junio 26, 2021

Pride: cómo algunos exponentes de la industria musical han pavimentado el camino hacia el futuro

Algunos grandes músicos y otros artistas emergentes se han liberado de estereotipos y prejuicios para crear un estilo único y sin miedo. Estas son sus historias.
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Freddie Mercury, leyenda del rock e ícono de liberación sexual

¿Quién no ha oído hablar de uno de los íconos más excéntricos del rock de la década de los años setenta? Nada menos que el inconfundible vocalista de Queen, Freddie Mercury. 

Comenzando por su nombre de nacimiento, Farrokh Bulsara fue una mezcla entre británico, parsi e indio. El compositor, cantante y pianista ha marcado la historia del rock, siendo considerado uno de los mejores vocalistas, según críticos del medio. Mercury es una figura virtuosa que ha pasado a la posteridad, distinguiéndose por sus extravagantes interpretaciones y un estilo que llegó a generar polémica y abrió paso a lo qué sería una nueva era para la comunidad LGBT+, aportando hasta la fecha elementos de tendencia. 

Su talento fue innato, evidenciando sus dotes desde sus estudios como universitario, en los cuales alcanzó un alto nivel de aprendizaje en el piano. Sus primeras experiencias musicales fueron a través de interpretaciones en fiestas donde Freddie cantaba junto a su banda, The Hectics. Podría deducirse que sus primeras influencias fueron artistas como Cliff Richard, Little Richard y Budy Holly… desde entonces descubrió su gran oído musical, con el cual podía escuchar y reproducir las melodías de manera inmediata. 

Después de graduarse de la Escuela de Arte Ealing en Londres, en la cual estudió diseño gráfico, Mercury conoció a quienes serían sus amigos y compañeros de banda hasta el final de sus días: Roger Taylor y Brian May, baterista y guitarrista de Queen, respectivamente. La música siempre estuvo presente en él, formando parte de múltiples bandas que se disolvieron por diferentes motivos, hasta finalmente trabajar de la mano de Taylor y May en 1970. Un año más tarde, la agrupación se completaría con el bajista John Deacon, formando una banda de rock que revolucionaría los métodos para crear música. 

La revolución Mercury en la moda

La toma de conciencia sobre la orientación sexual de Freddie se dio a inicios de los años setentas, haciendo pública la noticia a través de una entrevista con la revista NME en 1974, donde declaró que era bisexual. Luego comenzó a desarrollar su glamuroso estilo con ropa de la diseñadora Zandra Rhodes; definido como un «look súper teatral y transgresor», según la revista Vogue, la influencia de Mercury ha sido vasta en el mundo de la moda, hasta impactar en el cine e incluso en la publicidad. 

La megaestrella de la música fue responsable de algunos de los mejores looks de la época, que para el momento causaron gran impacto en la industria, rompiendo estereotipos y liberándose de las normas de género que hoy en día se han apaciguado. Por ende, su estilo repercute tanto en hombres como mujeres y hasta la actualidad se ha visto reflejado en pasarelas de alta costura por parte de marcas lujosas como Saint Laurent, Gucci y más. 

Mercury se puso de todo: desde enfundarse en un mono de lentejuelas (lo que más tarde se convertiría en la portada de la revista Classic Rock), hasta vestirse de ama de casa con falda de cuero, blusa rosa y pendientes de aro (un personaje icónico en el video musical del éxito «I Want To Break Free»). Cabello largo, uñas esmaltadas, pedrería… con eso y más, allanó el camino a más de un artista rezagado, dando un giro de 180 grados en la escena musical de las décadas de los setentas y ochentas.

«El estilo de Freddie era muy singular y siempre ajustado», mencionó la asesora creativa de Vogue, Charlotte Pilcher, «Un toque de años setenta, de los policías en moto de la serie estadounidense Chips… pero con un glamour a lo Versace». 

Freddie abrió la perspectiva de la sexualidad, poniendo en evidencia que era capaz de mantener un estilo masculino y sensual, aún utilizando elementos considerados femeninos. Proviniendo de un país tan hermético ante las preferencias sexuales, el músico nunca maquilló su bisexualidad, prefiriendo dejar a un lado las prácticas religiosas de su familia para serle fiel a su esencia y a su arte. 

Incluso construyó el aspecto arquetípico de los homosexuales masculinos a principios de los ochenta, definido como «clon de Castro», por el barrio Castro en San Francisco. Dicho look, que lo definiría para la eternidad, fue la adopción del bigote. Para esos años, el nuevo estilo de vida liberal de Freddie también comenzó a influir en su música, impactando en el décimo álbum de estudio de Queen, Hot Space (1982), el cual fue el himno reproducido en las discotecas gays de la época. 

La música después de Queen

El vocalista, junto con el resto de los integrantes de Queen, revolucionaron los conciertos de rock; los espectáculos, los cuales fueron aproximadamente 700 a lo largo de la trayectoria de la banda, llenaban los estadios hasta romper el récord mundial de mayor cantidad de público en una presentación. Fue uno de los primeros grupos en utilizar bombas de humo, flashpots o innovadores sistemas de luces móviles, por lo que una vez más se mostraron como artistas adelantados a su época, quienes contribuyeron de manera importante al auge del arena rock.

Su éxito se ha visto reflejado en la exuberante cantidad de ventas, estimadas alrededor de 200 millones de discos. Su álbum compilatorio, Greatest Hits (1981), es todavía el más vendido en la historia del Reino Unido. A través de una amplia variedad de éxitos, lanzados en diferentes épocas, se posicionaron como la banda que ha pasado el tiempo más prolongado en las listas de éxitos, ganándole incluso a The Beatles.

La diversidad musical de Queen ha influenciado el desarrollo de géneros como el hard rock y el heavy metal. A pesar de interpretar música rock en su mayoría, supieron incorporar elementos como glam rock y rock progresivo con folk y blues, añadiendo toques de pop e incluso ópera. 

A nivel artístico, revolucionaron los métodos de grabación de la música, componiendo arreglos en múltiples capas, armonías vocales sobrepuestas, reproduciendo cintas de reversa, entre otros. Más tarde, en 2018, fueron premiados con un Premio Grammy que rinde homenaje a aquellos artistas que a lo largo de su vida hicieron contribuciones de gran importancia en el campo de la grabación de música, denominado Lifetime Achievement Award.

Momentos congelados en el tiempo

Super Freddie

En 1978, para la gira Jazz Tour, Mercury inició con la costumbre de cantar sobre un hombre, el cual la mayoría de las veces estaba disfrazado de Superman (que en esos años estaba en auge) o del villano de Star Wars, Darth Vader. No obstante, el cantante tuvo que cesar debido a los enfrentamientos que se dieron con George Lucas, creador de la franquicia de Star Wars.

«I Want To Break Free»

El video más polémico de Queen pasó a ser uno de sus grandes éxitos. La canción se volvió un himno de liberación para la comunidad homosexual, así como para países del tercer mundo en el clímax de la opresión política. Generó controversias en todo el mundo, a través de un clip que mostraba a los músicos travestidos, el cual fue censurado por MTV, la cual rompió relaciones con el grupo. 

En febrero de 1984, la banda lanzó su undécimo álbum de estudio, The Worksel cual contuvo el éxito «Radio Ga-Ga», además del emblemático «I Want To Break Free», que fue compuesto por Deacon. El tema reveló un título claro y directo, «Quiero liberarme», haciendo referencia a la sexualidad, pero también a temas de cargas políticas, religiosas y sociales. 

Con dirección de David Mallet y por sugerencia del baterista Roger Taylor, la primera parte fue una parodia de la novela británica Coronation Street. El personaje de Mercury se inspiró en Bet Lynch, uno de los personajes más populares de la serie, dando vida a una ama de casa de pechos exuberantes, minifalda de cuero, tacones y, en contradicción, unos masculinos bigotes. El guitarrista Brian May lució lo opuesto, como Hilda Ogden, evidenciando un aspecto más descuidado, mientras que el bajista, Deacon, personificaba a una mujer inspirada en Suzie Birchall, una colegiala despreocupada.

Considerado como un canto de lucha contra la opresión, el sencillo alcanzó el Número 45 en el Billboard Hot 100 de EE.UU. y el Número Tres en el Reino Unido. Además, obtuvo la certificación de Plata con más de 200 mil copias vendidas. 

Lady Gaga, el ícono LGBT+ de nuestra generación

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No cabe duda que Lady Gaga es una de las artistas que más ha aportado a la cultura popular dentro de la comunidad LGBT+, si no es que es la persona que más ha influido en la cultura gay en las últimas dos décadas. Con su labor discográfica, la intérprete de “Alejandro” reintrodujo el concepto queer a la cultura popular y dio visibilidad a personas que no encajaban en el molde ordinario.

La cantante, actriz, compositora, productora y activista neoyorkina ha dejado su huella en la comunidad con tan solo 13 años de carrera. Desde himnos homosexuales como “Born This Way”, la selección de drag queens para Nace una estrella o hasta campañas y fundaciones activistas, Gaga ha mostrado su apoyo y dedicación para todos los miembros de la comunidad LGBT+.

Lady Gaga y la música ‘queer’

En agosto de 2008, “JustDance”, el primer sencillo de Gaga, llegó a las estaciones de radio para ser aclamada mundialmente. Su melodía al estilo synth pop y electropop cautivó a la escena musical y llegó a convertirse en un himno de las discotecas LGBT+ de todo el mundo.

A tan solo cinco meses del lanzamiento de «Just Dance», The Fame se presentó como el álbum debut de la cantante. En los créditos del disco, Gaga aprovechó para agradecer al equipo de FlyLife, una compañía de mercadotecnia dirigida a la comunidad LGBT+, por su apoyo en el proyecto.

“Los amo muchísimo. Ustedes fueron el primer latido en este proyecto y su apoyo y talento significan el mundo para mí. Siempre pelearé por la comunidad gay de la mano de este equipo increíble”, escribió Gaga.

En 2009, la compositora se nombró la artista más nominada para los premios MTV Video Music Awards de dicho año, con tres de sus nueve candidaturas ganadas. Al recibir la estatuilla por el Mejor Video Internacional por el video de “Poker Face”, la cantante tomó el tiempo de su discurso para agradecer “a Dios y a los gays”.

En una entrevista que Gaga tuvo con Rolling Stone en 2009, la cantante explicó que su tema “Poker Face” trataba acerca de las experiencias bisexuales que ella había tenido a lo largo de su vida. Hoy en día un comentario como este pasaría desapercibido entre el público general, pero es de reconocer la apertura con la que Lady Gaga se ha presentado desde el inicio de su carrera.

Es cierto que la cultura LGBT+ siempre se ha visto influenciada por las mujeres de la escena pop, claro es el ejemplo de Madonna, Britney Spears, Cher o Diana Ross. Podría pensarse que Lady Gaga es un nombre más que figura dentro de las musas del mundo gay, con su teatralidad romántica y ritmos sintéticos, pero lo que Gaga logró al principio del milenio sobrepasa todo esto. Lady Gaga consiguió introducir el mundo queer a la culturadominante.

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Lady Gaga llegó a la escena pop en un tiempo en el que heterosexualidad permeaba en el ambiente. Con artistas como Carrie Underwood, Akon o Plain White T’s liderando las tablas de éxitos, no había espacio para personas que se atrevieran a presentarse de manera disruptiva, tanto en su imagen como en su trabajo, pero Gaga llegó para establecer la representación queer en la música pop del segundo milenio.

Fue en marzo de 2011 cuando Lady Gaga se coronó como la guardiana revolucionaria de la comunidad con el lanzamiento de su sencillo “Born This Way”, en el que hacía un llamado a sus seguidores, los little monsters, a amarse tal y como son. “No importa si lo amas a él, o a É-L en mayúsculas (aludiendo a la religión), solo eleva tus garras, porque naciste de esta manera”, anuncia Gaga en las primeras líneas.

“Born This Way” se convirtió rápidamente en un himno para la comunidad LGBT+. A pesar de que ya existían canciones que apelaban a la audiencia LGBT+ por parte de divas del pop como Madonna o Kylie Minogue, nunca se había logrado un acercamiento tan genuino como el que tuvo Gaga con el primer sencillo de su segundo álbum de estudio. En el tema se hace mención a lo gay, bisexual, transexual, transgénero y a lo lésbico, además de alusiones a temas raciales y de identidad nacional.

El tema se colocó en el Número Uno de las listas de ventas de 20 países y fue bautizada como la nueva “I Will Survive”, además de ser nombrada como “el mejor himno jamás escrito” por la revista Forbes.

La neoyorkina siempre ha mostrado su cercanía y apoyo hacia sus fanáticos. Uno de los momentos que los little monsters recuerdan con más afecto es el concierto que dio Gaga en el Toyota Center de Houston, Texas, en el que la cantante vislumbró a un joven en la audiencia mostrando su conocimiento de la coreografía Scheiße y lo invitó al escenario para demostrar que “sus fanáticos son jodidamente talentosos”.

El activismo de Lady Gaga

Además de su labor dentro de la escena pop, Gaga se ha visto involucrada en quehaceres activistas dirigidos a mejorar la calidad de vida de las personas LGBT+. Un año después del lanzamiento de “Born This Way”, Gaga instauró la fundación Born This Way, una institución sin fines de lucro comprometida a promover el bienestar de las personas jóvenes y empoderarlas para crear un mundo más valiente y amable.

La labor de Gaga dentro de la cultura pop podría compararse a los logros alcanzados por David Bowie hace cuarenta años. Durante su carrera, Gaga ha reintroducido el concepto queer a una cultura popular que había recaído en la heteronormatividad del mundo corriente. Ha peleado por los derechos de la comunidad LGBT+, además de presentarse como una integrante y aliada de la misma comunidad.

A principios de la administración de Obama, Lady Gaga participó en el rally National Equality March, que buscó promover los temas de la agenda LGBT+. Con apenas 23 años, Gaga se presentó en las escaleras del capitolio de Estados Unidos para demandar acciones para impulsar los derechos LGBT+ por parte del 44º presidente estadounidense. En su discurso, la intérprete de “Stupid Love” gritó a Barack Obama “¿Estás escuchando?”, para dejar en claro que estaría pendiente de las acciones del mandatario.

En 2012, Gaga arremetió contra el gobierno ruso por sus políticas en contra de la propaganda homosexual. En su gira Born This Way Ball Tour, la cantante fue amenazada con una orden de arresto, además de una fianza de un millón de pesos MXN, pero Gaga no se detuvo y llevó a Moscú su mensaje de inclusividad y amor propio.

No más de un año después, el parlamento ruso aprobó una ley que criminalizaba cualquier expresión pro-gay o cualquier muestra de afecto en todo el país. Lady Gaga tomó su plataforma digital para darle un mensaje de esperanza y apoyo a sus little monsters rusos.

En la segunda conmemoración del día anual de Stonewall, celebración que busca dar reconocimiento al legado de los disturbios de Stonewall y su lucha por la igualdad LGBT+, Gaga afirmó que recibiría una bala por cada uno de sus fanáticos, pues según ella, en eso constaba su amor por sus little monsters. Gaga aprovechó la oportunidad para denunciar la violencia contra las personas trans y para reafirmar su apoyo por los miembros de la comunidad LGBT+, que le han servido como guía durante toda su carrera.

Gracias a su plataforma, las personas queer han podido seguir los pasos de un ídolo que se asemeja a ellos. Alejándose de las normativas heterosexuales y abriéndole los brazos a la comunidad, Lady Gaga se ha coronado como la principal protectora y portavoz de las personas LGBT+ de los últimos 13 años. 

A lo largo de su trayectoria, Gaga ha logrado inspirar a millones con su filosofía de aceptación y amor propio. Es el ícono LGBT+ de nuestra generación y su legado seguirá marcando la identidad de los amantes del pop durante un largo tiempo más.

Elton John sigue en pie

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Hace algunos años era muy difícil escapar del nombre de Elton John, en los créditos de las canciones que se encontraban en las listas de popularidad destacaban sus dos icónicas siglas, Broadway buscaba la participación del músico para sus musicales más prometedores y los estudios de películas animadas de la década de los años noventa peleaban por ser el mejor postor para poder tener un tema interpretado por Elton. 

A pesar de que la huella de Reginald Kenneth Dwight en la cultura popular es algo innegable, su camino a casi 60 años de trayectoria no ha sido fácil,  su nombre de escenario llegó después de haber pasado un tiempo lleno de incertidumbre buscando su identidad. Desde muy pequeño, Elton creció rodeado de un ambiente musical, su padre llegó a tocar la trompeta y su madre fue una ávida coleccionista de vinilos, sin embargo, ninguno de ellos imaginó que su hijo tendría un talento nato que le pondría fin a la vida modesta que llevaban en Pinner, Middlesex, Inglaterra.

Elton impresionó a sus padres por la habilidad que tenía con las teclas del piano, superándose rápidamente para lograr interpretar canciones con tan solo escuchar la melodía que resonaba en su cabeza, esto bastó para que los Dwight decidieran darle una oportunidad a su excéntrico hijo e iniciar sus clases de piano de manera formal a los siete años de edad. El tiempo pasó, John todavía no era un adolescente pero su talento llamó la atención de la Real Academia de Música, institución de prestigio que le ofreció una beca para continuar con su formación artística en el piano. 

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Como cualquier otro genio, para Elton ni el profesorado de la Real Academia de Música que demandaba tal exigencia le era un reto. Mientras sus tutores lo elogiaban por sus habilidades, él apenas y ensayaba una fracción de las horas que dedicaban sus compañeros. Por ende, el músico abandonó la institución antes de tomar sus exámenes finales, los retos no estaban precisamente en las partituras de Chopin, sino en lidiar con las recurrentes discusiones de sus padres en casa. Eventualmente, los padres de Elton y él se dieron cuenta de que no estaban siguiendo el camino adecuado en sus vidas, ellos se separaron y él le dio una oportunidad a las presentaciones de música popular en bares locales. 

Una edición limitada

Al mismo tiempo que Elton trabajaba como músico en tabernas y hoteles, alternaba entre su trabajo como compositor, solista y su participación en Bluesology, una banda local que tuvo un éxito bastante prometedor al ser telonera de actos como Patti LaBelle and the Bluebelles o Major Lance. Pero, su vida cambiaría radicalmente a los 20 años, cuando John acudió a Liberty Records por un trabajo como compositor, por azares del destino, Bernie Taupin y él comenzarían una de las amistades más célebres de la industria por su longevidad y gran dinámica al momento de crear música juntos. 

Elton y Bernie eventualmente emigraron a DJM Records, donde ambos eran parte del equipo de compositores y se limitaban a hacer canciones con un ritmo pegajoso y letras bastantes simples, sin embargo, ambos eran conscientes de que podían hacer mucho más y con el incentivo del resto del equipo la dupla comenzó a pulir sus habilidades para poder publicar bajo el nuevo nombre de Reginald, Elton Hercules John. Empty Sky fue un inicio bastante modesto pero prometedor, aunque su disco homónimo fue el que llegó a cambiar las reglas del juego con «Border Song» ingresando al Billboard Hot 100 en el número 92 y «Your Song», el primer éxito en su carrera.

A partir de ese momento John y Taupin serían un dúo imparable, a inicios de la década de los años setenta escribieron su primer banda sonora para la película Friends y con Madman Across the Water llegaría un clásico de la carrera de Elton, «Tiny Dancer». Parecía que ambos músicos tenían el tiempo encima y en 1972 lanzaron Honky Château, álbum del cual se desprende otro de los temas predilectos del artista, «Rocket Man». Un año después se estrenó Don’t Shoot Me I’m Only the Piano Player y su popularidad se extendió por toda Inglaterra, Estados Unidos y llegó a Australia.

En este punto de su carrera, Elton ya era reconocido como un artista popular, pero su talento era puesto en duda por el resto de la escena musical, suponiendo que el músico solo sería una moda pasajera entre los jóvenes de la época. Goodbye Yellow Brick Road llegó a terminar con gran parte de los prejuicios a los que se había sometido por sus melodías pegajosas, el material era una inclinación al glam rock e incluía éxitos de John como «Bennie and the Jets», «Goodbye Yellow Brick Road», «Candle in the Wind» y «Saturday Night’s Alright for Fighting».

A medida que Elton comenzaba a experimentar con otros géneros musicales, sus presentaciones en vivo, el vestuario que utilizaba en estas -e incluso fuera de escena-, comenzaron a cambiar.  Poco quedaba de «Reggie» y el músico era cada vez más excéntrico, excentricidad que hasta el día de hoy lo define y se ha vuelto parte de su iconografía personal. 

Sin embargo, no todos los cambios en la vida de Elton tuvieron un impacto positivo a largo plazo, tan pronto como su éxito mundial comenzaba a crecer y su vida en los escenarios comenzó a ser más demandante, Elton encontró en las drogas su motivación para seguir un ritmo de vida al cual no estaba acostumbrado, llevándolo a la adicción de múltiples sustancias y un desorden alimenticio por la cantidad de horas que podía pasar inconsciente a causas de sus vicios. Por si fuera poco, su situación personal tampoco mejoró el panorama para el músico. 

Elton quiere amor

Durante muchos años, Elton John mantuvo varios aspectos de su vida privada lejos de la prensa a pesar de que era evidente que hacía uso de sustancias previo a sus presentaciones. La mayoría de sus testimonios respecto a su camino a la recuperación salieron años más tarde y por supuesto, cuando su película biográfica, Rocketman, se estrenó en 2019; Taron Egerton le dio vida al músico, recreando sus momentos de gloria y los puntos más bajos en su vida. 

«Algunos estudios querían suavizar el sexo y las drogas para que la película obtuviera una clasificación PG-13, pero yo no he llevado una vida apta para todo público», dijo Elton en un artículo que escribió para The Guardian. «No quería una película repleta de drogas y sexo, pero todo el mundo sabe que tuve bastante de ambas cosas durante los años 70 y 80, así que no parecía tener mucho sentido hacer una película que implicara que, después de cada concierto, volvía tranquilamente a mi habitación de hotel con sólo un vaso de leche caliente y la Biblia de Gideon como compañía».

En un artículo para Variety, Elton explicó que al entrar a rehabilitación su futuro como músico se volvió un tanto incierto. «Había llegado a lo más bajo de mi vida. Me odiaba mucho. Me consumía la vergüenza. Lo único que quería era recuperarme… En el programa de Alcohólicos y Narcóticos Anónimos te enseñan a mantener la vida en el momento, a vivir un día a la vez y un momento a la vez. Si el universo quería que siguiera tocando y creando nueva música, sabía qué ocurriría cuando tuviera que ocurrir. Aprendes a entregar esas cosas a un poder superior a ti mismo. Tienes que aceptar que ya no estás a cargo de tu vida», dijo el músico. 

Rocketman también exploró a fondo uno de los temas que se consideraba tabú cuando Elton comenzó a ser visto como una estrella de rock, su sexualidad. John apareció en la portada de Rolling Stone en 1976, dando la exclusiva acerca de su orientación sexual, la cual había sido cuestionada por usar atuendos que iban en contra de los roles de género. «No hay nada malo en irse a la cama con alguien de tu mismo sexo», respondió el músico cuando se le preguntó si se consideraba bisexual. «Creo que todo el mundo es bisexual hasta cierto punto. No creo que sea sólo yo. No es malo serlo. Creo que eres bisexual. Creo que todo el mundo lo es».

No fue hasta 1992 cuando volvió a hablar con la revista y aclaró que prefería identificarse como un hombre gay. Sin embargo, Elton John ya era considerado como un icono y estandarte de la comunidad LGBT+, el cantante se había pronunciado defensor de los derechos del colectivo y para 1993 ya había hecho la Fundación Elton John contra el VIH SIDA, una organización que se encarga de desmitificar la enfermedad, invierte en investigaciones para su cura y que además apoya a enfermos que se encuentran en diferentes etapas del VIH;  John reveló que la muerte de dos de sus amigos, Ryan White y Freddie Mercury, lo motivaron a ayudar a la causa. 

Conforme el paso de los años, John comenzó a participar más a menudo en la conversación de la lucha contra la homofobia. «Sé tú mismo. No dejes que nadie te haga de menos. He sido muy privilegiado porque estoy en un negocio que más o menos acepta a los homosexuales. Hay chicos que no son privilegiados. Vienen de entornos pobres. Sus padres no lo entienden; la religión les hace pasar un mal rato», es el consejo del músico para las personas que han lidiado con la aceptación social debido a su orientación sexual.

Sin embargo, hoy en día no solo su influencia ha generado un impacto en la comunidad LGBT+, Elton muestra su apoyo a estrellas en ascenso o artistas que cree que merezcan ser escuchados por más personas; el músico fue de los primeros famosos en demostrar públicamente su admiración por Rina Sawayama, recientemente Elton se unió a un dueto con la cantautora y juntos presentaron una nueva versión de «Chosen Family». Además, John es de las pocas celebridades de su generación que aún se mantiene vigente en la industria y de vez en cuando tiene lanzamientos, ya sea como solista o invitado por otros cantantes. 

La vida de Elton John  no podría estar mejor que ahora, a sus 74 años de edad el músico lleva sobrio 31 años y 16 al lado de quien llama el amor de su vida, David Furnish. Elton y David tienen dos hijos bajo su tutela, el músico asegura que la llegada de ellos a su vida le hicieron replantearse varias cosas que antes que antes pensaba, entre ellas poner a su familia como prioridad, tratando de aprovechar todo el tiempo que tengo al lado de ello. 

Elton ha compartido las nuevas fechas para su última gira por Norteamérica y Europa, Farewell Yellow Brick Road, la cual asegura que será la más grande de su carrera. Sus fans no esperan menos de él como la leyenda que es, aunque ha generado sentimientos encontrados en estos, ya que esto significa que será la última vez que tengan la oportunidad de presenciar al hombre en escena. Elton John tal vez dirá adiós a los escenarios, sin embargo, su legado y huella seguirán tan firmes como la primera vez que el mundo escuchó de él. Además, la posibilidad del inicio de una nueva era en la carrera del músico no está perdida, pues la estrella sigue en pie.

Por Carmen Ascencio

Prince, el ilustre músico que vivió bajo la luz de la controversia y sobre los estándares de la sexualidad

Prince fue un músico singular que logró fusionar un sin fin de géneros musicales y fue premiado con múltiples Grammys, un Globo de Oro e incluso un Óscar. No sólo revolucionó la música, sino fue pionero en el desarrollo de un movimiento que pintó de colores la liberación sexual y puso en alto la bandera de la extravagancia.

Prince Nelson fue un dotado cantante, compositor y músico estadounidense que se destacó por su característica voz y sus movimientos que, en el escenario, causaban euforia. Es catalogado como uno de los artistas más influyentes en la era del rock & roll, vendiendo más de 150 millones de discos al rededor del mundo. Su éxito radica en el contenido que había detrás de su música, la cual habla explícitamente de sexo, además de combinar el funk, new wave, soul, rock, jazz y otros géneros que le brindaban un estilo desbordante en sensualidad.

Prince desarrolló una vocación por la música desde muy temprana edad y su educación fue autodidacta, aprendiendo diferentes instrumentos desde los siete años. Creció rodeado de músicos con los que se fue relacionando en el instituto y fue incorporándose al medio como si el destino intentara situarlo en la cúspide del éxito musical. A los 17 años se introdujo de manera formal en la industria, siendo el guitarrista de una banda llamada 94 East, para la cual compuso múltiples piezas. Tan sólo un año después, fue firmado por Warner Bros. Records, con quien lanzó su primer álbum, For You (1978), en el cual compuso y tocó todos los instrumentos, que eran más de 30. No fue sorpresa que despertara comparaciones con otros prodigios de la música, como Steve Wonder o Michael Jackson. 

Prince creó aproximadamente 37 álbumes de estudio, además de compilaciones, discos en vivo y material póstumo. Como resultado de su impacto musical, fue introducido al Salón de la Fama del Rock and Roll, así como al Salón de la Fama de la Música del Reino Unido, en 2004. 

Consu segundo álbum, Prince, lanzado en 1979, logró obtener la certificación de Platino. Tan sólo tenía 21 años cuando comenzó a despegar su fama. Sus siguientes producciones fueron lanzadas año tras año: Dirty Mind (1980), Controversy (1981) y 1999 (1982), aumentando su éxito de forma progresiva. 

Dirty Mind fue el parteaguas de su carrera en cuanto a la introducción de un estilo vanguardista que era definido como «atrevido y radical». Desde su sonido crudo hasta su imagen totalmente provocativa, el material generó polémica entre los profesionales del medio. Prince cantaba letras que iban más allá de los límites establecidos en el tema sexual, además de que apareció en los escenarios en calzoncillos y con medias de mujer debajo de una gabardina. La portada del disco fue una pesadilla para los conservadores, pero un grito de liberación para los rezagados. 

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Entre tantas controversias, el artista bautizó su siguiente álbum como Controversy, abriendo paso a temáticas sociales dentro de sus piezas. Con 1999 culminó su reconocimiento, siendo considerado su primer gran éxito popular y, hasta la fecha, su álbum más influyente. Se posicionó en el Top 10 de la lista Billboard 200, creando lo que sería el «Sonido Minneapolis» que abarcaría la escena musical de la década de los ochenta, hasta extenderse a los primeros pasos de la música house, techno y electro. Esta obra maestra ha sido el quinto disco más vendido de la historia y se situó dentro de los 10 álbumes más exitosos. 

Purple Rain’: el éxito musical y cinematográfico

La llegada de Purple Rain significó el estrellato masivo que sobrepasó los propios estándares de Prince. Se encontraba de gira de su álbum 1999, cuando la idea de hacer una película llegó a su mente: empezó a anotar ideas en una libreta color púrpura, que se convertiría en su color icónico, y convenció a sus representantes de desarrollar el proyecto.

Los primeros borradores del guión y los primeros contactos con el director comenzaron en abril de 1983, y durante el verano del mismo año inició el rodaje en Minneapolis y Los Ángeles. Siendo la mente detrás del proyecto, también fue el protagonista de la cinta que logró ser un éxito en taquilla. Consiguientemente, fue publicado el álbum de la banda sonora, homónimo al largometraje, vendiendo 1.3 millones de copias el día de su lanzamiento. 

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Purple Rain se convirtió en un fenómeno que recaudó millones de dólares por todas partes, incluyendo la gira que inició luego de los lanzamientos. Junto con The Revolution, la banda de Prince, ganó diversos premios otorgados por figuras importantes de la industria cinematográfica y musical. En definitiva, fue la producción más exitosa de su carrera, ubicándose en los primeros lugares de las listas durante meses, hasta convertirse en uno de los discos más vendidos de la historia.

