julio 11, 2021

No te lo voy a explicar: Maluma

"Admiro a los artistas que pueden cambiar vidas con la música y creo que esa es mi labor, cambiar vidas de una manera positiva".

Rayos del sol brillante en la ciudad de Miami entran por una de las ventanas del Lobby Bar del Hotel The Confidante Miami Beach, lugar donde Dua Lipa grabó el video de “New Rules”. Maluma lleva unos blue jeans y un jersey blanco que deja a la vista sus brazos totalmente tatuados. Luego de 15 meses de pandemia, está listo para retomar su gira, lanzar un nuevo disco y seguir persiguiendo el #1. Con la bonanza de artistas en el género y miles de canciones lanzándose a la semana, no tiene tiempo para titubear; va por todo o nada. Sin dar explicaciones.

“¿Quién más rockstar que Héctor?”, me dice mirando hacia el mar mientras suena “El periódico de ayer en la sesión de fotos para esta historia. Maluma, que siempre va con un equipo de personas que lo acompaña a todas partes, bromea y cuenta historias mientras que desafía al fotógrafo para que pueda encontrar su mejor ángulo. En la mano tiene un trago de Smirnoff Tamarindo, la marca con que ha desarrollado una campaña global enfocada en las diferencias, la diversidad y la superación. El paisa ha trabajado por más de una década en un género que parecía tener una bandera única y puso en el mapa el nombre de Medellín siendo uno de los protagonistas de la construcción de una línea romántica en el reguetón, superándose en todas las cifras de consumo de música en plataformas y llenado estadios por todo el mundo.

Tras más de un año sin dar conciertos, Maluma, uno de los artistas más prósperos y populares en el mundo, se enfrenta a sus propios récords. “Hawái, una de las canciones más grandes del 2020, puso la vara muy alta para todos sus competidores y para él mismo. Tras una década en la que superó cada desafío que le impuso una industria liderada por boricuas, su liderazgo, ahora es inminente. Entablamos esta conversación alejada de la promoción de sus lanzamientos, lo que nos permitió hablar de otros temas que no necesariamente tienen que ver con su éxito en las listas, pero sí con todo el proceso y el trabajo arduo que ha representado mantenerse en la cúspide de la música global.

Creciste en una familia rodeada de música, ¿qué recuerdos tienes de esa primera conexión ella?

Desde muy niño recuerdo ir a la casa de mis abuelos los sábados o domingos, siempre que llegaba estaban tocando salsa o tango en un LP y me familiaricé con ese tipo de música. Esa fue una de las conexiones más importantes. Luego empecé a crecer y gracias a mi hermana Manuela empecé a descubrir otros géneros musicales, como el urbano, porque para mí ese fue el tercer género musical que aprendí a escuchar, o el segundo tal vez. En esa época era el viejo reguetón de Don Omar, Vico C y todo eso y ahí fue creciendo esa conexión con la música. Luego escuché baladas y rancheras y hoy en día me gusta todo tipo de música.

Cuando escuchaste el reguetón clásico, ¿te conectaste inmediatamente con él?

La verdad sí, porque tiene algo en común con la salsa, se le mete a uno por las venas no entiendes qué es lo que pasa; uno trata de buscarle una explicación, pero eso es el tumbao, es flow, es algo que trae la música en sí, me sentí identificado inmediatamente.

Cuando iniciaste en el reguetón fuiste muy revolucionario, teniendo en cuenta el poderío de los puertorriqueños en ese momento, ¿cómo fue ese proceso?

Era muy complicado, pero los artistas colombianos siempre tuvimos algo de rebeldía en el buen sentido, no nos dejamos de ellos, ni de ninguno. Entendíamos que el género seguía creciendo y que ellos eran el  #1. A nosotros se nos complicaba porque Colombia, lastimosamente es un país que apoya más lo de afuera y teníamos que luchar contra esa corriente, así que no fue fácil.

De todos modos valió la pena porque demostramos de lo que estábamos hechos, que también estábamos haciendo buena música porque la gente decía, “Lo de afuera suena muchísimo mejor”, pero nos preocupamos por tener esa mentalidad de negocio, por llevar nuestra música a otro nivel.

