julio 23, 2020

Mujeres en la música se pronuncian contra la cultura del abuso sexual en la industria

"Casi todas las mujeres de la industria musical han sido asaltadas, acosadas, abusadas. Es omnipresente. Más en la música, incluso, que en el cine", Alanis Morissette.

Una puerta se abrió en 2017 cuando Chloe Howl habló públicamente sobre cómo su experiencia dentro de la industria musical fue nublada por el abuso sexual, al igual que la de muchas mujeres que trabajan en la misma. Desde entonces, cantantes, productoras y artistas han compartido su historia a través de redes sociales, explicando cómo hombres con los que trabajaron intentaron demeritar su trabajo y abusar de ellas tanto física como emocionalmente.

Siendo que tan sólo el 21.7% de los intérpretes más exitosos dentro de la última década son mujeres, el año pasado la Academia creó Women in The Mix, con el afán de promover la diversidad e inclusión de las mujeres en todos los aspectos de la industria. Pese a sus intentos, el cambio se ha realizado lentamente y la música sigue presentando, caso tras caso, coerción sexual.

La lista suma a intérpretes como Jessie Woo, Jessie Reyez, Janae Knox, Tinashe, Isabella Mack, Kristina Buck, Ke$ha, Lady Gaga y Alanis Morissette, entre muchas otras que se han tenido que exponer a Noel Fisher, Harvey Weinstein, Dr. Luke y otros productores y artistas reconocidos por su poder dentro de la industria. Más recientemente en México, la historia de Coco Cecé, por ejemplo.

A finales del 2019, la cultura en el espacio de trabajo se consideró como el mayor obstáculo para denunciar el acoso (55%), seguida por el miedo a perder el trabajo (41%), la expectativa de que el problema no se manejaría adecuadamente (32%) y el miedo a no tomadas en serio. (27%). «Casi todas las mujeres de la industria musical han sido asaltadas, acosadas, abusadas. Es omnipresente. Más en la música, incluso, que en el cine», comentó Alanis Morissette en abril de este año. «Es sólo cuestión de tiempo para que empiecen a conocerse todas esas historias».

«Somos conscientes de que demasiados casos de músicos talentosas, particularmente artistas jóvenes o emergentes, abandonan la industria por completo debido al sexismo, el acoso o el abuso sexual», estipuló Naomi Pohl, subsecretaria general del Sindicato de Músicos a finales del 2019. “Los sobrevivientes a menudo no pueden hablar porque las consecuencias para su carrera o vida personal son devastadoras. En la mayoría de los casos, somos conscientes de que el sobreviviente termina dejando el lugar de trabajo o la industria y hay muy pocas consecuencias para el agresor”.

Recientemente, la vocalista de The Regrettes, Lydia Night, compartió a través de Instagram de manera explícita cómo se manejó su relación con Joey Armstrong, baterista de SWMRS e hijo de Billie Joe Armstrong, la cual ocurrió cuando Night tenía 16 años y Armstrong 22. La cantante explica que durante dos años, Joey Armstrong pedía que la relación fuera mantenida en secreto debido a la diferencia de edad, aunque constantemente le exigía complacerlo sexualmente en situaciones tanto públicas como privadas.

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“Ayer, mi abusador Joe Armstrong y sus compañeros de SWMRS lanzaron una declaración increíblemente hipócrita en sus redes sociales que me llevó a compartir públicamente mi historia”, explicó después de que SWMRS se declarara una banda feminista. “Durante mucho tiempo vi mi relación simplemente como tóxica y no siendo algo lo suficientemente válido para ser compartido, pero  ahora sé que lo que experimenté fue abuso emocional y coerción sexual por alguien que tenía una situación de poder sobre mí”.

Lydia Night conoció a Joey Armstrong después de que SWMRS ofreciera a su banda, The Regrettes, que abrieran varios conciertos durante su gira, donde comenzó a sostener su mano en secreto, y pronto elevó la situación sexualmente. Armstrong mencionó que no quería tener relaciones sexuales con Night hasta que ella fuera mayor de edad, sin embargo le pedía otro tipo de cosas frecuentemente y se burlaba de ella o desinteresaba cuando la cantante se negaba.

“Él era esencialmente mi jefe y no tenía nada que ver con mis sentimientos o para lo que yo estuviera lista. Cada vez que dábamos un paso sexualmente, era porque él quería y lo dejaba claro poniendo mi mano en su ingle, avergonzándome por decir que no me sentía cómoda, a través de gaslighting, o ignorándome cuando no daba mi consentimiento”. Después de dos años, Night terminó la relación después de que Armstrong intentara forzarla a llegar más lejos previo a su mayoría de edad.

Durante su primera gira con la banda después de la ruptura, los integrantes de SMWRS se encargaron de avergonzar, presionar y repetir a The Regrettes que debían hacer todo lo que él dijera por ser los principales en los conciertos.

Poco después, la vocalista de Cherry Glazerr, Clementine Creevy, publicó una nota respecto al abuso que sufrió por parte de Sean Redman, bajista de Buttertones, con quien mantuvo una relación mientras él tenía 20 años y ella 14, aceptando que inicialmente ella había dicho que tenía 16 años, a lo que Redman respondió: “Está bien, todavía me siento como un niño la mayor parte del tiempo”. Los artistas se conocieron durante un curso en Hollywood y poco después, en su primera cita, Redman la llevó a tener relaciones sexuales sin protección alguna.

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“Eventualmente nos vimos en su departamento donde, para mi sorpresa, tuvimos relaciones. No estaba esperándolo y no estaba lista. Recuerdo sentirme confundida e incómoda mientras él intentaba acostarse conmigo pero le seguí el juego. También insistió en no usar protección y me dio VPH. Esa fue la primera vez que tuve relaciones sexuales. Era sólo una niña, y me sentí avergonzada. Me culpé a mí misma por muchos años”, escribió. “Sean Redman tenía 20 años y yo 14 cuando comenzamos una relación sexual que era abuso infantil. Sean me trató mal. Era emocionalmente volátil y egoísta. Se sentía tan amenazado por mi feminismo y el feminismo en general, que también me dio gonorrea porque no usó protección cuando me engaño”.

En respuesta a estas declaraciones, Hayley Williams de Paramore escribió sobre la cultura tóxica de abuso que existe en la industria musical. “Todo el respeto a Clem y Lydia y otras que han dado un paso adelante. Son valientes y dignas”. Williams también habló de lo difícil que es pertenecer a la industria y no tener una “historia de terror” de este tipo.

“Es con una enorme gratitud que reconozco que de alguna forma he llevado mi carrera casi sin cicatrices. A pesar de que sí tengo mis propias historias y perspectivas respecto a relaciones que involucran falta de balance en cuanto al poder, narcisismo y simplemente ser una cantante joven a principios de la escena emo de los 2000, es un caso extraño por no tener ninguna verdadera historia de terror”, continuó, tras expresar el agravio que sentía respecto al sufrimiento y las actitudes misóginas dentro de la industria.

“Busquen en su corazón que están haciendo todo lo que pueden para reconocer el sexismo y la misoginia –incluso de las maneras más diluidas– en nuestras escenas musicales. LABELS, MANAGERS, BANDAS, ETC… Somos responsables de crear una escena, un estándar y una cultura. Necesitamos continuar reconociendo cuando nuestros comportamientos son incorrectos, ¡Y llevarnos unos a otros hacia un estándar más alto de respeto y empatía! Eso va para los que están detrás y en frente de nuestros escenarios”.

Después de una serie de acusaciones a personas involucradas con el sello Burger Records, este cerró sus puertas.

 

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