the Ramones.  “No escuchabas mucha música western. Recuerdo cómo los inicios del rock & roll me emocionaban, inclusive como niño pequeño me gustaba vestirme cool, usar cierto tipo de zapatos”.

En ese primer año en Forest Hills High, Tommy conoció a John Cummings, después conocido como Johnny Ramone, el miembro más grande de la banda, nacido el 9 de octubre de 1949. Johnny era carismático y misterioso, buscaba demandar respeto. Tommy y Johnny se unieron a una banda, Tangerine Puppets, Tommy en la guitarra principal, Johnny en el bajo; la agrupación se tornó bastante popular localmente, tanto por la volatilidad de Cummings como por su música.

Una vez, cuando The Puppets tocaban “Satisfaction”, de acuerdo con otro miembro del grupo, John notó al presidente de la clase parado en las gradas. “(John) corrió hacia él y le pegó en las bolas con el cuello de su guitarra”, dijo. “Le dijo al niño que había sido un accidente, pero nosotros sabíamos que John lo odiaba”. En otra ocasión, Cummings se peleó con el cantante líder de la banda, pegándole en el escenario hasta que otro de los integrantes lo paró. “A todos nos caía bien Johnny”, dijo Tommy. “Ese enojo era puro”.

Johnny creció para ser severo. Su padre, un trabajador alcohólico, alguna vez hizo que Johnny jugara un juego de beisbol con el dedo gordo del pie roto. “¿Qué, crié un bebé?”. Johnny se convirtió en alguien rudo y dominante, como su padre. Comenzó a darse miedo incluso a él mismo. En su autobiografía, Commando, Johnny escribió: “He estado en una racha de comportamiento violento por dos años. Sólo era cruel cada minuto del día”.

Recordó llevarse viejos televisores a los techos de los departamentos y lanzarlos cerca de las personas que iban por la calle. Les aventaba ladrillos por las ventanas, sólo porque sí. “Después, de la nada”, Johnny escribió, “un día todo cambió. Tenía 20. Estaba caminando por una cuadra cerca de mi vecindario y escuché una voz. No sé lo que fue, tal vez Dios…  ésta preguntaba: ‘¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Es esto para lo que estas aquí?’. Fue un despertar espiritual. Inmediatamente paré todo. Fue un corte de tajo ahí mismo”.

Algún tiempo después, entregando ropa en una tintorería, conoció a Doug Colvin, después conocido como Dee Dee. Si su autobiografía, Lobotomy, es confiable, la infancia de Dee Dee fue infernal. Su padre, un sargento del ejército mudaba a la familia de aquí para allá entre Alemania y Estados Unidos. Su madre, él escribió: “Era una loca alcohólica, propensa a desajustes emocionales”. Sus padres peleaban brutalmente. “Sus vidas eran un completo caos”, escribió, “y me echaban la culpa a mí de todo”.

Dee Dee ya estaba tomando narcóticos en sus primeros años de adolescencia. “No veía un futuro para mí… después escuché a The Beatles por primera vez. Obtuve mi primer radio transistor, un corte de pelo beatle y un traje igual… el rock & roll me dio un sentido de mi propia identidad. Cuando Dee Dee tenía alrededor de 15 años, su madre dejó a su padre, llevando a Dee Dee y a su hermana a Forest Hills. “Puedo ver ahora cómo sólo era natural que gravitara hacia Tommy, Joey y Johnny Ramone. Obviamente eran los raros del vecindario… nadie nos hubiera augurado a ninguno de nosotros algún tipo de éxito en nuestras vidas”.

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Tommy, a pesar de todo, lo hizo. Incitó a Johnny y a Dee Dee a formar una banda. Les ayudó a encontrar su sonido y su dirección, ya que solía trabajar como ingeniero de audio en Record Plant, en sesiones con Jimi Hendrix y John McLaughlin. Johnny se resistió, se había convertido en un hombre de mente práctica. “Quiero ser normal”, le solía decir a Tommy. Además, había visto bastante rock & roll en vivo. The Beatles, The Stones, Hendrix, The Doors, Led Zeppelin lo había dejado absorto. “Me gustan las bandas violentas”, decía. “Odiaba a los hippies, y nunca me gustó esa mierda de amor y paz”. Johnny le dijo a Tommy que no podía tocar la guitarra como ninguno de aquellos músicos.

Más tarde, Johnny vio a The New York Dolls, con David Johansen como solista y Johnny Thundes en la guitarra. The Dolls habían dejado atrás la licencia que tomó David Bowie y el movimiento de brillantina para darle paso a una verdad democrática y sin modales: Cualquiera podía hacer ruido con significado. “Wow, puedo hacer esto”, pensó Johnny. “Son increíbles; son verdaderamente terribles pero increíbles. Puedo hacerlo”. Johnny finalmente aceptó la sugerencia de Tommy. Compró una Mosrite de 50 dólares (la misma guitarra que Fred “Sonic” Smith de MC5 y los miembros de The Ventures tocaron). Al avanzar las cosas, Dee Dee comenzó a tocar el bajo, Johnny la guitarra y un amigo de ellos y Tommy, llamado Jeffrey Hyman, se les unió en la batería.

Hyman, quien más tarde se convirtió en Joey Ramone, tuvo problemas toda su vida. Había nacido con un teratoma –un raro tumor que algunas veces puede contener pelo, dientes y hasta huesos– del tamaño de una pelota de beisbol en la columna. Doctores removieron el crecimiento cuando Hyman apenas tenía semanas de nacido, pero le siguió afectando años después, contribuyendo con tendencias a infecciones y mala circulación de sangre durante toda su vida. Sus padres se divorciaron cuando se acercaba a la adolescencia. Su padre, Noel Hyman, manejaba una compañía de camiones; su madre, Charlotte, tenía una galería de arte.