Lo que veía antes era que había artistas del género urbano sin disciplina, se pegaban en la radio durísimo, pero no duraban, eran como one hit wonder; solamente los disciplinados, los que tenían la mentalidad de empresa, salían adelante. Así que cogimos de cada uno de los mejores artistas boricuas, panameños, dominicanos, e hicimos lo que está pasando hoy en día. Ahora el movimiento del reguetón colombiano es muy grande y viene una generación de muy buenos músicos que me impactan de buena manera.

¿Cuando empezaste a hacer canciones dijiste, “Necesito ser totalmente auténtico y crear mi propio estilo de reguetón”?

Antes ya había muchos artistas, empezando por Golpe a Golpe, Reykon, Balvin… Me acuerdo de que los veía a todos en las fiestas en Medellín, no había fiesta en que no cantaran. También estaban Fainal y Shako. Algunos de ellos siguen y otros no, pero esa primera ola de reguetón colombiano tenía mucha identidad y un sonido que era diferente al boricua.

Recuerdo que cuando conocí a Kevin [ADG] y Chan [el Genio], los productores con los que hoy en día sigo trabajando, hacían toda la música de Reykon, las baterías y los instrumentos sonaban totalmente diferente a lo que era el reguetón boricua. Definitivamente los boricuas nos determinaron como el reguetón colombiano porque para nosotros reguetón era reguetón y ya, pero los sonidos tenían una calidad y un color diferente. Ahí fue donde sentí que el género colombiano ya tenía una identidad y mucho futuro. Luego empecé a trabajar con Kevin y Chan, me mostraron varios sonidos y traté simplemente de poner mi esencia y de unirlo con lo que estaba pasando con el género en Colombia.

Una de las premisas de toda esta transformación cultural que estamos viviendo es que hay lugar para todos, ¿cómo aplicar este concepto a tu gremio?

Si te soy sincero, esa mentalidad de que hay lugar para todos empezó hace muy poco, porque cuando yo salí, a mí ninguno me daba la mano, al revés. Muchos no querían que yo estuviera en el género, no querían que creciera y para mí era sorprendente porque veía que Daddy Yankee se unía con Don Omar aunque tuvieran sus diferencias; sabían que era mentalidad de negocio y sabían que era una industria que crecía así, pero conmigo fueron muy poquitos. Lo que más me sorprendió es que las personas o los artistas boricuas, eran los que realmente apoyaban mi música.

Luego empecé a crecer en mi carrera y personalmente, y dije que eso no podía pasar, quería abanderarme de la situación. Últimamente el movimiento del reguetón colombiano ha cogido un auge que no tenía hace dos o tres años, a raíz de la colaboración que se hizo con Blessd de Medellín, luego este remix que se llama Poblado, que son todos estos artistas colombianos que se unieron de una nueva generación. Me da mucha alegría ser parte de eso y saber que la historia se está cambiando. Pero cuando comencé muy pocos me la daban y los que más me la daban eran de Puerto Rico.

¿Cuál fue esa primera barrera que tuviste que derrumbar para treparte al siguiente nivel?

Me acuerdo de que cuando yo salía, la gente decía, “Este cabrón no es sino un niño bonito y no canta”; eso no me daba ni siquiera rabia, sino ganas de superarme. Era algo muy bonito que me pasaba, me daba mucha motivación. Y era ahí donde empezaba con mis clases de canto y de guitarra, siempre quería innovar y sacar lo mejor de mí porque había mucha presión, o porque yo admiraba a personas que decían que no iba para ningun lado. Es ahí donde se voltean las cosas, cuando demuestro con talento, con hechos, y con buena música que estaban equivocados. Fue ahí donde todo cambió, donde mi carrera y mi mentalidad se fueron a otro nivel. Sin embargo, sé que falta muchísimo y apenas estoy empezando, así muchas personas digan que no, siento que apenas es el inicio de mi carrera y que lo mejor está por llegar. 

¿Cómo ves la importancia del género en las nuevas generaciones?