También dio origen a dos discos paralelos: Ice Cream Castle de The Time y Apollonia 6. Éste fue un grupo sucesor del que había formado con Vanity, ya que el artista también se encargaba de crear y lanzar grupos al ojo público, incluyendo The Revolution, desde principios de la década de los ochenta hasta su separación en 1986. Asimismo, impulsó muchos proyectos femeninos de la época.

Rumbo a la polémica y al legado

Prince comenzó su carrera como solista en 1987, componiendo más éxitos que se posicionarían en los primeros lugares de las listas de EE.UU. y de Reino Unido, produciendo álbumes año tras año y sumergiéndose en otros proyectos de cine. Se cuenta que dormía tres horas al día, dedicándose 100% a la música, además de a la vida de una estrella de rock. Así, comenzó a tener romances con una gran cantidad de actrices y cantantes (incluida la «Reina del Pop», Madonna), hasta adquirir el apodo de «playboy». 

El multifacético cantante siguió una vida de libertinaje que lo envolvía constantemente en controversias, hasta incluso romper relación con Warner, quien le prohibió la publicación de contenido durante un tiempo. Prince, siendo un personaje que alzaba la voz para defender la libertad de expresión, adoptó un símbolo que mezclaba la feminidad con la masculinidad, denominado como «Love Symbol» (en español, «Símbolo del Amor»). Durante su desarrollo musical de la década de los noventa, adoptó pseudónimos como Jamie Starr, Joey Coco, Alexander Nevermind, entre otros, con los que publicaba su música, y aparecía ante el público con la palabra «esclavo» escrita en la mejilla, haciendo referencia a la represión por parte de su discográfica.

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Su triple álbum, Emancipation, de 1996, fue lanzado bajo el sello EMI, aún cuando el artista seguía en contrato con Warner, lo que provocó los estragos finales de su relación. El álbum denotaba un sonido funk combinado con psicodelia y dio paso a una nueva etapa de Prince, quien en sus últimos años recibió varios reconocimientos y se catalogó como «el artista mejor pagado del año».

Prince falleció en 2016, a la edad de 57 años, por una sobredosis. No obstante, su legado ha sido amplio: se convirtió en una influencia directa para artistas contemporáneos, además de recibir múltiples tributos realizados por grandes músicos. Incluso ha dejado huella en la industria de la moda, con pasarelas que se han inspirado en su extravagante imagen; por ejemplo, The Versace Experience: Prelude 2 Gold que fue un álbum realizado por Prince y entregado a Versace en la semana de la moda de París.

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Por Sara Cáceres

George Michael, la leyenda que nunca se disculpó por ser él mismo 

Durante los primeros años de su carrera musical, el vocalista de Wham!, George Michael, nunca sintió la necesidad de hablar públicamente acerca de su sexualidad y fue hasta 1998 que sucedió un vergonzoso incidente que lo posicionó justo en el ojo del huracán y lo obligó a ‘salir’ en frente del mundo entero. 

Michael sostuvo relaciones con mujeres antes de empezar a descubrir profundamente su sexualidad a los 24 años. 10 años después, durante una controversial entrevista, el cantante confesó por primera vez de manera pública y abierta que era homosexual, desafortunadamente él no pudo escoger el tiempo y el lugar en el que compartiría esa parte de si mismo con el mundo. 

Previo a la entrevista, George Michael fue arrestado después de que intentara realizar actos sexuales con un policía encubierto en el baño de un bar de California. Fue entonces cuando el cantante británico fue expuesto ante una sociedad llena de prejuicios. 

“Pasé la primera mitad de mi carrera con todos acusándome de ser gay, para ese entonces ni siquiera había tenido una relación con un hombre. Es por eso que todos esos años crecí confundido acerca de mi sexualidad, porque de alguna manera parecía que todos me están diciendo quién ser”, Michael confiesa vulnerablemente en la entrevista. 

A pesar de estar seguro de su sexualidad a los 24 años, fue hasta los 27 que tuvo su primera relación con un hombre, un diseñador de nombre Anselmo Feleppa a quién le escribió la canción “Jesus to a Child”, luego de que falleciera de sida en 1993, dejándolo en una profunda depresión que tardó tres años en sanar. 

Años más tarde confesó que el tema fue el primer paso para empezar a abrirse con sus seguidores. “Si ponían atención a la letra entonces lo sabían, esa fue mi manera de comunicar mi sexualidad con ellos”. 

Una vez que se sintió libre de vivir y expresar su sexualidad con el resto del mundo, George Michael se convirtió en un vociferador de los derechos de la comunidad LGBTQ+, dedicando el resto de su vida y su carrera para luchar por un mundo de respeto, amor y tolerancia. 

Por Bárbara Mouriño

Cómo Billie Joe Armstrong nos enseñó que no hay nada más punk que ser tú mismo

De Mozart a Liszt, los prodigios vienen en diferentes formas y géneros musicales y Billie Joe Armstrong es la prueba de ello. El músico grabó su primera canción a la edad de cinco años, una señal que para cualquier padre o adulto indicaría que el niño en cuestión es un genio, sin embargo, cuando tus mayores inspiraciones son bandas como The Replacements, Hüsker Dü o The Ramones, la credibilidad se pone en juego, pero esto no le importó a Billie. 

Nacido en Oakland, California, Billie creció rodeado de figuras que eventualmente confiaron en su talento. Su amistad de antaño y actual compañero de múltiples proyectos, Mike Dirnt, pudo presenciar la evolución personal y profesional de Armstrong. Asistieron a la misma escuela, donde ambos se pudieron permitir explorar su amor por la música y posteriormente, a la edad de 15 años decidieron formar su primera banda,  Sweet Children, poco se imaginaban que tiempo después serían parte de uno de los actos referentes en la escena del rock. 

Poco antes de que Sweet Children lanzara su primer material a través de una disquera local, Billie y Mike tomaron la decisión de cambiarle el nombre al grupo, pues ya no quedarían rastros de la adolescencia de Armstrong, él y su viejo amigo habían descubierto su amor por la marihuana, logrando que incluso fuera apodado «Two Dollar Bill» en honor a los cigarrillos de hierba que vendía a dos dólares entre sus compañeros. Green Day sería el nuevo nombre de escenario por el que ambos músicos, y el resto de sus colaboradores de esa época, se darían a conocer entre un reducido, pero leal, grupo de admiradores. 

Los primeros lanzamientos de Green Day solo permitieron que la banda se diera a conocer de manera local, con su EP debut, 1,000 Hours, logró que tiempo después publicara su primer material de larga duración,  39/Smooth y en su versión extendida, Slappy, dando como resultado 1,039/Smoothed Out Slappy Hours, siendo un híbrido de todas sus primeras publicaciones. En Kerplunk, el segundo disco de la agrupación, Tré Cool se sumó al proyecto y le dio forma a la alineación que hoy en día conocemos. 

Haciendo las paces

No fue hasta la llegada de su tercer álbum de estudio que Green Day llamó la atención del mundo, logrando salir de una escena local y revivir el punk rock en una época que no parecía tener mucho futuro. Al mismo tiempo que esto sucede es cuando Billie comienza a tomar lugar como una figura pública y adquiere el título de estrella de rock, mismo que con el tiempo le permitiría compartir otros aspectos de su vida privada que no habían sido explorados, ni por los medios o a través de sus creaciones. 

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Dookie es considerado como uno de los álbumes más relevantes de la década de los años noventa. El álbum está basado en las diferentes experiencias de Armstrong, desde temas emocionales como el aburrimiento en la vida de un joven adulto, ansiedad, relaciones amorosas y una ventana hacia su orientación sexual, con la cual había lidiado desde hace tiempo.

El álbum tuvo tal recibimiento que en 1995 ganó el premio Grammy a Mejor Álbum Alternativo, alcanzó la segunda posición en el Billboard 200, debutó en el puesto número 193 de la lista de los Mejores 500 álbumes de todos los tiempos y actualmente permanece en el lugar 375. 

Sin embargo, Dookie no solo permitió que Green Day se extendiera a un mercado más amplio y desconocido para el principio de su carrera, sino que las letras de Billie Joe Armstrong resonaron con toda una generación incomprendida. Durante la promoción del disco, Billie aprovechó la oportunidad para hablar sobre el significado de cada una de sus canciones.

Destacó una entrevista de esa época con la revista The Advocate, en la cual admitió que siempre se había visto así mismo como una persona bisexual y que finalmente había llegado a aceptarse como tal «creo que todos nacemos bisexuales, es sólo que nuestros padres y la sociedad nos desvían hacia este sentimiento de ‘Oh, no puedo’».

En «Coming Clean», Billie utiliza el tema para demostrar que, aunque estaba a punto de contraer matrimonio con su actual esposa, Adrienne Armstrong, en esa época todavía  estaba en un «proceso de descubrimiento». «Estaba dispuesto a probar cualquier cosa», señaló en una entrevista a Rolling Stone para conmemorar los 20 años del lanzamiento de Dookie.

«Basket Case», probablemente uno de los temas más famosos en la carrera de Green Day, de nuevo hace referencia a su orientación sexual al cambiar a pronombres masculinos la palabra prostituta, a lo que más tarde explicó que su intención era retarse a él y a las personas que escucharan la canción. 

Pero, Armstrong no solo narró las dificultades por las que tuvo que atravesar en su proceso de autodescubrimiento, su condición por un trastorno de pánico también salió a relucir entre las canciones del disco. Billie explicó que a menudo utilizaba la música para hacer frente a los ataques de pánico y la ansiedad, los cuales creía que se debían a la pérdida de su padre por un cáncer de esófago cuando tenía 10 años, a quien le dedicaría «Wake Me Up When September Ends» tiempo después.

Los sentimientos de soledad, ira, ansiedad y alienación se destacan en temas como el anteriormente mencionado, «Burnout», «She», «F.O.D.», «Longview» y «Having a Blast».

Billie por los marginados 

Todo esto le permitió a Billie conectar con otras personas que estaban pasando por lo mismo. Para la gira de Dookie, Green Day eligió a  Pansy Division como acto de apertura, una banda abiertamente homosexual con canciones que eran un estandarte para los fanáticos del punk dentro de la comunidad LGBT+. «Acabamos recibiendo cartas de niños que decían que el hecho de que Pansy Division abriera para nosotros les había cambiado la vida», dijo Armstrong en una entrevista años más tarde.

Green Day también formó parte de la controversia donde a una adoleste de Fulton, Mississippi, Constance McMillen, se le negó llevar a su pareja al baile por tratarse de otra chica. El caso llamó la atención de los medios de comunicación, quienes le dieron cobertura para que llegara a más personas para protestar en contra del consejo escolar que al final había decidido cancelar la graduación para impedir que McMillen asistiera. Hoy en día incluso hay un musical inspirado en la historia y una adaptación de Netflix dirigida por Ryan Murphy.

Como era de esperarse, Green Day fue una de las figuras que se ofrecieron para patrocinar un segundo baile de graduación para  Constance. «Recuerdo que cuando salió la noticia de que habían cancelado el baile porque ella quería llevar a su pareja al baile», dijo Billie Joe Armstrong. «Y estábamos hablando de ello, nos encontrábamos en el teatro [para los ensayos del musical American Idiot y recuerdo que Mike [Dirnt] dijo: ‘¿Por qué no hacemos el baile de graduación?’ y yo dije: ‘Es una gran idea, ¿por qué no?’ Lo raro es que ni siquiera fui a mi baile de graduación».

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Entre otras pronunciaciones más recientes, durante el mandato de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, Billie y el resto de los integrantes de Green Day, aseguraron reprobar las acciones de Trump en cuanto a sus discursos homofóbicos y en contra de los migrantes. «Aceptamos a cualquiera que se sienta marginado en cualquier evento de Green Day. Punto. Especialmente si eres gay o trans, negro, blanco, o de cualquier nacionalidad. Punto. Green Day es un lugar seguro para ti. Creo que es un problema al que tenemos que enfrentarnos cada día, y tenemos que hacer lo que podamos para solucionarlo». 

Dejando las cosas claras

A pesar de que ha sido considerado como uno de los músicos que aún se mantienen fieles a sus ideales, Billie ha sido transparente con sus propias batallas internas, desde sus problemas con sustancias y conductas que no han sido del todo esperadas. El músico se ha enfocado en crear música para todo tipo de público, teniendo álbumes en solitario y bajo el nombre de Pinhead Gunpowder, The Network, Foxboro Hot Tubs, The Longshot o tocando el bajo para The Boo y The Shrives. 

Actualmente se ha mantenido alejado de las redes sociales, teniendo solo interacción con los seguidores de sus proyectos a través de las cuentas de Green Day. Billie no ha tratado ser un ejemplo a seguir para sus fans, sin embargo, ha desafiado a sus propias inseguridades y defectos, demostrando su lado más humano. La historia de Billie Joe Armstrong aún no termina de escribirse, pero por el momento nos ha dado la lección de que no hay nada más punk que ser tú mismo.

Por Carmen Ascencio

David Bowie: un estandarte de la cultura queer

Caracterizado por una peculiar estética y un género fluido, David Bowie fue una figura que traspasó los límites impuestos por la sociedad con personajes artísticos ambiguos y una imagen y estilo musical que buscaba dar visibilidad a subculturas en ascenso como lo queer, lo drag y lo camp.

El londinense desarrolló un profundo interés por distintos campos del arte desde la música hasta la moda, fotografía e incluso el diseño gráfico. Fue este amor por el arte lo que lo ayudó a unir referencias artísticas y crear álter egos a la par de los lanzamientos de sus materiales discográficos. En la década de los setenta, Bowie logró convertirse en un referente para la comunidad LGBTQ+, quien en esos años, contaba con apenas pocos representantes de la comunidad en el arte y sobretodo en la música, cautivando a una audiencia deseosa de cambio, libertad y aprobación. Son aquellos jóvenes de la comunidad LGBTQ+ quienes vieron en Bowie una oportunidad para no sentirse marginados y por primera vez en muchos años, sentir que había una figura famosa que deseaba cuestionar los márgenes sociales. 

En 1972, el disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and Spiders from Mars salió a la luz y con él surgió el nacimiento de Ziggy Stardust, el álter ego de Bowie y cuya fama sigue presente hasta hoy. Fue en ese mismo año cuando el músico decidió reconocerse públicamente (y a través de una entrevista con el periodista Michael Watts) como una persona homosexual: “Soy gay y siempre lo he sido, incluso cuando era David Jones”, declaró. Dicha frase abriría el camino para un sinfín de especulaciones sobre la vida privada del artista que hasta la fecha siguen sin ser confirmadas. Fue este impacto mediático lo que ayudó a que David Bowie, (muy de la mano de Ziggy Stardust) comenzara a colocarse como una estandarte de la cultura queer. 

Todo sobre Ziggy era increíblemente envolvente, desde la forma en que se vestía, como se maquillaba hasta la forma en cómo interactuaba con el público y sus músicos en el escenario. Fue este personaje lo que lo ayudó a dar un enorme paso hacía la representación queer redefiniendo la identidad sexual y su rol en la sociedad y el arte. Ziggy Stardust era la unión perfecta entre provocación e imaginación, catalogando a Bowie como un artista revolucionario que se transformaba a través de personajes y presentaciones. 

La imagen de Bowie fue una revelación para la industria y la época. Desde ese momento la cultura pop se transformó hacía una imagen erótica, glamurosa, sexy y andrógina. La sexualidad ya no era vista como algo aterrador y aislado del arte sino como algo que inspiraba a los artistas, un acto de rebeldía, poder y deseo. David abrió el camino para la aceptación de lo considerado “afeminado” e invitó a la gente a voltear a ver subculturas, inspirándose en músicos transgénero como Jayne County o artistas queer como Andy Warhol. 

11 años después, David Bowie volvió a hablar de su orientación sexual y en esta ocasión fue para Rolling Stone. En la entrevista el artista declaró que su supuesta homosexualidad había sido el “error mas grande que haya cometido en su vida”. “Creo que siempre fui un heterosexual de armario, nunca sentí que era un verdadero bisexual. Quería ser como Ziggy en carne y hueso. La ironía de esto era que yo no era gay”. Aún con esta confesión no podemos ignorar el impacto y la influencia que el músico tuvo tanto en el industria como en la expresión artística y la visibilidad que le dio a la comunidad LGBTQ+, las cuales siguen siendo válidas hasta hoy en día.

Sería peligroso catalogar a David Bowie como el único y primer estandarte queer en la historia de la música ya que no podemos ignorar que su estatus de hombre blanco, capitalista y heteronormado ayudó a que se le aceptara de mejor manera, sin embargo su lucha e influencia son importantes. Su legado es eterno y su influencia en la música, moda y cultura pop innegable. Es así como Bowie nos enseña a no caer en el cerrado cliché de catalogar a la gente basándose en su sexo, pues las líneas parecen cada día más difusas. 

Por Andrea Calderon

Madonna, la máxima ídola LGBTQ+

La celebración de Pride no estaría completa sin Madonna. La leyenda del pop sorprendió al público neoyorquino el jueves, interpretando «Hung Up» y «I Don’t Search I Find» para los ansiosos oyentes en Times Square. La actuación se produjo como intersección con el estreno de su vídeo «No fear, Courage, Resist», una carta de amor a la comunidad LGBTQ+ a la que ha apoyado desde el principio de su ilustre carrera. 

El video, ambientado en el Fin de Semana de Pride, fue rodado con Ricardo Gomes y se proyectó en las pantallas gigantes de Times Square para todo el mundo. «No des nada por hecho porque nunca sabes lo que nos espera a todos a la vuelta de la esquina», declaró Madonna mientras cantaba en el lugar más iluminado de Nueva York, agregando un lema para todos sus fans: «Aprende a amarte a ti mismo». Madonna no se limita a cantar y hablar a la comunidad LGBTQ+, sino que también actúa para mejorar la vida de los más afectados. Acompañada por el actor Zachary Quinto, se subastaron tres fotografías Polaroid, recaudando más de 100 mil dólares y agregando una donación personal de 25 mil dólares para las organizaciones de apoyo al colectivo LGBTQ+, el Ali Forney Center y la Haus of US. 

Es conocida como la «Reina del Pop», considerada una de las figuras más emblemáticas e importantes de la cultura popular actual. Madonna se ha destacado por reinventarse constantemente, con la versatilidad siendo el componente principal de su producción musical, presentación visual y composición. Ella ha ampliado los límites de la expresión artística, evitando lo convencional al tiempo que está al mando de todos los aspectos de su carrera y de su vida. Su música siempre ha sido controversial, superando los límites de generaciones anteriores y allanando el camino al cambio al incorporar temas sociales, políticos, sexuales y religiosos. 

Madonna siempre ha sido una fuerza de la naturaleza, rebelándose contra el statu quo desde que era una niña. En la escuela católica, daba volteretas por el pasillo, se colgaba boca abajo en los juegos infantiles y se subía la falda durante clase. Sin embargo, se las arreglaba para mantener unas calificaciones excelentes, sabiendo que su comportamiento juguetón y su inteligencia podían ir de la mano. Esa actitud la ha llevado a donde está hoy, una de las más grandes artistas que ha pisado la tierra. Es equilibrada, calculadora y trabajadora, pero también es ruidosa, rebelde y controvertida. El escritor Rodrigo Fresán dijo una vez : «Decir que Madonna es sólo una estrella del pop es tan inapropiado como decir que Coca-Cola es sólo un refresco». Sin duda alguna, la cantante es uno de los símbolos clásicos de los Estados Unidos y del mundo. 

Su camino hasta convertirse en uno de los mayores ídolos de la comunidad LGBTQ+ se aceleró en los años en que se sabía muy poco sobre el VIH/SIDA. Madonna se adelantó a su tiempo y se convirtió en una portavoz abierta de la concienciación y la investigación. A finales de los años ochenta, Madonna era una de las personas más famosas del planeta, y sacudió Nueva York con un maratón de baile benéfico junto a su amigo querido Michael Flynn, a quien se le diagnosticó sida y moriría en 1990 tras complicaciones con la enfermedad. 

Tras la icónica gira que batió récords de taquilla en todo el mundo, Madonna publicó un documento detrás del escenario titulado Madonna: Truth or Dare. Gracias a su representación sin complejos de la homosexualidad, la película inspiró a muchas personas a salir del clóset y se convirtió en uno de los documentales más taquilleros de la historia del cine. En los años siguientes, seguiría siendo una firme defensora de la tranquilidad de los miembros de la comunidad LGBTQ+, con álbumes que les hablaban y visuales que les representaban. Podría decirse que uno de los momentos más icónicos de su carrera fueron sus besos con Christina Aguilera y Britney Spears en los MTV Music Awards de 2003. El público se escandalizó y los titulares dieron la vuelta al mundo, pero la naturaleza simbólica de los besos sacó a la luz conversaciones necesarias sobre el cambio social. 

El amor de Madonna por el cambio es tan grande como su amor por la música, que la han colocado en el escenario mundial durante décadas y siguen situándola en los más altos rangos del genio musical y performativo. Madonna es considerada un icono gay, y la comunidad la ha acogido como un icono de la cultura pop. Las capas de significado que hay detrás de su música, sus actuaciones y su vida han dado paso al cambio social en todos los niveles, empujando a las generaciones a aceptar y empatizar con aquellos que se identifican en algún lugar del amplio espectro de la sexualidad humana. 

Por Emilio Flores

Rob Halford, el Dios del metal que nació en un arcoíris

rob halford

“Es genial ser gay. Está en tu ADN. Es algo con lo que naciste y con lo que personalmente me siento bendecido”.

Desde que vio la luz a principios de los años setenta, el heavy metal funcionó como un dedo medio a todos los principios morales que las familias occidentales habían adoptado bajo los ideales cristianos. Para comienzos de la segunda mitad del siglo XX, los jóvenes se olvidaron de los cortes militares, la idea de ir a la escuela para después pasar el resto de sus vidas encerrados en cubículos o fábricas no sonaba nada justo y la monogamia y los niños corriendo en el jardín significaban todo excepto libertad. 

Paralelamente, el heavy metal seducía a toda una generación con hedonismo puro. Largas cabelleras volando al ritmo de poderosos riffs de guitarra, voces que gritaban iracundas y cantantes con características demoníacas que narraban historias sobre un nuevo paraíso lleno de sexo, drogas y rock & roll. 

A pesar de este discurso de una completa libertad, la realidad ha sido muy distinta, pues en este mensaje de crudeza, ira y poder, se han ocultado a plena vista muchas ideas machistas y hasta homofóbicas, creando estereotipos masculinos de hombres fornidos envueltos en trajes de cuero y estoperoles, una de las más grandes ironías en la historia de la música si rastreamos su origen, el cual es nada menos que el sadomasoquismo de los clubes homosexuales, cortesía de una de las figuras más emblemáticas dentro del heavy metal: Rob Halford, líder y vocalista de Judas Priest. 

El ícono del heavy metal responsable de darnos interpretaciones vocales demenciales como “Angel”, “Painkiller” y “You’ve Got Antoher Thing Comin’”, hizo su homosexualidad de carácter público en 1998 durante un entrevista para MTV, convirtiéndose en el primer artista dentro del género que hacía una declaración de este tipo y dejando en shock a miles de fanáticos alrededor del mundo que no sabían cómo tomar esta noticia.

A casi 25 años de este suceso, Rob Halford es uno de los vocalistas más respetados no sólo del heavy metal, sino de la historia de la música popular, dejando un legado colosal. Su camino a convertirse en este ícono de la revolución sexual mientras seguía siendo el rostro de una de las bandas más pesadas de la época fue, por decir menos, tortuoso, pero también muy apasionante y sobre todo, inspirador. 

Como lo revela en su reciente autobiografía Confess, Rob Halford supo que era homosexual desde los 10 años de edad, y desde entonces, tuvo que esconderse de una sociedad que castigaba duramente a las personas como él. Por si esto fuera poco, el músico tuvo que lidiar con varios abusos sexuales de parte de un amigo de su padre y de profesores de actividades extraescolares. 

Pasaron los años y Halford logró seguir adelante a pesar de estos abominables hechos, pero también confiesa que estas experiencias lo llevaron a vivir su sexualidad de manera poco sana. Tras unirse a Judas Priest como reemplazo de Al Atkins, la música parecía el lugar perfecto para desahogar todas sus emociones. A través de canciones como “Raw Deal” y “Jawbreaker”, Halford compartía algunas anécdotas en su vida llena de promiscuidad y clandestinidad. La vida de Rob no sólo estaba plasmada en las letras de Judas Priest, sino en sus mismos atuendos que terminaron por convertirse en íconos de toda una generación.  

Paseando por Londres a finales de la década de los años setenta, Halford se encontró con una sex shop gay donde compró un montón de ropa sadomasoquista, que más temprano que tarde, añadió a su puesta en escena junto con el resto de los integrantes de Judas Priest. Pantalones, chaquetas de cuero adornadas con estoperoles metálicos que daban la sensación de estar viendo en vivo a músicos de una corte satánica.

¿Acaso habría algo más rudo que eso? Poco a poco, los chicos de la época dejaron atrás sus pieles de mezclilla para envolverse en cuero negro y ser más amenazadores que nunca, sin tener la más remota idea de que esto había nacido del estilo de vida homosexual. 

En el papel, esto parecería todo un logro para Halford y la comunidad homosexual de todo el mundo, pues todo indicaba que la gente por fin estaba dipuesta a aceptar este estilo de vida, sin embargo, la realidad era muy diferente. Halford cuenta en Confess que mientras sus compañeros de banda vivían los placeres y los excesos de ser una banda consagrada, él continuaba escondiéndose en bares de mala muerte, gasolineras y moteles de paso donde su anonimato podría continuar. 

La primera mitad de la década de los ochenta se convirtió en una montaña rusa de emociones para el músico, pues para 1985, su vida se resumía en alcoholizarse 24/7 y consumir cocaína en cuanto la resaca hiciera su acto de presencia. Mientras tanto, la soledad y el dolor se apoderaban de Halford, a tal grado que una noche intentó suicidarse en un cuarto de motel tomando una cantidad exagerada de analgésicos (painkillers), lo cual narró en uno de los temas más emblemáticos de Judas Priest: “Painkiller”. 

En marzo de 2019, Rob Halford brindó una entrevista al medio Wall of Sound donde aseguró que el suicidio es algo con lo que se lucha día con día, y el abuso de cualquier tipo de sustancias sólo te lleva más cerca del precipicio cuando tu mente se encuentra tan lacerada. 

“Cada uno lidiamos con ello a nuestra manera. Respecto a mí, cuando dejé de beber y de consumir drogas hace 33 años, fue lo mejor que podía hacer por mí. Porque muchas de las decisiones que tomas tú mismo en esos campos en particular son transiciones físicas, pero la transición mental es algo muy difícil de conseguir. Incluso hoy en día lo trabajo a lo largo del día, tengo mis pequeñas herramientas para pasar el día. Porque cuando eres un drogadicto o un alcohólico, que es lo que soy, nunca dejas de serlo. Y deberíamos dejar de decir ‘te recuperaste de eso’, porque es mentira. Vives con ello, lidias con ello y haces lo que tengas que hacer para pasar cada día, un día cada vez. Pero el plano mental de todo eso es muy complicado”. 

Si bien, la depresión continúa siendo una lucha constante en la mente de Halford, su orientación sexual ha dejado de ser un problema para él, y ha declarado en varias ocasiones lo orgulloso que se siente de ser la persona que es. 

“Es genial ser gay. Existen diversos y contradictorios puntos de vista sobre este asunto. Pero puedo decir categóricamente que tu orientación sexual no es una elección. Es un hecho. Está en tu ADN. Es algo con lo que naciste y con lo que personalmente me siento bendecido”. 

A pesar de sentirse hoy en día tan en paz consigo mismo, sabe que no todas las personas de la comunidad LGBTQ+ corren con la misma suerte, y sabe que hay un largo camino por recorrer para que las personas como él sean respetadas en todo el mundo. 

“Por culpa de la sociedad en la que crecí, y de la actual, no hemos logrado la igualdad de derechos. Cuando era adolescente, a los veinte años y a los treinta pensé que todo iba a mejorar con el tiempo, pero no ha sido así. Todavía hay mucho camino por recorrer en América y en mi país natal. En algunas partes del mundo, la gente me tiraría desde un edificio o me ahorcaría por ser homosexual. Las injusticias contra los homosexuales son tan perjudiciales como las que se cometen contra las personas de color o contra los que tienen problemas en aceptar a otras religiones”. 

La historia de Rob Halford es el ejemplo perfecto de la persecución y violencia que millones de personas viven todos los días por la gente que los rodea e incluso por su propia familia, tan sólo por amar a las personas de su mismo sexo. Es por esto que junio es un mes tan importante, al ser un esfuerzo para que todas aquellas personas, como el Dios del Metal, que se han sentido solas y aterradas por la reacción del mundo, puedan aceptar felices y orgullosas las personas que son y que siempre han sido.

Por Uriel Monterrubio

Cher cree en la vida después del amor

Si hay una figura femenina que ha sido capaz de conquistar todas las aristas de su vida esa es Cherilyn Sarkisian. Actriz, cantante, presentadora de televisión, ícono de la moda, activista de múltiples causas, Cher ha pasado a los libros de historia por su innegable impacto en el mundo moderno, desde haber realizado la más simple acción creando un efecto mariposa, hasta superar los retos que previo a su intervención parecían ser imposibles. 

A diferencia de lo que se espera de una leyenda como ella, sus inicios no fueron nada fáciles, ninguno de sus padres tenían los medios necesarios para que ella pudiera lograr su más grande sueño, ser famosa; su padre fue un conductor de camiones con problemas de adicción y su madre alternaba entre el modelaje, la actuación y cualquier otro empleo que pudiera sostenerlas a ambas. Si bien, los primeros años de Cher tomaron lugar entre un entorno familiar inestable, pero esto nunca la paró de conseguir lo que en realidad anhelaba.

En la escuela era una niña con una gran afinidad para la música y la actuación, en una ocasión incluso fue la encargada de producir Oklahoma! en una modesta puesta en escena escolar, a menudo creaba coreografías para sus compañeras de clase y si los chicos no querían participar en las presentaciones, ella tomaba sus papeles ya que no era ningún reto porque podía emularlos con su particular tono de voz. Cuando su madre volvió a rehacer su vida con otra pareja sentimental, Cher comenzó a estudiar en una nueva institución, pero la dinámica seguía siendo la misma y continuaba dando presentaciones para el resto de sus compañeros. 

Convencida de que su camino al estrellato no llegaría a su natal El Centro, Cher dejó la escuela y se mudó a Los Ángeles, donde bailaba en pequeños recintos para poder solventar sus gastos y tomar clases de actuación. No pasó mucho tiempo para que conociera a Sonny Bono, quien se ofreció a ayudarla a alcanzar su sueño de ser famosa, el músico la presentó con Phil Spector y este accedió a que ella hiciera algunos coros de éxitos como «Be My Baby» de The Ronettes y «You’ve Lost That Lovin’ Feelin'» de The Righteous Brothers. 