Noel tenía un mal carácter. Alguna vez cargó a Joey y lo aventó hacia una pared que estaba del otro lado de la habitación. Su personalidad tímida, así como su gran altura con poco peso, hicieron de Joey un blanco para los bullies. Usaba lentes oscuros en todos lados, hasta en la escuela. “Empecé a pasar mucho tiempo en la oficina del director”, le dijo a Everett True. “Era un inadaptado, un marginado, incluso me gustaba estar solo… algunos siempre buscaban pegarme. Solían andar en grupos, con malditas cadenas y esos convertibles. Querían matarte”. Johnny fue alguien así por un tiempo. Era un tipo difícil.

Cuando estaba en la adolescencia, Joey comenzó a portarse de manera extraña, metiéndose y saliéndose de la cama repetidamente antes de estar listo para dormir, dejaba comida fuera del refrigerador en la noche. Se volvió hostil con su madre cuando le preguntó por qué se estaba comportando así. Una vez, incluso, la amenazó con un cuchillo. Comenzó a escuchar voces, y de la nada solía explotar con un enojo inexplicable. En 1972, voluntariamente entró al Hospital St. Vicent a recibir una evaluación y se quedó por un mes. En ese lugar, los doctores lo diagnosticaron como esquizofrénico paranoico, “con daño cerebral mínimo”.

Otro siquiatra le había dicho a la madre de Joey: “Seguramente terminará siendo un vegetal”. No mucho tiempo después de eso, su madre se mudó a un departamento más pequeño en el mismo edificio, pero no lo llevó con ella. Él dormía en el piso de la galería de su madre. Pero para ese momento, Joey había encontrado su camino fuera de las perspectivas cortas y limitaciones mentales: “El rock & roll fue mi salvación”, dijo en 1999.

En otra ocasión, mencionó: “Recuerdo haberme encendido al escuchar ‘Surfin’ USA’ de The Beach Boys, pero The Beatles realmente me cambiaron. Después, The Stooges fue una banda que me ayudó durante esos periodos de oscuridad –sólo deja salir la agresión–”. Como adolescente, rentó un sombrero de copa y comenzó a seguir el ritmo de The Beatles, Gary Lewis y The Playboys. Joey después descubrió la multifacética y cambiante música de David Bowie: la que le ofrecía un nuevo tipo de identidad y orgullo a quien no se conformaba.

Joey comenzó a formar bandas, se unió como vocalista a un grupo de glam rock llamado Sniper, vistiendo un traje hecho a la medida, haciéndose llamar Jeff Starship. Ya había dejado Sniper cuando a principios de 1974, Dee Dee le pidió que se uniera a él y a Johnny en su nueva banda. Cuando Johnny conoció a Joey por primera vez pensó que Joey sólo era un “hippie fuera de lugar”, de acuerdo con el hermano pequeño del cantante, Mickey Leigh, en su autobiografía: I Slept With Joey Ramone. Los nuevos integrantes comenzaron a ensayar en el departamento de Johnny; desde el inicio determinaron que cada vez que se vieran debían componer una nueva canción.

En una de esas sesiones iniciales, discutieron cómo iban a llamarse. “Dee Dee obtuvo el nombre ‘The Ramones’ de Paul McCartney”, dijo Tommy. “McCartney solía llamarse a él mismo Paul Ramon cuando se hospedaba en hoteles y no quería ser notado. Me gustaba por que me sonaba ridículo. ¿The Ramones? ¡Eso es absurdo! Todos comenzamos a llamarnos Ramones porque era divertido. Hubo muchas ocasiones en las que fuimos alegres cuando comenzamos a construir esto”.

Tomaría bastantes meses encontrar qué funcionaría. Dee Dee tenía problemas al cantar y tocar al mismo tiempo, y Joey no era tan bueno en la batería. Tommy sugirió mover a Joey a vocalista principal, el centro de la banda. “Joey no era mi idea de cantante”, decía Johnny, “y solía decírselo contantemente a Tommy. Le decía: ‘Quiero un tipo guapo al frente’”. Dee Dee no lo veía de esa forma. “Joey era el cantante perfecto”, mencionaba. “Yo quería a alguien realmente extraño y Joey se veía raro, lo que era excelente para The Ramones. Yo creo que se ve mejor tener un cantante que se vea jodido que tener a alguien tratando de ser Mr. Sex Symbol o algo así”. Más tarde, Johnny aceptó. “Todo fue idea de Tommy, y finalmente terminó siendo un buen movimiento”.

The Ramones también descubrió qué era lo que no funcionaría. Johnny no quería que su sonido derivara del pasado más obvio, no quería que fueran como las bandas turbulentas que los inspiraron, como The Stooges, MC5 y The New York Dolls. “Lo que hicimos”, decía Johhny , “fue quitar todas las cosas que no nos gustaban del rock & roll y usar el resto, así no habría influencias de blues, ni largos solos de guitarra, nada que se pusiera en el camino de las canciones”.  En el lugar de adornos rockeros estaba el bubblegum de bandas femeninas –a todos les encantaba The Bay City Rollers– y el surf rock de Brian Wilson y Jan y Dean, que también influenció varias de las melodías, con un tono de ritmos constantes que removieran la cacofonía.