Es importante, pero no puede pasar que me digas que antes lo disfrutabas más que ahora. Eso es responsabilidad de nosotros, los que tenemos la bandera del género y estamos haciendo lo posible por llevarlo a otro nivel. Es nuestra responsabilidad seguir demostrando con buena música que se puede rumbear con el reguetón a cualquier edad. Cuando salgo a la calle en Colombia, las personas que más se me acercan son niños o personas de 40 años en adelante, entonces es algo bonito que debemos trabajar fuerte para que no se muera. Sin embargo, es muy chévere que las nuevas generaciones están cada día más enamoradas del reguetón, eso hace que siga siendo muy vigente.

¿Crees que estás moviendo al mundo con lo que haces

Sí y no, estoy moviendo mi mundo porque la gozo. Esta es mi vida, me levanto todos los días con esa motivación de hacer lo que tanto amo y me siento muy agradecido porque muchas personas no cuentan esa historia, tienen que ganarse el dinero para alimentar a su familia y no hacen lo que aman. Me siento muy agradecido porque todo lo que he construido ha sido con amor al arte y a la música.

Teniendo en cuenta este gran impacto del género en todo el mundo ¿qué connotaciones y responsabilidades ha traído eso para ti?

Muchísimas, la verdad es que pesa bastante. No es tan fácil como decir, “Hagamos buena música y ya está”. Hay que tener claro que uno tiene una responsabilidad muy grande con la sociedad. Pero eso no se asimila al principio porque no lo has vivido, pero al ver el impacto que causas en diferentes generaciones a nivel mundial, es ahí donde uno hace que la gente además de escuchar buena música, ande por buen camino. Admiro a los artistas que pueden cambiar vidas con la música y creo que esa es mi labor, cambiar vidas de una manera positiva.

Hablando un poco de inclusión y diversidad, ¿cómo ves estos temas en el género y cómo ves la representación de la mujer en el reguetón?

También ha cambiado muchísimo. Antes era mucho más fuerte y lo hablo por mí y por lo que veo en el reguetón colombiano, por eso soy tan fan. Hemos sabido llegar a otro nivel respetando a la mujer y a la sociedad en general. Creo que tenemos una gran responsabilidad y hay que seguir para adelante porque esto apenas empieza.

¿Cómo ves la evolución de todos estos artistas y productores, especialmente de Medellín, que se abrieron camino en una industria mainstream?

En Colombia hay mucho talento, hay una mentalidad de guerreros, de “Quiero salir adelante a toda costa”. pero hacen falta oportunidades. Creo que nosotros los colombianos, tenemos una vena trabajadora que muy pocas culturas tienen a nivel mundial. Tenemos el enfoque, la disciplina, la constancia.

Recuerdo que cuando comencé grabamos en un cuarto de dos por dos metros y lo que había adentro era magia y ganas de salir adelante. Eso es lo que pasa con todo el talento que hay hoy, son pelados que quieren salir adelante a toda costa, sin importar lo que les digan. Eso me parece muy chévere, ellos no tienen que explicarlo, van para donde van a base de talento y magia. 

Siendo un artista que derribó muchas barreras y rompió esquemas en el género, ¿qué tan desafiante puede ser representar a toda la comunidad latina ante el mundo?

Es desafiante pero interesante, es dejar un legado. A donde viajo, no importa si el concierto es al final del mundo, me siento muy orgulloso de decir que soy colombiano, que soy latino y que soy una inspiración para las nuevas generaciones porque los sueños sí se hacen realidad. Y así suene a cliché, es una frase que utilizo mucho, todos los días recuerdo que los sueños se hacen realidad, hay que creer en uno mismo, trabajar duro, levantarse seguro de que sí lo puedes lograr, porque hay muchas personas que lo tienen todo, tienen el talento, pero no creen en ellos mismos y siempre están esperando el aplauso de los demás. Creo que también es importante aplaudirse a uno mismo, sentirse seguro y salir adelante.

¿Cómo ha sido ese proceso de compartir conciertos, giras, canciones, colaboraciones con estrellas de muy alto nivel, como Madonna o Shakira? 

