abril 13, 2021

Álbum de la semana: ‘Moctezuma’

El nuevo comienzo de Porter con un disco que nos hace regresar a nuestras raíces.

La industria musical en nuestro país puede estar repleta de sonidos tan similares entre sí, a la mitad de los años de 2000, la escena musical mexicana paso por un ligero estancamiento, luego de que poco a poco fuera muriendo la primera ola de la escena independiente, aunado a la llegada de grupos de talla internacional que ofrecían nuevos sonidos para un mercado que de repente se dedico sin más al consumo masivo de música.

Se dice que cada cierto tiempo existe un disco o banda que marca de forma definitiva el rumbo de cómo se escribe la historia musical en nuestro país; algo que marca y da pauta tanto de forma musicalmente hablando, como en la forma de impactar e influenciar a toda una comunidad.

De entre los pocos grupos que sobrevivieron, Porter cumplía perfectamente con las dos premisas anteriores, y justamente destacaba por tener un amplio horizonte sobre los sonidos que ofrecían sus canciones, el poder de experimentar con una extensa gama de estilos musicales, además de contar con un sello característico en la voz y estilo de Juan Son, su primer vocal; que los convirtió en una de las bandas que más críticas (tanto buenas como malas) y público acumularon de forma exponencial.

Aunque con poco material, Porter comenzaba a trabajar con un estilo surrealista, que rápidamente identifico a los jóvenes de aquella época, convirtiéndola en una banda de culto, obligada cada que se habla de la historia del rock en México.

El éxito y la muerte de los ponys

Para el 2007 Porter ya contaba con dos álbumes, que fueron un éxito rotundo, con un performance sumido en la psicodelia y la depresión, dos álbumes que brindaron himnos muy importantes a la escena del momento y que no tuvieron una línea de división, pues ambos contaban con temáticas similares, teniendo como estandarte la imagen de un pony que finalmente evoluciono en un Pegaso, delimitado por una figura humana, mostrándonos la dualidad de la fantasía y la realidad.

Aunque era indiscutible el éxito obtenido por estos materiales, la fama y el buen recibimiento no fueron suficientes, pues después de terminar la promoción de Atemahawke en 2008, la banda anuncio su disolución; ¿El motivo?: diferencias artísticas.

Juan Son no encontraba sinergia artística con el resto de los integrantes, por ende, decidió emprender camino en solitario, dejando el proyecto de Porter en pausa indefinida; dando por fin un revés a esto en 2013, anunciando su regreso en el escenario del Vive Latino de ese mismo año. Aunque este anuncio solo duraría vigente cuatro meses, pues Son, dejó definitivamente las filas de la agrupación.

Moctezuma, el ascenso y la nueva vida de Porter

Se dice que para la fecha en la cual Juan Son dejó la agrupación ya se tenían los primeros indicios de este material, así que no quedo otra más que conseguir a quien le diera continuidad e imagen vocal al disco. Los integrantes se dieron a la tarea de encontrar a la voz indicada y encontraron en David Velasco el espíritu perfecto, nunca con la idea de imitar o remembrar el pasado, sino que las condiciones técnicas y musicales requerían una voz con mucha espiritualidad, que pudiera sin problemas transmitir paz y complementara el concepto en proceso.

Una vez con el engranaje completo el 18 de agosto de 2014 sale a plataformas Moctezuma, justo 7 años después de su ultima producción, marcando la nueva etapa en la vida de la banda y una nueva oportunidad para existir y reinventar el rumbo, emergiendo de las cenizas que dejó Atemahawke.

«Moctezuma fue una etapa de mi vida súper chida, de muchas cosas nuevas, de llegar a un lugar al que siempre había querido llegar. Poder grabar por primera vez un disco en un estudio, con productores de verdad. Por otra parte, todo este acercamiento que tuvimos a nuestras raíces, a crear estas letras a través de cosas que estudiamos. Fue una época muy bonita, muy de en sueño, realmente nos pusimos la bandera y fue mi primer disco con la banda. Fue un gran regalo haber sido parte de eso y poder levantar el nombre de México a través de la música».

David Velasco.

Cayendo en un espiral de Historia

Hablar de Moctezuma es hablar de uno de los discos que marcó el inicio de la segunda gran oleada de las bandas independientes y emblemáticas en la escena del rock mexicano. Y es que Moctezuma nos cuenta cronológicamente el contexto histórico que va desde la conquista de los españoles hacia el pueblo mexica, el asentamiento del Aztlán, pasando por un tema de imposición de cultura y religión, para terminar, contándonos la sumisión y dominación del pueblo maya, de una forma poética lleno de un concepto espiritual. Donde la musicalización da un giro inesperado, dejando atrás la psicodelia, dándole un lugar a sonidos prehispánicos, dignos de un ritual.

«Moktezuma y el Anahuak: Una Visión Mexicana”, es el libro que sirvió de inspiración a Porter para la creación de este disco, tan emblemático para toda una generación.

El performance que presenta Porter a partir de esta producción es equilibrado y enalteciendo rasgos característicos de toda una cultura, que lejos de parecer aburridos, o parecer una clase de historia, retoma y rescata una parte importante de nuestra identidad.

«Kiosko», la canción que se grabó dos veces

“Kiosko” fue el primer sencillo liberado por Porter para dar a conocer Moctezuma y aunque cuando salió este track aún no se hablaba abiertamente de un nuevo disco, fue presentado como el retorno a los escenarios. La primera versión que pudimos escuchar de “Kiosko” aún cuenta con la voz de Juan Son; toda vez que este decidiera salir en definitiva de la agrupación, la pista dejó de promocionarse como sencillo, dándole lugar a “Palapa” como el primer sencillo para presentar oficialmente Moctezuma y al nuevo integrante David Velasco. “Kiosko” tuvo que volver a ser grabada, esta vez con la interpretación de David y sorprendentemente, quedó fuera del tracklist de este disco.

La portada que evoca a los muertos

El arte en la portada de Moctezuma nos presenta elementos de cada uno de los momentos narrados en las canciones y que representan a las culturas mencionadas, con un Huitzil (colibrí) en el centro, el único en llevar toques de color.

La intención de que el fondo fuera blanco y negro, es en representación a todas esas culturas caídas, dentro de un mismo hilo representado por el disco completo, es decir la coronación del título Moctezuma, justo en la parte superior central. Al centro podemos ver la evocación de todos los dioses y antepasados a través de un ave sagrada como lo es el Hutzil, que representa el alma de los ancestros y que mediante el color brinda de luz y recuerdos al concepto que se maneja.

Escucha Moctezuma, nuestro álbum de la semana:

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