Cuando Tommy se unió a la banda como baterista –ninguno de los bateristas que audicionaron podían tocar sin sonidos pomposos– el sonido de The Ramones finalmente salió a la luz. “Quería encerrarme con la guitarra”, le dijo a Mojo en 2011. “La mayoría de las personas asumen que el bajo y la batería se encierran juntos, pero yo me quedaba con Johnny. El bajo de Dee Dee lo iba uniendo y fortaleciendo todo. El efecto era primitivo pero también innovador: Las ideas armónicas se juntaban como incendios. “Solíamos bloquear acordes como una herramienta melódica, y las armonías resultaban de la distorsión que los amplificadores creaban”, Tommy le dijo a Timothy White en Rolling Stone. “Solíamos usar ‘the wall of sound’ como melodía en lugar de riff; era como una canción dentro de una canción, creada por un bloque de acordes zumbando”.

The Ramones tocó su primer show en agosto de 1974, en CBGB en Nueva York. Al menos media docena de canciones en escasos 17 minutos. CBGB, un pequeño bar en Manhattan –vista como un área de poca reputación, con alojamiento barato y vagabundos alcohólicos en la calle– que se convertiría pronto en el lugar cumbre de la nueva escena musical de Nueva York. El dueño, Hilly Kristal, pensó que la primera aparición de Ramones no fue nada buena: “Era la banda menos compaginada que había escuchado nunca”, escribió después. “No paraban de empezar y luego parar de la nada, el equipo dejaba de funcionar y se gritaban unos a otros”. También recordó: “Tocaban por 40 minutos. Y 20 de esos 40 eran gritos entre los miembros”. Pero pronto se convirtieron en un buen acto, y Kirstal les permitió tocar en su escenario decenas de veces en los siguientes años.

Para principios de 1975, The Ramones había pulido su presentación. Gracias a su propósito de escribir una nueva canción en cada ensayo, pronto desarrolló un repertorio basto de material original. Todos los miembros habían adoptado el estilo de Johnny con chamarras de cuero y jeans gastados; parecían más pandilla que banda. Además ya no se jodían uno a otro en el escenario –no hablaban entre ellos, no afinaban las guitarras, no hacían pausas. Johnny y Tommy encontraron lo que el baterista había descrito; Johnny tocaba acordes rasgueando hacia abajo con ritmos de ocho notas al mismo tiempo, a todo volumen; aquello sonaba como una fuerza que siempre había existido, que no se podía retener.

La gente comenzó a notarlos. La influyente columnista Lisa Robinson le dijo al ejecutivo musical Danny Fields: “Amarás a esta banda”. Cuando Fields, quien había firmado a The Stooges y a MC5, los vio en CBGB pensó: “Esto es abrumador. ¿Qué más necesitas? Me encantaron desde los primeros cinco segundos, desde el minuto que comenzaron a tocar. No pude parar y pensar”. Después del show, Fields les ofreció ser su manager y le otorgó a la banda un contrato con Sire Records. Johnny sintió que tanto el grupo como él estaban listos. “Para el verano de 1975”, le dijo al tour manager, Monte Melnick, en On the Road With The Ramones, “empecé a tomármelo en serio. Sentía que éramos mejores que los demás en la escena de Nueva York, la única banda que veía como competencia de algún tipo eran The Heartbreakers (liderados por Johhnny Thunders). Recuerdo haber visto un clip de Led Zeppelin, estaban tocando en el Madison Square Garden en 1975, y pensé: ‘Por dios, estos tipos son una mierda’”.

El álbum debut de The Ramones, Ramones, el cual salió en abril de 1976, con la emblemática portada en blanco y negro, definió el punk rock. El término “punk” ya había estado en el ambiente por algunos años, usualmente con connotaciones amenazantes o de mal gusto. Un punk era un cobarde, un chismoso, un villano. Algunas veces era usado para señalar homosexualidad; William Burroughs autor de la era beat dijo: “Yo siempre pensé que punk era alguien que le gustaba por detrás”.

Para 1975, el punk comenzó a describir a algunos artistas del rock & roll emergente, como Patti Smith, quien cantaba sobre las personas marginadas en la sociedad. Críticos como Dave Marsh y Lester Bangs comenzaron a usar el término “punk rock” para describir la disonancia y el espíritu que había permanecido en la música desde mediados de los años sesenta, incluyendo a varias bandas americanas de garage rock que aparecieron en Lenny Kaye’s Nugget Collection. También se podía escuchar ese espíritu en bandas inglesas como The Stones y los inicios de Kinks. En los últimos años de la década de los sesenta, The Stooges y MC5, de Detroit, y los neoyorkinos Velvet Underground, llevaron esa disonancia más lejos, musicalmente y líricamente.

Pero empezando con The Ramones, el punk llegó a representar una estética y una subcultura. De hecho, sólo la principal canción, “Blitzkrieg Bop”, hacía el trabajo, guitarras ruidosas, ritmos insistentes y voces apresuradas, pronunciando el relato de una joven generación mientras se recargaban en el asiento de atrás, preparándose para un viaje hacia la curva de los hombres muertos, en donde hay problemas adelante y problemas detrás.

Algunos tomaban a The Ramones como amenazantes, con canciones sobre pegarle a mocosos, oler pegamento y empuñarle una pistola a tus enemigos en la espalda. “Comenzamos buscando ser un grupo bubblegum”, decía Johnny. “Veíamos a The Bay City Rollers como nuestra competencia. Pero éramos demasiado raros. ¿Cantando sobre un hombre regresando de Vietnam, quien decidió dedicarse a la prostitución y a matar personas? Eso era lo que pensábamos que era normal”. También existía otro problema, en el que la banda coqueteaba con imágenes nazi. “I’m a shock trooper in a stupor, yes I am/ I’m a Nazi schatze, y’know/ I fight for Fatherland,” cantaban en una versión inicial de “Today Your Love, Tommorow the World”.