Un aprendizaje constante. Ha sido impactante para mí, porque muchas veces lo sueño, me levanto y digo, “Sí, lo voy a lograr. Si lo soñé es porque es posible” y luego, a los dos meses me escribe Madonna porque quiere trabajar conmigo. Creo en el poder de la mente, en pedirle todo eso al universo. Ha sido un aprendizaje al trabajar con todos, con Marc [Anthony], con Jennifer [López], con Madonna, con Ricky [Martin], y con toda esa cantidad de artistas. Cada vez que uno los conoce más a nivel personal, entiende porque son tan grandes. No solamente es esa conexión musical, es lo que me lleva a ser humano.

En los últimos años el género urbano ha estado mostrando nuevas facetas, como la de Rosalía o C. Tangana, ¿crees que lo urbano pueda estar yéndose hacia un sonido mucho más orgánico y robusto?

Yo creo que esa es la magia, convertir una idea pequeñita en algo masivo y gigante. Por ejemplo, todos los músicos de mi banda son metaleros mayores de 30 o 40 años, empezando por todos los ingenieros, y ahí es dónde está lo bonito, es ahí donde se une la diversidad. Es bonito entender que un metalero, que nunca escuchaba reguetón, disfrute un concierto mío; les pido que me muestren ideas de shows, de música y es ahí donde se construye la magia.

En lo personal, no sé si lo llevaría tanto al estudio de grabación, porque no es mi esencia, sin embargo, a mí me encanta la salsa y en un futuro cercano quiero hacer mi propio EP de salsa. Hacer seis u ocho canciones de salsa, porque me encanta esa proyección en el estudio con tantos músicos, teniendo cuatro vientos a la vez, con todo el mundo tocando en bloque, y sentir esa vibra del old school, como lo hacían Héctor Lavoe o Celia Cruz. A mí eso me fascina, pero llegaría hasta allí porque lo sé hacer, lo que me ha llevado a lo que soy hoy, ha comenzado desde mi esencia. Entonces, un equipo ganador y una fórmula ganadora no se cambian, yo quiero seguir así, seguir llevando esa parte al mundo entero.

Un país en el que tu música ha funcionado muy bien y tienes una base de fans gigante, es México, donde existen unas particularidades muy interesantes porque todo se celebra, incluso la muerte. Entonces, ¿cuál ha sido tu mayor celebración en ese país, y con los mexicanos?

He tenido varias, una de las más grandes fue en la Arena Ciudad de México, hice un concierto 360 como para 22 mil personas, tuve la oportunidad de llevar a Carlos Vives, Wisin me acompañó, también estuve allí con mariachis, pusimos como a unos 14 o 16 mariachis en la mitad de la Arena y canté con ellos como 30 minutos. Para mí fue un momento histórico que va a quedar siempre en mi cabeza. 

¿Cómo convives con valores como el respeto y la admiración de otros artistas en un gremio que es tan competitivo? ¿Cómo no entrar también en esa batalla de egos?

Creo que todas esas batallas se las gana uno. Si uno tiene una mentalidad de desapego, si logra dejar el ego a un lado y que la competencia sea con uno mismo, ese tipo de peleas no llegan a uno. Por ejemplo, yo no tengo problemas con absolutamente nadie. Obvio sí tengo competencias, tengo artistas que son competencia, pero no tengo problemas que vayan a pasar a una pelea, para nada. Simplemente voy por mi camino, también la gente ve que no pertenezco a ningún combo, tengo mi familia, mi equipo de trabajo, mis músicos con los que voy de gira y comparto en el estudio, pero no me gusta tampoco juntarme mucho y dar pie a tener problemas con nadie. A todos los respeto y los admiro, pero allá tú y acá yo. 

Hablando desde un conocimiento 100% artístico de las canciones, ¿te ha pasado como que sale una canción de uno de tus competidores y piensas: “Yo quería hacer eso”, o “Menos mal que este loco hizo esto, porque eso es totalmente lo que yo no quiero hacer”? 

No, yo soy muy exigente con la música, soy muy picky y muchas veces las canciones que pegan no son las que más me gustan, para serte sincero. No sé, simplemente busco un poquito más de originalidad. Incluso tengo ese problema en el estudio, que las canciones que quiero lanzar no son muy comerciales, son canciones que la gente va a decir, “Este huevón en qué viaje estaba cuando hizo eso”. Pero entiendo que mi familia tiene que comer al final del día y que me gusta también hacer lo comercial, pero hasta un punto, no me gusta indagar mucho hasta allá. Pero sí he tenido casos de artistas cercanos que han lanzado una canción y digo, ¡Wow, eso está muy cabrón, muy duro! “Lo admiro, lo respeto”. Como también me ha pasado que digo, “Menos mal lanzó esa canción. Me dejó un espacio y una brecha que debo romper en mi próximo lanzamiento”, si te soy sincero. 