Es el mundo de Cher

Poco tiempo después de conocerse, Cher y Sonny iniciaron una relación romántica y de negocios, bajo el nombre de Caesar and Cleo el dúo comenzó a lanzar un par de canciones que no fueron muy bien recibidas por el público de la época. Sin embargo, un año después cambiaron su nombre de escenario por Sonny & Cher y lanzaron «I Got You Babe», un sencillo que fue un éxito y que impulsó la carrera de la cantante. 

Cher regresó como solista con Sonny a su lado, solo que en aquella ocasión fue el productor de su álbum debut, All I Really Want to Do, logrando ser un éxito en Estados Unidos pero dejando mucho qué desear en países europeos. Sin embargo, el dueto que hizo con su entonces esposo,  logró a sacar a The Beatles de la cima de las de popularidad. La dupla volvió a igualar el éxito del cuarteto de Liverpool con su primer disco,  Look at Us. Cher constantemente competía con su proyecto alterno, pues entre las publicaciones de The Sonny Side of Chér, Chér, The Wondrous World of Sonny & Chér y In Case You’re in Love apenas y había un intervalo de meses. 

Sin embargo, tanto la carrera de Cher como de Sonny fue decreciendo a medida que la sociedad hacía su transición a la década de los años setenta, el sonido de la pareja fue catalogado de aburrido y en un intento desesperado por volver a resurgir en la opinión pública trataron de incursionar en la industria cinematográfica. En 1969 se estrenó Chastity, una película dirigida por Sonny con Cher como protagonista, la cual fue un fracaso en taquilla y los dejó con deudas. 

Con The Sonny & Cher Comedy Hour volvieron a retomar relevancia, el nivel de audiencia les valió un programa permanente que a su vez iba a ayudar a que Cher volviera a tener canciones en las listas de popularidad, y eventualmente, reanudar los lanzamientos de Sonny & Cher.  El programa también fue el punto de partida de la cantante como ícono de la moda, pues si en sus primeros años de carrera había puesto en tendencia el cabello largo y natural, sus glamurosos conjuntos y el uso de disfraces que definieron la estética de la época. 

A pesar de seguir trabajando juntos, Cher y Sonny habían tenido diferencias como pareja y eventualmente se divorciaron, sin embargo, esto no impidió que tiempo después de presentar un programa de forma individual, la cantante volviera a salir en televisión con él en The Sonny and Cher Show. Mientras tanto, en la música continuaba en una batalla que parecía eterna, pues el estatus de Cher en el pop le dio el título de la “Diosa del pop”, pero tuvo diversos fracasos en el género rock, por lo que los años siguientes se enfocó en su carrera como actriz. 

El gran regreso de Cher y su consolidación como cantante llegó con Believe, álbum dedicado a Sonny Bono, quien murió un año antes del lanzamiento del disco en 1998. El material recibió críticas positivas por viajar al pasado con elementos musicales de la época disco. Aunque volvió a ser blanco de críticas por el uso de auto-tune, esto también la volvió a catalogar en el estatus de pionera por utilizar herramientas que eran nuevas en ese entonces, dándole origen al nuevo término de «el efecto Cher».

Una canción para los solitarios 

Entre las tantas distinciones que ha recibido a lo largo de su trayectoria de casi seis décadas está su mención como ícono de la comunidad LBGT+. Mientras algunos le atribuyen esta popularidad en la comunidad a su excéntrico sentido de la moda, hay quienes señalan el origen de esto a su papel en Silkwood, película de 1983 protagonizada por Meryl Streep; la actuación de Cher como la compañera de cuarto lesbiana de Streep le valieron una nominación al Óscar como Mejor actriz de reparto y un Golden Globe en la misma catogría.  

Su atractivo e imagen también es algo que siempre ha sido apreciado, pues es de las estrellas más imitadas en los shows de drag queens y como muestra de agradecimiento, fue de las primeras figuras públicas en integrarlas a las presentaciones que realizaba en su residencia de Las Vegas en 1979. Además, Cher fue una pionera para las mujeres de la época, pues el simple hecho de pelear por mostrar su ombligo durante su programa de televisión permitió que la televisora dejara de lado este tipo de conservadurismo. 

En la década de los años noventa contrajo el virus de Epstein–Barr y con ello una fatiga crónica que le impedía trabajar a su ritmo habitual, pero continuó planeando lanzamientos como It’s a Man’s World, un disco donde interpretó canciones de hombres desde su perspectiva como mujer. Un año después, en el año de 1996, Cher fue productora ejecutiva y directora de If These Walls Could Talk, una película enfocada en la historia de tres mujeres que abordan desde el tema del aborto. 

Sin embargo, el punto decisivo de su estatus como icono gay fue cuando su hijo Chaz Bono le confesó que era homosexual, Cher asisitió a la convención de padres, familias y amigos de lesbianas y gays como muestra de apoyo a su hijo; un año después recibió el premio vanguardia otorgado por la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación por su contribución en la lucha de equidad de derechos. A pesar de esto, la cantante confesó que más tarde, cuando su hijo le dijo que era un hombre transgénero, le fue difícil comprenderlo. 

«No lo superé tan fácilmente. Las dos veces. Cuando me enteré de que Chaz era gay, no lo afronté tan fácilmente, ni cuando me enteré de que Chaz estaba en transición. Creo que fue el miedo, sobre todo. Pensé, ¿quién será esta nueva persona? Porque sé quién es la persona ahora, pero ¿quién será la nueva persona y cómo funcionará?, ¿habré perdido a alguien?», dijo Cher en una entrevista. «Pensé, Dios mío, si me despertara mañana y fuera un hombre, me sacaría los ojos. Y entonces supe que si eso es lo que sientes, debe ser tan doloroso que da igual lo que sientan o piensen los demás».https://pridesource.com/article/qa-cher-on-knowing-when-she-was-a-gay-icon-hope-gleaned-from-lgbtq-community-breadcrumbs-of-her-legacy/

Cher también ha apoyado a distintas causas sociales, como combatir la pandemia del sida siendo portavoz de diferentes organizaciones que apoyan la iniciativa, la eliminación de la pobreza en materia de vivienda, la lucha por el medio ambiente y el reconocimiento de los derechos de los animales. 

Suficientemente fuerte 

A pesar de que el ritmo de sus producciones disminuyó drásticamente con el paso de los años, en 2018 Cher volvió al cine con Mamma Mia! Here We Go Again, la comedia musical inspirada en las canciones del grupo ABBA. La cantante grabó dos temas como parte de su participación y debido a la gran recepción del público lanzó Dancing Queen, un disco con reversiones de los sencillos más exitosos del grupo, e incluso completó la promoción del material con su gira Here We Go Again Tour.

A la edad de 75 años de edad la estrella sigue manteniéndose vigente con las últimas tendencias, Cher ya es considerada toda una celebridad del internet y sigue participando en debates que conciernen a las generaciones más jóvenes; recientemente anunció su llegada a TikTok y fue recibida con una bienvenida llena de vítores. Su capacidad de adaptación la ha convertido en una ídola inmortal que trasciende a través del tiempo, dejando a su paso toda una vida después de tanto amor que ha compartido. 

Por Carmen Acencio

Boy George, la voz de los outsiders

Boy George traspasó la barrera de la moda: mezcló el pop, el reggae y la electrónica, fijó el maquillaje como una manera de revelarse, de reinventarse. Probó la fama y se enganchó a las drogas, adicción que le persiguió durante años.

Hijo de padres irlandeses de clase obrera, descubre de forma inesperada su orientación sexual, saliendo del closet y echándoselo al hombro, pero aunque fue criticado, rápidamente se convirtió en uno de los mayores iconos gay de la década de los ochenta; llevando como características su aspecto andrógino y sexualidad ambigua.

Su juventud se desarrolló en plena época del punk londinense, haciendo que su escandalizara a todo aquel que difería, situación que se revirtió al conocer a Malcom McLaren, quien fuera manager de Sex Pistols; McLaren lo condujo al mundo de la música. A pesar de que siempre tuvo clara su orientación, la imagen que le caracterizo en su carrera con Culture Club tardo en reflejarse; cuando el tiempo llegó, George siempre se hizo notar por lo estrafalario que resultaba su ropa y maquillaje, estilo que después imitado por miles de fans.

Su popularidad llegó a niveles tan grandes, que paso del anonimato a protagonizar numerosas campañas de publicidad, además que se lanzarían muñecas y peluches con su aspecto.

Con el paso del tiempo formo parte activa de colectivos LGBT, dónde notó que, a pesar de recibir el mismo trato social, llego de segregación y discriminación, el comportamiento no era tan distinto al de la gente identificada heterosexual. 

“De pequeño me sentía distinto a todos los demás. Hay mucha que sigue sintiéndose así, incluso entre la comunidad gay. Cuando llegas con gente que siente igual que tú, piensas que ya eres libre, pero funciona de la misma manera. La comunidad gay puede llegar a ser muy conservadora en un sentido no político, sino de estandarización. Y si no encajas, es duro, me resultaba intimidante. Te miran como si fueses basura y cuando ven que puedes permitirte la ropa empiezan a sonreírte, Me gusta pensar que hablo en nombre de los outsiders”.

Por Liliana García

Halsey, la chica de cabello azul y la importancia de alzar la voz

halsey

La intérprete de éxitos como “Without Me” y “Bad at Love” no solo destaca por su música, también por la manera en que ha usado su voz a favor de la sociedad.

Al hablar de una estrella del pop pensamos en alguien que ha logrado colocar sus canciones en los primeros lugares de popularidad, que ha ganado premios y abarrotado recintos alrededor del mundo, entre otras cosas. Más allá de eso, una verdadera estrella es aquella que utiliza su voz y su arte para generar un cambio; siguiendo esta idea, Halsey es una de las estrellas más brillantes en el firmamento actual.

De Ashley a Halsey

Ashley Nicolette Frangipine mostró interés por la música desde pequeña, aprendió a tocar el violín, la viola y el violonchelo hasta optar por la guitarra acústica a los 14 años. Con el paso del tiempo, descubrió que la música era su pasión y, a pesar de no contar con los recursos para estudiar la carrera en una universidad, nunca la detuvo de luchar por sus sueños.

Además de su pasión, la música se convirtió en su medio de supervivencia ya que comenzó a presentarse en varias ciudades para poder ganar un poco de dinero; a su vez, comenzó a publicar cóvers de canciones de Taylor Swift y One Direction a Youtube. El buen recibimiento de estas pistas la llevó a probar suerte en la plataforma SoundCloud, misma donde estrenó su primer sencillo, “Ghost”, en febrero de 2014. A estas alturas, optó por dejar atrás su nombre de pila y elegir lo que sería su nombre artístico: Halsey, anagrama de su nombre real.

Tras firmar con Astralwerks Records en 2014, se lanzó su EP debut, Room 93, mismo que incuye tracks como “Is There Somewhere?” y “Hurricane”. Un año más tarde llegó Badlands, primer álbum de la cantante, el cual se convertiría en el tercer disco femenino en la historia en lograr certificar oro cada uno de sus temas. Badlands llevó a Halsey a nuevas audiencias y comenzó a pavimentar su camino como una futura estrella del pop.

Su siguiente trabajo de estudio, hopeless fountain kingdom (2017) la llevó a convertirse en un ícono global, lo cual la llevó alrededor del mundo en la gira de promoción del disco. Tres años después, Halsey lanzó Manic (2020), su obra más personal hasta la fecha; con este álbum decidió mostrar a la mujer real detrás de la persona artística tocando temas como la ansiedad, el engaño y la esperanza de dar vida.

La música no ha sido el único lenguaje con el cual Ashley ha conectado con sus admiradores. El año pasado publicó su primer libro de poesía I Would Leave Me If I Could a la par de crear su propia marca de maquillaje, la cual nombró about face.

La voz de una generación

Más allá de su música, Halsey se ha convertido en un referente de poder y valentía para las nuevas generaciones, cualidades que obtuvo gracias a su propia experiencia y que hoy son imprescindibles en su plataforma.

Uno de los grupos a los que ha brindado apoyo es la comunidad LGBT+, misma a la que pertenece. La cantante se ha declarado abiertamente bisexual y ha hablado abiertamente sobre la manera en que constantemente ha tenido que validar su preferencia ante aquellos que aseguran es solo una fase.

Durante su discurso de agradecimiento por recibir el premio a Acto Musical Sobresaliente en la entrega de 2018 de los GLAAD Awards, la cantante comentó que había trabajado por ser una mejor representante de la comunidad LGBT+ a la par de adquirir el valor para defender su manera de amar.

“Soy una joven mujer bisexual y he pasado una gran parte de mi vida tratando de validarme; con mi familia, mis amigos, conmigo misma. He tratado de probar que a quien amo y la manera en que me siento no es parte de una etapa ni de una confusión que pueda cambiar o que puede ser manipulada”.

Esta constante lucha por defender su verdadero ser fue el factor que impulsó a Halsey a unir fuerzas con la también cantante bisexual Lauren Jauregui, ex integrante de Fifth Harmony, en el tema “Strangers”, canción en la que por primera vez utilizó pronombres femeninos en la letra.

El tema es descrito por la también compositora como el encuentro entre dos mujeres quienes expresan sus sentimientos tras conocerse en una fiesta al puro estilo de Romeo y Julieta. Dado el impacto del tema, “Strangers” es considerada como un himno para la comunidad LGBT+.

Durante este mismo discurso, la cantante habló sobre un problema poco mencionado dentro de la comunidad. Mencionó que cerca del 40% de la juventud que no tiene un hogar son parte del colectivo LGBT+, quienes se han quedado sin un lugar dónde vivir por gente que no está de acuerdo con su estilo de vida.

La cantante hizo un llamado a la audiencia a acercarse a centros locales de apoyo a jóvenes sin hogar y averiguar la manera en que pueden apoyar, y aprovechó para mostrar su agradecimiento a sus fanáticos. “Gracias por darme la fuerza y el coraje todos los días para ser yo misma, solo puedo esperar que pueda hacer lo mismo por ustedes».

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Los derechos en pro del colectivo LGBT+ no son los únicos por los cuales Halsey ha alzado la voz. La intérprete de “Now or Never” se considera feminista y ha acudido a diversos eventos junto a miles de mujeres, uno de los más sonados siendo Women’s March en 2018.

El evento ocurrido en la ciudad de Nueva York contó con la asistencia de varias celebridades. En esa ocasión, Ashley tomó el escenario para recitar un poema que tituló «A Story Like Mine», en el cual contó su experiencia como víctima de violación y abuso sexual. Al final del desgarrador discurso, Halsey buscó hacer entender a todo aquel que la escuchara que su historia estaba lejos de ser la única de este tipo.

“Escucha, escucha, y después grita con todas tus fuerzas por todas aquellas que tienen sus lenguas prisioneras, por la gente que tuvo que crecer antes de tiempo. Aún hay trabajo que hacer, canciones por cantar; Dios sabe que hay una guerra por ganar.”

Un futuro brillante

Halsey es una estrella cuya historia sigue escribiéndose. Actualmente se encuentra en espera de la llegada de su primer hijo con Alev Aydin, lo cual es un sueño hecho realidad para la artista y de ninguna manera implica un freno en su carrera. A su vez, la conexión que la cantante mantiene con sus fanáticos en redes sociales es personal y sincera, por lo cual su lazo es casi inquebrantable.

Ashley nos enseña que tenemos el poder de generar un cambio, incluso cuando solo es en nosotros mismos, nos inspira a soñar en grande, pero mantener los pies firmes en la tierra y, sobre todo, tal y como dice en su tema “Nightmare”, a reconocer el «arma» en nuestras mentes y voces.

Por Emilio Flores

Katy Perry, algo más que una simple aliada

La intérprete de “California Girls” encontró en la comunidad LGBT+ un sentido de pertenencia.  

El año es 2008. Katy Perry acaba de lanzar su sencillo debut “I Kissed a Girl”, un tema en el la cantante relató cómo se sentía respecto a la belleza femenina. Ese fue el inicio de Katy Perry, una canción con tintes lésbicos que chocaba con lo que la cultura mainstream de principios del siglo estipulaba. Fue desde ese momento en el que la californiana mostró su apoyo e interés hacia la comunidad LGBT+, una comunidad que la acompañaría a lo largo de su carrera.

A pesar de que su primer tema como cantante fue criticado por fetichizar a las relaciones sáficas, Perry logró incursionar en el corazón de sus admiradores LGBT+ e incluso ha admitido en ocasiones anteriores que su canción no ha envejecido como ella hubiera esperado. “Si tuviera que escribir la canción de nuevo probablemente le editaría algunas cosas. Líricamente tiene un par de estereotipos en ella”, afirmó la compositora.

Con el paso del tiempo la compositora de “Firework” ha utilizado su voz para pelear por la equidad de las personas LGBT+, mostrando su evolución personal después de haber sido criada en un hogar fundado por sus dos padres cristianos, que además eran pastores en su iglesia. En 2017 la cantante participó en la Gala de la Human Rights Campain, una entidad política de estados Unidos que vela por los derechos e intereses de la comunidad LGBT+.

“Cuando estaba creciendo, la homosexualidad era sinónimo de la palabra abominación e infierno, así que pasé la mayoría de mi adolescencia inconscientemente rezando por que la homosexualidad saliera de mi cuerpo”, mencionó Katy describiendo su pasado y su relación con su propia sexualidad. La cantante también comentó que al comenzar su carrera musical se encontró con que los miembros de la comunidad no eran nada cómo se los habían descrito y afirmó que antes de saltar a la fama vivía en una burbuja que afortunadamente se reventó para revelarle la realidad del mundo.

Katy también aprovecha su presencia en redes sociales para abogar por los intereses de la comunidad. Cuando el expresidente estadounidense Donald Trump decidió imponer un veto a las personas transgénero y transexuales que formaran parte del ejército para que estas no pudieran ejercer su profesión. Siendo la tercera persona con más seguidores en Twitter, Perry aprovechó su plataforma para dar un mensaje a las más de 100 millones de cuentas que están pendientes de lo que publica.

A pesar de todo, Katy Perry se ha enfrentado a momentos difíciles en su relación con la comunidad. Mientras la artista estaba promocionando su cuarto álbum de estudio, Witness, la cantante tuvo que improvisar una presentación del programa Saturday Night Live después de un altercado entre sus bailarines de apoyo y el grupo MIGOS, con el que colaboraba en “Bon Appétit”. En búsqueda de apoyar a un grupo de drag queens que participarían en su presentación, Katy entregó una presentación un tanto tropezada que fue merecedora de burlas en internet. 

“Firework” uno de los temas más emblemáticos de la catante, relata la importancia del amor propio y la aceptación personal. La canción, que figuraba dentro de su segundo álbum de estudio, se convirtió rápidamente en un himno para la comunidad LGBT+. Cuando Perry publicó el videoclip oficial para la canción lo hizo dedicándolo al mismo tiempo al Proyecto It Gets Better, una fundación que busca dar visibilidad y apoyo psicológico a las personas que forman parte de la comunidad.

En otras ocasiones Katy Perry ha buscado extender su labor altruista hacia las personas LGBT+. Después del fatídico tiroteo del club Pulse de Orlando, que dejó 49 víctimas mortales, las canciones de la californiana fueron de especial ayuda para uno de los sobrevivientes. Tony Marrero, quien perdió a un amigo cercano en el ataque, recibió un mensaje de apoyo por parte de Perry en el programa de Ellen DeGeneres

Con motivo de la pandemia del Covid-19, la cantante participó en el evento Can’t Cancel Pride: A COVID-19 Relief Benefit for the LGBTQ+ Community que tomó lugar el 25 de junio del año pasado para cantar su tema recién estrenado “Daisies”, al igual que otras canciones emblemáticas de su carrera. Con el objetivo de alegrar la cuarentena de las personas LGBT+, Katy dio una explosiva presentación llena de vida y color, aún teniendo casi siete meses de embarazo.

No cabe duda de que Katy Perry encontró a su gente dentro de la comunidad LGBT+. Aprendiendo a querer a los demás y a quererse a sí misma, la cantante ha pasado sus 13 años de carrera siendo gran partícipe de los intereses de la comunidad.

A lo largo de su trayectoria, Perry ha logrado alegrar la vida de millones de personas LGBT+ con la vivacidad de sus temas y su eufórica personalidad. Manteniéndose fuerte ante la adversidad, la cantante ha servido también como ejemplo y punto de apoyo para todos aquellos que no saben cómo aceptarse a sí mismos. Katy Perry demostró que cada uno de nosotros somos fuegos artificiales, solo necesitamos encender nuestra luz interna.

Por Germán Ramírez

Frank Ocean, el enigmático artista que enfrentó la heteronorma con una carta de amor

frank ocean

Originario de Nueva Orleans, Luisiana, Frank Ocean es uno de los artistas más relevantes para la industria musical de la última década. A pesar de ser una figura pública, es importante para él ser dueño de su identidad y no ser etiquetado dentro de una categoría, por lo que comparte sus experiencias meramente a través de su música y su vida personal sigue siendo un gran enigma para el público. No obstante, fue uno de los primeros raperos en declarar que su primer amor fue un hombre.

El cantante y compositor comenzó su carrera artística a una corta edad, inspirado por el jazz de Nueva Orleans. Entró a su primer estudio de grabación aproximadamente a los 13 años y después del huracán Katrina, se mudó a Los Ángeles a perseguir su sueño artístico, consiguiendo trabajo como compositor para artistas de la talla de John Legend, Justin Bieber y Beyoncé. 

Su carrera comenzó cuando conoció a Tyler, The Creator y se unió al colectivo de hip-hop Odd Future. En el 2011, publicó su primer mixtape titulado Nostalgia, Ultra, un material aclamado por sus letras que narran aspectos de sus relaciones pasadas, comentarios sociales y reflexiones personales. Esta entrega fue un éxito en redes sociales, sobre todo en Tumblr, la plataforma en la que el cantante decidió publicarlo de manera gratuita y que posteriormente usaría para compartir aspectos más personales de su vida, su música y su arte.

Una carta pública sobre su primer amor 

El 3 de julio de 2012, Frank Ocean publicó un texto en esta red social, el cual muchos consideraron como su “carta para salir del clóset”. Sin mencionar las palabras bisexual, gay o heterosexual, en ella describía un amor no correspondido que tuvo a sus 19 años con un hombre de Luisiana, al que consideraba como un amigo. El artista no utilizó ninguna etiqueta para describirse, simplemente compartió sus más íntimos recuerdos y memorias, con la complejidad que lo caracteriza.

“Lo veía casi todo el día y a su sonrisa. Escuchaba sus conversaciones y su silencio, hasta que era hora de dormir. Horas de sueño que normalmente compartía con él. Para cuando me di cuenta estaba enamorando y era maligno, no había esperanza. No había escapatoria, ni podía negociar con mis sentimientos. Ninguna opción. Ese fue mi primer amor”.

A pesar de que el texto fuera compartido en julio, Ocean lo había escrito desde diciembre, y publicarlo significó para él arrojarse a la incertidumbre de lo que la noticia podría ocasionar tanto en su vida, como en su carrera. “Lloré como un bebé la noche en que lo publiqué. Fue como si toda la frecuencia hiciera click y cambiara mi cabeza. Todos los receptores estaban recibiendo una señal diferente, y yo estaba feliz… Hay cierta magia en la verdad, la honestidad y el abrirse”, reveló en la entrevista realizada por la revista GQ.

“En la música negra, tenemos que dar muchos saltos en cuanto a la aceptación y la tolerancia con respecto a este tema. Es algo arraigado. Cuando crecí, no había nadie en mi familia —ni siquiera mi madre— a quien pudiera mirar y decir: ‘Sé que nunca has dicho nada homófobo’”, añadió.

La historia, compartida en una formato crudo y cotidiano, le pertenecía por completo. En ella compartió exactamente lo que quería decir y cómo lo quería decir, comenzando con: “Quien quiera que seas, dondequiera que estés, empiezo a pensar que somos muy parecidos”, y cerrando con: “Me siento como un hombre libre. Si escucho de cerca… escucho al cielo también caerse”. No obstante, después de que esta revelación estuviera expuesta al mundo entero, decidió no hacer muchos comentarios al respecto. 

Posteriormente, también dentro de Tumblr, lanzó su primer álbum de estudio channel ORANGE,  producido en su mayoría por él mismo y compartido de forma gratuita. Este álbum es una muestra de un R&B fresco —fusionado con géneros como el soul, reggae, rap y jazz— con versos íntimos, en donde expone temas complejos como la decadencia moderna, su experiencia con las drogas y el romance.

Cada tema se percibe como una historia autobiográfica que el cantante decidió compartir, en donde no expresa de manera explícita su orientación sexual, cuestión que resultó desconcertante para quienes habían leído su carta.

Entre las especulaciones que el público formulaba respecto a su sexualidad, por la publicación de su texto y algunos temas de su nuevo material, se comenzó a rumorear sobre su posible bisexualidad. Quizá, la pista que alimentó todo el alboroto fue “Bad Religion”, una de las canciones, considerada por muchos, como de las más sobresalientes del disco, en la que incluyó el pronombre masculino (él) en sus versos, al igual que en los temas “Pink Matter” y “Forrest Gump”.

Después del lanzamiento de channel Orange, Ocean se volvió a aislar un poco de la prensa y solo compartió aspectos más íntimos de su vida en la misma entrevista realizada con GQ, en donde abiertamente le preguntaron sobre su bisexualidad. A lo que él respondió:

“Puedes pasar a la siguiente pregunta. Yo diré respetuosamente que la vida es dinámica y conlleva experiencias dinámicas que van y vienen, y el mismo sentimiento que tengo respecto a los géneros de música, lo tengo respecto a las etiquetas. Estoy en esta industria para ser creativo… como escritor y como creador, te estoy dando mis propias experiencias. Pero solo toma lo que te doy, no necesitas leer más allá”.

Con esto dio a entender al público que las experiencias narradas en sus canciones son universales, ya que trascienden las relaciones homosexuales o heterosexuales, y que sus preferencias no deberían estar encasilladas dentro de una categoría. Lo que debería destacar, frente a todo, es su música.

Frank Ocean: la voz de una generación  

A pesar de que públicamente no haya vuelto a tocar el tema sobre su sexualidad, en el 2016 sorprendió a la crítica y a sus seguidores con Blonde, calificado por Pitchfork como uno de los mejores álbumes de la década. En los últimos años, nos ha seguido asombrando con nuevas piezas y sencillos, sobre todo con “Chanel”, en donde habla abiertamente sobre la dualidad entre lo masculino y lo femenino, además de contener elementos que aluden a la bisexualidad (como en el resto de sus trabajos). 

Ocean nunca ha necesitado de una categoría para ser quién es y a muchos, esto les sigue resultando amenazante. Dentro de un género que es tradicionalmente considerado homofóbico, logró triunfar a pesar de ser un hombre de color y bisexual, convirtiéndose en un ícono de esta revolución y empoderando a una generación a compartir sus propias historias. 

Para Frank Ocean, su orientación sexual, el color de su piel, el huracán Katrina y su pasado familiar, solo son fragmentos de su obra. Él vive su vida y nosotros la nuestra; cuando quiere compartir algo lo hace, y cuando no, solo nos queda ser testigos de su arte.

Por Nicole Widmer

Sylvester James, ícono de la era disco y drag queen de la década de los setenta

Expulsado de la iglesia por su homosexualidad, el cantante se convirtió en la «Reina del Disco».

Sylvester fue cantante y bailarín, mejor conocido por empujar los límites de la industria musical de los setentas y ochentas. Con su representativo estilo, adornado con maquillaje extravagante y túnicas, fue denominado uno de los artistas precursores en la escena drag. Además, fue considerado “Reina del Disco” al ser una de las figuras más importantes de dicho género.

Nacido en Los Ángeles en 1947, el artista comenzó su carrera musical a los 20 años, según sus palabras, «Mi vida empezó cuando me mudé a San Francisco». No obstante, su primer acercamiento con la música fue gracias a su abuela, quien lo introdujo al coro de la iglesia de Palm Lane, situada al sur de California, para cantar gospel. Desde entonces, el talento innegable de Sylvester encendió una chispa que pronto prendería fuego a los escenarios de grandes conciertos y canales televisivos. 

Sylvester descubrió su homosexualidad a los 15 años y fue el motivo por el cual fue desterrado de la iglesia. Sin embargo, gracias a ello fue impulsado a ir en búsqueda de una vida que lo aceptara tal cual era, llevándolo a refugiarse en la música y adentrándose en la contracultura hippie que sembró las raíces para el futuro liberalismo sexual y epicentro gay del mundo. 

En cuanto a sus inicios dentro de la escena drag, todo sucedió comenzando los setentas. El cantante se unió a un grupo de artistas llamado The Cockettes, fundado por George Harris. Caracterizados por su estilo psicodélico, comenzó a aparecer en los espectáculos con llamativas pelucas femeninas y vestuarios extravagantes, forjando lo que sería su iconicidad. Llegó a ser telonero de artistas como David Bowie, hasta tener lazos amistosos con el reconocido líder político homosexual, Harvey Milk.

En 1973 formó la agrupación Sylvester And The Hot Band, lanzando dos álbumes de rock bajo el sello Blue Thumb. Con ella debutó en la escena musical con el álbum homónimo Sylvester & The Hot Band, que también fue conocido como Scratch My Flower. Hasta finales de esa época, comenzó a actuar en solitario, luego de pasar por numerosas bandas (incluyendo The Hot Band) y sellos.

Drag queen en solitario

Tal vez esta estrella estaba hecha para interpretar música en solitario. Su personalidad y su voz, distinguida por ser barítono con agudos falsetes, hacían que la audiencia lo reconociera sin necesidad de subir al escenario rodeado de músicos y/o grandes producciones. Así fue que, hasta 1977, firmó un contrato con Fantasy Records, trabajando con el legendario productor Harvey Fuqua, quien produjo su álbum Stars. Poco tiempo después, la relación fue terminada, debido a que Fuqua le robó millones de dólares al artista. 

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Luego de dicho incidente fraudulento, Sylvester se unió con su colaborador Patrick Cowley, con quien desarrolló un particular sonido con sintetizadores, el cual lo empujó a crear música aún más bailable. Así nació el álbum Step II (1978)que desató dos clásicos del disco: «You Make Me Feel (Mighty Real)» y «Dance (Disco Heat)”, posicionándose en el Número Uno de las listas de popularidad en EE.UU. 

De esta manera, Sylvester se convirtió en uno de los pioneros del Hi-NRG (género derivado de la música electrónica), siendo influenciado por músicos como el DJ Giorgio Moroder. En ese momento, sus grabaciones en el estudio y sus presentaciones en vivo contaban con las voces del duo femenino Two Tons O’ Fun, conformado por Martha Walsh e Izadora Rhodes, quienes más tarde se consolidarían como The Weather Girls (autoras del éxito «It’s Raining Men«). 

