agosto 2, 2020

El cinematógrafo de Taylor Swift: así grabamos el video de ‘Folklore’ en medio de una pandemia

“Necesitábamos cuidarnos”, dice Rodrigo Prieto. “Por su bien y por nuestro bien como equipo en medio de una pandemia, pero también por el futuro de la producción cinematográfica”.

Rodrigo Prieto no es exactamente la persona a la que llamarías para llevar a cabo una producción sencilla —ya sea una épica de mafiosos de cuatro horas para Martin Scorsese, una meditación post-9/11 sobre Nueva York para Spike Lee o un drama tríptico para Alejandro González Iñárritu. Más recientemente, el reconocido cinematógrafo se enfrentó a un reto de diferente naturaleza: crear su segundo video musical ultrasecreto para Taylor Swift durante el ascenso de la pandemia del COVID-19.

Swift reveló el video que ella misma dirigió para “Cardigan” el viernes pasado junto a Folklore, su proyecto de rock indie de cuarentena en el que trabajó a lo largo de los últimos tres meses. El disco de 16 canciones ha dominado tanto en las compras físicas como en las reproducciones digitales, a pesar de haber evadido la tradicional anticipación prolongada para un álbum que Swift ha codificado durante su tiempo en las listas del pop. En lo que concierne los sencillos promocionales, “Cardigan” apenas califica como uno de estos, ya que debutó en YouTube simultáneamente con el lanzamiento del disco en plataformas digitales. Uno podía optar, como muchos hicieron, por escuchar todo Folklore antes de comenzar a ver el video.

Pero en vez de sentirse como una adición innecesaria al proyecto, “Cardigan” funge como una declaración directa de la tesis de Folklore, que muestra a Swift caminando por bosques mágicos, océanos tormentosos y chozas alumbradas por velas que ella conjura con sus propias habilidades musicales. Como el álbum, es hogareño y de ensueño y, desde cierto ángulo, un poco inquietante.

De acuerdo con Prieto, todo esto se lo dijo Swift en su primera llamada telefónica. “Ella tenía la historia completa —toda la noción de entrar en el piano y terminar en el bosque, el agua y de nuevo al piano”, explicó a Rolling Stone. En su última colaboración, “The Man”, Swift adoptó un álter ego masculino para satirizar la inequidad de género. No obstante, Prieto dice que desde el inicio “Cardigan” siempre iba a ser más ambiguo y personal: “Cuando me llamó y me dijo que esto era más como una fantasía, me llamó mucho la atención”.

Esto pasó en los primeros días de julio, cuando Prieto empezó simultáneamente a trabajar en un comité para la Sociedad de Cinematógrafos de Estados Unidos —o ASC, por sus siglas en inglés— con el objetivo de concebir soluciones para resumir las producciones cinematográficas de manera segura durante la pandemia actual, todo esto mientras que los casos de COVID-19 seguían incrementando en California. Prieto apenas había acabado de grabar un anuncio de servicio público para una compañía de salud cuando Swift le pidió que trabajara con ella en “Cardigan”, y él siempre estuvo consciente de las muchas, muchas capas de riesgo que implicaba el proyecto.

“Necesitábamos cuidarnos, por su bien y por nuestro bien como equipo en medio de una pandemia, pero también por el futuro de la producción cinematográfica”, afirmó. “Porque queríamos seguir trabajando y haciendo lo que hacemos y si, Dios no quiera, alguien se enfermaba en uno de los primeros proyectos que se grababan, eso probablemente detendría [la industria]”.

Los extensos protocolos de seguridad para el proceso de grabación variaban de lo más simple —todos debían hacerse la prueba del COVID-19 y todos los miembros del personal tenían que usar mascarillas— a lo más estrambótico: ya que Swift debía pasar gran parte del rodaje sin cobertura facial alguna, el equipo empleó un sistema de pulseras de colores para así determinar qué integrantes del personal tenían permitido acercarse a ella. (Prieto, el director asistente Joe Osborne y el escenógrafo Ethan Tobman usaban pulseras de un color, los diseñadores de iluminación e iluministas usaban pulseras de otro color y así).

Prieto en realidad usó dos coberturas faciales —un tapabocas y un escudo acrílico— durante la mayoría del rodaje de un día y medio. Y sólo para asegurarse de que los miembros del equipo se acercaran lo menos posible a más de seis pies de Swift, todo el video de “Cardigan” fue grabado con una cámara montada sobre un brazo robótico, el cual controlaba un operador remoto. El “brazo tecnológico”, como lo llama Prieto, usualmente se usa en la industria nada más para tomas de grúa y otros visuales de ubicación.

