noviembre 30, 2020

Miley Cyrus vive el mejor momento de su carrera con ‘Plastic Hearts’

Miley Cyrus se ha liberado de las máscaras que escondían a una verdadera estrella de rock.
Miley Cyrus
Plastic Hearts
RCA

Miley Cyrus no es ajena al cambio. Aún se encuentran en la memoria colectiva aquellos años en que Miley buscaba deshacerse de su imagen como Hannah Montana desesperadamente, y en este complicado trayecto, tropezó en varias ocasiones con infames presentaciones en vivo (VMA 2013), escándalos de drogas y diversas circunstancias que pronosticaban otra estrella que activaba el botón de autodestrucción en un afán de seguir encabezando los tabloides.

Sin embargo, Miley opacó cualquier situación que pasaba fuera del escenario y el estudio de grabación con un talento que ha alcanzado su punto más álgido en esta producción llamada Plastic Hearts.

Si bien, desde su participación en el famoso programa de Disney Channel, Cyrus ya mostraba su gran potencial vocal, lo cierto es que en las producciones previas a Plastic Hearts la artista no había logrado explotarlo en su totalidad, resultado de seguir estereotipos dentro del género. 13 años después de su debut, Miley es más honesta consigo misma y brinda una producción genuina, que, a pesar de las marcadas influencias (y colaboraciones) de diversos actos, nos muestra a Miley en un camino que definitivamente la llevará muy lejos.

Plastic Hearts comienza con «WTF Do I Know», y desde los primeros punteos del bajo podemos darnos cuenta de un rotundo cambio a un estilo más crudo, más auténtico y enérgico, donde la figura femenina seduce no por su belleza, sino por su actitud y determinación. Cuando la voz de Cyrus toca el micrófono por primera vez, nos vienen a la memoria aquellas voces que conquistaron al mundo con su avasallante personalidad; ahora, por fin ha llegado el turno de Cyrus quien se ha liberado del disfraz de princesa que en su interior guardaba a una verdadera estrella de rock.

Después llega el tema que le da nombre al disco, mismo que inicia con arreglos de congas que recuerdan al inicio de «Sympathy for the Devil» de The Rolling Stones, para después ir por su propio camino entregando un pegajoso y muy ácido pop. «Angels Like You», por su parte, es quizá la canción más apegada al sonido anterior de Cyrus, y nos da una idea de lo que hubieran sido sus primeros años de carrera si la hubieran dejado trabajar con libertad.

Siguiendo con el pop de calidad, una colaboración con Dua Lipa titulada «Prisoner» fuertemente influenciada por melodías de los ochenta (ese «Prisoner» suena extrañamente familiar) se perfila como una gran favorita en las premiaciones de 2021.

El tema número cinco de Plastic Hearts se titula «Gimme What I Want», que si bien, no es de las canciones más profundas de Cyrus, es un tema que hará sacudir la cabeza a más de uno y muy seguramente, se convertirá en una de las cartas fuertes de la artista cuando regrese al escenario.

Seguida de esta llega la joya de la corona: «Night Crawling», su imponente colaboración con la leyenda viviente, Billy Idol. Definir a esta canción como la representación máxima de este álbum se debe a varios factores. En 2016, Miley se subió al escenario del iHeart Radio Music Festival para interpretar junto a Idol su éxito «Rebel Yell«, brindándonos una de las primeras pistas de lo que quería hacer con su carrera, y es que, durante los cinco minutos que duró esta interpretación, se veía que Miley no quería que ese momento acabara nunca.

Desde entonces, Miley aprovechó varias oportunidades para mostrar su amor por el rock y su deseo de acercarse al género con covers a Pink Floyd, The Cranberries y Blondie (mismos que fueron rescatados en este disco), mostrando que su voz de mezzosoprano lucía mucho más acompañada con guitarras eléctricas e intensos power chords. Es así que escuchar a Billy Idol en este disco cuando fue una pieza clave para la evolución musical de Miley, se convierte en algo meramente poético.

Nos encontramos a la mitad del disco y suena «Midnight Sky», la carta de presentación de Plastic Hearts que sorprendió a fanáticos de Miley así como de quienes eran ajenos a su trayectoria. Con un nuevo look rebelde y exótico, Miley continúa con el discurso del empoderamiento femenino, y es uno redondo que además de una letra directa e imponente, la melodía remarca el mensaje con líneas vocales desgarradoras y un ritmo meramente hipnótico.

De inmediato llega la balada «High» que se ve opacada por su antecesora y que regresa a las raíces más profundas de Miley: el country. «Hate Me» también cuenta con esbozos del anterior estilo de la cantautora, y es probablemente uno de los puntos más flojos dentro del disco, y aún con esta premisa, está lejos de ser mala. «Bad Karma», la esperada colaboración de Miley con Joan Jett es, por otro lado, decepcionante, pues ni Miley ni Jett logran explotar este potencial, y la canción termina siendo olvidable.

Finalmente, los últimos dos temas (obviando los cóvers y el remix de «Midnight Sky» con Stevie Nicks) «Never Be Me» y «Golden G String» son dos baladas que pasan algo desapercibidas después de todo el caos que Miley nos regaló en la primera mitad del disco; son un buen descanso para los covers en los que Miley se desgarra por completo la voz y el alma.

Es así que Plastic Hearts ha logrado que Miley Cyrus consiga nuevos fanáticos en el mundo enamorados de su nuevo concepto, y de la misma forma, ha hecho que sus antiguos fanáticos la amen un poco más. Aunque nunca faltan las personas que ven el cambio como algo malo, esas personas que categorizan a un artista cambiante de camaleónico, lo cierto es que esto es simplemente una evolución a la que Cyrus no le ha tenido miedo.

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