De acuerdo con Melnick, después de escuchar las líneas, Seymour Stein, jefe de Sire Records, reprochó: “No pueden hacer eso”, les dijo. “¡No pueden cantar sobre nazis! Soy judío, así como todas las personas en la compañía disquera”. La mitad de la banda era judía (Joey y Tommy). Johnny declaró: “Nunca pensamos nada en especial de la línea original. Estábamos siendo ingenuos, si hubiéramos sido más famosos, seguramente hubiera sido un gran problema con la prensa”.

Bastantes personalidades del rock odiaban todo sobre Ramones. La mayoría de la radio americana se rehusaba a poner su música (un DJ relató haber lanzado el álbum al otro lado de la habitación). Una reseña describió a Ramones como “El sonido de 10 mil escusados jalándose”. La banda no se dejó intimidar. “No íbamos a dejar que nada nos desmotivara. Siempre había sido igual”.

Para su tour por el Reino Unido en 1976, ya se habían esparcido comentarios sobre su estilo y su sonido. A Johnny no le gustaba Inglaterra, especialmente las audiencias que escupían en las bandas como señal de afección al punk. Pero el guitarrista encontró el tiempo para darle un buen consejo a The Clash, quienes estaban nerviosos de no haber ensayado lo suficiente: “Somos pésimos, no podemos tocar”, Johnny le dijo a Joe Strummer. “Si esperas a que puedas tocar, serás demasiado viejo cuando llegues allá arriba”. The Ramones crearon el estándar para una nueva y democrática estética. “Queríamos salvar el rock & roll”, Johnny escribió en Commando. “No estábamos en contra de nadie… yo creía que The Ramones, The Sex Pistols y The Clash iban a ser grandes grupos, como The Beatles y The Rolling Stones, y que el mundo sería mejor”.

Después, Johnny se preocupaba que las infamias que hacían The Sex Pistols –como decir groserías en televisión británica, tocar shows alborotados en su tour por Estados Unidos en 1978, además del arresto del bajista Sid Vicious por el asesinato de su novia Nancy Spungen– le hubieran hecho un gran daño a The Ramones y al punk rock en sí, haciéndolo reprensible en lugar de meramente revolucionario.

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Tommy Erdelyi estuvo con The Ramones para dos álbumes más, Leave Home y Rocket To Russia (ambos de 1977). Aunque eran de una sola pieza en el primer álbum, extendieron su sonido, pero de cierta manera mantuvieron la misma textura densa. Notablemente, algunas canciones eran sobre enfermedades mentales; “Gimme Gimme Shock Treatment” y “Teenage Lobotmy” (y después “I Wanna Be Sedated”) parecían haber adquirido cosas que Joey y Dee Dee habían visto o experimentado. “Creo que todos estábamos tratando de estar lo menos mentalmente sanos posible”, dijo Tommy. Para él, la vida en constante encierro con la banda había comenzado a ser demasiado.

The Ramones estaban de gira constantemente, tocando algo así como 150 shows por año, pasando horas y días yendo de ciudad en ciudad en una camioneta, echándose la culpa repetidamente y peleando entre ellos. Una vez, en el hotel Sunset Marquis en Los Ángeles, Johnny y Tommy comenzaron una furiosa discusión. “Ésta es mi banda”, Johnny gritó, “¡y yo soy la estrella de esta banda, no tú! ¿Qué vas a hacer al respecto? Tommy después dijo: “Siempre estaban paranoicos pensando que yo me iba a hacer cargo, lo que nunca fue mi intención”.

Tommy tocó su último show con The Ramones en mayo de 1978, en CBGB. Johnny trató de hacer que se quedara, pero no lo logró. Se quedó para producir un álbum más, Road to Ruin (1978) con Ed Stasium. El baterista Marc Bell, quien había tocado con The Voidoids y otras bandas, remplazó a Tommy bajo el nombre de Marky Ramone. Road to Ruin fue una obra maestra, la cuarta seguida para una banda que había salido de la nada. Fue también el último buen álbum de The Ramones.

En los inicios de la década de los ochenta –cinco años entrados en su carrera–, la historia de The Ramones se fracturó en todos los sentidos. La audiencia no había cedido ante su música como ellos esperaban. “No me siento desesperado, no aún”, decía Johnny, “aunque no quiero esperar dos años más para ser famoso”. Las relaciones en la banda estaban tensas, incluso degradándose. Aunque algunos veían a Joey como el líder de Ramones –congenial, de personalidad fuerte en el escenario, bastante extrovertido en entrevistas–, era Johnny quien mandaba estrictamente en la banda. Instituyó multas si algún miembro del grupo llegaba tarde o demasiado dañado para tocar.

Gritaba y cacheteaba a la gente. “Podíamos oír en algunas ocasiones a John empujando y pegándole a Roxy (su novia) en la habitación de hotel”, Marky escribió en su autobiografía, Punk Rock Blitzkrieg. “Solíamos escucharla tropezarse y botar de pared en pared para después caerse en la cama y llorar”. Danny Fields le dijo a Mojo: “Dee Dee le tenía pánico a Johnny, porque Johnny le pegaba en la cara…. siempre era después de un concierto, por algo como, ‘hiciste una B mayor cuando debiste haber hecho una C menor’. Yo me paraba afuera del camerino. Adentro escuchabas vidrios romperse y cuerpos pegándose contra las paredes”.

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Johnny pronto conoció a su igual en el productor Phil Spector. En 1978, The Ramones fue invitada a protagonizar Rock & Roll High School, un musical sobre la rebelión del rock, producido por la leyenda Roger Corman. El título del track fue un éxito para los fans, pero no fue suficiente para Sire, que decidió en esos tiempos que si The Ramones buscaba alcanzar el verdadero éxito debían cambiar su sonido. La disquera hizo equipo con el legendario Spector para supervisar el siguiente LP de la banda, End of the Century. Spector había estado buscando colaborar con The Ramones por bastante tiempo. “¿Quieren hacer un buen álbum totalmente hecho por ustedes?”, les preguntó en 1977, “¿o un gran álbum conmigo?”. Pero en 1979, el productor ya estaba lejos de sus días de gloria y era un excéntrico total.