Sylvester concluyó la década setentera con tres premios Billboard. En 1982, se mudó de disquera a Megatone Records, donde consiguió producir un clásico de Hi-NRG, el sencillo «Do You Wanna Funk«. No obstante, el sello comenzó a presionarlo debido a la necesidad de masculinizar su imagen, lo cual para el cantante significó una declaración de guerra, generando polémica por asistir a sus reuniones en completo drag. En ese momento, el artista escenificó una sesión de fotos drag en dedicación a la disquera, la cual, sin saberlo, adornaría la portada de su álbum póstumo, Inmortal, a manera de tributo. 

La «Reina del Disco» también llegó a trabajar con Warner Bros.Records, con quien produjo su último álbum, Mutual Attraction, en 1986. El sencillo «Someone Like You» se convirtió en el segundo éxito de Sylvester en encabezar las listas de popularidad dance de los EE.UU. Además, destacó el diseño artístico de su portada, en manos de Keith Haring, artista y activista social que reflejaba el espíritu de la generación pop. 

Sylvester James, además de su legado musical y sus aportaciones en el sonido disco de hace cinco décadas, ha sido enaltecido por ser uno de los primeros músicos famosos abiertamente gays, quien además reconoció estar infectado de VIH públicamente. La causa de su muerte fue a consecuencia de las complicaciones del SIDA, en 1988. Sus palabras inmortalizadas fueron: «No creo que el SIDA sea la ira de Dios. La gente tiene una tendencia de culpar por todo a Dios». Concedió sus futuras regalías a la lucha contra dicha enfermedad. 

En 2005, Sylvester fue introducido al Salón de la Fama de la Música Dance por sus logros como artista. Hasta la actualidad sigue siendo un ícono que ha inspirado cintas que han llegado a la pantalla grande e incluso obras de Broadway. 

Por Sara Cáceres

Todrick Hall, masculinamente femenino o femeninamente masculino, ¿a quién le importa?

Todrick Hall, a sus 36 años ha conquistado a diversos mundos del entretenimiento con su gran carisma, creatividad artística y su característica exoticidad que raya en la irreverencia al ser él mismo en una industria llena de barreras y paradigmas prefabricados.

En su más reciente producción discográfica, Femuline, Hall explora ambos lados de su sexualidad sin pedir permisos y mucho menos disculpas, encontrando lo mejor de dos mundos que colisionan en una sola persona.

“Creo que este ha sido el álbum mas atemorizante que he hecho, en cuanto al proceso y el mensaje. Me crucé con un éxito accidental, House Party, definitivamente no sabía cómo iba a responder el público pero pensé en intentarlo y ese álbum fue lo más grande que había hecho, hasta ahora”, Todrick reflexiona acerca de su nuevo trabajo en colaboración con sus productores de siempre, Wiidope y Jeeve.

“Cuando ya tienes un éxito así, da miedo pensar en cómo vas a superarlo, las personas empiezan a tener expectativas. Eso me asustó bastante porque no sabía qué era lo que quería decir con el nuevo proyecto, tuve que hacer un examen de conciencia y pensar en qué parte de mí no había compartido con mi audiencia. Y fue así que se me ocurrió la idea de Femuline, porque aún siendo un hombre abierta y orgullosamente gay realmente no había abordado mi relación con el hecho de que juego entre ser masculino y femenino y el éxito de “Nails, Hair, Hips, Heels” me permitió hacer eso”.

Todrick Hall para Rolling Stone México

En este disco, Hall comparte con sus fanáticos una parte de él que es extravagante y se atreve a hablar rebeldemente de lo importante que es amarse a uno mismo. Para ello, convoca a grandes voces y figuras de la industria que lo ayudan a difundir ese mensaje a través de la música, entre estas personalidades están la legendaria Chaka Khan, la súper modelo Tyra Banks, la ex Pussy Cat Doll, Nicole Scherzinger, la cantante y actriz Brandy, recordada por su icónico papel como Cenicienta, y la activista de la comunidad LGBTQ+, TS Madison.

Las cajas solo existen si nosotros nos metemos en ellas

Desde un pequeño pueblo de Texas, Todrick ha crecido y desempeñado su talento en diferentes ámbitos, principalmente la música pop y el teatro musical en Broadway, que lo han llevado a grandes producciones como Chicago, Kinky Boots y Waitress. Mismo motivo por el que en diversas ocasiones ha roto con las barreras impuestas por la industria de encasillarse dentro de un solo nicho de trabajo.

“En este punto ya me rendí de intentar encajar como tal en una categoría, al final del día nos encierran en cajas, no hay ninguna razón por la que una estrella pop no pueda ser apreciada en una obra de Broadway, y muchas veces te preguntan, ‘Si, pero ¿qué haces?’, y eso te obliga a dar una respuesta. Mi contestación siempre es ‘soy todo eso y no se me dificulta serlo al mismo tiempo’”, declara Hall quien también ha detonado en el mundo del baile, siendo coreógrafo de grandes nombres como Taylor Swift, Beyoncé, y un juez invitado regularmente en el programa RuPaul’s Drag Race.

Las altas y las bajas de ser un ícono gay

¿Cómo ha sido para ti ser un hombre negro y gay en la industria?

Todrick: Muy complicado, no voy a mentir. Cualquier grupo marginado que cuente con una representación, va a tener un nivel masivo de odio. Fue desgarrador el saber que yo estaba intentando dar lo mejor de mi con tal de volverme un ejemplo para hombres gays de color, y darme cuenta de que la mayor parte del odio provenía de hombres gays y hombres de color. Con el tiempo me di cuenta de que lo importante era enfocarme en las personas que si me dieron su apoyo y amor. Eso es lo que mas me ha ayudado, cambiar la perspectiva desde donde veo las cosas, así es como me di cuenta de que cuento con mas amor dentro de la comunidad que odio. 

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¿Qué le dirías a tú yo del pasado que empezaba a descubrirse a sí mismo?

Todrick: Le diría que es un individuo único, que ve al mundo con un enfoque distinto al de los demás y muchas personas no lo van a entender. Vas a tener que ser capaz de validarte a ti mismo y perseguir tus sueños por tu cuenta, y probablemente vas a tener que enfrentarte a retos mucho más difíciles y complicados que el resto pero va a valer la pena. Que nunca se te olvide de dónde provienes, atente a los valores que te enseñaron tus padres, porque son los correctos y siempre confía en tu instinto. En el fondo tu siempre sabes lo que está bien, no importa si la sociedad te dice que hagas o seas algo, si lo quieres hacer que sea porque tu corazón lo quiere, no porque te lo están imponiendo. 

¿Cómo fue ser parte del equipo creativo de “You Need to Calm Down”, con Taylor Swift para conmemorar PRIDE hace dos años?

Todrick: Creo que es una de las cosas de las que estoy más orgulloso, haber sido el productor ejecutivo del video con un importante componente filantrópico. Taylor demostró ser una verdadera aliada, hizo esto con mucha clase, gracia y de la manera más desinteresada posible. Estoy muy orgulloso de ella por cómo planeó absolutamente todo, había representación de toda la comunidad, de todo tipo de cuerpo, diversidad étnica, fue una gran manera de mandar un gran mensaje, desde el poder de un ícono pop. Jamás había visto tanta representación en un video pop y el hecho de que pudiera penetrar en el mercado mainstream y se escuchara en la radio “Shade never made anybody less gay”, es algo que nunca había sucedido. Estoy extremadamente orgulloso de eso y creo que Taylor también lo está. 

¿Qué consejo le darías a las personas que quieren ser aliados de la comunidad pero no saben bien por dónde empezar?

Todrick: Creo que la mejor manera de ser un buen aliado es dominar el arte de escuchar. Debes de estar dispuesto a escuchar y a nunca dejar de aprender. Incluso yo, que soy parte de la comunidad, sigo aprendiendo. Ser un aliado significa ser un estudiante, siempre ser respetuoso, preguntar las dudas que tengas y seguir aprendiendo todos los días. 

En México vivimos un gran problema de machismo y discriminación, lo que impacta de sobremanera en la comunidad LGBTQ+ quienes normalmente encuentran difícil el ser ellos mismos, ¿tienes algún consejo para las personas que leerán esto y viven con esa falta de libertad?

Todrick: Hay mucho más diversidad y representación en la actualidad de la que había hace unos años, y aún así no está ni cerca de ser suficiente. Lo más importante es mantenerte fiel a quien eres, y rodearte de gente que te apoyen y te amen. Cuando era niño sentía la necesidad de tener un millón de amigos, y después me di cuenta de que es mejor tener a una sola persona honesta y leal que tener muchísima gente que en cualquier momento te puede traicionar.

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Encuentra a tu tribu, confía en esas personas y no busques la validación de los demás. Siempre mantente fiel a ti mismo; al final del día, tú eres la única persona que tiene que creer en ti. Cuando aprendas a amarte y a aceptarte a ti mismo es cuando lo podrás hacer con otras personas, pero en el proceso, no cambies nada de ti. Hay una luz al final del túnel, estamos dirigidos hacia el progreso, las cosas están mejorando y seguirán mejorando. 

¿Cómo te gustaría ser recordado?

Todrick: Definitivamente como alguien que rompió esquemas y que hacía las cosas no basándose en si serían populares o exitosas, pero que de alguna manera u otra sabía que serían cosas de las que se hablarían por los siguientes 100 años. Quiero que me recuerden como una persona que se arriesgaba, que no tenía miedo de ser él mismo y de decir las cosas que creía correctas. Quiero estar en el lado bueno de la historia y en el fondo sé que lo estoy. 

Escucha el nuevo álbum de Todrick Hall, Femuline:

Por Bárbara Mouriño

Christina Aguilera, la voz que inspiró a luchar contra los prejuicios 

La cantante ha demostrado mediante sus canciones la belleza y fuerza interna de las personas sin importar quiénes son. 

Hace más de 30 años, en un hogar ubicado al noroeste de Pennsylvania, una niña llamada Christina María Aguilera descubrió las maravillas del soul y blues mediante los discos viejos de su abuela. A partir de ahí, la pequeña decidió que su destino era la música. 

Desde temprana edad, Christina Aguilera demostró el poderío de su voz mediante sus interpretaciones de canciones como “A Sunday Kind of Love” y “I Have Nothing”. Más adelante, la cantante obtuvo un papel en el programa The Mickey Club House, en donde compartió el escenario al lado de figuras como Britney Spears y Justin Timberlake. 

Sin embargo, detrás de su trayecto que la llevarían a convertirse en uno de los mejores cantantes de todos los tiempos, Aguilera vivió fases de acoso y violencia durante su infancia. 

Con un padre que era abusivo física y verbalmente, la cantante salió junto con su madre y hermana menor para mudarse a la casa de su abuela en Rochester. “Cuando era muy pequeña, había mucha violencia doméstica en el hogar […] era un ambiente muy caótico”, explicó Aguilera en una entrevista.

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En su nueva residencia, la artista se enfrentó a otra desdicha por parte de sus compañeros de escuela e inclusive la envidia de algunos padres. Los infantes se encargaron de excluirla y burlarse de ella por lucir vestimenta de lentejuelas. “Me daban la espalda porque simplemente no conseguían relacionarse con lo que amaba hacer”, compartió en la misma plática, “era difícil para mí relacionarme con otros niños porque no tenía los mismos intereses. Eso me hizo sentir como la rara”.

En un punto, su familia recibió una agresión cuando encontraron cortadas en las llantas del automóvil. Con ello, Christina terminó sus estudios en casa para evitar mayor acoso. 

A fin de hacer frente a las dañinas experiencias, Christina Aguilera recurrió a la música como una forma de escape. Lo anterior estableció los cimientos de un mecanismo de defensa mediante su canto. No obstante, la artista reflexionó que muchas personas sufrían por no encajar con la comunidad, empujándolos a ocultar su verdadera identidad o recibir un exilio social. 

Ante esto, Aguilera dispuso de sus cuerdas vocales como un medio que ayude a que otros no tengan que sufrir. Ya sea mediante la letra de sus canciones, videos que celebran la diversidad sexual o promover derechos civiles, la emblemática compositora ha sido un apoyo para las diferentes generaciones que han batallado por la aceptación de su identidad. Hoy en día, parte de la carrera de Christina se ha enfocado a luchar por los derechos de la comunidad LGBTQIA+.

Alzando la voz

Con un legado musical cuya relevancia la posicionaron como una de las mujeres más influyentes en la industria, las canciones de Christina Aguilera destacan por experimentar con diferentes géneros, alcanzar rangos vocales fenomenales e incorporar significados profundos en la letra. Mediante la combinación de estos elementos, Aguilera se ha encargado de brindarle al movimiento Pride diversos himnos que fortalecen la tolerancia y respeto hacia los demás así como la valoración individual. 

En el 2002, una joven Christina lanzó el emblemático sencillo “Beautiful”. Esta canción la dedicó a la comunidad LGBTQIA+ así como el video oficial, el cual mostró de manera positiva temas del colectivo a través de una pareja gay y una mujer de transgénero. “Beautiful” recibió una favorable aceptación por parte de la comunidad ya que en esos momentos carecían de representación en los medios. El video obtuvo reconocimiento por parte de los GLAAD Media Awards, en donde Christina dedicaría la canción a “cualquier que haya sido discriminada o no aceptada, despreciada o que le hayan faltado el respeto solo por ser quien [es]”.

Sencillos como “Fighter” y “Fall In Line” se convirtieron en los predilectos para empoderarse y luchar contra el sistema opresivo. Respecto a la última, Christina mencionó lo siguiente: “Creo que el coro puede encajar con los sentimientos de cualquiera que se siente reprimido u oprimido, o lo que sea que esté sucediendo en su vida que sienta que necesita [de ella] para llegar a su propia realización”. 

Por otro lado, tanto “My Girls” como “Accelerate” y “Change” son otras canciones que ejemplifican el respaldo de la cantante estadounidense hacia el movimiento Pride. La primera contó con la participación de la cantante Peaches y la banda Le Tigre, ambas activistas del colectivo LGBTQIA+. En el 2018, Christina apareció en el festival LA Pride en donde dedicó “Accelerate” a los presentes. 

Por último, “Change” fue una balada de gospel que grabó Aguilera para las víctimas de la tragedia en la discoteca Pulse en el 2016 y cuyos. Las recaudaciones las destinó para los afectados y recordó la importancia de la esperanza y la aceptación. “Como tantos, quiero ayudar a ser parte del cambio que este mundo necesita para convertirlo en un hermoso lugar inclusivo donde la humanidad pueda amarse libre y apasionadamente”, dijo Christina.

Apoyo al movimiento Pride 

Desde los inicios del 2000, Christina ha dedicado parte de su tiempo a programas que promueven la construcción de un mejor futuro en beneficio de la humanidad. 

Uno de sus proyectos ha sido fomentar la prevención y tratamiento del VIH/SIDA. Para ello, la cantante se convirtió en el rostro y portavoz de MAC AIDS Funds del 2004. En el 2005, junto con otros artistas se integró en la campaña contra el VIH/SIDA de Los Ángeles. De igual manera, el legendario Elton John la incluyó dentro de su libro 4 Inches, que recaudó fondos para la su fundación el VIH/SIDA.  

Otro acto que Christina apoyó en beneficio de la comunidad LGBTQIA+ resultó en una publicación de Instagram que subió el año pasado. En ella, Christina se desnudó y portó la bandera del Pride luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó una ley que protege al colectivo de la discriminación en el lugar de trabajo.

Por otro lado, la cantante se ha desempeñado en crear mercancía que celebre el movimiento. En celebración del décimo aniversario de su álbum Bionic, Christina lanzó una versión cuya portada contaba con los colores del arcoíris y escribió en sus redes: “Bionic pero hazlo. Pride”. A su vez, el mes pasado sacó una línea de ropa en su página para celebrar el Mes de Pride LGBTQIA+. Parte de las ganancias las donó a organizaciones del movimiento. 

Carta a la comunidad LGBTQIA+

En el 2017, Christina Aguilera escribió un extensivo mensaje para el colectivo en donde expresó su amor y devoción hacia las personas que forman parte de ella. El contenido reveló lo siguiente:

“A medida que nos embarcamos en el mes de Pride, quería extender la mano y expresar con palabras cuánto significa la comunidad LGBTQ para mí como artista y también como ser humano. Lo que imaginé como una simple carta de escribir es en realidad mucho más difícil de lo que esperaba, principalmente porque me sigo preguntando, “¿cómo puedo expresar con palabras la inmensa gratitud que llena mi corazón?”. Simplemente no puedo. Y esta comunidad, esta familia de seres humanos excepcionales significa tanto para mí que siento tanta presión para expresar mi amor por todos ustedes, pero aquí va”. 

“Al comenzar mi carrera, había mucha incertidumbre para mí sobre quién era y dónde encajaba. Tantas etiquetas y tantas reglas de la sociedad que me decían cómo debería ser y qué debería ser. Sin embargo, incluso en mis primeros años, cuando quería gritar y saltar de mi propia piel por no encajar en el molde perfecto de estrella del pop, había un pequeño grupo de amigos que me apoyaron y todavía lo hacen hoy. Mi propio círculo íntimo gay lleno de bailarines, coreógrafos y gente glamorosa que hasta el día de hoy siguen siendo mis mejores amigos en el mundo”.

“La comunidad LGBTQ nunca lo ha tenido fácil, las luchas que cada uno de ustedes enfrenta a diario a nivel individual y en un nivel político y cultural más amplio son inimaginables; sin embargo, siguen luchando, siguen avanzando como pioneros y superando todos los obstáculos siempre con amor en sus corazones”.

“Recuerdo haber conocido a un fan que acababa de hacerse un tatuaje de mi cara cerca de una cicatriz que tenía. Cuando le pregunté por qué se hizo el tatuaje, me contó una historia sobre cómo lo apuñalaron porque se defendía a sí mismo cuando alguien lo intimidaba por ser gay. Que, gracias a mí y a mi música, pudo ser un luchador y tomar una posición; lo apuñalaron, pero sobrevivió y el tatuaje era un recordatorio diario de que, si bien la gente puede tratar de rompernos, no nos caeremos. No nos detendremos y no tendremos miedo de defender lo que nos merecemos”.

“En este mes de junio y todos los días del año, sepan que para mí todos ustedes representan la voz conductora diaria que me dice que siga adelante, que triunfe contra todo pronóstico y que celebre ser única. Porque ser únicos no nos hace diferentes de los demás, solo nos hace más especiales”.

“Con amor, con respeto, con pasión, con compromiso, con gratitud y admiración les digo a todos ustedes, luchadores: Los amo”.

Por Gabry Flores Luna

SOPHIE, una chica inmaterial y una promesa póstuma del futuro

SOPHIE Pride

Incluso tras su muerte, la productora escocesa sigue siendo un ícono de la autenticidad propia, la innovación musical y la liberación sexual.

A inicios del año, la industria del entretenimiento perdió trágicamente a uno de los talentos más innovadores de este milenio: Sophie Xeon. Conocida profesionalmente como SOPHIE, Xeon fue una productora, DJ e intérprete transgénero, originaria de Glasgow, Escocia, que en menos de una década logró redefinir los límites estilísticos de la música electrónica, a la vez que visibilizó el proceso de aceptación propia tan característico de la comunidad LGBT+ a una audiencia masiva y revolucionó el significado de la expresión “ser fiel a uno mismo”.

Desde que era pequeña, SOPHIE sabía que su futuro radicaría en la producción y creación musical. Ella compartía su gusto por la electrónica con su padre, quien casi por instinto la llevaba a fiestas rave desde muy joven y reproducía cassettes de este tipo de música cuando estaban juntos en el coche. Su afición por el género superó rápidamente a la de su progenitor, hasta el punto en que, tras recibir un teclado como regalo de cumpleaños, intentó dejar la escuela cuando tenía alrededor de diez años para dedicarse por completo a la producción de música electrónica.

Por supuesto, sus padres no se lo permitieron, pero esto no la detuvo de perseguir su sueño. SOPHIE llegaba todos los días de su jornada escolar a encerrarse en su cuarto para experimentar con su equipo por horas, tratando la música que resultaba de este proceso como su mejor amiga. Asimismo, al asumir que eso era lo que hacía todo el tiempo en su habitación, su media hermana mayor le pidió que fuera DJ en su boda, por lo que decidió aprender a mezclar y desde entonces empezó a trabajar como DJ para eventos del estilo.

Al llegar a su adultez, SOPHIE continuó desarrollándose en la industria a través de diversos proyectos. Inicialmente formó parte de una banda alemana de electrónica indie, Motherland, en la que fungió como tecladista. Después de esto, colaboró con su excompañero de Motherland, Matthew Lutz-Kinoy, en algunas exposiciones artísticas de performance —ella al mando de la música— que llegaron a ciudades como Berlín, Nueva York y Ámsterdam. SOPHIE incluso trabajó como compositora de bandas sonoras, ya que musicalizó un cortometraje holandés titulado Dear Mr/Mrs.

SOPHIE y PC Music, una mezcla perfecta

Sin embargo, no fue hasta 2013 que SOPHIE comenzó a publicar lo que eventualmente llegaría a ser su impresionante legado discográfico. Bajo el sello independiente escocés Numbers, hizo entrega de su primer sencillo doble, “BIPP”/“ELLE”, el cual tuvo un impacto casi inmediato en la escena británica de clubes nocturnos.

También fue en este año que SOPHIE consolidó su estrecha relación con el productor A.G. Cook y su propio sello discográfico, PC Music, en el que explorarían junto a más artistas las barreras del pop experimental y proporcionarían las bases de lo que ahora se conoce popularmente como el “hyperpop”.

Su continua colaboración con PC Music le ayudó a perfeccionar su sonido, el cual es descrito usualmente como metálico, volátil y cinético. También debido a su proximidad con el sello y sus artistas relacionados, SOPHIE llegó a fundar QT, un proyecto alterno junto a Cook y la cantante estadounidense Hayden Dunham, que le otorgó una mayor popularidad. Adicionalmente, PC Music le abrió paso a forjar fuertes relaciones laborales y personales con múltiples intérpretes del género, entre estos Danny L Harle, LIZ, Hannah Diamond, GFOTY, EASUYFUN, Charli XCX y Cecile Believe.

Su trabajo con estas últimas dos artistas tendría un gran impacto en su trayectoria musical: la primera, porque introdujo la magia de SOPHIE a una audiencia más extensa con el estreno de su exitoso EP de 2016, Vroom Vroom, el cual fue principalmente producido por Xeon; la segunda, porque Believe le prestaría su voz a la productora en varias de las canciones de su único álbum de larga duración, OIL OF EVERY PEARL’S UN-INSIDES de 2018.

Fue por dicho proyecto que SOPHIE fue nominada a la categoría de Mejor Álbum de Dance/Electrónica en los Premios Grammy de ese año, lo que la convirtió en la tercer mujer transgénero en recibir reconocimiento por la Academia.

SOPHIE como ícono de la autenticidad

SOPHIE llevaría la originalidad al extremo en cada una de sus producciones, y esto se evidenciaba con gran notoriedad en su proceso creativo. En vez de utilizar programas reconocidos con efectos pregrabados y seguir los esquemas de producción clásicos de la electrónica, ella diseñaba desde cero cada uno de sus sonidos con la ayuda de un aparato llamado Monomachine.

En este equipo, ella alteraba las diferentes ondas sonoras hasta que les daba la forma y textura que deseaba, de manera que cada detalle de sus canciones era único. Este era un constante proceso de prueba y error, y si algo de su creación no la satisfacía por completo, optaba por aprender de sus fallas y empezar de nuevo.

En cada paso de su proceso creativo, SOPHIE procuraba romper el molde y hacer lo que la hacía verdaderamente feliz, lo cual también se tradujo a más aspectos de su vida, sobre todo a su expresión e identidad de género. SOPHIE pasó los primeros años de su éxito profesional virtualmente en el anonimato, ya que nunca publicó fotos o videos de sí misma para promocionar su música (ni siquiera cuando estrenó su compilación de 2015, Product).

Esto cambió en octubre de 2017, tras casi dos años sin lanzar alguna canción de su autoría, cuando sorpresivamente hizo entrega del video musical de “It’s Okay To Cry”, el primer sencillo de su álbum.

Dicho visual no sólo le puso una cara al acto de nicho que miles de personas estuvieron siguiendo por años ciegamente, sino que también las expuso a la filosofía de vida de SOPHIE: abrazar quién eres por dentro sin importar lo que dicte la sociedad. En el video, la artista posa desnuda frente a la cámara mientras canta y baila emotivamente al ritmo de la canción: “Espero que no te lo tomes a mal, pero creo que tu interior es tu mejor lado”.

Aunque no lo hubiera planeado, este tema se convirtió en un himno de la liberación sexual, y SOPHIE se instauró aún más como un ícono de la comunidad LGBT+ dentro de la industria.

Así como lo hizo en el video, ella aprovechó cada oportunidad que le surgía para exponer su verdad con valentía y sin filtro alguno. “Ser ‘trans’ es tomar control de tu cuerpo para que se alinee más a tu alma y espíritu, de forma que estos dos no estén luchando contra sí y esforzándose por sobrevivir”, reflexionó SOPHIE durante una entrevista con la publicación PAPER.

“En esta tierra, lo importante es que te puedas acercar a cómo sientes que es tu esencia sin las presiones sociales de tener que desempeñar roles tradicionales basados en el género. Esto significa que no eres una madre o un padre, eres un individuo que observa y siente el mundo. Y esto es de alguna forma más humano y universal, siento yo”.

Este sentimiento de autenticidad es el mensaje que la artista se esforzó por transmitir a través de sus creaciones, sobre todo en temas como “Immaterial” (“Sin mis genes y mi sangre, sin nombre y sin alguna clase de historia, ¿dónde vivo? Dime, ¿dónde existo?”) y “Faceshopping” (“Soy real cuando compro mi rostro”).

Más que ser una mera representante de la comunidad transgénero en el mundo de la música, incluso después su muerte, toda su discografía servirá para siempre como una especie de manifiesto, uno en el que se posiciona al amor propio como una meta prioritaria de vida y la expresión individualista como un requerimiento para alcanzar la felicidad plena.

Por Julian Afanador

Miley Cyrus le dice no a las etiquetas

La intérprete de «Plastic Hearts» apoya a la comunidad LGBT+ a través de su fundación Happy Hippie.

Miley Cyrus es la cantautora y actriz que el mundo conoció a través de la plataforma de Disney, y que hoy es una de las personalidades más reconocidas en todo el mundo. A pesar de los muchos cambios que hemos visto en la estrella, desde su apariencia hasta su estilo musical, es una de las figuras con más seguidores y fanáticos de esta generación.

En 2006, con el primer episodio de Hannah Montana, fue cuando conocimos a Miley Cyrus. El exitoso programa de televisión contaba la historia de una adolescente llamada Miley Stewart que vivía una vida común y corriente, pero al ponerse la peluca rubia, se convertía en la famosa cantante pop Hannah Montana.

Desde entonces, Miley Cyrus logró posicionarse en los primeros lugares de las listas musicales, convirtiéndose en un ícono para los jóvenes, a sus 14 años. Con el lanzamiento de sus primeros álbumes comenzó a hacer giras mundiales.

Una Miley diferente

En 2009, la hija del cantante de country Billy Ray Cyrus, estrenó su primer álbum bajo su propio nombre titulado The Time Of Our Lives, el cual incluye una de sus canciones más exitosas «Party in the U.S.A.». A este disco le siguió Can’t Be Tamed en 2010mismo año en el que Cyrus protagonizó la película The Last Song, basada en la novela del escritor Nicholas Sparks.

Ese fue el año en el que Miley decidió alejarse de la imagen de «niña buena» que Disneyle proporcionó con Hannah Montana, así que comenzó a comportarse de manera «rebelde» a los ojos de fans y medios de todo el mundo.

Con la ruptura de su pareja Liam Hemsworth, Miley vivió un cambio radical en su música, por lo que escribió las canciones «Wrecking Ball» y «We Can’t Stop», que después se volverían éxitos inigualables. Acompañado de éstos, vino este primer cambio de look en Miley, el cual la gente odió y amó en partes iguales (cosa que a la artista no le importó en lo más mínimo).

Desde entonces, Miley Cyrus no ha dejado de producir y escribir música, e incluso su disco Bangerz (2013)estuvo nominado a un Premio Grammy a Mejor Álbum Vocal Pop. Entre su discografía están Breakout (2008), Can’t Be Tamed (2010), Bangerz (2013), Miley Cyrus and Her Dead Petz (2015), Younger Now (2017) y su álbum más reciente, Plastic Hearts (2020).

Miley es una de las figuras públicas más talentosas y exitosas del mundo de la música y la televisión. Ha llegado a colaborar con artistas como Dolly Parton, Wiz Khalifa, Mark Ronson, Dua Lipa, Elton John, Joan Jett y Billy Idol. También formó parte del jurado de The Voice en 2016 y protagonizó un capítulo de la quinta temporada de la aclamada serie Black Mirror en 2019.

Entre las canciones más exitosas de Miley Cyrus están «The Climb» (2009) la cual apareció en la banda sonora de Hannah Montana: The Movie, «Party in the U.S.A» (2009), «Wrecking Ball» (2013) con la que la cantante apareció renovada causando gran polémica con la letra y video, «Malibu» (2017), la cual dedicó al australiano Liam Hemsworth con quien estuvo casada en 2019, y «Prisoner» (2020) en la que colabora con la cantante británica Dua Lipa y forma parte de Plastic Hearts.

Activismo y causas sociales

Cyrus, además del talento que tiene para cantar y presentar un buen show, ha demostrado su lado activista en muchas ocaciones. La artista ha estado a la cabeza de marchas contra el racismo, el machismo y la discriminación de ciertos grupos. También ha liderado marchas contra el uso de armas en Estados Unidos, los derechos de las mujeres, y movimientos como Black Lives Matter.

Y por si fuera poco, Miley ha hecho un trabajo excepcional para la comunidad LGBT+. Cyrus ha mencionado en varias ocasiones que no le gustan las etiquetas, pero si tuviera que describir su preferencia sexual, se consideraría una persona pansexual. Esto significa que se siente atraída por personas, independientemente de su sexo.

En 2016, en una entrevista con la revista Variety, la cantautora mencionó que nunca le gustó que la clasificaran como una persona bisexual porque incluso eso la “metía en una cajita”. Miley también explicó que no se etiquetaría como una persona gayo heterosexual, e incluso ha dicho que su primer relación fue con una mujer.