¿Cómo llevas y cómo te inspira la diversidad? Pensando la palabra diversidad en términos generales, con todo lo que representa en tu carrera y en tu vida personal.

Existe en todos lado en mi vida y por eso mismo te hablaba sobre la diversidad en el estudio de grabación, en un concierto; la diversidad de mi música me inspira mucho, la diversidad en el gusto musical que tengo me inspira mucho. Nunca trato de dejar a un lado algo que puede ser bueno y eso pasa por escuchar, por dejar el ego a un lado, por ser consciente de que lo de uno no es lo único que está bueno. Entonces, trato de escuchar y de incluir siempre lo que puede aportar en mi carrera. 

Hemos pasado por una situación histórica muy compleja para todos, una pandemia que nadie tenía en el mapa; de repente una de las cosas que entendimos es que las mejores cosas de la vida no se explican, más bien se celebran. ¿Qué celebras en tu vida generalmente? ¿Cuál ha sido la mayor reflexión que sacas después de estos 15 meses de pandemia?

Para mí fue difícil porque sentí una metamorfosis en la que cambió mi estilo de vida, tuve que mejorar en muchos aspectos, hubo muchos momentos de silencio y escuchaba mi corazón con un panorama que no estaba claro. Recuerdo la primera vez cuando se canceló el concierto en Grecia y me dijeron que nos teníamos que regresar que la gira se posponía y dije “Bueno, esto va a durar un par de semanas”; pensaba que el próximo mes ya íbamos a estar viajando de regreso a Europa.

Era una sorpresa, todo era muy fuerte, como que ya no son quince días, ya son dos meses ¿y qué vamos a hacer con los conciertos? Bueno, ahora son seis meses, ¿pero qué es esto?

Luego tuve a uno de mis entrenadores, quien me recuperó de la rodilla, hospitalizado por Covid, y muchos casos cercanos que me tocaron el corazón. Entonces, me volví más humano, pero más fuerte y me gustó compartir ese tiempo en mi casa, compartir con mi familia, disfrutar de mis animales. Yo llevaba como ocho años seguidos en gira, trabajando incansablemente. Ahora lo que pasó con el Covid fue que estuve en mi casa, escuché mi corazón, y saqué lo mejor de mí. Me siento un mejor ser humano a partir de todo lo que viví en la pandemia, definitivamente.

¿Y creativamente te cambió en algo el proceso de hacer canciones? 

Sí, hice la canción más grande de mi carrera, hice “Hawái, estaba sufriendo por esas cosas porque quería hacer música para salir a girar, pero sabía que no iba a pasar. Tenía en la balanza la mejor canción de mi carrera hasta el momento, entonces era muy loco porque me llamaban por noticias malas, pero al mismo tiempo tenía que celebrar mis éxitos. Entonces, en la creatividad crecí muchísimo; todo el álbum Papi Juancho, el 90% lo escribí yo, “Madrid”, “Parce”, todas las canciones que más pegaron, las escribí con el equipo con dos o tres personas, pero todas fueron ideas mías y fue ahí donde ese regocijo y el estar en mi casa me ayudó a crecer mucho.

¿Y cómo te estás preparando para la gira después de todos estos meses sin tocar?

Bueno, fue rarísimo la primera vez que me reuní con los músicos a ensayar aquí en Medellín, casi lloramos de alegría cuando nos vimos. Me abrazaba con todos y decía, “Mierda, no puedo creer que finalmente estemos ensayando. No puedo creer que vaya a pasar lo de la gira”, porque estaba confirmado y gracias a Dios nos ha ido muy bien en la venta de los boletos; aunque fue una decisión un poco ambiciosa, no estoy para nada asustado. Creo que va a ser una gira muy bonita y la vamos a disfrutar mucho porque pasaron 15 meses sin un show en vivo.