Antes, Spector invitó a la banda a su mansión. “Había muchas señales de alerta”, escribió Marky. “No entrar. No tocar la puerta. Cuidado, perros de ataque. Las señales se veían hechas por algún amateur, lo que las hacia más imponentes”. Spector traía pistolas consigo todo el tiempo, una debajo de cada brazo y siempre tenía seguridad a su lado. Hizo que la banda se quedara toda la noche viendo el thriller psicológico de nombre Magic –cinta protagonizada por Anthony Hopkins. Dee Dee aseguró que esa noche el productor sacó una pistola cuando se intentó ir. “Tenía técnicas rápidas, como para disparar y matar”, recordó Dee Dee.

Un dia, Spector llevó a Johnny al extremo. El productor demandó que el guitarrista tocara el acorde inicial de “Rock & Roll High School” una y otra vez. El ingeniero volvía a tocar y Spector pisoteaba alrededor del estudio gritando: “Shit, piss, fuck! Shit, piss, fuck!”, para después demandarle a Johnny que lo tocara de nuevo. Esto siguió por una hora o más, hasta que Johnny se cansó. Finalmente puso su guitarra en el suelo y anunció que se iba. Spector le dijo que no se iba a ningún lado, a lo que Johnny respondió: “¿Qué vas a hacer, Phil, dispararme?”. Los integrantes tuvieron una junta con Spector en la que le dijeron que no podrían trabajar más con él si seguía demostrando ese temperamento. “A nadie le gustaba nada de eso”, dijo Joey. “Todos estábamos molestos con su comportamiento, su drama y su inestabilidad mental”.

Spector había alardeado con la banda que Century, que había costado 200 mil dólares, iba a ser su mejor álbum hasta el momento. En lugar de eso, fue el álbum que rompió el momento de The Ramones y les costó su estética. Arreglos superficiales prevalecían donde antes habían reinado tormentas. Century fue el álbum que más alto estuvo en las listas, escalando al número 44 de la lista Billboard 200, pero Johnny se arrepentía de haberlo hecho. Casi al final de su vida, le dijo a Ed Stasium que quería hacer un remix del álbum y quitarle lo Spector. “Ese fue su último deseo”, dijo Stasium, “quitarle las cosas de Phil y hacerlo un disco de The Ramones”.

Décadas después, Spector fue condenado por asesinato de segundo grado por el tiroteo de Lana Clarkson en 2003, y se encuentra sirviendo una condena de 19 años de prisión en California. En Commando, Johnny escribió: “Después de dispararle a esa chica, yo pensé: ‘Estoy sorprendido de que no le haya disparado a alguien cada año’”.

Cuando The Ramones visitó Los Ángeles para grabar End of the Century, Joey iba acompañado de su novia, Linda Danielle. De acuerdo con su hermano Mickey Leigh, Joey probablemente conoció a Linda en CBGB o en Max’s Kansas City en la época cumbre de Ramones en 1977, y se convirtieron en pareja cuando estaban filmando Rock & Roll High School en Los Ángeles. A Joey le gustaba más que cualquier otra mujer que había conocido. Después de que la filmación concluyó, Linda abordó la camioneta de Ramones para acompañar a Joey en la gira.

Johnny mostró la jerarquía. Él decidía dónde se sentaban las personas; como Linda estaba con Joey, le dijo: “Tu siéntate en la parte de atrás”. Linda le respondió: “No por mucho tiempo”. En Commando, Johnny recuerda: “¿Qué es esto? ¿Esta mujer me contesta? Joey le dijo que no dijera nada, pero lo hizo de todos modos. Creí que era algo gracioso”. Johnny tenía novia en aquel tiempo. Otros comenzaron a notar que él y Linda coqueteaban constantemente o incluso se desaparecían para encontrarse. Cuando Marky y Mickey Leigh intentaron decirle a Joey que Linda y Johnny tenían un romance, se rehusó a creerles. De acuerdo con Comando, Linda dejó a Joey en el verano de 1982, y no mucho después de eso Johnny dejó a Roxy. Johnny y Linda comenzaron a vivir juntos en un departamento en Manhattan, pero Johnny se preocupaba de que Joey dejara la banda si se enteraba. “Nunca me llevé bien con Joey, en realidad”, escribió Johnny, “pero no quería lastimarlo tampoco, tratamos lo mejor que pudimos, pero no puedes vivir una mentira”.

Algunos años después, Johnny y Linda se casaron. Linda se convirtió en Linda Cummings, pero se hacía llamar Linda Ramone. Joey nunca la superó. El sentido de romanticismo y el aislamiento de aferrarse se profundizó en sus canciones, escribió unas de sus mejores canciones sobre la relación perdida, incluyendo “The KKK Took My Baby Away” (algunos la vieron como un mensaje directo a Johnny). Tiempo después, Joey dijo para Mojo: “Johnny cruzó la línea… destruyó la relación y la banda en ese momento”. Joey comenzó a tomar bastante y a consumir cocaína a partir de entonces. ¿Por qué Joey no se fue de la banda en ese punto? “Somos la única banda de rock & roll allá afuera”, le dijo a un amigo. “Todos los demás se han rendido, pero nosotros no lo haremos nunca. Siempre vamos a ser The Ramones”.