Miley considera importante que todos los jóvenes sean ellos mismos y que puedan tener esa oportunidad, por eso decidió lanzar la fundación Happy Hippie en 2015. Esta es una organización creada para combatir las injusticias que sufren los jóvenes sin hogar, los pertenecientes a la comunidad LGBT+ y otras poblaciones vulnerables.

Miley decidió crear este programa ya que el 40% de las personas sin hogar forman parte de la comunidad LGBT+, siendo individuos que históricamente han sido alienadas por la sociedad. Happy Hippie también fue creada como una plataforma donde las personas puedan hacer preguntas y educarse sobre el tema.

De la mano de la fundación, Cyrus creó Backyard Sessions Series, donde ha invitado a diferentes músicos a presentarse y hacer colaboraciones en videos musicales. Han participado personalidades como Ariana Grande, Joan Jett, Melanie Safka y Laura Jane Grace.

«Algo que es importante para mí, que me gustaría ver en el mundo y que he estado tratando de hacer con mi fundación es entender la aceptación. La gente gasta mucho tiempo juzgando a otros y juzgándose a ellos mismos», mencionó Cyrus en una entrevista con Elle UK. «Especialmente trabajando con personas de la comunidadLGBT+me he dado cuenta de que hay muchas críticas que hacen muy difícil que la gente crezca», agregó la cantante.

Miley Cyrus ha logrado vender millones de discos en el mundo y colaborado con varias de las personalidades más respetadas en el universo de la música. Es considerada un ejemplo para muchos por ser una persona a la que no le da miedo el cambio, por lo que siempre logra sorprender a sus fanáticos.

Por Natalia Ortiz

Adam Lambert, rompiendo esquemas mientras escala montañas

El multitalento americano, Adam Lambert, conquistó por primera vez a la industria musical en 2009, después de su presentación en la octava edición del programa de talentos American Idol, audicionando con el icónico tema, “Bohemian Rhapsody”, mismo que años después le permitiría colocar su nombre a lado del de la legendaria banda de rock, Queen.

Con su segunda producción discográfica, Trespassing, Lambert consiguió ser el primer cantante solista abiertamente gay en obtener la posición #1 dentro del Billboard Hot 200.

Hoy en día, deleita a sus fanáticos con el espectáculo Queen + Adam Lambert, el cual es el resultado de fusionar a Brian May y Roger Taylor, integrantes originales de la banda británica, Queen, con el estilo, vanguardia y talento de Lambert; juntos han recorrido todo el mundo, pisando diversos escenarios desde el 2012.

Frente a tres jueces

La carrera musical de Lambert comenzó en 2009, después de impresionar a los jueces del programa, Paula Abdul, Randy Jackson y Simon Cowell, con sus múltiples interpretaciones. A lo largo de la temporada, Adam logró ganarse el corazón del público y el respeto de sus mentores y compañeros, quienes lo vieron llegar hasta la final. A pesar de su gran esfuerzo y sus impecables ejecuciones, Lambert quedó en segundo lugar, perdiendo en contra de Kris Allen.

Sin embargo, el destino estaría planeando algo mucho más grande. Después de la audición del cantante, varios fanáticos contactaron a los miembros activos de Queen, Brian (May) y Roger (Taylor), para que fueran testigos del gran talento que se empezaba a ver por el horizonte. “Era evidente que él era algo completamente fuera de lo ordinario. Mi buzón estaba lleno de personas diciendo, ‘Deben de juntarse con este chico, es el sucesor natural de Freddie; él es con quien deberían de hacer la gira’”, dijo Brian May con respecto a la primera vez que escuchó el nombre Adam Lambert.

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Para la final del programa, el equipo de producción logró aterrizar un acuerdo con Queen para que tocaran a lado de los finalistas la canción “We Are The Champions”, esa presentación marcaría el inicio de un largo camino compartiendo el escenario. “La conexión y química entre Adam y nosotros era innegablemente obvia. Ocurrió de manera completamente natural y nos hizo sonreír a todos”, agregó May refiriéndose a su participación con Lambert en la final.

“Declarar tu sexualidad es un acto desafiante”

En una entrevista, Adam Lambert reveló que su sexualidad siempre fue bastante clara para él y sus seres queridos, es por eso que nunca sintió la necesidad de “salir del clóset”, era algo intrínseco que cualquier persona en su vida podía deducir sin tener que sacar el tema en una conversación. “Fue bastante sutil… Eso era lo increíble, que sin tener que decirlo, podía ser yo mismo. Siempre me sentí apoyado y era capaz de ser creativo en casa, no era ningún tabú”, recuerda el cantante.

Pero las cosas cambiaron cuando gracias a su aparición en el programa, empezó a tener el foco de todo el país sobre él, Lambert compartió que la producción de American Idol siempre fue respetuosa en cuánto a su decisión de no compartir abiertamente su sexualidad en televisión nacional. “Quería que el enfoque estuviera en mi habilidad como cantante y artista — no en mi vida privada. Por eso escogí ignorarlo hasta que la votación terminara”.

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La primera vez que el cantante admitió públicamente ser gay fue unas cuantas semanas después de que el programa terminara, durante una entrevista con Rolling Stone USA. Sin embargo, eso no impidió que durante la temporada, salieran a la luz fotografías que habían escandalizado a la audiencia americana. Para este punto, Lambert tenía a los medios de comunicación llamándolo «El competidor más emocionante de American Idol en años (y no solo porque tal vez es gay)», como si su sexualidad fuera parte del espectáculo, mientras que otros pensaban que la revelación de fotografías de un hombre besando a otro hombre era un acto vergonzoso.

“Fue estresante y confuso. No sabía qué hacer”, recuerda Adam mientras hablaba de la importancia de enorgullecerte de quién eres. “En retrospectiva, me doy cuenta del poder que tiene admitirlo. El acto de declarar tu sexualidad públicamente, una vez que eres una figura pública, es un acto desafiante, y también es una forma de activismo”.

Pero tiempo atrás, en el año 2009, las cosas eran diferentes y más complicadas. Su siguiente gran aparición después del programa de talentos, fue durante la presentación de los American Music Awards. No era la primera vez que la televisión veía interpretaciones musicales salvajes e irreverentes, pero si fue la primera ocasión que la cadena ABC recibía más de 1,500 llamadas telefónicas quejándose de la transmisión y a pesar de que a la larga no afectó su carrera musical, temporalmente perdió apariciones en algunos medios de comunicaciones conservadores. “Estamos en el 2009, es tiempo de arriesgarnos, ser un poco más valientes, abrir los ojos de la gente y si les ofende, tal vez yo no soy para ellos”, comentó a Rolling Stone.

Activismo LGBTQ+

Desde que el programa concluyo en 2009, Adam Lambert aprovechó la plataforma que se le había dado para hablar públicamente de temas importantes para la sociedad y creando consciencia dentro de su base de seguidores que sólo se iba agrandando con el tiempo.

Lambert se ha unido a diversas causas, prestando su voz para recaudar fondos y destinarlos a diferentes organizaciones sin fines de lucro, entre las más reconocidas se encuentran The Trevor Project, MusiCares, charity:water, Make-A-Wish Foundation, Project Angel Foods, Elena Pinchuck ANTIAIDS Foundation, entre muchas otras.

Siempre ha sido un justiciero social, promoviendo la importancia de los derechos humanos, principalmente dentro de la comunidad LGBTQ+. “Pienso que ser una celebridad, con visibilidad y fama, viene con una responsabilidad de tratar de regresar algo a la sociedad, usar esa visibilidad para el bien común. No todo se trata sobre mí. Se trata de crear genuina conciencia y que la gente tomé acción”, comenta Lambert cuando le preguntaron su gran inclinación por el acitivismo.

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Entre 2019 y 2020, Adam Lambert creó su propia fundación sin fines de lucro, bautizada como Feel Something Foundation cuya misión es apoyar a organizaciones de la comunidad LGBTQ+ que están orientando a personas de todas las edades y orígenes dentro de la comunidad. Entre sus objetivos también se encuentra el abolir el término “salir del clóset”, cuando se refiere a alguien que sólo está siendo si mismo.

Feel Something Foundation – Support For LGTBQ+ Human Rights

Durante el encierro de la pandemia de COVID-19, la fundación en asociación con eBay lanzó dos subastas benéficas de ropa de escenario de Lambert, con fondos recaudados dirigidos a GLAAD para personas LGBTQ+ en necesidad. En abril del 2020, Lambert participó en el evento de transmisión en vivo Together in Pride: You Are Not Alone de GLAAD, recaudando fondos para los centros comunitarios LGBTQ+ que brindan servicios críticos durante el COVID.

A principios de junio, anunció una importante donación de la Fundación al Fondo de Libertad LGBTQ, para ayudar con la fianza de los miembros de la comunidad que fueron arrestados durante las protestas pacíficas de Black Lives Matter.

“Quería conectarme con otras personas queer en la industria de la música porque sé que cuando comencé hace 10 años, era como el Salvaje Oeste para mí. No éramos muchos en el nivel general. Fue una carrera de obstáculos. No tenía tantos ejemplos de cómo hacer las cosas y fue toda una aventura”, comenta Lambert acerca de apoyar a más artistas de la comunidad LGBTQ+ por medio de su fundación.

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“Diez años después, puedo ver que ha habido mucho progreso y que hay muchos más artistas queer en este momento. Ahora podemos entrar en ese espacio. Solo quería conectarme con otras personas, así que hace unos seis meses hicimos un simposio en línea donde nos reunimos y hablamos. Fue un panel muy diverso y discutimos cómo era ser queer en el espacio de la música, los problemas queer en sí mismos, la interseccionalidad, los desafíos que enfrentamos en esta industria y nuestras experiencias con el lado empresarial. Lo más importante es que hablamos sobre el hecho de que ahora existe una comunidad real dentro de la industria de la música, y depende de nosotros crear y apoyarnos unos a otros en esa comunidad”.

Por Bárbara Mouriño

Rina Sawayama, la artista dispuesta a romper la cadena

rina sawayama

Con tan solo ocho años de carrera musical, Sawayama ha dejado su marca en la industria musical por su peculiar estilo y poderoso mensaje.

La música se ha usado como un medio de comunicación a lo largo de la historia. Los artistas suelen encontrar en los ritmos y líricas su esencia, misma que transmiten a todos aquellos que se dan la oportunidad de escuchar. Hoy en día, este medio se usa para hablar de todo tipo de temas que van desde un corazón roto hasta críticas políticas y expresar abiertamente la sexualidad.

Poco a poco son más los artistas que utilizan su plataforma para hablar sobre problemas sociales e incluso para hablar sobre su propia historia, y Rina Sawayama es una de ellas. Tras incursionar en la música en 2013, ha sido alabada por su innovador sonido, pero sobre todo, por la honestidad y franqueza que imprime en sus letras, las cuales buscan ser una voz de protesta que rompa fronteras, a la par de una mano amiga para aquel que la necesite.

De RINA a SAWAYAMA

Rina nació el 16 de agosto de 1990 en Niigita, Japón, sitio que fue su hogar hasta los cinco años cuando su familia emigró a Londres. Los primeros años en el viejo continente fueron complicados para ella, sobre todo por la dificultad que le causaba adaptarse al idioma. Durante su adolescencia, comenzó a ir a pequeños recitales y conciertos, y fue a los 15 años que descubrió su pasión: la música.

Graduada de la Universidad de Cambridge con un título en ciencias políticas, Sawayama decidió aventurarse en el mundo de la música y la moda, pero la situación económica que sufría en el momento lo hizo complicado, al grado de deteriorar la relación que tenía con su madre. Este periodo de su vida fue lo que hizo reflexionar a la cantante y entender que ella tenía el poder y el talento para salir adelante.

“Sleeping in Walking” fue la carta de presentación de Rina Sawayama. Lanzada en 2013, la canción que habla sobre cómo una relación puede ser tu perdición fue escrita y producida por la misma cantante, dándole al público un vistazo a su talento, pero aún sin dejarlo ver por completo. “Where Are U” y “This Time Last Year” fueron los siguientes lanzamientos de la también compositora antes de la llegada de lo que sería su primer EP.

RINA vio la luz en 2017. El material compuesto por 8 canciones tiene como mensaje central la manera en que la tecnología nos une y a la vez nos divide. Hasta este momento, todos los lanzamientos de Rina fueron hechos de manera independiente, algo que llena de orgullo a la artista ya que fue el sudor de su frente el que pagó por sus sueños.

“Sentí la presión de mentir sobre mi edad en esta industria, pero hubiera sido una falta de respeto a mi trayecto. Estudié el curso de Política, Psicología y Sociología en Cambridge de los 19 hasta los 22, después sufrí de paralizantes problemas de salud mental durante mis 20s, tuve de 2 a 3 trabajos al mismo tiempo por años hasta que pude ahorrar lo suficiente para lanzar mi EP, RINA”.

El disco fue bien recibido por la crítica y la convirtió en un acto que el público deseaba ver en un futuro. El evidente talento de Rina la llevó a firmar un contrato con la disquera Dirty Hit a mediados de 2019, fue a finales de este mismo año cuando llegó “STFU!”, primer sencillo de lo que sería el álbum debut de la artista, mismo con el que tomaría una dirección completamente diferente a lo que había mostrado en el pasado.

SAWAYAMA llegó al mundo el 17 de abril de 2020. El disco que mezcla R&B y metal con una clara base pop está conformado por 13 canciones entre las que destacan “XS”, una crítica al capitalismo y hábito consumista del ser humano, y “Tokyo Love Hotel”, tema que narra la manera en que los extranjeros suelen ver a esta ciudad (como un motel que pueden llegar y destrozar sin tener la mínima intención de conocer).

El disco fue alabado por la crítica, recibiendo una puntuación de 89/100 por parte de Metacritic, lo cual le mereció el puesto del mejor álbum debut de 2020 y el noveno mejor en general.

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La cereza del pastel: su familia por elección

Dentro del catálogo de Rina hay dos temas que sobresalen del resto, lo cual no se debe precisamente a su lírica o producción, sino por el significado que tienen para sus fanáticos de la comunidad LGBT+ y para ella misma.

“Cherry” fue un tema lanzado en medio de su EP RINA y su álbum SAWAYAMA. La canción se puede definir como una perfecta canción pop con un coro pegajoso y un visual alucinante, sin embargo, la verdadera belleza del tema radica en que fue el motivante de la intérprete para declararse abiertamente pansexual.

La cantante habló con VICE en 2018 y explicó que a pesar de no haber hablado abiertamente de su sexualidad, ella consideraba que cualquiera que escuchara su música podría asumirlo. “Siempre he escrito canciones sobre chicas. Creo que nunca he mencionado a un chico en mis canciones, y es por eso que quise hablar al respecto.”

A su vez, abrió su corazón al hablar sobre su decisión. Antes de declararse pansexual, Rina se identificaba como bisexual, acto que ella atribuye a la falta de representación en los medios.

“Para mi, aún hay una falta de representación. Creo que la razón por la que no me sentía totalmente cómoda con mi sexualidad fue porque no había nadie en la tele o alguien a quien pudiera ver y decir: ‘¡Mira, mamá! ¡Esta persona es de lo que estoy hablando!’”

Además, añadió que “Cherry” está inspirada en las implicaciones de una persona bisexual o pansexual que se encuentra en una relación heterosexual. “Es una realidad para muchas personas bi y pan — ellos no se sienten totalmente queer cuando están en una relación heterosexual, y eso es de lo que habla la canción”.

Tras haber vivido su propio proceso de aceptación, Sawayama sabía lo complicado y solitario que puede ser el camino, razón por la que decidió escribir una canción a quienes se sentían envueltos en la misma circunstancia que ella para recordarles que, sin importar lugar de origen o si compartían ADN, todos eran parte de su familia por elección.

“Chosen Family” fue creada a partir de la propia experiencia de Rina y la gente que la apoyó a lo largo de su proceso de descubrimiento. A su vez, la cantante es consciente que miembros del colectivo llegan a ser borrados de sus familias de sangre por ser quienes son, motivo por el que resultaba necesario para ella escribir una canción para ellos con la esperanza de brindarles un lugar seguro.

En entrevista con Pitchfork, la intérprete confesó que escribir el tema fue un proceso de total autenticidad, ya que necesitaba ser lo más honesto posible para no malinterpretarse. “Necesitaba escribir de una forma verdadera al respecto, porque fácilmente pueden entenderla desde una perspectiva heterosexual —es interesante, porque cuando le enseñé la canción a la gente, pensaban que se trataba sobre el matrimonio”.

Fue en abril de este año que Rina unió fuerzas con Elton John, una de las figuras más reconocidas dentro de la industria musical y la comunidad LGBT+, para darle nueva vida a la canción.

El final de la cadena

Rina Sawayama es parte de una gran ola de cambio en la industria musical, una ola que viene a romper estereotipos, a hablar desde un lugar de vulnerabilidad sobre lo que otras personas viven día a día y que, incluso, no tienen la misma suerte que ella. A su vez, la cantante es un referente de cómo el trabajo y el talento son la combinación perfecta y equilibrada para el éxito.

La música de Rina no solo busca ser la acompañante en la vida de quienes se den la oportunidad de escucharla, sino que busca ser el motivo por el cual busques generar un cambio en el mundo que te rodea y, sobre todo, en tí mismo. “Dynasty” es el tema con el que decidió abrir su álbum debut y en el cual reclama el poder de su vida y su voz a la par de invitar al oyente a seguir su ejemplo. ¿Qué dices?, ¿romperás la cadena con ella?

Por Emilio Flores

En Phoebe Bridgers reside la fuerza de la vulnerabilidad

La cantautora llegó para redefinir el concepto del artista independiente, y a su paso, portar el estandarte de los lamentos de toda una generación.

Phoebe Bridgers lleva más de siete años en la industria de la música, sin embargo, su trayectoria es proporcional al tiempo que ha sido considerada como un artista nuevo. Tal vez se deba a que su obra llegó como un soplo de aire fresco entre otros géneros musicales más populares, pero esto le ha permitido elevar su apuesta de convertirse en una de las nuevas cantautoras predilectas de la actual década.

Nacida en Pasadena, Phoebe Bridgers parecía ser lo contrario a una artista local del lugar que la vio crecer; su fascinación por temas como la muerte, trauma y pérdida contrastan con las soleadas costas de California. Con tan solo 12 años de edad, Bridgers ya tocaba la guitarra y cantaba sus propias canciones, y conforme se adentraba a la adolescencia, su crecimiento escénico se fue expandiendo al grado de presentarse en pequeñas avenidas de la localidad. 

Sin embargo, al principio de su carrera, Phoebe no hacía todo el trabajo por sí sola. Mientras dividía su educación entre una preparatoria ordinaria y una escuela de artes, Bridgers también participaba en dos pequeños proyectos, Einstein’s Dirty Secret y Sloppy Jane, una banda de punk donde tocaba el bajo y escribía canciones con ayuda de la cámara de su computadora para recordar los acordes. 

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El llamativo currículum de Phoebe, y la experiencia que había adquirido con años de práctica, le hicieron merecedora de un lugar en Berklee, que de inmediato abandonaría debido a que vivió lo que definió como un «tedioso proceso» durante la orientación del curso. Bridgers regresó a California y las oportunidades volvieron a surgir una vez más, y en 2014 publicó su primer EP, Killer, el cual salió a través de la disquera del músico Ryan Adams. El material la colocó en el radar y en 2016 se sumó a la gira de Julien Baker por la Costa Este como telonera. 

2017 fue el año en el que todo cambió para Phoebe Bridgers, misma época en la que ya había hecho amistad con uno de los ídolos de su adolescencia, Conor Oberst, vocalista de Bright Eyes. Bridgers salió de gira con Oberst y meses más tarde firmó con la disquera independiente Dead Oceans, a través de la cual lanzó Stranger in the Alps, su álbum debut y con el cual recibió mayor reconocimiento. 

Con la llegada de Stranger in the Alps, Phoebe Bridgers pasó de ser una estrella en ascenso local a convertirse en una promesa de la música para otros artistas más populares. El disco ha sido elogiado como uno de los mejores debuts de los últimos años, Bridgers llegó a ser comparada con quien ella ha denominado su mayor influencia como cantautora, Elliot Smith. El disco conservaba los tintes folk de su primer lanzamiento y una narrativa poética dentro de la letra de las canciones que se convirtió en el sello personal de Phoebe. 

A pesar de que Phoebe apenas se encontraba disfrutando los frutos de su ópera prima, no dudó en ningún momento la posibilidad de compartir música nueva, un año después de Stranger in the Alps se unió con Julien Baker y Lucy Dacus para formar Boygenius y publicar el EP homónimo de la banda. El proyecto no llegó de un lugar inesperado, pero cautivó a una nueva audiencia y a los seguidores de las tres cantautoras, donde cada una de ellas se alternaba entre las voces principales y las armonías en los temas. 

Bajo una dinámica similar, Phoebe volvió a ponerse en contacto con alguien de su pasado, Conor Oberst y ella formaron un nuevo proyecto llamado Better Oblivion Community Center, que también lanzó un material homónimo. A diferencia de Boygenius, la dupla de Bridgers y Oberst unió una brecha generacional que era evidente por el hecho de que en un principio ella creció con su música. Eventualmente, los colaboradores frecuentes en la carrera de Phoebe volvieron a unirse, pero esta vez para su segundo álbum de estudio. 

El castigo de Phoebe Bridgers

Punisher llegó en medio de una pandemia mundial, el segundo álbum de Phoebe Bridgers apenas tiene un año desde su lanzamiento, pero parece que ha pasado una eternidad desde su publicación. Es complicado determinar si el éxito que ha tenido su disco más reciente fue debido a la época en la que se estrenó, pero de lo que no hay duda es el ingenio detrás de su proceso de realización. 

En su momento, Phoebe describió el contenido de Punisher como un «llanto y una sensación de adormecimiento, dando a entender que una vez más eran temas que venían de un lugar muy personal, a pesar de mencionar otras influencias como pódcasts sobre asesino seriales que escuchaba diariamente mientras trabajaba en el disco». Además, el título del álbum volvió a hacer referencia a la admiración de Bridgers por Smith, ya que la canción que le da nombre al material está inspirada en una conversación ficticia que la cantautora habría tenido con el músico de haberlo conocido.  

A diferencia de sus otros lanzamientos, la promoción de Punisher alcanzó otros niveles que Phoebe no había explorado, presentándose en los principales programas de entrevistas de Estados Unidos y dando presentaciones para recaudar fondos y apoyar a las avenidas independientes. El disco llegó a las manos de la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación y fue nominada en la entrega de los Premios Grammy del presente año en tres categorías: Mejor Artista Nuevo, Mejor Canción Rock y Mejor Interpretación Rock.

Un complejo de salvadora

Por si no es algo evidente en la temática de sus canciones, Phoebe ha hablado de manera explícita sobre la importancia de la salud mental, mostrando su empatía adquirida a través de su batalla personal con depresión clínica y ansiedad. Sin embargo, Bridgers no solo se limita a emitir un discurso, ya que en numerosas ocasiones ha participado en eventos de recaudación de fondos para fundaciones que buscan crear conciencia sobre el estigma que hay en torno a estas enfermedades. 

Bridgers también es una ávida defensora de los derechos de la comunidad LGBT+. Iniciando su trayectoria artística dejó en claro que se identifica como una mujer bisexual, algo que incluso ha explorado en algunas de sus canciones y a través de sus plataformas. Por ende, también ha manifestado sus inconformidades con asuntos gubernamentales que defienden ideologías opositoras a estas; el año pasado, como celebración por la derrota de Donald Trump, Phoebe lanzó un cover de «Iris», original de Goo Goo Dolls, en compañía de Maggie Rogers, cuyas ganancias fueron donadas a una fundación que se encarga de promover elecciones justas.

Sin embargo, a pesar de que Phoebe es conocida por ser una mujer de convicciones fuertes y admirada por su talento, la cantautora también ha sido víctima de las prácticas misóginas dentro de la industria. Tiempo después de haber colaborado con Ryan Adams, Bridgers y otras ex parejas sentimentales del músico compartieron testimonios donde expresaban que en más de una ocasión había hecho uso de su influencia para abusar emocionalmente de sus colegas mujeres, orillándolas a relacionarse con él a cambio de fama e impulsar sus carreras como artistas.

Después, Bridgers volvió a compartir su apoyo como muestra de sororidad, pero en esta ocasión fue con las víctimas de Marilyn Manson. Phoebe publicó una serie de tuits en los que escribió la experiencia de visitar la casa del músico cuando era una adolescente y ser testigo de que este tenía una habitación donde insinuó que era para abusar sexualmente de otras personas.

Por otro lado, a pesar de que Phoebe Bridgers no está envuelta en controversias que no impliquen la justicia social, a principios de este año fue la protagonista de una discusión en Twitter acerca de la forma en la que estrelló su guitarra durante su presentación en Saturday Night Live. David Crosby fue la primera persona en demostrar su desagrado en una serie de tuits donde también le insultaba por la forma que sostuvo el instrumento. Bridgers tomó el asunto como algo bizarro y prefirió sacar ventaja del revuelo causado, al final donó la guitarra y se recaudaron más de 2 millones de pesos que fueron donados a fundaciones LGBT+.

A pesar de que la creciente fama de Phoebe Bridgers no ha sido del agrado de todos, ella se encuentra explorando nuevas facetas en su carrera. La apertura de su sello discográfico, Saddest Factory, le ha permitido extender la mano a otros artistas en ascenso como Claud y MUNA. Bridgers aún no es una artista consumada, pero está dispuesta a creer en las nuevas propuestas como ella alguna vez lo fue. 

Mientras las creaciones de Bridgers son un reflejo personal bastante vulnerable e íntimo, su vida pública reafirma que no está dispuesta a ceder ante la presión, dando como resultado un equilibrio muy poco antes visto y del que podemos esperar mucho más en el futuro.

Por Carmen Ascencio

Perfume Genius, cuando el miedo se convierte en poder

perfume genius

«Los temores no se han ido, solo que ahora hago las cosas a pesar de todo».

Michael Alden Hadreas, mejor conocido como Perfume Genius, se ha convertido en un símbolo de libertad y orgullo para toda la comunidad LGBT+. A lo largo de los años, Hadreas se ha caracterizado por ser un artista que no teme mostrar quién es, rompiendo varios estereotipos sobre la homosexualidad en el camino.

Ya sea en las letras de sus canciones, en los videoclips que usa de carta de presentación en cada una de sus facetas musicales, en sus explosivos shows en vivo o incluso ante la prensa, Perfume Genius es genuino, íntimo y real, pero al mismo tiempo, escandaloso, crudo y certero, dando como resultado un balance que lo aleja de los actos sobreproducidos, así como de los artistas que poco tienen qué ofrecer a una industria que castiga con el olvido a todo lo que carece de personalidad.

Es así que Perfume Genius se ha consagrado como un artista muy completo, que ha logrado transformar las inseguridades que lo atormentaron de joven en un proyecto con el que miles de personas alrededor del mundo se identifican. Antes de tomar el manto de Perfume Genius, Hadreas vivió una juventud muy complicada, siendo amenazado de muerte y golpeado por varios chicos de su vecindario, simplemente por su preferencia sexuales.

Estos actos, sumados a la gran soledad y confusión que sentía por sus diferencias con el resto de chicos de su edad, hicieron que Michael desarrollara una profunda depresión e inseguridad. Sin embargo, la música lo ayudó a liberarse poco a poco de estas ataduras, demostrándose a sí mismo lo lejos que podía llegar cuando en vez de buscar la perfección, se enfocaba en la pasión y en todo aquello que lo hacía sentir genuinamente vivo.

«Todo lo bueno en mi vida pasó cuando me dediqué a hacer algo y ya no me preocupaba si era perfecto o si podría hacerlo. Dejé todo eso de lado. Sí, quizá no sería bueno, o no puedo cantar bien o actuar, pero cantaba o actuaba de todas maneras. He estado aprendiendo, pero también he estado haciendo las cosas; tengo una oportunidad y la tomo, me sienta cómodo o no. Antes de la música no hacia esto, me estaba escondiendo, pero ahora tengo menos miedo. Los temores no se han ido, solo que ahora hago las cosas a pesar de todo».

Estas fueron las declaraciones que Mike Hadreas compartió a Rolling Stone México durante una reciente entrevista acerca de los retos de su pasado y los logros de su presente, resaltando, por supuesto, su más reciente álbum de estudio Set My Heart On Fire Immediately. En esta oportunidad, Hadreas reveló lo orgulloso que está del largo camino que ha transcurrido y lo lejos que ha llegado, asegurando que aquél joven solitario, triste y confundido, podría encontrar una inspiración en este personaje llamado Perfume Genius.

«Esperaría que (mi yo del pasado) encuentre consuelo en saber que para todas las cosas que está sintiendo, hay un lugar a donde todo eso se irá. Y que habrá un lugar en el que se sienta bien siendo cómo es. Se puede estar confundido y asustado y triste y hermoso y feliz, todo al mismo tiempo. En lugar de tener que elegir o descubrir una sola, todas esas cosas pueden existir al mismo tiempo. Puedes ser débil y fuerte en el mismo día o segundo y eso está bien, y espero que mi música tenga suficiente de ese sentimiento en ella para nunca olvidarlo».

La música no sólo le dio la libertad a Mike de ser la mejor y más auténtica versión de sí mismo, sino que le dio algo que toda la vida estuvo buscando: el amor. Desde algunos años, Mike Hadreas mantiene una relación amorosa con su colaborador de tiempo completo Alan Wyffels, quien no sólo ha sido clave para desarrollar el sonido de Perfume Genius, sino que ha ayudado a crecer a Mike Hadreas como ser humano.

Lamentablemente, no todos lo que rodea hoy en día a Mike Hadreas es perfecto, pues a pesar de los grandes avances en materia de derechos humanos, la sociedad estadounidense no termina de aceptar a la comunidad LGBTQ+, situación por la que Hadreas lucha día con día bajo el manto de Perfume Genius.

«(La comunidad LGBT+) busca tener las mismas oportunidades que los demás y la gente que las ha tenido y tienen el privilegio de tenerlas. América es un hoyo de mierda, en verdad lo es, un gran hoyo de mierda para cualquier persona que esté afuera de cualquier manera. (Estados Unidos) no está construido o trabajado para apoyarte a menos que seas un tipo blanco rico. Mi lucha es contra eso y el apoyo no es solo al LGBT+, sino para todo lo que está fuera de eso».

Por Uriel Monterrubio

Kim Petras, un talento que va más allá de la identidad de género

kim petras

Kim Petras ha demostrado desde el inicio de su carrera que está en búsqueda de la corona pop de nuestros tiempos. Con ritmos que recuerdan a los primeros años de Lady Gaga y a los mejores éxitos de Madonna, Petras ha entrado a la escena pop para demostrar que no se necesita más que un gran talento y algo que decir para dejar huella.