Sé que tienes una empresa que está enfocada en el apoyo o en el desarrollo del talento del género urbano, ¿cómo nació esto, y hasta dónde quieres llegar con este proyecto?

Pues el cielo no es el límite, ya he cambiado un poquito mi manera de pensar; quiero seguir haciendo giras, sacando canciones que sean himnos a nivel mundial, crecer mi marca hasta donde más pueda, pero siento que los sueños y las prioridades van cambiando, van evolucionando. Ahora una de mis prioridades es ayudar, porque a mí nadie me daba la mano cuando comencé con mi carrera y ahora no quiero que pase eso con la nueva generación del género en Colombia. Siento que tengo una responsabilidad gigante y también incluyo ahí mi fundación. Yo tengo una fundación de niños en Colombia, pronto estaremos en México y en Estados Unidos, pero mi sueño más grande es ver a uno de estos niños brillando en un escenario como lo hago yo. Niños con los que yo conozca el proceso desde que crecieron hasta ver en lo que se podrían convertir, entonces eso va muy de la mano de mi fundación. Es posible que la próxima estrella mundial sea de Colombia y sea parte de la fundación El arte de los sueños.

Pasa mucho en la música que la crítica, la gente condiciona a los artistas para que vayan por un mismo camino con las tendencias ¿no? Cuando lo que nos enriquece son las diferencias, ¿qué mensaje les envías a esos jóvenes que están muy articulados hacia un camino, pero a quienes sus mismas diferencias, tanto en lo cultural como en lo artístico, los van a llevar lejos?

Pues yo digo que hagan la música que les dé la gana, que no tienen que explicarle nada a nadie, que realmente sigan su corazón. Esa es la felicidad más grande. Aunque las únicas personas que lo quieran escuchar sean los papás o los hermanos. Eso para mí representa mucho más que llenarse de dinero o de cosas materiales. Lo más bonito es poder llenar el corazón haciendo lo que uno ama; ese es el mensaje principal a toda la juventud, que sigan soñando y que seguramente esos sueños no los van a traicionar. Si confían en ellos mismos van a salir adelante. Por más mierda que la gente hable, por más que la gente diga que esa música no sirve, esos sueños, cuando son muy poderosos se cumplen. 

Smirnoff, tiene una serie de productos que invitan a celebrar esa diversidad, ¿cuál es la decisión más audaz que has tomado en toda tu carrera?

La decisión más audaz que he tomado en toda mi carrera podría ser cuando me separé de mi primer mánager, mi tío Juan Parra y mi tía Yudy Arias. Ella también estaba ahí involucrada en el negocio y en el crecimiento de mi carrera musical. Vi que algunas cosas no estaban funcionando y por más duro que parezca, tomé la decisión de no seguir con ellos, de seguir mi camino, de elegir otro equipo de trabajo; fue una decisión muy caótica en la familia, pero creo que fue lo mejor para mi carrera. No me equivoqué finalmente crecí muchísimo aunque el dolor era gigante, pero ya lo superamos, no hay problema, todos nos amamos y entendimos que era la mejor decisión.

Desde que empezaste hasta convertirte en la superestrella que eres hoy ¿cómo ha sido esa evolución, tanto en lo personal como en lo artístico? 

Me siento orgulloso de mi equipo de trabajo que también ha estado ahí incansablemente apoyándome. Me siento honrado de haber compartido con tantas estrellas a nivel mundial, me siento feliz. Apenas estoy comenzando, faltan muchísimas cosas por lograr, pero ha sido un camino bonito y he crecido mucho a nivel personal. Ahora lo hablaba con mi papá en el día del padre y me decía, “Ok, Juancho, te veo mucho más maduro. Te veo muy enfocado, tus negocios siguen creciendo, tu vida personal, tu carrera artística va hacia adelante”, así que me siento feliz, pero no satisfecho, vamos por más.

¿Qué tiene Papi Juancho 2 que no tiene el primero?

Ay, Dios mío, creo que va a tener muchísima carne también, se viene mucha música, creo que es un poquito más madura, no digo que sea música para señores, pero va a ser más pensada, que tenga más sentimiento de esencia y de conciencia. Papi Juancho 1 es un álbum al que le debo muchísimas cosas y siempre va a ser uno de mis discos favoritos.