The Ramones mantenía sus secretos exitosamente; se subía al escenario noche con noche por una década y media después del drama entre Joey y Johnny. Después de End of the Century, Sire intentó tratar la música del grupo como un problema que necesitaba resolverse. La disquera trajo cinco diferentes productores para sus siguientes seis álbumes, Pleasant Dreams (1981), Subterranean Jungle (1983), Animal Boy (1986) Halfway to Sanity (1987) y Brain Drain (1989). En algunos de estos, sonaba como si The Ramones estuvieran compitiendo con sus propias sombras; tocaban más rápido, más fuerte, como si trataran de alcanzar a las muchas bandas de hardcore –Black Flag, Fear, Circle Jerks, Discharge, Crass, Suicidal Tendencies, entre otros– que estaban formando su camino con canciones que recordaban a los inicios de The Ramones, canciones cortas con beats rapidísimos.

En muchas formas, habían crecido como artistas. La escritura fue haciéndose más profunda, la voz de Joey obtuvo más carácter –un estilo cruel en algunas canciones, un fantasma inquietante en otras. El único álbum que rompió la maldición fue Too Tough to Die, en 1985, un triunfo que vio el regreso de los productores Tommy Ramone y Ed Stasium.

Dee Dee siempre había escrito desde su propia perspectiva jodida, pero en canciones como “Howling at the Moon”, había cambiado su propia ruina por una preocupación humana que veía hacia afuera (“I took the law and threw it away/ Because there’s nothing wrong/ It’s just for play”). El problema era, que Dee Dee no parecía mejorar. Había consumido drogas fuertes desde que era solo un niño, había sido diagnosticado con trastorno bipolar y muchas veces mezclaba su medicamento con cocaína. Johnny toleraba su adicción siempre y cuando no afectara ni interviniera con los shows de la banda –y nunca lo hizo. (“Dee Dee podía estar de gira con hepatitis y todavía podía tocar bien”, decía Johnny). Pero Dee Dee comenzó a cansarse de The Ramones y sus peleas. Mandó señales de que pensaba hacer un cambio. Un día llegó con el pelo parado y cadenas de oro, proclamando una nueva devoción por el hip hop. Quería hacer un álbum de rap.

De acuerdo con Marky, Dee Dee una vez se sentó en la parte de atrás de la camioneta y anunció: “Soy un negro, soy un negro”. Esto volvió loco a Johnny. “No, no lo eres”, le decía Johnny. “Eres un pinche tipo blanco que no sabe rapear”. Dee Dee después sí lanzó un (intento de) álbum de rap en 1988, Standing in the Spotlight, bajo el nombre de Dee Dee King. El material falló en todos los aspectos; un crítico lo reseñó como “una de las peores grabaciones de todos los tiempos”.

En 1989, Dee Dee mantuvo su palabra: Dejó la banda, tomando por sorpresa a los demás, especialmente a Johnny. “¿Por qué no nos mantuvimos juntos? No lo sé”, Dee Dee escribió después. “Es difícil llegar a cualquier lugar en la vida, y nosotros lo hicimos, para simplemente tirarlo después”. Christopher Joseph Ward reemplazó a Dee Dee en el bajo como CJ Ramone en 1989 y se quedó con el grupo hasta 1996 cuando finalmente se separaron. Dee Dee continuó escribiendo para la banda, contribuyendo en varias canciones notables en Mondo Bizarro (1992) y ¡Adiós amigos! (1995). Él era el complejo y podrido espíritu esencial dentro de la brillante, pero dañada historia de The Ramones.  Sin él, la banda ya no hubiera podido hacer tanta música buena en ese punto de su vida.

Lo que mantuvo a The Ramones juntos fue también lo que los dividió: la asociación de Joey y Johnny. Era una coalición necesaria, pero también una dura. Joey continuaría sufriendo de TOC durante toda su vida, necesitando tocar las cosas de ciertas maneras. Una vez, cuando la banda regresó de Inglaterra, insistió en volver a manejar hacia el aeropuerto sólo para regresar un paso. Era propenso a infecciones y enfermedades que muchas veces requerían su hospitalización. Johnny era impaciente con todo esto. “No sabía cómo se le llamaba”, él admitió. “Obviamente era un tipo de desorden mental que lo hacía tener que hacer este tipo de cosas, pero al mismo tiempo yo sentía que muchas veces era actitud de diva. La mitad del tiempo es psicosomático. Siempre era antes de una gira, cuando empezábamos un álbum”. (La falta de empatía era mutua: En 1983, Johnny se metió en una pelea en la calle de madrugada con un músico que encontró con Roxy, su ex, quedando gravemente lastimado, requiriendo cirugía cerebral de inmediato. De acuerdo con Marky, Joey estaba feliz con las noticias).

Al final, fue Johnny quien decidió cuánto tiempo duraban como banda. Planeó el último show el 6 de agosto de 1996 en Hollywood Palace. Antes del evento, la banda había sido invitada a tocar en Argentina por grandes cantidades de dinero. Todos querían hacer el viaje menos Joey, quien dijo tener preocupaciones de salud. Si esperaban algunos meses, tal vez lo haría. Los otros lo tomaron como una negativa, especialmente Johnny, quien lo resintió por ello. “Joey siempre estaba enfermo”, decía Johnny. “Cualquier cosa que pudiera tener, la tenía”.

Hubo momentos en el show final en Hollywood –con el tórrido “Blitzkrieg Bop”, por ejemplo– cuando The Ramones era tan bueno como nunca lo había sido. Después de la ultima canción  –“Anyway You Want It”, de Dave Clark Five con Eddie Vedder de Pearl Jam– The Ramones se retiró a los camerinos. Empacaron sus instrumentos y su ropa y se fueron cada quien por su cuenta. “No le dije nada a los demás, simplemente me fui. Era la manera en la que vivía mi vida”, recuerda Johnny. “Claro que sentía cierta pérdida, solo no quería admitirla”.