La cantante llegó para devolver la alegría a la música pop en un tiempo en el que artistas del género como Katy Perry —quien promocionaba su no tan exitoso álbum Witness— y Lady Gaga —quien buscaba un estilo más personal con Joanne— incursionaban en otros géneros para reinventarse a sí mismas. Desde el estreno de su sencillo debut en 2017, Petras ha dejado en claro que si hay alguien en quien deberíamos fijar la vista es en ella.

Los reflectores bajo Kim Petras

Desde muy temprana edad, Kim Petras se tuvo que acostumbrar a estar bajo el ojo público.  En 2009, la cantante recibió la etiqueta de la “persona transgénero más joven del mundo” después de haber pasado por una operación de afirmación de género en su natal Alemania a los 16 años.

Este título lo recibió por parte del periódico británico The Daily Telegraph, que la posicionó en el saber público después de resaltar su identidad de género en un tiempo en el que el tema no se trataba con tanta apertura como ahora. La cantante aseguró que ella siempre había sabido quién era en realidad y no necesitaba de nadie más que se lo confirmara.

“Me preguntaron si me sentía como una mujer ahora [después de su operación], pero la verdad es que siempre me he sentido como una mujer, solamente que terminé en el cuerpo equivocado”.

Petras tuvo que aprender a lidiar con la fama y comentarios negativos desde antes de hacerse en la escena musical. Después de que su nombre se esparciera por todo el mundo bajo la etiqueta de la “persona más joven en recibir una cirugía de afirmación de género”, Kim Petras dio paso en la música para que los demás la conocieran por su talento.  

Kim Petras, nace una estrella pop

En 2017, la artista compartió su primer sencillo “I Don’t Want It At All”. El tema surgió después de que una cajera en la tienda de cosméticos Sephora le pidiera a su agente, con quien Petras iba de compras, que cerrara los ojos y pasara la tarjeta después de ver el total de la transacción. La canción llegó acompañada de un video musical en el que Paris Hilton aparece segundos antes de finalizar para bailar con Kim al compás del tema.

En su sencillo, la artista habla sobre su amor por la moda y los accesorios ostentosos, pero a la vez Petras menciona que ella solo quiere todos esos lujos si alguien más está dispuesto a pagarlos. Kim Petras describió al tema como un “himno para los sugar babies” y admitió que estaba fuertemente influenciado por la icónica canción de Madonna, “Material Girl”.

Al comenzar su carrera musical, la cantante optó por no hablar sobre su identidad de género, pues temía que eso la catapultara a la fama en lugar de su talento. Petras ha recibido comentarios negativos por parte de la comunidad LGBT+ por su omisión del tema e incluso se ha visto obligada a dar explicaciones sobre su manera de actuar. En una entrevista para HuffPost, la artista explicó que estaba cansada de ser rebajada a su identidad de género.

“[Mi identidad de género] Me ha hecho quien soy y es una parte muy importante de mí, pero pienso que la música es sobre tus sentimientos y tus fantasías: la música va más allá de tu género o de tu sexualidad”.

En el programa matutino Good Morning America comentó que quería obtener reconocimiento por su música y solo su música. Según la artista, ella no quería utilizar su imagen al principio de su carrera para que el mundo la conociera por algo más que su rostro y su cuerpo.

Su primer trabajo musical conocido como Era 1 constó en 11 canciones que, a pesar de no entrar en un álbum de estudio, formaron parte de una misma etapa en la carrera de Petras. En Era 1, Kim optó por ocupar un diseño minimalista en la portada de sus sencillos para que la gente no los relacionara con su identidad de género.

Kim Petras y la autonomía discográfica

Kim Petras se enfrentó a los estereotipos antes de encontrar un lugar seguro en la industria musical. Mientras muchos productores pensaban utilizar su identidad de género como estrategia de mercadotecnia, la artista entendía esta intención como una práctica de mal gusto, además de ofensiva.

La intérprete de “Heart to Break” tuvo que lidiar con la ineducación de productores que “no sabían cómo lidiar con su identidad de género”. El sueño de la cantante era encontrar una compañía de renombre que la acobijara en sus brazos, pero finalmente Kim encontró la seguridad en BunHead, el sello discográfico que fundó con el motivo de publicar su propia música.

Kim encontró también un poco de tranquilidad dentro de la autonomía discográfica, pues al no tener a alguien ordenándole cómo trabajar, ella se siente libre de hacer con su música lo que le plazca. Un ejemplo de los frutos de su propio sello discográfico es la manera en la que su álbum Clarity fue publicado, ya que en ligar de tener dos sencillos principales, Kim lanzó un tema por semana hasta armar la lista de canciones del disco.

Hasta ahora, Kim Petras ha colaborado con diferentes artistas entre los que figuran Kygo, Charli XCX, MAX, lil aaron, Cheat Codes y SOPHIE. La cantante está trabajando en su próximo álbum de estudio que tiene planeado ser lanzado este año. Presuntamente, este nuevo trabajo incluirá los temas “Reminds Me” y “Malibu”, mismo que reunió a un sinfín de celebridades como Jessie J, Paris Hilton, Demi Lovato, Todrick Hall y más para su video oficial a inicios de la cuarentena en Estados Unidos.

Kim Petras y su fantasía de Halloween

En lugar de voltear a las fiestas navideñas para dedicarles un álbum discográfico entero, Kim Petras decidió que la fiesta de finales de octubre era la ocasión indicada para dejar fluir su inspiración. El álbum TURN OFF THE LIGHT es una oda al Halloween de 18 canciones que comenzó como un EP homónimo de 2018 con solamente 8 pistas.

El disco logra captar la esencia de la Noche de Brujas sin ser chocantemente obvio con el asunto. Un claro ejemplo de la sutileza del disco es el tema “Turn Off The Light”, mismo que nombra al álbum. En la canción colabora la presentadora de terror Elvira, del filme Elvira: Mistress of the Dark, en un verso que recuerda a la participación de Vincent Price en “Thriller” de Michael Jackson.

Kim se alejó de su sonido bubblegum pop, que usualmente se utiliza para temáticas más ligeras y románticas, para entregar una oda al terror mainstream. En su álbum de terror, la cantante se atrevió a explorar un lado más obscuro de su persona para recordarle a sus fanáticos que no siempre tiene uno que sentirse cómodo en su propia piel. Con una antología de 18 pistas, la artista concibió una película de terror traducida en 52 minutos y 40 segundos de electropop.

Por Germán Ramírez

girl in red, una voz ‘queer’ para las nuevas generaciones

Pride: Girl in Red, una voz queer para las nuevas generaciones

La música comenzó como un pasatiempo, se convirtió en una pasión, posteriormente en su profesión, y actualmente en el refugio de miles de jóvenes que se identifican con sus melodías y letras.

Marie Ulven Ringheim, mejor conocida como girl in red, es una cantautora noruega de tan solo 22 años, que como muchos artistas independientes de la época post-internet, comenzó haciendo música de manera autónoma con instrumentos que tenía a la mano, con el objetivo de que esta traspasara las barreras de su habitación.

A pesar de no venir de una familia musical, la artista y productora se dejó seducir por este arte a una corta edad, cuando su abuelo le obsequió su primer guitarra en una Navidad del año 2012. Dos años después, comenzó a componer y producir sus propias canciones, y fue desarrollando su proyecto como solista en noruego, con temas influenciados por el folk, post punk y dream pop.

No obstante, fue hasta el 2017 cuando Marie creó su alter-ego girl in red y comenzó a conquistar a miles de personas con letras escritas a partir de tener el corazón roto. La noruega empezó subiendo sus composiciones a SoundCloud y en 2018 lanzó su primer EP titulado chapter 1, material que incluyó el sencillo “I Wanna Be Your Girlfriend”. Este tema se viralizó rápidamente y logró no solo alcanzar millones de reproducciones y posicionarse en el noveno lugar de las mejores canciones según el New York Times, sino también exponerla bajo los reflectores del mundo como la nueva promesa indie del momento.

Su primer entrega fue un indicio de su talento y de su sello como artista, definido por la honestidad de sus composiciones, las cuales logran describir los altibajos del amor adolescente y las enfermedades mentales. Asimismo, este EP mostró abiertamente una aproximación a su sexualidad, ya que los temas hablan románticamente sobre mujeres, como “We Fell In Love In October” donde le declara su amor a la chica con la que tuvo su primer  relación; “I Wanna Be Your Girlfriend” en la cual habla sobre un amor no correspondido con su mejor amiga y “Girls” donde expone el proceso de salir del clóset.

girl in red no busca neutralizar los pronombres para llegar a un mayor público con sus canciones, y siempre ha sido muy abierta con su sexualidad. Para ella, lo más importante es ser honesta y escribir desde sus propias experiencias y sentimientos. “Si fuera una mujer heterosexual y estuviera escribiendo abiertamente sobre un hombre, no habría diferencia. Creo que es lo que estoy haciendo ahora. Es completamente normal para mi, estoy completamente de acuerdo con mi sexualidad”, reveló en una entrevista realizada por la revista Complex.

Respecto a cómo fue salir del clóset, comentó: 

“Estuve realmente lista hasta finales del 2015 y principios del 2016. No estaba reprimiendo mis sentimientos y negando todo por un largo tiempo —cómo salí del clóset fue simplemente diciendo: ‘¿Puedo visitar a esta chica?’, y mi madre estaba como: ‘El toque de queda es en una hora, ¿por qué solo estarías fuera durante una hora?’ Y yo le dije: ‘Me gusta mucho esta chica. Estoy enamorada de ella’, y ella contestó: ‘Lo sé, pero tienes que regresar a casa’. No fue nada especial”, añadió.

Parte de su autenticidad recae también en que ella misma decide cómo quiere sonar. Marie compone, mezcla y produce sus temas, y elige la narrativa que seguirá. Su segundo EP,  chapter 2, fue lanzado en 2019 y funciona como complemento del primero, aunque en él muestra un lado más introspectivo y crudo, con canciones que exponen lo que es vivir con una enfermedad mental. La vulnerabilidad de este último tema también se ve reflejada en su primer álbum de estudio if i could go quiet, un material publicado durante la pandemia donde representa todas las dificultades mentales y sociales que ha experimentado —como muchos— durante esta crisis mundial.

De Marie Ulven a girl in red

girl in red no hubiera existido sin uno de sus primeros desamores. El nombre y la inspiración artística surgió de una chica con la que salió, la cual asistió al mismo festival de música que ella en 2017. Ambas llegaron por separado e intentaron encontrarse entre la multitud a través de mensajes de texto —lo cual evidentemente no funcionó— hasta que el público abrió milagrosamente el camino y Marie la visualizó a lo lejos con un suéter rojo, por lo que decidió enviarle un mensaje diciendo “chica de rojo”.  Tiempo después, la compositora se compró un suéter del mismo color y al estarse tomando fotos con este dentro de la escuela, decidió que girl in red sería su nombre artístico.

A partir de esto, Marie aprendió de manera empírica a producir, mezclar, componer y tocar instrumentos, para convertir su proyecto en una realidad. Con el aburrimiento y el corazón roto como motor, la cantautora creó himnos pop que se lograron popularizar y le abrieron un camino muy prometedor dentro de la industria musical.

Un ícono queer para las nuevas generaciones

Marie Ulven vive en uno de los países más progresistas respecto a los derechos LGBT+ y sus preferencias sexuales son algo natural para ella y los demás; sin embargo, hay muchos jóvenes alrededor del mundo que no crecen con las mismas condiciones, por lo que han decidido adoptarla como ejemplo a seguir, ya que se identifican con su música, su persona y su mensaje.

Gracias al internet, sus temas han logrado traspasar fronteras y su carrera ha ido creciendo de manera exponencial. En TikTok, se han popularizado algunas de sus canciones como “We Fell in Love in October” y “I Wanna Be Your Girlfriend”, además de la jerga dentro de la comunidad LGBTQ+ en la que la pregunta: «¿escuchas a girl in red?» funciona como sinónimo de «¿te gustan las mujeres?».

Tal suposición ha creado varios debates y opiniones encontradas, por lo que la joven noruega decidió hacer un comentario al respecto en sus redes sociales, donde mencionó: «‘Aunque no sea gay, me gusta esta canción’… es una expresión irritante porque es como si necesitaras distanciarte de la música por el miedo de ser asociado con algo queer, como si esto fuera algo malo… además, recientemente he notado que muchas personas queer dicen como: ‘¿Por qué esta pareja heterosexual utiliza su música en su TikTok?’. Porque los sentimientos son universales, la música no tiene una sexualidad. Sí, me gustan las mujeres, pero mi música es para todos».

girl in red cree que las etiquetas no sirven de nada, su arte es una ventana abierta a sus sentimientos y a su personalidad. Pretende ser algo que invita a que los jóvenes de las nuevas generaciones abracen su propia identidad y encuentren un refugio dentro de su música.

Por Nicole Widmer

Sam Smith, sin complicaciones de género

Todos los artistas tienen historias que contar. No hay excepción con Sam Smith, cuya voz ha sido el telón de fondo de desamores, enamoramientos y liberaciones alrededor del mundo. Sin embargo, las historias contienen también luchas, y Sam no es inmune a ellas. Fue en 2019 cuando el mundialmente conocido y premiado artista se declaró una persona no binaria ante el mundo. Para algunos, fue inesperado, y para muchos otros, una feliz sorpresa de representación y expresión de identidad. Sam, quien usa los pronombres elle/elles en español y they/them en inglés, se siente feliz de vivir sin complicaciones de género.

Para conocer a Sam, se debe entender qué significa su identidad. El término no binario es relativamente nuevo en la cultura popular, pero sus raíces forman parte de la profunda historia queer. Es necesario captar una aclaración fundamental para entender el término: la diferencia entre género y sexo. El género se basa en factores sociales y psicológicas, mientras que el sexo se entiende como biológico. Resumiendo el concepto, la población no binaria es aquella cuya identidad, expresión y roles de género pueden corresponder o no al sexo asignado al nacer. Sam ha explicado que su identidad de género flota en el espectro de no binario.

Fue a mediados de mayo en el año 1992 que nació Sam Smith en Londres, y no tardó mucho en encontrar su amor por la música. Creció en un pequeño poblado de Inglaterra, donde su niñez no fue sin tormento: a los 12 años se sometió a una cirugía de liposucción tras sufrir de acoso escolar. Sin embargo, sus luchas de la niñez no pararon su amor por el escenario. En su juventud, cantaba en bandas de jazz, coros juveniles y teatros musicales, además de estudiar canto y composición con la reconocida pianista de jazz, Joanna Eden. Tras sus estudios musicales, decidió dedicarse al teatro musical. Formó parte del Youth Music Theatre UK y actuó en la producción de Oh! Carol en 2007. 

Sam y la música eran tal para cual, su éxito siendo una simple cuestión de tiempo. En 2012, saltó a la fama tras aparecer en el sencillo «Latch» de Disclosure. A partir de ahí, sólo quedaba subir más la escalera de la industria musical: Sam colaboró con más artistas reconocidos, ganando premios y subiendo las listas de éxitos en el Reino Unido antes de lanzar su primer álbum de estudio. El debut solista de Sam, In The Lonely Hour,fue lanzado en mayo de 2014 y ganó cuatro premios en los Grammys, dándole a Sam el reconocimiento mundial inmediato que su asombrosa voz merece. Con temas destacados como «Stay with Me» y «I’m Not the Only One», aportó un sonido distintivo de soul con una voz tan potente como lo es suave, coros gospel y la clara definición de jazz y teatro musical que residen en el alma de Sam.

Su fama se disparó con cada canción apasionada, convirtiéndose en una de las voces más veneradas y reconocidas que acompañan a los profundamente enamorados, los desamores dolorosos y al éxtasis de vivir a lo grande y en libertad. En 2015, su canción «Writings on the Wall» ganó el Globo de Oro y el Premio de la Academia a la Mejor Canción Original. En 2017 lanzó el segundo álbum de estudio de Smith, The Thrill of it All, debutando en el primer puesto de las listas de álbumes en el Reino Unido y en Estados Unidos. En este disco, Sam y su melodioso timbre reflejan su ritmo melancólico y su profundo amor por el jazz y el R&B.

En pleno apogeo de la pandemia, Sam lanzó su álbum más reciente Love Goes en 2020, cuya creación tuvo el objetivo de no establecer límites como artista, dejando que la creatividad y la experimentación marcaran el camino. Al igual que en sus anteriores trabajos, Sam reflexiona sobre el nuevo amor de un antiguo amante mientras lidia con la montaña rusa de los celos. Como era de esperarse, las letras son conmovedoras y personales a lo largo del disco. No sólo colaboró con varios artistas en el disco, sino también con una multitud de productores reconocidos. El espíritu aventurista mantiene el álbum fresco y variado, con toques nostálgicos. 

Recientemente, la identidad ha sido el centro del trabajo de Sam. Su franqueza en torno a quién es, qué quiere y en quién se quiere convertir es inspiradora para quienes escuchan su música y encuentran consuelo en los pasos que dejan atrás. Sam Smith no encaja en las sociedades de antaño, sino que se ha convertido en la bomba que hace volar las expectativas, desafiar la presión y caminar hacia su propia luz. 

Por Itali Heide

Tash Sultana, fluyendo a través del arte

Tash Sultana se ha convertido en uno de los actos más interesantes de los últimos años. Volviéndose viral con un video donde interpreta su tema «Jungle» acompañada únicamente de su guitarra y una caja de ritmos, pronto se auguró un gran futuro para Tash. No sólo su música resalta en Sultana, sino su forma de ver la vida, pues desde hace tiempo, se ha definido como una persona que entiende los lazos fraternales y pasionales como algo que trasciende los géneros y las convenciones sociales.

«Siempre me he sentido fluida. Me parece muy extraño que nos dirijamos a la gente por señor, señorita y señora. ¿Por qué importa el estado civil de una mujer, pero no el de un hombre? ¿Qué sentido tiene? No lo entiendo», declaró en una entrevista para Rolling Stone Australia en marzo de 2021, siendo uno de los momentos donde hemos podido conocer con mayor profundidad a Sultana fuera de los escenarios y el estudio de grabación.

Parte de este mensaje lo podemos ver plasmado en temas como «Sweet & Dandy», el cual pertenece a su más reciente producción discográfica Terra Firma, mismo que aseguró Sultana, era una proyección de su tierra, su universo y la historia de cómo llegó a los 25 años. «No tengo que definir por sexos, oh / Y no tengo que deprimirme con ninguna de esas tonterías XY y X», canta Tash en «Sweet & Dandy».

Llegar a este punto no fue fácil para Tash, pues desde muy joven, su salud mental se convirtió en un problema, y la vida frente a los reflectores sólo lo empeoraron; no obstante, la terapia constante, el surf, la meditación y una dieta específica, ha ayudado a Tash Sultana a encontrar la paz interna.

«No me importa que la gente diga ‘ellos’ y ‘ellas’. Simplemente no me gusta que se refieran a mí como señorita o señora o reina, o mujer. Porque no me siento así, sólo me siento… ‘persona’. Eso es todo, y cuando miro a otras personas, las veo igual. Que todos tenemos las mismas capacidades».

Aunque Tash se siente feliz con la persona que es en compañía de una pareja que la ayuda a crecer día a día, asegura que este proceso de liberación se vuelve una tarea por demás complicada cuando es la sociedad la que nos hace sentir perdidos e insatisfechos con lo que encontramos en el espejo.

«La sociedad es lo que hace que las personas no sean verdaderamente ellas mismas. (…)Ya sea la política o la religión, hace que la gente tenga estos argumentos para salirse de ese espectro. Lo cual es realmente una tontería, porque hay gente que nace y no quiere llevar ropa de chica, y no quiere llevar ropa de chico. Pero a veces pueden querer, y a veces pueden no querer llevar ninguna ropa (…) Simplemente creo que es anticuado y es tonto».

«Extraordinario» es la palabra más adecuada para definir a Tash Sultana, un ser humano que fluye a través de su arte como una tempestuosa fuerza de la naturaleza, a través de un mundo que poco a poco comienza a abrir sus brazos a nuevas realidades.

Por Uriel Monterrubio.

La Bruja de Texcoco, representando la bandera del amor, equilibrio y transculturación musical

La Bruja de Texcoco es una cantante, compositora e intérprete mexicana trans, que gusta de la feminidad, los sonidos mexicanos y las expresiones tradicionales. Hoy en día se ha convertido en una de las artistas LGBT más representativas en el género regional mexicano; rescatando en cada presentación sonidos que, con la llegada de las nuevas generaciones se han ido olvidando: el son jarocho y el huapango.

Ataviada siempre en algún majestuoso traje típico, La Bruja, explota en cada elemento de su vestimenta la estética tradicional mexicana, portando siempre con orgullo huipiles y tehuanas, representando también en su concepto, diferentes expresiones regionales: muxes, maringuias, chuntaes, que justo, enaltecen a la figura femenina.

La Bruja es un proyecto que resulta relativamente nuevo, pero esta transición nace varios años atrás, justo en aquel municipio del Estado de México, cuando Octavio, un músico de formación clásica, vivió la revelación más grande de su vida; que según sus palabras sucedió en un ritual dedicado a la Santa Muerte.

«El curandero del grupo me dijo: ‘Tú, eres una de mis brujas, te estaba esperando’. En medio de la fiesta una mujer cayó convulsionada, sólo tome mi violín y comencé a tocarlo, jamás pensé que volviera en sí. Después de eso, el curandero me llevó a una barranca, me pidió presentarme y confirmar las palabras con las que me recibió. Aquí nació La Bruja, una nueva identidad que me hace comprender mi lado femenino»

La Bruja de Texcoco

La Bruja, una imagen antigua traída a la realidad

El mensaje es claro, tomó a la bruja como imagen femenina castigada: en la antigüedad, las brujas fueron juzgadas y muertas por tener conocimientos específicos; ahora en la actualidad, las mujeres son juzgadas por el mismo motivo. Sabe, que en la tradición mexicana la feminidad es causa de desgracia y que el patrón se repite en la actualidad, en forma de tabúes. Por eso hoy, trabaja en su arte, para encontrar el equilibrio exacto, no únicamente hacia las mujeres y la comunidad LGBT, sino un equilibrio general, dónde la transculturación de la música, siempre gane.

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Así mismo, La Bruja se ha embarcado en una lucha dentro de la misma comunidad, en la cual también existe el rechazo hacia el lado femenino, machismo y misoginia, dónde hay mucha transfobia. Una lucha que implica ir en contra de una cultura establecida, que dicta primero aceptar masculinidades antes que feminidades por temor a ser juzgados.

«Alguien puede ser gay y no dejar de ser machista, claro, también hay mujeres que son machistas, siempre hay de todo. Pero justamente, ésta lucha, que nos ha costado años y sangre, es por eliminar conceptos erróneos e injustos. Es una necesidad conectar con lo femenino, pero es algo para lo que aún no estamos preparados»

La Bruja de Texcoco

Por Liliana García.

Esteman, la libertad de cantarle al amor

La música, como herramienta para el artivismo, ha sido una constante en la vida de todos aquellos que buscan levantar la voz para mostrar su propia identidad o, por lo menos, así lo es para Esteban Mateus Williamson, mejor conocido como Esteman, quien, con once años de trayectoria y cuatro álbumes de estudio, se enfrentó a la difícil tarea de contar su historia a través de la música y revelar su realidad como parte de la comunidad LGBT+ en Latinoamérica, de la que rápidamente se convirtió en uno de sus representantes más importantes. 

Alejado de las convencionalidades artísticas y de los sonidos típicos de Bogotá, Esteman ha consolidado su proyecto musical a partir de una rica mezcla de ritmos caribeños, sintetizadores, baladas llenas de melancolía y un distintivo toque de pop y funk, influenciado por las décadas de los años setenta y ochenta. Tras el lanzamiento de Amor Libre, su tercer material discográfico, el cantautor abrió su corazón ante el público para hablar sobre su orientación sexual y, con ello, cantarle al amor, a la diversidad y a la libertad de ser.

Este año, con el estreno de Si Volviera A Nacer, el colombiano amplificó su discurso para explorar nuevas narrativas sobre la sexualidad, la violencia en contra de las mujeres y las personas transgénero, así como las memorias y raíces de su entorno familiar. De esta forma, con la música, el baile y los escenarios como sus mejores aliados e instrumentos de expresión, Esteman colecciona momentos de su vida en canciones que visibilizan y celebran el orgullo de ser uno mismo y, al mismo tiempo, la capacidad de amar libremente como un acto revolucionario para luchar por los derechos de su comunidad, con la que busca salir a las calles con el rostro en alto.

Por Karla León

Chavela Vargas, la valentía de la rareza

Rebelde, dramática, bohemia y apasionada son solo algunos de los adjetivos con los que se suele referir a Chavela Vargas, una de las intérpretes más grandes de México. Nacida en Costa Rica, donde vivió una infancia caracterizada por la carencia, enfermedad y conflictos familiares, Vargas partió a los 17 años con rumbo a México, país que la arroparía y que la compositora adoptaría como propio.

La vida y carrera de la llamada “Dama del poncho rojo” pasaron por momentos amargos como fueron las dos décadas que la intérprete luchó contra el alcoholismo y que la llevaron a un retiro momentáneo a finales de la década de los setentas. Chavela aseguraba que fue gracias a los dioses náhuatl y los chamanes que logró sobreponerse a la adversidad, lo cual la impulsó a volver triunfante a los escenarios en 1993.

A casi diez años de su fallecimiento, la intérprete se mantiene vigente en el recuerdo colectivo a través de temas como “La Llorona”, “Macorina” y “En el último trago” pero, sobre todo, por su impacto en la visión que se tenía de la mujer en la música y ser una de las primeras exponentes que habló sobre sus preferencias sexuales.

La voz del cambio

Desde el inicio de su carrera contó con la guía de grandes figuras de la música mexicana como José Alfredo Jiménez y Agustín Lara, quienes la apoyaron a forjar su identidad como artista. En un inicio, buscó encajar en la percepción que se tenía de la mujer en la industria musical: cabello largo, maquillaje y vestimenta que acentuara el cuerpo.

Al poco tiempo, la cantante entendió que su voz era suficiente para atraer a las masas. Vargas buscó romper con el estereotipo de las cantantes en su época y, acompañada únicamente por una guitarra, su desgarradora voz la llevó a imponer su propio estilo.

Más allá de ser una representante del género ranchero, Chavela destacó al ser una mujer lesbiana en la industria, convirtiéndose así en una referente para la comunidad LGBTIQ+ hasta tiempos presentes. En un inicio no se mostró vocal al respecto ya que consideraba la ponía en riesgo debido a la profunda discriminación arraigada en la sociedad mexicana.

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La intérprete de “Luz de luna” publicó en 2002 Y si quieres saber de mi pasado, libro autobiográfico donde abrió su corazón al público que la acompañó a lo largo de su carrera de la mano de anécdotas y emociones que solo la pluma de Vargas podía imprimir.

La leyenda cuenta que la cantante logró conquistar a varias figuras femeninas del medio del espectáculo, entre ellas, la pintora mexicana Frida Kahlo, e, incluso, esposas de políticos, amores que ella jamás confirmó y a los que se refiere en el texto como “las mujeres que me amaron y a las que amé”.

En el libro, Chavela expresó que, desde niña, solían usar la palabra rareza para definirla, incluso al referirse a su homosexualidad. «Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera la peste. Hace falta tener mucha ponzoña en el alma para lanzar cuchillos sobre una persona, sólo porque sea de tal o cual modo. Pero nunca he temido el qué dirán, cada uno hace su chingada como mejor le parece».

Paloma negra, aquí sigues todavía

En 2017 se estrenó Chavela, documental que buscó proyectar la historia de la hoy fallecida cantante, la cual es un testimonio de vida que busca inspirar a las futuras generaciones. El largometraje estuvo a cargo de la directora Daresha Kyi (Dispatches from Cleveland, 2017) y y la productora Catherine Gund (Aggie, 2020), quienes ven en Vargas un referente de valentía y libertad.

“Chavela era una lesbiana única, aunque lo dijo públicamente hasta los 81 años; de algún modo la aclaración nunca fue necesaria: ella se paraba en el escenario y cantaba canciones de amor a mujeres, esa fue su manera de decirlo. En México y en muchos otros países ella es la lesbiana más importante del mundo”, dijo Daresha Kyi.

Una de las canciones más emblemáticas de Vargas es “Paloma negra”, la cual narra la desesperación por la pérdida de un amor, buscando consuelo por su abandono sin perder la esperanza de su regreso. Chavela Vargas partió de este mundo en 2012, pero, contrario a lo que relata la canción, sabemos que su esencia prevalece en el mariachi que entona sus canciones, en las mujeres que encuentran en ella un referente de valentía y en los músicos que aprendieron a encontrar valor en su rareza.

Por Emilio Flores

MIKA y su instrumentalización de la autenticidad

El cantautor MIKA irrumpió en la escena musical en 2007, encontrando el éxito a donde quiera que fuera. Sin embargo, el mundo de la música pasaría rápidamente de apreciar su arte a cuestionar su sexualidad, demostrando que la fascinación que rodea a la vida personal de los artistas a menudo se antepone a su música. Su sensibilidad queer era innegable, pero MIKA solía esquivar las preguntas sobre su sexualidad. Fue implacablemente cuestionado en la época en la que no importaba si alguien estaba listo a salir del clóset, siempre y cuando los febriles medios pudieran sacar un titular indelicado confirmando su identidad.

Pasarían cinco años antes de que MIKA se confesara públicamente como gay, después de dispararse en las listas de éxitos y soportar entrevistas donde la música pasaba a segundo plano, con la curiosidad morbosa de saber cómo se identificaba sexualmente. Su música siempre había contenido temas de sexualidad y género, siendo intrínsecamente una parte íntima de la vida del artista y su forma de autoexpresión. Hasta el día de hoy, MIKA recuerda haber sentido la explotación de los medios de comunicación, presionando para que se etiquetara a sí mismo y desviando el curso natural del autodescubrimiento. Para él, la música era suficiente para explorar quién era y quién sería. 

Antes de convertirse en una estrella de renombre mundial, MIKA soportó una vida que pocos envidiarían. Cuando cumplió un año de edad, su familia se vio obligada a escapar de su ciudad natal, Beirut, asolada por la guerra, y huir a París. Fue ahí donde nació su amor por la música, aprendiendo a tocar el piano y a escribir canciones. A sus siete años compuso su primer instrumental en piano. Fue dos años después que su familia se trasladó a Londres, donde sufrió de acoso escolar grave y dislexia. Debido a esto, su madre decidió educarlo en casa hasta que pudieron encontrar otra escuela para el joven artista. Halló una escuela que encajaba con su pasión: la música. No sólo formó parte del coro del colegio, sino que se convirtió en el director musical y siguió componiendo y cantando con su querido piano. De joven fue admitido en el renombrado Royal College of Music en Londres, que luego abandonaría para centrarse en la grabación de su primer disco con Casablanca Records.