“Íbamos a usar la grúa nada más para la escena del océano”, explicó Prieto, haciendo referencia a la toma en la que la pantalla se aleja para mostrar un vasto cuerpo de agua antes de volver a acercarse a Swift. “Así que luego dije: ‘usémosla los dos días’”.

Conectar la cámara a un robot gigantesco era la forma más segura de obtener un primer plano de la cara de Swift, asegura Prieto. Y por más complicado que esto suene, nunca te habrías dado cuenta con tan sólo ver el video de que ningún ser humano estuvo detrás del lente en todo momento (de hecho, gracias a su éxito, Prieto está buscando brazos robóticos más chicos que pueda usar en un dolly para proyectos entrantes).

Taylor Swift
Instagram Taylor Swift

Por supuesto, a todo lo anterior también se le agrega el enredo de la confidencialidad —la producción se llevó a cabo a puerta cerrada para evadir multitudes y Swift tuvo que usar un auricular a lo largo del rodaje para hacer lip sync de la canción sin que el resto del personal la escuchara. El equipo construyó tres sets en dos escenarios dentro de un amplio estudio y para crear la ilusión de luz natural para las escenas al aire libre, Prieto y su equipo pegaron tramos gigantes de tela reflejante blanca a las paredes y el techo. Este proceso se tardó más de lo normal debido al COVID, por lo que el personal de iluminación trabajó en grupos pequeños y tomaban descansos frecuentemente, de manera que pudieran quitarse las mascarillas y tomar un respiro.

“La producción cinematográfica es por naturaleza un esfuerzo gregario”, dice Prieto. “Las personas están cerca de sí, por lo que es difícil acordarte de que debes resguardar tu espacio”. A raíz del distanciamiento social en el set, a veces era complicado para los miembros del equipo comunicarse con base en puntos de referencia y documentos —“tuvimos que más o menos señalarnos entre nosotros”—, pero Pietro describe la clara visión que tenía Swift del proyecto como una luz de guía. Antes del rodaje, ella le envió a él y a Tobman numerosas referencias visuales para cada escena —una mezcla de fotografías para el agua obscura del océano y dibujos para la secuencia del bosque fantástico. Una ilustración, de una espada incrustada en una formación rocosa que se eleva sobre un lago, fue particularmente inspiradora: “Ésta se convirtió nuestro interés focal —no la imitamos, pero nos basamos en el sentimiento que nos daba”.

Además de esto, Swift armó una lista detallada de las tomas para el video con bastante antelación y acompañó cada visual con el tiempo de secuencia basado en la canción. “El agua del océano, los dedos en el piano, cualquier cosa que se te ocurra, ella sabía qué quería para cada sección”, dijo Prieto. A diferencia de como lo hizo con “The Man”, Swift no pudo ser tan detallista con su dirección en el set —ella veía cada toma a través de un monitor de video después de que lo grababa—, pero Prieto estaba impresionado con su habilidad para “hablarle a la cámara” y utilizar lenguaje cinematográfico sin entrenamiento formal, como con la toma de zoom in y zoom out sobre el océano. “Me quedé asombrado porque todo era metafórico”, admite. “Este video no era nada más imágenes bonitas de cosas; está contando una historia personal con sus letras, su música y ahora con el video”.

Incluso con las innovaciones de seguridad de “Cardigan”, las producciones cinematográficas y televisivas durante el COVID-19 todavía tendrán limitaciones por un tiempo —los actores no pueden interactuar entre ellos sin mascarillas y Prieto no cree que se vaya a resumir algún calendario de rodaje “normal” hasta que haya una vacuna. Pero lo que en su momento se consideraban prácticas y actitudes estándar ante enfermedades en la industria, ahora parecen imprudentes con el surgimiento de la pandemia. A fin de cuentas, esto puede ser algo bueno.

“Antes solía pasar que, así creyeras que tenías un resfriado, o incluso la gripe, tenías que venir a trabajar”, dice. “La gente llegaría al set con una tos bastante fuerte y seguiría trabajando. Yo me enfermaba y durante el rodaje me decían: ‘Si tienes que irte, puedes hacerlo’, pero yo pensaba: ‘¿Cómo puedo irme? Si me voy, el set se detendría’. Así que nada más continuaba. Es por esto que, ojalá, habrá más conciencia sobre la salud del equipo en las producciones cinematográficas. Ojalá, eso sería una buena consecuencia de todo esto”.

Mira el video de «Cardigan», dirigido por la misma Taylor Swift y grabado por Rodrigo Prieto, aquí:

De Rolling Stone US

En este articulo: Taylor Swift
https://bit.ly/35NuWfi

Te puede interesar

Video