Joey tenía buenas razones para negarse a asistir al viaje a Sudamérica en 1994, le habían diagnosticado linfoma en la médula ósea. Su doctor le aseguraba que lo habían detectado antes de que se volviera realmente grave y afectara su posibilidad de vivir, no necesitaba tratamiento aún. De cualquier forma, dijo Melnick, “fue más difícil para él recuperar su fuerza. No era fácil hacer un set de Ramones, especialmente cuando estaba usando una chamarra de cuero pesada. No pienso que Joey se sintiera cómodo confiándole sus problemas a la banda, especialmente a Johnny”.

Un día, en el invierno de 1997, el quiropráctico de Joey llegó a su apartamento para una sesión terapéutica, pero nadie abrió la puerta. El quiropráctico se metió a la casa. “Vi a Joey en el suelo inconsciente”, declaró, “con sangre saliéndole de la boca”. El grupo de emergencias advirtió que Joey había estado ahí por al menos un día, a lo mejor dos. Si lo hubieran encontrado una hora más tarde, habría muerto. En el otoño de 1988 su linfoma empeoró; los doctores lo pusieron en quimioterapia. Joey uso sus buenos días para trabajar en un álbum como solista (Don’t Worry About Me, el cual se lanzó en 2002).

Para la Navidad de 2000, había estado tan bien que los doctores creían que su cáncer estaría en remisión en algunos meses. Entonces, en las horas previas al anochecer de diciembre 31, Joey comenzó a oír voces en su departamento: ¿Había cerrado bien la puerta del consultorio del quiropráctico el otro día? “Decidió ir hacia la oficina para repetir el movimiento”, escribió Mickey Leigh, “apretar un botón o girar una perilla –y hacerlo bien esa vez– sólo así podría silenciar las voces y podría continuar hacia el siguiente año sin las preocupaciones retándole”. Recorrió el camino una vez, pero la preocupación insistió. Se encaminó de nuevo al consultorio.

La nieve se había apilado, las banquetas estaban resbalosas, y Joey cayó. No se podía parar. Se mantuvo ahí acostado hasta que una oficial de la policía lo encontró y llamó a una ambulancia. Joey se rompió la cadera durante la caída y requería cirugía, lo que significaba que debía parar su tratamiento contra el cáncer. En las siguientes semanas su condición no mejoró, el doctor de Joey le dijo a su familia que las cosas no se veían bien. El único miembro de su antigua banda que fue a visitarlo fue el baterista Marky Ramone. Marky le llamó a Johnny –quien vivía en Los Ángeles– al día siguiente. “Necesitas visitarlo”, le dijo Marky. “La ventana se está cerrando”. “Deja que se cierre”, le dijo John. “No es mi amigo”.

El 15 de abril de 2001, la familia de Joey y sus amigos se juntaron al pie de su cama. Los doctores apagaron el ventilador. Mickey tocó una canción que a Joey le gustaba en un equipo de sonido portable: “In a Little While”, de U2. (“In a little while/ This hurt will hurt no more/nI’ll be home, love”). Para cuando acabó la canción, Joey Ramone ya había cerrado los ojos. Tenía 49 años.

Tres años después, Charles M. Young, de Rolling Stone, le preguntó a Johnny si había asistido al funeral de Joey. “No”, contestó Johnny. “Estaba en California, no iba a viajar hasta Nueva York. Aunque no estuviera lejos no hubiera ido de todas formas. No hubiera querido que él fuera a mi funeral, y no me hubiera gustado escuchar de él cuando estuviera muriendo. Yo sólo hubiera querido ver a mis amigos. Que me dejaran morir y que me dejaran en paz”.

Durante estos años, el retrasado reconocimiento por fin llegó para The Ramones. En 2002, la banda fue introducida en el Salón de la Fama del Rock and Roll en el primer año de elecciones. Tommy le dijo a Rolling Stone: “Nos importaba mucho porque durante 25 años hemos sabido que éramos buenos. Pero fue difícil de observar ya que nunca tuvimos demasiada promoción y los álbumes no estaban en las tiendas… pero la realidad es que al ser inducidos en esta primera votación las cosas parecen decirnos: ‘Oh, wow, era real… no nos estábamos engañando a nosotros mismos’”.

Cuando Johnny, Tommy, Marky y Dee Dee subieron al escenario para aceptar el premio del Salón de la Fama, Johnny fue el primero en hablar. Agradeció a sus managers iniciales, a la disquera y agregó: “Que Dios bendiga al Presidente Bush, y que Dios bendiga a América”.  Tommy fue el siguiente en hablar. “Créanlo o no”, dijo, “realmente nos queríamos; incluso cuando no actuábamos de buena manera unos con otros. Éramos verdaderamente hermanos”. Dee Dee dijo: “Yo quisiera agradecerme a mí mismo, felicitarme a mí mismo y darme a mí mismo una gran palmada en la espalda. Gracias, Dee Dee. Eres maravilloso, te amo”. Ninguno de ellos reclamó el premio de Joey, se quedó sólo en el pódium.

11 semanas después, Dee Dee Ramone fue encontrado muerto en su departamento por una sobredosis de heroína. “Trataba de estar sobrio al final, pero se descarrilaba en repetidas ocasiones”, escribió Melnick. “Desde mi punto de vista”, añadió Vera, la primera esposa de Dee Dee, “no daba muchos pasos lejos del sofá. Estaba agachado sobre el mismo sillón donde se desmayó y murió. Cuando Barbara (la esposa de Dee Dee en aquel momento), llegó a su casa del trabajo, él estaba en esa posición”. Tal vez estaba escribiendo una canción en su cabeza sobre toda su experiencia cuando la adrenalina oscura se movió a través de su mente y sus venas para pararle el corazón. El funeral de Dee Dee Colvin fue pequeño. Una inscripción en su tumba decía: “OK… I gotta go now”  (“OK… tengo que irme ya”).