Cómo haces para leer la industria y la tendencia, porque muchas veces ustedes trabajan con seis meses de anticipación antes de lanzar una canción, ¿cómo haces para leer ese futuro cercano, y decir, “Me voy a ir por este lado”?

Adivinar la tendencia es difícil y creo que es imposible saber qué es lo que va a pegar, pero lo que sí tengo claro es que en vez de seguir la tendencia, uno tiene que crearla y esperar que a la gente le guste. Sin embargo, es complejo porque uno también se equivoca, pero le queda ese buen recuerdo al corazón de saber que lo hizo con la mejor intención de crear una tendencia y no de seguir otra.

Creo que estoy en eso. Cada vez que me meto al estudio quiero hacer algo diferente, algo que la gente no haya escuchado y eso para mí tiene mucho más valor que una canción igual a otra. La idea es crear tendencias y que la gente se enamore de eso.

Cuéntanos un poco sobre esta colaboración y esta campaña que has hecho con Smirnoff con unos valores hermosísimos detrás en ese reel tan emocionante, contigo como embajador, con todo tan alineado…

Fue algo muy natural y muy orgánico porque me llevó nuevamente a celebrar las diferencias. Me gusta ser diferente, me gusta crear tendencias. Creo que ese fue el mensaje más positivo de la campaña con Smirnoff. Fue algo muy bonito, “No te lo voy a explicar” fue una campaña que disfruté mucho y la seguimos disfrutando. Siento que la gente se conectó mucho, los mensajes por todas mis redes sociales eran muy positivos; espero seguir trabajando con ellos y seguir llevando ese mensaje positivo, que no sea simplemente hacer una campaña, “Vamos a hacer dinero y nos vamos pa’ la casa”. No, creo que todo lo que estoy haciendo en mi carrera, en mi vida personal, son cosas que tienen fondo y sentido y con esta campaña está demostrado.

Cuéntame el proceso de una canción tuya, ¿cómo te sientas a hacer una canción con tu equipo, y cómo es el proceso desde que solo es una idea en tu cabeza, hasta que la ves en primer lugar?

Tengo varias formas de trabajar, todo depende de los productores. Por ejemplo, cuando me siento con Edgar Barrera, siempre o el 90 % de las veces, es componer desde la guitarra, soy fan de ese tipo de composición. Así escribimos “Parecen viernes” de Marc Anthony, “Felices los cuatro” también se escribió así, “Hawái hizo parte de ese repertorio; pero cuando trabajo con Kevin y Chan, y Edgar Barrera nos sentamos en el estudio, escuchamos ritmos, y empezamos a hacer un juego de palabras interesante. Entonces, cuando estoy en el avión, me pongo unos audífonos, empiezo a escuchar un beat y a escribir, no sé, creo que son diferentes formas y la musa está por ahí, hay que saber agarrarla e interpretarla.

¿Cómo llevas esa inspiración personal o de terceros a tus canciones? Porque muchas veces los artistas no necesariamente están viviendo lo que escriben, pero se inspiran en personas o historias cercanas. 

Obviamente a uno le queda muy difícil escribir todas las cosas de uno, también es importante buscar ese tipo de historias alrededor para que la gente se pueda sentir identificada. Entonces también es muy chévere cuando estamos en el estudio y empezamos a hablar de un montón de cosas que le pasan al uno o al otro, de la vida amorosa, o de situaciones que pueden pasar en un fin de semana, en una discoteca y ahí es donde empezamos a buscar el contexto completo de una canción, a buscar la historia correcta. 

Ya para finalizar, me gustaría hacer un pequeño paralelo entre Colombia y México, que son nuestros territorios y también son dos de los más importantes en tu carrera. Quiero que me respondas lo primero que se te venga a la cabeza:

¿Arepas o tacos?

Arepas, obvio. Perdón. [Risas]

¿James o Chicharito?

James.

¿Botero o Frida?

¡Uf, esa está durísima! No, pero es que Botero nació en mi ciudad, no puedo. Botero.

¿Lulo, Tamarindo o Ice?

Tamarindo, sí, es mi favorito.

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