octubre 5, 2021

‘Los Santos de la Mafia: Una historia de Los Soprano’

La película basada en la popular serie bien puede considerarse como toda una obra maestra del cine de gánsters.

Los fieles seguidores de Los Sopranoel equivalente televisivo de El padrino en el cine, jamás podremos apreciar de igual manera a Don’t Stop Believin’ de Journey, ya que este tema musical fue lo último que los espectadores escuchamos antes de que la serie finalizara de una forma abierta en el 2007.

La muerte repentina en el 2013 de James Gandolfini, el actor que interpretó a Tony Soprano, el centro de la serie creada por David Chase, acabó con cualquier esperanza de una continuación. Sin embargo, desde la segunda temporada, Tom Fontana (el creador de la serie Oz), le dijo a Chase que sería muy interesante hacer una historia ambientada en el Newark de antaño, protagonizada tal vez por los padres de Tony y de Christopher Moltisanti (el “primo” de Tony encarnado en la serie por Michael Imperioli).

La idea se quedó en la mente de Chase y catorce años después de la emisión de ese desconcertante y maravilloso episodio final, llega a las salas de cine una precuela de Los Soprano bajo el título de Los santos de la mafia (The Many Saints of Newark).   

Ambientada en el Newark de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, la película dirigida por Alan Taylor (artífice de algunos de los mejores episodios de la serie), se centra en la vida de Dickie Moltisanti, el padre de Christopher y, como nos daremos cuenta, una especie de figura paternal muy importante en la vida de Tony, interpretado en su fase adolescente nada menos que por Michael Gandolfini, el hijo de James en la vida real. Es todo un milagro ver a este joven actor con la indudable apariencia de su padre, encarnarlo con tanta precisión y meticulosidad.  

El actor encargado de interpretar a Dickie es Alessandro Nivola (The Art of Self Defense, Disobedience, A Most Violent Year), quien aquí se luce encarnando a un psicópata intentando mantener lo poco que le queda de humanidad, en una historia con tintes de tragedia griega que se inicia con un recorrido por el cementerio y que es narrada por Christopher (Imperioli presta su voz para contarnos la historia de su padre).    

Dickie recibe a su padre “Hollywood” Dick (un escalofriante Ray Liotta), quien llega de Italia en barco con Giuseppina (Michela De Rosi), una esposa mucho más joven que él y que no sabe hablar nada de inglés, pero cuya belleza llama la atención de Dickie, quien en ese entonces hace parte de los DiMeo, una familia criminal de la que también hacen parte el racista Johnny Soprano, el padre de Tony (Jon Bernthal); su rencoroso hermano Junior (Corey Stoll reemplazando a Dominic Chianese), Silvio Dante (John Magaro reemplazando a Steve Van Zandt), Paulie Walnuts (Billy Magnussen reemplazando a Tony Sirico), Pussy Bonpensiero (Samson Moeakiola reemplazando a Vincent Pastore) y Buddha, el padre de Pussy (Joey Díaz). 

Para sus negocios ilícitos, Dickie obtiene ayuda de Harold McBrayer (Leslie Odom Jr.), un afroamericano que quiere tener un negocio propio y dejar de ser un mandadero, y quien también ha puesto sus ojos en Giuseppina. Este cuadro amoroso entre Giuseppina, quien tiene la aspiración de montar un salón de belleza; su esposo “Hollywood”, machista y abusivo; Dickie, quien está casado con Joanne (Gabriella Piazza), la madre de Christopher; pero que está perdidamente enamorado de la esposa de su padre; y de Harold, quien se convierte en el segundo amante de Giuseppina, es el combustible para una conclusión violenta de carácter operístico, algo que los seguidores de la serie saben que hace parte de la herencia de los Moltisanti. 

Luego de un acto terrible cometido por Dickie, este busca redimirse estableciendo contacto con su tío paterno, quien se encuentra en prisión (también interpretado por Liotta). Asimismo, Dickie se convierte en un “tío” protector para Tony, quien sueña con convertirse en una estrella del fútbol americano y ama la música Rock, pero que mantiene una difícil relación con una madre de mente inestable (Vera Farmiga reemplazando a Nancy Marchand como Livia Soprano) y con un padre lejano. De ahí que Dickie se convierta en un padre para él y su admiración por la vida delictiva, que ya sabemos, va a reemplazar a sus sueños de adolescente en la vida adulta. 

Taylor y Chase (quien aquí actúa como guionista), nunca fueron obvios ni facilistas en el tratamiento de una serie que demostró excelencia en todo sentido: actuación, edición, sonido, música, fotografía y dirección de arte, algo realmente atípico para la televisión. La precuela para cine evidencia todas las características que convirtieron a Los Soprano en una de las mejores series de todos los tiempos, y bien merece ser comparada con los clásicos del cine de gánsteres como Goodfellas de Martin Scorsese o el mismo Padrino de Coppola. 

Los santos de la mafia es una película potente y poderosa tanto en forma como en contenido, y es una lección magistral de cómo debe hacerse una precuela o mejor aún, de cómo debe cocinarse una obra maestra del género. Algunos se enfurecerán al no encontrar una historia sobre el origen de Tony, ya que esta es una cinta que se niega a dar “más de lo mismo”. Y puede que esta película sea vista como un intento de continuar exprimiendo el éxito de Los Soprano, pero no cabe duda que el resultado es toda una obra de arte.

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