La fama le llegó rápidamente. En 2007 se lanzó al estrellato con su single «Grace Kelly», publicado por Universal Music. Rápidamente alcanzó el número uno en las listas de éxitos, lo que le permitió entrar oficialmente en la escena musical. Ese mismo año, lanzó su álbum debut Life in Cartoon Motion y realizó una gira por Estados Unidos y Europa, incluso cantando en diversos escenarios aclamados como los Grammys. Su álbum fue muy apreciado por los críticos y los amantes de la música, se le comparó con artistas reconocidos como Freddie Mercury, Elton John y David Bowie. 

Su tercer álbum lanzado en 2012 dio un giro, autocalificado como menos infantil y más serio, con un tono más simplista que su trabajo anterior. The Origin of Love fue una oportunidad para que MIKA probara algo diferente, incluyendo varios temas en francés. El cuarto álbum de MIKA, No Place in Heaven, se publicó en 2015. Inspirado en la música pop de los años sesenta, continúa la historia de su vida, sus ambiciones y su carácter lúdico con dignidad y madurez.  Su lanzamiento más reciente fue su quinto álbum en 2019, My Name is Michael Holbrook. Tras su publicación, llegó la pandemia y la música de MIKA quedó en suspenso, con el artista centrándose por el momento en otros proyectos. 

Cuando MIKA llegó a la escena musical, la comunidad LGBTQ+ no era tan abierta como ahora. Hoy en día, salir del clóset sigue siendo objeto de curiosidad, pero ya no es un camino que se debe de recorrer tan solitariamente. En parte, esto puede acreditarse a artistas como MIKA, quienes allanaron el camino para que artistas y personas por igual descubrieran su verdadero yo a su tiempo y a su ritmo. Con el Mes del Orgullo siendo un tiempo donde el amor y la empatía abundan sobre el odio y la indiferencia, la oportunidad de autoexpresarse crea alegría para los que deciden vivir con autenticidad.

Por Itali Heide

Kylie Minogue, un amor tan brillante como supernova

Madonna es reconocida bajo el título de la reina de pop alrededor del mundo, pero, es probable que si viajas a Australia y le preguntas a alguien quién es la mayor exponente de la música pop te respondan con un nombre diferente. Kylie Minogue comenzó su carrera en 1986 con un rol secundario en la telenovela australiana Neighbours, pero su verdadera vocación y por lo que el mundo llegaría a adorarla fue gracias a la música.

Desde su cóver de “The Loco-Motion”, tema de Carole King y Gerry Goffin, pasando por la apuesta electro Impossible Princess, el brinco al country con Golden, hasta su más reciente producción discográfica, DISCO, que resalta el género que la volviera una estrella, Minogue no solo ha logrado cosechar una gama de éxitos, sino que en ellos deja ver una evolución constante que, a su vez, se refleja en su crecimiento personal

La niña de 19 años que le cantaba al amor desde una perspectiva juvenil e ingenua se convirtió en una mujer fuerte que toma el control de su vida y carrera a la par de utilizar su plataforma de forma positiva. La vida le ha puesto obstáculo en el camino, su diagnóstico de cáncer de mama en 2005 por ejemplo, pero la intérprete de “Can’t Get You Out of My Head” se ha alzado de las cenizas cual ave fénix cada vez.

Con temas como “Shocked”, “On a Night Like This” y “Slow”, la diva pop ha dejado huella en la historia del pop, pero, sobre todo, en los corazones de aquellos que han crecido con ella y que encontraron en su música un refugio y un consuelo.

Kylie Minogue es considerada un ícono dentro del colectivo LGBTIQ+, algo de lo que la cantante se percató al ver que se realizaba noches temáticas en bares inspirados en ella. La evolución de la artista de una joven coqueta y recatada a una mostraba completa autoridad sobre su cuerpo y se mostraba sexy y segura inspiró a miembros de la comunidad, sobre todo hombres gay, a tomar el riesgo y dejar ver su verdadero ser.

Los amores no se comparan a ti

El papel de Minogue como ícono LGBTIQ+ llegó a nuevas alturas con “All The Lovers”, sencillo líder de su onceava producción de estudio, Aphrodite, en 2010. El tema originalmente habla sobre la libertad que emana el corazón cuando se ama a alguien, y como, a pesar del miedo, estás dispuesto a dejarte llevar, pero este cobró mucho más significado a raíz del lanzamiento del video oficial.

El visual buscó ser un mensaje de amor y cómo este no tiene tamaño, color, forma ni preferencia, y lo hizo mucho más poderoso al incluir a parejas del mismo sexo. De este modo, buscó hacer un homenaje a ese grupo de personas que han estado con ella a lo largo de su carrera y a los que guarda un afecto especial.

Cabe destacar que dejó en claro que la exposición de las parejas no era un intento por generar controversia, sino que bastaba echar un vistazo a la audiencia en sus espectáculos para saber el verdadero motivo detrás de su acción.

Kylie se enfrentó a la crítica y a la censura con este video, incluso al punto de exigir que se retiraran las tomas alusivas a parejas LGBT para su reproducción en mercados internacionales, algo que la cantante rechazó rotunamente. “All The Lovers” tuvo un éxito moderado, pero la canción se volvió un tema de culto entre Minogue y sus fanáticos, a quienes ha dedicado este tema en cada una de sus giras desde el lanzamiento del tema y es coreado con más intensidad cada vez.

Además de este acto, Minogue estuvo involucrada en la campaña australiana a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo, la cual estuvo dirigida por su entonces prometido Joshua Sasse. En un acto por mostrar su apoyo al movimiento, la intérprete de “In Your Eyes” puso pausa a su propio matrimonio con Sasse hasta que la oportunidad de contraer nupcias fuera libre para todos. “¡Vamos a decir ‘acepto’ cuando ustedes puedan también!”

El tiempo pasará y es un hecho que Kylie MInogue seguirá explorando diferentes facetas en su carrera, pero es un hecho que su amor por la comunidad LGBTIQ+ es algo que prevalecerá hasta el fin de sus días porque, tal y como afirma en “All The Lovers”, su relación no se puede comparar a la de nadie más.

Por Emilio Flores

Brian Molko, retando la homofobia de la escena musical

Desde sus inicios en los escenarios, Placebo mostró una imagen peculiar, su vocalista, Brian Molko, adoptó un semblante andrógino: maquillaje, ropa ajustada, cabellera larga, en ocasiones aparecía vestido de mujer. Pero no fue hasta una entrevista y ya alejado de este estilo, donde declara que su intención no era crear controversia o escandalizar la carrera de su banda.

Molko, cuenta que, antes de comenzar una de sus tantas giras por Reino Unido sentía una presión mediática, que llegó a tornarse con tintes políticos, ya que, en la última mitad de la década de los noventa, el mal que aquejaba a la sociedad era el VIH, un virus relacionado directamente con comportamientos homosexuales. Tal motivo repercutió de manera exponencial a la escena musical, que sufría de ataques constantes, Brian quería retar aquellos señalamientos, salir vestido de tal forma que su genero no estuviera especificado a los ojos del público.

“Queríamos retar la homofobia que presenciábamos en la escena musical. Básicamente quería que cualquiera que me mirara dudara de su sexualidad, ponerlos dentro de sus propias críticas, porque creo que la sexualidad es fluida. Para mí no se trata del género, sino de la gente”.

Molko, tenía algo a su favor, nunca ocultó su bisexualidad, lo ayudó a siempre tener un amplio criterio sobre las preferencias sexuales/afectivas de los que le rodeaban; rechazando ser parte de las normas hetero-género de aquella época, haciendo de “Nancy Boy” una bala certera. Aun así, reconoció que, aunque no vivía acomplejado, el momento en el cual hizo pública su bisexualidad no había sido el mejor, pues la prensa los etiquetó como una banda “marica” que vestía de mujer, tema que daba más de que hablar que sus composiciones.

“Quise ser transparente sobre mi bisexualidad, porque Placebo pasaba por un gran momento; para mí era importante compartir lo que somos. Salir del closet era vital para mí, era tomar al toro por los cuernos y dar un paso al frente”. 

Hoy Brian Molko, forma parte de una extensa lista de artistas que se atrevieron a trastocar las normas de género y sexualidad, de forma culturalmente cambiante.

Por Liliana García

RuPaul, la supermodelo que llegó a revolucionar el mundo

Más allá de una drag queen, RuPaul es un estandarte de lo lejos que puede llevarte el trabajo duro sin dejar a un lado tu identidad.

El arte, más allá de su belleza estética, ha sido utilizado como medio de protesta a lo largo de la historia: la música, danza y el teatro son ejemplos de estos, donde el artista plasmaba en sus trabajos un mensaje que iba más allá de lo tangible. El propósito vocal del arte se ha hecho más visible en la actualidad y, entre las nuevas artes performativas, destaca una cuya objetivo es hacer una sátira de los roles de género impuestos por la sociedad: el drag.

En un inicio, el drag o transformismo fue considerada la caracterización de una persona del género masculino que personifica a una mujer por medio de recursos extravagantes en su vestuario y proporciones físicas, sin embargo, el drag ha evolucionado, no solo permitiendo que cada artista presente su arte a su manera, también al dar nacimiento a nuevas vertientes como las bio queens y kings.

El drag ha logrado una mayor exposición en los últimos tiempos y ha permitido que el mensaje de amor, pertenencia e identidad llegue a un mayor número de audiencias. Sin embargo, para que las drag queens pueda correr hoy en el escenario, fue necesario que una persona caminara en tacones antes; esa persona es RuPaul.

RuPaul Andre Charles vivó su verdad desde una edad temprana cuando solía correr por toda su casa mientras usaba la ropa de su mamá, sin embargo, la sociedad no estaba preparada para verlo brillar. El rechazo por parte de sus círculos cercanos lo llevó a padecer adicciones a los 10 años, pero gracias a su hermana y su cambio de residencia fue que dio un giro a su vida por completo.

Al llegar a Atlanta, descubrió quién era como artista y como persona y encontró a “su gente”, a quienes se refería como los inadaptados. Además, Georgia fue el estado que le abrió sus primeras oportunidades, entre las que destaca una participación en el video “Love Shack” de The B-52’s.

La popularidad de Ru en la escena comenzó a crecer, pero esta se consolidó con el lanzamiento de “Supermodel (You Better Work)”, sencillo que le catapultó al estrellato. Tras el lanzamiento, RuPaul se volvió la cara de MAC Cosmetics, la primera drag queen en serlo y logrando reunir fondos a favor de la concientización sobre el virus del VIH. Tiempo después ese éxito la llevó a conducir un programa de variedades, The RuPaul Show, por dos años donde compartiría cámara con Michelle Visage, pero esta no sería la última vez que lo harían.

Madre Ru ha llegado

Si la reina había alcanzado las estrellas con estos éxitos, lo que le esperaba era el universo. En 2009 llegó RuPaul’s Drag Race, competencia televisada que tenía como objetivo buscar a la próxima súper estrella drag americana. En un inicio, el programa fue considerado como un programa dirigido a la comunidad LGBTIQ+, pero con el tiempo se convirtió en un fenómeno tocó el corazón de todo aquel que se diera la oportunidad de verlo.

Más allá de ser una emisión exitosa, el verdadero impacto del programa reside en las más de cien reinas que han sido parte de las 13 temporadas de la versión estadounidense y las versiones internacionales como Reino Unidos y Holanda a quienes ha brindado una plataforma para alzar su voz y darse a conocer ante el mundo.

La escena drag suele exhibirse y celebrarse en un ambiente más pequeño, en bares y discotecas donde las reinas exponen su arte a través del baile, lipsync y demás formas de arte, sin embargo, Drag Race ha sido una ventana para que el público conozca más acerca del drag y su mensaje de amor y aceptación.

Al final de cada una de las emisiones, RuPaul se despide con la frase: “Si tú no puedes amarte a ti mismo, ¿cómo diablos vas a amar a alguien más?”, y si nos detenemos a pensar en su historia, es un reflejo de su propia historia que desea imprimir en las audiencias: no dejar que nadie opaque tu luz.

RuPaul dio los primeros pasos en cuanto a la visibilidad drag en el mundo, pero aún faltan varios kilómetros de camino que no podrá hacer solo, pero ha hecho su labor al inspirar a otros a seguir su camino y, sobre todo, construir el propio.

Por Emilio Flores

Leah Wellbaum: guitarrista, cantante, compositora, artista y queer

Wellbaum forma parte de la banda Slothrust desde su primer disco Feels Your Pain lanzado en 2012. Es vocalista y guitarrista del conjunto de garaje/grunge rock influenciado también por jazz y blues, géneros que los tres integrantes estudiaron. A consecuencia de la mezcla de géneros que identifica a la banda, la gente normalmente tiene problemas categorizando el sonido de la banda. Slothrust es conocida también por versionar canciones como “Happy Together” en 2017.

Leah Wellbaum ha comentado en entrevistas que uno de los temas a los que le gusta plasmar en su música es el agua, lo cual se nota en la lírica de sus canciones. Wellbaum también es artista y las gotas de agua tampoco están exentas en su arte.  Ella menciona que al no haber estudiado arte en ninguna institución, se siente con la libertad de experimentar y hacerlo con naturalidad, a diferencia de la música, con la que se siente cómoda para seguir diferentes estilos. 

Leah ha sabido combinar sus dos pasiones, como lo hizo para el lanzamiento de su álbum Show Me How You Want It To Be, en el que decidió publicar uno de sus dibujos para la portada del álbum, convirtiéndose en un éxito para los fanáticos. Wellbaum también es conocida por la manera en la que se comporta en las presentaciones en vivo. Le gusta tratar a los escenarios grandes como si fueran teatros, siendo una pasión que tenía desde niña. También disfruta adornar sus conciertos con coreografías no convencionales. 

La talentosa guitarrista ha demostrado que puede ser honesta, tanto en sus letras como con su personalidad y manera de vivir. Leah se identifica como una artista queer. Wellbaum cuenta que hubo momentos en su vida en los que no sabía si esconder esa parte de ella, pero mientras crece es algo que ya ni siquiera piensa. Se dio cuenta de que ser queer es ser ella misma, aunque acepta que crecer sintiéndote diferente a los demás puede ser solitario y es algo que ha influenciado su proceso creativo al crear arte y música. 

Judy Garland: siguiendo el camino amarillo llegó a ser uno de los íconos LGBT más importantes

La trágica historia de su vida no evitó el éxito que tuvo entre la comunidad homosexual.

Judy Garland se convirtió en una de las actrices más importantes de Hollywood a los 17 años después de protagonizar la joya cinematográfica El mago de Oz. También es la intérprete de “Over The Rainbow”,ganadora del Óscar a Mejor canción original en 1939  por la misma película producida por los estudios Metro Goldwyn Mayer. 

La carrera de Garland es una de las más respetadas, aunque se sabe que no todo era color de rosa. La cantante sufrió graves abusos por parte de la productora. La estrella se vio obligada a someterse a dietas con las que solo podía consumir lechuga, sopas y cigarrillos para reprimir su apetito, firmó cláusulas de moralidad que le impedían salir con chicos que no aprobara la productora, consumía anfetaminas para trabajar muchas horas sin parar, y fue obligada a abortar a su primer hijo, entre otras cosas. Esto le generó problemas de adicción a drogas como los tranquilizantes. 

Garland sufrió desequilibrio nervioso por un grave complejo al sobrepeso, ya que la productora opinaba que no tenía el cuerpo ideal. Es una de las estrellas más atormentadas que han pisado estudios de cine. La sobreexplotación que recibió le generaba depresión y fuertes conflictos internos por los que intentó suicidarse en más de una ocasión. Todo tuvo consecuencias en su trabajo y las productoras MGM y Warner Bros (con la cual trabajó en la película Nace una estrella) decidieron correrla. 

Judy Garland fue juzgada en muchas ocasiones por las decisiones que tomó en su vida amorosa. Tuvo 5 matrimonios con hombres que supuestamente eran homosexuales o bisexuales, lo que originó una oleada de críticas que afectaba de sobremanera sus relaciones y su estado emocional.

Después de ser obligada a dejar el mundo de las películas, Judy decidió enfocarse en su carrera de cantante y realizó giras que no fueron tan lucrativas como ella esperaba. Dentro de éstas presentaciones está el concierto de Carnegie Hall de 1961 en Nueva York grabado en vivo con el cual fue acreedora de cuatro premios Grammy, incluido el álbum del año, siendo la primer mujer en conseguirlo. 

A pesar del trágico relato de su vida, Judy Garland ha sido un ejemplo a seguir para miles de personas, incluida la comunidad LGBTTQ+. 

Muchos opinan que la razón por la que Judy Garland se convirtió en un ícono para la comunidad homosexual se debe al sufrimiento y el rechazo por el que pasó la cantante. Las personas homosexuales tienden a identificarse con Garland por los problemas internos e inconformidad con su cuerpo.  

De hecho, la canción “Over The Rainbow” es casi un himno para la comunidad y posiblemente la razón por la que la bandera gay sea del color del arcoíris.

Por Natalia Ortiz

Juan Gabriel, un acto de valentía

Juan Gabriel nunca dio declaración abierta hacia su sexualidad, a lo largo de su vida y carrera como cantautor, se le cuestiono innumerables ocasiones sobre su homosexualidad, él, nunca dió una respuesta que negara o confirmara lo que al parecer era un secreto a voces.

En el año 2002, concedía una entrevista para la prensa americana; el entrevistador, lanzó por fin la pregunta, certera y directa: ¿Juan Gabriel es gay? “Lo que se ve, no se pregunta” respondió. A pesar de lo ambigua que resultó su respuesta, Juan Gabriel siempre fue considerado un ícono gay. Nunca acepto ser homosexual, pero, tampoco lo negaba, mucho menos lo ocultó.

La cultura popular mexicana, en la mayoría de las ocasiones fue representada por hombres ataviados en traje de charro, cantando rancheras, fuertes y siempre con un semblante rudo, Juan Gabriel demostró que también se podía ser delicado y romántico, que también podía cantar rancheras sin necesidad de montar a caballo. Por mucho tiempo la comunidad gay se identificó con él y sus canciones.

Las frases, la vestimenta y sobre todo, las canciones del Divo de Juárez han sido parte de la cultura LGBT mexicana desde finales de los setenta, cuando este inició su carrera. La manera en la que desafiaba los roles de género, él representa un ícono del que la comunidad lésbico-gay se apropió sin su permiso, Juan Gabriel siempre envió un mensaje universal sobre el amor y el desasosiego, pero al mismo tiempo cantaba y escribía canciones desde la perspectiva de un hombre con una sensibilidad feminizada y sobre el tormento de tener un amor inalcanzable, con el que muchos de nosotros nos identificamos.

Juan Gabriel nunca tuvo un contacto directo con la comunidad LGBT, contribuyó sin duda a la mayor aceptación en temas de diversidad sexual, donde artistas de su nivel aún dudaban admitir o demostrar su homosexualidad, por el miedo a la presión mediática. “Lo que se ve no, se pregunta” es sin duda un acto que Juan Gabriel dejó para la posteridad.

Por Liliana García

Cyndi Lauper abraza todos los colores y continúa luchando por un cambio

Cyndi Lauper, conocida mundialmente por temas como “Girls Just Wanna Have Fun”  y “True Colors”, no solo se ha dedicado a crear éxitos mundiales y ser una de las figuras más importantes del pop; sino también ha empleado su tiempo, su popularidad y su plataforma, como activista de la comunidad LGBTQ, en búsqueda de salvaguardar los derechos de este grupo y darles una mayor visibilidad.

La cantante nació en Nueva York y emprendió su carrera artística como vocalista de diversas agrupaciones, hasta que en 1983, se lanzó como solista con su primer material discográfico titulado She’s So Unusual, el cual vendió más de 4,5 millones de copias en Estados Unidos y la convirtió en una superestrella internacional. El álbum logró reflejar su rebelde personalidad y su autenticidad musical con los emblemáticos sencillos «Girls Just Wanna Have Fun» y «Time After Time». 

Asimismo, Lauper comenzó a ser identificada como un símbolo de empoderamiento femenino y de libertad, con letras inclusivas que con el tiempo, –y a la par de su trayectoria– fueron madurando explorando temas más complejos. Tal es el caso de su sencillo “True Colors”, que es considerado por muchos como un himno gay. Actualmente, la artista cuenta con 11 álbumes de estudio y 15 nominaciones de Premios Grammy. 

De superestrella a activista LGBTQ

La cantante, compositora, actriz y activista, a lo largo de su carrera ha realizado una extensa labor a favor de la comunidad LGBTQ y de la promoción de los derechos humanos. Sus esfuerzos han sido reconocidos por organismos internacionales como las Naciones Unidas y por figuras políticas como Barack Obama, y sus acciones en búsqueda de un cambio positivo continúan hasta nuestros días.  

En una entrevista realizada por Billboard, Cyndi explicó por qué es tan importante para ella este tema. “En los años 96 y 97 leí muchos correos electrónicos de personas que se vieron privadas de sus familias, de sus hogares, de sus trabajos y de sus amigos cuando salieron del clóset, y que se sentían suicidas, y entonces escucharon «True Colors» y eso les salvó la vida. Entiendo lo que se siente porque hay ciertas canciones que escuchaba cuando era más joven y siempre pensaba: ‘esa canción me salvó la vida’”, comentó.

“Me involucré porque, si se trata de tus amigos y tu familia, ¿cuánto tiempo se supone que vas a quedarte de brazos cruzados viendo cómo les quitan sus derechos civiles? Decidí hacer lo que siempre hago. Si eres italiano, siempre lo haces. Defiendes a los tuyos. No te quedas con la boca cerrada, das la cara. Cuentas tu historia y permites que otras personas cuenten la suya”, añadió la cantante.

Este año, Cyndi publicó en su Instagram un mensaje en apoyo a la Ley de Igualdad o Equality Act –un proyecto de ley en el Congreso de Estados Unidos– que busca erradicar la discriminación basada en el género, la orientación sexual, la eduación, entre muchos otros aspectos; además de proteger los derechos de la comunidad LGBTQ, especialmente de las personas transgénero. 

Fundación True Colors United

Lauper comenzó su extensa labor a favor de la comunidad LGBTQ en el 2008, cuando cofundó la organización True Colors United para combatir la indigencia entre los jóvenes LGBTQ. La fundación ofrece un entrenamiento gratuito para poder abordar las necesidades que estas personas experimentan, además de hacer un llamado a las autoridades y a los medios de comunicación, para garantizar la financiación de los recursos y la entrega óptima de sus servicios.

Asimismo, True Colors United busca que los jóvenes que han experimentado la falta de hogar, en un futuro se conviertan en líderes clave para afrontar este problema. Desde su creación, han implementado diversos sistemas y acciones para prevenir la indigencia y recientemente, en medio de la crisis sanitaria de Covid-19, lanzaron una campaña en colaboración con la plataforma Tik Tok llamada #ShowYourTrueColors, en la que buscaron hacer conciencia sobre diversos aspectos de la comunidad LGBTQ y apoyar a los jóvenes a salir del clóset. 

Al mismo tiempo, para conmemorar el mes histórico LGBTQ y recaudar fondos, la cantante reveló una nueva versión del video lírico de su sencillo “Time After Time”, acompañada por imágenes queer.

Neil Tennant, ¿quién diría que le temía a los escenarios?

El vocalista Neil Tennant quien también es compositor, tecladista y guitarrista pertenece, desde 1981, a uno de los dúos británicos más exitosos: Pet Shop Boys.

Niel Tennant formó la famosa dupla con Chris Lowe, a quien conoció en los años 80 mientras los dos continuaban estudiando carreras un poco más convencionales cuando comenzaron a planear formar parte del mundo musical. Comenzaron a componer juntos y de la mano del productor Bobby Orlando, grabaron su primer sencillo “West End Girls” que aunque en ese momento no tuvo el éxito que esperaban, después se convertiría en una de sus canciones más populares. 

El conjunto produjo más sencillos y lograron publicar su primer álbum, pero no fue hasta el año 1987 cuando Pet Shop Boys alcanzó éxito con su álbum Actually y desde entonces no han parado de hacer música. Su estilo siempre se identificará por sonidos futuristas y melodías que han hecho bailar a miles de personas alrededor del mundo durante poco más de tres décadas. Entre sus canciones más importantes están “Domino Dancing”, “What Have I Done To Deserve This”, “West End Girls” e “It’s A Sin”. 

Neil no era un personaje que sintiera gran comodidad en el escenario como lo hemos visto con otros artistas. Padecía de miedo escénico y como consecuencia de ello, Chris Lowe y Tennant compensaban con escenografías extravagantes, múltiples bailarines y repetidos cambios de atuendos. 

Neil Tennant no fue siempre muy abierto con su sexualidad. Él comenta que no quería ser honesto con su preferencia sexual ya que creía que salir del clóset lo encasillaría en “Neil Tennant la estrella pop gay”, cosa que instantáneamente sucedió. El creador de canciones con gran popularidad como “Always on My Mind” (versionada de Elvis Presley), siempre ha dicho lo mucho que le molesta que todo lo que diga o hace se convierte en un pronunciamiento sobre la homosexualidad y cree que el ser artista y homosexual deberían de tomarse como dos cosas separadas. 

Neil también ha hablado sobre la educación que recibió cuando era un niño y cómo eso influenció algunas de sus canciones. Ha comentado que siente vergüenza al recordar ese pasado: todo lo que hacía, pensara o decía era considerado un pecado, pero no le da mucha importancia y nunca dejó que le afectara de más, llegando a ser considerado un representante importante de la comunidad LGBT+.

Por Natalia Ortiz

Britney Spears, la princesa del pop que es más fuerte que ayer

La opinión pública tiende a ser un arma de doble filo, mientras algunos resultan beneficiados de esta hay quienes terminan siendo afectados por prejuicios banales; Britney Spears ha estado al borde de las dos caras de la moneda. Siendo una de los miembros de la realeza del pop, la cantante se ha ganado un lugar irremplazable en la cultura popular y en la subcultura a través de letras pegajosas que cobran vida en cada una de sus memorables prestaciones. 

Britney nació en McComb, Mississippi, una pequeña ciudad del sur de Estados Unidos con una reputación conservadora, el lugar vio los inicios de Spears, quien desde temprana edad se unió al coro de la iglesia. Sus habilidades como bailarina también tiene un largo tiempo desarrollándose, a los tres años empezó a tomar clases de baile y dos años más tarde hizo su primera presentación como parte del acto de clausura de su educación preescolar. Conforme Britney comenzó a demostrar mayor interés en ofrecer espectáculos se inscribió a clases de canto y de gimnasia, llegando a participar en concursos  de talentos para niños a nivel estatal. 

La cantante aún se encontraba lejos de culminar su educación básica, pero a los ocho años trató de audicionar para la nueva versión del programa The Mickey Mouse Club, pero Britney fue descartada en el primer intento por ser demasiado joven. Sin embargo, consiguió un papel en el musical Ruthless! que le ayudó a crear experiencia en el campo y le permitió conseguir ser parte del nuevo elenco del proyecto del que inicialmente fue rechazada. 

En 1997 Britney fue considerada para participar en un grupo de chicas, pero la oferta cambió para tratar de conseguirle contratos con una disquera, los primeros intentos no fueron exitosos y constantemente la rechazaban porque argumentaban que los solistas no estaban de moda en el género. Poco tiempo después, Spears recibió una oferta para firmar un contrato por ocho discos, y aunque la promoción de su álbum debut no fue tan grande como se esperaba, …Baby One More Time llegó a posicionarse en las listas de popularidad de 15 países; el sencillo principal del disco continúa siendo una las canciones más representativas del pop.

Un año después lanzó Oops!… I Did It Again, que hasta día de hoy sigue siendo uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos. Con la nueva tendencia del hip-hop, en 2001 publicó su álbum homónimo siendo nuevamente un éxito en ventas. Britney se había convertido en tema de conversación en los medios de comunicación, tanto lo que hacía como lo que vestía marcaba tendencia entre las jóvenes de su generación. 

Todos los ojos puestos en Britney

El fin de su relación con Justin Timberlake y la publicación del sencillo «Cry Me a River», el cual tenía especulaciones de una supuesta infidelidad por parte de la cantante, desató una serie de críticas que iban más allá de su aporte a la música. A pesar de esto, Spears estrenó en 2003 In the Zone, su cuarto álbum de estudio, asumiendo mayor libertad creativa y siendo aclamado por mostrar su evolución como artista; de este material se desprende «Toxic», tema con el cual Spears ganó su primer premio Grammy. 

Britney hizo una pausa en su carrera para enfocarse en su matrimonio con el rapero Kevin Federline y en la llegada de su primer hijo, esto también representó una nueva oportunidad para la carrera de Spears, firmando un contrato con una televisora para realizar un reality de su vida en pareja, Britney & Kevin: Chaotic. No obstante, Britney explicó que se arrepentía del programa y tiempo después Federline y ella se separaron. 

A pesar de que Britney ya se había consolidado como una estrella de la música, la cantante fue protagonista de varios altercados relacionados a su salud mental y el uso de sustancias ilícitas, sus visitas a la corte y a centro de rehabilitación comenzaron a ser frecuentes, así como el acoso por parte de reporteros cuando visitaba estos lugares. 

En 2008, Spears fue llevada al juzgado para ponerla bajo la custodia de su padre, Jamie Spears, y su entonces abogado, Andrew Wallet. Más tarde, en ese mismo año, Britney lanzó Circus, álbum que le dio el mérito de convertirse en la mujer más joven en conseguir cinco discos debutando en el número uno. Femme Fatale, su álbum precedesor volvió a tener una buena recepción, volvió a salir de gira y un año más se unió al elenco del programa de talentos, The X Factor, en su versión estadounidense. 

Sin embargo, la salida de Britney Jean fue un poco más complicada que sus trabajos anteriores, ya que este fue el último disco bajo su antiguo sello, a pesar de esto el disco tuvo varios temas fueron exitosos y Britney consiguió una residencia en Las Vegas por dos años, Britney: Piece of Me; su más reciente álbum, Glory, también formó parte de dichas presentaciones. Spears comenzó un periodo donde también se dio la oportunidad de escribir para otros artistas y hacer pequeñas apariciones en programas de televisión. 

#FreeBritney

Entre sus presentaciones en Las Vegas y giras mundiales, Spears se había enfrascado en su carrera, pero no todo estaba bien. En 2019 anunció que se daría un descanso indefinido y por ende cancelaría el resto de las presentaciones de su residencia, todo esto por supuestas complicaciones de salud de su padre. Poco tiempo después se dio a conocer que en realidad Jamie Spears canceló los conciertos y la había encerrado en un centro psiquiátrico, ya que Britney se negó a tomar su medicación y manejó sin su autorización. Además, se reveló que la tutela legal debió haber terminado en 2009, diez años antes del tiempo que llevaba bajo su control. 