En 1997 Johnny empezó a tener ciertos problemas –dificultad para orinar. Pensó que tal vez tenía la próstata alargada, pero pronto comenzó a ponerse peor. Vio a un nutriólogo, pero nada parecía ayudar. Después, se sometió a una análisis de sangre y una biopsia. Más tarde Johnny fue diagnosticado con cáncer de próstata. Eligió tratamiento por radiación, y los síntomas cesaron un poco. “De todos modos, el cáncer se había apegado tanto a mi cabeza como a mi físico”, escribió en Commando. El cáncer se esparció y en junio de 2004, los doctores le dijeron a Linda Cummings que su esposo iba a morirse.

Commando, de Johnny, era realmente sincero en algunos aspectos. “Para todo el éxito”, escribió, “yo llevé conmigo una furia y una intensidad durante mi carrera. Tenía una imagen, y esa imagen era enojo. Yo era el único que me quejaba, y buscaba verme de esa forma cuando me tomaban alguna fotografía. The Ramones era lo que yo era, así que yo era la persona que todos veían en el escenario. Aunque el retiro pareció suavizarme, el cáncer de próstata con el que me diagnosticaron en 1977, lo hizo aún más. Me cambió y aún no se si me gusta de qué manera. Me ha suavizado, y creo que prefiero al yo de mi pasado. Ya ni siquiera tengo la energía para estar enojado.

Es interesante que nunca me sentí como si fuera a morir hasta este momento. He aprendido que mi tiempo es limitado, pero no tengo nada definitivo. Si esto vuelve a pasar, quiero que solo me dejen morir. No volveré a pasar por eso otra vez. Claro, ahora lo sé. Todos tenemos nuestros límites y el mío vino un poco temprano”. El 15 de septiembre de 2004, Johnny Ramone falleció en su casa de Los Ángeles, atendido por su esposa y algunos amigos, a la edad de 55. Fue cremado en enero del siguiente año. En es mismo mes, una estatua de bronce de 1.20m de altura, fue colocada en el Hollywood Forever Cementery de Los Ángeles. El mismo John Cummings había pagado por ella.

El 11 de julio de 2014, Tommy Erdelyi –quien había estado tocando silenciosamente en una banda de blue grass llamada Uncle Monk, aún con su novia de toda la vida, Claudia Tiernan– murió en su casa de Queens de cáncer en el ducto biliar. Tenía 65 años.

Los cuatro miembros originales de Ramones se habían convertido en polvo. La sangre hace que los enlaces sean irrefutables. Tal vez odies a tu hermano por lo que ha hecho, pero no puedes quitar la sangre, aún es tu hermano, y tú eres el suyo. Una familia improvisada, como la que muchas bandas crean, parecería más sencilla de dejar atrás. Es una asociación musical, una fraternidad. Pero los enlaces pueden ser igual de indelebles, de sublimes, de dolorosos.

Una sola cosa unió a Joey y a Johnny Ramone en los años después del rompimiento de la agrupación: ambos creían en el valor y la lucha que hicieron con The Ramones. Esa cierta necesidad de creer en el otro. Tan tarde como 1999, David Fricke menciona que Joey todavía hablaba de The Ramones como una fuerza sin final: “The Ramones fue y será una banda increíble. Cuando salíamos a tocar, el poder era intenso, como ir a ver a The Who en los años sesenta. Cuando pongo a Ramones en el estéreo ahora, todavía sonamos bien. Y eso siempre estará ahí, cuando necesites levantarte, cuando necesites tu dosis”.

Johnny dijo: “Yo rara vez tuve contacto con Joey desde que nos separamos, dos o tres veces a lo mejor… cuando lanzamos el Anthology en Nueva York en 1998, le pregunté cómo se sentía. Esto fue después de saber que tenía linfoma, lo que terminó por matarle. ‘Estoy perfecto’, me dijo. ‘¿Por qué?’. Me rendí entonces”. De todos modos, ambos hombres siempre esperaron algo más. Durante la visita de Marky a Joey al final de su vida, Joey le preguntó al baterista si pensaba que alguna vez se suscitaría una reunión de Ramones.

No mucho después de morir, Johnny admitió que él había tenido esa misma esperanza enterrada. “En mi mente”, escribió, “nunca se había acabado oficialmente hasta que Joey murió. No había Ramones sin Joey. Era irremplazable, sin importar lo molesto que era. Él era la persona más difícil con la que he tenido que tratar en mi vida. Sin embargo, no quería que se muriera. No me hubiera gustado tocar sin él, sin importar cómo me sentía sobre él; estábamos en eso juntos…. así que cuando pasó, estaba triste por el final de Ramones. Yo pensé que no iba a importarme, pero lo hizo. Fue extraño. Creo que de la nada, sí extrañaba a Joey”. ¿Johnny nunca consideró trabajar en The Ramones sin Joey? “De ninguna forma… yo nunca hubiera tocado sin Joey. Era nuestro cantante”.

DOMINICAL 703 MARKY RAMONE RAMONES American punk rock group The Ramones Left to right Johnny Ramone 1948 – 2004 Tommy Ramone Joey Ramone 1951 – 2001 and Dee Dee Ramone 1952 – 2002 Photo by Roberta Bayley Evening Standard Hulton Archive Getty Images

 

 

 

 

 

 

 

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