Los fans de la cantante se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, por lo que fueron a protestar a las afueras del ayuntamiento de West Hollywood, a partir de ese momento nació el movimiento #FreeBritney, el cual se extendió rápidamente con ayuda de las redes sociales. Britney comenzó a tomar acciones legales y con ayuda de su responsable y de su abogado, Jodi Montgomery y Samuel D. Ingham III respectivamente, el año siguiente exigió que Montgomery fuera su tutora permanente y de que se sustituyera a Jamie por un administrador para cuidar su patrimonio.

La jueza del caso, Brenda Penny, aprobó a Bessemer Trust como co-administrador del patrimonio de Spears junto a Jamie. Sin embargo, hasta hace poco Britney pudo hablar ante la audiencia después de que esta se pospusiera, manifestó que quería poner fin a todo lo que su padre le había prohibido hacer, así como que este pagara por los abusos a su persona que ejerció durante años. 

«Básicamente, esta tutela me está haciendo mucho más daño que bien. Merezco tener una vida. He trabajado toda mi vida. Merezco tener un descanso de dos o tres años y, ya sabes, hacer lo que quiero hacer. Pero siento que hay una crisis aquí. Y me siento abierta y estoy bien para hablarlo hoy al respecto», declaró Britney a través de la llamada con la corte el pasado 23 de junio del presente año. 

Britney, que en ocasiones anteriores había negado necesitar ayuda, habló a través de sus redes sociales. «Me disculpo por fingir que he estado bien los últimos dos años. Lo hice por mi orgullo y porque me daba vergüenza compartir lo que me pasaba pero, sinceramente,  ¿quién no quiere plasmar en su Instagram una visión más optimista? Lo crean o no, fingir que estoy bien en realidad me ha ayudado». El mensaje de Spears llenó de orgullo a sus fans, quienes manifestaron que también esperan buenas noticias para la cantante en los próximos días o meses.

Nacida para hacernos felices

El cariño que sus fans le tienen a la estrella pop es el resultado de los años que Britney le ha aportado a la sociedad. Más allá de entregar canciones o presentaciones memorables, Spears se ha comprometido a predicar con el ejemplo. En 2004, la cantante inició la Fundación Britney Spears, la cual fue creada para ayudar a los niños necesitados. Britney estaba convencida que el arte podía salvar vivas, por lo que la organización también apoyó a otro de sus proyectos, el Campamento Anual Britney Spears para las Artes Escénicas, donde los campistas tenían la oportunidad de explorar y desarrollar sus talentos. Desafortunadamente, estos llegaron a su fin en 2011, tiempo después de estar bajo la tutela de su padre. 

Durante su trayectoria, Spears ha estado consciente que su público está encabezado por miembros de la comunidad LGBT+ y su compromiso con la lucha contra la homofobia le ha valido un lugar en los corazones de miles de personas que la han nombrado un ícono para la comunidad. Britney ha participado en Día del Espíritu, celebración donde se invita a combatir el acoso a los jóvenes del colectivo dentro y fuera de las escuelas. 

En 2008, Britney fue reconocida por la entrega de premios de la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación. «Ella es una fuerza en el mundo de la música que ha utilizado su plataforma global para compartir mensajes de amor y aceptación, algo que el mundo necesita hoy más que nunca», dijo Sarah Kate Ellis, presidenta y CEO de la fundación cuando expresó que Spears sería la celebridad reconocida ese año. 

Además, Britney se ha dado el tiempo para participar en otras dinámicas para reconocer todo el apoyo que le ha manifestado esta fracción de sus fans. «Esta es mi carta de amor a todos mis fans LGBTQ. A lo largo de mi carrera, siempre han manifestado el impacto positivo que he tenido en ustedes: que les he infundido alegría, esperanza y amor en momentos en que no había ninguno», escribió en una carta para un especial de Billboard. 

«Que mi música sea una inspiración. Que mi historia les da esperanza. Pero tengo un secreto que compartir con ustedes», continuó. «Verán, en realidad son ustedes los que me levantan. La lealtad inquebrantable. La falta de crítica. La verdad sin reparos. La aceptación. Sus historias son las que me inspiran, me alegran y hacen que mis hijos y yo nos esforcemos por ser mejores personas».

A principios del confinamiento, a pesar de que es de conocimiento público su situación, Britney se unió al #DoYourPartChallenge, un reto donde diferentes celebridades llevaban a cabo acciones para ayudar a las personas que más lo necesitaban durante la crisis del coronavirus. Spears invitó a sus fans para que le enviaran mensajes y posteriormente ella seleccionaría de manera aleatoria a tres personas para hacer algo por ellas. 

La historia de Britney ha cautivado a miles de personas alrededor del mundo, sin embargo, revictimizarla y dejar de lado su legado como princesa del pop es un error que no debería suceder otra vez. Spears ha expresado sus deseos de iniciar una nueva etapa en su vida, ponerle fin a aquello que le impedía mostrarse tal y como es. La cantante nos ha demostrado que es más fuerte que ayer.  

Por Carmen Ascencio

Pete Burns probó que la excentricidad no tiene límites

El líder de la banda británica Dead or Alive Pete Burns ocupa un lugar importante entre las celebridades favoritas del Reino Unido. El intérprete de la famosa canción “You Spin Me Round (Like A Record)”, (la cual es considerada un himno gay) también es conocido por someterse a varias operaciones quirúrgicas que le dieron como resultado un aspecto un más femenino. Muchos opinan que Burns sufrió uno de los desastres quirúrgicos más llamativos. 

El cantante también es conocido por participar de varios programas de televisión y reality shows como Big Brother en 2006 en el que fue protagonista de varios escándalos . Fundó Dead or Alive en 1980 en Liverpool e interpretaron canciones que tuvieron gran popularidad como “Youthcake” y “Lover Come Back To Me”. El grupo lanzó su último disco Fragile en el 2000. 

Peter Burns siempre se caracterizó por demostrar un estilo extremadamente llamativo y fuera de lo convencional. Burns solía usar conjuntos de ropa brillante, uñas largas, y demás vestuarios excéntricos. Una de sus más icónicas señas de identidad, era el parche negro que utilizó en diversos videos, aunque existen rumores que aseguran que la razón de éste era cubrir los moretones que las cirugías le ocasionaban. 

Burns estuvo casado durante 25 años con Lynne Corlett, amiga de infancia, a quien conoció cuando tenía 15 años. Esa fue la época en la que él realizó las cirugías que transformaron su aspecto por completo. 

En 2006, siendo Burns una persona a la que nunca le importaron las críticas por manejar su sexualidad abiertamente, contrajo matrimonio con Michael Simpson, de quien se divorció meses después.

Pete Burns falleció a causa de una paro cardiaco en 2016 a los 57 años dejando un legado importantísimo en el campo de la música punk-new wave inglesa de los ochenta, abriendo paso también al género pop-electrónico. Siempre será considerado uno de los íconos más relevantes dentro de la comunidad LGBTIQ+.

Por Natalia Ortiz

Javiera Mena, una diva del ambiente

Mientras el resto de los países del globo terráqueo lidian con asuntos ajenos al resto de América Latina, la región aún enfrenta problemas sistémicos palpables en el entorno social. Originaria de Chile, Javiera Mena es el resultado de la cultura latina y del esfuerzo por terminar con los males que desde años acechan en los países del centro y sur del continente. La cantautora y productora se ha convertido en una de las referentes del electropop en español a nivel internacional, retando al sistema con melodías pegajosas que han cautivado a un público diverso. 

Javiera comenzó a alimentar su interés por la música a través del clero, de pequeña perteneció al coro de la iglesia mientras cursaba su educación en una escuela católica. Tiempo después decidió que la urgencia de alimentar su arte era una prioridad, por lo que ingresó a la academia ProJazz de Santiago de Chile para estudiar durante cuatro años composición y arreglos musicales. 

Tan pronto cumplió la mayoría de edad, Javiera comenzó a formar parte de la escena de rock independiente que se desarrollaba en Santiago en esa época, tocando en universidades y pequeños festivales. Los siguientes años le sirvieron para encontrar su sonido, experimentando con diversos instrumentos y géneros musicales que más tarde iban a definir su proyecto. Mena también colaboraba de vez en cuando con artistas argentinos, desdibujando las fronteras entre culturas que a su vez le permitió ampliar su público eventualmente. 

Tiempo después se unió a Francisca Villela para formar el dúo de electropop, Tele-Visa, sin embargo decidieron separarse antes de poder lanzar un álbum de estudio. Aunque no todo pintaba mal para la carrera de Javiera, ya que en el 2006 logró publicar y producir su primer disco, Esquemas juveniles, el cual le valió el galardón de Mejor revelación musical en los premios otorgados por la Asociación de Periodistas de Espectáculos, Arte y Cultura de Chile; el sencillo homónimo del material ingresó a las listas de popularidad de las radios chilenas.  

Esquemas juveniles y parte de los sencillos promocionales de su segundo disco le abrieron las puertas para presentarse en México y llamar la atención de actos nacionales e internacionales;  fue invitada especial de Julieta Venegas en su paso por Santiago, mientras que Kings of Convenience la invitó a abrir sus conciertos en España y Portugal. Mena tuvo una recepción especial en el territorio mexicano y Javiera, ya siendo conocida en el país, ofreció varios conciertos en diferentes ciudades. 

La otra era de Javiera

En 2013 anunció que su tercer álbum ya estaba en camino, pero antes del lanzamiento de este publicó una antología de sus primeros trabajos como compositora, Primeras composiciones 2000-2003. Un año después, Javiera lanzó Otra era, su disco más aclamado hasta el momento, el cual recibió una nominación al Grammy Latino en la categoría Mejor Canción Alternativa por el sencillo del mismo nombre. 

Espejo llegó tres años después de su álbum antecesor, el primer material que Javiera publicaría bajo un sello más grande, sin embargo, continuó siendo productora de su música, mérito que le fue reconocido al ser nominada en la categoría Mejor Productor Musical en los Premios Pulsar y una invitación para formar parte de uno de los festivales  de música más importantes hoy en día, Coachella. 

Un corazón astral 

Dentro de la discografía de Javiera Mena hay una temática que la ha hecho destacar entre los demás exponentes de electropop latino, pues la propia cantautora denomina sus obras como “pop de autor”, teniendo como inspiración las metáforas de la poesía. Alternando entre temas biográficos e historias, las canciones más personales de Javiera fueron tema de conversación, ya que desde los inicios de su carrera dejó en claro que los prejuicios no le preocupaban. 

“Creo que fui la primera persona de mi país en reconocerlo públicamente, y ahora me siento súper orgullosa de haber ido siempre por delante en este tema, siempre auténtica y transparente”, dijo Mena a La Vanguardia

. Javiera se identifica como lesbiana y gran parte de su repertorio cuenta con letras donde muestra su amor por otras mujeres, la cantautora ha expresado que su activismo en la lucha contra la homofobia radica en normalizar la expresión de la sexualidad femenina.  

Sin embargo, Javiera también ha demostrado su compromiso con el movimiento feminista, siendo vocera de los derechos reproductivos de las mujeres, aunque ha aceptado que el performativismo no es parte de su práctica. La cantante ha cuestionado el privilegio que existe dentro de la comunidad para los hombres haciendo énfasis en la invisibilización de las lesbianas en el colectivo LGBT+. “Las mujeres lesbianas tenemos menos poder que el hombre gay, y eso también es machismo. Al final no deja de ser una mujer que prefiere a otra mujer, y tal y como está armada la sociedad, es mucho más invisible”, compartió para el diario El Español.   

En una entrevista para la promoción de su más reciente material, I. Entusiasmo, Javiera habló con Rolling Stone Colombia y aprovechó para volver a tocar el tema que la convirtió en un ícono del colectivo latino. “Creo que con las nuevas generaciones esto está cambiando, es otro mundo, pero ese mundo se gestó gracias a que muchas mujeres se han atrevido, han sido valientes y lo han dicho; yo me siento parte de ellas también. Las cosas están cambiando para bien y ahora es el mejor momento para la gente queer, la gente gay, la gente lesbiana”.

I. Entusiasmo es la primera parte de lo que será su quinto álbum de estudio, con la llegada de la pandemia y su nuevo comienzo en España, Javiera cambió la dinámica del estreno de un material, poniendo a la disposición de sus seguidores cinco canciones que resultan más que adecuadas para la celebración del mes del orgullo. Javiera Mena es uno de los talentos prolíficos latinoamericanos más relevantes de los últimos años, por lo que no es extraño que tomara el estandarte de un colectivo significativo, demostrando ser la diva del ambiente.  

Por Carmen Ascencio

Hayley Kiyoko nos invita a su lado del paraíso

Construir una carrera en la música después de haber dado tus primeros pasos en la actuación no es tarea fácil, los perjuicios y el riesgo de ser encasillado como una estrella infantil se hacen presentes. Sin embargo, Hayley Kiyoko logró encontrarse así misma en el camino y crear un espacio seguro donde el amor en todas sus formas y maneras es bienvenido. 

Desde hace un tiempo, Hayley Kiyoko recibió el título de “Lesbian Jesus” por sus fans, la cantautora se ha convertido en un estandarte del colectivo LGBT+ por sus canciones y memorables videos musicales donde da representación a las relaciones sáficas, pero esto no siempre fue así. Hayley comenzó su carrera como modelo y actriz infantil, al mismo tiempo que desde muy joven encontró en la danza parte de su inspiración que más tarde jugaría un rol muy importante en su expresión artística.

Siendo hija de un padre con experiencia en el campo de la actuación y una madre que durante años fue una patinadora artística reconocida, los Alcroft no esperaban menos de Hayley y su gusto por el arte. Kiyoko comenzó a aparecer en comerciales, incluido uno de un cereal muy famoso en los Estados Unidos, pero pronto decidió que quería aprender a tocar un instrumento, la batería. Esto le fue suficiente solo por un tiempo y a los 8 años escribió su primera canción, su padre vio potencial en ella pero tuvo que pasar bastante tiempo para que decidiera darle una oportunidad a la música de manera formal. 

Mientras continuaba con su educación, una joven Hayley Kiyoko encontró inspiración en otras chicas de su edad que compartían su identidad como mujer biracial, por lo que su trabajo en la actuación comenzó a tomar mayor seriedad, al mismo tiempo que esto le permitía generar ingresos para sus ahorros de universidad y poder comprar equipo para hacer música. Como buen millennial, Hayley formó su primera banda, Hede, y compartió cinco canciones a través de Myspace. 

Sin embargo, con el auge de las girl bands en la década de los años noventa, Vitamin C vio potencial en Hayley y la reclutó para formar The Stunners al lado de Allie Gonino, Tinashe, Kelsey Sanders y Marisol Esparza. El grupo logró lanzar un par de sencillos con la disquera que hizo su primer acercamiento, pero volvieron a probar suerte con Universal Republic Records, esta vez logrando ser el acto de apertura en la primera gira de Justin Bieber. En 2011 tomaron la decisión de separarse y cada quien siguió sus propios intereses. 

Kiyoko había alternado entre sus proyectos como cantante y como actriz, por lo que mientras el grupo daba sus primeros pasos, Hayley aseguró su primer protagónico en una película interpretando a Velma Dinkley en Scooby-Doo! The Mystery Begins, la cual tuvo una secuela en 2010, Scooby-Doo! Curse of the Lake Monster. A pesar de que su carrera como actriz continuaba creciendo, ella ha hablado que el encontrar papeles con su descripción física no fue fácil, ya que no encajaba en los estándares caucásicos pero tampoco se veía a sí misma como asiática. 

Un año antes de la separación de The Stunners participó en la película de Disney Channel, Lemonade Mouth, papel por el que hoy en día aún es recordada. Hayley continuó trabajando con la empresa haciendo otros papeles pequeños, pero no firmó un acuerdo de exclusividad como el resto de las estrellas adolescentes que posteriormente hicieron una carrera musical como fue el caso de Miley Cyrus y Selena Gómez. 

Al borde del precipicio

Cuando Hayley Kiyoko volvió a lanzar música como solista lo hizo más decidida que en ocasiones anteriores. Con A Belle to Remember hace su debut, un lanzamiento pequeño que en parte fue una producción financiada de manera independiente y pasó desapercibida entre aquellas personas que no la conocían de alguno de sus trabajos anteriores. Sin embargo, con This Side of Paradise, su segundo EP, todo empezó a cambiar, ya que el material le dio la notoriedad que no había logrado en el pasado.

This Side of Paradise empujó a Hayley a salir de su zona de confort, al ser un trabajo más personal se permitió compartir otra parte de ella que el público desconocía. «Girls Like Girls», una de sus canciones más populares, refleja la historia de una chica que se enamora de otra chica; años más tarde, Kiyoko explicó que junto a la co-autora de la canción decidieron ser fieles a la narrativa de la historia en la que estaba inspirada. 

El video del sencillo también contó con la participación de Hayley en la dirección, haciendo su debut como directora que posteriormente se repetiría en  la mayoría de sus videoclips. «Me sorprendió que la gente no me juzgara. Estaba preparada para ser juzgada y para ser etiquetada. Ese fue un momento en el que me dije: puedo ser yo misma y la gente está de acuerdo con eso», dijo Kiyoko en una entrevista para la revista PAPER.

La canción se volvió viral y a partir de ahí miembros de la comunidad LGBT+ comenzaron a seguir de cerca sus proyectos, pues la cantante continúa siendo una de las pocas representantes de las figuras públicas que da representación a las lesbianas. 

La decisión de Hayley Kiyoko de mostrarse al mundo tal y como es no fue nada fácil, la cantante ha dicho en más de una ocasión que en su adolescencia jamás habría admitido estar atraída a las mujeres.  «Crecí sintiéndome aislada en mis sentimientos, sin conocer a otra persona gay o a alguien que estuviera orgulloso de serlo», compartió para la revista TIME. «Cuando empecé a abrirme al mundo, encontré cientos y miles de personas que se sentían como yo. Pude encontrar esta comunidad y esa comunidad me dio esa fuerza y ese poder».

Para su tercer EP, Citrine, Kiyoko cambió un poco la dinámica, la mayor parte del material le sirvió como terapia después de haber sufrido una conmoción cerebral y ser diagnosticada con síndrome posconmoción y depresión. En 2018 presentó su primer material de larga duración, Expectations, logrando debutar en las listas de popularidad de Irlanda, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos. Hayley fue reconocida como una de las primeras cantautoras en popularizar canciones con temática LGBT+. La promoción del álbum también le permitió presentarse en recintos cada vez más grandes, tocar en televisión por primera vez y conseguir otro éxito con el sencillo «What I Need» en colaboración con Kehlani. 

Kiyoko es demasiado sensible para esta mierda

A pesar de estar lejos de ser una celebridad con una amplia discografía o con giras mundiales, Hayley ha creado una comunidad entre sus seguidores, lo que la llevó a ganarse el sobrenombre  de “Lesbian Jesus”. Las redes sociales de Kiyoko son espacios  seguros donde sus seguidores pueden dialogar libremente, la cantante ha participado en numerosas ocasiones en campañas para recaudación de fondos en pro de la juventud LGBT+ y sus videos musicales a menudo comparten mensajes en contra de la homofobia. 

«Lo que tienen en común mis fans y yo es que todos queremos ser amados. Es tan sencillo y a la vez tan complicado. Y mucha gente se siente marginada. La mayoría de las personas son marginadas. Así que, es como, empezar la conversación. Todos pasamos por la depresión, todos pasamos por la soledad, todos pasamos por la pérdida en varios niveles. Se trata de estar ahí para los demás», dijo Kiyoko en una entrevista para W Magazine. 

Su trabajo más reciente es el EP de 2019, I’m Too Sensitive for This Shit, desde su lanzamiento, Hayley sacó otro par de sencillos que serán parte de su segundo material discográfico, pero aún no ha confirmado la fecha de lanzamiento de este. Kiyoko todavía  continúa formando su carrera como artista desde diferentes aspectos, sus letras y mensajes de aceptación individual continúan esparciéndose en las generaciones más jóvenes, todo con la esperanza de que no solo vivamos en un mundo con equidad, sino también visitar su lado del paraíso. 

Por Carmen Ascencio

Adrianne Lenker: escapar de las etiquetas para encontrarnos a nosotros mismos

«El término queer puede ser útil para intentar comprendernos mejor, pero en realidad se trata de tu relación contigo mismo sin importar lo que digan los demás”.

El 2021 está repleto de artistas sobresalientes que están cambiando la industria de la música y creando desde la experiencia LGBTQ+. Si bien algunos lo hacen abierta y masivamente, otros tantos lo hacen de manera sutil, discreta y en ocasiones silenciosa. Sin embargo, si algo es cierto es que, de cualquier forma, su música da voz y visibilidad a la comunidad queer en general, lo cual es algo digno de celebrar dado que la mayoría de lo que escuchamos en la radio se relaciona con vivencias y relaciones heterosexuales. 

Adrianne Lenker es uno de esos nombres que ahora resuenan en la cultura popular y que han puesto sobre la mesa la importancia de la representación queer en la música. Si bien su trabajo en Big Thief siempre ha encontrado la manera de encontrar una dualidad siempre cambiante entre temas oscuros y melodías ligeras, Lenker ha adoptado una fluidez similar en su vida personal. 

Ejemplo de ello es su álbum en solitario de 2018, Abysskiss, donde la cantautora y guitarrista aborda temas sobre la identidad de género y lo difícil que puede ser expresarla o hacerla encajar dentro de un término, la masculinidad y la femineidad. Canciones como “From” son muestra perfecta de ello: “Nadie puede ser mi hombre, nadie puede ser mi mujer”, repite la letra. 

Aunque Adrianne Lenker se identifica a sí misma como queer, la vocalista de Big Thief asegura que en realidad este término solo es una herramienta que en ocasiones resulta útil al momento de intentar comprenderse a sí misma. En el año 2019, en entrevista con Los Angeles Times, la artista declaró: “Creo que soy tanto hombre como mujer, y a la vez ninguno. Escucho el latido del pulso de la fuente del universo. Me identifico con así, entonces, ¿por qué me estoy ocultando de la parte más profunda de mí misma? «

Más recientemente, en febrero del presente año, Lenker habló con Rolling Stone México sobre la flexibilidad de este término y cómo ha manejado ser llamada un “ícono queer”. “Muchas de las personas que me siguen me escriben confesándome dudas sobre su sexualidad. Lo que me gustaría decirles es que tengan paciencia con ellos mismos y que tomen estas inquietudes con calma. No tienes que sentir presión por identificarte o etiquetare a ti mismo con una palabra que quizá no se siente del todo precisa para ti”. 

La líder de Big Thief continúa: “El término queer puede ser útil para intentar comprendernos mejor, pero en realidad se trata más de tu relación contigo mismo sin importar lo que digan los demás. Me siento cómoda reconociéndome así, pero no es una etiqueta en absoluto. Usamos esta palabra para intentar explicar algo que en realidad es mucho más grande de lo que el lenguaje pudiera explicar. No hay prisa por encontrar un término adecuado, porque la sexualidad siempre puede estar cambiando y transformándose”. 

A lo largo de su vida, Adrianne Lenker ha estado en relaciones románticas con hombres y mujeres, y desde siempre ha reiterado que no siente ninguna obligación particular de limitar su sexualidad en términos precisos. «El hecho de que todavía haya gente en contra de ese tipo de cosas hace que las palabras sean necesarias», dice. 

¿Qué significa identificarse como queer?

El significado de la palabra queer ha cambiado mucho en las últimas décadas. En tiempos pasados fue utilizada como un insulto para dirigirse a todas aquellas personas que eran considerados “extrañas” o “diferentes”. No obstante, la comunidad LGBTQ+ la ha utilizado a su favor para crear un espacio seguro para quienes no se sienten del todo identificados con el resto de los términos, por lo que puede significar algo diferente para cada uno de ellos. 

En concreto, queer es una palabra que describe una identidad de género y sexual diferente a la heterosexual y cisgénero. Las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero pueden llegar a identificarse con la palabra queer. Se utiliza a veces para expresar que la sexualidad y el género pueden ser complicados, cambiar con el tiempo, y no encajar ordenadamente en una identidad o la otra, como ser hombre, mujer, gay o hetero. Algunas personas encuentran atractiva la ambigüedad queer ya que da un sentido de comunidad sin la necesidad de una etiqueta más específica. 

Representación queer en la música

Actualmente, los temas LGBTQ+ se encuentran en la mayoría de los géneros gracias a la apertura de todo tipo de artistas, quienes expresan líricamente las frustraciones de pertenecer a la comunidad, la búsqueda por la liberación y el disfrute de su identidad. Así pues, la música y la cultura popular está comenzando a reflejar la aceptación y la solidaridad de la sociedad con las personas queer. 

No obstante, el éxito de los artistas LGBTQ+ no significa necesariamente que la sexualidad y la identidad de género sean ya un factor irrelevante para hacerse de un gran nombre en la industria. Desafortunadamente, en muchos países del mundo, la comunidad sigue siendo vulnerada y juzgada ampliamente. 

Tener representación dentro de las artes no solo normaliza el identificarse como queer, sino que también brinda consuelo a quienes pueden estar cuestionando su sexualidad o género. Se trata de igualdad e inclusión en el sentido más amplio. Y esa es una conversación que vale la pena exigir año tras año, incluso después de que el confeti del Orgullo se haya asentado.

Por Andrea Molina

Olly Alexander, amar no debería de ser un pecado

El ahora único integrante del proyecto musical Years & Years, Olly Alexander, es una de las figuras contemporáneas que se encuentran dominando la escena del entretenimiento y poco a poco se ha convertido en uno de los íconos actuales más reconocidos de la comunidad LGBTQ+, desde su trabajo musical, en donde incluye con frecuencia los pronombres masculinos dentro de sus canciones, hasta su desempeño como actor en la serie It’s a Sin, que sigue la historia de la juventud gay en Londres durante la época de los 80’s, cuando el virus del VIH empezó a presentarse de manera amenazante ante la sociedad.

Hoy en día, Alexander es sumamente abierto y honesto en cuanto a su sexualidad y cada vez logra liberarse un poco más de cualquier jaula social en la que haya sido metido en algún punto de su vida, siempre expresándose artísticamente con un singular fuego interno, sin embargo, no siempre fue así y los inicios de su carrera empezaron con baches y complicaciones.

«No hables de tu sexualidad»

Olly Alexander ha confesado en diversas ocasiones que crecer siendo un niño gay fue bastante complicado, porque antes de que él mismo pudiera entender su sexualidad, el mundo ya se la estaba echando en cara. Durante su infancia y adolescencia, Alexander vivió en un ambiente hostil, “Recuerdo estar en primaria y los demás me decían ‘niña’ por tener el pelo largo […] Intentaba esconder mis orejas. Creo que solo estaba intentando descubrirme a mí mismo; imagínate poder ir descubriendo tu propia sexualidad sin ningún prejuicio, creo que eso es imposible pero sería increíble ¿no?, ¿por qué tu primer acercamiento a tu sexualidad tiene que ser la gente molestándote por ello?”, comenta el cantante emotivamente durante una entrevista.

Iniciando su carrera musical, Olly sintió la presión de encajar con lo impuesto, pero no mucho tiempo después descubrió que la mejor manera de desarrollar su arte sería manteniéndose fiel a sí mismo y hablando con sus canciones de lo que realmente pasaba en su vida, su tercer sencillo, “Real”, en 2014, fue la primera vez que Olly mencionó un pronombre masculino, llamando la atención del público y poniendo directamente una lupa por encima de Years & Years, ya que se encontraban en la búsqueda de un contrato discográfico con un sello, mismo que podrían estar arriesgando si las cosas no salían como esperaban. “Fue algo sutil, pero definitivamente significó mucho para mi”, comentó Alexander acerca de la línea ‘Do it, boy’ en su canción «Real».

Aunque el destino jugó a su favor y meses más tarde lograron firmar con Polydor, cualquier persona que se encontrara en un puesto superior y tuviera voz y voto sobre las decisiones de la banda, concluían que lo mejor era que la identidad queer de Olly en Years & Years quedara en segundo plano, suprimiendo la personalidad innata del vocalista.

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“Nos encontrábamos teniendo un entrenamiento mediático como banda, y le pregunté a la persona cómo lidiar con preguntas acerca de mi vida sexual, a lo que ella contestó, estoy seguro de que con las mejores intenciones: ‘¿Por qué tendría la gente que saber de tu sexualidad? ¿A quién le importa con quien vas a la cama? ¿Realmente quieres invitar a que te hagan preguntas tan personales? Tal vez lo mejor es no hablar de tu sexualidad en lo absoluto’, claramente no le hice caso”.

Recuerda Olly acerca de sus inicios en los reflectores populares.

Cuando un periodista le preguntó a Olly por su sexualidad durante una rueda de prensa, él contestó orgullosamente “Si, soy gay y esta canción es acerca de un hombre”.

“Necesitaba hacerlo por mi yo de 15 años, como si así pudiera decirle ‘Mira, ya no nos estamos escondiendo’”, fue así como Alexander rompió con las cadenas que lo sujetaban y le impedían de alguna manera expresarse como su interior lo estaba pidiendo.

Hoy se representa el orgullo

A pesar de los altos y los bajos que Olly Alexander tuvo que enfrentar antes de llegar al punto en donde está, hoy en día no podría estar más orgulloso de quien es, manteniéndose siempre fiel a quién es y a lo que su sexualidad representa para él y para toda una comunidad detrás que lo han nombrado un ícono gay contemporáneo.

“Creo que es bastante importante mantenerte siempre fiel a ti mismo, al final del día, cuando te vas a dormir y cierras tus ojos, estás solo con tus pensamientos y no puedes escapar de tu cerebro, entonces lo más cercano que puedas llegar a sentir que puedes expresar quién eres por dentro, te hace una persona más feliz y contenta”, comentó en entrevista exclusiva con Rolling Stone México.

Actualmente, Olly se encuentra trabajando en su siguiente álbum, tomando el timón de Years & Years por su cuenta, y mientras lo hace, ha trabajado en diferentes proyectos, recientemente sacó el sencillo “Starstruck”, acompañado de un remix en conjunto con Kylie Minogue, se presentó a lado del legendario Elton John para interpretar la canción de los Pet Shop Boyz, “It’s a Sin”, durante la transmisión de los premios BRITS; protagoniza la serie del mismo nombre, It’s a Sin; y ha colaborado en la versión aniversario del disco de Lady Gaga, Born This Way, con una nueva ejecución electropop del tema “The Edge of Glory”.

Por Bárbara Mouriño

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